Miren por dónde… hemos llegado a los tres años de bitácora.
En las estadísticas de evolución mensual de WordPress ya no se representa toda su vida, así que podemos concluir que a un blog le pasa como a las personas: a medida que crece, los recuerdos de la infancia se difuminan…
Siguiendo la breve tradición de esta casa, dedicaré este post a hacer un resumen de lo publicado en los últimos 12 meses, para recoger en el próximo artículo un balance más cualitativo y de aprendizaje de lo que llevamos de singladura.
Vaya por delante que este tercer año ha reforzado la tendencia descendente del segundo. De hecho, ha sido la pura disciplina personal el único factor que ha asegurado que no haya pasado un mes sin que al menos un post hubiera sido publicado.
Personas, libros… ¡y música!
A este paso, voy a acabar borrando la categoría de “personas inquietas“, porque por segundo año consecutivo cierra su casillero con un “rosco”. La verdad es que tengo algunos candidatos en reserva, pero siendo como son personas cercanas, supongo que estoy esperando ese episodio memorable que haga rico un post para sus lectores. Así que paciencia…
También hay libros en la recámara. Muchos. Pero también mayor tentación de empezar uno nuevo que de volver sobre los ya leídos.
La gran novedad del año ha sido, sin embargo, el arranque de una nueva categoría: “Vibraciones sonoras“. Un capricho que no encaja demasiado en la declaración fundacional del blog, pero que sin embargo se compadece bien con ese derecho inalienable de cualquier blogger de escribir en él lo que le apetece en cada momento.
Un capricho que será muy protagonista el año 4 y que luego tendrá (con suerte) el crecimiento medido de un único post anual. El arranque se ha dibujado sumando a la declaración de intenciones la primera muestra:
Dos bloques configuran las “reflexiones” del año. El primero tiene que ver con algunos apuntes rescatados de proyectos de investigación en materia de “gestión del conocimiento” desarrollados en los años 2002-2004. Aquí están:
El segundo bloque es un territorio aún abierto. Seguro que en 2012 y en años sucesivos aparecen nuevas referencias a la innovación y a los sistemas de innovación estratégica de la empresa. Es lo natural… trabajando en ello.
Sólo 6 “vibratos” en una lista de variopinto pelaje, que van desde la queja… hasta el gozo por un hecho trivial o por recordar ese magnífico caso de empresa basada en el conocimiento que les contaba en enero:
Pues sólo tres. Así de pobretón se cierra este ejercicio. Si sumamos los dos que hacen la síntesis del año (éste y el que le seguirá esta misma semana) hacen un total de 19 artículos escritos, o sea, 10 menos que en el año anterior… que ya mediaba el de inicio. La síntesis está hecha en:
“Récord“, un sorprendentemente vital mes de marzo, con 2.821 páginas vistas después de no haber publicado prácticamente nada durante semanas.
En el balance que viene en unos días aparecerán algunos comentarios cualitativos, más jugosos… y algún dato numérico más, pero adelanto un par de cifras para cerrar por hoy:
este tercer año, a pesar del drástico descenso de publicaciones, volverá a registrar unas 25.000 páginas vistas, como el pasado, elevando el total por encima de las 65.000;
en los últimos 5 meses he vuelto a recuperar el suelo de las 2.000 visitas mensuales que ya era la norma un año atrás y…
los suscriptores del blog, por distintas vías, son ya 108. Pocos más (18) que un año atrás, pero más.
Muchas gracias a todos, una vez más, por pasar por este rincón.
La mañana del sábado se ha despertado tan fría como los dos días precedentes. Bilbao se encoge bajo cero y se apresura en sus urgencias antes de esconderse de las nieves de la tarde.
Este salón de grandes ventanales, la verdad sea dicha, resulta poco acogedor en amaneceres así, después de que el cristal haya sido fuente de fuga térmica durante toda la noche.
Pero envuelto en una manta de sofá, me ha dado por repasar mi lista de blogs sindicados, que la verdad necesitaba un poco de atención después de la última puesta a punto de hace un año.
Últimamente tenía la sensación de que me resultaba más sencillo seguir las nuevas publicaciones en mi Google Reader, a pesar de que el tiempo que puedo dedicarle es mucho menor que años atrás. Y en efecto… el ritmo de publicación ha disminuido de forma significativa.
Mi propia cadencia ha descendido mucho desde aquel primer año donde casi cuento 50 artículos, hasta este último en que los 17 publicados apenas han dado para cubrir ese mínimo autoimpuesto de un post mensual. Pero hoy he visto que, de los aproximadamente 40 blogs que sigo sistemáticamente, en casi la mitad no había aún una actualización en lo que llevamos de año.
A ver… ¿cómo es eso? ¿Se me están fugando los bloggers este invierno, igual que el calor hogareño durante las noches? ¿Volverán, como vuelve el calor en verano?
Porque les adelanto que la mayoría son bitácoras de largo recorrido, con años de interesantes contenidos publicados y bloggers que han hecho de su presencia abierta una marca intransferible, muy personal.
Quizá tener un blog se parezca a un matrimonio en el que las pasiones evolucionan hacia amores más serenos… y que por tanto tenga los mismos riesgos de disfrutar de ello que de acabar convertido en una rutina de la que al final no quede nada más allá de un techo.
Pasear por muchos cascos históricos rehabilitados o bien conservados de nuestras ciudades es todo un espectáculo. Pero si se fijan bien, muchos están repletos de viviendas vacías y de lonjas dedicadas a servir como simple almacén para otro comercio.
En ambos, viviendas y locales cerrados, falta esa luz encendida cada día que simboliza la vida activa para un barrio que sin ella envejece.
Pienso ahora en Twitter y veo que muchos amigos parecen haberse ido, que intuyo que no pagan ya los gastos de comunidad.
Y reparo también en que en muchos bares de LinkedIn hace tiempo que solo se pueden tomar unas cañas entre tópicas conversaciones de ascensor.
Conservar y cuidar a los amigos, sí, visitarles con frecuencia en casa, también (y espero que incluso con mayor intensidad), pero, aunque siempre da pereza ponerse a buscar piso… tal vez sea el momento de cambiar de barrio.
Mi primer disco anual marca tendencia para los siguientes al poner el foco en en la música en castellano, aderezada con alguna incursión de viejos éxitos y algunos clásicos que dan sentido al subtítulo que decidí asignarle.
La extremeña y últimamente algo soberbia Bebe aparece como uno de los fenómenos musicales del año con un disco titulado “Pafuera telarañas”. Casi cualquier tema merece la pena: dejó su listón a una altura tan alta tal que, en mi opinión… ha hecho poquitas cosas desde entonces que se le acerquen.
El contraste de arreglos de reminiscencias celtas con la voz canaria de Raquel del Rosario hicieron de El Sueño de Morfeo otra de las explosiones estelares en las listas de éxitos.
El tercer gran bombazo del año fue para mí la aparición de Nena Daconte, con la inconfundible voz de Mai Meneses y la compañía de Kim Fanlo. Un disco donde lo que mejor se escucha es lo más simple y lo más bello de su música.
Fuera es el año de otro gran estreno: James Blunt con “Back to Bedlam”. Su tema “You’re beautiful” encabezó las listas de todo el mundo.
Por número de temas, en la selección de este año destacan también La Quinta Estación, los olvidados Miranda Warning (desaparecidos de escena dos años después de haber editado en 2005 su último disco), The Cranberries o la cordobesa Vega con su segundo trabajo tras su paso por Operación Triunfo.
Les dejo al final una selección muy dispersa de seis vídeos para este disco: el clásico “Quiero besarte” de Ariel Rot para comenzar saltando en el salón (o en la oficina), las esquinas delgadas del cuerpo de Bebe en “Siempre me quedará” (advierto que la estética del vídeo es para gustos), una curiosa interpretación entre flancos de jazz del “Algo más” de La Quinta Estación (lleguen al final), la versión en castellano del “Wake up” (“Despierta”) de Miranda Warning, una exquisita versión unplugged del tema “What can I do” de The Corrs y, finalmente, el apostolado antidroga del “Salvation” de The Cranberries.
Ingeniero, pero desde hace tiempo ya no un técnico. Bilbao. Casado y con dos hijos. Libertad. Cooperación. Trabajando para que el trabajo me haga ser más feliz. Nuestro pasado cambia cada segundo y el futuro somos nosotros. Más... arriba, en 'inquietos'.