google rain

Hace ya años que venía amenazando, pero ya es definitivo: con Google se acabó la magia, se acabó el glamour.

Por cosas como ésta o como ésta (que ha hecho que esto otro dejara de pasar… ;-) como se ve abajo…).

Y el problema es que, si alguna vez triunfan el software libre y las redes distribuidas, ya tengo por cierto que dios cambiará de mano.

Matrix se construye silenciosamente entre nosotros. Queda resistir.

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mensualMARZOS

Google RIPderHace ahora 10 días, el 13 de marzo, Google anunciaba el cierre de Google Reader. Requiescat in pace.

La noticia corría como un reguero de pólvora por los timelines de las redes sociales entre la sorpresa, el lamento o hasta la indignación de sus usuarios, en buena parte personas de perfil profesional avanzado que han hecho de la conectividad a la red un modo de estar y de trabajar.

Cuando uno se acerca por primera vez a un “agregador de feeds” descubre que una herramienta sencilla de verdad ofrece un servicio de productividad personal insustituible y un punto inimaginable en el que pivotar su entorno personalizado de aprendizaje. Una forma, además bastante libre, de ordenar nuestra atención sin someternos al dominio de lo que cada uno quiere mostrar, desde la selección trabajada de contenidos bien filtrados.

Muchos lo probamos hace años… e hicimos de los hilos RSS, ordenados de forma simple, una parte de nuestras vidas profesionales y personales. Y Google estaba ahí: en la magia de los modelos freemium basados en la entrega inconsciente de información y hábitos personales que conscientemente estabas dispuesto a abrir, en la ilusión sobre una empresa que aporta valor y desafía los modelos establecidos haciendo las cosas de otra forma.

No puedo cuestionar la decisión de Google. Ninguno podemos decir que no supiéramos que ese tipo de servicios no comprometen al prestador a su mantenimiento.

Tampoco voy a hacer un análisis sobre el futuro del RSS y el papel del que parecen querer retirarle muchos de los grandes de la red, ni voy a comentar plataformas alternativas que se estén posicionando para recibir a los expulsados del Reader, ni voy a centrar mi reflexión sobre el impacto que la decisión de Google pueda tener en mi propio PLE y el tiempo que me va a exigir migrar a otra herramienta que me haga sentir confortable. Sobre eso hay innumerables artículos ya escritos en estos días, sospecho que en todos y cada uno de los idiomas de este mundo. Y peticiones (yo ya he firmado) que igualmente se multiplican, para que Google dé marcha atrás en su decisión, que es lo que parece que no ocurrirá.

Este artículo es un lamento por el golpe que supone al trabajo que durante años venimos desarrollando muchos dentro de empresas tradicionales, por impulsar modelos de trabajo y de actividad profesional y empresarial más libres, más abiertos y más colaborativos.

Es un golpe duro y bajo (no puedo decir que ilegal, inmoral o sucio, pero solo porque sé que no es así) que ataca frontalmente a la confianza en que hay cosas que socialmente están cambiando en la noción del trabajo.

Hacer que las personas adopten herramientas de la web social desde dentro de las empresas tradicionales y con funcionamientos internos bien asentados en una tarea complicada y siempre de largo aliento.

Las barreras son culturales, de hábitos y comportamientos que cambian (y que cuando cambian, hacen visibles mayores necesidades de cambios en los propios procesos de gestión), de miedos (nadie se puede imaginar los miedos que despierta en una empresa asentada el concepto de empresa abierta, el poner en riesgo el culto a la protección del conocimiento, al secreto empresarial…) y de desconfianzas (a colocar mi conocimiento en “la nube”, en donde nadie sabe cómo se protege, quién lo controla o cómo garantizar que no desaparecerá sin más…).

Desde poner la foto en una intranet hasta abrir una cuenta en Google, trabajar en un Google Site o poder acceder a una red social sin barreras desde tu puesto de trabajo, cada paso a dar es un problema para muchas personas y una batalla a ganar por quienes tratamos de impulsarlo.

Reader ha estado en casi todas esas batallas. Es uno de los puntos claves por los que empezar, porque su utilidad es asombrosamente visible para la mayoría de las personas que se acercan por primera vez a conocerlo. Alrededor de un agregador de feeds se mueven los PLE (un paso trascendental para entender el trabajo conectado), las comunidades de vigilancia artesanales, la alimentación de comunidades de microblogging basadas en Twitter y Yammer…

De verdad que el cierre de Reader es un golpe bajo para todo ese esfuerzo: ¿cómo defender ahora la idoneidad de utilizar la plataforma de Google Sites para el funcionamiento de comunidades colaborativas… ante gente que para empezar a hablar demandaba disponer de backups automatizados de una wiki incluyendo los contenidos enlazados? ¿Cómo volver a explicar que la seguridad de la información es muy probablemente mayor en la nube que en cualquiera de nuestros servidores, aunque eso no sea lo relevante?

El mismo día en que se anunció el cierre estábamos formando internamente usuarios en Reader. ¡Y todavía podemos afirmar… que eran usuarios avanzados!

Nosotros sabemos que las herramientas van y vienen y estamos preparados para aceptarlo con un simple cabreo, pero para la confianza en ello de las organizaciones más clásicas y de las personas que en ellas trabajan, el mensaje es demoledor.

Ellos no son “beta-permanente”: necesitan caminar sobre mayor estabilidad hasta llegar al punto de considerar un cambio así parte del juego.

La verdad es que aún hoy, 10 días después… no sé muy bien cómo abordaremos esto. Tampoco sé si Google ha medido bien la consecuencia de dar carpetazo a una aplicación con un uso profesional muy relevante.

Lo que sí intuyo… es que tendrá consecuencias, sin saber cuáles, en la forma en que hemos venido contemplando esto de lo 2.0… y a Google en particular.

Y que no hay derecho. Aunque lo haya.

cumpleaños4Cuatro años de blog. En síntesis numérica, unas 100.000 páginas vistas y casi 1.000 comentarios (incluidos propios y pingbacks), para 123 artículos.

Cada año he estado presentando un cierre dividido en dos partes (el resumen de los 12 meses y el balance de la experiencia), pero a partir de ahora iré dejando todo en un único post… para no aburrir en demasía.

Empezaré por decir que el balance de escribir un blog sigue siendo positivo, pero también que las sensaciones que me provoca esta casa son muy diferentes a las de años anteriores.

Mientras que las cifras cada vez me dan más igual (sin negar que halaga mucho un post muy ‘tuiteado’ o muy leído, la liviandad con que acojo los ascensos o descensos bruscos de visitas es casi como la de levantarse cada mañana para empezar el día), sin embargo empieza a surgir algo así como un cariño por la criatura que, lejos de ser un proyecto en el que me embarque con ilusión y con ganas, cada vez se parece más a un abrigo que me colocara por encima en cada viaje, un nuevo apéndice de quien soy.

Lo miro como quien mira a un hijo que ya va creciendo y tomando sus propias decisiones: desde la tutela pero desde la observación, al mismo tiempo desde la distancia y desde el afecto.

Es más… he pensado a veces en cambiarle el diseño, renovar la imagen, buscar plantillas más actuales y limpias… pero he decidido que no. Quiero que cuando me acerque sea algo reconocible, como lo son mis manos o mi imagen ante un espejo.

Supongo que les parecerá una contradicción postular día sí y día también las bondades y la necesidad de mirarlo todo desde una visión diferente… y al mismo tiempo declarar esta posición conservadora, coherente con la satisfacción que me da muchas veces el guardar cosas durante largo tiempo (o para siempre), pero déjenme decirles que uno tiene derecho a ser un humano contradictorio… y que para ser sincero, no lo llevo nada mal. :-)

Los buscadores, además, ejercen un papel maligno sobre el ego, inflando las estadísticas en base a búsquedas de imágenes y a algoritmos que cambian y balancean las cifras de un lado a otro sin explicación razonable y sin efecto alguno respecto de medir realmente el alcance del blog.

Así que, asumido desde el principio que esta es una cabaña muy modesta habitada por un escribidor en un rincón, el tiempo transcurrido no ha hecho sino aportar evidencias a las intuiciones. Engañarse a uno mismo es fácil, pero no le encuentro el beneficio, la verdad… Ésta es una bitácora leída por cuatro gatos (muy respetables y valiosos, eso sí), pero tengo que decirles que son ustedes poco más que cuatro… y seguirá siendo así porque entre otras cosas no tengo intención de hacer nada para que este asunto cambie. ;-)

Les daré los números, no faltarán. Seguiré siendo contradictorio, en este mismo post con respecto a lo que en él digo. Y seguiré además celebrando algún pequeño récord si se produce, pero por el simple hecho de que me divierte hacerlo, porque está bien aprovechar una ocasión para celebrar.

Eso sí, antes… vayamos con el resumen de lo publicado, 16-post-16 incluyendo éste…

Reflexiones:

Vibraciones:

Vibraciones sonoras:

Y los restantes:

Solo un post escrito este año tiene el privilegio de estar entre los 20 más leídos en el mismo periodo: “Křižovatka” (325 vistas), aunque estuvieron cerca “Disposición y disponibilidad” (255), “Start-up, emprendimiento, producto y circo” (200), “Resiliencia a relevos” (194) y “Priorizar, esa cómoda falacia” (185).

Como siempre, en el top-10 se sitúan mis artículos ya clásicos sobre autogestión, gestión por competencias, coaching, el mágico “2.0″ o algunas reseñas bibliográficas. Para que se hagan una idea, mis reflexiones sobre “ventajas e inconvenientes de la gestión por competencias” ha tenido en los últimos 12 meses la friolera de 3.000 visitas para un total de 5.000 desde que fuera publicado.

Pero en el cuadro de honor, lo que hay realmente que destacar es que varios de los artículos han generado una amplia conversación: en torno a los veinte comentarios han estado “Disposición y disponibilidad”, “La empresa no está” y “Start-up, emprendimiento y producto y circo”, sin despreciar algunas conversaciones muy interesantes alrededor de “Spiral-up process”, “Resiliencia a relevos”, “El ser magnánimo” o “Priorizar, esa cómoda falacia”.

Tengo que reconocer que algunos comentarios de este año me han llegado a ruborizar “virtualmente”: personas que te dicen que leerte les ayuda a tomarse el día con el corazón… no dejan indiferente. Al menos no a mí. A ellos y a todos los que han dejado testigo de su paso por estas páginas, un millón de gracias. Es de verdad lo más gratificante, con mucha diferencia, que te puede pasar cuando escribes para quien quiera leer.

También las suscripciones han vuelto a crecer. Poco, como cada año, pero hacia arriba: hoy son 125 personas, 17 más que un año atrás. Pero también esta cifra (que ésta sí que me importa), tiene una lectura agridulce: mientras era normal que registrara entre 40 y 50 visitas sindicadas hace 12 meses para cada post que escribía, hoy cuesta ver que hay más de 20 de mis suscritos que se molestan en leer cada artículo. No sé si es que los tiempos… no están para la lírica. :-(

Y ya poco más. Dejo abajo algunos de los indicadores actualizados que he venido publicando año a año, incluyendo la evolución de las páginas vistas (sin contar visitas sindicadas). En lo que llevamos de 2013, en cualquier caso, esos cambios de los algoritmos del padre Google parecen estar haciendo mucho daño a mis frías cifras… así que no le daremos demasiada importancia.

A por el quinto… :-)

tabla-año4

mensual1302

O no está, o se esconde, porque yo desde luego no la encuentro.

Verán…

Hace algo menos de un año conté por esta casa que iba a comenzar a escribir sobre asuntos de innovación, una vez que la palabra ya se estaba desgastando y que las realidades comenzaban, en paradójica contrapartida, a materializarse de verdad.

Innovación desde varias perspectivas de la gestión empresarial, pero especialmente en la más estratégica: en la forma en que las empresas se dotan de mecanismos que las capacitan para reinventarse dinámicamente mediante sistemas y comportamientos organizativos que se reorientan para hacer posible que ocurran en el tiempo cambios sustanciales.

Poco después escribí dos posts que considero realmente relevantes para la gestión empresarial actual. El primero de ellos, titulado “Reflexiones: modelos de atención estratégica“, desgranaba dos formas antagónicas de entender los mecanismos de atención estratégica para identificar y desplegar iniciativas de caracter transformador. El segundo, titulado “Reflexiones: inteligencia y acción en la empresa“, exponía los tres componentes que, a mi juicio, son imprescindibles para que una empresa pueda afirmar que dispone de un sistema de inteligencia competitiva como forma de decidir y conducir iniciativas de caracter estratégico en su organización.

Pues bien… déjenme decirles que a casi nadie le han interesado demasiado.

A lo mejor es que los artículos eran malos, pero el caso es que, más allá del tiempo de permanencia en la lectura de cada uno, lo que los números dicen es que no han atraído ni visitas.

El primero de ellos ha recibido en 9 meses un total de 172 visitas (55 sindicadas) y el segundo solo 125 (48 sindicadas). Al menos 30 artículos de este blog han recibido en ese periodo más visitas y alguno de ellos ha sobrepasado las 1.000.

Si se toman la molestia de acercarse a esos dos posts, verán que contienen ideas muy simples. Quizá lo que pasa es que son tan simples que una lectura rápida las califica fácilmente de simplonas, pero sinceramente creo que no son obvias ni frecuentes de encontrar y que a unos ojos entrenados por años de hacer empresa no le deberían pasar desapercibidas.

Así que, vistos los números, mi reflexión se abre a tres únicas hipótesis:

  • la primera es que soy un arrogante, un pretencioso ignorante que cree importantes aspectos empresariales que a nadie le descubren nada, que piensa que ha llegado a algunas conclusiones que merecen ser contadas tras una vida laboral superior a los 25 años, pero que en realidad no son más que lugares demasiado comunes que no aportan nada a nadie;
  • la segunda es que casi nadie con responsabilidades en la gestión estratégica de una empresa se pasa por aquí porque no he encontrado el barrio adecuado en el que abunden gestores intercambiando sus experiencias, aprendizajes, dudas y conocimientos sobre su trabajo; o sea, que ese barrio existe, pero que no estoy en él;
  • y la tercera es… que no hay ningún barrio así, que aunque la empresa se esté abriendo, el conocimiento que antes circulaba solo por dentro cruza ahora puentes que se construyen entre cada dos casas, pero que no acaba de salir a la calle.

Me perdonarán la inmodestia, pero creo que estamos en el tercer caso. Pienso honestamente que el grado de apertura del conocimiento en las empresas está avanzando, pero que siempre se produce en canales protegidos donde se busca un win-win… o un win-win-win si hiciera falta. O sea, open pero con entrada… ;-)

Las empresas cuentan cada vez más cómo abordan sus problemas y cómo se enfrentan a la incertidumbre. Lo hacen exponiendo en público lo que consideran sus éxitos, o intercambiando sus preocupaciones e incluso conectando sus activos en “clubs” privados y restringidos que son cada vez más frecuentes (como éste, éste o éste).

Pero echo de menos a las personas.

Porque las personas no solo hablan de proyectos o activos empresariales consolidados. Las personas dudan y reflexionan, filtran desde su experiencia lo que observan y lo que les sucede, aprenden y rectifican, critican y recomiendan sobre lo que observan o escuchan de otros… Las empresas son 2.0 porque las personas que las habitan lo son… y también en negativo.

Creo que hay aún muy pocos gestores y directivos de empresa que hayan llegado a la conclusión de que contar todo ello en la “calle web” tiene valor, que es una forma de ordenar las ideas propias, contrastarlas con otros a quienes no podrían llegar a conocer, observarlas desde otros prismas y en definitiva enriquecerlas y convertirlas en verdaderos apoyos para la acción.

Tal vez haya razones, no se me escapa: el mundo empresarial es intenso, el tiempo es especie en extinción y el escaso disponible se orienta hacia esos canales win-win de los que hablaba antes. La búsqueda de la eficiencia también en las conversaciones, entendidas así como proceso de negocio y no como ruta por la que el negocio puede asomar.

Pero el caso es que, en el ámbito de gestión, solo los profesionales de las empresas cuyo producto consiste en ayudar a otras empresas a hacer las cosas que tienen que hacer (los consultores) se “muestran” en sus blogs y cruzan su capacidad de observación en la red. Y claro, se quiera o no, en este caso tener presencia en la red es una acción comercial… o al menos convendrán conmigo en que es “también” una acción comercial.

De los otros, de los que no reciben ningún rédito visible por mantener una presencia en la red… no encuentro ninguno en mi lista de feeds.

Bueno… quizá quede alguno… pero ha dejado de escribir.

Concluyo: la empresa, o al menos la empresa productora de bienes tangibles, no está en la red salvo la excepción que suponen los grupos de LinkedIn que son activos en compartir artículos y mantener vivo el debate.

Hay infinitamente más bitácoras técnicas y tecnológicas que de responsables de gestión. También de divulgación científica.

Pero del mundo de la empresa… un poco de marketing, algo de recursos humanos… y hasta ahí llegamos, porque ¿cuántos directores de compras, de recursos financieros, de investigación y desarrollo, de calidad y sistemas de gestión, de planificación, de ingeniería o de producción comparten su experiencia profesional en la red mientras están en activo? ¿Cuántos gerentes o directores generales contrastan públicamente su concepto de la diversificación o de la reflexión estratégica de las organizaciones?

No es necesario divulgar ningún secreto empresarial por conversar sobre el concepto empresa.

Son ya muchos años y la empresa sigue sin estar… o yo no la encuentro. No la veo compartiendo conocimiento en wikis o en blogs, ni la veo en sus comentarios. Tampoco abunda como individuo que comparte en Twitter enlaces de interés profesional.

¿Sólo queda la conversación asíncrona de las redes sociales profesionales?

Pues me parece fría y muchas veces muy superficial.

A lo mejor es que, como escribía hace poco, no estoy en el ecosistema adecuado, pero hoy por hoy… pienso que no se trata de eso.

¿Han observado algún patrón de comportamiento curioso en sus números de blog?

El mes pasado confirmé una extravagancia estadística más para sumar a mis pequeñas obsesiones numéricas: desde que comencé esta bitácora, sistemáticamente ha sido marzo el mes que marcaba récord de visitas. Por detallar:

  • 262 en marzo de 2009 (éste era fácil… ;-) … porque sólo llevaba un mes vivo);
  • 2.503 en marzo de 2010, cuando solo había sobrepasado las 2.000 visitas mensuales en dos ocasiones;
  • 2.819 en marzo de 2011, “espectacular” incremento de 1.000 visitas en números redondos tras un año de caída de publicaciones y visitas generalizadas por mi cambio de actividad;
  • 3.746 en marzo de 2012, otro “impresionante” salto de 1.500 visitas respecto a la media de los 11 meses precedentes.

Atónito, pasmado, fascinado, desconcertado… o-sea-ojoplático. :o

¿Han observado un patrón similar… u otro diferente pero igualmente reconocible?

Y por fin… ¿alguien puede ilustrarme con una explicación plausible?

Hagamos balance, como cada año, tras el resumen de publicaciones de los 12 meses pasados entregado en el último post.

Esta vida que llevo de tinte e impregnación industrial sigue siendo dura para un escribidor de blogs, hasta el punto de que la mayor satisfacción personal que tengo sobre este año de inquietos es haber conseguido que al menos una vez cada mes hubiera un artículo nuevo en la coctelera.

La verdad es que a humanos y supongo que a algún bot, tengo que agradecerles que sigan pasando por aquí y que aún reaccionen al estímulo de cada nueva publicación, porque la fidelidad no cotiza bien por este tipo de locales en cuanto se huelen señales de abandono.

NÚMEROS.

En números redondos, 25.000 páginas vistas (las mismas que el año anterior a pesar de todo), que llevan el total hasta las 65.000. Una recuperación de cifras al final que empieza a dibujar una mejora para el cuarto año… todo dentro de la inevitable y natural modestia de las cosas de esta casa.

Una de las mayores alegrías: el nuevo incremento en el número de suscriptores, que ya son ya son 109 (1 más que los que anunciaba en el resumen :-) ) entre las distintas vías que observo, es decir, entre las suscripciones por correo, las de Networked Blogs y, sobre todo, las de los feeds vía RSS.

Curiosamente, marzo de 2011 marcó el récord mensual de visitas, con 2.821 páginas vistas… y este marzo 2012 va camino de superarlo. ¿Qué pasa con los marzos? ¿Alguien más ve que son meses especialmente fértiles en visitas? ¿Alguien que le encuentre una explicación a esta obcecación sin sentido? :o

Ahora una de las mayores penas: la caída de las conversaciones. Los tres post más comentados sólo suman 35 comentarios (incluyendo los propios); estos tres artículos han sido:

Cierro con el “top-10″ de los post más vistos del blog a lo largo de estos últimos 12 meses. Sin contar las visitas sindicadas:

Reflexiones: ventajas e inconvenientes de la gestión por competencias 1.048  
Libros que inquietan: “La empresa emergente, la confianza y los desafíos de la transformación” 901  
Vibraciones: África (Re’09) 740  
Reflexiones: una propuesta práctica para comunidades de aprendizaje en la empresa 700  
Reflexiones: soluciones de autogestión 620  
Vibraciones: ignorancia y felicidad 602  
Libros que inquietan: “Atrévase a pensar como Leonardo da Vinci” 584  
Reflexiones: equipos autogestionados 570  
Reflexiones: “El ciclo de la reflexión” y el PDCA 418  
Reflexiones: trabajo 2.0 y libertad 397

·

Ninguna de las entradas del año aparece en la lista, hecho que refuerza la idea de que muchos post tienen vida mucho más allá del momento efímero de su publicación, lo que también gratifica. El post más visto de los publicados en el año ha sido el que glosaba el libro de Trías de Bes y Philip Kotler (Libros que inquietan: “Innovar para ganar – El modelo ABCDEF”, con 379 vistas directas al sitio más 92 sindicadas).

Termino actualizando el cuadro de indicadores más generales, donde se ve el descenso de publicaciones… y también el incremento de lecturas que apunta a que se siguen visitando los viejos post:

APRENDIZAJES.

Ha sido un año para confirmar algunas cosas que ya les contaba hace unas semanas… y algunas otras que les contaré dentro de unos días, respecto de la atención que despiertan algunos artículos que parecen demasiado simples, pero que en mi opinión no lo son.

Es momento de renovar mi red, o al menos de hacerle un par de buenos retoques. Y no sólo porque muchos nodos hayan perdido frecuencia o caudal de conexión y otros se hayan saturado (que ocurre), sino que, sobre todo, porque mi foco de atención se ha ido desplazando también a temas nuevos que me da que no tengo suficientemente bien atendidos.

Y ya más en general sobre la vida 2.0, tengo que confesarles que me está molestando bastante que, cada vez con mayor frecuencia, un nuevo contacto en LinkedIn venga inmediatamente seguido de una acción comercial por su parte. Hasta hace unos meses, se podía contactar con casi cualquiera (o al menos ese era mi caso) con la casi total seguridad de que se iba a respetar tácitamente por su parte ese canal como “espacio libre de propaganda”. Tejer así una gran red de potenciales contactos de lazos débiles era en sí mismo un asunto bien interesante.

Pero si LinkedIn se acaba convirtiendo en un canal de venta personal… quizá deje de atraerme más que para cubrir alguna necesidad esporádica.

O eso… o me planteo el borrar a cada uno que lo intente…

IMPULSOS Y CONVERSACIONES.

En este tercer aniversario quiero de nuevo dar las más efusivas gracias a quienes llegaron, leyeron y comentaron alguno de los post. Fueron: Saioa, Carme, María, Edu, Lesley, Julen, Óscar, Javier, Odilas, Aitor, Eva, María, Javi, Mikel, Eduardo, Yuri, Héctor, Nacho, Juana, DeianeIsabel.

Gracias a todos ellos, a quienes siguen los contenidos por suscripciones o sindicación y a quienes a través de Twitter o Facebook divulgaron lo que les gustó de lo que había escrito.

A por el cuarto año. Si ya somos familia numerosa, aquí comienza el camino hacia la especial… ;-)

Miren por dónde… hemos llegado a los tres años de bitácora.

En las estadísticas de evolución mensual de WordPress ya no se representa toda su vida, así que podemos concluir que a un blog le pasa como a las personas: a medida que crece, los recuerdos de la infancia se difuminan… ;-)

Siguiendo la breve tradición de esta casa, dedicaré este post a hacer un resumen de lo publicado en los últimos 12 meses, para recoger en el próximo artículo un balance más cualitativo y de aprendizaje de lo que llevamos de singladura.

Vaya por delante que este tercer año ha reforzado la tendencia descendente del segundo. De hecho, ha sido la pura disciplina personal el único factor que ha asegurado que no haya pasado un mes sin que al menos un post hubiera sido publicado.

Personas, libros… ¡y música!

A este paso, voy a acabar borrando la categoría de “personas inquietas“, porque por segundo año consecutivo cierra su casillero con un “rosco”. La verdad es que tengo algunos candidatos en reserva, pero siendo como son personas cercanas, supongo que estoy esperando ese episodio memorable que haga rico un post para sus lectores. Así que paciencia…

De libros sí ha habido reseña. A los “Libros que inquietan” se ha sumado:

También hay libros en la recámara. Muchos. Pero también mayor tentación de empezar uno nuevo que de volver sobre los ya leídos.

La gran novedad del año ha sido, sin embargo, el arranque de una nueva categoría: “Vibraciones sonoras“. Un capricho que no encaja demasiado en la declaración fundacional del blog, pero que sin embargo se compadece bien con ese derecho inalienable de cualquier blogger de escribir en él lo que le apetece en cada momento.

Un capricho que será muy protagonista el año 4 y que luego tendrá (con suerte) el crecimiento medido de un único post anual. El arranque se ha dibujado sumando a la declaración de intenciones la primera muestra:

Reflexiones.

Dos bloques configuran las “reflexiones” del año. El primero tiene que ver con algunos apuntes rescatados de proyectos de investigación en materia de “gestión del conocimiento” desarrollados en los años 2002-2004. Aquí están:

El segundo bloque es un territorio aún abierto. Seguro que en 2012 y en años sucesivos aparecen nuevas referencias a la innovación y a los sistemas de innovación estratégica de la empresa. Es lo natural… trabajando en ello.

Los tres posts del año en este apartado han sido:

Vibraciones.

Sólo 6 “vibratos” en una lista de variopinto pelaje, que van desde la queja… hasta el gozo por un hecho trivial o por recordar ese magnífico caso de empresa basada en el conocimiento que les contaba en enero:

Los sueltos.

Pues sólo tres. Así de pobretón se cierra este ejercicio. Si sumamos los dos que hacen la síntesis del año (éste y el que le seguirá esta misma semana) hacen un total de 19 artículos escritos, o sea, 10 menos que en el año anterior… que ya mediaba el de inicio. La síntesis está hecha en:

Y el “ovni” que nos queda:

  • Récord“, un sorprendentemente vital mes de marzo, con 2.821 páginas vistas después de no haber publicado prácticamente nada durante semanas.

En el balance que viene en unos días aparecerán algunos comentarios cualitativos, más jugosos… y algún dato numérico más, pero adelanto un par de cifras para cerrar por hoy:

  • este tercer año, a pesar del drástico descenso de publicaciones, volverá a registrar unas 25.000 páginas vistas, como el pasado, elevando el total por encima de las 65.000;
  • en los últimos 5 meses he vuelto a recuperar el suelo de las 2.000 visitas mensuales que ya era la norma un año atrás y…
  • los suscriptores del blog, por distintas vías, son ya 108. Pocos más (18) que un año atrás, pero más. :-)

Muchas gracias a todos, una vez más, por pasar por este rincón.

La mañana del sábado se ha despertado tan fría como los dos días precedentes. Bilbao se encoge bajo cero y se apresura en sus urgencias antes de esconderse de las nieves de la tarde.

Este salón de grandes ventanales, la verdad sea dicha, resulta poco acogedor en amaneceres así, después de que el cristal haya sido fuente de fuga térmica durante toda la noche.

Pero envuelto en una manta de sofá, me ha dado por repasar mi lista de blogs sindicados, que la verdad necesitaba un poco de atención después de la última puesta a punto de hace un año.

Últimamente tenía la sensación de que me resultaba más sencillo seguir las nuevas publicaciones en mi Google Reader, a pesar de que el tiempo que puedo dedicarle es mucho menor que años atrás. Y en efecto… el ritmo de publicación ha disminuido de forma significativa.

Mi propia cadencia ha descendido mucho desde aquel primer año donde casi cuento 50 artículos, hasta este último en que los 17 publicados apenas han dado para cubrir ese mínimo autoimpuesto de un post mensual. Pero hoy he visto que, de los aproximadamente 40 blogs que sigo sistemáticamente, en casi la mitad no había aún una actualización en lo que llevamos de año.

A ver… ¿cómo es eso? ¿Se me están fugando los bloggers este invierno, igual que el calor hogareño durante las noches? ¿Volverán, como vuelve el calor en verano?

Porque les adelanto que la mayoría son bitácoras de largo recorrido, con años de interesantes contenidos publicados y bloggers que han hecho de su presencia abierta una marca intransferible, muy personal.

Quizá tener un blog se parezca a un matrimonio en el que las pasiones evolucionan hacia amores más serenos… y que por tanto tenga los mismos riesgos de disfrutar de ello que de acabar convertido en una rutina de la que al final no quede nada más allá de un techo.

Pasear por muchos cascos históricos rehabilitados o bien conservados de nuestras ciudades es todo un espectáculo. Pero si se fijan bien, muchos están repletos de viviendas vacías y de lonjas dedicadas a servir como simple almacén para otro comercio.

En ambos, viviendas y locales cerrados, falta esa luz encendida cada día que simboliza la vida activa para  un barrio que sin ella envejece.

Pienso ahora en Twitter y veo que muchos amigos parecen haberse ido, que intuyo que no pagan ya los gastos de comunidad.

Y reparo también en que en muchos bares de LinkedIn hace tiempo que solo se pueden tomar unas cañas entre tópicas conversaciones de ascensor.

Conservar y cuidar a los amigos, sí, visitarles con frecuencia en casa, también (y espero que incluso con mayor intensidad), pero, aunque siempre da pereza ponerse a buscar piso… tal vez sea el momento de cambiar de barrio.

Ha pasado un año ya desde que comencé la nueva etapa profesional con la que he venido maltratando mi dedicación a esta bitácora.

Venía coqueteando con la innovación en gestión desde 2001, entonces alrededor de lo que denominábamos empresa del conocimiento, pero como mero ejercicio de aproximación a un mundo ya incuestionablemente marcado por el trabajo de conocimiento, donde los parámetros que marcaban la nueva “productividad” del trabajador jugaban decididamente con variables como el papel de la emocionalidad (y en derivada de la libertad) en el alineamiento del individuo con los objetivos de empresa, las competencias conversacionales como clave del trabajo de coordinación, o el aprendizaje continuo de doble bucle como clave de valor para la empresa.

En definitiva, la mirada a la persona como única y real fuente de valor diferencial.

Tras esos primeros años trabajando sobre “gestión del conocimiento”, vino un paréntesis breve pero significativo de desconcierto porque mientras la moda de esas palabras iba pasando, la realidad mostraba pocos signos de transformación derivados de aquellos proyectos de experimentación y de aquellos intentos de implantación bienintencionados.

La realidad es que el concepto de empresa “extendida” acabó desplegándose como una empresa “conectada” con el exterior, pero sin acercarse ni por asomo a lo que significa hoy la empresa “abierta”, que hace de las redes de las que participa parte imprescindible, multidireccional e indivisible de su propuesta de valor.

De hecho, recibí la eclosión inicial del paradigma “2.0” como un nuevo enfoque de gestión para las organizaciones… sin darme cuenta hasta unos meses después de que, en realidad, estábamos tratando de caminar hacia la misma dirección, pero sobre tecnologías cuyo uso, ahora sí, podía hacer que todo aquello se convirtiera en realidad.

Ya sé, ya sé… ya sé que mucho antes había ya frikis que habían conseguido trabajar en red, que la tecnología que lo permitía ya existía antes de que el término 2.0 saliera a la luz, pero… disculpen que me adscriba al grupo de quienes desde la inmensa mayoría de las empresas, al menos de las industriales, estábamos en otras cosas…

A la explosión 2.0 le ha seguido la enorme crisis sistémica que aún hoy vivimos que, paradójicamente, ha supuesto una ventana de oportunidad increíble para que las transformaciones sucedan.

Las empresas vivían desde siempre en mundos predecibles, donde las crisis eran sectoriales y podían entenderse y atenderse racionalmente, aunque costara años de sufrimiento reconversor… o tenían un enemigo claro frente al que la tarea era sobrevivir al temporal, porque eran en realidad los estados los máximos responsables de combatirlo.

Pero crisis estructurales de cualquier sector al margen, una empresa profesionalmente gestionada podía sentirse segura instalada en una estrategia de negocio basada en el crecimiento, porque el posicionamiento y la planificación estratégica permitían “programar” el éxito en función de que se supieran hacer las cosas bien.

En otras palabras, en el negocio actual estaba el futuro… y la estrategia, con sus múltiples caras (progresión en la cadena de valor, precio, calidad, aumento de valor añadido, internacionalización, deslocalización, innovación tecnológica, diversificación, etc.) era la forma de hacer que esa frase resaltada fuera una realidad.

Pero la crisis actual ha hecho que, quizá por vez primera, la generalidad de las empresas haya tenido que ponerla en duda, al tiempo que los propios estados deambulaban desorientados sin saber a qué enemigo mirar.

En efecto, en muchas organizaciones han surgido inesperadas necesidades y nuevos entendimientos del significado de la innovación:

  • I+D no es lo mismo que I+D+i… y la diferencia es fundamental cuanto se pone el foco en el retorno de valor. Importa en cómo se lleva la I+D al mercado. Importa en cómo se selecciona la I+D para que llegue al mercado. Importa observar y entender el entorno y el mercado para dar un cauce adecuado a ambas.
  • La innovación tecnológica orientada a materiales, productos o procesos propietarios, en definitiva a transformar propiedad intelectual en valor, puede no ser suficiente. Alcanzarla requiere tiempo y el mundo se mueve demasiado deprisa a nuestro alrededor. Mientras tanto, va a convenir muy mucho diferenciarnos también en cómo compramos, vendemos, gestionamos nuestros recursos financieros, desarrollamos personas o nos comunicamos hacia el interior o hacia el exterior, por algunos poner ejemplos. La creatividad entra en juego.
  • Por la misma razón, va a ser necesario desarrollar espíritu emprendedor desde las empresas profesionalmente gestionadas, porque el ciclo de vida de un negocio puede ser más corto, y sobre todo más incierto, de lo que suponíamos. El intraemprendizaje no es sino una forma máxima de innovación: innovación en el propio modelo de negocio.
  • Nada de lo anterior es posible en empresas sin innovadores o emprendedores que trabajen dentro de las empresas. Tampoco sin empresas que no sepan verlo ni cambiar su gestión del riesgo. Probablemente, no será posible en las empresas que no aprendan a gestionar los inestables equilibrios entre la innovación y el sostenimiento de las operaciones. Tampoco en las que no sepan cambiar algunos entornos de trabajo.

Hace un año que dejé algo que se llamaba “Organización, Calidad y Sistemas” para embarcarme en un área cuyo nombre responde al título de este post: “Promoción e Innovación“.

Geoffrey Moore escribió en 2004 en el Harvard Business Review un interesantísimo artículo  titulado “Darwin and the Demon:  innovating within established enterprises” (preludio de lo que un año después sería el libro “Dealing with Darwin“), donde dibujaba sobre la curva de maduración de un nuevo producto o tecnología las diferentes oportunidades de innovación que se abrían con mayores posibilidades para las empresas, en cada fase de la misma.

Esta parte de su artículo, la más conocida y difundida, tenía una segunda parte a la que casi nadie prestó demasiada atención. En ella, Moore apostaba decididamente por entender que el equilibrio entre innovación y operaciones difícilmente podía existir si quienes se responsabilizaban de estas actividades compartían personas, espacios y recursos, porque la inercia de las operaciones acababa siempre consumiendo todos los recursos disponibles en la empresa.

Por el contrario, Moore recomendaba centralizar la gestión de operaciones orientadas a mercados maduros, para enfocarlas decididamente a criterios puros de eficiencia y coste, es decir, caminar justo en el sentido contrario a la descentralización que hubiera protagonizado justificadamente etapas pasadas. Y al mismo tiempo, separar con claridad la gestión de nuevos productos y negocios.

Pues… no del todo en lo primero, pero sí estamos un poco en lo segundo, porque la creación de un área específica orientada a la promoción de nuevas actividades y a la innovación camina en esa dirección, aunque aún no tengamos bien perfilada la convivencia, adornada con muchas incógnitas aún no despejadas y que quizá ni siquiera se puedan llegar a despejar. Pero en ello estamos.

Dado que la gestión de la innovación tecnológica va a estar delegada en las manos de un centro tecnológico con quien necesitaremos engarzarnos bien, transformar la cultura de innovación de la empresa abriendo espacios en todos sus procesos relevantes, desplegar y sostener un sistema dinámico de innovación, estructurar la atención estratégica y crear nuevas actividades empresariales son retos demasiado atractivos como para no disfrutar de una etapa profesional apasionante.

Hasta ahora ha sido la causa principal del descenso de mi dedicación a inquietos, pero puede que desde ahora sea una fuente abierta de reflexiones y vibraciones que se integre con las dudas que por el camino vamos despejando.

Porque llevamos un año trabajando y somos pocos, pero algún claro empezamos a ver y algunas claves sobre las que tendremos que definirnos comienzan a estar identificadas.

Así que ahora que la palabra casi se ha desgastado por completo de tanto usarla y banalizarla socialmente, quizá sea el mejor momento para reflexionar aquí, en conversación abierta, sobre cómo gestionar la innovación;-)

Sólo hace unos días que dedicaba un post a explicar, gráfica en mano, la caída de las páginas vistas del blog de los últimos 7 meses (que en términos generales, se ha acercado al 40% del nivel al que había llegado), fruto de la evidente sequía escribana derivada a su vez de mi cambio de ocupación tras el verano pasado.

Marzo ha sido un mes bastante insulso también, donde sólo un resumen del año y una reflexión sobre la naturaleza de la relación de la administración con el ciudadano han aparecido por los fondos del blog.

Ninguno de los tres post, por supuesto, ha sido un best seller… y sin embargo…

Hala… Récord de páginas vistas de la historia de la bitácora que están leyendo.

No lo entiendo.

Pero me encanta seguir viviendo cosas en la red que no alcanzo del todo a entender.

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