El “carsharing” es ya una realidad en casi todas las grandes ciudades europeas, alguna de las cuales puede mostrar una penetración de este modelo de utilización de automóviles que empieza a ser relevante en su mercado de  movilidad urbana.

La verdad es que la tendencia que se observa (en especial entre nuevas generaciones) de bascular el “tener” hacia el “disponer”, es incuestionable en algunos casos y se acentúa en el centro de Europa, donde (por ejemplo en Alemania) el porcentaje de jóvenes que no encuentra un valor especial en eso de tener un coche propio crece año tras año y empieza a alcanzar porcentajes que, siendo aún pequeños, conviene no desdeñar.

Quizá la evolución sea aún lenta (en España es aún algo mayor del 90% el porcentaje de jóvenes que aspiran a tener coche propio), pero los porcentajes son mucho más significativos si hablamos del segundo vehículo familiar: ahí es donde en Europa los porcentajes crecen sólidamente.

La prueba de ello es que muchos de los grandes fabricantes europeos de automóviles y las grandes empresas de alquiler han lanzado iniciativas de alquileres por minutos y sin reserva previa, solos o en alianza, en muchos casos ligadas a pequeños modelos eléctricos y urbanos.

En definitiva, que por estas razones, por las restricciones que están empezando a imponer las grandes urbes, por la larga crisis que atravesamos o por la mejora de las alternativas disponibles, los que estamos en el sector del automóvil sabemos que el consumo y como derivada la producción de vehículos en Europa y más en concreto en Europa Occidental, va a estancarse, como poco, e incluso pudiera descender ligeramente en los próximos años.

Pero admitido esto… me ha dado por preguntarme cómo está a estas alturas el balance económico del asunto desde la perspectiva del usuario.

Ya hace tiempo que hice cuentas y concluí (entonces) que tener coche propio en mis circunstancias personales significaba gastarme casi un millón de las antiguas pesetas cada año. Hoy he querido rehacer y actualizar las cuentas, haciendo las mías, a pesar de que por internet circulan análisis similares abundantes e incluso hojas de cálculo para adaptar los números a la realidad de cada uno.

Vaya por delante que yo hago un uso bastante intensivo del coche, básicamente porque lo utilizo para desplazarme cada día a mi punto de trabajo, que está a 65 km. de distancia de mi casa. Mi perfil, por lo tanto, podría definirse como sigue:

  • Berlina de nivel medio-alto, para asegurar la durabilidad y seguridad del vehículo en condiciones.
  • 40.000 km/año.
  • Uso diario para traslado al trabajo, parte autopista parte carretera.
  • Seguro a todo riesgo con franquicia.

Considerando, para estandarizar cálculos, un alquiler de garaje y no una amortización de uno en propiedad, el coste anual podría calcularse como sigue (click sobre cada tabla para verla más clara):

coste coche 40000

¿Sorprendidos?

¿O asustados?

Ya… que lo que pasa es que mi caso es una barbaridad… Bueno, veamos, supongamos un perfil de uso muy distinto:

  • Berlina de nivel medio.
  • 15.000 km/año.
  • No uso diario para traslado al trabajo, o si es así, breve recorrido urbano o por carretera.
  • Seguro a todo riesgo con franquicia.

Con el mismo supuesto anterior pero con reducciones de coste en varios conceptos, ligadas a tratarse de un vehículo más modesto y de uso más reducido, las cuentas dan como sigue:

coste coche 15000

Ahora ya no hay excusa para que hagan una valoración, aun suponiendo que haya errado un 10-15% en mis cálculos: ¿no les parece que es una pequeña y quizá inconsciente barbaridad?

No me interpreten mal, no estoy llamando a una insumisión vial ;-) : de esos 6.000 (u 11.000) euros por coche y año viven miles de personas hoy en día… y no sería malo que al menos durante unos añitos eso siguiera ocurriendo.

Pero me ha dado por pensar que tal vez del “pago por servicio” del automóvil también podrían vivir muchas personas… y que quizá un coste ventajoso podría ayudar a convencer de la idoneidad de un cambio más acelerado.

Pues dicho y hecho. He buscado tarifas por internet de un operador de carsharing ya presente en varias ciudades españolas (es Bluemove… y solo espero no haber tenido la mala fortuna de elegir el más caro por azar) y he realizado una aproximación muy grosera para aplicarla a los dos perfiles anteriores. Los resultados son como sigue:

coste carsharing 40000

coste carsharing 15000

¿Cómo lo ven? A pesar de lo que dice la propaganda, hiper-caro, ¿verdad?… Implanteable para perfiles como éstos, por mucha conciencia medioambiental que uno posea… salvo que les salga el dinero por los bolsillos.

Lo siguiente resulta obvio: probar perfiles muy diferentes, en los que la necesidad de uso del vehículo sea algo ocasional y no estructural. Como verán, las cosas cambian bastante, aunque en ningún modo vamos a encontrarnos con un chollo, ni siquiera si se trata de usar un coche pequeño 40 días al año:

coste carsharing ocasional-1

coste carsharing ocasional-2

Conclusiones

  • Solo si son de los que van a necesitar un coche 20, 30, 40… 50 días al año, el carsharing les saldrá a cuenta, con las tarifas que hoy se barajan. Si necesitan usarlo cada día, olvídense.
  • Si ese es el caso de su segundo coche familiar y sobre todo si para eso solo necesitan un coche pequeño y urbano, mírenlo con cariño, porque quizá sea una gran y ecológica alternativa. Si sus varios hijos empiezan a pedirle el coche con demasiada frecuencia, puede que también… ;-)
  • Si son de los que solo van a necesitar esporádicamente un coche para una o dos horas y en recorrido urbano o peri-urbano, no lo duden: si hay una buena red de carsharing en su ciudad, el modelo es suyo.
  • Aún así… tengan en cuenta que en lo del “coche propio”, yo he considerado costes de garaje, precios de vehículo medio-altos, seguro a todo riesgo y otros factores de coste… que son una opción: se puede tener coche con menos. En sentido contrario, seguro que buscando también se pueden encontrar tarifas y ofertas de carsharing más baratas.
  • El sector del carsharing debe hacer un esfuerzo inmenso de reducción de sus costes si quiere ganarle de verdad la partida en un pedazo de tarta relevante al coche en propiedad. Seguros, mantenimiento, combustible, costes de personal, leasing y costes financieros,  alquiler de locales, limpiezas, sistemas de gestión y logística de flotas… El sector debería, a mi modo de ver, trabajar muy en profundidad cada capítulo de costes, establecer alianzas y acuerdos de colaboración y ganar en dimensión empresarial… para alcanzar como objetivo el dividir por dos el coste actual para el usuario. Y si creen que planteo un imposible, les diré que ya hay quien empieza a hacer la revolución.

Les dejo también la hoja de cálculo para que hagan sus propios números si quieren… y hasta aquí llego con mi rato reflexivo.

Gracias por acompañarme hasta el final… :-)

Google RIPderHace ahora 10 días, el 13 de marzo, Google anunciaba el cierre de Google Reader. Requiescat in pace.

La noticia corría como un reguero de pólvora por los timelines de las redes sociales entre la sorpresa, el lamento o hasta la indignación de sus usuarios, en buena parte personas de perfil profesional avanzado que han hecho de la conectividad a la red un modo de estar y de trabajar.

Cuando uno se acerca por primera vez a un “agregador de feeds” descubre que una herramienta sencilla de verdad ofrece un servicio de productividad personal insustituible y un punto inimaginable en el que pivotar su entorno personalizado de aprendizaje. Una forma, además bastante libre, de ordenar nuestra atención sin someternos al dominio de lo que cada uno quiere mostrar, desde la selección trabajada de contenidos bien filtrados.

Muchos lo probamos hace años… e hicimos de los hilos RSS, ordenados de forma simple, una parte de nuestras vidas profesionales y personales. Y Google estaba ahí: en la magia de los modelos freemium basados en la entrega inconsciente de información y hábitos personales que conscientemente estabas dispuesto a abrir, en la ilusión sobre una empresa que aporta valor y desafía los modelos establecidos haciendo las cosas de otra forma.

No puedo cuestionar la decisión de Google. Ninguno podemos decir que no supiéramos que ese tipo de servicios no comprometen al prestador a su mantenimiento.

Tampoco voy a hacer un análisis sobre el futuro del RSS y el papel del que parecen querer retirarle muchos de los grandes de la red, ni voy a comentar plataformas alternativas que se estén posicionando para recibir a los expulsados del Reader, ni voy a centrar mi reflexión sobre el impacto que la decisión de Google pueda tener en mi propio PLE y el tiempo que me va a exigir migrar a otra herramienta que me haga sentir confortable. Sobre eso hay innumerables artículos ya escritos en estos días, sospecho que en todos y cada uno de los idiomas de este mundo. Y peticiones (yo ya he firmado) que igualmente se multiplican, para que Google dé marcha atrás en su decisión, que es lo que parece que no ocurrirá.

Este artículo es un lamento por el golpe que supone al trabajo que durante años venimos desarrollando muchos dentro de empresas tradicionales, por impulsar modelos de trabajo y de actividad profesional y empresarial más libres, más abiertos y más colaborativos.

Es un golpe duro y bajo (no puedo decir que ilegal, inmoral o sucio, pero solo porque sé que no es así) que ataca frontalmente a la confianza en que hay cosas que socialmente están cambiando en la noción del trabajo.

Hacer que las personas adopten herramientas de la web social desde dentro de las empresas tradicionales y con funcionamientos internos bien asentados en una tarea complicada y siempre de largo aliento.

Las barreras son culturales, de hábitos y comportamientos que cambian (y que cuando cambian, hacen visibles mayores necesidades de cambios en los propios procesos de gestión), de miedos (nadie se puede imaginar los miedos que despierta en una empresa asentada el concepto de empresa abierta, el poner en riesgo el culto a la protección del conocimiento, al secreto empresarial…) y de desconfianzas (a colocar mi conocimiento en “la nube”, en donde nadie sabe cómo se protege, quién lo controla o cómo garantizar que no desaparecerá sin más…).

Desde poner la foto en una intranet hasta abrir una cuenta en Google, trabajar en un Google Site o poder acceder a una red social sin barreras desde tu puesto de trabajo, cada paso a dar es un problema para muchas personas y una batalla a ganar por quienes tratamos de impulsarlo.

Reader ha estado en casi todas esas batallas. Es uno de los puntos claves por los que empezar, porque su utilidad es asombrosamente visible para la mayoría de las personas que se acercan por primera vez a conocerlo. Alrededor de un agregador de feeds se mueven los PLE (un paso trascendental para entender el trabajo conectado), las comunidades de vigilancia artesanales, la alimentación de comunidades de microblogging basadas en Twitter y Yammer…

De verdad que el cierre de Reader es un golpe bajo para todo ese esfuerzo: ¿cómo defender ahora la idoneidad de utilizar la plataforma de Google Sites para el funcionamiento de comunidades colaborativas… ante gente que para empezar a hablar demandaba disponer de backups automatizados de una wiki incluyendo los contenidos enlazados? ¿Cómo volver a explicar que la seguridad de la información es muy probablemente mayor en la nube que en cualquiera de nuestros servidores, aunque eso no sea lo relevante?

El mismo día en que se anunció el cierre estábamos formando internamente usuarios en Reader. ¡Y todavía podemos afirmar… que eran usuarios avanzados!

Nosotros sabemos que las herramientas van y vienen y estamos preparados para aceptarlo con un simple cabreo, pero para la confianza en ello de las organizaciones más clásicas y de las personas que en ellas trabajan, el mensaje es demoledor.

Ellos no son “beta-permanente”: necesitan caminar sobre mayor estabilidad hasta llegar al punto de considerar un cambio así parte del juego.

La verdad es que aún hoy, 10 días después… no sé muy bien cómo abordaremos esto. Tampoco sé si Google ha medido bien la consecuencia de dar carpetazo a una aplicación con un uso profesional muy relevante.

Lo que sí intuyo… es que tendrá consecuencias, sin saber cuáles, en la forma en que hemos venido contemplando esto de lo 2.0… y a Google en particular.

Y que no hay derecho. Aunque lo haya.

Este verano estamos viviendo la auténtica eclosión del fenómeno start-up, que ya asomaba sus fauces desde hace meses. El asunto está alcanzando tal dimensión mediática que llena palacios de congresos, auditorios, periódicos, espacios singulares e instituciones feriales, de discursos políticos, congresos, talleres y propuestas formativas, en infinitas formas.

Clusters, parques tecnológicos, agentes sociales, administraciones públicas… todos empujando el mismo carro. Se está convirtiendo en el nuevo mantra, tras excelencia, innovación y emprendimiento, que por repetición nos traerá un futuro mejor… así que si no saben decir “estartap” de un tirón, estimados lectores, tienen un problema. ;-)

La blogosfera hierve: solo en la última semana, Julen Iturbe, Mario Dehter o Juan Freire, por poner solo tres ejemplos, han escrito sobre el fenómeno del emprendimiento en alguna de sus facetas, con visiones analíticas… o críticas.

La explosión start-up, en primera persona.

Mis propias vivencias de las últimas semanas han estado rodeadas del fenómeno start-up.

Tras la reconversión de la gran fiesta anual de infonomia en un “Co-Fest” donde el núcleo lo formamos las empresas miembro de Co-Society, el pasado julio disfruté de dos días en el Centro de Ciencias de Benasque Pedro Pascual, rodeado de ideas, ciencia y personas, un entorno que cada año me empuja a caminar con la mirada aún más inquieta por la vida.

Este año tuvo un carácter muy especial: una fusión con otra iniciativa, el Benasque Brain Boost (BBB), que pretendía ser el punto de encuentro de las start-up españolas, reunir a más de 100 emprendedores con sus proyectos empresariales entre sí (para compartir visiones, enfoques, recursos y penas) y entre ellos y las empresas Co-Society (para quizás algo parecido y puede que también para encontrar algún sólido compañero de viaje).

No les contaré en esta ocasión qué tal fue el Co-Fest ni les haré ahora una crónica del mismo. Hay numerosas y excelentes referencias en la red (como ésta, ésta o ésta) y no creo que pueda aportarles grandes novedades sobre ello. Pero sí me interesa contarles que tuvimos ocasión de conocer docenas de proyectos empresariales, algunos ya germinados y otros en plena ebullición… y de conversar o al menos escuchar en primera persona a muchos de los emprendedores al frente de los mismos.

Hace un par de semanas tocaba el Emprende 2012. Un gran evento organizado ya por tercer año consecutivo por el Gobierno Vasco, que reunió a casi 3.000 personas en el BEC. Esta vez desde la iniciativa pública, de nuevo cientos de emprendedores con su start-up bajo el brazo; de nuevo una ocasión personal para conversar o escuchar sus propuestas de valor, sus proyectos, sus ilusiones, sus necesidades, sus realidades…

Hace solo unos días, el Polo de Innovación Garaia cerraba su serie de 3 talleres de emprendizaje ordenados alrededor de la idea de “Aprendiendo a emprender con emprendedores“.

En un plazo de un mes, y ya a nivel más interno, el BAC (Business Acceleration Center) de MONDRAGON ha lanzado dos talleres de exploración de oportunidades en intercooperación y otro taller para compartir experiencias de intraemprendimiento desarrolladas en los últimos años en la corporación, contadas por los propios emprendedores.

Y les aseguro que podría seguir.

Oigan… esto abruma…

El lado positivo.

No lo negaré. Hay un lado muy positivo en esta eclosión del fenómeno start-up. Un lado positivo que se desdobla en varias facetas de las que no podemos sino sentirnos todos gratificados:

  • Ya son muchas las personas que están decidiendo tomar las riendas de su vida profesional como protagonistas principales de su destino. Son personas como las que hemos conocido todos entre nuestros compañeros de facultad o de escuela o como las que nos rodean en nuestro trabajo, pero en esta ocasión, quienes tienen voluntad y deseo de asumir una iniciativa personal, lo están haciendo con menores barreras personales que las que teníamos en nuestras generaciones. Los patrones mentales sociales están cambiando y de este fenómeno podrán salir iniciativas empresariales nuevas que regeneren a medio y largo plazo un tejido empresarial demasiado dormido durante demasiados años.
  • Este fenómeno se está extendiendo, debido a la crisis, a capas de población de muy diversas edades. A pesar de que en los “saraos” mediáticos es abrumadora la presencia visible de gente joven, en las sillas de los asistentes hay muchas personas más mayores, calladas, pero igualmente con su proyecto empresarial bajo el brazo. Contrariamente a lo que se piensa, el fenómeno emprendedor (y especialmente las iniciativas con mayores índices de supervivencia) tiene un componente fortísimo entre personas que han superado los 40, con experiencia y visión sistémica de las claves de lo que es un negocio. Pues muy bienvenidos sean.
  • El impulso de las administraciones seguramente remitirá cuando salgamos de esta crisis, porque las empresas absorberán de nuevo las atenciones oficiales, pero habrá un conjunto de normativas, leyes y regulaciones que habrán cambiado y que harán más fácil embarcarse en el reto de emprender. Pero lo más importante es que de las escuelas y universidades saldrá mucha gente que considerará que poner en marcha su propia iniciativa empresarial es una opción más de entre las posibles. Y aún más, que lo seguirá considerando así durante toda su carrera profesional, lo que significa que visiones diferentes del mercado y del mundo podrán salir a la luz con mayor facilidad.
  • El concepto del trabajo está cambiando socialmente. Cierto es que las empresas tenderán a no darse por enteradas, pero este fenómeno y otros paralelos y no tan gratificantes están colocando semillas que terminarán por germinar entre las grietas de las relaciones laborales del interior de la empresa. Creo firmemente que veremos dentro de unos años formas diferentes de organización del trabajo, de cómo se adoptan decisiones y se desarrollan proyectos, de cómo una persona crece y desarrolla su propio camino profesional, dentro o fuera de una empresa, suya o ajena.

La feria de las vanidades.

Antes ya lo había enlazado, pero como es casi seguro que la mayoría no se habrá parado en ello, les invito a que lean la definición que la Wikipedia da para el concepto start-up.

Hay una cara oscura también en esta luna. A su alrededor, las estrellas se llaman grandes expectativas de beneficio a corto plazo, business angels, crecimiento acelerado, rápido retorno de la inversión, durabilidad de la rentabilidad limitada… Correr, “forrarse” y salir. Demasiado cerca del tradicional “pelotazo”, aunque en este caso no se sepa siempre a ciencia cierta para quién va.

En cualquier caso, tras la inevitable vanidad romántica hay un fondo de macho-alfa en la épica del emprendedor… y eso hace que con demasiada frecuencia se observen comportamientos ligados al “lo que importa no es poner en marcha un proyecto que genere riqueza, sino que quien lo ponga en marcha sea yo”.

En el otro lado está la inmadurez de pensar que todo el monte debería ser orégano, que si uno no lo consigue es porque los demás (la administración, el inversor, el socio o quien sea) “no me escucha”, “no se entera”, “es un inútil” o directamente “un cabrón” o “un imbécil”.

Hay veces que la posición frente al enemigo exterior es puramente pueril. Frase real, tuiteada: “¿Cómo se emprende cuando eres recién titulado, no te dan créditos y mucho menos trabajo? La idea es buena, pero no tenemos recursos”. Pero… ¿no es precisamente cuando eres recién titulado, cuando se supone que toca hacer cosas sin créditos fáciles y sin que te den trabajo? ¿No les resulta candoroso? :roll:

Y eso me lleva al valor de las ideas. Uno tiene una idea y tiene un tesoro… o eso cree. Pues no señor: las ideas tienen un valor más bien escaso, en mi modesta opinión. ¿Quiere una idea? Yo le doy 100 gratis y le aseguro que al menos una cuarta parte, sea usted quien sea, le parecerá buena.

Además de desarrollar técnicamente el producto o servicio (en lo que siempre se ocupa el tiempo que cada uno considera preciso), para transformar una idea en un negocio:

  • hay que asumir normalmente (y despejar si se puede) incertidumbres industriales, financieras, tecnológicas y de mercado;
  • hay que buscar los socios y la financiación precisa para poner en marcha el proyecto empresarial;
  • hay que mantener la moral de la tropa cuando las cosas no parezca que van bien;
  • hay que saber comprar y saber explotar los medios de producción;
  • hay que cerrar acuerdos vinculantes con inversores y aliados;
  • hay que definir una estrategia de mercado;
  • hay que crear una red de distribución…

Y más:

  • hay que crear condiciones de diferenciación competitiva sostenida, que establezcan algún tipo de barrera a competidores al menos durante la fase de maduración del negocio;
  • hay que conocer los umbrales de rentabilidad;
  • hay que saber cuánto tiempo puede uno aguantar sin que la sociedad se estrese financieramente hasta su ahogamiento…

En fin, que no se trata de tener una buena idea.

Pero basta ya de hablar de los emprendedores. A pesar de todo lo dicho, casi de forma universal hay que reconocerles el valor de enfrentarse a lo desconocido, de asumir un riesgo personal de hacer las cosas de forma diferente a lo que hay. Y casi en ningún caso tienen la culpa… ni siquiera de equivocarse.

La financiación es uno de los elementos más importantes de de los ecosistemas de emprendimiento. Capital riesgo, privado y público, capital semilla, viveros de empresas, inversores de variados pelajes, business angels

Creo honestamente que hace falta una severa profesionalización de muchos de estos “entes” financieros en España. No todo pueden ser ventas inmediatas y exponenciales en un negocio, porque si es ese el único criterio de selección, solo serán apoyadas iniciativas de bajo riesgo inversor y, por lo tanto, de baja capacidad de generación de empleo (eso pone, por ejemplo, negras perspectivas para una oportunidad industrial).

Creo que estamos replicando un modelo norteamericano pero desde una dimensión minúscula. Y reconociendo que una parte del mismo debe seguir satisfaciendo la oferta actual, hay carencias notables que cubrir.

Sería muy deseable un proceso de consolidación y concentración que diera mucha mayor dimensión a algunas de estas entidades, lo que les permitiría diversificar su cartera de inversiones y establecer diferentes políticas de soporte financiero en función del riesgo de proyecto y de su tipología.

Otro agente fundamental: las administraciones públicas. Salvo el capital privado que esté dispuesto a arriesgar, parece que solo el capital riesgo público está en disposición de apoyar el nacimiento de grandes iniciativas empresariales en las que el retorno de la inversión solo pueda darse a medio y largo plazo.

Pero el apoyo de las administraciones podría ir mucho más allá: intermediando en los acuerdos de propiedad industrial o de financiación público-privada, aplicando exención de impuestos y otros beneficios fiscales a las sociedades en fase de maduración, o fomentando desde los CEI la incorporación de “potenciales”, embarcados desde el origen en la exploración de mercados.

Solo me detendré en otro apartado más: la política. Es lo que toca, es lo que se lleva esta temporada, ya que no hay mucho más que se pueda hacer porque no quedan ni céntimos en la cosa pública para invertir en nada. Así que vamos a llevar emprendedores al escaparate de la opinión pública… y si puede ser en grandes volúmenes, mejor. Aunque se rellene de iniciativas que vayan poco más allá del autoempleo.

Paletadas de emprendedores para cubrir las carencias de una sociedad que no es capaz de generar empleo desde iniciativas empresariales ni de poner las bases legales para renovar el tejido empresarial y la propia función y concepción del trabajo en nuestras organizaciones. La política sirviéndose de un circo mediático: si no hay empleo, créatelo tú, venga, las oportunidades están al doblar la esquina, búscalas, no será fácil pero tú puedes, te sentirás “todo un hombre” si lo consigues y te habrás forjado el carácter si no…

Ya que no hay dinero, lo que necesitas es motivación, coraje, resiliencia, generosidad, capacidad de superación… y hasta sentido del humor. No te preocupes, que no te voy a dejar solo: yo te lo explico. :lol:

Y para el dinero, también resuelto: rondas de financiación en la feria de las start-up. Pasen, señores inversores…: nuestras start-up están en el lineal del pasillo quinto, junto a los yogures; los elevator pitch, en los probadores de la zona de confección; el intercambio de tarjetas, en las cajas; y hoy como oferta especial… ¡networking en el pasillo central!

No niego que esta feria de vanidades no sea útil para quienes emprenden, pero suena tanto a gestión de mercancía…

Queridos emprendedores: más os vale cuidar el packaging.

Las grandes carencias.

¿Qué tipo de ideas creen que están detrás de la mayoría de los proyectos empresariales?

Les diré qué he visto, mayormente, entre las cientos de start-up que he visto recientemente:

  • soluciones de formación: en píldoras, en bocados, en pastillas…;
  • aplicaciones para redes sociales, para comunidades conectadas al comercio electrónico;
  • servicios web para los ciudadanos, para el deporte, para las compras, para el turismo, para el ocio…;
  • soluciones para la compra electrónica;
  • servicios de marketing on line;
  • plataformas colaborativas para iniciativas de innovación social;
  • y en general… servicios web, para todo lo imaginable.

Verán… 8O ¿no echan de menos algo?

Yo echo de menos al señor don PRODUCTO.

Hubo un tiempo en que emprender era embarcarse en una iniciativa empresarial cuyo objeto era transformar la materia y crear valor en ello. Cierto es que los servicios aportan igualmente valor al consumidor o al usuario, pero si los miramos desde una perspectiva social, generan una actividad económica que se debilita cuando el sector secundario se tambalea.

Dicho de otra forma, con frecuencia no es sencillo entender el significado de competitividad de un servicio frente al mundo, sino solo frente a quien compite conmigo en local. Pero eso, estimados lectores, no aporta gran cosa a la competitividad de la economía ligada a un territorio… y ya se está viendo que el asunto no es baladí.

Detrás de un servicio hay valor, pero es más discutible si hay creación sostenible de riqueza. Y en las start-up que uno se encuentra en general (quizá por su propia naturaleza como apuntaba la Wikipedia), no es fácil encontrar ni siquiera servicios asociados a producto, cuando menos proyectos industriales.

Una plataforma web es un riesgo muy limitado y un reto más ligado al éxito personal que a la función social de la empresa. Digamos que, en la perspectiva del tiempo, la épica del emprendedor ha perdido solidez. ;-)

¿Cuántas, de entre los varios cientos de start-ups que he conocido en estos meses, creen ustedes que ligaban su proyecto empresarial a la fabricación de un producto?

Aciertan: (casi) ninguna.

Pues a mi modesto modo de ver, aquí tenemos un problema.

Y otro, que en cierto modo lo complementa… Vale que es mi opinión, pero una opinión contrastada con muchas otras y muy recientemente: necesitamos reivindicar socialmente la figura del empresario.

Porque es muy duro poner en marcha una empresa y sacar adelante un proyecto en el que pocos creen, pero no lo es menos sostener el riesgo durante años en el proceloso océano rojo del mercado global.

Más aún cuando además, esta labor no es espectacular sino callada y discreta… y solo se ve desde fuera si uno se fija muy bien.

Vivimos en una sociedad donde se confunde al gran directivo con el empresario, a quien en general se desconoce, o a quien se desprecia casi tanto y casi tan fácil y gratuitamente como hoy en día al banquero. Pero por contra, el territorio vasco está siendo un buen caso de comparación con otras áreas del estado para mostrar que el mantenimiento de un tejido empresarial productivo establece diferencias que necesitamos aprender a valorar.

Así que aquí, estimados lectores, lo que tenemos es todo un reto social.

Como un gran círculo“. Así titulaba hace ahora algo más de un mes Manel Muntada uno de sus artículos, revisando su vida al asomarse y descubrir en el presente conexiones con lugares vitales recorridos años atrás.

La curva loxodrómica, la espiral o la cinta de Moebius aparecían en los comentarios como analogías alternativas que respondían fielmente a lo que muchos creemos observar al ascender y ver el camino recorrido desde las alturas de la distancia. A mí me recordó la conversación a la teoría “spiral-up” de Hiroshi Tasaka… y Manel cerró la ventana tildándome de “ingeniero…”, en una única palabra que lo expresaba todo. :-)

Pero ahí le decía que escribiría sobre ello… y aquí estoy.

Hiroshi Tasaka es un personaje singular. Realmente no sé cómo calificarlo, porque en las reseñas de su biografía aparecen desde su capacitación como ingeniero nuclear o su actividad como profesor de la universidad de Tama (Tokyo), hasta su más conocida faceta de escritor (lleva más de 40 libros), de filósofo (construyendo su pensamiento desde la dialéctica) o de fundador del Sophia Bank (banco de conocimiento o think tank orientado a incubar innovación social), pasando por su trabajo en numerosas empresas o su actividad como asesor de organismos gubernamentales e internacionales.

He coincidido con Tasaka en dos ocasiones, ambas de la mano de infonomia. De la primera de ellas, el iFest’08, se destiló un vídeo titulado “la paradoja de la sociedad del conocimiento” (en un momento en el que la producción de contenidos era, más que hoy, uno de los principales propósitos de infonomia) que ha circulado con generosidad en la red.

Del segundo, ya ligado a la realidad actual de Co-Society, salieron mis notas sobre filosofía dialéctica, uno de los tres métodos que él postula como válidos para identificar las tendencias evolutivas principales que está recorriendo la humanidad. El Spiral-Up Process” que les introduzco a continuación es una de las cinco leyes de la dialéctica que él postula como válidas para interpretar el camino al futuro. Probablemente la más importante.

Para Tasaka, la humanidad camina hacia el futuro de forma recurrente, volviendo a lugares ya visitados en su concepción básica, pero no a modo de círculo ni tan siquiera de espiral divergente, sino como una espiral cilíndrica en la que la evolución implica la adquisición de un nuevo valor, un “upgrade”.

Para Tasaka, la interpretación de cada vuelta espiral es que los sistemas que desaparecen adquieren tiempo después un nuevo valor que, socialmente reconocido, les convierten de nuevo en sistemas vivos, pero reinventados.

Gráficamente, por lo tanto, no es un círculo recursivo como el del universo de Sísifo, sino una progresión continua que muestra rangos recurrentes en la propuesta de valor, pero siempre evolucionando.

La verdad es que podría haber incluido este post en la categoría de “personas inquietas“, pero, aunque he estado físicamente en el mismo espacio que él en las dos ocasiones que les mencionaba, nunca hemos mantenido una conversación particular. Así que no puedo decir que le conozco… ;-)

Les recomiendo leer detenidamente el documento enlazado unas líneas atrás sobre los tres métodos que postula Tasaka para prospectar el futuro, pero si no tienen las suficientes ganas de hacerlo, a pesar de su brevedad, les dejo una alternativa encantadora.

Creo que éste es un vídeo mucho menos conocido. Está en inglés, pero verán que es muy sencillo de entender (y en cualquier caso, les dejo aquí una traducción casera… que espero que no miren salvo en caso de extrema necesidad).

Se trata de la intervención de Hiroshi Tasaka en una conferencia TEDex Tokyo, en 2010. Bajo el título “Capitalismo Invisible“, es solo un cuento zen, una fábula poética que, como todo lo que puede describirse bajo esos calificativos, parece que simplemente narra una historia ingenua que bordea la simpleza, pero que esconde reflexiones de las que de verdad importan.

Creo que en él encontrarán, contado de otro modo, el espíritu del “spiral-up process”.

Háganme caso: escúchenlo atentamente… al menos dos veces. Yo llevo ya unas cuantas…

No sé si finalmente Time declarará a Julian Assange personaje del año, pero es evidente que su historia (llena de curiosidades) y la de WikiLeaks estará en todos los anuarios de 2010 que se encuentren ustedes en las próximas fechas.

Los acontecimientos de los últimos meses, y más en concreto de los últimos días, han ofrecido un recorrido apasionante para quien haya querido unirse a la corriente. Que miembros relevantes de gobiernos de medio mundo y de sus redes de poder criminalicen públicamente la actividad no violenta de un pequeño grupo de activistas cuya ilegalidad aún no ha sido demostrada (creo que ni siquiera formalmente denunciada) y que intervengan mediante fuertes presiones sobre entidades supuestamente privadas para lograr el ahogo financiero de la organización y en definitiva su silencio sin intervención judicial alguna… es tan inhabitual como sorprendente e intolerable.

Ataques ya tan impúdicamente abiertos, que creo que incluso en algún caso incurren en un delito de amenazas con muchísima mayor claridad que el supuesto caracter delictivo de la actividad de WikiLeaks.

Les reconozco que la cadena de acontecimientos me está dejando atónito. Más allá de los silencios de muchos países ante actitudes democráticamente intolerables, los comportamientos de otros como Estados Unidos (pero no sólo: Gran Bretaña o las mismas Francia o Suecia parecen estar prestando un apoyo activo), me desconciertan. Ha habido que esperar hasta hoy para percibir un primer signo de cordura en un gobierno occidental, cuando Australia ha comprometido públicamente asistencia consular a Julian Assange y ha recordado que la única responsabilidad penal que cabe es la de quien filtró los documentos, a la sazón y por lo que parece en esta ocasión, un ciudadano norteamericano. Tendría que haber dicho que, siendo Assange ciudadano australiano, “hasta ahí podríamos llegar”, pero en los tiempos que corren, confieso que me ha resultado hasta inesperado.

Sólo recuerdo un comportamiento tan vergonzoso y a la vez una actuación tan desvergonzada como ésta ante la opinión pública por parte del poder en una democracia occidental: el hundimiento del Rainbow Warrior (homicidio de un fotógrafo incluido) ejecutado por Francia en Nueva Zelanda, hace ahora 25 años… no tanto por el deplorable acto cometido por los servicios secretos franceses, sino por la chulería en el reconocimiento y la forma en que sus principales ejecutores fueron tratados política y socialmente con posterioridad a la resolución judicial de los hechos.

No digo que haya sido el único caso (ejemplos peores de terrorismo de estado, corrupción a gran escala, asesinatos políticos, promoción de golpes de estado en países extranjeros, favorecimiento de lobbies por intereses espurios, espionaje político o manipulación de la información con fines electorales pueden sospecharse con cierta facilidad… también en occidente…), pero al menos los poderes públicos jugaban con la estética de que nada era demostrado, apoyados en el “mirar para otro lado” de la mayoría de la sociedad.

El descaro se autoimponía ese límite formal.

Supongo que la actividad de Greenpeace suponía una amenaza para el poder, entonces, en cierto modo análoga a la de WikiLeaks hoy.

Pero creo que WikiLeaks ha aprendido del pasado y ha convertido este asunto en fenómeno mediático de forma consciente e inteligente (¿?), a un tiempo como forma de protección y como forma de incidir masivamente en el sistema.

Es, en el fondo, el mismo dilema que aparece cuando hablamos de actuar desde dentro o desde fuera del sistema en cualquier otro orden de la vida, porque ya no dudamos (creo) de que “fuera” es sólo un concepto para entendernos, que el no-sistema no es sino el borde tolerado por el propio sistema, en el que quienes quieren vivir algo al margen del mainstream pueden hacer sus “juegos”, aspirando a ser 1.000 en lugar de 4… en un mundo de millones. Y en el fondo (y con frecuencia desde la inconsciencia), aspirando simplemente… a que les dejen jugar en paz.

Las dos posturas son lícitas. Yo creo que también necesarias. Las sociedades se adormecen porque la mayoría de los humanos aceptan un status que cubre sobradamente sus necesidades higiénicas de convivencia en cada momento de la historia, o porque, habiendo otros humanos que tratan de incidir en las reglas de juego que tienen efecto sobre la estructura de la sociedad, lo consiguen por la imposición largamente sostenida o por la aceptación social.

Cuando no se alcanzan extensivamente esas condiciones higiénicas, nacen revoluciones o se toleran masivamente golpes de estado.

Cuando éstos o aquéllas se promueven sin suficiente demanda social pero con el objetivo de incidir significativamente en los comportamientos sociales, económicos o culturales… sólo se sujetan en el miedo.

Cambiar las reglas de juego sin aspirar a alcanzar el poder es un fenómeno extremadamente anormal en la historia… y sólo sucede al principio del movimiento.

Pero siempre se mueve desde un hiperliderazgo, porque la gente necesita ídolos con los que identificarse, otras personas en quienes confiar para que hagan lo que debe hacerse “sin que yo lo haga”, porque así ya hay alguien que “sabe lo que hay que hacer”, porque así ya hay alguien que está “dispuesto a arriesgarse” por los demás.

La unión de la ambición y la determinación es siempre más escasa que la capacidad de adhesión o de resistencia. La gran masa prefiere observar y juzgar, antes que tener que actuar… y como consecuencia arriesgar. Son (somos) lurkers del sistema… y eso, más que bueno o malo, es simple y puramente algo humano, ontológico. No lo critico aquí.

A fin de cuentas, el instinto de supervivencia cimienta uno de sus pilares en que, como decía Kotter, las personas encontramos con facilidad miles de ingeniosas maneras de oponernos discreta pero eficazmente a los cambios que consideramos honestamente innecesarios o equivocados.

Bien, pues… lo que yo me pregunto ahora, en sentido contrario… es si también de apoyarlos.

El mecanismo del voto, en las sociedades democráticas occidentales, es posiblemente un activador básico para ventilar habitaciones demasiado cerradas para lo que una sociedad puede tolerar. El vuelco de una parte importante del electorado español hacia la opción política contraria a la dirección de su último voto (como se vió en las caídas de Felipe González en 1996 o de José Mª Aznar en 2004, por muy diferentes motivos) es la manifestación visible de ello.

Pero ese es un mecanismo que sanea la vida pública desde el sostenimiento de las reglas del sistema: es el propio sistema el que se dota de mecanismos de aireación. Y eso hace que el sistema democrático, sin duda el mejor que hemos conocido, no pueda trabajar en reinventarse, sino simplemente… en irse adaptando.

Y fíjense bien que digo “no puede”. No me sitúo, por tanto, en el terreno de quienes ven al mal anidado en las estructuras de poder. Tampoco digo que no esté ahí (el mal trata de situarse siempre en donde encuentra terreno fértil y el poder es una tentación insuperable), pero sí que muchas personas acceden al mismo desde una convicción honesta de hacer bien las cosas… y se ven forzadas, cuando lo alcanzan, a defender el status quo porque literalmente “no pueden” ver ya las cosas desde un sitio diferente al que han llegado.

En términos de comportamiento individual, esas personas sólo serán capaces de protagonizar ciclos de aprendizaje de primer nivel, no de bucle doble. Cuando hablamos de individuos o de equipos, el coaching es una respuesta a esa carencia: una intervención externa que ayuda a la persona a desplazar la estructura de coherencia de sus juicios, a cambiar su pedestal de observación.

Pero… ¿quién hace de coach de las clases dirigentes de nuestras sociedades?

WikiLeaks puede estar jugando a desempeñar este papel. Tiene un líder convertido en héroe (para buena parte de la sociedad activa) o en villano (para el poder, o incluso para la parte de la sociedad a la que  “le revientan los salvadores”), pero que no aspira a detentar el poder, sino a que éste, sea del signo político que sea, cambie sus comportamientos esenciales y los alinee realmente con valores teóricamente aceptados. Va “a por ellos”, a por la letra pequeña de las reglas de juego que tácitamente hemos venido aceptando como inevitable, como peaje necesario de “mirar hacia otro lado” porque garantiza tranquilidad. Creo por eso que la entrevista que Chris Anderson (TED), le hizo el pasado julio a Julian Assange (les dejo al final el vídeo, francamente interesante), tiene un elemento clave en la pregunta que le hace sobre valores (que por otra parte bien es cierto… que éste no acaba de responder).

Me resulta patético ver cómo los medios de prensa tradicionales que han recibido los documentos filtrados se ponen medallas y afirman que el periodismo tradicional, al final, sigue siendo la forma en que se da credibilidad a la información. Ellos no corren riesgo aparente (nadie presiona sobre su cierre ni amenaza personalmente a sus redactores) a pesar de estar haciendo lo mismo por lo que se demoniza a WikiLeaks: difundir una información a la que han tenido acceso.

Su única tarea es la de realizar tareas de análisis, síntesis y difusión de los contenidos de los documentos filtrados, apoyados (eso sí), por potentes herramientas de tratamiento de información y por horas de personas trabajando a destajo. Pero no han tenido que tomar la decisión de ser agente de cambio: hasta ahora (¿?) han podido limitarse a tomar una decisión (casi) puramente empresarial, de aplicación de simples criterios de negocio… apoyados además en que la decisión se adopta en conjunto con otros importantes medios mundiales de prensa generalista.

No es un problema de credibilidad: nadie duda de la verosimilitud de las informaciones de WikiLeaks. De hecho, nadie las ha cuestionado ni desmentido.

Creo que los medios tradicionales sí tienen que estar siendo sometidos a presión… pero no sobre su existencia o la seguridad de sus redactores, sino sobre los contenidos que divulgan y los que no. Nadie habla de esto, pero… tiene que estar ocurriendo. Algún día se filtrará… ;-)

Pero como le comentaba a Dolors Reig en uno de sus recientes artículos, “creo que lo importante es que WikiLeaks ha usado inteligentemente los resortes mediáticos tradicionales para proteger su supervivencia. También que lo que inquieta al poder no es lo que se ha divulgado, sino la pérdida del control, temor ante un futuro en que los secretos nunca va a ser evidente que sigan siéndolo, en que las consecuencias sociales pueden acabar siendo inciertas“.

Me resulta apasionante estar viviendo este episodio en directo.

Ya ven que he huído de una valoración personal sobre el fondo de la acción de WikiLeaks: me quedan muchas dudas sobre los límites a saltarse la privacidad de las comunicaciones a través de la web. La lucha moral entre ese principio (en el que creo profundamente)… y el derecho a divulgar lo que me llegue, si ello implica aflorar comportamientos deshonestos o maquiavélicos de los poderes públicos. Es una frontera complicada, pero no quiero entrar hoy en ello porque lo diferencial está situándose en otro lado.

No sé si el abrumador desequilibrio de los poderes que se están enfrentando conducirá a corto plazo al aplastamiento de lo que hoy conocremos como WikiLeaks. Creo que es muy probable que sea así, pero también que muy posiblemente, como ocurrió con Napster, otros continuarán la partida.

Soy consciente de que su futuro se escribe ahora mismo, cada minuto. Que posiblemente estén pasando ahora mismo cosas que dejen obsoleto este mismo post antes de nacer, porque los acontecimientos se están precipitando a un ritmo desbocado.

Así que no sé si se acabará diluyendo, digerido por los mecanismos de absorción de límites de nuestras gobernanzas occidentales, o si supondrá un hito, entre otros importantes, que configure un futuro aún más humano para nuestra sociedad.

Eso sólo lo podremos ver con la perspectiva de los años (los puntos sólo pueden conectarse hacia atrás, nos decía Steve Jobs), pero de momento, y salvando las tragedias personales que se fueran dando, es todo un espectáculo al que estamos invitados como actores secundarios.

Aunque por si acaso… recuerdo que los papeles secundarios también tienen su Oscar. Y que la red neutral puede ser el siguiente campo de batalla.

Nos acercamos a esa especial época del año que, en nuestra civilización, convenimos en llamar Navidad.

Hace 2.000 años, la figura de Jesucristo y, posteriormente, la labor de sus discípulos, consiguieron introducir cambios fundamentales en la sociedad de su tiempo, hasta el punto de que nuestra cultura, nuestros valores y nuestra forma de ver el mundo, está hoy inevitablemente teñida de ello, sea cual sea (casi) nuestra posición política o nuestra convicción religiosa.

Se trató, como pueden ver, de uno de esos raros episodios de la humanidad en que se procura una transformación social por parte de personas que no desean ocupar el poder político. No en aquel momento histórico.

Entonces no dispusieron de los medios de difusión de información de los que hoy disponemos. Su mecanismo de expansión fue necesariamente viral, apoyado en ejemplos de vida entregados en comunidad, en el trabajo en red…

Hago aquí un paréntesis para recordar que en una de las formas que adopta nuestro ideal de sociedad de hoy, que me permitirán denominar simbólicamente dospuntocerismo, hablamos de “porosidad”, de “entre iguales”, de “compartir”, de “masividad”…

Pues… no parece que hayamos descubierto nada.

La diferencia es que, como a los túneles de Artxanda en la historia de Bilbao (60 años hablando de ellos)… a algunas cosas les llega el momento en el que finalmente ocurren.

Si como consecuencia de esta lucha desigual, WikiLeaks acaba siendo una pieza importante o no de cambio social, lo iremos viviendo.

Hace 2.000 años, el sencillo nacimiento de un niño fue un detonante gigantesco.

Claro que, en ese caso, contaba con la ayuda divina… :-)

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Alrededor de la tecnología ronda mi última entrega del Re’09, porque la tecnología, muy presente en el Parc de Belloch, está siendo protagonista indiscutible de nuestra época.

picassoDigo con frecuencia de mí mismo que hace tiempo que dejé de ser un técnico, no tanto por el hecho nada dudoso de haber ido perdiendo mis competencias técnicas (que también), sino porque cada día me interesa más la comprensión de la utilidad y menos la comprensión tecnológica que, francamente, ya me desborda.

Creo que fue Picasso quien dijo algo así como que se necesitaban varios años para pintar como en el Renacimiento pero toda una vida para volver a pintar como un niño… y me gusta pensar que estoy en un camino paralelo… :)

Por eso en este post me gustaría hablar de tecnología, pero sobre todo de los dos bordes que conecta: la ciencia, su madre natural, la que le da la vida… y los seres humanos, su destino, quienes le dan sentido.

Porque, en el fondo, la tecnología no es sino el producto híbrido del descubrimiento y la utilidad… y ambas cosas son esencialmente humanas.

cienciatecnologiagoogleSe me ha ocurrido hacer un ejercicio intrascendente pero muy simple: buscar el número de referencias en Google para las palabras “tecnología” y “ciencia”… pero en inglés y en castellano.

Vean las significativas diferencias…

Creo sinceramente que le estamos privando a la ciencia y a la investigación científica de la relevancia que necesitaríamos que tuviera. Mantenemos apartados a los hombres de ciencia en sus discretas esquinas. Allí no les vemos y quizá con ello nos quitamos de encima la poco orgullosa carga de la ignorancia.

Somos una sociedad que exige igualdad y que se instala en la reclamación, poco humilde para acercarse a quienes están en lugares de los que ni siquiera podemos hablar, porque de ellos no entendemos nada. La humildad de decir “no sé, te escucho” está mucho más ausente de lo que tópicamente reconocemos… y las justificaciones son fáciles.

updateEn el Update de Updates, Alfons Cornella y Antonella Broglia nos introdujeron varias ideas relacionadas con esta entrada. Una de ellas la denominaron “The venturesome economy”, siguiendo la obra de Amar Bhidé, quien postula que la riqueza de un país estará en sus emprendedores y no en sus patentes.

Simplificando, trivializa el lugar en el que el conocimiento científico o tecnológico se pueda producir y refuerza la importancia de ser capaz de transformarlo en valor de mercado, que identifica con creación de riqueza.

Amalio Rey lo explica tan bien en su blog que desisto de intentar hacer algo parecido. Amalio hace algo más: cuestionarlo como desequilibrado… Y yo lo comparto. Aún más, me parece a mí que ningún país puede dedicarse siquiera a la competición entre territorios como apuesta estratégica absoluta. Le comentaba yo al propio Amalio: “… la capacidad tecnológica de un territorio no debería fiarse a que aparezca un Steve Jobs, creo. Me parece muy cortoplacista. Ni los que se reclaman liberales en economía reniegan de la conveniencia de políticas públicas (inevitablemente ligadas a un territorio)… y al menos en ‘lo público’, la labor de descubrimiento científico debería ser tenida en cuenta, como proveedor de equilibrios y ‘abridor’ de posibilidades a largo plazo“. Creo, por añadidura, que hay naciones con responsabilidad exigible en el descubrimiento científico y en el progreso de la humanidad. Me llamarán utópico… ya, ya, pero… aún lo creo.

Sobre ciencia propiamente dicha abrió el fuego Alfonso López Borgoñoz, acercándonos la figura de Galileo como artífice del método experimental, espoleta de la explosión renacentista, para reclamar la satisfacción por el “descubrimiento” que constituye la pasión de cualquier científico.

latorreJosé Ignacio Latorre nos contó cosas muy interesantes en un lenguaje de divulgación alejado de su también interesante-pero-en-otra-manera blog. Una de ellas fue la que se refería al Centro de Ciencias de Benasque Pedro Pascual que dirige, un centro que ha orientado su actividad a la celebración de reuniones científicas entre investigadores de alto nivel, que deciden concentrarse en Benasque, entre una y tres semanas, para la discusión de un tema. Una forma diferente, también, de generar riqueza en un entorno marcado por una muy distinta y estacional actividad económica…

En aras a recuperar atención y valoración social para la ciencia, nos presentó también un interesantísimo proyecto de divulgación científica consistente en crear una serie de televisión para medios generalistas, desde la visión de sus protagonistas, así como una televisión IP especializada en temas científicos en 3 idiomas (inglés, español y mandarín) en colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y la National University (NUS) de Singapur.

Pero finalmente, también nos contó algo inquietante: mostró su enorme preocupación porque “el conocimiento científico es cada vez más propietario, va a generar cada vez más elementos de poder y de conflictos éticos”. Mencionó que estaba habiendo intentos de patentar el conocimiento científico, de protegerlo para su explotación privada, en una forma que nunca antes se había conocido.

Odilas me decía que no, que eso no era algo nuevo… No sé, pero de verdad, piénsenlo… ¿hubiera sido admisible patentar la ley de la gravitación universal, el principio de Arquímedes o el teorema de Pitágoras?

La simple ley de Ohm es un descubrimiento científico en el campo de la física, que responde (como los demás) a leyes naturales que explican los fenómenos de nuestro mundo y que son, a mi modo de ver (estos sí que sí), auténtico patrimonio de la humanidad. Otra cosa es averiguar cómo medir la intensidad de una corriente eléctrica o tener una idea sobre para qué se puede utilizar una resistencia… Eso es ingenio humano aplicado a la creación de objetos por parte del hombre; eso es tecnología, eso es innovación, eso es diferenciarse, eso… se puede patentar.

Pues llegados aquí, aparquemos momentáneamente en el post la “conciencia trágica”.

revaTecnología y patentes de construcciones humanas también recorrieron el Re’09 en las ponencias y en realidades físicas que pudimos tocar y probar. Varias bicicletas o un Reva eléctricos, los ya conocidos Segways, la espectacular mesa táctil Microsoft Surface (multitáctil, dialogante con personas y objetos: natural user interface – NUI)…

Otras pasaron por vídeo. Hubo varios, no es fácil elegir…

Aunque no suelo embeber vídeos en esta bitácora, haré una excepción: les dejo uno de los sorprendentes que llegaron de la mano de Microsoft, su proyecto “Natal” de control de movimientos aplicado a la próxima generación de la consola Xbox 360.

Va éste por dos razones: porque es posible que acaben con la boca abierta y porque… puede que se sientan bien al teminar…

Pues va a ser que no… que no me resisto…

Porque independientemente de la que sea su posición personal frente al gigante de Redmond… de verdad… que no es propaganda… pero hay cosas de Microsoft que merece la pena ver.

Los grandes descubrimientos científicos han posibilitado siempre la aparición de nuevas tecnologías que han impulsado el progreso, a veces desigual y traumático, a veces grandioso, a veces simplemente inimaginable de la humanidad.

¿Merece o no la pena ver el vídeo que sigue, aunque sólo sea como ejercicio de prospección de un futuro diferente…?

Citando a Clayton M. Christansen y como marco de su intervención, Carlos Domingo describió el concepto de tecnología disruptiva como “aquélla que, de forma inesperada, desplaza a otra ya existente”.

tecnología-reComentó las tecnologías que había detrás de las 5 ideas en las que sustentó su ponencia, todas ellas funcionando gracias a Internet, pero sobre todo recordó que eran tecnologías ya existentes cuyo único freno real sólo podría ser la aceptación social.

Entre esas ideas incluyó la sensorización de las personas mayores y el mundo de la realidad aumentada, dos aspectos sobre los que volveremos enseguida porque ambos, como los vídeos anteriores, nos acercan al otro borde de la tecnología, a su interación con el ser humano y a la utilidad para el mismo.

La ponencia de Oriol Torres sobre robótica humanoide de PAL Robotics dibujaba aplicaciones para las personas, robótica de servicios, más allá de los conocidos usos industriales.

Las ambiciones que Julen Burgoa dibujó desde FIK Advanlife incrustaban la tecnología en las necesidades vitales de una generación de personas que viven una vejez prolongada en la que necesitan afrontar problemas de dependencia que la sociedad aún no ha resuelto.

Varias patentes están ya en marcha en un proyecto interesante y singular por las características de quienes lo impulsan, por el potencial de negocio y por el componente social e innovador de la iniciativa.

Para terminar, en el mismo Update de Updates se volvió a hablar de “realidad aumentada“.

Otra vez tengo que citar a Dolors Reig para mencionar la que suele ser mi fuente más habitual de novedades sobre algo que me atrae como un imán, que intuyo será omnipresente en unos años.

Sus posibilidades creativas y operativas son enormes y apasionantes. Hay imágenes en el blog de Dreig que ayudan a entender de qué hablamos casi sin explicar. También algún otro artículo que no deberían perderse porque se refiere a tecnologías y aplicaciones colaborativas ya disponibles, como nos muestra el vídeo sobre la cámara Sekai para iPhone.

La realidad aumentada está ya abriendo un mercado que empieza a aparecer en medios de comunicación cercanos al consumo (por ejemplo, en la revista Consumer Eroski), en aplicaciones que no sólo se desarrollan sobre dispositivos de telefonía móvil, sino sobre múltiples soportes y objetos cotidianos.

Permítanme ahora hacer un breve inciso en el discurso del Re’09 para volver enseguida desde otro “hilo”.

denokinnRecientemente tuve la ocasión de participar en un taller organizado por DenokInn para la delimitación de tendencias emergentes.

Una de las trabajadas era la miniaturización (mini y no micro ni nano), donde curiosamente se habían alcanzado logros espectaculares en el campo la mecánica… ¡no acompañados por la electrónica de potencia!

Son necesarios avances tecnológicos en ese territorio, así como en las características de compatibilidad de nuevos materiales con el cuerpo humano, incluyendo su aptitud de biomímesis, porque la sensorización de las personas y en concreto de las personas mayores, también apareció por allí.

cienciatecnologia1Volvemos…

Cierro esta tercera entrega sobre el Re’09 con un retorno a una posibilidad inquietante: la unión de las soluciones de miniaturización de sensores biomiméticos, con materiales que se integran en el tejido humano, con la potencialidad de la realidad aumentada. La posibilidad, que no creo lejana, de que no solo las ciudades, las vías públicas, los edificios, los comercios o las empresas, sino también las personas, cada uno de nosotros, puedan ser objetivo de una realidad aumentada cuyas aplicaciones respecto de seres humanos son las que no alcanzo a adivinar… y que no sé si prefiero no hacerlo.

¿Creen que exagero? Lean este artículo, aún desde el lado opuesto al “lado oscuro”, o sea, aún desde el lugar en donde la persona es quien observa y no desde donde es observada…

Y luego piensen si va a haber o no tentaciones insuperables desde ese “lado oscuro”.

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Dos semanas después de su finalización, cierro aquí la serie de entradas dedicadas a resumir reflexivamente los mayores impactos que me llevé del Re’09. Hubo más cosas interesantes, pero muchas de ellas tienen que ver con emociones… y en gran medida se quedarán entre quienes estuvimos allí. Con un excelente balance global, para la organización también hay retos de reinvención del formato para el próximo año: espacio, apertura, participación, co-creación, más asombro…

Pero ellos lo harán, no me cabe duda, y a ustedes seguro que no les interesa tanto…

El año que viene se lo vuelvo a contar.

áfrica1Para la mayoría de nosotros, África sigue siendo ese continente que simplemente existe. Con frecuencia, asociamos su imagen a la del África negra y su ritmo vital al de la tragedia: pobreza extrema, inmigración masiva, guerras tribales.

Colectivamente, quizá la conciencia colonizadora de este nuestro primer mundo, no muy lejana, nos ofrezca demasiados motivos de vergüenza por nuestro comportamiento y nuestra huída… y quizá por eso hace muchos años que tendemos a mirar hacia cualquier otro lado.

Pero la realidad es que nadie piensa en África cuando hablamos de economías del conocimiento, de innovación, de notable crecimiento económico sostenible, de países que asumen con firmeza su destino, de negocio… Las voces que hablan de África como oportunidad aún hablan bajo.

África es en realidad muchas realidades, pero resulta fácil simplificar. Si adoptamos a Sudáfrica como excepción, el gran desierto del Sahara divide el continente entre el territorio del Magreb y lo que hemos venido en llamar últimamente “África subsahariana”. La línea de la religión musulmana cruza el desierto hacia el sur y también establece una frontera distinguible, pero menos visible para nosotros.

Yo no conozco África, supongo que como la mayoría de quienes tengan la amabilidad de pasarse por estas líneas. De hecho, no he estado nunca en ninguno de los países del Magreb, por ejemplo. Pero sí he estado una vez en Kenya, hace ya 13 años, en un viaje de casi un mes del que guardo algunos de los mejores recuerdos viajeros de mi vida. Además de los clásicos pero impresionantes safaris fotográficos por los parques de Shaba, Samburu, Monte Kenya, Aberdare, Lago Nakuru, Masai Mara, Amboseli o Tsavo, estuvimos algunos días en las ciudades de Nairobi y Mombasa… y pasamos muchas horas en carretera, si se le podía llamar así.

Incluso desde la comodidad de un viaje organizado para el lujo de occidente, la realidad de otro mundo se palpaba en cada recodo. Intuyo que aún sucede hoy, así que les recomiendo que vayan si pueden, porque quedarán pocos años. Para lo bueno… y espero que para lo malo.

áfrica2El Re’09 de infonomia nos trajo África a las emociones y a las mentes, a través de realidades económicas que empiezan a ser diferentes, de propuestas innovadoras de emprendizaje social, de las preocupaciones e intereses de quienes consiguen convertir la emigración en una nueva vida, de la música… e incluso de la gastronomía.

La exposición de Antonella Broglia fue un aldabonazo a nuestra imagen de África, un contraste con mi retina de 13 años atrás y un aluvión de datos y observaciones personales que mostraron que en el “continente negro” están cambiando cosas fundamentales. Pero antes de centrarme ahí… hubo más visiones de África que me gustaría describir brevemente.

José Manuel Ojeda nos habló de Habitaem, una iniciativa de emprendizaje social que no renuncia al lucro, pero que se plantea desde una propiedad compartida con las comunidades rurales locales que puede atraer capital “privado y honrado”.

La idea es singular. Tal y como nos la mostraron, se basa en la compra (por parte de la joint venture entre la empresa social y la comunidad rural) de una gran superficie de terreno en cuyo centro se sitúa el núcleo poblacional, cuyo modelo económico se asienta en un gran anillo conservacionista que lo rodea y que soporta una oferta de ecoturismo de calidad. Alrededor de ese enorme anillo se dibuja otro exterior que se reserva a otro tipo de actividad económica ligado a usos primarios o industriales de la comunidad. Cada “espacio Habitaem” es un óvalo que puede enlazarse con otros, formando potencialmente inmensos corredores sostenibles desde las perspectivas social, económica y medioambiental. Un proyecto que ya muestra realidades en Tanzania y que trabaja también en Nepal.

áfrica3Xumo Nounjio nos abrió otra puerta: la que muestra lo que están haciendo hoy muchos de quienes forman las nuevas generaciones africanas, de dentro y de fuera de África, alejadas de los tópicos que aún hoy nos dominan. Músico, antes en París, ahora en Barcelona, condujo la noche africana en el Parc de Belloch junto a Roxane Butterfly y Enildo Raxua.

Pero antes, nos habló de su otro proyecto, CAP, una interesante empresa de creación multidisciplinar que incluye la producción de contenidos multimedia.

Xumo nos contó su cansancio de dar explicaciones ligadas a nuestros estereotipos sobre las inquietudes de los africanos y de la inmigración, de contar que él no desea hacer arte africano… ni música africana… que África está en lo que hace, pero como inevitable background de su origen camerunés, un origen tan inevitable como el de cada uno de nosotros. No queremos más arroz, nos dijo: África necesita socios, necesita empresas.

Y ahora sí… Antonella Broglia.

Desde que la conocí en el renacer’06, hablando de un mundo de pantallas, asocio esta mujer a fuerzas de la naturaleza. Esta vez nos habló que lo que había palpado en un breve pero intenso viaje a Rwanda, una semana de abril vivida en Kigali con un breve paso final por Nairobi, cuyo diario de a bordo fue compartiendo.

áfrica7Vuelvo un momento a mi viaje a Kenya. La imagen que guardo de las ciudades kenianas es singular. La vista de Nairobi desde la distancia era la de una gran ciudad, incluso con edificios de pretendido diseño, con afán de emular a cualquier gran espacio urbano de Occidente.

Las imágenes son fotografías personales tomadas en Nairobi en agosto de 1996. Pasear por las calles de la primera foto no pasaba de ser un circunstancial ejercicio de esgrima urbana, pero la segunda foto, un mercado en el mismo centro de la capital, a poca distancia del hotel Intercontinental, también era real. Dar la vuelta a la plaza en coche era pasar la mirada por docenas de hombres sentados sin hacer nada. Curiosamente solo hombres. Sin otra ocupación que mirarte… y no bien.

Pero aún más impresionante fue pasear por Mombasa, la segunda ciudad del país y centro económico de la costa este keniana.

áfrica6La avenida Moi, la arteria principal de la ciudad, reconocible por los enormes colmillos que muestran cientos de fotografías en folletos y en la red, era una mezcla infinita de razas y tipos humanos. Jóvenes altos, musculados, vestidos con unas chancletas y una camiseta desharrapada y tirados literalmente en cualquier esquina, mujeres totalmente cubiertas por burkas negros, hombres con traje y polvorientos zapatos, saris hindúes…

Completen la imagen con un hombre viejo defecando en público, en la mediana de la avenida Moi, con la almorrana salida…

Si Nairobi me pareció, a pesar de la plaza del mercado, una ciudad paseable, Mombasa me impresionó. En realidad… no se lo ocultaré… me dió miedo.

Por eso la intervención de Antonella Broglia fue tremendamente impactante para mí, porque contó y mostró cosas absolutamente diferentes.

Rwanda rondaba hace 15 años los 7 millones de habitantes. El genocidio que todos guardamos en la memoria exterminó en 3 meses, en gran parte a machetazos, a unos 800.000 tutsis y hutus moderados, entre el 75 y el 80% de la población tutsi del país. El exilio posterior de más de 2 millones de hutus a Zambia acabó por convertirse en el germen de otro genocidio, el del Congo, que acabó con la vida de 4 millones de personas en un episodio que prácticamente pasó inadvertido ante nosotros.

Rwanda es hoy un país de mujeres, sencillamente porque gran parte de los hombres fueron asesinados. Pero no es el único cambio: los 15 años transcurridos desde el genocidio han supuesto un giro tan radical en la vida del país que, simplemente… asombra.

Antonella nos mostró imágenes de un país que ha decidido transformarse, en el centro de África, en una economía del conocimiento. Lo contaba ella misma en un artículo publicado en los blogs de infonomia y lo completaba en persona en el Re’09.

áfrica8Imágenes de personas que no vagan, sino que caminan con un propósito: personas con proyecto.

Imágenes de campus universitarios llenos de estudiantes de carreras tecnológicas (les recomiendo que naveguen por los programas formativos y las imágenes de las facultades del KIST).

Imágenes de un país cableado por fibra óptica, con una entidad -Rita (Rwanda Information Technology Authority)- que se ha propuesto volcarse en las TIC “para llevar adelante un país que apenas tiene materias primas de valor”.

Imágenes de carreteras que conectan ya en red todas las principales ciudades, de Kigali como una ciudad aún pobre, pero limpia y ordenada, en permanente y continua reconstrucción.

Imágenes de posicionamiento público y social contra la corrupción en un país que hoy supera los 8 millones de habitantes y cuya riqueza tiene un crecimiento sostenido en los últimos años (como Uganda, Tanzania o Nigeria) por encima del 8% anual.

Rwanda no es un caso aislado. Hay casos similares en países en los que, curiosamente, los niveles de pobreza no han llegado a pobreza extrema… y por ese motivo se han quedado muchas veces fuera de los programas de ayuda internacional (precisamente los países objetivo de Habitaem). Según nos contó la propia Antonella, la estimación de crecimiento del África subsahariana para 2009 es del 6’3%, según el FMI,  como media de los 42 países considerados.

Hoy, Rwanda es una realidad tangible. Es posible encargar la transformación de un croquis 2D a un modelo 3D a un precio imbatible y en un tiempo récord, o digitalizar historiales médicos en papel e información radiológica con seguridad y calidad.

Ha pasado de los últimos países del mundo en la facilidad burocrática y la seguridad para crear o instalar una nueva empresa, a aspirar a entrar entre los 50 primeros.

Otro dato que se confirma día a día: el comercio entre China y África ha crecido exponencialmente en los últimos 5 años. Los países africanos se ha convertido ya en el low cost de China… y recientemente de India. Hay datos, muchos datos…

Y hay gente con la que hablar para acercarse. Incluso más próxima de lo que pensamos.

África es hoy una realidad que deberíamos atender… especialmente desde aquí, privilegiado enclave por simple cercanía geográfica.

Y me dirán que un proyecto en África será cualquier cosa menos una balsa de aceite, que aparecerán miles de dificultades diferentes que habrá que aprender a afrontar de forma diferente… Vale, vale… creo que ya entiendo… me lo dicen por comparación con lo fácil que es emprender y sostener un proyecto empresarial aquí…

¿África de los negocios?

Me pareció que sí…

renacer-re09En mi última entrada, hace hoy una semana, anunciaba mi viaje emocional y físico al Re’09.

Añoraba en ella el renacer’06 y compartía ilusiones y expectativas para la edición de este año, cuyo retorno a los orígenes reclamaba del esfuerzo y la capacidad organizadora de infonomia.

Entonces hablaba de reencontrarme con el asombro y de compartirlo, en esta ocasión por primera vez, con alguien con quien trabajo cada día… y creo que de ambas cosas tengo que estar satisfecho.

Les confieso que tenía (y tengo) ganas de escribir varios posts sobre el Re’09. Pero al mismo tiempo, las síntesis de las intervenciones realizadas in situ por la propia infonomia, la crónica en tiempo real que se elaboró por varios asistentes con el hashtag #Re09 de Twitter… y los excelentes resúmenes filtrados, comentados y enriquecidos de Amalio Rey… me dejan sobre la mesa el reto de escribir aquí algo que aporte un valor complementario.

Así que he estado guardando las esencias en un cajón del que empiezo a disfrutar a la luz. Este post será más breve de lo que es habitual en mí, porque pretendo que sea sólo un primer feedback de mi compromiso de contar lo que fue.

El gran evento anual de infonomia ha sido en 2009, de nuevo, una “fiesta de las ideas”. Cada uno puede poner el acento en una de las dos mitades de la expresión (en la de “fiesta” o en la de “ideas”), pero ambas estuvieron presentes.

En la parte negativa…

La experiencia anterior del iFest’08 fue un esfuerzo por reinventarse, paradójicamente más en coherencia con el título de esta edición… y las reinvenciones no deben ser consideradas como una meta en sí misma, sino como una forma de acelerar y disfrutar del camino. La verdad es que (no sé si en parte por la crisis económica que nos azota o por el análisis crítico de la edición pasada), el diseño del Re’09 se aproximaba mucho más al que disfruté como pocas veces en la edición de 2006 .

re09-iglesiaPero eso sí, ha resultado mucho más austero, con una escenografía menos espectacular y un local central poco propicio para el comentario sobre la marcha (no por ser iglesia, sino por sus bancos en ortodoxo alineamiento), repetitivo en el “tocar para comprender”, con menos asistentes… y quizá, incluso… menos híbrido.

También entre los asistentes he notado diferencias: en línea con lo anterior, igualmente una mezcla menos híbrida. Aunque eso además depende de cómo se te reparta la fortuna de los cafés, las comidas o los espacios comunes, claro…

Mi relativísima decepción de 2008 no implicaba que no reconociera el enorme esfuerzo de atracción de ideas que supuso (fue un verdadero aluvión de impactos) ni el esfuerzo de reinventar el modelo. Simplemente creo que no encontró el cauce adecuado… pero que habrá que intentarlo otra vez, porque todos los modelos, incluso los brillantes (y éste lo es), lo necesitan.

Y en la parte positiva…

re09-postitDicho lo anterior, que puede que les suene un poco crítico… el Re’09 ha sido sencillamente “una gozada”.

Aunque sea “a toro pasado”, un simple vistazo a la agenda dibuja las que fueron 22 horas de trabajo diferente desplegado en 2 días de ideas, conversaciones, provocaciones, contactos… de encontrar caras conocidas y extrañas, de escuchar otras preocupaciones vitales, diferentes pero conectadas…

Y todo ello desde la ciencia, la tecnología, la empresa, el emprendizaje social, la educación, el territorio, la cultura, el dinero…

Todo hecho por personas con afán de reinventarlo todo… y sobre todo a sí mismas.

La llegada el domingo a casa fue algo parecido a un jet lag que ha durado dos días. El paso de las horas va asentando los impactos y desbroza el camino de las valoraciones.

De ese cajón del que hablaba algo más arriba, les iré entresacando a lo largo de los próximos días alguno de los tesoros. De momento, creo que serán tres:

  • África“;
  • Reinventar la educación“;
  • Los dos bordes de la tecnología“.

Mi compañera de viaje dice que vuelve en un año aunque sea de su bolsillo…

Yo también.

Espero reencontrarme este viernes con el asombro.

Hace algo más de 4 años llegó a mis manos una invitación a participar en uno de esos eventos que reclaman para sí el calificativo de “único”. Una propuesta creativa que nacía de mezclar la empresa con la literatura, la ciencia, la música, la pintura, la imagen, la tecnología, los medios de comunicación… Una mezcla de personas que organizaba una marca que para mí tenía significado desde hacía muy poco tiempo: infonomia.

Aquel evento hablaba de “renacer”, avistaba un nuevo “renacimiento” en el mundo conocido, el retorno del uomo universale como centro, de nuevo, de una transformación universal.

A pesar de la seducción que ejerció en mí aquella propuesta, no vencí la tentación de 2005 cayendo en ella… pero esperé un año a que me volviera a tentar, con la disposición firme a no repetir trinchera.

renacer

Asistí al renacer’06 en los primeros días de julio de ese año. El marco: el hotel Ra de El Vendrell, al borde del mediterráneo, un hotel y una ubicación extraordinarias.

renacer-sinfoníaUn programa muy apretado pero muy diferente, de nuevo fusión de mundos distintos para dar lugar a lo que ellos mismos proclamaban como “una ocasión única para escuchar, aprender, descubrir y conectar, dirigida a profesionales de la empresa, la ciencia y las artes con un factor común: la curiosidad por las ideas y las cosas, y la voluntad de transformar la sorpresa en nuevo valor económico”.

renacer-ponenciasUn montaje escénico impresionante, experiencias vitales de personas que abrían su pasión a quienes compartíamos con ellos el espacio de las ponencias, de las comidas, de las áreas libres… de las conversaciones.

Transformar conocimiento sobre pájaros en negocio, montar una multinacional farmacéutica desde el salón de casa, repensar la arquitectura desde la naturaleza y la función social, apostar contra-corriente por la propiedad intelectual y por ser en vez de fluir, emprender acercando el automóvil al mercado del lujo, vivir de inventar, vivir de un reto…

marcel-líY empezar rondando en la playa y estimulando los sentidos para crear más tarde una sinfonía colectiva de la mano de Menno Marien y terminar con una transgresión de las mentes de la mano de la “Transpermia” de Marcel.lí Antúnez.

Hubo más…

Por ejemplo, no sé cómo contarles la emoción de entender cómo fue el cielo de Copérnico y Galileo, proyectado desde las posibilidades de la tecnología de hoy… y narrado mágicamente por Carlos López Borgoñoz, reunidos en la noche sobre el techo del hotel.

renacer-personasY personas…

Conocer a ese volcán de la naturaleza que es Antonella Broglia, a gente tan interesante como Fernando Iglesias, Pep Puig, Marc Segarra, Pep Torres, Vicente Guallart, Javier Nieto… y muchos más, todos muy diferentes, todos con necesidad de crear…

No soy capaz de transmitirles aquí las emociones y el valor que para mí supuso el renacer’06. Sí que la cita anterior, extraída de la web del evento, se compadece bastante bien con lo que yo describiría de mi experiencia.

Les recomiendo los vídeos de la mayoría de las intervenciones (que están disponibles en la misma web)… aunque la magia desaparezca, porque para mí, lo más importante no fueron las ponencias.

El renacer’06 tuvo además efectos prácticos posteriores: el regalo del libro “La alquimia de la innovación” (otro día les hablaré sobre este “libro que inquieta“) terminó convertido en valor en sí mismo, pues nos ayudó a diseñar un proceso creativo basado en la hibridación de ideas y necesidades, orientado a la definición de un plan tecnológico divisional; nos trajimos la impresionante experiencia del “Mostrarme” a nuestros anuales Plenarios de Mejora e Innovación; y conocer a Fernando Iglesias nos permitió meses después disfrutar del placer de trabajar juntos.

Con este bagaje… imaginarán que estuve esperando “como agua de mayo” al renacer’07. Me inscribí, pero a última hora no pude asistir. Me contaron cosas, pero no les hablo de él porque hay que vivirlo para hacerlo.

Así que otro año de espera… y el nuevo renacer se llamó iFest’08. Cambio de nombre y de “aroma”: julio del año pasado supuso una pequeña decepción. Internacionalizado, engrandecido, profesionalizado… viví más exposición que conversaciones. Gente muy importante, sin duda, ponencias interesantes, muchas… pero poca pasión abierta entre iguales, otras sensaciones al terminar. Algunos hablamos del “efecto Maradona”… ;-)

renacer-re09Este año se llama Re’09… y ofrece un programa que me llega… como una vuelta a los orígenes. Me atrae, me tienta…

Por primera vez me acompaña alguien que trabaja directamente conmigo. Me ilusiona que viva sensaciones tan intensas, aunque serán diferentes, a las que yo viví en 2006.

Pongo el listón alto a la gente de infonomia, pero saben y pueden hacerlo. Y otra vez presiento que voy a recuperar esa emoción infantil del asombro…

Ya les contaré.

Mañana voy a Barcelona.

vasoraroLa noción de “diseño” ha invadido la producción y comercialización de absolutamente todos los productos que se ofrecen al consumo…

Estos días andaba yo buscando ideas para un regalo de cumpleaños. No hablo del regalo principal, sino de uno de esos objetos o complementos asequibles que uno puede comprarse por sí mismo un día cualquiera porque le gustan o porque le vienen simplemente bien, pero que puede ilusionar mucho recibirlo por el sencillo hecho de que quien te lo regala… es que ha estado lo suficientemente atento a ti como para haberlo advertido.

El hecho es que tenía un par de buenas ideas de objetos que quería que fueran simples, “de los de toda la vida”. Esperaba encontrarlos con facilidad: “de esto, seguro que encuentro enseguida”, me dije.

Error. Casi imposible. Y no es la primera vez, aunque por lo que se ve no aprendo…

El diseño lo llena todo, el afán de diferenciación uniformiza la variabilidad. Lo “normal” es que no encuentres cosas “normales”.

Es muy típico ya ese reclamo de un teléfono móvil que sólo sirva para hablar, pero les propongo dedicar un par de horas a encontrar las siguientes cosas cotidianas:

  • Unos pendientes rojos, que no sean de pinza ni de colgar… de los clásicos, una simple bola un poco grande con tornillo o similar, para adultos.
  • Unos calcetines marrones, de algodón, que no tengan fibra de “elastán”, “elastín” o “elastón”… ni marcas ni dibujitos ni letreros visibles.
  • Una bufanda de lana, lisa, verde botella, de una longitud normal… que permita llevarla cruzada dentro de una chaqueta o abrigo sin que llegue al suelo.
  • Cuadernos de hojas cuadriculadas, tamaño folio, de espiral… con portadas lisas azul, verde, roja, amarilla…

¿Les parece sencillo encontrarlos? Pues hagan la prueba. A mí me ha costado dos horas de un día y tres de otro encontrar un comercio en el que conseguir realmente uno de los de esa lista.

vasonormalNo hablo de minimalismo. El mimimalismo responde obviamente a sus propios cánones de estética, es diseño puro. Me apetece elogiar ese diseño limpio que hay en las cosas cotidianas, que nació hace años en buena medida derivado de su utilidad.

Por eso un día como hoy me da por pensar que un comercio donde se puedan encontrar cosas “normales” tendría su nicho.

“Oiga, sí, son vasos normales, de los de toda la vida. No tienen nada especial, pero tampoco defectos funcionales ni aparentes: sirven para beber y le durarán una buena temporada”.

Me encanta el diseño, disfruto mucho del placer de las diferencias y de los objetos que excitan los sentidos, pero… buff… de vez en cuando, qué descanso…

Quizá les sorprenda este post, sin enlaces, sin temas profesionales, sin conclusiones sesudas ni opiniones personales derivadas de la experiencia, pero qué quieren… me lo pedía el cuerpo al entrar en casa. Por eso quizá mañana mismo no sea capaz de firmar debajo. Pero cada vez soporto peor la banalización del diseño. Porque me ha dado por pensar que además de a los objetos… podría extender la misma reflexión a otras cosas.

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