Reflexiones: confianza 2.0 / competencia

competenteSeguimos con la serie sobre el trabajo 2.0 y la confianza. Vamos con uno de los juicios que la sustentan: el de competencia.

La pregunta es: ¿cómo juzgamos competente a aquél con quien nos relacionamos en un entorno de cooperación abierta?

Normalmente no conocemos físicamente a quienes trabajan con nosotros en entornos “open”. Al menos no a todos. Con frecuencia son personas que pertenecen a culturas diferentes, que viven en idiomas diferentes.

Personas con las que, además, quizá no lleguemos a encontrarnos nunca.

¿Cómo llegamos a valorar su competencia? ¿Cómo lo harán ellos de la nuestra?

En mi opinión, de forma parecida a como lo hacemos en la vida real: observando cómo razonan y actúan. La red nos da múltiples oportunidades de juzgar con facilidad algunos aspectos de la competencia de una persona:

  • cómo fundamenta o defiende opiniones vertidas en los comentarios de un debate, un foro o un blog;
  • qué posición adopta frente a los temas que abre en su propio blog, qué presentaciones comparte, qué artículos etiqueta o recomienda;
  • qué material selecciona como interesante y divulga a través de su cuenta de microblogging;
  • dónde está, qué hace, en qué proyectos participa, quién trabaja con él y por tanto confía en su competencia… De nuevo los mensajes cortos de estado de las redes sociales son una fuente importante de formación de opinión (no sé si de juicio fundamentado) sobre la potencial competencia de las personas sobre un tema en cuestión.

Aquí se observa un asunto interesante: todo lo anterior es fácil cuando de quien hablamos es de un consultor, un investigador o un trabajador independiente 2.0, porque tanto si lo es por naturaleza como si lo hace por estrategia, actúa en esos ámbitos abiertamente (es parte de su “negocio”).

Pero cuando hablamos de un profesional “del otro lado”, de la parte “contratante”, la cosa se complica. Y cuando afrontamos una relación P2P… con frecuenza los comienzos son casi una cita a ciegas, aunque lo que se pone en juego en los inicios suele ser tan irrelevante que tampoco importa demasiado.

A ver… no es oro todo lo que reluce en el primer lote… Seguro que encuentran con facilidad críticas a empresas u organizaciones en internet, pero, salvando la especie de los “animales mediáticos”… ¿recuerdan haber visto críticas a la competencia de un trabajador independiente 2.0 en la red? ¿Será que ésta es de naturaleza pudorosa?

No, ¿verdad?…

Las redes sociales profesionales nos dan con frecuencia, además, otro elemento clave: un completo CV. En qué empresa trabaja, cuál es su puesto actual, por qué otros puestos y empresas ha pasado, cuál es su formación académica… incluso recomendaciones profesionales, aunque sean de dudosa fiabilidad por el filtro de la amistad con que muchas veces se elaboran. En términos de contratar a una trabajadora del hogar… digamos que tenemos numerosas “referencias”.

Eso sí… sólo son eso: referencias. Sólo tendremos un juicio fundado de competencia cuando compartamos un proyecto.

Como en la vida llamada “real”. Aquí no hay diferencias.

3 comments

  1. Totalmente de acuerdo, tanto como decir que es en las distancias cortas donde se perciben los detalles.

    Vulgarmente llamado a pecho descubierto.

    Fuera los envoltorios

    Buenas noches

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