Day: 24 mayo 2009

Números de blog

numerosAyer, cuando el sábado se reencarnaba en domingo, llegó a las estadísticas de este pequeño blog la cifra redonda de 1.000 vistas. Al margen de la incógnita que supone no saber cuántas de ellas sobrepasaron los 10 segundos de lectura y de que han llegado en casi 3 meses a niveles que muchos alcanzarán en 3 días y algunos pocos en 3 horas, les confieso que esta minúscula cifra me alegró el tránsito de la medianoche.

Dado que mis expectativas de comienzo eran un simple nada… pero que ahora ya es raro que pase un día sin que le eche un vistazo aunque sea fugaz a las estadísticas de WordPress, me pregunto hasta qué punto las vistas y los comentarios son «el pan y el agua» de mi bitácora.

Les advierto que a continuación vienen apuntes de principiante, que si tienen un blog seguramente no voy a aportarles nada, que si tienen antigüedad en la red habrán pasado sus ojos por palabras parecidas de cientos de principiantes que lo fueron antes que yo… así que cambien ahora de canal si es así: empleen su valioso tiempo en otra cosa más útil.

Pero si aún están leyendo y por tanto, han decidido seguir aquí, les diré que estas 13 semanas me he dedicado también a observar reacciones ante mis pequeños intentos de «estimular» la red:

  • Al principio fue incluir un link al blog en mis perfiles de Twitter, LinkedIn, Facebook… Eso fue fácil.
  • Luego un paso «importante»: twittear cada nuevo post. Escuchando a muy diversos ponentes y conferenciantes, me he preguntado con frecuencia cuándo una persona intuye que tiene algo importante o diferente que comunicar, cuándo siente que puede ofrecer valor a los demás sólo por escucharle, cómo se produce ese click que interiormente da seguridad suficiente como para exhibir una reflexión personal como algo más o menos valioso para los demás. Aún no tengo una respuesta, pero dado que las visitas a la bitácora eran en ese momento las procedentes de la ruleta de la fortuna de los buscadores y las de un par de amigos, las preguntas clave fueron: ¿no será presuntuoso anunciar cada post? ¿le importarán realmente a alguien estas líneas que voy pergeñando?
  • Superadas las vergüenzas, un siguiente paso similar al anterior: identificarte con tu blog en los comentarios a otras bitácoras…
  • … y hacerte más visible: ligar Twitter a otras redes, integrar aplicaciones en ellas que permitan visualizar las entradas de blog en el perfil, completar las casillas de actualización de estado…
  • Comentar, comentar y comentar. Participar de otras conversaciones. Ofrecer.
  • Aquí ya llegamos a refinamientos básicos. Primer paso: responder a tweets de personas a quienes no conoces y que te parecen instalados en otra galaxia dospuntocero. Y retwittearles: es fácil pensar que una reacción análoga por su parte, si se produce, es «maná caído del cielo» sólo por el tamaño de la comunidad que les sigue. No me interpreten mal… creo haber sido muy honesto con respuestas y retwitteos, que sólo he hecho cuando realmente «me lo ha pedido el cuerpo». Lo que quiero decir es que dirigirte a personas que no conoces como si fueran tu familia de toda la vida, también es una barrera a vencer para nuestra tradicional cultura de relaciones.
  • ¿Han probado a estimular los comentarios? ¿Invitan a ello? ¿Han probado a pedirlo, sin más? (es diferente…). Este territorio es aún una gran incógnita para mí. No entiendo por qué ocultas reglas se desencadena una ristra de comentarios en un post A pero no aparece ninguno en otro B, cuando no es infrecuente que las expectativas y las inquietudes previas que me generan ambos sean exactamente las opuestas.  Quizá es que soy un poco raro…
  • Más sibilino es elegir bien las palabras que titulan cada post. Si les obsesionan los números, échenle un vistazo a las palabras que llevan a su blog desde los buscadores. Vean qué les interesa a quienes llegan de visita, porque hay ideas fuerza que funcionan como imanes… y otras que no.

17 posts, 57 comentarios. Una media de 3’4 por entrada. No está mal para lo que esperaba… incluso considerando que el 40% son mis propios comentarios de respuesta a los comentarios de mis visitantes.

La verdad es que, más allá del número de vistas que seguía en mis primeras semanas, a donde se me va últimamente la vista inquieta y donde descubro variaciones con fruición… es en el número de comentarios. Uno nuevo: ¡bien!… a por él. Dos post sin comentarios… mmmm… ¿por qué no habrá?

En mi aproximación dospuntocerista, algo para mí sorprendente es la enorme cantidad de blogs que descubro donde se abren posibilidades que nadie aprovecha para el debate. Reflexiones, provocaciones, síntesis, información, imágenes sugerentes que encuentro francamente interesantes, pero que no suscitan comentarios de sus lectores. El reciente episodio de Woka Euskadi ha sido para mí, en este sentido, paradigmático: numerosos bloggers respondiendo sincronizadamente a una única invitación, pero como si fuera una colección de cartas al director, con muy poca gente cruzando sus visiones con las de los demás. ¿Será simplemente una cuestión de tiempo… disponible?

Pues yo he descubierto que me gustan las conversaciones con ese carácter asíncrono que destilan los blogs. Me encanta el «debate a retazos», con las pausas que imponen las responsabilidades cotidianas de cada uno. No saben cómo agradezco y disfruto de cada apunte que surge en la cola de mis posts, desde la incertidumbre de si aparecerá o no el rastro de un desconocido o el contrapunto de un amigo.

Así que si pueden ayudarme en esa incógnita que aún conservo sobre cómo provocar conversaciones en un blog… no duden en utilizar los comentarios aquí mismo… Es sólo unas pocas líneas más abajo…  😉

Este es el post número 18… y el día más visitado de inquietos, de momento, ha sido el pasado 18 de mayo. Hablando de números, algún día les contaré cómo el 18 es un número que ha aparecido de forma extraordinariamente recurrente en muchas de los hitos importantes de mi vida (y no soy supersticioso… ni fetichista, se lo aseguro). Incluso es recurrente ese 18 de mayo…

Será otro día.

De momento, me declaro culpable de seguir los números de mi blog… y la información que llevan pegada a la espalda. Además, declaro que seguiré observando y aprendiendo de ellos, como una forma de entender los mecanismos de comunicación en la red.

Siguiendo las ideas que comentaba hace unas semanas sobre la confianza, acabo de hacer un primario ejercicio de sinceridad… creo. Si les ha proporcionado unos minutos de relax mental… suficiente; ya me doy por satisfecho.