Day: 9 junio 2009

Reflexiones: autogestión

La empresa emergente no tiene aún forma. Muchos dudan incluso de si realmente se llamará empresa… aunque yo creo que sí. Pero lo que me parece fuera de toda duda es que los paradigmas imperantes en el funcionamiento interno de la empresa que conocemos y en su relación con el entorno van a cambiar considerable (si no radicalmente), en los próximos años. Y algo parece estar pasando ya.

Ahora bien, aunque no sepamos describir el nuevo paradigma de las organizaciones empresariales del futuro, al menos sí empezamos a sentir como sólida la convicción de que hay características y reglas ya reconocibles que formarán de alguna manera parte del mismo. En el libro «La empresa emergente, la confianza y los desafíos de la transformación» (ver post), Rafael Echeverría nos habla también de esto.

autogestionLa autogestión del trabajo parece ser una de ellas. Al menos del trabajo de conocimiento, donde parece evidente que la implicación de cada persona con los retos de una organización va a depender sobremanera de su libertad para decidir en cada momento por donde avanzar, tanto visto individualmente como desde el marco de un equipo de proyecto.

Sin embargo y a pesar de que muy probablemente la mayor aportación de valor de las actuales empresas ya provenga del trabajo de conocimiento, no hay más que mirar un poco alrededor para comprobar los bajísimos niveles de autogestión que existen en las organizaciones… y en mi caso específicamente en las industriales. ¿Por qué?

Las cooperativas de MONDRAGON, de una de las cuáles soy socio, han sido durante años un modelo de impulso de mecanismos de participación en la gestión extendidos a todos los trabajadores, empleando metodologías avanzadas y formas de organización que hoy se extienden a casi cualquier modelo societario de empresa que entienda el significado de la excelencia en la gestión.

Sin embargo, incluso en los casos más avanzados, autogestión es un concepto aún muy lejos de las realidades empresariales, salvo contadísimas excepciones. De hecho, la propia corporación MONDRAGON ha incorporado explícitamente este término como un área que debe desarrollarse fuertemente en los próximos años al rediseñar recientemente su Modelo de Gestión.

Creo necesario introducir aquí que pueden abrirse dos líneas de reflexión sobre la autogestión.

druckerLa primera se refiere al individuo, a su capacidad de «autogestionarse» en la idea de automanagement del famoso artículo del mismo nombre de Peter Drucker, o de la «concepción ontológica del poder» del antes citado Rafael Echeverría, por poner dos ejemplos.

La segunda (que reconozco generadora de mi reflexión de ahora), es más bien la autogestión de personas y equipos ligada a la capacidad de decidir libremente sobre los objetivos, el trabajo en sí, la forma en como afrontarlo y, consecuentemente, la implicación personal con las metas de una organización.

Es decir, no tanto la potencialidad del ser humano para conseguir sus fines (de lo que también tendremos que hablar), sino su capacidad de decidir con autonomía en relación con el sistema que constituye la organización en la que se integra.

Voy a abordar en los próximos posts este tema desde varias perspectivas, al modo en que lo hice anteriormente con la relación entre la confianza y lo dospuntocero.

Como punto de partida, les anticipo a continuación los aspectos que el Modelo de Gestión de MONDRAGON (el que mejor conozco, claro) relaciona con el concepto de autogestión, que interpreta como consecuencia directa del trabajo de conocimiento:

  • Estructuras horizontales, con pocos niveles jerárquicos.
  • Trabajo en equipo, experiencia compartida que favorece el desarrollo personal y su integración en el logro colectivo.
  • Capacidad para definir objetivos, tomar decisiones y asumir responsabilidades.
  • Reconocimiento, también horizontal y transversal.

Para comenzar, por lo tanto… ¿Qué opinan de estos cuatro factores? ¿Falta alguno que consideren importante? ¿Piensan que alguno es irrelevante o innecesario? ¿Algo que corregir? ¿Algo que matizar?

Habemus seriem (¿se dirá así?)…