Day: 17 junio 2009

Vibraciones: artesanía y masividad

consultoriaartesanaCreo que Consultoría Artesana en Red fue el primer blog que llegó a mi Reader cuando empecé a sindicar contenidos, hace aún menos de un año.

Para mí, Julen Iturbe tiene la etiqueta de maestro blogger porque no recuerdo un solo post suyo que, desde entonces, no haya leído con atención hasta la última letra… e incluso con deleite. Desde su escepticismo frente al management actual hasta sus microrrelatos y sus rincones más poéticos, no me deja indiferente. Cada uno tiene sus gustos y sus querencias y ese blog es uno de los que abro de inmediato cada vez que veo un nuevo título en la lista.

Acaba de publicar hoy mismo «La empresa como factor limitante«, una entrada donde, a respuesta de un comentario de Yuri Noda a un post anterior, se muestra una vez más escéptico respecto a las posibilidades de «resucitar al difunto».

Aburro ya diciendo que soy un recién llegado a este mundo 2.0… pero no a la empresa, un modelo de generación de valor en el que llevo ya 23 años. Así que, sin que sirva de precedente, esta vez voy a decirte que no, Julen, que no tienes razón, que se puede «negociar» una curva pero no una arista.

A pesar de que creer que es posible hacer una empresa diferente tiene momentos de desesperanza, que incluso aumentan según pasan los años, creo que hay que seguir, creo que se puede hacer… y creo que algunos lo harán (aún pienso que «lo haremos»).

Sobre todo, creo que necesitamos que se haga, que no se puede obviar. Julen me ha recordado ya un par de veces que no estoy yo-dentro y él-fuera, que ambos estamos dentro del sistema. Y tiene razón.

Pero espero que ambos estemos en esto de transformar el sistema… y este sistema se basa en empresas y, en una parte muy importante, se va a seguir basando en ellas.

artesaniaMe explico.

«Veo» la consultoría «artesana».

Incluso me atrae hasta el punto de envidiar a veces a quienes han sido capaces de embarcarse en esa nave y hacer de ella su modo de vida. También veo la innovación «artesana», la música «artesana», la administración «artesana», la investigación «artesana», la agencia de viajes «artesana»… e incluso la contabilidad, la farmacia o la medicina «artesanas», por dificil que hoy parezca.

Pero no, lo siento. No veo cómo se pueden hacer coberturas de riesgos de inversión, fabricar bolígrafos, automóviles, lavadoras, medicamentos o teléfonos móviles, construir viviendas y carreteras o tejer redes de energía y comunicaciones… sin empresas. Sin empresas «no artesanas», me refiero.

Por lo menos no lo veo en lo que me quede por habitar este planeta, que espero que sea un buen rato…

Porque la sociedad en la que vivimos es una sociedad que genera riqueza desde el consumo masivo, y sólo la producción masiva va a poder seguir atendiendo sus necesidades y sus demandas. La creación de valor no es un intercambio de suma cero: si el consumo de servicios no es un bluff, es precisamente porque hay una transformación de materias primas y energía en productos físicos sobre cuyo valor descansan finalmente los intercambios de valor intangible.

La sostenibilidad sólo consiste en no sobrepasar la capacidad regenerativa del sistema.

Yo no veo posible una sociedad que vuelva a la fabricación artesana, obviamente. El Renacimiento que enterró a la artesanal y oscura Edad Media trajo la creatividad, el afán por la ciencia y la ambición por el ser humano al primer plano… y eso significó también alguna servidumbre. Yin y yang. Siempre es así.

En el renacer de 2006 conocí a Jordi Roma, fundador cuatro años atrás (junto con un amigo) de una multinacional farmacéutica… desde el salón de su casa. Impactante: todo el valor que generaba lo hacía apoyado en redes… salvo la fabricación en sí de los medicamentos, para lo que se alió con un industrial de Zaragoza que dirigía… una «empresa» de las de toda la vida.

Creo que hay que dar una respuesta nueva a cómo afrontar ese concepto de «masividad» en la producción de bienes (e incluso de algunos servicios) que hoy veo inevitable… o asumir que la empresa, tal y como la conocemos, con más o menos maquillaje, seguirá viva.

circuloEs una o es otra.

No podemos taparnos los ojos ni disimular silbando al pasar por su lado. El sistema es un círculo en el que todos estamos, de acuerdo, pero los que estáis en el borde sois los que podéis ver los límites. Los que nos movemos en el difuso interior, sin brújula, damos demasiadas vueltas: si los del borde os limitáis a recorrer el perímetro haciendo equilibrios sobre el alambre… pues va a ser que no conseguiremos gran cosa.

Así que no, esta vez creo que te equivocas, que no hay que rendirse… y que lo que hasta ahora vemos como formas nuevas de trabajar… aún no ofrecen las suficientes respuestas.

Habrá que buscarlas desde el borde y desde el confuso interior, pero más vale que encontremos algo… Para mí que los sistemas son demasiado poderosos como para que despreciemos su capacidad de cerrar las puertas que abrimos.

¿Cómo lo hacemos? ¿Tenemos algunas ideas ya que nos permitan creer que avanzamos hacia algún sitio decente?

Esperen, esperen… Se me está poniendo cara de pensamiento malévolo… ¿No será…? ¿O sí…? A ver si es que…

Porque Julen tiene historia, hoy trabaja con organizaciones empresariales, investiga para encontrar formas de evolución… Y entonces… ¿no será su post en sí mismo una nueva provocación, dirigida a los del interior del círculo, a que le digamos que no, que sí que se puede y se debe, a que sigamos buscando cómo?

Julen… ¿eres tan hábil?

Porque si no, a mí, eso de ver un mundo a medio plazo sin empresas o sin un modelo que las sustituya en la producción masiva de bienes, parafraseando al Genís Roca de ayer…

… en Donostia…

… «como que me parece forzao«.  😉