Vibraciones: añoranza de las cosas básicas

vasoraroLa noción de “diseño” ha invadido la producción y comercialización de absolutamente todos los productos que se ofrecen al consumo…

Estos días andaba yo buscando ideas para un regalo de cumpleaños.

No hablo del regalo principal, sino de uno de esos objetos o complementos asequibles que uno puede comprarse por sí mismo un día cualquiera porque le gustan o porque le vienen simplemente bien, pero que puede ilusionar mucho recibirlo por el sencillo hecho de que quien te lo regala… es que ha estado lo suficientemente atento a ti como para haberlo advertido.

El hecho es que tenía un par de buenas ideas de objetos que quería que fueran simples, “de los de toda la vida”. Esperaba encontrarlos con facilidad: “de esto, seguro que encuentro enseguida”, me dije.

Error. Casi imposible. Y no es la primera vez, aunque por lo que se ve no aprendo…

El diseño lo llena todo, el afán de diferenciación uniformiza la variabilidad. Lo “normal” es que no encuentres cosas “normales”.

Es muy típico ya ese reclamo de un teléfono móvil que sólo sirva para hablar, pero les propongo dedicar un par de horas a encontrar las siguientes cosas cotidianas:

  • Unos pendientes rojos, que no sean de pinza ni de colgar… de los clásicos, una simple bola un poco grande con tornillo o similar, para adultos.
  • Unos calcetines marrones, de algodón, que no tengan fibra de “elastán”, “elastín” o “elastón”… ni marcas ni dibujitos ni letreros visibles.
  • Una bufanda de lana, lisa, verde botella, de una longitud normal… que permita llevarla cruzada dentro de una chaqueta o abrigo sin que llegue al suelo.
  • Cuadernos de hojas cuadriculadas, tamaño folio, de espiral… con portadas lisas azul, verde, roja, amarilla…

¿Les parece sencillo encontrarlos? Pues hagan la prueba. A mí me ha costado dos horas de un día y tres de otro encontrar un comercio en el que conseguir realmente uno de los de esa lista.

vasonormalNo hablo de minimalismo. El mimimalismo responde obviamente a sus propios cánones de estética, es diseño puro. Me apetece elogiar ese diseño limpio que hay en las cosas cotidianas, que nació hace años en buena medida derivado de su utilidad.

Por eso un día como hoy me da por pensar que un comercio donde se puedan encontrar cosas “normales” tendría su nicho.

“Oiga, sí, son vasos normales, de los de toda la vida. No tienen nada especial, pero tampoco defectos funcionales ni aparentes: sirven para beber y le durarán una buena temporada”.

Me encanta el diseño, disfruto mucho del placer de las diferencias y de los objetos que excitan los sentidos, pero… buff… de vez en cuando, qué descanso…

Quizá les sorprenda este post, sin enlaces, sin temas profesionales, sin conclusiones sesudas ni opiniones personales derivadas de la experiencia, pero qué quieren… me lo pedía el cuerpo al entrar en casa. Por eso quizá mañana mismo no sea capaz de firmar debajo. Pero cada vez soporto peor la banalización del diseño. Porque me ha dado por pensar que además de a los objetos… podría extender la misma reflexión a otras cosas.

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6 comments

  1. Muy bueno, si. Estoy de acuerdo contigo al 100%, por eso creo que las pequeñas tiendas de barrio tienen futuro. Tienen que mantener el concepto de trato al cliente como servicio y no como “vendedor de producto”. Seguro que así te ayudarían a encontrar lo que estabas buscando. Hay una ferretería debajo de casa (de las de toda la vida), que cada vez que voy a comprar algo,lo primero que hacen es preguntarme: “ya, pero, ¿para qué lo necesitas?” muchas veces salgo sin comprar nada pero con la solución a mi problema. Eso ha generado mucha confianza en mí, y así siempre voy alli, ni se me ocurre pasar por el Leroy Merlin.

    1. Hola, Iñaki. Muy bienvenido a esta casa.
      Tienes mucha suerte con la ferretería de debajo de tu casa. No tengo yo esa suerte con la que está debajo de la mía.
      Has dicho algo que me ha encantado y que me parece importantísimo para el comercio minorista, el de barrio: entender que su oferta está en un servicio y no en un producto. La ferretería de mi barrio es de las que se sumó a una de las tendencias que parecían dar salida a las dificultades del pequeño comercio: asociarse a una cadena o franquicia. No es que la idea sea mala en sí (de hecho, para muchos ha sido una salida), pero les ha llevado al planteamiento mental de competir con los grandes en su mismo territorio, a pensar en producto, como dices.
      Y como no lleguen al nivel mínimo… Yo sí voy a veces al Leroy Merlin…
      Volver al concepto de “profesional de la ferretería” en vez de al de “profesional del comercio” es plantear el negocio en un territorio diferente. Ahora que no dejamos de oír hablar en la red de consultoría artesana, es reclamar la vuelta al comercio artesano como nicho para el espacio minorista. Claro que para eso… hace falta volver a ser un profesional…
      Muy interesante. Muchas gracias.

  2. Impresionante post. Muy bueno!
    Pero igual es que esas cosas de toda la vida no lo eran tanto y ahora habrá otras cosas “de toda la vida”. “Uff que lio” 🙂
    Saludos

    1. Pues quizá sea así, Javier. Quizá las cosas “de toda la vida” pertenezcan a cada vida… y claro, yo hablaba de las de la mía. O tal vez es que la vida va demasiado rápido para los años que nos dura; que velocidad y duración no van acompasadas, vamos… 😉

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