Vibraciones: África (Re’09)

áfrica1Para la mayoría de nosotros, África sigue siendo ese continente que simplemente existe. Con frecuencia, asociamos su imagen a la del África negra y su ritmo vital al de la tragedia: pobreza extrema, inmigración masiva, guerras tribales.

Colectivamente, quizá la conciencia colonizadora de este nuestro primer mundo, no muy lejana, nos ofrezca demasiados motivos de vergüenza por nuestro comportamiento y nuestra huída… y quizá por eso hace muchos años que tendemos a mirar hacia cualquier otro lado.

Pero la realidad es que nadie piensa en África cuando hablamos de economías del conocimiento, de innovación, de notable crecimiento económico sostenible, de países que asumen con firmeza su destino, de negocio… Las voces que hablan de África como oportunidad aún hablan bajo.

África es en realidad muchas realidades, pero resulta fácil simplificar. Si adoptamos a Sudáfrica como excepción, el gran desierto del Sahara divide el continente entre el territorio del Magreb y lo que hemos venido en llamar últimamente “África subsahariana”. La línea de la religión musulmana cruza el desierto hacia el sur y también establece una frontera distinguible, pero menos visible para nosotros.

Yo no conozco África, supongo que como la mayoría de quienes tengan la amabilidad de pasarse por estas líneas. De hecho, no he estado nunca en ninguno de los países del Magreb, por ejemplo. Pero sí he estado una vez en Kenya, hace ya 13 años, en un viaje de casi un mes del que guardo algunos de los mejores recuerdos viajeros de mi vida. Además de los clásicos pero impresionantes safaris fotográficos por los parques de Shaba, Samburu, Monte Kenya, Aberdare, Lago Nakuru, Masai Mara, Amboseli o Tsavo, estuvimos algunos días en las ciudades de Nairobi y Mombasa… y pasamos muchas horas en carretera, si se le podía llamar así.

Incluso desde la comodidad de un viaje organizado para el lujo de occidente, la realidad de otro mundo se palpaba en cada recodo. Intuyo que aún sucede hoy, así que les recomiendo que vayan si pueden, porque quedarán pocos años. Para lo bueno… y espero que para lo malo.

áfrica2El Re’09 de infonomia nos trajo África a las emociones y a las mentes, a través de realidades económicas que empiezan a ser diferentes, de propuestas innovadoras de emprendizaje social, de las preocupaciones e intereses de quienes consiguen convertir la emigración en una nueva vida, de la música… e incluso de la gastronomía.

La exposición de Antonella Broglia fue un aldabonazo a nuestra imagen de África, un contraste con mi retina de 13 años atrás y un aluvión de datos y observaciones personales que mostraron que en el “continente negro” están cambiando cosas fundamentales. Pero antes de centrarme ahí… hubo más visiones de África que me gustaría describir brevemente.

José Manuel Ojeda nos habló de Habitaem, una iniciativa de emprendizaje social que no renuncia al lucro, pero que se plantea desde una propiedad compartida con las comunidades rurales locales que puede atraer capital “privado y honrado”.

La idea es singular. Tal y como nos la mostraron, se basa en la compra (por parte de la joint venture entre la empresa social y la comunidad rural) de una gran superficie de terreno en cuyo centro se sitúa el núcleo poblacional, cuyo modelo económico se asienta en un gran anillo conservacionista que lo rodea y que soporta una oferta de ecoturismo de calidad. Alrededor de ese enorme anillo se dibuja otro exterior que se reserva a otro tipo de actividad económica ligado a usos primarios o industriales de la comunidad. Cada “espacio Habitaem” es un óvalo que puede enlazarse con otros, formando potencialmente inmensos corredores sostenibles desde las perspectivas social, económica y medioambiental. Un proyecto que ya muestra realidades en Tanzania y que trabaja también en Nepal.

áfrica3Xumo Nounjio nos abrió otra puerta: la que muestra lo que están haciendo hoy muchos de quienes forman las nuevas generaciones africanas, de dentro y de fuera de África, alejadas de los tópicos que aún hoy nos dominan. Músico, antes en París, ahora en Barcelona, condujo la noche africana en el Parc de Belloch junto a Roxane Butterfly y Enildo Raxua.

Pero antes, nos habló de su otro proyecto, CAP, una interesante empresa de creación multidisciplinar que incluye la producción de contenidos multimedia.

Xumo nos contó su cansancio de dar explicaciones ligadas a nuestros estereotipos sobre las inquietudes de los africanos y de la inmigración, de contar que él no desea hacer arte africano… ni música africana… que África está en lo que hace, pero como inevitable background de su origen camerunés, un origen tan inevitable como el de cada uno de nosotros. No queremos más arroz, nos dijo: África necesita socios, necesita empresas.

Y ahora sí… Antonella Broglia.

Desde que la conocí en el renacer’06, hablando de un mundo de pantallas, asocio esta mujer a fuerzas de la naturaleza. Esta vez nos habló que lo que había palpado en un breve pero intenso viaje a Rwanda, una semana de abril vivida en Kigali con un breve paso final por Nairobi, cuyo diario de a bordo fue compartiendo.

áfrica7Vuelvo un momento a mi viaje a Kenya. La imagen que guardo de las ciudades kenianas es singular. La vista de Nairobi desde la distancia era la de una gran ciudad, incluso con edificios de pretendido diseño, con afán de emular a cualquier gran espacio urbano de Occidente.

Las imágenes son fotografías personales tomadas en Nairobi en agosto de 1996. Pasear por las calles de la primera foto no pasaba de ser un circunstancial ejercicio de esgrima urbana, pero la segunda foto, un mercado en el mismo centro de la capital, a poca distancia del hotel Intercontinental, también era real. Dar la vuelta a la plaza en coche era pasar la mirada por docenas de hombres sentados sin hacer nada. Curiosamente solo hombres. Sin otra ocupación que mirarte… y no bien.

Pero aún más impresionante fue pasear por Mombasa, la segunda ciudad del país y centro económico de la costa este keniana.

áfrica6La avenida Moi, la arteria principal de la ciudad, reconocible por los enormes colmillos que muestran cientos de fotografías en folletos y en la red, era una mezcla infinita de razas y tipos humanos. Jóvenes altos, musculados, vestidos con unas chancletas y una camiseta desharrapada y tirados literalmente en cualquier esquina, mujeres totalmente cubiertas por burkas negros, hombres con traje y polvorientos zapatos, saris hindúes…

Completen la imagen con un hombre viejo defecando en público, en la mediana de la avenida Moi, con la almorrana salida…

Si Nairobi me pareció, a pesar de la plaza del mercado, una ciudad paseable, Mombasa me impresionó. En realidad… no se lo ocultaré… me dió miedo.

Por eso la intervención de Antonella Broglia fue tremendamente impactante para mí, porque contó y mostró cosas absolutamente diferentes.

Rwanda rondaba hace 15 años los 7 millones de habitantes. El genocidio que todos guardamos en la memoria exterminó en 3 meses, en gran parte a machetazos, a unos 800.000 tutsis y hutus moderados, entre el 75 y el 80% de la población tutsi del país. El exilio posterior de más de 2 millones de hutus a Zambia acabó por convertirse en el germen de otro genocidio, el del Congo, que acabó con la vida de 4 millones de personas en un episodio que prácticamente pasó inadvertido ante nosotros.

Rwanda es hoy un país de mujeres, sencillamente porque gran parte de los hombres fueron asesinados. Pero no es el único cambio: los 15 años transcurridos desde el genocidio han supuesto un giro tan radical en la vida del país que, simplemente… asombra.

Antonella nos mostró imágenes de un país que ha decidido transformarse, en el centro de África, en una economía del conocimiento. Lo contaba ella misma en un artículo publicado en los blogs de infonomia y lo completaba en persona en el Re’09.

áfrica8Imágenes de personas que no vagan, sino que caminan con un propósito: personas con proyecto.

Imágenes de campus universitarios llenos de estudiantes de carreras tecnológicas (les recomiendo que naveguen por los programas formativos y las imágenes de las facultades del KIST).

Imágenes de un país cableado por fibra óptica, con una entidad –Rita (Rwanda Information Technology Authority)– que se ha propuesto volcarse en las TIC “para llevar adelante un país que apenas tiene materias primas de valor”.

Imágenes de carreteras que conectan ya en red todas las principales ciudades, de Kigali como una ciudad aún pobre, pero limpia y ordenada, en permanente y continua reconstrucción.

Imágenes de posicionamiento público y social contra la corrupción en un país que hoy supera los 8 millones de habitantes y cuya riqueza tiene un crecimiento sostenido en los últimos años (como Uganda, Tanzania o Nigeria) por encima del 8% anual.

Rwanda no es un caso aislado. Hay casos similares en países en los que, curiosamente, los niveles de pobreza no han llegado a pobreza extrema… y por ese motivo se han quedado muchas veces fuera de los programas de ayuda internacional (precisamente los países objetivo de Habitaem). Según nos contó la propia Antonella, la estimación de crecimiento del África subsahariana para 2009 es del 6’3%, según el FMI,  como media de los 42 países considerados.

Hoy, Rwanda es una realidad tangible. Es posible encargar la transformación de un croquis 2D a un modelo 3D a un precio imbatible y en un tiempo récord, o digitalizar historiales médicos en papel e información radiológica con seguridad y calidad.

Ha pasado de los últimos países del mundo en la facilidad burocrática y la seguridad para crear o instalar una nueva empresa, a aspirar a entrar entre los 50 primeros.

Otro dato que se confirma día a día: el comercio entre China y África ha crecido exponencialmente en los últimos 5 años. Los países africanos se ha convertido ya en el low cost de China… y recientemente de India. Hay datos, muchos datos…

Y hay gente con la que hablar para acercarse. Incluso más próxima de lo que pensamos.

África es hoy una realidad que deberíamos atender… especialmente desde aquí, privilegiado enclave por simple cercanía geográfica.

Y me dirán que un proyecto en África será cualquier cosa menos una balsa de aceite, que aparecerán miles de dificultades diferentes que habrá que aprender a afrontar de forma diferente… Vale, vale… creo que ya entiendo… me lo dicen por comparación con lo fácil que es emprender y sostener un proyecto empresarial aquí…

¿África de los negocios?

Me pareció que sí…

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6 comments

    1. De nada, Antonella, es de estricta justicia con lo que percibí en Belloch. África y negocio es un binomio inevitable y me pareció que, esta vez sí, empieza a ser un hecho real con expectativas de estabilidad.
      Gracias a ti por dejar rastro.

    1. Bienvenido, Alfons. En Kenya decían “Haraka, haraka, harina baraka”, que venía a significar algo así como “la prisa, la prisa, no tiene paz”. Curioso contraste con el “Fast” de la Rwanda de hoy.
      Aunque… contraste… ¿o no?
      Quizá confundamos rapidez con prisa, como dinero con riqueza ;-). Quizá el impulso tecnológico universitario sea más ir rápido que ir con prisas, ¿verdad?

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