Day: 19 enero 2010

Reflexiones: no soy normal

En las conversaciones de padres en el patio del colegio, en las de vecindad, en las crónicas post-vacaciones compartidas o festejos sociales… Es bastante frecuente oir en una conversación intrascendente, sobre cualquier tema, algo así como «qué difícil es encontrar gente normal«.

Como pequeña provocación, yo suelo responder algo así como «¿Normal? ¿qué es ser normal? Nadie es normal. Ni yo… ni nosotros mismos somos ‘normales’. De hecho, todos somos en realidad bastante raros y además eso se acentúa con la edad, porque estamos cada vez menos dispuestos a filtrar nada«.

Vale, no es tanto provocación, porque se compadece mucho con lo que pienso… pero sobre todo creo que hay distintas formas de ver el tema y que hay una que se dibuja desde una perspectiva muy positiva.

Les refiero una historia preciosa, de hace muchos años, que cuenta mi mujer sobre este asunto. Por lo visto, en algún momento ella le reclamaba a su padre un cambio de postura sobre no sé qué tema diciéndole eso tan clásico de «Eso es lo que hace todo el mundo, es lo normal«. Pues revestido de lógica demoledora, su padre le debió responder: «Hija mía, nunca he pretendido que fueras alguien normal«. 

¿Saben qué les digo? Pues que aunque obviamente no estuve… me gusta verme ahí. Me encanta esa visión de la educación de un hijo…

El caso es que, como ya les he dicho que creo que a casi nadie, cuando se le conoce bien, puede colgársele el adjetivo de «normal»… eso debería ser un hecho extensible a mí mismo. Y así parece ser. Me he puesto un pequeño examen y aquí tienen mis respuestas:

  • Aún voy a misa. Aunque ha habido unos años en que dejamos de hacerlo porque los peques eran peques y era un lío, hemos recuperado la vieja costumbre (el hábito,  😉 habrá que decir…). La verdad es que resulta un poco descorazonadora una misa en invierno, pero creo que es bueno de vez en cuando dejar que te recuerden que es bueno ser bueno… aunque luego uno haga lo que pueda.
  • Mi blog no cumple la mayoría de las recomendaciones para escribir un blog. Mis post son con frecuencia extremadamente largos, demasiado serios a veces, poco efectistas la mayoría… En fin, nada que no sepan.
  • No me gusta el deporte. Bueno, verlo sí, en televisión o en directo… pero a mí, el deporte, lo que fundamentalmente me produce es cansancio. Se me ocurren docenas de formas de relajarme sin tener que machacar el cuerpo antes.
  • No tengo un cartucho pirata con «tropecientosmil» juegos para la DS. Al contrario que con la música, aún no me siento estafado por esta industria… aunque todo se andará. Además, creo que el producto de la creación de un software es precisamente el software.
  • Creo tener una visión social y libre del trabajo a la que no veo encaje ni en la izquierda ni en la derecha ni en la que no-se-sabe-dónde-está. Pero lo peor es que no se encaja en las empresas capitalistas… ni tampoco, por lo que parece, en las cooperativas… 😯
  • Soy fundamentalmente legalista. Si hace falta, doy mil vueltas para no aparcar el coche mal, para que me entiendan. Creo que las cosas hay que cambiarlas respetando las normas legítimamente acordadas. Ergo… hay que cambiarlas sin «chanchullos», sin «enchufes», sin «compensaciones ilícitas»… pero hay que cambiarlas. Hay que ser inteligente para influir lícitamente. No creo que de otra forma sea más fácil cambiarlo todo.
  • Soy serio. Las transacciones acordadas y los compromisos hay que cumplirlos. Vamos, que si se te olvida pagar en un bar, hay que regresar y hacerlo… y si te cobran de menos, reclamarlo también.
  • Creo que es a los buenos amigos  a quienes, precisamente, hay favores que no se deben pedir. Clarito, clarito: hablo de aquellos favores que comprometen sus principios, por mucho que nos vengan bien.
  • Me gusta la gente educada: gente que ceda el paso al que peor lo tenga y que en cualquier caso sepa siempre cuándo debe cederlo, que salude en el portal, que aunque a veces «jure en hebreo» sepa no hacerlo cuando no hay que hacerlo, que coma con unos mínimos modales, que sepa decir «gracias», «buenos días» o «disculpe» con naturalidad, que vista bien cuando visita a un cliente o va de boda… Gente que muestre señales visibles de respeto en las ocasiones especiales. Así de anticuado, sí…
  • Me gusta el trabajo. Me gusta trabajar en algo que me guste, claro. Hay que tratar de encontrarlo: en mi caso, algo que haga pensar, que permita decidir, que invite a ser creativo…
  • Y hasta me gusta hablar de trabajo cuando el trabajo cumple con lo anterior. Afortunadamente, tengo con quién disfrutar de ello… 😉

Me paro….

Pero así podría seguir un buen rato.

Hay muchas de estas cosas que ya «no se llevan», que no son cool. Así que, a pesar de estar cada día rodeado de más gadgets, de esforzarme por no quedar descolgado del todo de todo y de hacerlo disfrutando de ello, debe ser que voy haciéndome mayor.

Y miren… eso sí, debe ser lo único normal. 🙂