Reflexiones: anatomía de red

Creo que mis primeras redes sociales fueron ICTnet y e-Conozco.

Ninguna existe hoy como tal, absorbidas por Viadeo y Xing, respectivamente, pero podrían poner mi antigüedad en esto de las redes sociales en al menos 4 ó 5 años.

No es así. Mi presencia en ambas fue meramente testimonial y no ha sido hasta hace menos de año y medio que realmente comencé a tener una presencia activa en esto de lo 2.0.

Con la red de infonomia como isla previa, servicios como delicious, Google Reader, LinkedIn y Google Sites comenzaron a tener un significado propio e intenso en mi actividad laboral a partir de septiembre de 2008. Más tarde vinieron, añadiendo más intereses personales pero conservando una clara orientación profesional, este blog, Facebook, Twitter

Con los meses fui adquiriendo consciencia de que, en realidad, estaba construyendo mi “entorno personal de aprendizaje”, del que como ven aún pueden faltar algunas piezas. Pero ese entorno, como decía antes, está fuertemente teñido de un interés profesional y por eso me ha parecido necesario hacer un balance del estado actual de mi red. Ver si puedo extraer algún aprendizaje del estudio de su anatomía.

Fijándome en las redes de tipo generalista que mantengo con un razonable nivel de atención, puedo cifrar en 320 personas el número de contactos diferentes que forman parte de mi red de primer grado en estos primeros días de 2010, distribuídos como muestra la tabla adjunta.

Lo primero que me he preguntado es por la procedencia de mi red de contactos. Tratando de sintetizar, podría decir que mis intereses en la red se centran fundamentalmente en los siguientes aspectos:

  • Socialización de las nuevas TIC y de las soluciones 2.0 como entornos de trabajo colaborativos y asíncronos.
  • Comunidades de práctica y de aprendizaje.
  • Utilización de las redes sociales para la innovación estratégica y operativa:
    • Atención y vigilancia competitivas.
    • Empresa abierta.
  • Nuevas formas de trabajo.

Mi actividad laboral está ligada, por otra parte, a una empresa de fabricación de productos industriales, lo cuál introduce algunas incógnitas adicionales a lo que convenimos en llamar “empresa 2.0”, puesto que no resulta sencillo encontrar casos relevantes entre empresas de actividad industrial no relacionadas con la producción de artículos de consumo.

Pero precisamente por ello, la primera pregunta que me he hecho es cuál es la procedencia de los miembros de una red que me ha llevado más de un año construir. La verdad es que no he sido capaz de saber dónde trabajan todos y cada uno de mis contactos, pero sí un porcentaje bastante alto, derivado en buena medida del hecho de que en las redes sociales profesionales (LinkedIn y Xing), el pleno está garantizado, lo que no resulta tan sencillo en Twitter y pasa a ser francamente complicado en Facebook, claro.

Les muestro a continuación algunos datos y gráficos de la distribución de los orígenes laborales de los miembros de mi red. Dedíquenles un par de minutos porque, a pesar de que no son lógicamente datos extrapolables a sus redes personales, tienen a mi modo de ver un cierto interés.

Teniendo en cuenta que mi objetivo era y sigue siendo básicamente profesional y que por tanto he tratado de utilizar cuantas oportunidades he encontrado de tejer redes con otros entornos industriales (bien es cierto que mayormente con personas cuyas áreas de interés fueran coincidentes con las mías), lo primero que llama la atención es su escasa presencia en la red. Mis apreciaciones sobre los datos anteriores son las siguientes:

  • Descartando los datos de mi propia empresa, en la que ha habido un esfuerzo específico este año centrado en LinkedIn, los miembros de mi red que trabajan en empresas industriales apenas llegan al 10% del total. Esto es más significativo en tanto en cuanto más de un cuarto de los mismos son, además, miembros de otras cooperativas de la Corporación MONDRAGON.
  • Este porcentaje se acerca al 15% si no tenemos en consideración Twitter, donde sólo registro un 3% de personas trabajando en otras empresas industriales… ¡la mayoría de los cuales son conocidos míos! La industria es demasiado seria, por lo que parece, para lo que aparenta ser el microblogging.
  • Por contraposición a lo anterior, el 80% de los miembros de mi red que no trabajan en mi empresa trabajan en la economía terciaria, empresas de servicios y de consultoría, educación, administración, fundaciones… ¿creen que esto dice algo?
  • LinkedIn y en general las redes sociales empresariales son una excepción… pero poco.

Así que… aquí mis preguntas:

  • La web 2.0 o la empresa 2.0… ¿es que “no va” con las empresas de producción industrial? ¿Aquí no hace falta?
  • ¿Será que no son aplicables aquí los criterios de masividad y eso es absolutamente limitativo?
  • ¿Será que a estas empresas les cuesta ser porosas, ser abiertas? ¿Será que compartir y trabajar entre iguales es demasiado contra-cultural para culturas muy sólidamente asentadas?
  • ¿Será que quienes estamos tratando de profundizar en este nuevo escenario en las empresas no somos suficientemente competentes, que no sabemos ver o mostrar el valor que atesora el concepto 2.0 para nuestra actividad?
  • ¿O… será que la web 2.0 no tiene tanto valor como hemos venido diciendo, más allá de establecer contactos y fichar “talentos”, perdida en un mar de debates estériles para todo lo que no sea un aprendizaje básicamente individual?

Profundicemos un poco más… Veamos ahora algo diferente. Un aspecto relevante tanto en Twitter como en Facebook es la actualización de estado, que en el primer caso es su razón de existencia. Dado que mi uso de ambas es básicamente profesional y que he seleccionado a los contactos mayormente por los contenidos profesionales que afloran, me he preguntado qué tipo de contenidos comparten. Expongo a continuación una tabla y un gráfico al respecto, donde he estratificado a mi manera el tipo de contenidos que recibo de mi red.

Bien… de nuevo pueden extraerse conclusiones. Habrán advertido que he identificado con un color o una textura diferente los segmentos que se adecúan a mi tipo de empresa o a mis intereses declarados en la red. Como pueden observar, el porcentaje de contenidos relacionados con mis áreas profesionales de interés es de dos tercios del total, lo que significa que la red está, en principio, centrada en los objetivos.

Es sin embargo muy llamativo que el 84% de mis seguidos en Twitter generan o divulgan contenidos en sus actualizaciones de estado, mientras que sólo el 16% lo hace en Facebook.

Definitivamente, Twitter es un agregador de personas interesantes con un uso profesional (si se desea) sencillo y potente… y Facebook sigue contemplándose mayoritariamente como un espacio de pura relación informal y personal, a pesar de que hay que reconocer que la forma en que Facebook ha resuelto el funcionamiento de los grupos ha impulsado la existencia de foros de debate profesional en su seno, como ha sido, por ejemplo, el caso de los grupos de Innobasque.

Un último dato para la reflexión, recogido en forma de tabla…

Además de reforzar la conclusión anterior sobre el balance Twitter – Facebook, de nuevo es muy significativa la diferencia entre el porcentaje de generadores de contenidos que se da en el caso de personas que trabajan en empresas de fabricación industrial (el 15%) y en el de quienes trabajan en el sector servicios (el 75%, que sólo en Twitter alcanza casi la unanimidad).

Así que… me sigo haciendo las mismas preguntas…

De lo nuestro… ¿qué?

5 comments

  1. Tu análisis es digno de análisis…

    Intuyo que hay horas de observación y registro que permiten cuestionarte lo que te cuestionas. Aún así, más que estimularme respuestas, me dan mucho que pensar tus preguntas. Voy a tuitear una de ellas. 🙂

    1. Gracias por el comentario, Nacho. Ha sido un año largo de trabajo en el que ha habido muchas horas invertidas, sí… y esto es lo que hemos podido “producir”. Pero la toalla sigue enganchada en la cintura, no pensamos en tirarla. A fin de cuentas, si esta visión se acerca a la realidad y si hay una forma de entender lo 2.0 en la empresa industrial, lo único que significa es que aún hay pocos que han llegado y que por tanto aún podemos anticiparnos.
      Prefiero tomarlo así, aunque la reflexión… hay que hacerla.
      Porque así es como nos hemos encontrado el panorama.

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