Mes: febrero 2010

AÑO.1 – Balance

Nació el 28 de febrero de 2009, con un poco de prisa, para tener cumpleaños todos los años…

En realidad, aunque los “fastos” comenzaron con los artículos que trataban sobre la anatomía de mi red y sobre mi entorno personalizado de aprendizaje (con referencia más general a mi viaje paralelo por el territorio de lo 2.0, de cuyo curso nació este inquietos), el post anterior daba inicio formal a las celebraciones del primer aniversario de este blog que esta entrada va a completar.

NÚMEROS.

Decía al final de la entrada anterior que han sido un total de 59 artículos con más de 15.000 páginas vistas en el año y un promedio en los últimos meses superior a las 1.800 mensuales, más las que procedan de los que estimo serán aproximadamente 50 suscriptores por las distintas vías posibles, habitualmente fieles lectores cuyas visitas no se registran en las gráficas globales estándar de WordPress (lo que no entiendo, ya que sí lo hace en las de cada entrada).

Siguen siendo unos modestísimos “números de blog“, como corresponde a una bitácora pequeña, de rincón de lectura, aunque créanme que muy superiores a las expectativas que tenía hace un año.

Si ya les había comentado que había escapado de la obsesión por el crecimiento de las cifras, aunque sí les prestaba atención, les anuncio que a partir de hoy intentaré desprenderme aún más de los números y concentrarme solamente en lo que más me gusta (escribir y conversar) cuando realmente me apetezca hacerlo.

De todas formas y como muestran los datos de la siguiente tabla, las principales cifras han tenido una evolución positiva frente a los balances que hice a los tres y seis meses, a pesar de que el ritmo de publicación (que, como media y con altibajos, es aproximadamente semanal), haya decrecido ligeramente.

El día en que esta casa estuvo más llena recibió 230 vistas no sindicadas. En la entrada más comentada se quedaron 21 tarjetas de visita, incluyendo las mías de cortés respuesta, claro.

Para terminar, los top ten. En el ranking de los post más vistos se sitúan:

Reflexiones: soluciones de autogestión 1.494
Reflexiones: confianza 2.0 / vulnerabilidad 1.204
Reflexiones: confianza 2.0 / conclusiones 781
Reflexiones: confianza 2.0 / responsabilidad 726
Reflexiones: equipos autogestionados 499
Reflexiones: una propuesta práctica para comunidades de aprendizaje en la empresa 370
Libros que inquietan: “La empresa emergente, la confianza y los desafíos de la transformación” 335
Reflexiones: autogestión 290
Vibraciones: ¿estandarización del pensamiento? 285
Reflexiones: mi entorno personalizado de aprendizaje 266

Y entre los pobres post que siempre están a la cola (no cuento el “resumen” pasado, que está demasiado próximo):

Reflexiones: la conversación de Marcio y la facticidad en los sistemas 33
Reflexiones: conocimiento y crisis 30
La vida crece 25
Vibraciones: renacer’06 24
Vibraciones: acabado en “dad” 24
Vibraciones: cosas deliciosas… y yo aquí 18
Libros que inquietan 18
Libros que inquietan: “Memoria del futuro” 17
Reflexiones: kayrós 15
Hello world! 5

APRENDIZAJES.

¿Qué creo haber aprendido este año por escribir en un blog?:

  • Que hay un significado nuevo de la palabra “barrio. Es el “barrio virtual”, que luego es más físico de lo que aparenta ;-). Como derivada, que hay muchos barrios en los que la vida tiene matices diferentes, pero en los que las relaciones tejen redes de cotidianidad que empapan con sigilo a todo el que se instala en ellos.
  • Que como en la parte más física, en general en estos barrios habitan personas. 😯
  • Que “tengo un blog” es una gran pista para detectar un “inquieto, aunque sea de formas distintas. ❗
  • Que tu identidad digital la construyes cuando escribes. 8)
  • Que nunca se puede predecir si un artículo va a batir tus récords de visitas o si se quedará al fondo de la lista a pesar de haberle dado varios empujones en Twitter y otras malas artes: cuando creas tener algunas claves, siempre vendrá un día que te demuestre que no. 😐
  • Que agosto no es tan mal mes como pensaba y que el invierno no es tan bueno como me imaginaba. 🙄
  • Que “ser audaz” significa “dar el primer paso”, porque después es más fácil: sólo se trata de seguir el camino. ➡
  • De éste no estoy seguro del todo, pero… intuyo que la tolerancia no es el fuerte de todos los que están en la red, aunque en casi todos parezca lo contrario. Que cuando te posicionas en territorios ideológicos o morales, aunque sea tan sutilmente que en realidad nadie pueda estar seguro de dónde estás (a lo mejor porque en realidad no estás), hay personas que te etiquetan y disminuyen su interés en lo que escribes. Y aunque menos, pienso que también funciona al revés: el mecanismo parece ser conmutativo. 👿
  • Que no hay que entregar tus ideas (ni cualquier otra cosa) a quien piensa en no devolvértelas ni a ti. 💡
  • Que estar en la red te hace conocer personas. Que la desvirtualización es un proceso que no existe si no estás. 🙂
  • Que estar en la red consume tiempo. Mucho tiempo, si se me permite, pues debe salir de donde ya era escaso. 😕
  • Que no todas las listas tienen que tener 10 puntos. 😆

IMPULSOS.

Este es el momento de agradecer otra vez la divulgación de los artículos que les gustaron a quienes los leyeron. Twitter es un arma poderosa de divulgación y sin el impulso de las recomendaciones traducidas en “RT”, pocos blogs serían lo que hoy son.

Así que gracias de nuevo a @martaromo, @Albarte, @gallas73, @Carmen_Martin, @AliciaPomares, @Humannova, @Yoriento, @EdicionesDeusto, @Odilas, @jmbolivar, @jcbugallo, @JoanSanchez, @InfoALG, @Amblletradepal, @TITONET, @schuschny, @BZMK, @suenosdelarazon, @dreig, @YuriNoda, @mielle, @jano20, @manuelgross, @sergio_sosa, @avyolett, @mgarrigap, @arey, @piscitelli, @LorenaHubierna, @dsanchezbote, @abediaga, @lolalmazan, @luisglez, @arturocastelo, @ignacionacho, @agustibranas… y todos aquellos que hubieran escapado de una revisión apresurada de mi timeline, así como a quienes divulgaron mis post pero sin mencionarme como @jesusfdez, lo que hace casi imposible que pueda recuperar sus referencias.

Ya ven, ser pequeño tiene la ventaja de que uno puede nombrar a todos… salvo error, que no omisión.

CONVERSACIONES.

El último párrafo de este post es precisamente para reconocer lo que más ha enriquecido este año de arranque: la conversación.

Lo que ha hecho más sabrosa la experiencia, lo más gratificante, lo que realmente ha recompensado las horas dedicadas a escribir, buscar y publicar, han sido los comentarios y las conversaciones arrancadas a pedazos asíncronos de mentes y corazones que tuvieron el detalle de dejar rastro en este rincón.

Así que muchas gracias a todos los que llegaron y leyeron, pero muy especiales a David, Txus, Elena, Deiane, Dolors, Julen, Karina, Andrés, Xabier, Jon, Nacho, Marcelí, Naiara, Lola, Yuri, Jaime, Carme, José Miguel, Antton, Iñaki, Miquel, José María, Arati, Diana, Walter, Amalio, Andrés, Magda, Aitor, Javier, Santi, Asier, EvaLuis, Iñaki, Carmen, Jose, Antonella, Alfons, Aitor, Lorena, María Jesús, Pere Joan, Fernando, José Luis, Jaume, Alberto, Estíbaliz, René, María, Virginia, Anna, Manuel, Ibai, Jaime, Sandra, Esther, Mariana y Alfonso.

Por riguroso orden de aparición (también espero no haberme saltado aquí a nadie)… especialmente a todos vosotros, gracias por conversar.

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AÑO.1 – Resumen

Un año. Confieso que en el pasado mes de agosto me planteé seriamente el carpetazo temprano a esta aventura de inquietos.

El tiempo que puedo dedicar a escribir es muy escaso y el esfuerzo de mantener un ritmo medianamente razonable sólo se sostiene compadeciéndose con noches demasiado cortas y “desapariciones” de aparatos como la televisión, que han perdido incluso su función como gadget básico de adormecimiento y desconexión mental.

Pero inquietos ha llegado a su primer aniversario y aún no va a cerrar, aunque la vida… es siempre impredecible.

Echando la vista atrás, me dan un poco de pena los primeros post, cuando aún no había casi nadie al otro lado, pero he de confesar que también ha habido post más cercanos en los que creía haber volcado reflexiones interesantes, sin que luego el número de visitas corroborara mis expectativas.

Y como también ha habido sorpresas en sentido contrario (entradas que simplemente tenían un tono que yo entendía casi personal, pero que han recibido visitas y comentarios abundantes), concluyo que sigo sin entender del todo las reacciones de ustedes que se pasan por aquí… afortunadamente.

Digamos que voy a convertir este post en “el anual de mis anotaciones” (gracias, Miquel, por la compañía del “semanal” de muchas semanas… 😉 ), resumiendo un año de reflexiones y otras pequeñas historias.

Seguirá, casi de inmediato y para terminar con las celebraciones, otro post con mi balance de este año y algunos números que colocan a esta bitácora en su sitio: un sitio pequeño en el que aún me siento cómodo.

Recuerdos.

Dos capítulos que me han hecho recordar han sido los de “Libros que inquietan” y “Personas inquietas“. Entre los primeros, les he glosado y recomendado:

Entre los segundos, pasaron por aquí mis conversaciones o mis encuentros con:

Pero a lo que más espacio he dedicado este primer año en esta bitácora es a mis pensamientos particulares, en dos vertientes: los que había ido edificando año tras año con los posos de la experiencia profesional… y los volcados casi a botepronto, como reacción a otra lectura, a un taller de trabajo, a un artículo recién leído o a una tesis o comentario sostenido en otro blog. Son los artículos que he etiquetado, respectivamente, como “reflexiones” y “vibraciones”. Vayamos con ellos.

Reflexiones.

Tres grandes series han llenado buena parte de los artículos de este año primero. La primera fue un filtro adolescente de la red, una primera mirada a lo que para mí se estaba abriendo como mundo dopuntocerista, desde el cedazo de una emocionalidad que consideraba (y considero) básica para el trabajo de conocimiento y para la creación de valor en red, la confianza. Recorrí la presencia de la confianza en lo 2.0 desde los juicios que la sustentan:

La segunda, un amplio y creo que completo examen de los límites organizativos y personales que dificultan a empresas avanzadas que eleven sus niveles internos de autogestión, una de las características que yo entiendo pertenecerán a la empresa emergente:

La tercera, una trilogía ocupada en hacer de puente entre dos mundos para afrontar la facticidad de los sistemas y romper sus límites:

En el núcleo de estas series estaban el mundo 2.0 y la empresa. Sobre ambos y sobre la vida profesional en general, mis “sueltos”:

Vibraciones.

Como decía antes: algo sucede… y a mí me apetece escribir sobre ello. O sobre algo marginal, pero estirando de ese hilo. Así, más a borbotones salieron varios artículos como crónica del Re’09, esa fiesta anual de la gente de infonomia que en 2009 se celebró en el Parc de Belloch (lo pondré entre corchetes, como cada elemento desencadenante):

Aunque, en general, aquí predominan, como no podía ser de otra manera, los “sueltos”:

Los artículos desnudos.

Quedan pocos artículos por mencionar. Son los “post desnudos”, los que decidí que vivieran en esta bitácora sin sitio reservado, sin categoría etiquetada, los que pueden llamar… orgánicos. Incluyendo a éste (me gusta la idea recursiva de citarlo a sí mismo) y a los que, aún categorizados, ponen el marco y explican las categorías de los demás, han buscado fortuna:

Esto es todo.

Reconozco que no soy un productor de contenidos muy prolífico, pero tampoco está mal, ¿no creen?

Un total de 59 artículos con unas 15.000 vistas en el año y un promedio en los últimos meses superior a las 1.800 mensuales, más las que procedan de los que estimo serán aproximadamente 50 suscriptores de feeds por las distintas vías posibles.

Como decía antes de comenzar con la lista resumen, mi siguiente entrada tardará muy poco en llegar y se ocupará de hacer un pequeño balance de estos doce meses. Pero hay algo que es necesario adelantar: agradecer las visitas de quienes se pasaron por esta casa, una casa pequeña pero siempre abierta.

Gracias. Gracias a todos.

Vibraciones: tiempo, coste y beneficio 2.0

Cuando escribí el pasado post (la representación gráfica comentada de lo que hoy es mi EPA, mi “entorno personalizado de aprendizaje”), pensé que sería una de esas entradas que poca gente leería porque trataba de un asunto que, por particular, no iba a aportar valor salvo a quien lo escribe.

Pues una vez más, me equivoqué.

Provocó una rica conversación que comenzó cuando Deiane Madinabeitia me hizo una “preguntita inocente“, en sus literales términos: “No me negarás que todo esto implica un curro y una dedicación importante. Desde tu punto de vista, ¿cuál es el ratio costo-beneficio? ¿nos podrías hablar de eso?

No es que la pregunta sea nueva. Forma parte de las conversaciones de café cuando alguien te pregunta sobre tu mundo 2.0… Pero era un desafío a responder por escrito y eso… aún no me lo había planteado.

Horas más tarde (¡oh, casualidad!) me llega a través de Twitter un enlace a un post de Enrique Burgos cuya lectura me parece muy recomendable sobre este asunto.

A Deiane le respondía, pero le emplazaba a un nuevo post porque me surgían varias ideas que iban a alargar en exceso mi respuesta. Pero al día siguiente, Alberto Barbero añadía un nuevo comentario e identificaba como una de las claves de eficiencia la continua selección y filtrado de fuentes, pero sobre todo marcaba el punto de equilibrio de la dedicación que cada uno debería prestar a su EPA en función de la respuesta que diera a dos preguntas:

  1. “¿Qué lugar ocupa el conocimiento entre tus responsabilidades, teniendo en cuenta lo que condiciona a la eficacia y eficiencia en el desempeño de las mismas?”
  2. “¿Qué tiempo diario / semanal deberías dedicar a esto para responder bien a las expectativas que hay sobre ti?”

A continuación se fueron sucediendo nuevos comentarios que mantenían una conversación enriquecedora y las visitas al blog crecían hasta alcanzar valores de récord (los míos, que son modestos)… hasta el punto de que le he dado una vuelta a si tenía sentido cumplir con mi compromiso para con Deiane.

Bien, un compromiso es un compromiso… y creo que aún puedo aportar alguna reflexión que no había surgido, así que vamos con ello…

La ecuación individual.

En términos económicos y a título personal, el coste de un proceso de aprendizaje se mide básicamente asociándolo, como hacía acertadamente Deiane, a las horas empleadas en el mismo. En efecto, hablamos de trabajo de conocimiento y, por lo tanto, de aprehensión de intangibles que sólo pueden medirse en términos de horas… si hablamos de una perspectiva de coste de adquisición.

Pues lo primero que me gustaría destacar es que esa concepción del coste es equivocada por incompleta. Veamos: si establecemos que el beneficio personal del tiempo empleado en tareas de aprendizaje es un aumento de mi capacidad de acción en territorios cada vez más amplios o integrados (y como derivada mi empleabilidad), no dedicar tiempo al aprendizaje ya tiene un coste. Como decía la frase célebre de no recuerdo quién (me da que es anónima): “si crees que el conocimiento es caro, prueba con la ignorancia”.

He dibujado un gráfico para explicarme (obviamente empírico, no científico… ;-)): desde la perspectiva del coste personal, la pendiente se va moderando porque, aunque el coste de aprendizaje crezca proporcionalmente al tiempo empleado, el coste de ignorancia se va reduciendo.

La curva del retorno de esa inversión en aprendizaje, sin embargo, crece mucho más rápidamente al principio que al final: al principio todo es asombro, luego va creciendo la necesidad y la voluntad de filtrar porque el aprendizaje se va refinando y las ventanas de oportunidad que realmente aportan valor son progresivamente más escasas (sin decir si más o menos valiosas).

El gráfico quiere, por tanto, explicitar que el aprendizaje es necesario al menos hasta un cierto punto de equilibrio, que es el que trata de representar la frontera entre, por poner un ejemplo, el trabajo manual y el de conocimiento, donde “pérdida” equivale a “actividad poco gratificante” y “beneficio” justamente a lo contrario.

La ecuación en la empresa.

La pregunta lógica que uno se hace a continuación es: ¿pasa algo parecido en cuanto a aportación de valor para la empresa en la que uno trabaja?

Pienso que sí, aunque con matices relevantes. Para explicarme de forma similar, he tratado de dibujar un gráfico análogo pensando en ese retorno para la empresa. A largo plazo, porque a corto, sinceramente, no me interesa…

En este caso, también hay un coste de ignorancia que es incluso mayor si el tiempo de aprendizaje es nulo (les recuerdo que hablo a largo plazo). Sin embargo, la reducción de ese coste de ignorancia es importantísima para la empresa en la primera fase si la curva de aprendizaje está bien orientada, porque cubre áreas de necesidad de la organización, bien directamente, o bien indirectamente porque los intereses del trabajador estén relacionados con sus propios objetivos y proyectos. En mi opinión, esa cobertura de necesidades tiene un límite y por tanto la reducción del intervalo de ignorancia ya no supone reducción de costes para la empresa, momento a partir del que el coste de aprendizaje global vuelve a crecer.

La curva de retorno es algo más extraña. Al principio crece muy rápidamente (son las necesidades más básicas las que se van cubriendo), luego muestra un crecimiento sostenido y más o menos proporcional al esfuerzo de aprendizaje, pero finalmente puede volver a crecer de forma exponencial.

¿Por qué?

Bueno… estoy hablando de personas cuya curva de carrera pudiera terminar en puestos de liderazgo de proyectos o de dirección de áreas significativas donde, más que la competencia técnica, las competencias básicas y transversales o la visión sistémica de las cosas, sean claves indispensables de idoneidad.

Por eso, ese beneficio (marcado en un verde más claro) es un beneficio potencial, porque se dará en función del grado de responsabilidad que esa persona llegue a asumir dentro de la empresa. Pero conviene no perder de vista que hay que preparar el terreno y sembrar… antes de recoger, ¿no creen?

Del cielo al suelo.

Quizá lo anterior les haya parecido una teoría bonita o quizá no. Quizá se acomode a su forma de ver las cosas o quizá no. Pero…

  1. en cualquier caso es una hipótesis, no fundamentada en datos, sino en una interpretación personal de la observación de mi experiencia.
  2. no siempre la teoría tiene un valor contrastable, si no se traduce en acción… o al menos en convicción como etapa previa.

Así que cerraré el post con cosas concretas. Recogiendo las dos preguntas de Alberto Barbero que reproducía al principio del post (imprescindible respondérselas cada uno), el valor que aporta un EPA a nivel individual es algo que debe valorarse subjetivamente, así que me centraré en qué hacer con el coste, o sea, en cómo minimizar el tiempo dedicado a sostenerlo:

  • Ibai ponía en otro comentario el dedo en la llaga: es importante tener un objetivo. Al principio quizá no, pero a medida que el escenario 2.0 se va haciendo más comprensible, más obligado es darse una respuesta a la pregunta “¿para qué?”, si se valora mucho la eficiencia visible del esfuerzo. Si no se lo preguntan, el riesgo de tratar de atenderlo todo, porque todo resulta interesante, es alto.
  • Creo que puedo recomendarles fijar un objetivo operativo sobre el que canalizar el esfuerzo, tanto si piensan en clave 2.0 en la vida personal como en la profesional. Y fíjense que no hablo de exclusividad, pero sí de que el principal esfuerzo debe ir paulatinamente orientándose hacia una meta, una idea tractora o un pequeño grupo de áreas de interés operativo, ocupando una parte mayoritaria de las horas invertidas. Luego puede haber (y yo creo que es altamente recomendable), un espacio sin control, orientado a lo que a cada uno le apetezca o a lo que en cada momento les atraiga más… Yo no creo aún haber llegado al equilibrio adecuado entre esos dos mundos.
  • Otro factor que no debe despreciarse es el de disponer de herramientas adecuadas para dotarse de movilidad. Las esperas ya no son iguales desde que me regalaron el iPhone. Los 10 minutos de retraso con que arranca una reunión, esa interrupción inesperada que descentra, ese cuarto de hora de relax mental después de una tarea de gran concentración, esa espera en el médico, ese viaje en el metro… Hay muchas oportunidades al cabo del día que pueden utilizar para hacer la lectura rápida de un par de posts del Reader, para echar un vistazo a lo último de su timeline del Twitter o para leer (o incluso responder) al último comentario en su blog. A mí no me resulta estresante sino relajante: mi forma de estar en la red no sería igual sin una conexión móvil…
  • Y claro… disciplina personal. Ya he comentado que creo que lo de la adicción se supera con el tiempo… y con un poco de disciplina. Me parece importante reservarse determinados momentos del día para esa labor de revisión de redes. Aparte de aprovechar los tiempos muertos y de espera, mis reservas, por ejemplo, suelen estar centradas en tres momentos:
    • avanzada la tarde, antes de dar el último estirón a la jornada laboral;
    • por la noche, en casa (ya he dicho en alguna ocasión que el televisor ha dejado de tener para mí esa magnífica función de gadget de adormecimiento… que simplemente lo he olvidado);
    • las tempranas horas y las sobremesas de los fines de semana, también en casa.
  • La disciplina para no excederse se requiera a veces en sentido inverso: para no olvidarse. En efecto, crear rutinas nuevas no es sencillo, y si cuando empiezan en esto de lo 2.0 no se encuentran cómodos, si no es su hábitat natural, la disciplina de dedicarle media hora diaria como mínimo a esto de la web social resulta imprescindible. Luego ya crecerá… 😉

Mucho más complicado resulta hacer la reflexión pensando en la efectividad de todo esto para la empresa.

Si hablo de empresas que proporcionan productos o servicios directos al consumidor, asumo que la valoración tiene poco sentido porque la práctica totalidad de las mismas ya sabe que no es una opción, sino una obligación (lo que me invita a pensar que la cuestión de rentabilidad está muy superada, para bien o para mal), pero si hablo de empresas dedicadas a la producción de bienes o servicios industriales, me temo que la cosa está mucho más complicada y no va a haber conclusiones evidentes.

La balanza coste / beneficio dependerá de muchos factores, como por ejemplo:

  • el grado de implicación e impulso de modelos abiertos de empresa por parte de sus principales responsables;
  • la cultura de flexibilidad y adaptación que haga prevalecer la confianza y la libertad del individuo sobre el cumplimiento burocrático de normativas de régimen interno ligadas a sistemas uniformizadores;
  • la capacidad de adaptación de los protocolos internos (procesos y procedimientos) a la velocidad que imprime el contacto y la explotación de la red;
  • la capacidad de estructurar mecanismos de inteligencia competitiva a los que la web social pueda dar soporte complementario o protagonista;
  • la necesidad de atender y defender una reputación corporativa;
  • el nivel de audacia que se tolere y promueva, ligado a la asunción del riesgo y a la aceptación del error como parte del camino de aprendizaje.

Si lo anterior no se da, es más que probable que el esfuerzo 2.0 de las personas que trabajen en esa empresa no tenga un retorno organizativo cuantificable. Más bien será un desperdicio y una simple fuente de coste para la empresa, a salvo del retorno que a largo plazo le reporte el crecimiento personal de quienes hubieran estado en ello.

Pero si por fortuna (les aseguro que es ‘rara avis’), estamos ante una empresa en donde se trata de promover lo anterior, aún hará falta resolver algunas cuestiones que permitan que la experiencia personal de una minoría inquieta (desde el valor de sus EPA) impregne a la cultura de la organización, porque:

  • habrá grandes diferencias entre los convencidos (pocos y calificados de “frikis”) y los agnósticos / escépticos (la mayoría).
  • se encontrarán con dificultades en mucha gente para entender cuál sería la forma 2.0 de atacar objetivos operativos (la mirada es diferente).
  • los miedos ligados a la confidencialidad y a la seguridad de la información dificultarán el entendimiento de lo que significa trabajar entre iguales, de mostrarse organizativamente poroso.
  • será muy dificil “hacer ver” a quien no vea, por falta de referencias de éxito.
  • resultará complicado obtener retornos incuestionables a corto plazo.
  • será inevitable enfrentarse al bloqueo de las nuevas formas de aportación de valor por el estancamiento de los procesos existentes (lo nuevo acaba siendo forzado a pasar por el mismo embudo que había).

Así que, en resumen, aún me parece muy pronto para que pueda dar lecciones de eficiencia y utilidad a nadie. Por si les interesa mi opinión más cualificada al centrarme en mi propio caso, valoro muy positivamente la relación coste / beneficio a nivel personal, pero aún es manifiestamente insuficiente lo que hemos conseguido a nivel empresarial.

Estimada Deiane… no sé si le habrá resultado esta respuesta suficientemente satisfactoria, pero en cualquier caso… esta entrada está dedicada a su “preguntita inocente“. Un placer.

Reflexiones: mi entorno personalizado de aprendizaje

Llevo 18 meses de presencia entre militante y desbordada en esto de la web social. Y como es una cifra que ha aparecido tantas veces en mis asuntos que cada vez que la veo le busco un significado, me he parado a pensar que mi “dospuntocerismo” podría haber llegado ya a una cierta mayoría de edad medida en meses.

Así que… toca hablar de ello.

Fue a Dolors Reig a quien primero oí hablar de PLE (personal learning environment), o en castellano EPA (entorno personalizado de aprendizaje). Digamos que no sé si alcanzo a captar todas las derivadas que han ido apareciendo, tanto tecnológicas como de conceptualización del término, a lo largo de los últimos meses, pero digamos también que uno de los resultados que más valoro de estos 18 meses es que he ido tejiendo una red de relaciones y conexiones que van configurando lo que yo no dudo en denominar, salvo error conceptual monumental, mi entorno personalizado de aprendizaje, mi EPA-PLE.

He tratado de dibujar esa red como ejercicio de clarificación y, sinceramente, creo que me ha salido “un churro”… Pero ya que me he puesto en ello, pues aquí que la comparto. Eso sí, aviso: si llevan un tiempo creando su propia red, sáltense este post, porque probablemente no vaya a aportarles nada.

Lo primero que hay que decir de esta representación de mi EPA es que es incompleta, que hace aguas por muchas partes. La razón es una simple cuestión de limpieza, porque cuando empecé a sumar más cosas el dibujo se hacía ininteligible. Las principales “ausencias” son las siguientes:

  • Hay fuentes de información que no están recogidas: boletines, suscripciones a mailings o a información de organismos públicos de información o formación, por ejemplo.
  • No he representado el “sistema Intranet”, donde se conectan el blog corporativo de mi empresa, una red en delicious, varias wikis y numerosos servicios y aplicativos orientados al trabajo colaborativo, en número creciente.
  • Tampoco he representado el “sistema Corporación”, que hace referencia a los canales de la web social de MONDRAGON, tanto públicos como restringidos: una wiki como punto de encuentro y, enredados a ella, Google Groups, otras wikis de comunidades y los canales abiertos y públicos en delicious,  flickr, Vimeo, Twitter, LinkedIn y Slideshare.

Algunos comentarios sobre la representación gráfica de este EPA simplificado:

  • Los dos semilleros de contenidos principales son Google Reader y Twitter. Me sirven para sindicar contenidos y personas, respectivamente y por decirlo de algún modo. Reader es mi gran semillero de feeds de fuentes diversas, incluidos etiquetados y búsquedas.
  • Delicious va siendo mi forma de ordenarlo todo: lo que destaco del Reader, lo que encuentro, lo que destaco de Twitter… Primero a favoritos (en cada caso el suyo), luego etiquetado. El uso personal de delicious es muy reciente.
  • Busco personas, contenidos, artículos, blogs, empresas… mi abanico de búsquedas se ha diversificado.
  • En el ámbito de los intereses empresariales, la wiki se ha convertido en un punto de encuentro de entornos de trabajo colaborativo. Sin embargo, en el ámbito de los intereses personales, estoy utilizándola como si fuera una página web clásica, no abierta, donde voy integrando de forma ordenada los artículos que voy publicando en el blog… y algunas otras cosas.
  • Aunque Twitter o Facebook tienen también una cara personal, uso las redes sociales con un objetivo nítidamente profesional, incluso esas dos. La que más he cuidado (con diferencia) es LinkedIn: aunque reconozco que alrededor de Xing se mueven más cosas, en LinkedIn hay más personas y más de mis áreas de interés.
  • Los cimientos de mi identidad digital son mi blog y mis perfiles. Las paredes las van poniendo mis tweets y mis intervenciones en la red. El tejado me lo pone la conciencia de trabajar en una empresa.

Termino con un aprendizaje fruto de este ejercicio: representar una red de forma simple y limpia se vuelve pronto complicado. Las herramientas de visualización de sistemas complejos que he visto en ocasiones me resultan mucho más atractivas ahora que cuando las conocí. La pena es… que he perdido referencias. Así que si alguno conoce alguna herramienta de visualización que reconfigure una red compleja alrededor de uno cualquiera de sus nodos con sólo pinchar en él, agradezco un enlace.

Por lo demás, vivir en red es descubrir que, como en la vida misma, las relaciones lineales solo existen en el imaginario racional, que las distinciones que hacemos sólo sirven para explicarnos, para poder hablar de cada fenómeno… sin que necesariamente representen su realidad. Que sientes que cada día aprendes aunque no sepas decir qué, sino mirar más lejos.

Y que se puede estar o no estar… pero que perder el control detallado de tu red, a poco que decidas dejarla que crezca, es algo inevitable si no quieres que ocuparte de controlarla sea casi lo único que acabes haciendo en tu vida ;-).