Mes: abril 2010

Vibraciones: premios “Vale la pena” (2010)

No me gustan demasiado las cadenas ni los “memes” que se propagan a través de blogs. De hecho, no uso ni los #FF de Twitter, pero… la carne es débil… 😉

En su “Conversaciones sobre desarrollo y equipos“, excelente blog que hace mucho honor a su subtítulo, Alberto Barbero ha tenido el detalle y la amabilidad de incluirme en una lista de 10 blogs a los que, en su opinión, “vale la pena” echar un vistazo.

Este es un rincón al que no llega demasiada gente, así que por supuesto es la primera vez que me pasa algo parecido y, si soy honesto con ustedes… me ha hecho ilusión. Así que se lo he agradecido expresamente (agradecimiento que reitero) y, pegado a esa emocionalidad, me ha parecido hasta de mala educación no aceptar el premio.

Porque las condiciones para aceptarlo son sólo dos y muy sencillas:

  1. Hay que escribir un post, encabezado por el mismo sello que encabeza este artículo, agradeciendo al escritor que nos lo otorgó y mencionando su blog, de tal manera que si hacen click en la imagen del sello lleguen a dicho blog.
  2. Hay que elegir diez “blogueros” para hacer una cadena con las mismas reglas, explicando lo mismo.

Voy a hacer, por lo tanto, una excepción.

Sin incluir en mi lista al propio Alberto (la simple sombra del “peloteo” me repele), elegir sólo 10 de entre los blogs que uno sigue y aprecia es una tarea ingrata: siempre tienen que quedarse fuera muchos que consideras que excluyes de manera injusta. Por eso, he decidido ayudarme con algunas reglas de filtrado:

  • Dejaré fuera a quienes no mereciéndolo, intuyo que ya tendrán una barbaridad de “tropecientasmil” visitas mensuales y asumo que serán conocidos por más del 98% de quienes me leen (he cortado, por ejemplo, a quienes he visto que tienen más de 500 suscriptores en el Reader). En cualquier caso, mi lista habitual de recomendaciones está aceptablemente actualizada en el blogroll de la columna de la derecha… y todos ellos están ahí.
  • Colocaré sólo en mi lista de blogs a aquéllos que, estando o no orientados a aspectos técnicos o profesionales, afloren entre sus párrafos no sólo contenidos… sino también emociones. Creo que esta regla hará que mi recomendación sea interesante para más gente.
  • Por último, me ha gustado encontrar en la lista de Alberto algunas bitácoras que desconocía, así que intentaré incluir en mi lista de 10 “premiados” a alguno que pueda ser menos habitual para quienes formen parte de mi red.

A ver si lo consigo…

En orden absolutamente carente de significado, aquí va mi lista 2010 de premios “Vale la pena”:

  • La maldición de Sísifo: no siempre sé con exactitud qué se oculta detrás de sus brevísimos destellos, pero siempre me quedo embobado en ellos. Debe ser la atracción del mal, algo inevitable para un Telémaco del que lo único que sé (y no estoy seguro) es que habita bajo el infierno, en el Tártaro, en el inframundo…
  • Proyectos, personas, pasiones: además del recorrido por su aventura profesional, por sus proyectos y sus pasiones, el blog de Odilas merece estar en esta lista sólo porque seguro que algún día volverá a Grecia y nos contará nuevas historias como ésta o, sobre todo, como ésta… No hay más que hablar.
  • kikeba-wakaru: no resulta fácil encontrar un relato de las decepciones, los aprendizajes, las ilusiones y los pequeños triunfos del camino de transformación de una organización. Yuri nos lo va contando a medida que las cosas suceden, a veces despacio, a veces tiznadas con pinceladas más personales, siempre con preguntas sencillas de hacer pero con respuestas que sólo pueden darse a lo largo del tiempo.
  • enredando + korapilatzen: como suele recordarme, Asier es compañero de theme. Pero en su blog encuentro una historia personal de compromiso, sensibilidad a flor de piel y un afán permanente por descubrir formas de crecer, de aprender y de cambiar las cosas dentro y fuera de las organizaciones. Y todas las cuenta desde el que interpreto como su camino hacia la singularidad… compartida con personas.
  • Amb lletra de pal: una vez ví que comentaba en otro blog desde una perspectiva muy profesional, pero aquí, sobre todo… es Anna. ¡Qué bien escribe! De vez en cuando, me tropiezo con su cabeza dando vueltas y, como ya es costumbre, se la devuelvo con una caricia. Me da que éste es uno de los blogs de mi lista que se saltan mis filtros, que tienen muchos suscriptores por otras vías… pero es una debilidad.
  • Los sueños de la razón: de vez en cuando su profesión de consultor, pero otras veces sus viajes, sus fotografías, la música, la cocina… Se prodiga poco últimamente, abandonadas sus síntesis de la red, pero sigue siendo una píldora que espero y leo. “El sueño de la razón produce monstruos” se ha convertido en una de mis obsesiones mentales por su culpa. Además, nadie anuncia un malta como Miquel: elige el momento preciso para que entiendas cómo lo va a disfrutar.
  • Ínsula Dulcamara: lo que sientes detrás del arte, lo audiovisual al servicio de los sentidos, los haikus que extravían tu mirada… Manu se ha construido su isla privada dulce y amarga… agridulce… No me ve, pero a veces me escondo en ella, normalmente cuando el día va cayendo.
  • Internalcomms: desde Buenos Aires, Martín juega con nosotros, nos provoca a ser creativos, a reflexionar sobre las claves de la comunicación, a afrontar contradicciones visuales, a explorar los rincones del razonamiento lógico… En sus videopodios se supera cada día en busca de la ternura, la sorpresa… o una simple sonrisa.
  • Blog de Amalio Rey: cubano y ciudadano de Málaga, Amalio es un gran tipo. Generoso cuando el reconocimiento es merecido, explícito en la crítica en igual medida, inconformista, inquieto, amante de la libertad, viajero por la obsesión de aprender… o de la de disfrutar. Inasequible al desaliento, trabajador infatigable… sus reflexiones y sus crónicas maduran a través de las conversaciones.
  • conGestión de Personas: seguir la evolución en poco más de un año de Nacho en su blog es seguir su camino hacia el precipicio de la madurez, a pesar del vértigo. Hasta la filosofía es sólo parte de ese camino, cada día más complejo, más refinado… y en el futuro más simple. O eso veo.

A pesar de los filtros, al menos hay otros 3 blogs amigos que tendrían que estar ahí. El descarte ha sido por simple antigüedad en mi red y, a pesar de lo trivial del criterio… no los mencionaré: las reglas son las reglas… 😉

Que los disfruten.

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Reflexiones: competencias esenciales

Conectada o no a los mecanismos retributivos de la empresa, la palabra “competencias” aparece con frecuencia muy unida a la noción de “gestión por competencias”, entendida como la mejor forma de abordar la valoración del desempeño o de promover el desarrollo de las personas.

En estos téminos, es frecuente oir hablar de competencias:

  • técnicas o específicas: normalmente las que se refieren a los puestos concretos de trabajo, descritas en términos de cosas que uno debe saber y ser capaz de hacer;
  • transversales: con frecuencia las referidas al liderazgo, descritas en términos de actitudes y comportamientos observables;
  • básicas o esenciales: las ligadas a los valores deseados por la empresa, a sus principios declarados, aquéllas que desearía encontrar en los comportamientos de todos los que trabajen en ella.

Tengo una visión bastante crítica, aunque reconozco aspectos positivos, de los modelos de gestión de personas por competencias que conozco. Pero dejaré para otro día el explicarlo… porque de lo que hoy quiero hablar es de otra cosa.

Suele producirse confusión, cuando usamos la denominación de “competencias esenciales” en la gestión de personas, con las “competencias esenciales” (en el sentido competitivo del término) de la empresa.

Y es de estas últimas de las que quiero tratar.

¿Qué son las competencias esenciales de una empresa?

Pues podría decirles que, expresándolo con sencillez, son las cosas que la empresa sabe hacer bien de forma singular. Muchas veces no tienen nada que ver con los productos o servicios que ofrece al mercado, sino aspectos colaterales a su “core business” como pudieran ser la selección de personas para trabajar en el exterior, la industrialización de nuevos procesos productivos, el desarrollo de sus sistemas de información, la gestión de los almacenes, el servicio posventa…

Caracterizándolas con un poco más de detalle, se distinguen porque:

  • han sido construidas a lo largo del tiempo (y por tanto, la empresa puede reproducirlas a voluntad);
  • no pueden ser imitadas fácilmente;
  • cada competencia debe poderse describir en términos de beneficio para el cliente;
  • se puede comprobar que ese valor potencial es o puede ser realmente percibido como tal por un cliente (digamos que… pagaría por ello).

Es importante que una empresa conozca sus competencias esenciales (si es que existen, pues muchas empresas sólo pueden identificar una… o incluso ninguna), porque son un fabuloso punto de apoyo para el intraemprendizaje, para la generación de nuevas actividades.

Identificarlas no es complicado, aunque conviene encontrar quien guíe el proceso. De la mano de Carlos Fernández Isoird, hoy en otros menesteres, nosotros definimos con MIK, S. Coop. en 2002 cómo hacerlo… y cómo trabajar con aquello que hoy simplemente es una ventaja competitiva para transformarlo en una futura competencia esencial. Si son capaces de verlo, algunas pistas… en el diagrama de abajo.

 

Ya ven… Una de esas cosas que lamento no haber hecho mejor… en su momento.

Que tengan suerte.