Day: 21 junio 2010

Vibraciones: MONDRAGON Citycar (y +)

En los casi 70 posts que a lo largo de año y medio han ido dando forma a este blog, va a ser la primera vez, aunque sea de forma indirecta como verán, en que me refiera al negocio de mi empresa.

El viernes pasado se presentaba en sociedad el proyecto de la Corporación MONDRAGON para diseñar y fabricar un vehículo eléctrico tipo «city car«.

La rueda de prensa tuvo la esperada cobertura de los medios tradicionales (prensa y televisión), aunque me da que la única información «oficial» directa de la Corporación en la red a día de hoy, un anuncio previo a través de Twitter, también fue una muestra de que sus (nuestros) canales de la web social recientemente abiertos (Vimeo, Flickr, Twitter, LinkedIn, SlideShare y Delicious), aún necesitan entender que la inmediatez importa… si se aspira a tener algo que hacer en la construcción de la imagen y reputación corporativas.

Pero vamos al post… que no va de eso.

Quizá esto les sorprenda, pero el proyecto tiene, a mi modo de ver, una gran importancia por varios factores que son independientes incluso de que ese coche acabe o no por fabricarse industrialmente y por recorrer nuestras calles… que espero que sí.

Destacaré tres.

El primero es que es un proyecto desarrollado en cooperación. En el camino que lleva recorrido, en el proyecto Citycar han participado ya personas de casi 30 organizaciones, incluyendo cooperativas industriales, centros tecnológicos y de diseño y la universidad del grupo, además de Lotus Engineering como socio tecnológico.

Prácticamente la totalidad de los proyectos de emprendizaje en que nos estamos embarcando son proyectos en cooperación, donde el mundo es el lugar más pequeño que hemos encontrado para hacernos con compañeros de un viaje… «glocal«.

El mundo es co-… 😉

El segundo es que, más que un proyecto de fabricación de un vehículo eléctrico, lo que se ha puesto en marcha es un «proyecto tractor».

El propósito de afrontar un «vehículo eléctrico» al completo es sobre todo una idea tractora que pretende ser el polo que aglutine voluntades y recursos de las cooperativas relacionadas con el automóvil en un conglomerado tan peculiar como el de MONDRAGON.

Un cambio de estrategia sustentado en experiencia acumulada por cada cooperativa del sector de automoción y en un conocimiento disperso que hasta ahora, curiosamente, encontraba difícil alinearse entre estrategias y prioridades marcadas desde el campo del negocio de cada uno.

El concepto de «proyecto tractor» puede permitirnos visualizar con claridad las oportunidades de negocio que para cada uno tiene embarcarse en una empresa común… y se pretende extender, más allá de automoción, como estrategia corporativa para otros sectores en los próximos años. El caso del Citycar podrá, además, servir a la innovación y al diseño de nuevos componentes y soluciones para el automóvil, puesto que constituirá el mejor «demostrador» que uno pudiera desear: un vehículo.

No quiero pecar de visión endógena: no somos los únicos en impulsar «proyectos tractores», claro.

Actualmente nos hemos desenganchado, pero estuvimos también embarcados en el arranque del proyecto Hiriko, que hoy sigue su propio rumbo auspiciado por DenokInn, promovido desde AFYPAIDA y soportado tecnológicamente en Epsilon Euskadi como centro tecnológico y en los desarrollos del MIT Media Lab. Pero más allá de Hiriko, lo que DenokInn impulsa son «proyectos-país», un concepto en dirección similar pero en clave de territorio, proyectos en torno a los cuales se crea a medio y largo plazo tejido industrial y económico, que produce riqueza… y empleo.

Creo que los principales grupos industriales del país están desde hace tiempo preparados para poner ambición en papeles más relevantes que el de buenos fabricantes. No es difícil encontrar ejemplos de ese salto en el mundo de los servicios o de la energía, por poner casos que resultan claros sin dar nombres, pero no hay demasiado a donde agarrarse en el terreno fabril.

Así que es el momento de salir de la crisis con ambición empresarial, de dejar de poner muy bien las piedras… para atreverse a construir las catedrales.

Desde mi punto de vista, también los recursos de financiación y el apoyo público deberían contemplar esta estrategia, para facilitar un salto que se me antoja imprescindible para los próximos 20 años en esta economía globalizada que pone a las actividades de fabricación en occidente en la tesitura de encontrar su significado. ❗

El tercero y último de los factores que creo interesante destacar es que el proyecto comienza por una importante inversión en ingeriería y diseño.

No son frecuentes los casos de empresas de mi entorno que hayan comprometido inversiones relevantes en intentar aumentar significativamente el conocimiento de las personas.

Encontrar un aliado con el que cooperar en ello porque los intereses confluyen y no compiten no es sencillo, pero buscarlo debiera ser un «must» de la actual estrategia empresarial. Desde la tecnología, desde el diseño… y desde la ciencia, orientando la actividad investigadora universitaria, apalancando sus medios, hacia investigación aplicada y la innovación. 💡

Sólo me queda una pequeña inquietud (¿desazón?) personal en este asunto: sigo sin ver cómo se generaría todo esto desde un mundo de [no] empresas… así que habrá que seguir trabajando en transformarlas desde dentro. 🙂

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Les dejo con lo que está siendo la principal contribución de mi cooperativa (no la única) a este proyecto tractor: rediseñar este motor de Lotus, con Lotus, para hacerlo industrialmente fabricable…

¡Que no, que no…!

Sin aburrirles con la diferencia entre un eléctrico, un híbrido, sus subtipos y la función de un motor «range extender«, trataré de traducirlo mejor…

[ Les dejo con lo que está siendo la principal contribución de mi cooperativa (no la única) a este proyecto tractor ]: pasar de ser sólo un buen fabricante de componentes… a invertir en función, a invertir en conocimiento.