Reflexiones: sobre el ‘coaching’ y el cuestionamiento de juicios maestros

Dando por sentado el conocimiento de la importancia de los juicios en la práctica del coaching, es necesario reconocer, sin embargo, que no todo juicio tiene la misma relevancia.

Como las emociones, los juicios se producen, lo queramos o no, asociados a cualquier situación que nos acontezca. Pero es indudable que los hay de diferente intensidad y peso: unos más distantes… y otros más cercanos a la forma particular de ser de una persona, que son los que convenimos en denominar juicios maestros, lugares en los que nos refugiamos cuando la incertidumbre se nos hace insoportable.

Por ellos entendemos aquellos juicios que definen la particular forma de ser de una persona y que se encuentran en la base de otras múltiples emociones y juicios.

De alguna forma, los juicios maestros sustentan la existencia global de un individuo. Así que, cuando una conversación de coaching penetra en ese territorio (es decir, cuando se hace adecuadamente, ya que el coach necesita con frecuencia llegar a ello), la pregunta que me hacía y que necesitaba responder era tan básica que casi me molestaba en su obviedad: ¿qué pasa cuando el coachee se ve conducido a cuestionarse sus juicios maestros? (además de que se abra la posibilidad de que se produzca un cambio en él, claro, que esa es la parte buena).

¿Qué ocurre con esos juicios, que eran la base en que sustentaba su forma de ver el mundo, la que le permitía afrontar esa incertidumbre insoportable?

¿Se destruyen, se sustituyen, se enriquecen, se completan, se matizan…?

¿Siempre?

¿Qué ocurre entonces con su nueva estructura de coherencia? ¿Le da mayor seguridad y confianza para afrontar el futuro? ¿Quizá más posibilidades de ser feliz?

¿Siempre?

¿También en los ámbitos en que no se identifica el quiebre que lo origina?

Y sobre todo: si los cambios se desencadenan cuando la ansiedad de supervivencia supera a la ansiedad conservadora, ¿no habría que esperar a que esto se produjera antes de atentar contra el equilibrio alcanzado sobre los cimientos de los juicios maestros que cada uno tuviéramos?

Reflexiono con ello sobre la idoneidad de provocar el cuestionamiento de los juicios maestros como consecuencia de intervenir localmente (trabajando un quiebre “local”) cuando el equilibrio “global” parece existir y manifestarse con solidez para uno mismo y su entorno.

Cuando veo la evolución en los años de personas que pasaron por ese proceso y lo sumo a la tozudez de retorno de las viejas y sólidas estructuras de coherencia… mi duda crece.

6 comments

  1. Mi experiencia personal, como coach y como coachee, me lleva a pensar que solamente cuando un juicio maestro -o una creencia- crea en el coachee un grado de incomodidad insostenible, de manera que su propia ecología sistémica le lleva a destruir ese juicio maestro y fundamentar el contrario o el complementario tanto emocional como intelectual o lingüísticamente, el desplazamiento real Y SOSTENIBLE es posible.
    En otro caso, observo que la resiliencia del sistema se termina imponiendo.
    Si aceptamos la validez del juicio que acabo de expresar, sólo trascenderíamos, como coaches, la acción local cuando observáramos en el coachee un grado de sufrimiento casi inaguantable asociado al juicio maestro que hay detrás de los “miniquiebres” declarados.

    1. Hola, Antxon.

      Encantadísimo de verte de nuevo por aquí. Pues mira… de acuerdo.

      Al menos porque esa posición me deja muy tranquilo… lo que no sé es si es del todo bueno. Debe ser que no me conformo con nada. 😉

      Me sigue quedando la duda de si, en caso de que haya los fundamentos necesarios, todo cambio es hacia una posición de mayor felicidad… Pero ahí sí tengo claro que no hay cambio sin riesgo, ni cambio que cierre el volver a cambiar.

      Un abrazo.

  2. Hola!
    Quiero agradecer cada reflexión compartida en el sitio. Desde que estoy cursando coaching organizacional, estoy descubriendo la visión del mundo en otra dimensión y me siento empoderada en este renacer personal!

    En mi humilde opinión, aunque un juicio maestro llegue a una incomodidad insostenible, conlleva en su proceso de cambio un buen grado de sufrimiento y angustia, que no todos están dispuestos a enfrentar. Muchos permanecen en esa agonía toda una vida..

    Para mi, la felicidad es una actitud a elegir diariamente, mas allá de las condiciones internas o externas. Es parte del Ser.

    Considero que la sabiduría está desarrollar la capacidad de actualizar nuestro “google maps” mental constantemente, ampliando nuestra capacidad de observadores con toda humildad.

    Un saludo afectuoso y los mejores augurios a quienes ya están siendo “parteros” de esta nueva era de la humanidad…!

    Carolina.

    1. Hola…

      Me temo que se me ha pasado tu comentario sin haber tenido al menos la educación de responder… 😉 Disculpas.

      Comparto tu comentario sobre el sufrimiento del cambio. Hay rincones tan bien oscurecidos que afortunadamente no dejan ver lo que allí se acumula. La vida también es sombra y ella es parte de lo que nos hace ser únicos.

      Muy bienvenida y un fuerte abrazo.

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