Vibraciones: Königin der Nacht

No he podido evitar este paréntesis. Así como a la Reina de la Noche le roba Sarastro su común hija Pamina, así le robo yo a Telémaco de su post de este último sábado el éter, en cuerpo y arias, de Diana Damrau.

El primer fragmento, en el que la Reina negocia con el príncipe Tamino, está extraído directamente de ese post de La Maldición de Sísifo, donde podrán encontrar una excelente traducción del texto. Pongan el volumen todo lo alto que puedan y lleguen hasta el final en silencio, por favor. Si logran un escenario así, son 5 minutos que no deben perderse por casi nada de este mundo.

Abandonarán el lugar mental en el que se encuentren.

El segundo fragmento es un regalo. El aria más conocida, otros 5 minutos, con una Diana extraordinaria en el dominio no sólo de voz sino de escena.

Impresionante.

Los dos vídeos son fragmentos de la representación de la última ópera de Mozart, La Flauta Mágica, en The Royal Opera House, London’s Covent Garden, en 2003. He elegido estas grabaciones por el poder de su sonido… aunque no son las de mayor calidad de imagen que he encontrado, como pueden ver aquí (I) y aquí (II).

Díganme, después de esto, si aún sostienen que no encuentran en la ópera al menos algún detalle que les guste…

4 comments

  1. Muy bien escogidos los dos fragmentos, para mí los fundamentales. Siempre me ha impresionado la coloratura del tipo de soprano que interpreta a la reina de la noche y el registro tan amplio que le permite combinar la gravedad de algunos pasajes con la agudeza de otros como los que nos muestras.
    Yo estoy un poco en desacuerdo con la moral [aunque la entiendo y me sé lo de la masonería, etc, etc.] con la que Mozart juzga a algunos personajes de sus operas. El caso de la Reina de la Noche [la oscuridad frente a la luz del raciocinio de Sarastro] el rapto de su hija para acabar sometiéndola a la razón…y esa renuncia de la hija a su Madre…no sé…

    1. Hola, Manel.

      Elevas el nivel de la reflexión a territorios que se me escapan, pues apenas llego a conocer la historia más básica de esta obra.

      Pero dando vueltas a tu comentario… no parece que te falte razón sobre cómo Mozart juzga a madre e hija y a la posición que adopta ésta, como es también cuestionable la idea que se trasduce de que los humildes sólo tienen poder en tanto en cuanto a que sea un poder concedido, que puede ser retirado a discreción de un conocimiento (de “la razón”) que se guarda tras las llaves del poder. Y eso lo impregna tanto desde el lado de la luz como del de la oscuridad.

      Nosotros poseemos la razón… Qué suerte, ¿no?

      Gracias por tu comentario…

      1. Me pasa lo mismo con Don Giovanni, no estoy de acuerdo con el final y es que, pesar de todo, los demás personajes, Octavio, Ana, Leporello, Zerlina, etc., no son mejores que él. Así como Mozart llega a cuestionar el liderazgo de los tenores poniendo en un primer plano a barítonos y bajos, con este aspecto de la moralina no llegó a poder, y eso que subversivo lo es un rato.. . Gracias Jesús por esta entrada. No soy el único que la ha gozado a juzgar por reacciones en twitter. Un abrazo,

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