Mes: julio 2011

Vibraciones: 110 (o 120) en autopista

Después de 30 años de carnet de conducir y acercándome a pasos agigantados al millón de km. al volante… hace unos meses creí que me habían puesto mi primera multa de tráfico.

Conducía con tranquilidad por la autovía, conversando con una compañera de trabajo que me acompañaba, en un día despejado y sin tráfico notable.

Supongo que me despisté en la limitación de mi velocidad y que también lo hice en la atención a los puntos de vigilancia del tráfico, porque de pronto me pareció ver el flash de un radar con nitidez. Desde entonces he esperado, semana a semana (y van ya casi 20), a que me llegue una notificación o a enfrentar la vista al oportuno registro de pantalla en esas consultas a internet que he estado haciendo cada 3 o 4 días (ahora más distantes) por si algún boletín la publica.

Creo que iría algo por debajo de 140 km/h, no más, pero en cualquier caso eso está fuera de los límites permitidos, así que si me llega la multa (aún no lo he desechado), la pagaré, porque en éstas como en algunas otras cosas… “soy muy legal”.

No se me escapa, por otro lado, que sin haber rebajado temporalmente el límite a 110 km/h en autopistas y autovías, en una discutible decisión gubernativa cuyo final ha llegado hoy, probablemente “habría librado”, pero es lo que hay. Pero eso me ha llevado a pensar que, al nivel al que ha llegado ya la tecnología de los automóviles y de las infraestructuras viales, hay adaptaciones que brillan por su ausencia desde hace mucho tiempo y que no acabo de entender por qué no se producen… o por qué al menos no se acaba por abrir un debate serio sobre el asunto.

Déjenme poner, una al lado de otra y por partes, dos imágenes simples separadas 25 años, como representación de estos meses pasados de fijación visual en el cuentakilómetros del coche…

LOS PUNTOS DE CONTROL DE MIS COMPARACIONES

MIS AUTOMÓVILES

“MIS” AUTOPISTAS

SUS LÍMITES DE VELOCIDAD

No es mi objetivo polemizar sobre la medida, pero aún suponiendo que el país se haya ahorrado 450 millones de euros en pagar petróleo y haya reducido con ello el déficit comercial, no es menos cierto que la mitad (en números redondos) de ese gasto hubiera revertido en forma de impuestos al propio estado, en un momento en que los ingresos no vienen nada mal… y sabiendo que quien no tiene ingresos a nivel particular no es quien gasta su dinero en combustible.

Por otra parte, la accidentalidad, las víctimas y los accidentes mortales, o cualquier otro indicador que imaginemos, han venido descendiendo significativamente durante años (las tasas de mortalidad se han reducido un 60% en 20 años, por ejemplo), pero obviamente, no lo han hecho a causa de reducciones en la velocidad en las autopistas (que se ha mantenido constante), sino como consecuencia de las mejoras en vías y vehículos que refleja la comparativa de imágenes anterior.

Podríamos incluso añadir que el 80% de los accidentes mortales se dan en carreteras normales y sólo un 5% se producen en autopistas y muchos otros datos para la polémica, pero desde el propio gobierno se advirtió que la siniestralidad no estaba en el punto de mira… y yo reitero que polemizar en esta cuestión tampoco es mi objetivo de hoy.

Lo que sí demando desde aquí es una reflexión técnica y serena sobre límites de velocidad. Las opiniones sobre aumentar los límites por encima de los 120 km/h, llegando a los 130 o incluso a los 140 se multiplican… y las encuestas son abrumadoras.

Alemania es el bien conocido ejemplo de que en largos tramos es posible incluso eliminar los límites de velocidad sin menoscabo de la seguridad… y sin perder el rigor donde hace falta. El análisis técnico debe tener en cuenta que las imágenes anteriores muestran la realidad evidente de una evolución tecnológica brutal que no se compadece con la evolución de las normas.

Y quien se estampa a 180 lo va a hacer igual si el límite está en 110 o en 140…

La disminución radical de los consumos de combustible ha venido dada por la mejora de eficiencia, rendimiento y prestaciones de unos motores que nada tienen que ver con los de hace 25 años… y vendrá definitivamente marcada por la electrificación del parque de vehículos.

Un tema más, les concedo que éste menor, que debería ser objetivo de la política real. Un pequeño paso para que nadie nos diga qué podemos o no podemos hacer… si no es necesario decirlo.

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