Vibraciones sonoras: 100 canciones al año

Mi camino al trabajo me ofrece, en números redondos, una hora de ida y otra de vuelta cada día para ocupar mente y alma en las pocas cosas compatibles pero valiosas (para mí, claro) en que uno puede ocuparse con seguridad mientras conduce sin más compañía que el vehículo que le envuelve. A saber:

  • Disfrutar del simple placer de conducir, del sonido del motor y del “negociado” del vehículo sobre el asfalto (si les gusta conducir, este punto no requiere mayor explicación).
  • Disfrutar de los paisajes y entornos que uno recorre, siempre iguales, pero siempre cambiantes.
  • Escuchar la radio, para divertirse… o para mantenerse informado de la actualidad política, social, cultural, económica o deportiva.
  • Escuchar música, bien a través de la misma radio o bien mediante las grabaciones en CD de las que uno disponga.
  • Llamar (manos libres mediante), a esas personas a las aprecias pero a quienes, si no, nunca sacas tiempo para llamar.

Reconozco que me gusta conducir. Cuando lo hago en tránsito entre el trabajo y mi casa, suelo decir además que es el único momento del día (salvo esas noches en red que cada vez me cuesta más mantener) que está reservado para mí solo. No hay compromisos: ni laborales, ni sociales… ni tan siquiera familiares. Es “mi” hora, que normalmente transcurre con la mente liberada de obligaciones a ese corto plazo.

Mi relación con las actividades paralelas que listaba hace un par de párrafos es desigual y va por temporadas: lo mismo me he pasado literalmente años escuchando noticias en los viajes de vuelta… que luego he pasado largas temporadas sin escuchar un programa informativo; lo mismo he estado tres meses ininterrumpidos escuchando música… que luego he estado cinco sin que ningún sonido interrumpiera a los propios del vehículo.

Hace ahora seis años pasé por un periodo en el que me apetecía cada día escuchar música con calidad de sonido y seleccionada para que fuera una grata compañera de viaje. Ambas cosas descartaban la radio, pero tirar de CD’s me ofrecía una pobre alternativa… porque acababa necesitando llevar un cargamento de ellos en la guantera o resignarme a escuchar las mismas melodías tan repetidamente que acababan resultándome cansinas.

Así que, por primera vez en mi vida, pensé en descargarme canciones para que me acompañaran embutidas en un CD que representara la música de cada año: la mejor forma que se me ocurrió de hacerme mi radio personalizada y con un sonido sin interferencias y de aceptable calidad.

Tranquilos… no es este un post para defender o cuestionar las descargas P2P de música (y espero que nadie pretenda cerrarme el blog o cobrarme nada por mencionar esto, dado que creo que cumplo con todos los requisitos que lo hacen lícito: uso personal, no lucro, etc., etc., etc.), sino para hablar de esos compañeros circulares de viaje que desde entonces he ido sumando a la derecha del volante.

Decidí escoger cada año 100 canciones. Supongo que porque me gustan las cifras redondas, porque es más o menos lo que podía garantizar que cupiera en un ya viejo CD de 700 MB si usaba formatos mp3… y porque 100 canciones casi me aseguraban una semana de idas y vueltas sin que se completara siquiera la primera repetición de temas: en un mes sin un respiro… ¡cada canción sólo iba a sonar 5 veces! 🙂

Hoy he estado recopilando temas para el CD de 2011, pero me da mucha pereza. Como busco temas muy “poppy”, muy ligeros, rítmicos, comerciales (incluso simplones) y con un fuerte componente de música en castellano para acomodarlos a ese aire de relajación desenfadada que busco al conducir entre semana, me encuentro hoy diciéndome a mí mismo que es que el ejercicio ha sido francamente pobre…

Una excusa como otra cualquiera.

El caso es que es el primer año en que han acabado las fiestas navideñas sin que el disco esté preparado, así que he pensado que me vendría bien añadirle algún pequeño aliciente al asunto…

Y ya está.

He decidido abrir una nueva categoría en este blog: “vibraciones sonoras”.

En él voy a recoger y enlazar (poco a poco, ¿eh?) la selección de temas que he venido haciendo en los últimos 6 años… y las que haga en los que vengan. Por si a alguno le interesa.

Ya… ya sé que va a ser una categoría poco llena y poco transitada, pero también lo es la de “personas inquietas”… y ahí sigue desde el primer día… 😐

Es la ventaja de escribir en un blog, que uno acaba haciendo en él lo que le apetece… 😉

Va por ustedes.

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5 comments

  1. Hola, Jesús.

    La verdad, en esa lista de qué hacer “con seguridad” mientras conduces, añadiría el de aprender un idioma, aunque nunca he conseguido hacerlo. También, añadiría lo de Trabajar 🙂 Conocemos a varios que llevan grabadores (aunque no se si entra ya en el rango de ‘poco seguro’).

    De todos modos… ¿No te atrae más Spotify + FB para crear comunidad basado en tipo de música? 🙂

    ¿Que tal agrupar por tipo de emociones que te genera? Yo tengo una selección de música para cargarme de energía. Lo malo de ese tipo de música, es que me entra ganas de bailar… y lógicamente…. me encuentro un poco limitada (digo, “un poco” ¿eh?).

    Bueno, nos quedamos a la espera de tu Hits.
    Un abrazo.

    1. Hola, Yuri.

      Lo de aprender un idioma tampoco lo he probado… y yo no creo que funcione muy bien, o eso intuyo. Ahora, lo de trabajar… ¡imperdonable olvido!

      ¡Con la frecuencia con la que ocurre!

      Yo he usado a veces la grabadora del móvil, activada por voz, para recoger ideas que surgen al volante… y es efectivo. Pero sobre todo el teléfono y el “manos libres” son un arma letal para cerrar las últimas conversaciones del día, sí…

      A lo que he llegado tarde es a Spotify en el coche: para eso hay que tener el “carro” preparado y en mi caso… será el siguiente, supongo.

      El CD tiene una cosa que no tiene la radio o servicios que seleccionan música por ti (incluso asociada a emociones), que me gusta aunque en sí mismo sea una paradoja respecto a alguna cosilla que cuento en el post: se repite. Me gusta saber qué tema se enlaza al que está sonando cuando te habitúas a un determinado orden, que se va llenando poco a poco de sentido.

      Espero que nadie espere cosas espectaculares en “mis hits”: son temas muy ligeros, la gran mayoría de ellos probablemente sin sitio en ninguna historia de la música, que simplemente me gustan como familiar compañía de un volante.

      Peeeero… a lo mejor le evito la penosa tarea de elegir, a alguien que coincida un poco en ello… 🙂

      Gracias por tu comentario.

  2. Hola Jesus,

    Si tus gustos musicales coincidieran con los mismo sería estupendo, ya que yo voy buscando siempre música para hacer deporte y la verdad es que es una tarea al que no le dedico el tiempo que quisiera.
    ¡A ver si tengo suerte y me puedo aprovechar!

    En cualquier caso , se agradece que pienses en los demás sobretodo tal y como se está poniendo Internet.

    Saludos
    Eva

    1. Bueno, Eva… va a ser difícil. Si te gusta el pop en castellano tal vez haya un cierto grado de acierto, pero no sé… La verdad es que no toda es música, por ejemplo, que acudiría a escuchar a un concierto o que me pondría en casa para escuchar un album completo. Es solo la que me gusta para mis tránsitos entre casa y fábrica, nada más.

      Pero si te encaja… dímelo: sabré que el tiempo empleado le ha sido útil a alguien, al menos.

      Y no veas lo que eso gratifica… 😉

      Un saludo y gracias de nuevo.

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