Vibraciones: ¿se van mis bloggers?

La mañana del sábado se ha despertado tan fría como los dos días precedentes. Bilbao se encoge bajo cero y se apresura en sus urgencias antes de esconderse de las nieves de la tarde.

Este salón de grandes ventanales, la verdad sea dicha, resulta poco acogedor en amaneceres así, después de que el cristal haya sido fuente de fuga térmica durante toda la noche.

Pero envuelto en una manta de sofá, me ha dado por repasar mi lista de blogs sindicados, que la verdad necesitaba un poco de atención después de la última puesta a punto de hace un año.

Últimamente tenía la sensación de que me resultaba más sencillo seguir las nuevas publicaciones en mi Google Reader, a pesar de que el tiempo que puedo dedicarle es mucho menor que años atrás. Y en efecto… el ritmo de publicación ha disminuido de forma significativa.

Mi propia cadencia ha descendido mucho desde aquel primer año donde casi cuento 50 artículos, hasta este último en que los 17 publicados apenas han dado para cubrir ese mínimo autoimpuesto de un post mensual. Pero hoy he visto que, de los aproximadamente 40 blogs que sigo sistemáticamente, en casi la mitad no había aún una actualización en lo que llevamos de año.

A ver… ¿cómo es eso? ¿Se me están fugando los bloggers este invierno, igual que el calor hogareño durante las noches? ¿Volverán, como vuelve el calor en verano?

Porque les adelanto que la mayoría son bitácoras de largo recorrido, con años de interesantes contenidos publicados y bloggers que han hecho de su presencia abierta una marca intransferible, muy personal.

Quizá tener un blog se parezca a un matrimonio en el que las pasiones evolucionan hacia amores más serenos… y que por tanto tenga los mismos riesgos de disfrutar de ello que de acabar convertido en una rutina de la que al final no quede nada más allá de un techo.

Pasear por muchos cascos históricos rehabilitados o bien conservados de nuestras ciudades es todo un espectáculo. Pero si se fijan bien, muchos están repletos de viviendas vacías y de lonjas dedicadas a servir como simple almacén para otro comercio.

En ambos, viviendas y locales cerrados, falta esa luz encendida cada día que simboliza la vida activa para  un barrio que sin ella envejece.

Pienso ahora en Twitter y veo que muchos amigos parecen haberse ido, que intuyo que no pagan ya los gastos de comunidad.

Y reparo también en que en muchos bares de LinkedIn hace tiempo que solo se pueden tomar unas cañas entre tópicas conversaciones de ascensor.

Conservar y cuidar a los amigos, sí, visitarles con frecuencia en casa, también (y espero que incluso con mayor intensidad), pero, aunque siempre da pereza ponerse a buscar piso… tal vez sea el momento de cambiar de barrio.

7 comments

  1. Me llama la atención esa comparación con un matrimonio, que es muy buena, las cosas podemos hacerlas rutinarias o disfrutar y profundizar …. respirar es rutinario, monótono, pero ¿qué sucede cuando no puedes hacerlo? …. en esta vida valoramos poco las cosas que nos parecen “rutinas”, pero ¿te imaginas si el corazón se aburirese de latir porque es siempre igual? ….
    Disfrutemos de lo que tenemos, aprendamos a valorarlo, observémoslo con el detenimiento y el respeto que se merece y, cuando “termine” rindámosle honores ….

    1. Es justo que nos reconozcan por lo que hacemos mientras respiramos o mientras el corazón late… pero más nos vale atender con cariño respiración y latidos, sí.

      Es bien sabido que el registro de los latidos de un corazón sano muestra desorden, mientras que una gráfica que dibuje una figura ordenada y armónica es señal de que está enfermo: nuestros cuerpos resisten a los cambios porque los sistemas caóticos son flexibles.

      Me quedo con tu última frase: disfrutar, valorar, observar… y rendir honores.

      Bienvenida, Juana… y muchas gracias por dejar rastro de tu visita.

  2. Aprovechando los dos comentarios, parece que lo interesante es ver(nos) en perspectiva para integrar, y disfrutar, acordes y desacordes.

    A veces sólo es cuestión de recolocar algunas piezas y ya se puede volver a los bares y paseos habituales con un sople de aire fresco. La propia contribución siempre es importante. Escuchar(nos) para poder escuchar. Inspirador ventanal🙂

    1. Curioso que lo digas desde la perspectiva de ver tu vista en tu retrovisor…😉

      Vaya… esta frase pseudo-recursiva merecería un post en un sitio que conozco…😀

      Cambiar de pedestal no es sencillo, pero conviene de vez en cuando darle la vuelta al colchón.

      Gracias, Isabel.

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