Mes: junio 2012

Reflexiones: la empresa no está

O no está, o se esconde, porque yo desde luego no la encuentro.

Verán…

Hace algo menos de un año conté por esta casa que iba a comenzar a escribir sobre asuntos de innovación, una vez que la palabra ya se estaba desgastando y que las realidades comenzaban, en paradójica contrapartida, a materializarse de verdad.

Innovación desde varias perspectivas de la gestión empresarial, pero especialmente en la más estratégica: en la forma en que las empresas se dotan de mecanismos que las capacitan para reinventarse dinámicamente mediante sistemas y comportamientos organizativos que se reorientan para hacer posible que ocurran en el tiempo cambios sustanciales.

Poco después escribí dos posts que considero realmente relevantes para la gestión empresarial actual. El primero de ellos, titulado “Reflexiones: modelos de atención estratégica“, desgranaba dos formas antagónicas de entender los mecanismos de atención estratégica para identificar y desplegar iniciativas de caracter transformador. El segundo, titulado “Reflexiones: inteligencia y acción en la empresa“, exponía los tres componentes que, a mi juicio, son imprescindibles para que una empresa pueda afirmar que dispone de un sistema de inteligencia competitiva como forma de decidir y conducir iniciativas de caracter estratégico en su organización.

Pues bien… déjenme decirles que a casi nadie le han interesado demasiado.

A lo mejor es que los artículos eran malos, pero el caso es que, más allá del tiempo de permanencia en la lectura de cada uno, lo que los números dicen es que no han atraído ni visitas.

El primero de ellos ha recibido en 9 meses un total de 172 visitas (55 sindicadas) y el segundo solo 125 (48 sindicadas). Al menos 30 artículos de este blog han recibido en ese periodo más visitas y alguno de ellos ha sobrepasado las 1.000.

Si se toman la molestia de acercarse a esos dos posts, verán que contienen ideas muy simples. Quizá lo que pasa es que son tan simples que una lectura rápida las califica fácilmente de simplonas, pero sinceramente creo que no son obvias ni frecuentes de encontrar y que a unos ojos entrenados por años de hacer empresa no le deberían pasar desapercibidas.

Así que, vistos los números, mi reflexión se abre a tres únicas hipótesis:

  • la primera es que soy un arrogante, un pretencioso ignorante que cree importantes aspectos empresariales que a nadie le descubren nada, que piensa que ha llegado a algunas conclusiones que merecen ser contadas tras una vida laboral superior a los 25 años, pero que en realidad no son más que lugares demasiado comunes que no aportan nada a nadie;
  • la segunda es que casi nadie con responsabilidades en la gestión estratégica de una empresa se pasa por aquí porque no he encontrado el barrio adecuado en el que abunden gestores intercambiando sus experiencias, aprendizajes, dudas y conocimientos sobre su trabajo; o sea, que ese barrio existe, pero que no estoy en él;
  • y la tercera es… que no hay ningún barrio así, que aunque la empresa se esté abriendo, el conocimiento que antes circulaba solo por dentro cruza ahora puentes que se construyen entre cada dos casas, pero que no acaba de salir a la calle.

Me perdonarán la inmodestia, pero creo que estamos en el tercer caso. Pienso honestamente que el grado de apertura del conocimiento en las empresas está avanzando, pero que siempre se produce en canales protegidos donde se busca un win-win… o un win-win-win si hiciera falta. O sea, open pero con entrada… 😉

Las empresas cuentan cada vez más cómo abordan sus problemas y cómo se enfrentan a la incertidumbre. Lo hacen exponiendo en público lo que consideran sus éxitos, o intercambiando sus preocupaciones e incluso conectando sus activos en “clubs” privados y restringidos que son cada vez más frecuentes (como éste, éste o éste).

Pero echo de menos a las personas.

Porque las personas no solo hablan de proyectos o activos empresariales consolidados. Las personas dudan y reflexionan, filtran desde su experiencia lo que observan y lo que les sucede, aprenden y rectifican, critican y recomiendan sobre lo que observan o escuchan de otros… Las empresas son 2.0 porque las personas que las habitan lo son… y también en negativo.

Creo que hay aún muy pocos gestores y directivos de empresa que hayan llegado a la conclusión de que contar todo ello en la “calle web” tiene valor, que es una forma de ordenar las ideas propias, contrastarlas con otros a quienes no podrían llegar a conocer, observarlas desde otros prismas y en definitiva enriquecerlas y convertirlas en verdaderos apoyos para la acción.

Tal vez haya razones, no se me escapa: el mundo empresarial es intenso, el tiempo es especie en extinción y el escaso disponible se orienta hacia esos canales win-win de los que hablaba antes. La búsqueda de la eficiencia también en las conversaciones, entendidas así como proceso de negocio y no como ruta por la que el negocio puede asomar.

Pero el caso es que, en el ámbito de gestión, solo los profesionales de las empresas cuyo producto consiste en ayudar a otras empresas a hacer las cosas que tienen que hacer (los consultores) se “muestran” en sus blogs y cruzan su capacidad de observación en la red. Y claro, se quiera o no, en este caso tener presencia en la red es una acción comercial… o al menos convendrán conmigo en que es “también” una acción comercial.

De los otros, de los que no reciben ningún rédito visible por mantener una presencia en la red… no encuentro ninguno en mi lista de feeds.

Bueno… quizá quede alguno… pero ha dejado de escribir.

Concluyo: la empresa, o al menos la empresa productora de bienes tangibles, no está en la red salvo la excepción que suponen los grupos de LinkedIn que son activos en compartir artículos y mantener vivo el debate.

Hay infinitamente más bitácoras técnicas y tecnológicas que de responsables de gestión. También de divulgación científica.

Pero del mundo de la empresa… un poco de marketing, algo de recursos humanos… y hasta ahí llegamos, porque ¿cuántos directores de compras, de recursos financieros, de investigación y desarrollo, de calidad y sistemas de gestión, de planificación, de ingeniería o de producción comparten su experiencia profesional en la red mientras están en activo? ¿Cuántos gerentes o directores generales contrastan públicamente su concepto de la diversificación o de la reflexión estratégica de las organizaciones?

No es necesario divulgar ningún secreto empresarial por conversar sobre el concepto empresa.

Son ya muchos años y la empresa sigue sin estar… o yo no la encuentro. No la veo compartiendo conocimiento en wikis o en blogs, ni la veo en sus comentarios. Tampoco abunda como individuo que comparte en Twitter enlaces de interés profesional.

¿Sólo queda la conversación asíncrona de las redes sociales profesionales?

Pues me parece fría y muchas veces muy superficial.

A lo mejor es que, como escribía hace poco, no estoy en el ecosistema adecuado, pero hoy por hoy… pienso que no se trata de eso.

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Personas inquietas: Txus Santos

Tengo que empezar por decirles que Jesús Mª Santos es un amigo.

No es algo que pueda decir de muchísimas personas, pero sí algo que debo advertir porque dedicarle un post a alguien no es frecuente en esta casa ni en ninguna… y no quiero asumir el riesgo de que eso condicione ni mi escritura ni su lectura.

Y es que traigo a esta bitácora a Txus Santos por otra razón: escudriñando mi círculo familiar, laboral o social en lo medianamente próximo, puedo decir con rotundidad que es el único emprendedor de verdad que me honro en conocer medianamente bien.

Las nebulosas que confunden mis recuerdos son cada vez más densas, pero creo que nos encontramos por primera vez hace  nada menos que unos 30 años por mediación de un amigo común, en un momento en el que él se había dedicado a despejar incógnitas binarias en la Escuela de Química y Electrónica de Indautxu.

Los primeros pasos profesionales que le recuerdo estuvieron ligados al programa IMI auspiciado por el Gobierno Vasco para propiciar el desarrollo tecnológico de la industria, pero ya curiosamente desde una figura de colaborador y no como plantilla de la SPRI.

Supongo que haber crecido en una familia cuya vida se nucleaba alrededor del merendero de Basatxu (justo encima del barrio de Cruces) o de una cafetería en la bilbaína Alameda de Mazarredo, forja caracteres poco dados a los fichajes y las nóminas.

Quizá por eso, el cierre del programa IMI le llevó a embarcarse junto a otras personas en situación similar en su primera iniciativa empresarial de calado: una empresa de servicios informáticos de la que era accionista y director comercial… hasta que la abandonó sin contrapartidas cuando se cansó de esperar a que sus compañeros de aventura asumieran los riesgos de crecer y de aprovechar oportunidades que año tras año iban pasando frente a la puerta sin ser suficientemente aprovechadas.

Luego llegaron iniciativas más personales (la construcción de páginas web para empresas, el proyecto EuskoCenter o el más famoso quiosco del parque de Doña Casilda pasaron por sus ilusiones), que se desarrollaban en paralelo junto con ambiciosos proyectos que abordaba progresivamente cada vez más apoyado en redes de profesionales singulares, ingenierías o empresas de servicios informáticos.

Pero sobre todo, hay una palabra que me gustaría destacar de su periplo vital: aprendizaje.

Compromiso incansable, personal y profesional, con un aprendizaje continuo, intenso, multidisciplinar, arriesgado, formal e informal… siempre orientado a encontrar LA oportunidad de negocio mientras otros temas menores permitían facturar para vivir en los mejores momentos.

Entre los proyectos más ambiciosos aparecían soluciones avanzadas de adiestramiento virtual para equipos de trabajo o de formación frente a riesgos de incendio, sistemas tecnológicos de control de flujos humanos en espacios donde se mueven colectividades numerosas… o un gigantesco proyecto de innovación radical en el transporte urbano y periurbano, realmente sostenible, que innovaba hasta en la manera de financiarse y que para incredulidad de muchos, tuvo alguna oportunidad real de hacerse realidad.

Txus sigue siendo una persona inquieta por naturaleza, aunque hoy desde mayor serenidad y madurez. Es una opción de vida que admiro desde la distancia, porque debo reconocer cobardía para apuntarme a ella. Una admiración que me consta matizaría (mucho) Carmen, con quien decidió compartir vida y familia hace ya unos cuantos años… 😉

Caracter emprendedor puro, ahora que muchos nos “lucimos” desde el succedáneo del intraemprendimiento, ya sabe que ningún reto es inalcanzable. Creo que muchos de quienes se pasen por estas líneas (me consta que algunos de mis queridos suscriptores le conocen personalmente) coincidirán en ellas y sentirán que, más allá de amistades personales, mi personaje de este post merece pertenecer a la categoría en que le coloco.

Hay pocas personas que entienden tan bien lo que es un proceso y cómo debe gestionarse un proyecto como Txus. No sé si es un ser renacentista de nuestro tiempo, pero a mí me lo parece. Y además es un gran tipo.

El viernes pasado presentaba en La Hacería de Zorrozaurre su última iniciativa empresarial, donde creo que también anida gente de Delirium Studios.

En una abarrotada takeoff party, desde Ludium Group lanzaban Brokerstars, una iniciativa innovadora y disruptiva en el proceloso mundo del gambling on-line.

Se merece, se lo aseguro… que les vaya muy bien.