Reflexiones: lo que cuesta tener coche y el “carsharing”

El “carsharing” es ya una realidad en casi todas las grandes ciudades europeas, alguna de las cuales puede mostrar una penetración de este modelo de utilización de automóviles que empieza a ser relevante en su mercado de  movilidad urbana.

La verdad es que la tendencia que se observa (en especial entre nuevas generaciones) de bascular el “tener” hacia el “disponer”, es incuestionable en algunos casos y se acentúa en el centro de Europa, donde (por ejemplo en Alemania) el porcentaje de jóvenes que no encuentra un valor especial en eso de tener un coche propio crece año tras año y empieza a alcanzar porcentajes que, siendo aún pequeños, conviene no desdeñar.

Quizá la evolución sea aún lenta (en España es aún algo mayor del 90% el porcentaje de jóvenes que aspiran a tener coche propio), pero los porcentajes son mucho más significativos si hablamos del segundo vehículo familiar: ahí es donde en Europa los porcentajes crecen sólidamente.

La prueba de ello es que muchos de los grandes fabricantes europeos de automóviles y las grandes empresas de alquiler han lanzado iniciativas de alquileres por minutos y sin reserva previa, solos o en alianza, en muchos casos ligadas a pequeños modelos eléctricos y urbanos.

En definitiva, que por estas razones, por las restricciones que están empezando a imponer las grandes urbes, por la larga crisis que atravesamos o por la mejora de las alternativas disponibles, los que estamos en el sector del automóvil sabemos que el consumo y como derivada la producción de vehículos en Europa y más en concreto en Europa Occidental, va a estancarse, como poco, e incluso pudiera descender ligeramente en los próximos años.

Pero admitido esto… me ha dado por preguntarme cómo está a estas alturas el balance económico del asunto desde la perspectiva del usuario.

Ya hace tiempo que hice cuentas y concluí (entonces) que tener coche propio en mis circunstancias personales significaba gastarme casi un millón de las antiguas pesetas cada año. Hoy he querido rehacer y actualizar las cuentas, haciendo las mías, a pesar de que por internet circulan análisis similares abundantes e incluso hojas de cálculo para adaptar los números a la realidad de cada uno.

Vaya por delante que yo hago un uso bastante intensivo del coche, básicamente porque lo utilizo para desplazarme cada día a mi punto de trabajo, que está a 65 km. de distancia de mi casa. Mi perfil, por lo tanto, podría definirse como sigue:

  • Berlina de nivel medio-alto, para asegurar la durabilidad y seguridad del vehículo en condiciones.
  • 40.000 km/año.
  • Uso diario para traslado al trabajo, parte autopista parte carretera.
  • Seguro a todo riesgo con franquicia.

Considerando, para estandarizar cálculos, un alquiler de garaje y no una amortización de uno en propiedad, el coste anual podría calcularse como sigue (click sobre cada tabla para verla más clara):

coste coche 40000

¿Sorprendidos?

¿O asustados?

Ya… que lo que pasa es que mi caso es una barbaridad… Bueno, veamos, supongamos un perfil de uso muy distinto:

  • Berlina de nivel medio.
  • 15.000 km/año.
  • No uso diario para traslado al trabajo, o si es así, breve recorrido urbano o por carretera.
  • Seguro a todo riesgo con franquicia.

Con el mismo supuesto anterior pero con reducciones de coste en varios conceptos, ligadas a tratarse de un vehículo más modesto y de uso más reducido, las cuentas dan como sigue:

coste coche 15000

Ahora ya no hay excusa para que hagan una valoración, aun suponiendo que haya errado un 10-15% en mis cálculos: ¿no les parece que es una pequeña y quizá inconsciente barbaridad?

No me interpreten mal, no estoy llamando a una insumisión vial 😉 : de esos 6.000 (u 11.000) euros por coche y año viven miles de personas hoy en día… y no sería malo que al menos durante unos añitos eso siguiera ocurriendo.

Pero me ha dado por pensar que tal vez del “pago por servicio” del automóvil también podrían vivir muchas personas… y que quizá un coste ventajoso podría ayudar a convencer de la idoneidad de un cambio más acelerado.

Pues dicho y hecho. He buscado tarifas por internet de un operador de carsharing ya presente en varias ciudades españolas (es Bluemove… y solo espero no haber tenido la mala fortuna de elegir el más caro por azar) y he realizado una aproximación muy grosera para aplicarla a los dos perfiles anteriores. Los resultados son como sigue:

coste carsharing 40000

coste carsharing 15000

¿Cómo lo ven? A pesar de lo que dice la propaganda, hiper-caro, ¿verdad?… Implanteable para perfiles como éstos, por mucha conciencia medioambiental que uno posea… salvo que les salga el dinero por los bolsillos.

Lo siguiente resulta obvio: probar perfiles muy diferentes, en los que la necesidad de uso del vehículo sea algo ocasional y no estructural. Como verán, las cosas cambian bastante, aunque en ningún modo vamos a encontrarnos con un chollo, ni siquiera si se trata de usar un coche pequeño 40 días al año:

coste carsharing ocasional-1

coste carsharing ocasional-2

Conclusiones

  • Solo si son de los que van a necesitar un coche 20, 30, 40… 50 días al año, el carsharing les saldrá a cuenta, con las tarifas que hoy se barajan. Si necesitan usarlo cada día, olvídense.
  • Si ese es el caso de su segundo coche familiar y sobre todo si para eso solo necesitan un coche pequeño y urbano, mírenlo con cariño, porque quizá sea una gran y ecológica alternativa. Si sus varios hijos empiezan a pedirle el coche con demasiada frecuencia, puede que también… 😉
  • Si son de los que solo van a necesitar esporádicamente un coche para una o dos horas y en recorrido urbano o peri-urbano, no lo duden: si hay una buena red de carsharing en su ciudad, el modelo es suyo.
  • Aún así… tengan en cuenta que en lo del “coche propio”, yo he considerado costes de garaje, precios de vehículo medio-altos, seguro a todo riesgo y otros factores de coste… que son una opción: se puede tener coche con menos. En sentido contrario, seguro que buscando también se pueden encontrar tarifas y ofertas de carsharing más baratas.
  • El sector del carsharing debe hacer un esfuerzo inmenso de reducción de sus costes si quiere ganarle de verdad la partida en un pedazo de tarta relevante al coche en propiedad. Seguros, mantenimiento, combustible, costes de personal, leasing y costes financieros,  alquiler de locales, limpiezas, sistemas de gestión y logística de flotas… El sector debería, a mi modo de ver, trabajar muy en profundidad cada capítulo de costes, establecer alianzas y acuerdos de colaboración y ganar en dimensión empresarial… para alcanzar como objetivo el dividir por dos el coste actual para el usuario. Y si creen que planteo un imposible, les diré que ya hay quien empieza a hacer la revolución.

Les dejo también la hoja de cálculo para que hagan sus propios números si quieren… y hasta aquí llego con mi rato reflexivo.

Gracias por acompañarme hasta el final… 🙂

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6 comments

  1. Bueno, bueno, bueno… Y lo de compartir la hoja de cálculo es un detallazo 🙂

    A la primera persona que escuché hablar de esto fue a David de Ugarte en agosto de 2010 en Madrid. En su caso lo tenían muy claro, les compensaba, pero la clave estaba en dos cosas: en el sistema de vida-trabajo que tenían planteado y en que vivían en una ciudad grande. Este último punto tiene a su vez dos lecturas:

    1.- Por un lado que en las ciudades grandes el transporte urbano es mejor que en las pequeñas, en Coruña por ejemplo hay barrios que aún no habiendo demasiada distancia están lejos para ir andando de forma habitual, pero requieren dos autobuses lo cual resulta muy costoso en tiempo y dinero (para el usuario, me refiero)
    2.- Los servicios novedosos como el que tú analizas tardan mucho en llegar a las ciudades pequeñas. Entiendo que es una cuestión de rentabilidad pero es me lleva a un tema reciente con respecto al anteproyecto de ley de reforma local (el nombre es más pomposo pero nos entendemos) y es el análisis de costes y los falsos positivos. Independientemente de lecturas o sesgos políticos, me gustó este artículo. Y es que, por lo que se sigue viendo, el concepto de gasto y de inversión sigue siendo un tema muy difuso para quienes deben tomar decisiones.

    Me ha encantado el ejercicio. Aun guardo el borrador de los números que había hecho yo hace muchos años, cuando empezaban las impresoras láser, para explicar en mi entorno cómo analizaba para decidir. Este tipo de cosas, el concepto, deberían enseñarse en el cole.

    Un abrazo Jesús.

    1. Buff… Me llevas a un territorio diferente pero cruzado. Un ejemplo de que muchas veces los sesudos informes técnicos carecen de las elementales precauciones como para constituirse en base de una decisión.

      Sucede en el asunto que enlazas… y sucede en demasiadas ocasiones en la empresa privada, por ejemplo, o hasta en algunos responsables de inversión (créeme), donde informes de 100 páginas parecen aclarar territorios y proponer acometer decisiones sobre la base de unos números muy bien trabajados y muy detallados, pero construidos sobre hipótesis de trabajo sin contrastar, que en muchos casos son informaciones inexactas cuando no interesadas, pero sobre las que bastaría escarbar con un poco de detenimiento para dejar de prestar ninguna atención al trabajo posterior (y mucho menos a sus conclusiones), sea cual sea el esfuerzo realizado.

      Es tan frecuente y sucede tantas veces sin que nadie lo perciba… que hasta asusta.

      Pero con relación al fenómeno del “car sharing”, planteas una aparente contradicción: por un lado afirmas que en los municipios grandes (que es donde el fenómeno “car sharing” se está dando) es más fácil diseñar todo a un tiempo un servicio público eficiente, rentable y económicamente ventajoso para el usuario (y por tanto que compita bien con el nuevo modelo)… y por otro afirmas (y puede que sea verdad) que esta nueva posibilidad va a tardar mucho en llegar a las ciudades pequeñas o dispersas (que es donde en teoría es más dificilmantener un servicio público de esas características que llegue a todos).

      No lo sé. El fenómeno “car sharing” tiene fuerza también para atender la comunicación entre dos núcleos de desplazamiento habitual (por ejemplo, entre núcleos de población, no siempre grande, y un campus universitario, en ocasiones combinado también con el hecho de compartir coche, de forma estructurada pero muy flexible).

      Como en muchas cosas… hay que ir viendo… 🙂

      Gracias por tu comentario, Isabel.

  2. Me sumo al agradecimiento por dejar el fichero aquí, y aplaudo el buen esfuerzo del curro que ha supuesto. Todos los datos me parecen bastante aceptables, sin variaciones significativas. Aunque… hablando de esto, y por curiosidad… ¿dónde consigues un lavado medio del coche por 5 € entiendo que en el centro de Bilbao ya que es dónde se supone el garage del coche? Digo porque me apunto, oiga!

    1. Jeje… Gasolinera a mitad de camino.

      A veces es hasta de 4’50.

      Y gracias a ti, Goio, por dejar tu comentario. 🙂

  3. Nos ha parecido muy útil la hoja de cálculo que has compartido. Como todo el Carsharing se adapta mejor a unas casuísticas que a otras, pero si puede suponer una alternativa al uso esporádico o una alternativa al alquiler en ciudades donde no dispones de un coche 🙂

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