Mes: septiembre 2013

Libros que inquietan: “La insoportable levedad del ser”

Esta vez no es un libro de empresa. Ni siquiera es un libro práctico. En realidad, lo que traigo hoy al blog es formalmente una novela sobre el amor. Y eso significa, como recoge la contraportada de mi edición, que también lo es sobre los celos, el sexo, la traición, la felicidad… y hasta la muerte.

Hacía tiempo que quería leer esta obra de Milan Kundera, pero la perspectiva de enfrentarme a un ensayo sobre la psicología de la condición humana desde la necesidad de no estar solo me disuadía de ello.

Pero no… Aceptable incluso como lectura de verano, la historia te atrapa y los medidos párrafos de discutibles postulados psicológicos que intercala te piden volver sobre ellos, aunque solo sea para cuestionarlos desde tu razón.

Lo que empieza pareciendo una historia de un personaje o de una pareja singular (como todas) acaba siendo una obra coral, no porque la narrativa se llene de otros personajes importantes, sino porque se va contando desde dentro de cada uno de ellos, cambiando así de observador y llevando a los anteriores al exterior de su universo.

Les confieso que me siento identificado con esa idea de micromundo que envuelve la soledad de cada ser humano, con esa necesidad de buscar permanente sentido a la existencia y de aproximarse por ello a abismos que mantienen viva la pasión… para descubrir un día que no son un seguro de felicidad interior; pero en inevitable contradicción, también de que instalarse en la felicidad de lo cotidiano conduce igualmente, de manera inexorable, a que la propia levedad de una existencia así adquiera un peso insoportable.

Como cita en el texto el personaje de Tomás, extraído de la última frase del último cuarteto de Beethoven, “Muss es sein? – Es muss sein!” (¿Tiene que ser? – ¡Tiene que ser!).

Me costó encontrar su sentido, pero ahora su peso me resulta demoledor como razón de muchas decisiones. Alguien a quien conozco muy bien… seguro que incluso identificará también ahí el eterno conflicto entre el querer y el deber, aunque sea solo una parte de ese sentido.

Kundera nos lleva por tanto a una conclusión que no les sorprenderá: somos seres contradictorios. Y postulado así, no será el amor, sino sólo el miedo o la propia disciplina, quienes puedan resolver vitalmente esa contradicción. Pero esa resolución tampoco será leve.

El universo de personajes que aquí dibuja Kundera está formado por individuos cuyo recorrido vital se enlaza desde su soledad como seres humanos que son. Y su necesidad es radicalmente diferente. Por eso aparece ante nuestros ojos que la compasión, en el sentido más etimológico y positivo de un término de naturaleza triste, es un pegamento que finalmente empasta nuestras vidas compartidas.

Tengo que confesarles algo… quizá la razón verdadera de que haya escrito este post

Ya he dicho que los personajes de esta obra son radicalmente diferentes entre sí, en sus necesidades y en sus renuncias. Algunos incluso opuestos. Y en todos ellos me siento muy lejos de verme representado.

¡Pero los entiendo a todos!

Los entiendo profundamente: sus motivos, sus emociones, sus sacrificios, sus sufrimientos, su decisión de vivir o de romper con ellos…

Los entiendo tan bien… que me sorprende hasta qué punto.

Y de pronto… he caído en la cuenta de que eso es un síntoma más de que me estoy haciendo mayor.

Termino con una última reflexión. La historia nace en el entorno temporal de la Primavera de Praga. No se puede decir, se lo aseguro, que los últimos 50 años hayan cambiado gran cosa la condición humana en la vieja Europa, ni en los hábitos, ni en las conciencias. El mundo… cambia más deprisa que nosotros.

La insoportable levedad del ser“. Milan Kundera, 1984. 327 páginas. Tusquets Editores (colección Andanzas), ed. 2013. ISBN: 978-84-8383-512-8