Mes: octubre 2013

Vibraciones: apuntes sobre Fagor Electrodomésticos

El pasado 16 de octubre, Fagor Electrodomésticos presentaba preconcurso de acreedores en el Juzgado de lo Mercantil número 1 de San Sebastián e intentaba así iniciar el proceso de refinanciación de su deuda.

Se ha escrito, y comentado mucho sobre este triste acontecimiento, que va a dejar una marca imborrable en la historia del cooperativismo vasco. Pero se ha hecho en demasiadas ocasiones desde la ignorancia, no siempre disculpable… cuando no desde intereses espurios, por no decir en algunos casos abiertamente repugnantes.

Desde el primer día tuve la tentación de escribir una entrada en el blog sobre ello, pero he preferido finalmente tomar un poco de distancia para huir de la bacanal orgiástica en que se llegó a convertir el escenario con la sangre aún fresca. Y lo empiezo a hacer un 25 de octubre, aunque el tiempo transcurrido no es demasiado, aprovechando la festividad del efímero Día de Euskadi, que es también una muestra más de que, entre nosotros, valorar lo conseguido siempre importa menos que marcar territorio.

Les confieso que pensé en utilizar la palabra “futesas” en lugar de “apuntes” en el título de este artículo, una palabra que me encanta y que aprendí de uno de esos blogs que nunca paso sin leer, porque adelanto que lo que viene a continuación son pequeñas entregas absolutamente personales y, por lo tanto, por su propia naturaleza intrascendentes. Pero luego lo he dejado en “apuntes”, porque me parecía que pervertía el uso apropiado de esa palabra, que tan bien ajusta don Gregorio

En resumen, que se trata de “sueltos”. Sin propósito de coherencia, sin ánimo de ser exhaustivo, sin intenciones expresas ni tácitas que vayan más allá de levantar una voz sobre cosas que pasan y que no me parecen bien.

PERIODISMO.

No hay más que ver este vídeo publicado en El Correo ¡4 días después!… para darse cuenta del escaso rigor con que con frecuencia se hace periodismo. Una noticia económica y social de esta magnitud no se puede despachar con imágenes tomadas al tun-tun que añaden confusión al problema: en los más de 4 minutos que dura, sólo son reconocibles los nombres de Fagor Arrasate, Fagor Automation y Fagor Electrónica, que no son Fagor Electrodomésticos sino empresas independientes (que solo comparten marca, mecanismos de solidaridad financiera y social, principios y políticas sociales), que desde luego no han presentado ningún preconcurso de acreedores.

Es solo un ejemplo. Las menciones a “Fagor” sin más (y no a Fagor Electrodomésticos, que es lo que responde a la realidad) son abrumadoramente generalizadas en toda la prensa. Podría explicarse esa falta de rigor en prensa internacional, ya me parece mal en prensa española (aunque reconozco que puede influir el impacto mediático de la marca, muy focalizada en la fabricación de los electrodomésticos por ser el único producto de consumo que se fabrica en el conjunto de las cooperativas del grupo Fagor), pero me parece inexplicable, sangrante y gratuitamente doloroso para nuestro cooperativismo y nuestra industria en general su utilización sin el rigor debido en la prensa vasca.

Porque el impacto en las demás empresas no es baladí: puede afectar a sus líneas de crédito, a las condiciones de compra hacia sus proveedores, a la confianza de sus clientes… y por tanto a su liquidez, a sus ventas y en definitiva al empleo.

Ya me perdonarán, pero no me resigno a renunciar al rigor periodístico en las informaciones de prensa. Un periodista es alguien preparado, que por tanto tiene un compromiso con el rigor en la información que le es exigible… y que debe saber que en estos tiempos, más que nunca, los mercados son conversaciones.

¿Se le puede exigir menos a un periodista que no confundir marca y empresa?

FAGOR.

Conviene, en ese sentido, saber de qué se habla, para entender bien las dimensiones del asunto y hablar con propiedad. En efecto, el Grupo Fagor es una realidad comarcal, formada por 8 cooperativas independientes:

  • Fagor Arrasate, dedicada al diseño y fabricación de máquinas y sistemas completos de transformación y conformación de metales.
  • Fagor Automation, dedicada al diseño y fabricación de controles numéricos y otros productos de automatización y control de maquinaria, incluyendo electrónica de potencia y máquinas eléctricas.
  • Fagor Ederlan, dedicada tradicionalmente al diseño y fabricación de componentes de automoción (freno, suspensión, motor y transmisión).
  • Fagor Electrodomésticos, dedicada hasta ahora al diseño y fabricación de electrodomésticos de línea blanca (lavadoras, frigoríficos, minidomésticos…).
  • Fagor Electrónica, dedicada al desarrollo y  fabricación de componentes electrónicos.
  • Fagor Industrial, dedicada al diseño y fabricación de equipamiento industrial integral para restauración colectiva.
  • Copreci, dedicada al desarrollo y fabricación de componentes para electrodomésticos.
  • Mondragon Assembly, dedicada al desarrollo y fabricación de soluciones de automatización de procesos industriales.

Estas 8 cooperativas son empresas independientes que en conjunto conforman el Grupo Fagor como realidad empresarial comarcal, porque todas ellas están radicadas en el triángulo formado por las localidades de Arrasate-Mondragón, Eskoriatza y Aretxabaleta, el corazón industrial del antiguo Valle de Léniz, que junto con Oñati y Bergara fundamentalmente componen la Mancomunidad del Alto Deba guipuzcoano. Varias de ellas, además, tiene su propio grupo industrial de empresas (Fagor Ederlan Taldea, Onnera Group…).

Desgraciadamente y debido a su prolongado declive, a día de hoy ni siquiera era ya Fagor Electrodomésticos la cooperativa con mayor número de trabajadores en las sociedades matrices del grupo comarcal (es Fagor Ederlan quien ha tomado el relevo), a pesar de que el impacto de su posible caída en términos de empleo  (1.700 personas, a las que habría que sumar numerosos empleos externos inducidos), sigue siendo enorme.

fagor empleo

El Grupo Fagor no es un holding, como no lo es la Corporación MONDRAGON a la que todas las cooperativas de Fagor también pertenecen. Ambos existen por voluntad de las cooperativas, que son soberanas en sus decisiones e incluso en la continuidad de su pertenencia a esos grupos.

Como decía antes, la realidad comarcal de Fagor se cimenta en haber sido el origen de la experiencia cooperativa de MONDRAGON, pero a efectos prácticos creo que puedo resumir lo que las une en unos pocos aspectos que sus cooperativas decidieron compartir:

  • Políticas comunes de gestión y desarrollo de personas (que incluyen sistemas comunes de valoración, retribución, modalidades de trabajo, promoción, formación, etc.).
  • Mecanismos de solidaridad social (reubicación de socios excedentarios en la medida de las posibilidades de las empresas que puedan recibirlos) y financiera (una parte de los beneficios empresariales de cada empresa se redistribuyen al finalizar cada año para ayudar a las que peor han cerrado el ejercicio).
  • Principios cooperativos.
  • Algunos servicios compartidos, como un pequeño Centro de Promoción de nuevas actividades.
  • Marca FAGOR.

La belleza de FAGOR como grupo comarcal es que es una solución de sostenibilidad empresarial impresionante. Cuando hablemos de “responsabilidad social corporativa” y nos quejamos de que son solo palabrería o marketing de empresa, conviene no olvidar que hay realidades de profundo calado que desconocemos o nos olvidamos siempre de mencionar.

ELECTRODOMÉSTICOS.

Fagor Electrodomésticos (FED) llevaba varios años de declive. Si no me equivoco, basta decir que cuando FED adquirió la francesa Brandt en 2005 (en una iniciativa que ya era defensiva para ganar dimensión en un mercado europeo que ya lo iba devorando todo) llegaron a trabajar en ese grupo más de 10.000 personas, grosso modo, vendiendo casi 1.800 millones de euros al año… mientras que a 30 de junio de este año 2013, la plantilla apenas superaba las 5.600 personas (1.700 en la cooperativa matriz) y las ventas se habían reducido en torno a un 40%, en una caída del consumo que martilleaba constantemente, año tras año, las posibilidades de recuperación.

Seguro que cometo algún error en las cifras, pero no importa, se trata de comprender el orden de magnitud.

La caída del mercado español de la construcción arrastró a otros muchos sectores de consumo, entre ellos el de electrodomésticos. Las compañías cuya internacionalización no implicaba exportación de su producción local han sufrido enormemente las consecuencias.

Como ejemplo para entender, otra gran empresa de MONDRAGON que no citaré por prudencia (aunque sus fuentes de ingresos estaban bien diversificadas y ha salido incluso muy reforzada de la crisis) menciona con frecuencia que llegó a vender en España en todo un año lo mismo que había logrado vender en sólo un mes, un año atrás, sólo en la Comunidad de Madrid.

Para Fagor Electrodomésticos, a pesar de recuperar incluso cuota en el mercado español en los últimos tiempos, la tarea se ha demostrado imposible.

El resto de las cooperativas de Fagor llevaba varios años apoyando a la cooperativa en crisis, con préstamos, avales, reubicaciones de trabajadores excedentes, e incluso con aportaciones personales de sus socios, descontadas de los anticipos de consumo (las “nóminas”). Hasta donde conozco, desde Fagor Electrodomésticos se racionalizaron procesos, se suprimieron marcas, se desplazaron producciones a plantas en el exterior, se fueron “profesionalizando” aún más, en gran medida, los órganos de gobierno (incluido el consejo rector) y de dirección, dados los retos que iban siendo necesario afrontar como empresa multinacional y multilocalizada…

Seguro que también se cometieron errores, que algunas decisiones no fueron acertadas o no fueron tomadas a tiempo, pero no conviene perder de vista que la realidad es tozuda… y que tal vez el único error sobre el que realmente hoy deberíamos volver la vista atrás es el de haber mirado siempre el problema desde el interior, desde la forma de ver que impone una cultura anclada en sistemas y comportamientos organizativos inmóviles (a todos los niveles) desde hace décadas.

BRANDT.

Mucha gente no entendió la operación de compra de la francesa Brandt en 2005. Hoy, tras solicitar el preconcurso de acreedores, muchas personas vuelven a referirse desde la rabia a una decisión que no compartieron, pidiendo cuentas y si pudieran cabezas, o culpando a esa adquisición de todos los males por ahogar financieramente a la sociedad matriz…

No soy un experto y aparco por tanto mi juicio sobre ello, pero sí tengo opinión (como en su momento tuve) sobre la necesidad en aquel momento de una operación de alianza o fusión, bien en la forma en que se materializó o en otra que pudiera haber sido.

Fagor Electrodomésticos duplicó literalmente su tamaño con la adquisición de Brandt. Pero es que su tamaño empezaba a ser un auténtico problema en el mercado europeo al que atendían las producciones de la cooperativa (incluido el español), porque sus competidores no solo eran gigantes con un enorme músculo financiero, sino que venían creciendo mediante fusiones, absorciones y adquisiciones de manera agresiva, reposicionando sus marcas y aumentando fuertemente su presencia y su cuota de mercado.

Para una empresa de pequeña dimensión en comparación con los gigantes de su sector, cuya naturaleza cooperativa le impedía además entrar en el juego de “venderse”… la única salida que incluso hoy parece obvia era crecer y arriesgar en ello.

Quizá alguno piense que crecer sí… pero que duplicar el tamaño era una opción demasiado arriesgada… Pues creo que conviene recordar que, incluso después de la adquisición de Brandt, la dimensión comparada de Fagor Electrodomésticos con sus principales competidores responde a una proporción como la que sigue:

Electrodomésticos 2005

Todo juego tiene sus reglas.

MULTILOCALIZACIÓN.

Ya lo he apuntado entre líneas, pero quiero detenerme aquí en una reflexión que no por obvia no creo que deje de ser importante. Internacionalización no es sinónimo de multilocalización, como tampoco lo es de deslocalización: la internacionalización de una empresa puede darse de formas muy diversas.

El el caso de las sociedades cooperativas (y en particular de las cooperativas de MONDRAGON) la internacionalización (salvo las excepciones que siempre tiene que haber en toda obra humana) no es un ejercicio de deslocalización de la producción a países de bajo coste de mano de obra.

Más bien al contrario, el propósito primario de la internacionalización de las cooperativas ha sido y seguirá siendo el apalancamiento del empleo en nuestro entorno, una forma ética y sostenible de adaptarse a un mundo y unos mercados que hace mucho que son globales, sin perder la razón de ser de las cooperativas matrices.

De hecho, no hace mucho que Josu Ugarte (cuyo blog no puedo por menos que recomendar), presidente de MONDRAGON Internacional, presentaba públicamente un informe extraordinario que demostraba el enorme y positivo impacto que la multilocalización productiva de las empresas está teniendo sobre la salud financiera y económica de cada empresa matriz, en definitiva sobre lo local. Y no solo se trata de que la internacionalización tenga un efecto notablemente positivo, sino que la no internacionalización es una opción con consecuencias negativas para la media de las compañías que optan por no acometerla.

Los datos son tan abundantes y abrumadores que realmente resulta ya difícil, a estas alturas, no aceptarlos.

Pero mi reflexión se orienta a las características particulares de Fagor Electrodomésticos: aunque FED es una compañía internacionalizada (ha tenido plantas en España, Francia, Italia, Marruecos, Polonia o China), la dependencia de la cooperativa matriz del mercado español es abrumadora. Muchas plantas de producción de otras cooperativas de MONDRAGON exportan una gran parte de la misma, no solo al resto de Europa sino progresivamente más a otros mercados.

Así que, mis estimados lectores… si la producción sólo puede en su empresa, por las razones que fueran (porque el producto “viaja mal”, por los costes laborales, por el posicionamiento de marca o por lo que sea…), abordar un mercado muy local como es ya hoy en día el español (o en general cualquier mercado exclusivamente nacional), puede tener usted un serio problema de supervivencia si las cosas vienen mal dadas.

DIVERSIFICACIÓN.

En mi opinión, la noción de diversificación es la siguiente gran clave tras la internacionalización. Es la que nos toca acometer con fuerza también ahora.

Con frecuencia, en los últimos años pero en especial en las últimas semanas, me he preguntado si el camino hubiera acabado en el mismo sitio si el Grupo Fagor hubiera sido un auténtico holding integrado… o aún más, una única cooperativa con un elevado nivel de diversificación.

Nadie puede tener una respuesta medianamente fundamentada a ese interrogante, así que yo tampoco, pero creo que merece pararse a pensar sobre ello.

En ese caso… ¿Se habrían realizado reubicaciones de socios con mayor facilidad hacia líneas de negocio más rentables o incluso en crecimiento? ¿Se habrían realizado tantas inyecciones de capital dirigidas a un mercado en franca y dramática recesión? ¿O se habrían reconvertido plantas y líneas de producción con decisión, hacia otros sectores con mayor proyección?

Fagor Electrodomésticos decidió hace unos años concentrar todos sus recursos en su “core business” como forma de mejorar la eficiencia de uso de sus recursos, como vía para salir de la crisis. Es una opción… y nadie puede decir si era la decisión adecuada en aquel momento. Pero visto dónde ha terminado el camino, quizá pudo haber otras, otras que muy pocas empresas se han arriesgado a adoptar…

Este mismo fin de semana, bien calentito, José Mª Ormaechea publica en TU Lankide (la revista corporativa), el que me parece un importante artículo de opinión. La mente lúcida de uno de los fundadores de la experiencia cooperativa de MONDRAGON, a sus 87 años, pone el acento una vez más en claves muy relacionadas con lo que estamos hablando.

Y ya puestos, me gustaría hacer notar que en esta crisis hay y habrá aspectos singularmente cooperativos… pero otros no. La diversificación es una opción estratégica para una empresa, tenga ésta la forma jurídica que tenga, una opción de gran impacto para la gestión del riesgo, con sus fortalezas y sus fuertes dificultades.

En mi opinión, gran parte del tejido industrial vasco y de otras zonas singularmente industriales de España están anclados desde hace demasiado tiempo en productos y mercados maduros desde una posición demasiado complaciente. Y sinceramente, hace falta emprender, pero no como un impulso “político” basado en el elogio impúdico de lo que es casi autoempleo como vía para distribuir responsabilidades, sino en la actividad que le es propia al empresario, esa figura también en recesión en los últimos años, donde los esfuerzos en la optimización de los recursos y en la gestión de los mismos han reducido la capacidad de asunción de riesgos que es inherente a la renovación permanente que necesita la idea de empresa.

FAVORITISMO.

Otro asunto que, me van a perdonar, me toca las narices.

Las redes se llenan de comentarios. Algunos medidos, otros preocupados… pero que como no puede ser menos se completan con un buen número de ellos que atacan inmisericordes las supuestas “ventajas” de las sociedades cooperativas, desde un resentimiento que no logro alcanzar a ver en qué se basa, más allá de pensar que sea en algo así como que “sí a mí me va mal, que se fastidien los demás y en especial aquéllos a los que hasta ahora les ha ido bien”.

Sé que es inevitable. Sólo hay que participar en las juntas de cualquier comunidad de vecinos, en las reuniones de padres del colegio o en cualquier asamblea de cualquier club… y sabes que en todo colectivo humano hay de todo.

Nadie es perfecto y en las cooperativas sucede de todo, como en todos los sitios. Pero hay algunas cosas que suceden menos que en otros lugares y otras que suceden más… y en mi experiencia, el balance es francamente bueno.

Con algunas limitaciones que deben cumplirse, las cooperativas pueden adquirir la condición de organizaciones “fiscalmente protegidas”, lo que en efecto les da una fiscalidad ventajosa frente a otro tipo de organizaciones.

Pero es de estricta justicia, a mi modo de ver.

En particular, las cooperativas de trabajo asociado tienen que tener al menos un 80% de sus trabajadores como socios. Los socios-trabajadores entregan una aportación económica relevante a la hora de producirse su incorporación a la cooperativa (con una parte parte a fondo perdido) para adquirir derechos sociales y políticos, reciben retornos económicos si la empresa gana suficiente dinero al final de cada ejercicio… o tienen que ponerlo (“extornos”) si sucede lo contrario.

Aparte de las ayudas que hemos venido prestando los socios de otras cooperativas a Fagor Electrodomésticos, sus propios socios han ido aportando pagas extra, reducciones de salarios y extornos en los últimos años para tratar de resolver su problema.

Los socios de una cooperativa ponen y arriesgan su dinero. Y crean riqueza mediante una organización empresarial que, por su naturaleza, no se deslocalizará. Se quedará aquí, entre nosotros… y generará riqueza inducida a su alrededor. ¿No creen que son buenas razones para concederles una fiscalidad protegida?

Crear una cooperativa de trabajo asociado es sencillo. Creo que ahora solo se necesita reunir 3 socios. Pues, como se suele decir en estos casos, el que piense que es un chollo tiene el camino bien fácil. Adelante, no espere… tome la iniciativa, cree una empresa, arriesgue… que de verdad, es un chollo.

Criticar a los socios-trabajadores de las cooperativas puede hacerse, por su actitud personal en el caso que corresponda, por su actitud colectiva a la hora de acomodarse en un escenario que pareciera que nunca iba a verse comprometido… pero hacer sangre o denostar a las personas desde la ignorancia es injusto.

Y hacerlo desde la trinchera política, desde el populismo o desde intereses espurios, pero sobre todo desde el resentimiento (y esto se le imputa a cada individuo en particular)… es barriobajero, despreciable y, sobre todo, pueril.

Es triste comprobar una vez más que convivimos con algunas personas cuyo altura moral ya no va a poder alcanzar un mínimo de decencia o con quienes aparentemente ya no van a poder madurar mucho en esta vida.

Aunque reconforta creer que por contra, mucha gente silenciosa conserva la prudencia y la visión solidaria con quienes en cada momento tienen que afrontar un problema que les resulta inabarcable. Y que hay quien comparte este punto de vista.

SOLIDARIDAD.

Es el gran mantra que ahora se reclama dentro del mundo cooperativo. Pero hay que hablar también de su significado, porque conviene entender bien el término.

Las cooperativas de MONDRAGON y sus socios han sido solidarios en muchas formas a lo largo de su historia. Es una de las grandes claves, uno de los principios fundamentales que aseguran la pervivencia de la experiencia cooperativa de MONDRAGON, su extraordinaria resiliencia.

Fagor Electrodomésticos fue origen de lo que hoy es el entramado corporativo. Un germen que posibilitó el nacimiento de todo, desde la Universidad hasta Caja Laboral. En su historia ha apoyado a muchas cooperativas en dificultades y ha intervenido en el apoyo de operaciones industriales de otras cooperativas del grupo para las que su músculo financiero fue compañía indispensable. En los últimos años le ha tocado recibir… y ¡oh, casualidad!, es en su caso, por su dimensión, en el que los mecanismos existentes no han sido suficientes, a pesar de que el esfuerzo económico ha sido ingente y préstamos y avales corren gran riesgo de significar pérdidas importantes en muchas cooperativas, que deberán afrontar como mejor puedan, con los resultados que hubiera o con cargo a reservas.

Pero solidaridad no significa ingenuidad. Siempre se ha ejercido con la expectativa de hacer posible un proyecto viable. Cuando no ha podido ser, la solidaridad ha adoptado su cara más social, con la absorción de cooperativas en dificultades por otras más saneadas. Pero la dimensión de FED hace que nada sea normal en este caso.

Toca reentender qué es ser solidario y no me cabe duda de que se hará. Claramente en cómo se recogerá a las personas… pero no solo, porque la reubicación, en la medida en que sea posible, resolverá a medio plazo el problema más acuciante de muchos de los socios de FED afectados, pero no esconderá que muchas otras personas, con contratos eventuales por su reciente incorporación a cualquiera de las cooperativas, sufrirán esa necesidad de “hacer sitio” a corto plazo y formarán un colectivo desempleado que no será sino muestra de empobrecimiento de toda la comarca y un espejo que nos recuerde cada día el reto de renovar nuestro compromiso de transformación social.

La regeneración del tejido industrial deberá ser, así, la segunda gran muestra de solidaridad que despliegue el mundo cooperativo.

COOPERATIVISMO.

Tocado. Va a quedar tocado, al menos a corto plazo. Fagor Electrodomésticos es la primera cooperativa de dimensión relevante que puede cerrar en MONDRAGON (o incluso aunque finalmente no lo haga, que verá reducida drásticamente su dimensión), sin integrarse en otra y dejando incertidumbres en la capacidad corporativa de absorción del empleo.

Ya no va a poder decirse que nunca ha pasado, que de algún modo los mecanismos de solidaridad internos resolverán las dificultades… El preconcurso de acreedores es ya una realidad y por lo tanto todo el mundo, sean clientes, proveedores o bancos, tiene más razones para pensar que puede volver a pasar.

Internamente, el mundo cooperativo también se enfrenta a una situación inédita que hace muy tangibles las peores amenazas del mercado, de las que nunca más se sentirá exento. La pérdida de las aportaciones que los socios trabajadores de Fagor Electrodomésticos habían ido acumulando como fruto de una vida de trabajo es ahora una posibilidad dolorosa y real, no solo para ellos sino para el futuro incierto de los demás.

Fagor ha sido siempre la esencia ideológica del cooperativismo de MONDRAGON. Pero dejen que les diga que una de las pocas conclusiones a que he ido llegando con cierta claridad en mi vida… es que tus mayores fortalezas se convertirán inevitablemente también en tu principal problema.

La enorme sensación de solidez que se ha ido conformando como consecuencia de 60 años de logros, conseguidos incluso en momentos bien difíciles, ha ido impregnando a las personas de una cultura de “seguridad” mal entendida, en el sentido de que el entramado era poco menos que insumergible como el Titanic. Y como consecuencia, ese entramado ha derivado en un entorno de derechos protegidos por sistemas de control y valoración del trabajo que no han evolucionado sustancialmente en decenios, más pensados para responder a una demanda de igualitarismo (una perversión de la solidaridad, compañera inevitable de la abundancia) que en promover, impulsar y facilitar el talento, la asunción responsable del riesgo y el emprendimiento en cada individuo, como responsable personal de su trabajo y de su aportación colectiva, solidaria desde la libertad de cada uno.

Aunque lo entiendo desde el punto de vista humano y desde el acompañamiento a quienes sufren y ven el futuro con temor, me ha resultado paradójica la manifestación de socios-trabajadores “en defensa de sus puestos de trabajo”. En otro tipo de sociedades, una manifestación así se realiza contra la dirección de la empresa o contra la propiedad… pero en una cooperativa, los socios-trabajadores somos propietarios y elegimos o cesamos a los órganos de gobierno. No podemos mirar a otro lado… o al menos no principalmente a otro lado.

Pero en el fondo, no es sino otra muestra de lo anterior. La grandeza del cooperativismo descansa precisamente en la confianza en que, en el ejercicio de nuestros principios, todas las personas trabajaremos con honestidad (acertemos o nos equivoquemos)… y que si las cosas se ponen feas, seguirá ocurriendo lo mismo.

El cooperativismo, como decía ya antes, afrontará esta situación desde sus principios, sin duda.

Pero es momento de reflexionar sobre cómo recuperar esa parte del espíritu emprendedor que hoy se ahoga muchas veces entre la prevalencia de la paz social “como bien supremo” y el entramado normativo, lo que nos acerca más a la cómoda protección de lo conocido y a la conservación de derechos que al impulso de asumir el protagonismo empresarial que nos corresponde.

Es necesario reentender el significado de nuestros principios al albur de los retos de hoy, sí… pero sobre todo, hay que alinear todos los sistemas con ello, huyendo de la complacencia con una forma de hacer orientada a buscar permanentemente un equilibrio de intereses que ya no es sostenible.

MONDRAGON.

En palabras de una persona muy cercana que comparto, muy probablemente MONDRAGON no volverá a ser lo que era. No podemos saber cómo evolucionará, pero sí que sufrirá cambios importantes… más pronto que tarde.

La crisis de Fagor Electrodomésticos ha mostrado de nuevo la necesidad de dotarse a nivel corporativo de otro tipo de mecanismos que impidan que esa visión “desde el interior” que antes mencionaba, oculte la visión a tiempo de medidas necesarias en momentos difíciles.

Las dificultades que se han vivido para arbitrar soluciones financieras también son una señal de que hay cosas que deben cambiar. La imposibilidad de acceder a proyectos integrales de gran magnitud para los que en la corporación hay buena parte de las competencias necesarias pero que no pueden abordarse por las dificultades para alinear compromisos y recursos son también un reto pendiente, junto al acceso a fuentes de financiación ajenas a los mecanismos internos. La potenciación de la actividad emprendedora, al margen de la capacidad de cada cooperativa para destinar recursos a ello, también.

Y todo esto deberá hacerse compatible o evolucionar desde la naturaleza actual de una realidad cooperativa donde la soberanía radica en la base y no en la cúspide. No va a ser sencillo.

El propósito declarado por Txema Gisasola en su estreno como presidente de la Corporación, “Más MONDRAGON, siente ya urgencias de encontrar un significado práctico, tangible, que debería descansar en cambios profundos de funcionamiento interno para restaurar y reforzar confianza en todos.

COMUNICACIÓN.

Bueno… Creo que a estas alturas, resulta evidente que el mundo ha cambiado y que, como decía antes, los mercados son más conversaciones que lo que muchos pensaban.

Quizá a más de uno no le guste demasiado que parte de esas conversaciones corran como el viento o que sean conversaciones de patio de vecinos… pero es parte de nuestra realidad. Dicho de otra manera, “es lo que hay”. Claro que siempre podemos ignorarlo…

Los mecanismos de comunicación interna son numerosos y están sólidamente asentados en el mundo cooperativo. Pero las personas, cada vez más, queremos información personalizada, aquí y ahora… y los mecanismos existentes no han evolucionado ni con la suficiente velocidad, ni con la suficiente profundidad y adaptabilidad a cada perfil y capacidad para dar respuesta a eso. No se trata de sustituir lo que ya se hace, sino de entender que es solo una parte de lo que es necesario e incluso de lo que egoistamente sería conveniente hacer.

Por otra parte, la comunicación con el entorno ha estado tradicionalmente “descuidada”, cedida al hecho de que la impregnación social tan importante que se produce en las comarcas de mayor implantación de cooperativas (y el caso de Fagor es paradigmático), haría el trabajo por sí misma.

Pero también ahí… se demuestra insuficiente. El simple tamaño de las actuales cooperativas y las nuevas forma de vivir y relacionarnos en sociedad son factores de distorsión muy relevantes en la eficacia de la comunicación. Y las cosas serán aún más complicadas en el futuro.

No puede ser que se den buenas explicaciones… donde nadie esté, donde nadie hable.

Hay dimensiones en la comunicación que necesitan de nuevos aires, inmediatez, solidez y capacidad de entender que la confianza y la reputación se construyen participando de la conversación con la comunidad, especialmente en momentos de dificultad.

BANCA.

Termino esta larga entrada con tres breves reflexiones sobre tres agentes económicos o sociales importantes y sobre su papel en esta crisis de Fagor Electrodomésticos.

Y comienzo por la banca… y por lo que hoy ya es Laboral Kutxa. Supongo que habrá gente que no se lo creerá, pero a pesar del papel fundamental que la antigua Caja Laboral ha tenido en el desarrollo y crecimiento de MONDRAGON, su relación con las empresas cooperativas es hoy simplemente de mercado, como no puede ser de otra manera.

Algunas voces han llegado a reclamar que Laboral Kutxa dispusiera recursos para salvar financieramente a FED, pero eso no es sino una ingenuidad. Afortunadamente para todos, los mecanismos del Banco de España impiden al menos ahora (y ya podía haber sido así no hace demasiado tiempo) que se puedan tomar decisiones no basadas estrictamente en criterios financieros y limitan el riesgo máximo que cualquier banco puede comprometer en su inversión en cualquier sociedad… y en especial en sociedades vinculadas.

Y ojalá que así siga siendo.

GOBIERNO.

Me voy a referir al más cercano, al Gobierno Vasco.

Se puede decir algo similar de su intervención en el asunto. Aunque tampoco en esto soy un experto, sabemos que hay normas europeas que impiden (y también tengo que decir que afortunadamente) aportar fondos públicos directamente para salvar una empresa en crisis. Lo hizo a principios de año indirectamente, creo que mediante avales y fondos Ekarpen, complementando el esfuerzo de 70 millones de euros que entre préstamos y avales pudo colocar la propia Corporación MONDRAGON, pero tanto unos como otros, siempre para apoyar un exigente plan de viabilidad que había sido preparado en los límites de lo posible.

Nada nuevo. Pero nada distinto. No es la primera vez ni será la última en que las administraciones públicas apoyan el desarrollo de planes de viabilidad de empresas en dificultades, particular, sectorial o globalmente.

Que ese plan de viabilidad funcionara dependía de varios factores muy importantes: la renegociación de las líneas de crédito, incrementos de productividad, objetivos de ventas, alianzas y sublicencias de marca…

Unos han podido cumplirse (se han alcanzado las productividades deseadas, por ejemplo) y otros no (no se han conseguido las ventas necesarias, sino que por el contrario éstas han caído sustancialmente por debajo de las previsiones). Si a esto le añadimos que la CNMV ha obligado recientemente a FED (por la propia evolución de los acontecimientos) a registrar pérdidas adicionales en el ejercicio 2012, por rebajas importantes en la valoración de la marca y de los activos de Brandt (también explicables y entendibles)… el cocktail estaba servido.

Solo un “pero”, aunque es indemostrable. Las declaraciones post-preconcurso dicen entre líneas que no se quiere poner ni un euro más: la apelación a MONDRAGON para que sean ellos quienes resuelvan un problema, que ahora califican de “interno”, parece muy claro indicador de que va a primar ahora más cerrar filas y que no se abra ninguna brecha política ni de cuestionamiento de la labor de gobierno, que seguir colaborando abiertamente en apoyar posibles salidas. Salidas que, para producirse, deben dejar claro por lo visto quién es quién en la historia.

Y casi… que solo vale ya una.

Lo cual, por cierto… también reconozco que no es reprochable.

SINDICATOS.

Una perla para el final. Las declaraciones de los sindicatos, casi sin excepción, son una muestra a mi modo de ver de que tienen poco que aportar a la sociedad… y más bien un ejemplo de populismo al servicio de ideologías de cuya capacidad de pervivir sin votos dependen.

ELA destacaba en un comunicado que las decisiones de gestión que habían llevado al preconcurso de acreedores a Fagor habían sido “capitaneadas por responsables que hoy lo son del Grupo MCC”, y que “algunas medidas, como reducciones salariales o aumento de jornada, hubieran sido puestas como ejemplo a seguir por el Gobierno vasco y por la patronal”. “Las decisiones de reducción salarial no tienen ningún recorrido y solo sirven para agravar el problema”.

El comunicado de ELA me ha parecido el más divertido de todos, dentro de lo trágico del asunto, porque precisamente en el mismo comunicado, ELA recordaba que no tiene presencia sindical en las cooperativas y reconocía que no tiene más información que la de la prensa… ¿No creen que, en ese caso, la anterior opinión… es mucho opinar? Díganme, honestamente: si uno no sabe sobre algo (y hablar a estas alturas de MCC, que ya no existe, es un ejemplo demostrativo), ¿no es mejor quedarse callado… o indagar y enterarse bien antes de hablar?

A juicio de LAB, “de poco sirve hoy profundizar en las decisiones que ha llevado a esta empresa puntera a ser un pozo sin fondo de pérdidas”, a lo que ha añadido que “el distanciamiento del espíritu cooperativista inicial, enrocado en el valor para la comarca y sus trabajadores, y la apuesta neoliberal por un modelo de crecimiento basado en profundizar en el mercado inmobiliario español ha sido clave”. “No cae el mito cooperativista, cae el mito neoliberalista por el que se optó en Fagor”.

Según CC.OO., “es uno de los resultados de la aplicación de las políticas de austeridad que estamos padeciendo en Euskadi y fuera de aquí”, a lo que se añade que “Euskadi no es una isla” y que esto es “una prueba de que no necesitamos políticas de disminución salarial ni de contención de gasto; hace falta implementar políticas que incentiven la economía para que se active la demanda interna y también la externa”.

En la misma línea, UGT advertía “que con el concurso de acreedores anunciado de Fagor se destapa la mentira del Gobierno del PP y de las patronales de que rebajando salarios y aumentando la jornada laboral se puede dar salida a las empresas en crisis” y concluía: “Los trabajadores de Fagor lo hicieron y no les ha servido para salvar su empresa”, para cerrar con una recomendación esencialmente pragmática: “Las administraciones vascas deben de poner en marcha políticas encaminadas al desarrollo productivo industrial de todas las empresas vascas que hoy están pasando por momentos muy complicados, debido a las recetas encaminadas al recorte y la austeridad. Recetas que ya han demostrado que adonde conducen es al desmantelamiento del tejido productivo del país”.

Pues muchas gracias a todos, ¿no? Es justo lo que necesitamos, tirar por elevación hasta Merkel, Rajoy y las políticas neoliberales de la derecha que manda en Europa, en España y hasta en Euskadi. Era una aportación necesaria, eminentemente práctica, llena de aportaciones concretas, de imprescindible escucha para resolver el problema de inmediato.

Por mi parte puedo asegurarles, hasta donde me alcanzan las entendederas pero sin temor a equivocarme, que sin los ajustes de anticipos y calendarios que se han realizado en esta crisis y sin disponer de los mecanismos de solidaridad financiera y social existentes, muchas cooperativas de MONDRAGON habrían destruido cantidades ingentes de empleo. Al menos, al mismo nivel que en el resto del tejido industrial del país… o me atrevo a decir que en el interior de algunos de los mismos sindicatos.

Quizá con una excepción en LAB (que es justo reconocer, aunque haya algunos precedentes como para echarse a llorar), la mayoría de los sindicatos responden a este problema (como en general a la existencia del movimiento cooperativo) “desde el fuera de juego”, desde un lugar en el que el sindicalismo se ha demostrado innecesario. Están situados desde hace tiempo fuera de la realidad, en un papel de “borde” del sistema (en el doble sentido) pero inmerso en el sistema.

En fin… que los agentes sociales también necesitan una reinvención.

Pero bueno… tal vez tengan razón los sindicatos… O tal vez no. Pero en cualquier caso, ¿no es sospechoso que con una única explicación se puedan despachar todos los males del universo? Con esa claridad de ideas, me extraña que en general no se hayan dedicado a la política… ¿o será que sí lo hacen?

Nah… seguro que es una maldad mía.

Disculpen, que ya me corrijo…

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