Mes: julio 2014

Vibraciones: la belleza atrapada

Arizkun1

Acabo de estar un par de días en Arizkun, en Baztán, para recoger a mi hija tras dos semanas de campamento “eskaut”. Hacía más de diez años que no pasaba por una zona enmarcada en nombres como Santesteban, Elizondo, Zugarramurdi… una preciosidad.

Elegimos una casa rural, Malkoa. Balentin dejó en su día el salitre para levantar sobre una vieja borda ruinosa la casa que hoy habitamos por unas horas, sin reparar en su historia ni en el empeño por mantenerla muy viva. Malkoa vive de llenarse, pero solo se muestra de verdad cuando todos nos vamos.

Llegamos a media tarde y desde las ventanas de la habitación enseguida se quedó presa la vista en las colinas, los prados, la madera, los caballos y los mil tonos de verde que dialogan entre robles, castaños y avellanos.

Atrapar el momento. La mano fue instintivamente al móvil para recoger con la cámara ese goce visual, con la esperanza de rebobinar las sensaciones horas o meses más tarde.

Con el tiempo, uno va aprendiendo a capturar solo las imágenes que más adelante resultan evocadoras… o eso creo. Me parece que es otra de las ventajas que tiene eso de hacerse mayor.

Me dicen luego que en la mitad de mis fotos no aparecen personas… ¿Y?

¿No es importante capturar la belleza?

El verano es un momento perfecto para llenar de nuevos materiales los almacenes de la vista. Trataré de capturar las nuevas luces que impregnen mi retina, eso es seguro, aun sabiendo que tras los primeros días pueden pasar incluso años sin verlas de nuevo.

Aunque la verdad sea dicha… cada vez lo hago más a menudo en un día cualquiera: una luz especial que se filtra por las arboledas en mi camino diario, gotas de aceite brillando recién vertidas sobre una tostada, rocío sobre una flor, el azul cobalto de algunos cielos justo tras ponerse del todo el sol, o hasta el instante mágico de un equipo trabajando con la pasión de un reto compartido…

Hace una hora he estado limpiando mi móvil de imágenes ya pasadas al portátil. Cuestión de liberar memoria. He vuelto a recorrer instantes pasados y me he dicho a mí mismo que de esto iba a hablar hoy en el blog

Disculpen. 🙂

 

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