Mes: septiembre 2014

Vibraciones: colegio de género

Vuelvo a pasar por una de esas rachas en que el trabajo lo ocupa todo, de forma que en los huecos libres la pereza vence con facilidad a las ganas de escribir en el blog. Pero aunque sea al filo del límite del reloj… voy a cumplir con ese compromiso no firmado de que no pase un mes sin que al menos escriba un artículo.

Ha sido esta misma tarde, en la presentación formal del nuevo curso escolar para los dos últimos años de secundaria. Un breve encuentro en el salón de actos y luego un primer contacto con los tutores, ya cada uno en el aula de su hijo.

El caso es que en el salón hemos estado unas 120 personas y, teniendo en cuenta que entre esos dos cursos hay unos 300 alumnos (o sea, casi 600 progenitores)… la primera pregunta (que me he hecho cada año) es dónde estaban los que faltaban.

Pero la segunda pregunta va sobre lo que me ha llamado de repente la atención. Con hijos de 14 o 15 años, los padres ya vamos para mayores, así que por primera vez en estos eventos, he tenido la sensación, al entrar justo un minuto antes de la hora y ver ya las nucas de todos, de que había entrado a una especie de iglesia, donde solo se adivina gente de edad… digamos que bastante avanzada. 😉

Y de pronto, me he dado cuenta de que las cabezas eran en realidad más rubias que canas, así que les ofrezco, una vez más, una imagen que vale más que mil palabras.

En una especie de remedo de aquellos ejercicios de agudeza visual de los forgendros de épocas pasadas, ¿adivinan algún segmento poblacional dominante, estadísticamente significativo?

Colegio-género

Si amplían la foto igual pueden perder el tiempo como yo: se cuentan 74 cabezas… y 12 son de hombres por 62 de mujeres.

Por si acaso y como información de contexto, les diré que la reunión comenzaba a las 18:45.

Que conste que no soy yo tampoco un gran ejemplo, pero otra vez… la distancia se manifiesta en las cosas más básicas.