Vibraciones: Cataluña

Mi muchas veces admirado Manel Muntada, ha abrazado definitivamente la defensa pública en las redes del referéndum catalán convocado por la Generalitat para este domingo.

La mayoría de mis amigos y conocidos catalanes lo ha ido haciendo a lo largo de los últimos meses, y aunque en su caso me había parecido que de forma más tardía (algunos de mis contactos llevan al menos dos años haciendo proselitismo del “problema catalán” y ya hace mucho que no hablan ni comparten otra cosa), ayer enlazaba en Facebook un artículo de Jordi Galves, publicado por elnacional.cat, que les invito a leer antes de seguir con este post.

¿Ya?

¿Lo han leído?

Pues sí es así…

  • En efecto. Todo eso y mucho más (pero más serio) es lo que muchos miles (¿millones?) de personas y toda una generación de dirigentes políticos han decidido arriesgar jugándose la partida a un órdago a la grande.
  • Y sin embargo… ya hace mucho, pero mucho tiempo que observé que los viejos jugadores de mus juegan “a la piedra”… y es la forma en que parece que siempre… terminan ganando.

Hace ya más de cuatro años que conversaba con Alfons Cornella y Josep Lluis Sánchez en un acto que organizamos en Mondragón sobre lo que entonces ya estaba en marcha, al hilo de la convocatoria de Artur Más para el fallido referéndum de noviembre de 2014. Ellos ya estaban convencidos del camino a seguir, a pesar de que mi visión (distante, no podía ser de otra forma) se aproximaba más la de una generación de políticos catalanes que había decidido conducir a sus ciudadanos por el abismo de las emociones… que es un camino que percibo que siempre acaba mal.

Como mínimo, como un ejercicio de gigantesca frustración social y colectiva.

Con suerte.

Muchos meses más adelante, quizá un par de años, manifestaba públicamente mi estupor (creo que fue mediante un tuit) por la forma en que mi mil veces envidiada, culta e inteligente Cataluña seguía haciendo ruta hacia un suicidio colectivo. “No lo entiendo”, decía yo… Alfons se ofreció: “Te lo explico”. Y yo: “Gracias, pero creo que no me apetecen explicaciones”.

En realidad, creo que sí lo entendía… Lo entiendo. Pero me siguen sin apetecer las explicaciones, porque no tienen ningún valor.

No he escrito prácticamente nada sobre Cataluña en estos años de tensión y desafío político, ni en forma de artículos, ni de enlaces, ni siquiera de comentarios a las publicaciones de los demás. No creo que en total haya más de una decena de modestas y brevísimas intervenciones mías en las redes sobre este tema… y un par de ellas (les aseguro que honestamente creo que MUY educadas y hasta discretas) han tenido como consecuencia que alguien me ha dejado de seguir.

La mentira egoísta es infinitamente menos dañina que la que se envuelve en papel de regalo. La verdad y la honestidad intelectual son conceptos mutilados en las discusiones que observo y la manipulación más descarada camina desnuda entre las justificaciones sin que nadie se atreva a decírselo al rey. Y no encuentro que NADA de lo que ha venido sucediendo en la vida pública en estos años, por poco que me satisfaga o por mucho que me repugne, lo justifique.

Veo a amigos y conocidos embarcados en una etapa emocionante y “trascendente” de sus vidas. También alguno por aquí, aunque la distancia predomina. Pero a mí me genera una profunda tristeza. Qué pena…

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4 comments

  1. Coincido en este punto de tristeza, en mi caso muy mezclado con una preocupación/tensión, lógica por el cómo hemos llegado hasta aquí y están yendo las cosas y por lo que pueda acontecer pronto. Un abrazo fuerte.

    1. Mi tristeza se ahonda viendo la facilidad con que valores que uno creía fundamentales y consolidados se derrumban masivamente por un fracaso o por el brillo de un ideal.
      Diferentes, pero compartiendo tristezas. No es poco, me parece, para empezar…
      Un abrazo, Manel.

  2. Triste, complejo e incierto (o demasiado cierto), cada día que pasa, un poco más. Muy mala solución tiene, cuando desde hace más de veinte años se ha estado sembrando, sin mucho ruido, en las escuelas y los medios/tevetrés sobre miles de personas ahora ya totalmente conversas. A esto le sumas unas fuerzas autonómicas totalmente politizadas y permisivas y unos gobiernos centrales puestos de perfil mientras necesitaban un puñado de votos extra y ya tenemos el teatro montado.
    Esperemos que las leyes de la física se equivoquen por una vez en la vida y el principio de acción/reacción no se haga tan manifiesto, sino, esto tiene muy mal horizonte…
    Un abrazo, Jesús.

    1. La manipulación de la realidad y la utilización fraudulenta y descaradamente politizada del lenguaje dibujan una situación enrocada a la que no veo fácil marcha atrás. Hacer saltar por los aires los mínimos en cuanto a reglas de juego hace que no haya terreno sólido en el que apoyarse. Muchos lo han hecho mal durante años, unos por intención y otros por complacencia, probablemente, pero hasta ahora había líneas rojas que todos, de todas las partes, asumían que nadie iba a pasar… y a partir de que uno se las salta… nadie puede saber dónde acabará el camino, porque liderar mediante la exaltación de emociones colectivas siempre ha sido la base de grandes tragedias.
      Un abrazo, Sergio.

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