Vibraciones: arte y Bilbao (1) – Koplowitz y el Museo de Bellas Artes

Han pasado ya 15 días y aún queda el regusto inquieto de un puente del Pilar disfrutado desde los sentidos. Un grupo diverso y de origen diverso se reunía en Bilbao para ver la ciudad desde sensaciones traducidas por la luz, el color, los aromas, la imagen, los sabores, los sonidos y las formas ligadas al arte, en su pleno sentido.

La agenda cubría tres días, con nivel de actividad descendente pero siempre intensa, llena de experiencias que uno no se permite con asiduidad, o simplemente suceden de forma efímera.

Van a ser varios post… pero suele ser buena práctica empezar por el principio, ¿verdad? 😉

A las 10 y media de la mañana del 12 de octubre nos esperaba la colección particular de Alicia Koplowitz en el Museo de Bellas Artes. Una visita guiada.

La muestra exhibe pinturas, dibujos y esculturas desde la antigüedad clásica hasta nuestros días, sin un hilo conductor más allá de una permanente búsqueda de la belleza.

Nada menos que 90 piezas de una colección que hasta ahora se había expuesto solo una vez (recientemente y de forma más reducida, en julio, en el museo Jacquemart-André de París) y que es una de las colecciones privadas más impresionantes que existen en Europa.

Por lo que nos contaron, la orientación de la colección o al menos su composición era hasta ahora desconocida y desde luego inédita.

Impensable ese estreno en Bilbao, probablemente, de no ser por la excelente relación personal de Alicia Koplowitz con Miguel Zugaza, otra vez director del museo bilbaíno tras la larga y fructífera etapa de saneamiento, modernización y relanzamiento del Prado.

La experiencia de una visita guiada por el arte contemporáneo es única, espectacular. Para un profano como es este escribidor, entender la forma en que cada autor construye su obra, siempre ligada al entorno y los avatares de su vida, abre una inmensa puerta a ver cada pieza desde una perspectiva radicalmente distinta, a absorber una belleza que explota más allá de los cánones de la estética, la armonía o el equilibrio muchas veces invisibles desde la mirada incompetente.

En la colección de Alicia Koplowitz están Miquel Barceló, Modigliani, Rothko, Bacon, Giacometti, Louise Bourgeois, De Kooning, Warhol, Twombly, Van Gogh, Gauguin, Canaletto, Picasso, Juan Gris, Toulouse-Lautrec, Goya, Zurbarán… pero no es esta abrumadora acumulación lo que más hace recomendable la visita.

Es entender…

Entender el camino hacia el desvanecimiento de lo figurativo de muchos autores, admirar la desproporcionada dimensión de la mano de una mujer picassiana, sentir la desolación de las obras de Bacon desde su necesidad de estar sobrio para expresarla, preguntarse por qué se percibe esa extraordinaria belleza en la mujer pelirroja de Modigliani, apenarse en el contraste de la muchacha con su abrigo de pieles de Freud, entender la compleja relación con el comportamiento de la madre y su significado tras las arañas de Bourgeois

La experiencia es extraordinaria, créanme.

Si se han intentado acercarse alguna vez como profanos a este mundo de percepciones intangibles… ¿qué opinan de Miquel Barceló, de su estética y de la utilización de materiales orgánicos? ¿Pondrían un Francis Bacon en su casa si tuvieran la posibilidad de hacerlo? Quizá la respuesta sea no: por la tristeza de la que se impregna cada mirada, por el desasosiego que genera solo el sentir que está al lado, vigilante, o incluso por un simple y subjetivo criterio de fealdad estética o cromática…

Pues hoy yo sí lo haría. Sin dudarlo, disfrutando de entender la tragedia o la belleza que hay detrás de cada trazo, de cada elemento, de cada sombra… como no hubiera sido capaz de ver nunca por mí mismo.

Reconozco que aún hay artistas y obras que se me resisten: Juan Gris, Tàpies… Su dureza me aleja, pero…

TIENEN que ir, están a tiempo: se ha prorrogado, de momento, hasta el próximo 12 de noviembre. Cojan su coche, reserven hotel o vuelo, compren las entradas… y hagan una visita guiada, por favor: llamen o hagan lo que sea necesario para que esté disponible.

Entenderán el arte, en especial el arte contemporáneo, como nunca lo habían entendido.

Y disfrutarán de un museo que es mucho más que la colección de Alicia Koplowitz, en una ciudad que ya es un lugar al que hay que ir.

 


Los cuatro post de la serie son:

Anuncios

3 comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s