Mes: noviembre 2017

¿Números de blog?

Solo habían transcurrido tres meses de la vida de esta bitácora cuando escribí el artículo “Números de blog” para celebrar las 1.000 primeras páginas vistas.

Desde entonces, cada año he ido haciendo balance de cómo me va en esta historia, incluyendo los datos de visitas y la evolución del grado de atención que esta modesta casa despierta en su apreciada comunidad… aunque en varias ocasiones advirtiendo de las dudas que las “estadísticas” de WordPress me ofrecían en cuanto a fiabilidad de los datos.

Hoy ya no me cabe ninguna duda.

Desde la última gran renovación de LinkedIn, esta red profesional contabiliza las visualizaciones que dentro de ella se realizan a las publicaciones que uno hace allí. Como tengo ligada la publicación de artículos del blog desde el propio WordPress a mi perfil en LinkedIn, dispongo de una contabilización específica del tráfico que llega a mi bitácora exclusivamente en ese origen… hecha por ese origen.

El pasado viernes día 10 hice un balance de vistas en ambas fuentes de datos, desde la fecha de publicación de cada uno de los últimos 5 artículos, hasta dicha fecha… y el resultado fue el siguiente:

Como ven, LinkedIn registra 775 páginas vistas desde su propia plataforma (de la que no tengo por qué desconfiar, porque me he ido fijando en cómo iba creciendo cada una día a día hasta estancarse, en este periodo de control), algo imposible si WordPress me dice que sólo se han visualizado 111 en el conjunto de todas las fuentes de acceso en el mismo periodo.

Fuentes que para mí son:

  • Facebook (en mi caso desde luego con un tráfico nada desdeñable),
  • Twitter (que ha ido disminuyendo, pero que aún me sostiene una cierta actividad de enlace),
  • otras redes como Viadeo o Xing donde también publico (admito que en estos casos, cantidades despreciables),
  • Whatsapp (sí, también aquí… y en este caso, por ejemplo, he podido verificar que solo entre los días 12 y 13 hubo casi 100 páginas vistas de la serie “Arte y Bilbao” por este canal),
  • búsquedas de términos o imágenes (siempre hay una cantidad modesta, pero continua, de visitas a través de los motores de búsqueda como Google),
  • feeds sindicados (los Feedly de rigor, que “haberlos hailos”),
  • suscripciones al blog (a través de WordPress, por correo electrónico o por Networked Blogs).

Así que… no solo LinkedIn me muestra que debería multiplicar por 7 los registros de las estadísticas de WordPress, sino que, en función de las otras fuentes de visitas que no puedo controlar, ¿por cuánto tendría que multiplicarlos? ¿Por 10? ¿Por 15? ¿Por…?

Ya… ya sé que los pobres de WordPress.com no tenemos derecho a quejarnos, que todo es gratis y que se trata de un asuntillo amateur… que si uno quiere conectar su blog a Google Analytics u otros servicios, “hay que profesionalizarse” y pasar a WordPress.org…

Bueno, pues no.

Cuando a uno le ofrecen estadísticas desde quien es el indiscutible número 1 del mundo en su campo, espera fiabilidad.

Y si no, que las quiten.

¿No crees, WordPress.com?

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Vibraciones: arte y Bilbao (y 4) – El arte de la ciudad

Bilbao se ha llenado de diseño y de arte. No es la primera vez: el proyecto del Ensanche de finales del siglo XIX y su ampliación de principios del XX salpicaron ya entonces la ciudad de grandes edificios firmados por arquitectos de gran prestigio, entonces necesariamente cercanos.

Pero la construcción del Museo Guggenheim a finales del siglo pasado fue la punta de lanza de una nueva transformación gigantesca de la ciudad, que había venido dando la espalda a la ría en su ya maltrecho pasado industrial y que decidió revertir esa situación convirtiendo las márgenes en la piedra angular de nuevos espacios urbanos dedicados al ciudadano, definidos desde el urbanismo y la arquitectura de diseño.

Arquitectos como Arata Isozaki, César Pelli, Santiago CalatravaFrank Gehry, Álvaro Siza, Rafael Moneo, Philippe StarckDiana Balmori, Ricardo Legorreta o Federico Soriano, han firmado la gran arquitectura de Bilbao en los últimos 20 años, a la que se han sumado arquitectos locales de estudios tan interesantes como Idom, Coll-Barreu o IMD.

Junto con la intensiva rehabilitación integral del Casco Viejo tras las inundaciones de 1983, la profunda restauración de numerosos edificios públicos y privados, o el cosido subterráneo del la ciudad con el hilo del metro firmado por Norman Foster, Bilbao es una ciudad para vivir, para pasear y para visitar.

Una ciudad inmersa en seguir construyendo futuro, en una nueva fase de transformación urbana ya en construcción, diseñada sobre la futura isla de Zorrotzaurre bajo el concepto creado por Zaha Hadid.

Una huella marcada por nada menos que 5 premios Pritzker (el considerado Nobel de la Arquitectura), de entre los 40 nominados a lo largo de toda su historia.

Este último artículo de la serie “arte y Bilbao” aborda las expresiones artísticas que llenan sus calles, singularmente en el ámbito de la arquitectura pero también en el de la escultura y el de la pintura.

En ese denso puente del Pilar pasado hubo tiempo para más que museos y restaurantes. Por ejemplo, decidimos acompañar a nuestros visitantes en el paseo por la ría a bordo de uno de los barcos de Bilboats. Desde el embarcadero en el paseo de Uribitarte (casi frente al Ayuntamiento) y hasta el final de la actual península de Zorrotzaurre, se consigue una síntesis panorámica de buena parte de los edificios emblemáticos anteriores y de varios exponentes de la edificación de finales del siglo XIX, varios de los cuales pueden ver en las fotografías que siguen.

Por supuesto, no se acaban con ese paseo fluvial las posibilidades de disfrute de arte entre las calles de Bilbao. Sin ánimo de abusar de su paciencia y sin afán de ser exhaustivo, voy a recoger para terminar una muestra adicional de arquitectura, junto a dos selecciones de escultura y pintura de las que puede un visitante disfrutar paseando por la ciudad.

ARQUITECTURA

Al margen de la arquitectura religiosa, también abundante y rica, el modernismo, el eclecticismo, el racionalismo… todas las tendencias arquitectónicas de los siglos XIX, XX y XXI tienen presencia en la edificación civil de la villa, habiendo sido protagonista en las décadas más recientes de la transformación de una ciudad industrial a una de servicios, con un marcado componente cultural y un elevado impacto a nivel internacional.

ESCULTURA

No hace muchos años que los bilbainos nos retábamos a descubrir esculturas encajadas en los muros y cubiertas de los edificios de la ciudad. Entonces, en ese pasado industrial que aún muchos recuerdan y que definía a la ciudad por la suciedad de sus fachadas, nadie buscaba belleza artística en sus paseos urbanos.

Cómo hemos cambiado… Hoy, esas estatuas son parte de nuestro paisaje e incluso las reconocemos si nos muestran su imagen. Somos capaces hasta de acertar su ubicación.

Pero el cambio más importante de los últimos años en el campo de la escultura se ha producido fuera de los muros, directamente sobre las plazas, los jardines, los paseos y las calles de la ciudad. Mi selección para este artículo solo contiene escultura con ese carácter: con voz propia.

PINTURA

¿También pintura? ¿Sorprendidos?

Pues sí: también la pintura tiene sitio en la ciudad, fuera de lo que encierran los muros de los edificios, me refiero. Bien… quizá con mayor polémica… pero es indudable que son obras que empiezan a ser catalogadas, con algunos autores internacionalmente reconocidos que empiezan a dejar su impronta artística en varias ciudades del mundo y cuyo potencial creativo se remunera por parte especialmente de las administraciones locales.

No es Bilbao una excepción… y algunos de los murales que pueden disfrutarse en la villa tienen calidad como para traerlos a modo de cierre de la serie.

Pasen, vean… y díganme luego qué opinan de esto…

Hemos terminado.

Con un “añadido publicitario”, esto fue el resumen no exhaustivo de tres días de octubre alrededor del arte en la Villa de Bilbao. Espero que hayan disfrutado de los cuatro posts de la serie y, sobre todo, que les haya dejado con ganas de visitar la ciudad con los ojos puestos en la belleza.

Quizá, incluso, lo puedan hacer en la suya… 🙂


Los cuatro post de la serie son:

Vibraciones: arte y Bilbao (3) – Reflections y Eneko, ¿arte efímero?

Esta tercera entrega de la serie “arte y Bilbao” es un tanto especial.

La Wikipedia define el concepto de “arte” como “cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también comunicativa, mediante la cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, a través de diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros, corporales y mixtos“.

Para el diccionario de la RAE, es una “manifestación de la actividad humana mediante la cual se interpreta lo real o se plasma lo imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros“. 

Además de las visitas guiadas a los museos de Bellas Artes y Guggenheim que describía en los dos posts anteriores, el puente del Pilar dio para muchas otras actividades en las que, a mi modo de ver, el arte se expresa a través de propuestas en cierto modo efímeras, destinadas a no ser reproducidas nunca más o a desaparecer tras ser disfrutadas o consumidas por el observador.

La primera la habrán adivinado quizá por las imágenes de cabecera. Ha inundado redes sociales (me consta que no solo en nuestro entorno) y medios de comunicación, así que a muchos de ustedes no les resultará extraño que la traiga hasta aquí. Se trata del espectáculo de proyección de luz y sonido que sobre la fachada fluvial del museo Guggenheim, se diseñó y representó a modo de celebración del vigésimo aniversario de un museo que ha sido pieza clave en la transformación de la ciudad.

Como un fenómeno recursivo, la piel de titanio fue reflejando durante 20 minutos su entronque con la cultura del hierro, las analogías con el universo naval al que sustituyó, los primeros bocetos, el diseño imposible, la construcción desafiante de su armadura interior, el crecimiento de su epidermis metálica… y sus obras, claro, a través de elementos simbólicos como arañas, pensamientos, gamas cromáticas, geometrías…

El montaje, que se tituló “Reflections“ y que se proyectó del 11 al 14 de octubre, fue diseñado y desplegado por 59 Productions, una empresa británica especializada en espectáculos de mapping.

He leído que se utilizaron 900.000 lúmenes de luz de proyección, casi 5 km de cable de fibra óptica, 120 toneladas de equipo, 160.000 vatios de potencia de altavoz y más de 1 millón de lúmenes de equipo de iluminación. La cifra más importante, con todo, es que más de 300.000 personas asistieron en directo a la representación a lo largo de los 4 días de proyecciones.

No es vídeo-arte, no es cine, no es música… pero es una indudable mezcla de arte y tecnología cuyo propósito es despertar sensaciones detrás de un significado, detrás de una historia. Una pieza artística efímera, que nunca podrá volver a verse en vivo.

Pónganse cómodos, activen el sonido, suban el volúmen y proyecten a pantalla completa los 20 minutos que siguen a continuación. Podrán ver… una gran copia. 😉

Esperen… que esta vez hay más.

Dos por el precio de uno y en esta ocasión, arriesgando. ¿Creen que la gastronomía es arte?

Bueno… no me refiero a cocinar… sino a esa cocina que vive para alcanzar las tres estrellas Michelín. Sin entrar en la polémica del enlace anterior, permítanme defender que sí: de la misma manera que dibujar un croquis del salón de casa o silbar una melodía distraidamente mientras hacemos cualquier otra cosa no son manifestaciones de arte en pintura o música, admito sin discusión que cocinar unas alubias hogareñas no es arte aunque pueda “tenerlo”. 😉

Pero es que hay cosas… En uno de esos tres días nos regalamos el placer de disfrutar de uno de los menús del Eneko, uno de los restaurantes del complejo del Azurmendi que dirige Eneko Atxa desde su atalaya de Larrabetzu (a tiro de taxi, si pueden).

Creo que esa cocina es arte, que trata de provocar emociones en quien se acerca a ella, que utiliza materiales orgánicos, sí… pero que lo hace desde la técnica artística, construyendo texturas, jugando con la luz, con los aromas, elaborando geometrías y gamas cromáticas para el deleite de la vista, diseñando los espacios y generando, en definitiva, sensaciones para la mente que uno descubre por primera vez allí.

No es solo una efímera experiencia sensorial, sino que también es evocativa. Y también es heredera de quien la construye, de su experiencia vital, de sus raíces, del mensaje que con ello quiere transmitir… que lo hay (e importante, me consta por una experiencia previa) en un cocinero de autor como Eneko Atxa.

Déjenme decirles que hay pocas cosas más voluptuosas que el “huevo de caserío sobre estofado de trigo” que probamos, pocas cosas tan sorprendentes como la explosión en la boca de cada “aceituna helada”, pocas tan esenciales como la “gatzatua de foie”, pocas tan intensas como la niebla aromática de fresas para dar la bienvenida al postre…

Pero si aún piensan que el párrafo anterior es solo un conjunto de experiencias sensoriales, echen un vistazo a las siguientes imágenes… y luego hablamos.

   

Mantequilla de cebollino y sal rosa del Himalaya        Aceituna helada con tierra de oliva negra

   

Gatzatua de foie y vino tinto                                         Vermut de Zerratia

Huevo de caserío sobre estofado de trigo y jugo de pimientos a la brasa

   

Rabo de vaca Betizu envuelto en pan crujiente        Merluza al carbón con emulsión de salazones

   

Secreto ibérico “Joselito” al sarmiento, crujiente                 Niebla aromática de fresa

Mmmm… ¿Opinión?

¿Sí? ¿No? Ya ven que tres días dan para diversificar extraordinariamente la aproximación al arte, hasta extremos insospechados pero muy apetecibles, jejeje… y eso que me he propuesto no ser exhaustivo. 😉

Venga… Ya solo queda la cuarta y última entrega: la ciudad.


Los cuatro post de la serie son: