Personas inquietas: Ángel Arboníes

“El conocimiento no se puede gestionar”. La frase estalló en mis oídos en uno de mis primeros encuentros con Ángel Arboníes, pocos meses después de arrancar un camino de trabajo en común que comenzó en el ya lejano diciembre de 2001.

Llevaba solo unos meses tratando de entender qué valor se podía extraer para la empresa de la idea de “gestión del conocimiento” y estaba analizando la propuesta de embarcarnos en proyectos de la mano de MIK, el centro de investigación en gestión de MONDRAGON que Ángel comenzaría por entonces a construir y que hoy está embebido en Enpresagintza.

Así que con esa frase… empezábamos bien.

Más adelante se fue dibujando una explicación racional para ofrecer a otros (“conocimiento es capacidad efectiva de acción” ante estímulos cambiantes) que implicaba entender que el conocimiento solo puede radicar en la cabeza de las personas y que por ello no es posible que sea gestionado, sino que la única posibilidad de encauzamiento viable es habilitar condiciones facilitadoras para que las personas poseedoras de conocimiento decidan usarlo en alineación con objetivos compartidos… por ejemplo, empresariales.

Pero entonces, fue la puerta de entrada a conceptos como la distinción entre conocimiento tácito y explícito (menos evidente en su esencia de lo que la gente en general comprende), los procesos de internalización, externalización, socialización y combinación, la importancia de las competencias esenciales, las narrativas como vehículo de lo tácito, la trascendencia de entender las claves de activación de la productividad en el trabajo de conocimiento, la explosión del producto extendido, la empresa abierta… o las comunidades de práctica como vehículo de intercambio (aprendizaje) y creación de conocimiento (innovación), comunidades tan sencillas, que resultan difíciles de entender… hasta que por entenderlas en su sencillez resultan difíciles de impulsar. 😉

Ángel Arboníes llegó a MIK después de haber estado al frente del Cluster del Conocimiento, un extraño “artefacto” en el universo de clusteres impulsados en el País Vasco, pero muy valioso para quienes entonces nos acercábamos a un mundo donde el aprendizaje organizacional y la innovación empezaban a vislumbrarse como clave de futuro.

Cerca de él conocí a gente como Debra Amidon o Klaus-Dieter Thoben y comencé a entender a Peter Senge, Ikujiro Nonaka o Karl Sveiby, de quien heredé la comprensión de las organizaciones como redes de relaciones entre personas y entre ellas y las “estructuras” internas y externas a las mismas.

Todo lo que sé en materia de “gestión del conocimiento” y una parte de lo que sé de innovación lo aprendí con él. Buena parte de lo que aprendí más tarde sobre innovación se debe a los cimientos que construí entonces.

Y conmigo… muchos otros que recorrimos aquellos proyectos que conformaron (CON)ex, un ambicioso programa de investigación que concluyó en su primera y más interesante fase en 2004, dibujando un “modelo de empresa digital, extendida y basada en el conocimiento” que resultó visionario en muchos aspectos y cuyos entregables, en buena parte, continúan vigentes hoy.

MIK comenzó desde un punto de partida explosivo: la mezcla de una universidad, una empresa de consultoría y un centro tecnológico… y no explosivo por ese hecho en sí mismo (que podía haber conformado un triángulo mágico), sino porque en aquella época era inviable que tres socios se unieran con un propósito común en el que no prevalecieran los intereses particulares de cada parte.

La etapa inicial de MIK, riquísima en su producción… terminó mal. No es cuestión de ahondar ahora en ello porque daría para un libro, pero me atrevo a decir que para Ángel fue un cierre de etapa básicamente de sufrimiento.

Mis últimos contactos frecuentes con él fueron en ese momento, en que nos ayudó a construir un modelo de gestión que personalmente considero muy potente, desde una comprensión de sostenibilidad económica, social y medioambiental ligada a la comprensión actualizada del hecho cooperativo.

Bueno… no se puede escribir sobre Ángel sin mencionar un carácter con frecuencia intelectualmente provocativo… o al menos “complicado” para quienes se negaban a enfrentarse a subir una mínima escala de abstracción que les permitiera juzgar sus actos desde la reflexión de las claves del conocimiento, instalados en el confort de quien ha alcanzado dosis de poder suficientes como para imponer sus criterios en base a comportamientos aprendidos que no está dispuesto a cuestionar. Siempre se sintió, creo yo, en un equilibrio inestable

Pero en sentido contrario, entrar en el juego de su provocación siempre fue un camino de aprendizaje y descubrimiento continuo. Discutir intelectualmente desde posiciones enfrentadas, pero desde la apertura personal a cambiar de posición, una tentación permanente.

Creo que quien le conozca coincidirá conmigo, sin dudar, en definirle como un personaje singular y de fuertes convicciones. Si leen algún artículo, pero sobre todo algún libro suyo que haya sido escrito en colaboración con otro autor, no les resultará nada difícil identificar qué parte corresponde a su aportación personal, a poco que le hayan escuchado.

Les dejo al final un vídeo muy corto de aquella época de cambio de etapa, no porque diga nada especialmente brillante en el mismo (busquen para ello sus ideas en sus publicaciones… o en YouTube), sino porque es el Ángel que yo conocí. Como explica en esos 3 minutos, se había pasado una vida tratando de que innovaran grandes empresas que en el fondo… no querían innovar.

En años sucesivos dedicó mucho tiempo en un proyecto más personal, volcado en ayudar a empresas de menor dimensión, con barreras diferentes pero igual de importantes para la innovación… y yo le perdí en cierto modo la pista.

Esta semana fallecía en Durango. Me enteré por una publicación de Enrique de la Rica en LinkedIn y como decía en mi comentario… si está en un lugar donde haya tertulia, seguro que es un buen lugar para estar…

Puedo afirmar que es una de las pocas personas que he conocido personalmente con las que he aprendido a mirar a las organizaciones empresariales desde una mirada sistémica profunda. Lo poco o lo mucho que haya crecido en ese camino a lo largo de mi vida profesional, se lo debo a no más de 4 personas y una de ellas sin lugar a dudas fue él.

Con este post rompo una de las reglas que me había impuesto en este segmento de “personas inquietas”, que no alimentaba desde hace ya 8 años: la de hablar sobre personas con las que uno aún puede coincidir. Pero he sentido que debía hacerlo.

No se me ha ocurrido nada mejor que pudiera hacer.

6 comentarios

  1. Precioso artículo Jesús. Muchas gracias por escribirlo. Yo nunca le conocí en persona, ni siquiera su nombre, confieso, como referente en innovación y transformación empresarial, a pesar de ser temas en los que tengo cierto interés. Pero en cuanto he visto la foto he recordado algo.
    En un evento sobre servitización del que formé parte hace apenas un año (-> https://www.motorlan.es/es/motorlan-en-la-jornada-gipuzkoatic-sobre-servitizacion/), al final, en el turno de preguntas entre el público alguien intervino con un tono, un arrojo y una seguridad que al segundo instante, después de la sorpresa inicial pensando que era el tìpico acalorado con el tema, me di cuenta que su palabra tenía más que fundamento. Tanto que al terminar me preocupe en descubrir quién era y en cuanto me senté en el ordenador le busqué en Linkedin.
    Esa foto de su perfil me llamó tanto la atención que ahora en cuanto la he visto, la conexión ha sido inmediata. No era su aspecto actual y me quedé con la impresión de que era un personaje bastante especial, que estaba tal vez ya de vuelta de muchas cosas y que tenía una pespectiva bien madurada. Fueron solo flashes, intuición. Ahí lo dejé sin más.
    Ahora al leerte lo entiendo todo. El video también no tiene desperdicio. He vuelto a recordar aquel momento y su energía.
    Hay personas que merecen un recuerdo y reconocimiento, incluso aunque no las hayamos conocido.
    Muchas gracias de nuevo por compartir tu experiencia Jesús.

    Me gusta

    1. Bonito también tu comentario, Mikel, así que gracias por dedicarle tiempo a hacerlo.
      La verdad es que podía haber añadido muchas más de las cosas que aprendí en aquélla época, como el proceso de innovar en los límites, la importancia de los capitales intangibles (relacional, intelectual… humano) en el valor de una empresa, el desequilibrio entre la ansiedad conservadora y la de supervivencia como factor de cambio… o anécdotas y episodios poco gratificantes que implicaron a otras personas, en el lado oscuro que todo momento tiene.
      Fue una época magnífica, de crear, de descubrir, de creer que podíamos cambiarlo todo… y desde el punto de vista de hoy, también de rigideces personales que no creí tener y que desde luego aún tenía. Y que supongo seguiré teniendo… 😉
      Me ha resultado muy bonito leer cómo conectabas los puntos hacia el pasado… así que gracias a ti por compartirlo también. 🙂

      Me gusta

  2. Yo también me he enterado de su muerte por las redes, habéis sido varios los que le habéis recordado, es obvio que ha dejado un poso importante en personas relacionadas con el ámbito de la gestión empresarial.

    Coincidí algo con él y le leí bastante en su día (era la época del nacimiento del MIK y el proyecto (CON)ex). Me pareció que estaba varios pasos por delante. En lo que decía y en cómo lo decía. Impactaba además por su carácter.

    Luego le perdí de vista por cambiar de trayectoria profesional y recientemente, aprox. 16 años mas tarde, tras verlo varias veces por Zarauz, accedí a Linkedin y leí nuevos artículos suyos. Y otra vez me volvieron a parecer interesantes, con contenido relevante y provocativos en el buen sentido.

    Puedo entender perfectamente a aquellos que sentís más de cerca su pérdida.

    Jokin

    Me gusta

    1. Pensar hoy con la ambición de aquel momento en entender a las organizaciones como redes que aprenden, inmersas en un proceso evolutivo, no parece sencillo. Los últimos años nos han ido llevando a miradas muy a corto, eficientes… pero quizá poco orientadas a la creación de nuevo valor. Fue una gran suerte vivir esa etapa, en primera línea de lo que era el pensamiento organizativo. Gracias por tu comentario, Jokin.

      Me gusta

  3. Jesús: me ha encantado. Creo que has atinado muchísimo en cómo era Ángel y lo que ha influido en muchísima gente (e insisto como he compartido antes, en que estoy viendo poco reconocimiento de determinadas personas y entornos).
    Elevaba nuestro listón con sus reflexiones, preguntas y desarrollos. He escrito sobre ello también en mi blog: http://www.equiliqua.net/2020/11/12/tanto-por-agradecer/
    Eso sería quizá lo que más le “enfermaba”: no querer superar ese listón, llámalo del conocimiento, llámalo de la innovación.
    Compartimos espacios, como sabes. Y también puedo afirmar que como tú, este Juanjo no sería igual sin Ángel.
    Abrazote muy fuerte.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .