Vibraciones sonoras: las playlists del covid… y el retrofitting

La categoría de «vibraciones sonoras» apareció tarde en esta bitácora.

Básicamente respondía a un par de hechos que coincidieron en el tiempo: por un lado, que empecé a sentirme absolutamente dueño de escribir sobre lo que me diera la gana en cualquier momento, aunque el tono general del blog fueran los temas de empresa; y por otro, que habiendo hecho un considerable esfuerzo de ir construyendo un disco anual con una selección personal de 100 canciones mayoritariamente publicadas ese año, descargadas una a una desde redes p2p, me apeteció compartirlo en esta casa.

Mi primer CD fue el de 2006, el año en que nacía Spotify, aunque por aquel entonces yo no lo supiera, ni entonces ni durante varios años más (hasta finales de 2008, de hecho, no se lanzó la plataforma al mercado). Eran tiempos donde uno tenía que aguantar que los soportes digitales se comercializaran a mayor precio que los vinilos, o que iTunes cobrara 0’99 $ en USA y 0’99 € en Europa por el mismo producto distribuido por el mismo canal… así que uno se sentía invitado a buscarse la vida primero para aprender discernir inmediatamente después entre plataformas realmente p2p o propuestas abiertamente piratas, que escondían negocios lucrativos detrás de la imagen romántica de rebeldía frente a ese abuso de las multinacionales del sector. Por decir algo… 😉

El trabajo no era pequeño: además de la primera tarea de elegir 100 canciones, había que seleccionar para cada una el torrent por el que acceder a un contenido de calidad y al mismo tiempo con formato de compresión que no implicara comerse medio CD de destino, había que descargar las canciones, nombrarlas de modo uniforme para que los reproductores las identificaran, ordenarlas, quemar el CD con ellas, diseñar e imprimir las carátulas del CD y de su caja…

Muchas horas, la verdad… y por eso me pareció una buena idea compartir ese trabajo en inquietos… sin ser consciente, el principio, de que volcar cada CD a una lista en un post exigía identificar enlaces a vídeos musicales de YouTube (siempre que fuera posible) o a audios disponibles en abierto en internet, lo que en sí mismo era un nuevo trabajo, de más dedicación de la estimada.

Así fueron cayendo los discos de 2006, 2007, 2008, 2009 y 2010… y así empecé el de 2011, que se quedó a medias sencillamente porque las obligaciones profesionales y familiares apretaron los tiempos libres hasta el punto de interrumpir el camino.

Hay que decir que también influyó que la orientación de los discos (muy marcada por las novedades pop en castellano) dejó de ser muy apreciada por la familia según pasaban los años… así que la recompensa al esfuerzo claramente se iba reduciendo en el tiempo. 😉

Y así se acabó, como derivada, la categoría de «vibraciones sonoras» del blog.

Hasta hoy…

Hace tres años se instaló en mi móvil la suscripción de pago de Spotify… y la pandemia de 2020 fue la excusa perfecta para comenzar a construir mis listas de reproducción. Comencé poco a poco: cada fin de semana iba añadiendo temas en castellano a una de esas listas, asociada al año en curso. Una forma fácil de ir sumando temas, sin esfuerzo, simplemente haciendo un click tras escucharlos.

El resultado: el disco de 2020 contiene 10 horas de música pop, rock, indie y algunas excepciones más desde el folk, pasando por el bolero o hasta el trap. Siempre en castellano, una orientación mantenida desde el origen y que tiene como principal explicación lo bien que acompaña a los viajes familiares en coche. 🙂

2021 sigue por el mismo camino, pero esta facilidad de ir creando lista me fue provocando cada vez más ganas de volcar los viejos CD de canciones descargadas a nuevas listas de Spotify… y este fin de semana pasado, lo he hecho.

La página de «vibraciones sonoras» tiene ahora un nuevo diseño: una tabla en la que la primera columna enlaza a los viejos post, donde se exponen los contenidos y el contexto de cada disco y se enlazan a su vez los vídeos de los temas seleccionados para cada año del periodo 2006-2010, con una segunda columna que en esta ocasión enlaza a las playlists de Spotify donde he recopilado cada una de esas selecciones anuales.

Y claro… se añaden las de los años 2020 (ese año covid que tardaremos en olvidar) y 2021 (aún covid, pero espero que finamente marcado por la victoria de las vacunas), que aún está en semanal construcción.

Nada más, estimados lectores. No es ésta una categoría muy popular y no parece que vaya a serlo (entre otras cosas porque sobre gustos no hay nada escrito… y sobre gustos musicales mucho menos), pero como decía en el arranque de este post, esta es mi casa.

A la que, claro está, siguen todos invitados. 🙂

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