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Reflexiones: la necesaria evolución de los eventos de emprendimiento

En el marco de las estrategias de diversificación e innovación que hemos definido, hace unos días tuve la ocasión de asistir al Asturias Investor’s Day (AID), viaje para el que asumí el rol de inversor (dada la naturaleza de la jornada), aunque la mirada estuviera siempre puesta en oportunidades, más allá de los propósitos de partida.

Quizá por ser ésta solo la quinta edición, pero con un paréntesis de tres años desde la cuarta, no teníamos registrado este evento entre la lista de los que a cada año prestamos atención y trabajamos con una cierta sistemática.

Mi experiencia fue muy satisfactoria en comparación con otras previas similares, por varias razones entre las que destacaré las siguientes:

  • Se incluyeron startups puras (alguna incluso apenas llegaba a ello), pero no se cerró la puerta a empresas jóvenes con cierto recorrido ya en el mercado y que necesitaban financiar su crecimiento. Desde la perspectiva de un gestor de fondos de inversión, me atrevo a decir que quizá esa mezcla standup-startup-scaleup no sea de especial interés dada la frecuente especialización de cada fondo… pero desde la de una empresa que trata de mover «corporate venture capital«, resulta muy interesante a la hora de ir configurando una cartera de inversión equilibrada en su composición y en la gestión del riesgo.
  • La organización hizo un esfuerzo por documentar previamente en su web las propuestas de valor, los modelos de negocio y las necesidades de crecimiento de cada una de las 75 iniciativas preseleccionadas, lo que se agradece especialmente a la hora de preparar una asistencia efectiva y eficiente.
  • Prestó igualmente atención previa a los inversores, tanto individuales como institucionales o corporativos, preocupándose también por que cada uno tuviéramos públicamente descritos nuestros propósitos y objetivos de inversión en la misma web del evento, buscando ya desde antes del «día D» el que empresas e inversores identificaran potenciales contactos de interés.
  • Realizó un importante trabajo de planificación previa de encuentros, de duración limitada, en función de las demandas que los inversores pudieran haber realizado a través de la web (en mi caso, 6 reuniones de media hora y 3 de un cuarto de hora a lo largo del día, desarrolladas con puntualidad británica).
  • Reservó espacios para la serendipia, en encuentros no programados de 2 escasísimos minutos, que te llegaban uno detrás de otro en varias rondas a lo largo del día, lo que siempre es una ocasión (por improbable que sea) de encontrar un valor inesperado a cambio de un esfuerzo prácticamente nulo.

No es sin embargo el objetivo de este artículo loar la organización del AID (no es una de mis «vibraciones»), sino que simplemente lo uso como introducción a una reflexión que me viene rondando desde hace tiempo, pero que con la frialdad del retorno a la actividad presencial tras los años de pandemia, me parece bastante clara: muchos de los eventos de emprendimiento de carácter general que han venido proliferando en los últimos años, tienen hoy más de encuentro social que de fomento de canales de colaboración o inversión en el ya vasto «universo startup«.

A lo largo de los dos años de pandemia, cada uno de la mejor manera que ha podido, se han abierto canales telemáticos de conexión con startups para profundizar en sus propuestas y necesidades. Espoleados muchas veces por foros de inversión y eventos online como punto de partida, los contactos a través de una pantalla se han multiplicado, pero mi percepción es que la efectividad no ha sido todo lo alta que ha aparentado ser.

Es verdad que, desde la perspectiva inversora, parece haber habido bastante dinero disponible estos dos últimos años y se han cerrado numerosas operaciones… pero nada sustituye a tocar el producto o la tecnología, a conocer en persona al equipo que hay detrás de cada proyecto, a observar cómo interactúan en el espacio natural de trabajo y sobre todo a permitir que largas horas sustenten un nivel de indagación y un conocimiento tácito que no se adquiere con la intermediación de una pantalla o con el contacto solo con el promotor.

Todo apunta en la actualidad a un periodo de vacas flacas, donde la actividad inversora se va a retraer, donde las valoraciones van a ser mucho menos generosas y donde muchas startups, en consecuencia, no van a poder financiar sus necesidades de supervivencia con la fluidez con que venía sucediendo hasta ahora.

En este escenario donde la relación física va a cobrar renovada importancia en las decisiones, la semana pasada dediqué un cierto tiempo a revisar, una por una, la lista de las 100 startups seleccionadas para concurso por el South Summit que se celebrará en Madrid en breves días. Déjenme contarles la experiencia como contraste…

Segmentadas en 10 bloques (comunicaciones, conectividad, tendencias de consumo, negocio digital, educación, transición energética, finanzas, salud, industria 5.0 y movilidad), en la web se ofrece una breve reseña de a qué se dedica cada una de las 100 finalistas.

Revisadas todas ellas, mi selección de las startups en las que he podido identificar algún factor de especial interés o de diferenciación ha ascendido a la extraordinaria cifra de… 0.

Bueno, miento… había una, pero ya la conocíamos desde hacía tiempo y de hecho estamos en contacto directo con ella. Espero que no lo perciban como una muestra de arrogancia o prepotencia… pero que ninguna de las 100 startups elegidas por el que me atrevo a decir que es el evento más importante de emprendimiento del sur de Europa haya captado mi atención… me resulta francamente llamativo.

He estado en dos ediciones del South Summit con anterioridad… y tampoco es que haya encontrado allí grandes cosas, pero siempre me ha pasado algo curioso: he encontrado más atractivo en las startups con presencia física en el espacio expositor, que entre la lista de finalistas al premio del año.

El problema es… que unas y otras no coinciden (o no lo han hecho en pasadas ediciones). O sea, que hay startups en la lista sin stand y hay startups con stand que no están en la lista, lo que no sería mayor problema sino fuera porque no se divulga (o yo no soy capaz de encontrarla) la lista de empresas físicamente presentes en el área de exposición.

Y eso que una entrada de «visitante cotilla», la más barata, cuesta 120 € (la tarifa media se sube a los 700… y no les hablo de la premium), frente a la asistencia al AID, que fue totalmente gratuita.

El South Summit siempre ha tenido una buena parte de exhibicionismo, de «postureo», pero si en las primeras ediciones tenía cierto sentido porque se trataba de poner el «universo startup» en el mapa (y colaboró en ello), el persistir en el modelo, con conferencias en salas de 500 personas a las que asisten 15, donde es más importante el marketing que se construye sobre ellas que la conferencia en sí, con visitas institucionales que no tienen nada valioso que aportar, con concursos más movidos por la ambición de encontrar «unicornios» que de impulsar iniciativas de gran valor para la industria o para la sociedad… creo que no aporta demasiado, aunque sus ingresos sigan rindiendo bien las cuentas.

Vale… admito que, viniendo de la industria, puedo estar viéndolo todo desde una mirada muy sesgada. A fin de cuentas, el mundo de los unicornios también tiene que tener su espacio, claro está. Y además, en mi doble propósito de impulsar estrategias de colaboración e inversión con startups, no pierdo de vista nunca tampoco el primero, que implica acceder a un espectro amplísimo de propuestas de valor, porque su aportación innovadora puede tocar a cualquiera de los procesos de gestión de una compañía.

Pero creo que va siendo el momento de que, al menos para los intereses del mundo empresarial, los eventos de emprendimiento se vayan progresivamente retratando en un propósito y vayan mostrando cada vez más vocación de servicio en contraposición al afán de escaparate.

Tanto para proyectos en colaboración (ser «smart client«) como de inversión (ser «smart money«), creo por tanto que tienen que evolucionar en dos direcciones importantes:

  • Especialización. Pretender encontrar un unicornio y que al mismo tiempo la industria encuentre su nicho de atención, son cosas incompatibles a mi modo de ver. No quiero decir que no puedan ser asuntos coincidentes en una misma startup, por supuesto… pero sí que el diseño del evento no puede hacerse mirando a esos dos extremos a un tiempo, que si confluyen en algún caso será más por casualidad que por causalidad.
  • Transparencia e información. Al modo de lo sucedido en el AID, es muy importante ofrecer de forma transparente información de valor previamente a la celebración del evento, de forma que un trabajo serio de preparación pueda favorecer conexiones fructíferas y eficientes en el mismo. Los promotores no solo deben ser expertos en la organización de eventos, sino en la comprensión de las propuestas de valor presentadas y en mostrar su atractivo para los inversores adscritos. En definitiva, deben ponerse más al servicio de las necesidades de startups e inversores que del evento en sí mismo.

Tampoco propugno foros absolutamente verticales («el evento de emprendimiento en el sector náutico de deporte fluvial más importante de Europa»), sino de una segmentación de ámbitos que son de una naturaleza muy distante: el universo de la tecnología de materiales, propiedad intelectual, servicios de ingeniería, o producto físico es muy diferente del de las plataformas de consumo, marketing, turismo, ocio y conexiones sociales; el de la tecnología de sensorización, computación cuántica, aprendizaje automático o inteligencia artificial es muy distinto del de marketing de eventos, soluciones de streaming, gestión de eventos o gestión de activos.

Creo que la proliferación de eventos demanda ya dar este paso, que puede evitar que la frustración, que en muchos casos empieza a ser palpable hasta el punto de que se empieza a asumir como un peaje inevitable, acabe pasando una factura demasiado cara para muchos de los promotores de estos foros.

Me dirán que algunos de ellos son privados y que sus intereses de escaparate son lícitos para ellos… Pues sí, les reconozco esa verdad, pero ellos en especial deberían entender que rendimientos pasados no suponen garantía de rendimiento futuro… más o menos como nos advierten los bancos respecto de los intereses históricos de un fondo. 😉

Hay que mejorar la eficiencia del sistema.

Año.13: balance y resumen

La verdad es que es muy difícil encontrar una imagen que guarde un significado vital y positivo para el número 13: la mala suerte le persigue en la superstición de varias civilizaciones, en varias épocas y hasta en los refranes populares.

Terror de viernes 13, «en 13 y martes ni te cases ni te embarques«, augurio de mala suerte que lleva a quitar la fila 13 en los aviones o saltarse ese número de piso en los hoteles… con algo sobre 13 fases lunares de los mayas en el otro sentido… y poco más.

Al final, para ilustrar este post conmemorativo me he decidido por el significado de la carta número 13 del tarot (algo muy ajeno a mi interés), porque me he encontrado que, a pesar de que representa a la Muerte (y mi primer pensamiento fue el de «otro elemento negativo más»), en realidad lo que al parecer esconde en su sentido oculto es el cambio (la muerte de algo y el nacimiento de otra cosa)… y eso no es más que la vida misma… y en eso estamos, en realidad, en esta época incierta.

13 años de blog con 17 artículos publicados en los últimos 12 meses, elevan ya a casi 250 las entradas de esta bitácora, a la que WordPress dice que han ido llegando casi 100.000 visitantes distintos… aunque no sigo con más datos porque ya saben, quienes de vez en cuando se pasan por aquí, que de eso no me fío nada (pero nada).

Entre esos 17 artículos creo que han destacado los relacionados con la transformación digital de las organizaciones, una serie con relativa buena acogida (para lo que suele ser habitual en esta casa), fundamentalmente centrada en claves simples pero importantes a la hora de comenzar dicho camino.

La lista es la siguiente:

Reflexiones:

Vibraciones (con sus detonantes):

Vibraciones sonoras:

Otros:

Un año más, mis reflexiones sobre “Ventajas e inconvenientes de la gestión por competencias” siguen liderando la clasificación de artículos más vistos, con 1.200 visitas nuevas casi 12 años después de ser publicadas.

Entre los 10 artículos más vistos ha entrado el de «5 claves de la transformación digital de la empresa (industrial)» y entre los 15 primeros también «La organización del área digital (y mis dudas)» y mi reacción «Siento que debo disculpas, pero…«.

Otro leve ascenso en suscriptores… y la grata noticia de los comentarios, que este año han repetido número cercano a los 50 en conversación cruzada, sobre 9 de los posts en el propio WordPress, más otros tantos en las publicaciones de LinkedIn.

Termino comentando que, como cada cierre anual, queda actualizada también la página de «temas de empresa«… y que como todos sabemos, «13… mal número si no crece«, así que este año, sin duda alguna, habrá que seguir… 😉

Año.12: balance y resumen

La docena es una medida que curiosamente nos acompaña en buena parte de la forma en que regulamos nuestras vidas: 12 meses cada año, 12 horas en el reloj.

Doce fueron los Apóstoles, las tribus de Israel, los signos del Zodiaco, los caballeros que se sentaban alrededor de la Mesa Redonda, los dioses principales griegos o hasta las estrellas que adornan la bandera de Europa.

El 12 es también un número clave en otras métricas como la de longitud (lo fue ya en las civilizaciones sumeria, griega o romana), donde un pie es la medida natural que contiene 12 pulgadas… lo que tiene su belleza, porque el 12 contiene a la vez exactamente mitad, tercio, cuarto, dos tercios y tres cuartos. Me imagino que esto encaja muy bien con ese carácter tan pragmático de los anglófilos… y quizá por eso sean los únicos que lo han conservado. 😎

Pero también (y esto es más sorprendente para una cultura inmersa en el sistema métrico decimal) es la unidad habitual de compra para cosas tan distantes y prosaicas como las rosas, los huevos, los pasteles… o los churros.

El caso es que son 12 años de blog… que van siendo ya muchos en una relación de amor. ❤ 😉

El año ha sido más diverso y equilibrado que los precedentes, con la recuperación del casi olvidado capítulo de «personas inquietas» mediante un post en recuerdo y reconocimiento póstumo de Ángel Arboníes, a la sazón y junto a la comparación entre producto y servicios como factor de diferenciación competitiva en empresas B2B, uno de los más leídos, compartidos y comentados del año.

La lista es la siguiente:

Reflexiones:

Vibraciones:

Personas inquietas:

Otros:

No sé si acabo de entender bien esta persistencia (¿se habrá convertido en texto de trabajo en algún sitio?), pero según WordPress (???), un año más mis reflexiones sobre “Ventajas e inconvenientes de la gestión por competencias” siguen liderando la clasificación de artículos más vistos, con miles de nuevas visitas (ya acumula más de 20.000).

Solo los registros de LinkedIn sobrepasan las 12.000 visitas a los artículos de este año, mientras el total de WordPress dice que no llegan a las 1.200… y no digo más.

Otro leve ascenso en suscriptores, hasta los 139… y la grata noticia de los comentarios, que este año han aparecido en un número cercano a los 50 en conversación cruzada, sobre 7 de los posts, en el propio WordPress pero también en las publicaciones de LinkedIn, cada vez mayor referencia para mi red no solo ya para leer y comentar, sino también para compartir o recomendar.

Que sepan que queda actualizada también la página de «temas de empresa«… 🙂

Año.11: balance y resumen

El número 11 me trae siempre a la memoria una enorme casualidad que puedo prometer y prometo que es de verdad verdadera. Un 11 de noviembre de hace a lo mejor 40 años, se me ocurrió mirar a ver qué hora era en mi reloj, un Casio digital y de muñeca (infinitamente más antiguo que el de la imagen de cabecera)… para sorprenderme con la imagen visual desconcertante de una pantalla llena de «palitos» que pareció no moverse durante segundos… En efecto, marcaba las 11 horas, 11 minutos y 11 segundos de ese día 11-11.

He visto una imagen parecida otras dos veces en mi vida, pero es verdad que en estas ocasiones era muy consciente de que era el día en que se iba a producir y por tanto no puede hablarse estrictamente de casualidad en ello.

Se cumplen 11 años de este blog, que ha sumado en los últimos 12 meses 1 artículo cada mes, con la precisión de un reloj.

Al número 11 se le suele asociar espiritualidad y fortaleza: como número maestro, se asocia a la responsabilidad de qué hacer con los dones que se poseen… aunque a veces, también con castigarse por la sensación de no haber correspondido suficientemente a la misma.

Algo de esa mezcla de espiritualidad y fortaleza ha estado presente este año en inquietos. Muchas «vibraciones» fruto de sucesos desencadenantes y solo 4 «reflexiones», tres de ellas sobre la compleja y necesaria relación entre las empresas consolidadas y las startups… más un añadido, con la marca 5.0, sobre la respuesta de Japón ante el modelo alemán «cuatrocerista». Esta es la lista:

Reflexiones:

Vibraciones:

Otros:

En la parte cuantitativa, un año más mis reflexiones sobre “Ventajas e inconvenientes de la gestión por competencias” siguen liderando la clasificación de artículos más vistos, con miles de nuevas visitas. Me ha gustado ver que dos de los artículos nuevos, la introducción a la idea japonesa de «sociedad 5.0» y la reflexión sobre cómo se vive un cambio de etapa profesional se han situado en el top-10 de las visitas de estos 12 últimos meses.

Solo los registros de LinkedIn suman 9.000 visitas a los artículos de este año, donde el total de WordPress dice apenas 1.200, así que como ya anuncié el año pasado si no cambiaban las cosas en las estadísticas de WordPress, no voy a volver a publicar los gráficos y tablas que he ido publicando año a año durante los 10 primeros de la bitácora…

La suma-resta de suscripciones controladas sigue subiendo ligeramente, hasta las 138 y en la conversación (que además se ha activado en distintas redes), el mayor número de comentarios ha surgido, casi como cabía esperar, en torno al cambio de etapa.

Hala… a por la docena. 🙂

Año.10: balance y resumen

Se cumplen ahora 10 años de este blog, que languidece haciendo asíntota con ese mínimo autoimpuesto de 1 artículo al mes. Este año, con matemática exactitud, sigo manteniéndome fiel a esa disciplina personal para seguir escribiendo… porque en el fondo cuando lo hago me gusta.

He recuperado en estos últimos doce meses el gusto por temas de empresa, que aparecen no solo en las habituales sentadas reflexivas, sino también en alguna de las reacciones a sucesos imprevistos que aparecen a mi alrededor, esas vibraciones desencadenadas por lo que acontece. Esta es la lista:

Reflexiones:

Vibraciones:

Otros:

En la parte cuantitativa, un año más mis reflexiones sobre “Ventajas e inconvenientes de la gestión por competencias” siguen liderando la clasificación de artículos más vistos, con otras 1.200 nuevas visitas (ya son casi 17.000 acumuladas). Me ha gustado ver que dos de los artículos del año, la crítica de la creación colectiva y la experiencia en la lectura de una tesis doctoral, se han situado en el top-10 de las visitas de estos 12 últimos meses… aunque claro, me ha dado pena que no estuvieran ahí al menos el resto de mis «reflexiones».

Está claro, por otro lado, que capta más la atención la crítica que los aprendizajes… 😉

Ya saben, si me siguen cada año en estos balances, que tengo una particular pelea con WordPress, a cuyos datos no veo por dónde agarrar a poco que los contraste con otros registros estadísticos de visitas. Van en este décimo aniversario las gráficas y cuadros de costumbre… pero será la última vez que lo haga si las cosas no cambian radicalmente. Y es que a la evidente pérdida de audiencia de esta bitácora, se da este efecto hipermultiplicador que, permítanme decirlo, me resulta MUY desmotivador… 😉

Así que acabo de llegar a la conclusión de que no hay por qué fustigarse más de la cuenta, ¿no creen? 😀

En contraposición, la suma-resta de suscripciones controladas sigue subiendo ligeramente, hasta las 136, a pesar de haber perdido algunos suscriptores con el cierre de alguna vieja plataforma de enlace. Como siempre, lo más agradecido han sido los comentarios, un paso más allá de la lectura que mueve a participar de la conversación, que han aparecido en varios de los artículos y en especial en la crítica a la creación colectiva.

Un año más… vamos a seguir.

Año.9: balance y resumen

Desde el rol de escribidor, el número 9 me lleva a esas 9 musas, nacidas en 9 noches de amor, que a veces se entretienen bailando con Apolo y dejan de iluminar la inspiración necesaria para escribir.

Y es que 9 años hace ahora esta bitácora, con frecuencia abandonada al baile de esas musas.

Suma uno más los escritos al registro del año anterior, para cerrar con el 15 el número de artículos publicados en estos últimos 12 meses, quizá los de menor contenido profesional de la pequeña historia del blog (ya decía hace un año que se avecinaba un 2017 de crisis en el terreno profesional… y se nota) y casi con seguridad los de mayor contenido en imágenes.

En sentido radicalmente contrario a anteriores balances anuales, esta vez casi todo lo he escrito como respuesta a lo que me ha ido sucediendo. Dos ciudades (Barcelona… y sobre todo Bilbao) dibujan un escenario yin y yang para este año, en el que también una palabra lo ha llenado todo y exige ser nombrada por derecho propio: arte. Esta es la lista:

Reflexiones:

Vibraciones:

Otros:

En la parte cuantitativa, mis reflexiones sobre “Ventajas e inconvenientes de la gestión por competencias” siguen liderando la clasificación de artículos más vistos, con otras 1.500 nuevas visitas (ya son más de 15.000 acumuladas). Ninguno de los del año se sitúa en el top-10 de las visitas de estos 12 últimos meses, aunque un par de ellos, la noche en blanco en El Prat y la hibridación entre SCRUM y 5M sí aparecen entre los 20 primeros.

Eso sí, definitivamente… esto de las estadísticas de WordPress no hay por dónde agarrarlo, así que lo seguiré como a una tradición y no como a una referencia de lo que realmente sucede. Ya hace un año, en el paralelo ejercicio de balance, apunté mi extrañeza sobre las discrepancias notables observadas en la contabilización de visitas al artículo sobre Solana, entre LinkedIn y WordPress (818 frente a 134, en aquel momento).

Hace 3 meses confirmaba esa misma contradicción en el artículo sobre los números del blog, en el que me maliciaba de que este asuntillo solo podría estar pasándonos a los «pobres» de WordPress.com frente a los «profesionales» del .org.

Y en esta ocasión me reafirmo en ello. Vean en el siguiente cuadro la comparación entre las supuestas visitas totales registradas por WordPress en los últimos 8 artículos y las registradas solo por LinkedIn en sus páginas:

Añado más. Para una última comprobación, hace tan solo unos días volví a publicar en LinkedIn (y solo ahí) un enlace al artículo que sobre SCRUM y 5M escribí hace 10 meses. Pues bien, esto es lo que observé:

  • WordPress: 35 visitas (34 en sitio + 1 distribuida).
  • LinkedIn: 745 visualizaciones (con 4 recomendaciones).

No tengo más que decir.

La suma-resta de suscripciones controladas sigue subiendo ligeramente, hasta las 133, aunque lo más satisfactorio ha sido la aparición de algunos «brotes verdes» que han reverdecido los comentarios, casi un recuerdo de tiempos pasados que sigue resultando para mí lo más valioso y gratificante del blog.

Termino con los ya sospechosos y oscuros números de costumbre y con un agradecimiento enorme a quienes, amables lectores, continúan pasando por estas páginas… sean los que sean. 😉

¿Números de blog?

Solo habían transcurrido tres meses de la vida de esta bitácora cuando escribí el artículo «Números de blog» para celebrar las 1.000 primeras páginas vistas.

Desde entonces, cada año he ido haciendo balance de cómo me va en esta historia, incluyendo los datos de visitas y la evolución del grado de atención que esta modesta casa despierta en su apreciada comunidad… aunque en varias ocasiones advirtiendo de las dudas que las «estadísticas» de WordPress me ofrecían en cuanto a fiabilidad de los datos.

Hoy ya no me cabe ninguna duda.

Desde la última gran renovación de LinkedIn, esta red profesional contabiliza las visualizaciones que dentro de ella se realizan a las publicaciones que uno hace allí. Como tengo ligada la publicación de artículos del blog desde el propio WordPress a mi perfil en LinkedIn, dispongo de una contabilización específica del tráfico que llega a mi bitácora exclusivamente en ese origen… hecha por ese origen.

El pasado viernes día 10 hice un balance de vistas en ambas fuentes de datos, desde la fecha de publicación de cada uno de los últimos 5 artículos, hasta dicha fecha… y el resultado fue el siguiente:

Como ven, LinkedIn registra 775 páginas vistas desde su propia plataforma (de la que no tengo por qué desconfiar, porque me he ido fijando en cómo iba creciendo cada una día a día hasta estancarse, en este periodo de control), algo imposible si WordPress me dice que sólo se han visualizado 111 en el conjunto de todas las fuentes de acceso en el mismo periodo.

Fuentes que para mí son:

  • Facebook (en mi caso desde luego con un tráfico nada desdeñable),
  • Twitter (que ha ido disminuyendo, pero que aún me sostiene una cierta actividad de enlace),
  • otras redes como Viadeo o Xing donde también publico (admito que en estos casos, cantidades despreciables),
  • Whatsapp (sí, también aquí… y en este caso, por ejemplo, he podido verificar que solo entre los días 12 y 13 hubo casi 100 páginas vistas de la serie «Arte y Bilbao» por este canal),
  • búsquedas de términos o imágenes (siempre hay una cantidad modesta, pero continua, de visitas a través de los motores de búsqueda como Google),
  • feeds sindicados (los Feedly de rigor, que «haberlos hailos»),
  • suscripciones al blog (a través de WordPress, por correo electrónico o por Networked Blogs).

Así que… no solo LinkedIn me muestra que debería multiplicar por 7 los registros de las estadísticas de WordPress, sino que, en función de las otras fuentes de visitas que no puedo controlar, ¿por cuánto tendría que multiplicarlos? ¿Por 10? ¿Por 15? ¿Por…?

Ya… ya sé que los pobres de WordPress.com no tenemos derecho a quejarnos, que todo es gratis y que se trata de un asuntillo amateur… que si uno quiere conectar su blog a Google Analytics u otros servicios, «hay que profesionalizarse» y pasar a WordPress.org…

Bueno, pues no.

Cuando a uno le ofrecen estadísticas desde quien es el indiscutible número 1 del mundo en su campo, espera fiabilidad.

Y si no, que las quiten.

¿No crees, WordPress.com?

Año.8: balance y resumen

ajedrez-tableroLa esencia del número 8 es carretera inacabable, doble loop imposible que puede recorrerse imaginariamente hasta el infinito, infinito que dibuja al acostarse, cada noche, cuando nadie ve. 😉

La cuadratura de su doble círculo se logra en un tablero de ajedrez, un 8 casillas al cuadrado, en cada una de las cuales solo cabe colocar una ficha a la vez. Casi como este blog, que a los 8 años va asumiendo como norma (y a pesar de algunos voluntariosos intentos siempre de vida breve) el rellenarse con un post cada mes.

inquietos ha seguido en 2016 la senda de estabilidad de los últimos años, pugnando por superar cada mes la muy modesta barrera de las 1.000 lecturas, muy lejos de sus mejores aunque igualmente discretas cifras del pasado.

Y así tiene que ser, porque es el lugar que le ha quedado en este camino, que por otra parte cada vez recorro con menos compañía: a pesar de la limpieza de hace seis meses, aún les puedo contar que en casi un tercio de los feeds que decidí conservar no se ha registrado movimiento alguno en este tiempo.

El año pasado les hablaba de la impactante experiencia como vlogger de mi hija… Bien, pues ya no está. Ha experimentado, ha crecido, ha conversado, ha aprendido, ha disfrutado… y a otra cosa: ha cerrado al público su canal. Todos los vídeos. Tuvieran cientos de miles o medio millón de visitas en menos de dos años… Y no la veo muy arrepentida tras varios meses.

Es obvio que es otra generación. o_O

2016 se va a cerrar con 14 artículos que combinan la reflexión y la reacción a un momento vivido, casi al 50%. Por volumen, destaca la serie de reflexiones sobre innovación empresarial hacia modelos sostenibles (un conjunto de propuestas al hilo de mi participación en un seminario inesperado), aunque al margen de ello, les diré que de varios de los artículos restantes de 2016 estoy francamente satisfecho. Los publicados son los siguientes:

Reflexiones:

Vibraciones:

Otros:

En la parte cuantitativa, mis reflexiones sobre “Ventajas e inconvenientes de la gestión por competencias” siguen liderando la clasificación de artículos más vistos, con otras 2.100 nuevas visitas (ya son casi 14.000 acumuladas). El post navideño es el único de los del año que se sitúa en el top-10 de las visitas de estos 12 últimos meses.

Parece que lo de la sostenibilidad empresarial no «vende» mucho… 😉

Un apunte para centrar mi atención en los próximos meses en este proceloso mundo de los números: según las estadísticas del propio WordPress, al artículo sobre Javier Solana ha recibido hasta ahora solo 134 visitas, pero… el nuevo diseño de LinkedIn ofrece el dato de que exclusivamente a través de este canal (solo uno de los que tengo conectados al blog)… ¡ha habido 818 visualizaciones del mismo!

¿Cuál es el dato real? ¿Y pasará lo mismo en Facebook o Twitter o…? Porque he notado también que en las gráficas de WordPress aparecen casi siempre «a cero» los registros gráficos de lo que llama «visitas distribuidas», que yo siempre había relacionado con los feeds de suscripciones (y que, al contrario que en el pasado, hoy son algo casi residual en mi blog). ¿O es que tampoco cuenta WordPress bien aquí?

Pues me quedaré en la duda, porque me niego a entrar en el universo del SEO…

La suma-resta de suscripciones controladas vuelven a subir ligeramente, hasta las 130, pero los comentarios han brillado por su ausencia (salvo en el artículo sobre Solana y en el de mi declarada intención de hacer limpieza en esta casa), aunque los pocos que ha habido siguen resultando para mí muy valiosos y les aseguro que también muy agradecidos.

Termino. Con los números de costumbre y con un agradecimiento ampliado a quienes, amables lectores, continúan pasando por estas páginas.

2017 se plantea con una crisis en el terreno profesional… pero aquí seguimos.

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Año.7: balance y resumen

siete enañitos

Siete, en añitos. 🙂

Esa es la edad que este mes cumple este modesto blog de años pequeños.

Cuando yo era niño, llegar a ese punto significaba que se te concediera lo que se llamaba «uso de razón», una expresión que simbolizaba un indudable salto de madurez, el paso del pensamiento mágico a la lógica, la conciencia de iniciar el camino hacia la edad adulta.

No soy una persona adicta a la escritura. Me resulta placentero escribir, pero como muchas otras actividades que me apetecen cuando decido desconectar del mundo ordinario unos minutos. Sí… escribir en este blog, después de siete años, es definitivamente un escape esporádico, no pertenece a lo que yo considero «actividad cotidiana» ni en mi vida profesional ni en mi ocio.

Admiro a algunos bloggers que siguen disparando a diario… o incluso a razón de más de un post por día. Llegado a este punto, sé que no puede ser una simple cuestión de marketing, de sostener por razones comerciales una presencia y una reputación en la red, sino una práctica que, independientemente de lo anterior, conecta con una necesidad vital y una capacidad intrínseca de volcar pensamientos hacia el teclado desde el vértigo de saber de inmediato «qué» se quiere contar y tener la certeza de que el «cómo» irá fluyendo a medida que se escribe, desde la claridad del pensamiento y el dominio del lenguaje.

Lo mío no es así. No puedo decir que me resulte difícil escribir… pero no es algo que haga rellenando línea tras línea sin volver la vista atrás: cada artículo consume sus buenas horas de revisión y elaboración, de búsqueda de las imágenes adecuadas o de documentación de enlace, de síntesis de datos o de construcción gráfica, dependiendo de cada tema.

Me gusta tener un blog. Ya no es un capricho para probar a ver hasta dónde soy capaz de llegar y observar cómo funciona este mundo de recomendaciones y seguimientos. Ahora es una parte pequeña de lo que soy, una rutina mínimamente mensual que me obliga a ordenar a veces mis ideas sobre un tema, que me permite la libertad de cuestionar razonada y públicamente cualquier asunto si me apetece, que me facilita hacer propuestas desnudando la escucha de la dialéctica.

Este año he tenido la oportunidad de observar muy de cerca una experiencia de nacimiento de un «vlog«, un canal de YouTube con vídeos ideados, grabados y editados por una chica de 16 años que partía del desconocimiento técnico más absoluto de cómo hacerlo, más allá de su propia observación por «consumo» de canales ajenos. Esa chica de 16 años es mi hija.

¿Que cómo le ha ido? Siendo su primer año, ya alcanza 18.000 suscriptores, docenas de comentarios, cientos de «likes» y miles de visitas por vídeo… y ya ha conseguido que uno de ellos llegue a las ¡440.000 visitas! (y creciendo).

Si no hubiera sido ya consciente de las limitaciones de este minúsculo blog, no me cabe ninguna duda de que esa experiencia me hubiera puesto en mi sitio, jejeje… que hubiera acelerado la migración «del pensamiento mágico a la lógica». 😉

En fin… que desde el realismo positivo, al llegar a los siete años inquietos se presenta disminuido pero asentado. Pocas lecturas, pocos comentarios… En especial, sí añoro un poco otros momentos donde los comentarios fluían y donde las visitas de suscriptores eran muy fieles, pero ambos datos no son sino una comprobación de esa regla inexorable basada en que si no creces, decreces, de que el estancamiento no funciona en la red.

Han sido 16 los posts de este séptimo año, con un foco intenso en un asunto probablemente de poco atractivo para quienes no formen parte del mundo cooperativo: la reflexión sobre el significado actual y futuro de los principios que rigen la experiencia cooperativa como modo de hacer empresa. Además, la singularidad de este año se ha completado con una terna sobre conducción autónoma, una parte relevante de la gigantesca transformación económica y social que nos va a llegar.

Todo desde el prisma reflexivo, en un año casi exento del vómito de las vibraciones de cada momento. Como decía… un año singular.

Los 16 artículos son los siguientes:

Reflexiones:

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Vibraciones y otros:

En lo cuantitativo, mis reflexiones sobre “Ventajas e inconvenientes de la gestión por competencias” siguen liderando la clasificación de artículos más vistos, con 2.200 nuevas visitas que llevan a 12.000 el acumulado desde que fuera publicado. Ninguno de los posts del año se sitúan en el top-10 de los más vistos en estos 12 meses y solo dos de los dedicados a los principios cooperativos aparecen entre los 20 más visitados (puestos 17 y 18). Como dato adicional más reseñable, algunos de los artículos de 2014 sobre la diversificación como estrategia empresarial han mantenido audiencias muy notables (la entrega 2, por ejemplo, ha recibido más de 1.000 visitas en este séptimo año).

La suma-resta de suscripciones controladas suben ligeramente, hasta las 122, pero los comentarios prácticamente desaparecen.

Termino con los números de costumbre y con un profundo agradecimiento a quienes, amables lectores, continúan pasándose esporádica o fielmente por estas páginas, tras estos siete «enañitos» de ocurrencias de escribidor. 🙂

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mensual1602

Año.6: balance y resumen

cumpleaños6Lánguida.

El sexto año de esta criatura se ha vestido de vida lánguida, a ritmo de post mensual sin excepción alguna… lo que habla más de disciplinas que de voluntades.

Supongo que, como en el transcurrir de la vida en general, uno tiene años mejores y peores, que solo es cuestión de esperar tiempos futuros donde la necesidad de escribir vuelva a surgir con fuerza y donde los paréntesis de tiempo que ello requiere sean otra vez más sencillos de encontrar.

Y no hay falta de ideas: en mi actividad profesional tengo la suerte de encontrarme cada mes con iniciativas o realidades que en sí mismas merecen un artículo… unas veces por el brillo que desprenden y otras por su tristeza, porque el teatro de emprender se representa, globalmente hablando y para ser generoso, en un escenario agridulce donde reinan a la par la comedia, la tragedia y el drama.

Pocas «reflexiones» y muchas «vibraciones» hablan también de lo mismo: de las escasas ventanas de tiempo dedicadas a ordenar pensamientos en forma adecuada para la escritura.

Y poco más que añadir… Una vez más reconocer la escasa capacidad de percepción que uno tiene del atractivo que su producto despierta: desde mi propia y privilegiada atalaya les confieso que ha habido tres artículos que he escrito con especiales ganas de gustarme en ellos  («El verdadero soporte de lo sostenible«, «Cultura de empresa» y «De ‘hackers‘ y ‘makers‘ de siempre«), pero solo uno (el primero que menciono) suscitó el suficiente interés de los lectores como para que los comentarios abonaran conversaciones.

El resumen de publicaciones recoge por tanto unos exiguos 12 posts, que son los siguientes:

Reflexiones:

Vibraciones:

Y los restantes:

Mis reflexiones sobre “Ventajas e inconvenientes de la gestión por competencias” siguen liderando la clasificación de artículos más vistos, con 2.600 nuevas visitas que acercan a 10.000 el acumulado desde que fuera publicado. Solo un par de los posts del año se sitúan en el top-10 de los más vistos en estos 12 meses (las entregas 2 y 3 sobre diversificación empresarial).

La suma-resta de suscripciones controladas las mantienen en 118 y los comentarios descienden drásticamente, aunque son la parte más agradable de esta bitácora y créanme que agradezco sobremanera cada palabra que me dejan en ella.

Termino con los números de costumbre… y con la decisión, este año sin dudas y pese a todo, de que seguimos adelante.

tabla-año6

mensual1502