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Reflexiones: IQS Tech Fest y el crecimiento del emprendimiento industrial

Como cada enero desde hace ya 4 años, asistí hace unos días a la fiesta del IQS Tech Fest. En esta ocasión, el evento estuvo (bien) organizado virtualmente, sin contar con el entorno físico habitual de la antigua fábrica de cervezas de Estrella Damm de Barcelona, que en sí misma aporta dosis de singularidad al asunto.

Creo que no he hablado mucho del IQS Tech Fest en esta bitácora… y me apetece hacerlo, porque lo merece y porque además es una buena muestra de la reflexión que pretendo volcar en este artículo.

El Instituto Químico de Sarriá – IQS está adscrito a la Universidad Ramón Llull y es una entidad con más de 100 años de historia que ofrece estudios de ingeniería química e industrial. En 2015 impulsa una iniciativa denominada IQS Tech Factory, al frente de la cual está desde el principio Oriol Pascual, enfocada al emprendimiento y la promoción empresarial industrial o, en definitiva, a acercar la ciencia a la empresa como fuente de innovación.

Buscan captar talento a través de un “scouting” proactivo de iniciativas emprendedoras y facilitar las relaciones entre empresas, emprendedores e iniciativas. Establecen barreras de entrada bajas, no piden nada a los promotores y no se consideran una  aceleradora, sino un acompañamiento a emprendedores e iniciativas de desarrollo de nuevas oportunidades de negocio, por un tiempo más prolongado que el habitual.

Con un preludio más interno en 2016, un año después lanzaron su primer evento anual hacia el exterior, IQS Tech Fest, que ha ido creciendo y consolidándose hasta la actualidad. El festival, abierto al público previa inscripción, se organiza en torno a una serie de conferencias y mesas redondas, una feria con sus correspondientes stands, donde las startups seleccionadas interactúan con los visitantes, un concurso entre las iniciativas seleccionadas e incluso un foro de inversores.

Como ven, estructuralmente nada muy distinto a lo que pueden ofrecer otros grandes foros, como en nuestro entorno puedan ser el South Summit, el Startup Olé, por citar los dos quizá más conocidos específicamente centrados en el «universo startup».

Pero la gran diferencia está en lo de dentro: el IQS Tech Fest ofrece proyectos claramente de naturaleza industrial, pues su foco está en iniciativas en las que la propuesta de valor se nuclea o al menos se asocia a un producto físico… lo que no es óbice (como es lógico y hasta casi obligado hoy en día) para que se acompañe de capas de inteligencia o servicio asociados al mismo que sean claves de valor.

Ni los emprendedores, ni los organizadores, ni los conferenciantes, ni los visitantes, ni los inversores que asisten desprenden el mismo halo que uno percibe en un South Summit (no lean en esto una crítica, que todo tiene su lugar, su utilidad y su sentido). Aquí todo es más próximo, todo fluye más en línea de disfrutar de la oportunidad, todo se rodea de un lenguaje conversacional común de entender el negocio y la empresa industrial, absolutamente alejado de la visión de negocio financiero puro que rodea otros ambientes.

Siempre hay alguna excepción poco comprensible, pero para que se hagan una idea, les dejo una tabla resumen de las startups presentes en la edición de este año, procedente de nuestro trabajo preparatorio previo:

3GSolar CÉLULAS FOTOVOLTAICAS IMPRESAS
Células que utilizan luz LED o luz de interiores de baja intensidad para la carga inalámbrica de dispositivos
aimentia SOLUCIONES IA PARA PROFESIONALES SALUD MENTAL
Clínica virtual que permite la personalización del tratamiento al paciente
AORTYX EQUIPOS ENDOVASCULARES PARA REGENERACIÓN AÓRTICA
Equipos endovasculares que permiten la regeneración endógena de la aorta en vez de realizar implantes artificiales
BαƖαmis SENSORES REMOTOS POR MICROONDAS
Control a distancia y mediante radares de riesgos de desplazamiento de terreno, incluso bajo vegetación
BeneSit DISPOSITIVO PARA ASEGURAR BUENA POSTURA SENTADO
Colocado en el respaldo de la silla, detecta una mala posición del usuario y vibra para que la corrija
BIEL DIGITAL GLASSES GAFAS PARA PERSONAS CON VISIÓN REDUCIDA
Gafas asistente VR para personas visión baja (discapacidad visual periférica o central, pobre contraste o definición…)
BitMetrics ROBOTS DOTADOS DE VISIÓN E INTELIGENCIA
Pick&place automátizado mediante robots que ven, interpretan y actúan adaptándose a cambios en tiempo real
Bronze TOSTADORA PARA TOSTADAS SIEMPRE PERFECTAS
Independientemente del tipo de pan o de las circunstancias, por tecnología de visión computerizada
circulr.  ECOSISTEMA INTERFACE DE USUARIO PARA AUDIO Y VOZ
Aparato de audio inteligente (auriculares y altavoces a un tiempo) y plataforma IA controlada por voz
Clever solar devices PLATAFORMA AI PARA GESTIÓN DE PLANTAS FOTOVOLTAICAS
Digitaliza los procesos de mantenimiento y mejora la eficiencia de la producción de energía en plantas FV
CYBER SURGERY ASISTENTE ROBÓTICO PARA CIRUGÍA ESPINAL
Sistema robotizado que guía al cirujano en los procesos de fusión arterial, una intervención frecuente y de riesgo
Edete TECNOLOGÍA DE POLINIZACIÓN ARTIFICIAL
Producción, almacenamiento y posterior dispersión o diseminación del polen
ENergiot NODOS SENSORIZADOS AUTOALIMENTADOS PARA IoT
Digitaliza la red eléctrica y la gestiona con millones de baterías conectadas
esus TRICICLOS – PATINETE ELÉCTRICOS
Patinetes de tres ruedas con plataforma sobre la que descansa un contenedor de carga, para last mile delivery
evix AIRBAG CERVICAL
Orientado a ciclistas, la soución, protegida por patentes, se integra en un casco
hello REFRIGERADOR SMART PARA VENDING
Refrigerador smart gobernado por una app, para ofrecer comida de alta calidad
INDRESMAT MATERIALES PARA ENVOLVENTE TÉRMICA DE EDIFICIOS
Poliuretano biobasado (bioPUR): un producto para ventanas y puertas y otro como espuma aislante para paredes y techos
kiversal TELEAUDÍMETRO DE DIAGNÓSTICO
Teleaudímetro inteligente con reconocimiento de voz natural
loop-dx TEST DE DIAGNÓSTICO DE SEPSIS
Detección de sepsis a partir de una simple gota de sangre
lupa VEHÍCULO ELÉCTRICO
Vehículo eléctrico económico, con 150 km/h de velocidad máxima y 350 km de autonomía, fabricado en BCN
MESbook SISTEMA DE GESTIÓN DE PLANTAS DE PRODUCCIÓN
Plataforma de interconexión de todos los sistemas de gestión de la fábrica para una gestión inteligente en tiempo real
MiFood ROBOT PARA PREPARACIÓN DE COMIDAS
Robot que reduce y asegura los tiempos de preparación y mejora la seguridad y la higiene en la cocina
MIXO MÁQUINA DE VENDING DE COCKTAILS
Para eliminar las colas en barras de bar en eventos, festivales o clubs nocturnos
muutech MINERVA, PLATAFORMA CLOUD DE MONITORIZACIÓN DE IoT
Recolección de datos IT/OT/IoT/BI y centralización de la gestión en tiempo real, con comunicación bidireccional
NAUTASIGNALS DISPOSITIVOS DE LOCALIZACIÓN MINIATURIZADOS
Brazaletes, colgantes, joyas… soluciones para localización con autonomía ilimitada, indoor y outdoor
neutroon PLATAFORMA INDEPENDIENTE  GESTIÓN REDES PRIVADAS 5G
Las redes privadas 5G van a ser el habilitador real 4.0: mayores anchos de banda móviles, menores latencias…
N Ó M A D A BASE OMNIDIRECCIONAL PARA EXPERIENCIA INMERSIVA VR
Plataforma omnidireccional para posicionarse sobre ella y tener una experiencia VR realmente inmersiva
Olịn MÁQUINA CASERA DE ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA
Partiendo de pasta de oliva desecada en cápsulas, produce AOVE en el hogar con solo pulsar un botón
Sens Solutions SOLUCIONES IoT PARA VIDA SALUDABLE
Monitoreo del aire en tiempo real / Desinfección inteligente del agua
steering machines PLATAFORMAS PARA ROBOT MULTIDIRECCIONALES
Plataforma multidireccional para la integración y el desarrollo de robots móviles
SuperAr MÁQUINAS DE PURIFICACIÓN DE AIRE
Equipos que purifican el aire, eliminando contaminantes y microbios, incluyendo coronavirus
Waterologies BIOSENSORES INTELIGENTES
Biosensores inteligentes para la detección de microorganismos en agua y aire en tiempo real

Sobre esta tabla inicial planificamos nuestra asistencia al IQS Tech Fest. Empujados por el hecho de que por cuestiones de agenda solo podíamos asistir el primero de los dos días, la idea era aprovechar en ese mismo momento las oportunidades que bien gestionadas en la plataforma preparada para esta edición extraña (como todo lo que rodea a esta época covid) se abrían por parte de la organización a los asistentes. El balance que podemos hacer es el de un trabajo muy efectivo de filtrado y comprensión de intereses y posibilidades cuyos frutos pueden medirse más o menos como sigue:

No sé cuál será su experiencia en casos similares, pero a mí me parece que no está nada mal, ¿no creen? 🙂

El caso es que el post de hoy no trata de centrarse en exclusiva en el IQS Tech Fest o en los merecidos halagos, sino utilizarlo como una muestra de lo que en los últimos años va tomando forma como una realidad creciente y bastante interesante de emprendimiento industrial.

En efecto, hay ya en la actualidad varias iniciativas que merece la pena seguir en este ámbito, con un recorrido mínimo de 3-5 años también y que empiezan a obtener el fruto de un trabajo asentado en ecosistemas donde las universidades y las empresas, sobre todo, juegan un papel fundamental: las primeras para llevar ciencia y conocimiento tecnológico a ideas de producto… y las segundas para orientar este trabajo hacia negocios alineados con sus estrategias de diversificación o innovación.

No he hablado de centros tecnológicos… seguro que se han dado cuenta… 😉

No digo que no estén, porque también aparecen de vez en cuando… pero no están siendo en esto un agente principal, sino que se han ido colocando progresivamente más cerca de acompañar a las empresas consolidadas en el desarrollo de sus negocios o competencias tecnológicas core, o de diversificar en base a ellas, que de iniciativas de gran incertidumbre, poco compatibles con los compromisos de recursos que para el desarrollo de tecnología demandan en la actualidad los centros tecnológicos del país, donde el retorno financiero de su trabajo se convierte cada vez más en la primera prioridad, dada la reducción imparable del soporte público.

Por citar algunas de las iniciativas de emprendimiento industrial de nuestro entorno de las que antes hablaba, muy diversas en origen y naturaleza, mencionaré a continuación tres ya casi clásicas, a modo de ejemplos:

BUSINESS FACTORY AUTO (BFA)

  • Con Jorge Gómara al frente y también con un evento público anual análogo al del IQS, BFA nace como una aceleradora vertical de automoción, una iniciativa cuyo objetivo es la aceleración y consolidación de proyectos especializados en automoción y su transformación en empresas innovadoras, viables y escalables que atraigan y retengan talento, promovida por:
    • La Xunta de Galicia, a través de la Axencia Galega de Innovación (GAIN), el Instituto Galego de Promoción Económica (Igape) y la Sociedad Gestora de Entidades de Inversión de Tipo Cerrado (Xesgalicia).
    • La Fundación Clúster de Empresas de Automoción de Galicia (CEAGA).
    • Grupo PSA.
    • El Consorcio de la Zona Franca de Vigo (CZFV) y su vehículo Vigo Activo Sociedad de Capital Riesgo S.A.
  • La gestión operativa descansa en el CEAGA y su actividad se organiza en torno a dos programas, a cada uno de los cuales se adscriben 10 iniciativas cada año:
    • Programa de ACELERACIÓN: proyectos o startups, a las que se ayuda a alcanzar un MVP.
    • Programa de CONSOLIDACIÓN: startups a las que se ayuda a impulsar su crecimiento.
  • La importancia del Grupo PSA en el CEAGA y en esta iniciativa es la que condicionó el carácter vertical de nacimiento de la iniciativa (automoción), pero la propia naturaleza fabril de la planta de Vigo (y el alcance de su poder de decisión) enseguida condujo la orientación de las iniciativas a muchas soluciones multisectoriales (nuevos materiales, tecnologías de inspección y ensayo, tecnologías de fabricación avanzada, tecnologías de gestión de fábrica…) que hace que una gran parte de las iniciativas impulsadas tengan, además de una clara naturaleza industrial, una absoluta transversalidad.
  • El modelo, además, está en fase de desarrollo análogo hacia otros sectores clave de la economía gallega, así que el camino… no ha hecho más que empezar.

FONDO DE EMPRENDEDORES DE REPSOL

  • Desde una perspectiva puramente empresarial y privada, el Fondo de Emprendedores de Repsol es uno de los pioneros en el ámbito industrial.
  • Funciona como una incubadora que ayuda a llevar un proyecto empresarial desde un nivel “start-up / pyme / spin-off” hasta “primeras ventas”.
  • Tiene su foco en “energía” o “eficiencia energética” en cualquiera de sus variantes y despliega su actividad sin ánimo de lucro, con renuncia a participaciones societarias (respeto 100% equity) y renuncia a propiedad intelectual (respeto 100% PI). El objetivo de Repsol es entender caminos para el proceso de transición energética al que como sociedad estamos abocados.
  • Trabajan sobre las iniciativas entre 1 y 2 años y aportan una importante cantidad económica en metálico y otra equivalente en servicios de tutorización o mentoría, además de dotar a los equipos emprendedores de espacios de trabajo, formación y acceso a inversores.
  • Creo (las cifras exactas no las sé) que llevarán ya cerca de una decena de convocatorias y que habrán pasado por el filtro del programa más de 4.000 ideas de negocio, con más de 50 start-ups incubadas, varias empresas funcionando y docenas de patentes registradas.

BIND 4.0

  • Un origen muy diferente, desde el impuso público, pero orientado a facilitar que el ecosistema emprendedor se aproximara de manera efectiva a las empresas industriales, en este caso a las vascas.
  • Nacido de la necesidad observada desde la administración pública de modernizar el tejido industrial (que en el caso de la comunidad vasca es crucial en su entramado económico) ante la aparición del paradigma 4.0, hoy aborda ya no solo tecnologías de fabricación avanzada, sino también las relacionadas con salud, energía o alimentación.
  • Cientos de startups de todo el mundo acuden cada año al «call for applicants», además de manera creciente. Docenas de empresas vascas o con presencia en la comunidad vasca utilizan cada edición para integrar las propuestas de startups que seleccionan en sus proyectos de innovación de procesos o desarrollo de producto. Varias startups han sido invertidas por empresas consolidadas…
  • La iniciativa muestra claras analogías con lo que Gregor Gimmy desarrolló bajo el nombre de BMW Startup Garage para el fabricante alemán: el modelo «venture client«. De hecho, la relación de los responsables del BIND 4.0 con Gimmy fue fluida desde el principio del proyecto, colaborando en cómo rediseñar el modelo para aplicarlo al ecosistema empresarial de todo un territorio, como finalmente se hizo.
  • Todo un éxito: solo en esta quinta convocatoria que está actualmente en lanzamiento, han presentado candidatura 750 startups, de las que se han seleccionado 73 finalistas (41 españolas, de las que 20 vascas, más 32 extranjeras), de las que que finalmente 31 han cerrado contratos para 40 proyectos. Una interesante manera de inyectar tecnología e innovación en empresas consolidadas que, además, ha posibilitado ya que mas de 100 startups hayan pasado por el programa de aceleración en las 4 ediciones hasta ahora celebradas.
  • El programa cuenta con sesiones de mentoría, conferencias de alto interés, talleres prácticos y contactos con el ecosistema industrial y financiero próximo. Más de 40 mentores, casi 60 corporaciones industriales y 20 sociedades de inversión están adscritas formalmente al BIND 4.0 para hacer del programa un catalizador de la modernización del tejido industrial.

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Son en total cuatro casos en que el emprendimiento industrial se está promoviendo, desde perspectivas absolutamente distintas pero todas interesantes.

Cierto es que ninguna de ellas ofrece el espectáculo de las startups tecnológicas centradas en propuestas de valor para usuarios y consumidores de plataformas colaborativas, ocio y servicios… Éstas van más despacio, pero crecen de manera sostenida y aparentemente sólida, lejos de los movimientos especulativos de las inversiones de capital y con un creciente papel de empresas ya consolidadas en sus mercados en el desarrollo o incorporación de las oportunidades.

Los ejemplos no son únicos: en Asturias, en Madrid, en Valencia, en Málaga… los ecosistemas que permiten el emprendimiento industrial, aunque con altibajos y dificultades, van cogiendo forma dotándose de mecanismos estructurados para una consolidación y un crecimiento sostenibles.

El ecosistema que se ha ido formando alrededor de Barcelona es probablemente el mejor estructurado de los que tenemos en el país. Muchos años de iniciativas lanzadas desde universidades científicas y tecnológicas (La Salle, la UPC, Esade…), un impulso fuerte del lanzamiento de spinoffs desde las mismas y desde empresas tecnológicas, institutos como el ICFO, el IBEC o el ICIQ, el trabajo de los parques científicos y tecnológicos, una red privada de hubs dedicada a facilitar el crecimiento de las iniciativas en sus primeras fases… todo ello va fructificando y alimentando de proyectos el trabajo, por ejemplo, de la IQS Tech Factory con la que empezaba este artículo. No está siendo un camino fácil, porque son muchos años de esperar por unos frutos que no acababan de materializarse en impactos relevantes… pero que quizá haya ido encauzándose hacia un momento actual en que comienzan a aparecer.

Madrid, como siempre, probablemente menos estructurado pero muy dinámico, aunque solo sea por la concentración de grandes empresas que existe en la capital (sí, industriales también)… y un creciente e interesante desarrollo del ecosistema vasco, donde al descrito programa BIND 4.0 se unen otras iniciativas muy relevantes y de gran interés, como son:

  • La dinámica emprendedora de grandes empresas y corporaciones, como IBERDROLA (a través de su vehículo PERSEO) o de MONDRAGON (que en los últimos años ha desarrollado una actividad de promoción fuertemente ligada al desarrollo de oportunidades de negocio en fase standup, apoyadas por alguna cooperativa y financiadas por la Fundación MONDRAGON… y sobre todo a la inversión en startups tecnológicas, fundamentalmente de naturaleza industrial, a las que ofrece servicios de aceleración y de inversión, a través de un fondo constituido conjuntamente con el ICO). Y más allá de estas grandes empresas, también el creciente impulso a la diversificación de una pequeña pero significativa parte del potente tejido de PYMES del territorio.
  • La creciente importancia de las sociedades de capital riesgo o de corporate finance que orientan todo o parte de su negocio a las iniciativas de carácter industrial (IKEI, Norgestión, Orza, Easo Ventures, Kereon, banca…).
  • El importante papel de la universidad, con iniciativas como el BBF o más recientemente el proyecto Bilbao As Fabrik, que acaba de inaugurar su sede en Zorrotzaurre con el objetivo de promover servicios avanzados para la industria 4.0 y la economía digital, mediante programas formativos y propuestas que estimulen y favorezcan el lanzamiento de startups con sede en Bilbao, relacionadas con la tecnología, la especialización y la inteligencia que requiere la industria 4.0 para posicionarse internacionalmente.
  • El apoyo de la administración mediante iniciativas de colaboración público-privada, como es el mismo caso de Bilbao As Fabrik, el centro Kuna o el ambicioso proyecto del Centro Internacional de Emprendimiento de Bizkaia que, ubicado en la antigua torre BBVA y gestionado por la alianza de PwC y Talent Garden, busca colocar a Bilbao en el mapa del emprendimiento mundial.
  • Y además de ello, el apoyo público a las iniciativas de renovación y diversificación empresarial.

Si han llegado hasta aquí, ya habrán adivinado que mi intención no era una vez más la de ser exhaustivo, lo que además no hubiera podido hacer porque me falta conocimiento y orden para dibujar una visión sistémica al menos de lo verdaderamente relevante.

La reflexión es necesariamente la de la importancia trascendental de los ecosistemas de innovación para la transformación de un tejido industrial fundamentalmente maduro. No basta con un proceso racional: nuestras organizaciones industriales se han vuelto excesivamente dependientes de la inercia de sus operaciones y extraer recursos de ahí para dotarlos a iniciativas de mucha mayor incertidumbre… solo es posible si se construyen auténticos ecosistemas de emprendimiento e innovación que lo encaucen y lo faciliten.

Administraciones, empresas consolidadas, universidades y centros de formación profesional, centros tecnológicos (sí, también, cuando terminemos de encontrar el camino por el que puedan transitar independientes) y startups promovidas desde el talento se necesitan entre sí para que el resultado sea un legado atractivo y sostenible para las generaciones futuras.

En su construcción se han cometido hasta ahora aciertos y errores, ha habido decisiones muy acertadas y otras discutibles cuando no abiertamente equivocadas, e incluso a veces localismos e intereses contrapuestos: el camino no ha sido ni será fácil… pero es el camino, ¿no creen?

Vibraciones: a la cola del verano, en Castro

Esa edificación que se come un tramo del borde superior de la playa de la fotografía de cabecera, en el medio de la misma, es el antiguo hotel Miramar… y la playa, la de Brazomar, en Castro Urdiales.

A estas alturas, les supongo a casi todos conocedores de que no es posible construir ahí (a partir de la aprobación de la Ley de Costas de 1988 e incluso considerando la relajación de límites de la reforma de 2013) salvo que la edificación tenga consideración de interés público (como los puertos) y obtenga por ello una autorización expresa.

El edificio que luego albergó el hotel Miramar fue construido en 1941 por el Ayuntamiento, mucho antes por tanto de la aparición de la ley y además con una función de utilidad pública a la que en principio quedaba vinculado, la de balneario. Sin embargo, algún tiempo después y con algunas idas y venidas, fue transformado en hotel, supongo que por la inviabilidad económica de su sostenimiento, y finalmente traspasado a manos privadas, en régimen de concesión, por un periodo de 50 años.

Mi memoria del Miramar, además de ser parte de la estampa histórica porque para mí siempre estuvo ahí, está ligada al refugio al que correr en un chaparrón breve e inesperado, a la cafetería con vistas y sobre todo a las paellas de encargo (para recoger y llevar a casa), que fueron la comida de muchos domingos.

No sé si alguien pidió nunca su demolición (yo no lo recuerdo)… pero entiendo que la ley es la ley: al acabar los 50 años de concesión, su conversión definitiva a hotel (el negocio de balneario se había vuelto inviable hasta en paralelo) le encasillaba en el apartado de lucrativos negocios, donde no cabe encontrar función social.

Sin embargo, yo creo que, además de negocio, el Miramar sí cumplía una función social. O varias. Vuelvan a leer en qué consistía mi memoria, solo un par de párrafos más arriba… y díganme si no les parece eso una función social… 😉

Y no solo esas: cuando se intentó desde la administración local, desde algunos arquitectos proteccionistas o desde iniciativas vecinales detener la decisión de demolición (dándole al edificio alguna nueva función social, por ejemplo), se aportaron otras ventajas ligadas a la conservación de la actividad. Por ejemplo, la vida del hotel evitaba problemas de seguridad pública, botellones ruidosos y fiesteros en las noches playeras… elementos que los vecinos cercanos valoraban muy bien.

Cuidado, que no se puede negar tampoco que existan consecuencias negativas. Las mareas vivas son fuertes en el Cantábrico y la playa de Brazomar prácticamente desaparece con ellas. No es posible considerar que, en marea alta y con mareas vivas, la existencia del Miramar tenga un impacto despreciable en términos de espacio disponible… aunque para los vecinos, que saben que las mareas más vivas arrancan en septiembre y ya no es momento para baños, lo consideraran más bien una barrera de protección. 😉

Me disperso… 🙄

El caso es que la pelea por evitar un fin inevitable para el edificio o por que suceda en términos justos ha sido larga, enrevesada… y a veces ciertamente incomprensible. Demolición o no, Costas-Ministerio y el Ayuntamiento con criterios diferentes o cambiantes, el propietario a los tribunales por la acción de las administraciones y su impacto en el valor de expropiación…

No quiero entrar en el relato de los hechos porque no es el objeto del artículo de hoy, pero daría para una película o al menos un buen documental, se lo aseguro, tanto la gestión del final como algunos manejos que no parecen descartables del pasado… Además, tengo otra buena razón: yo soy casi un recién llegado a Castro (veraneo en la localidad desde que me casé) y seguro que cometo, si no he cometido ya en lo que llevo escrito, numerosas imprecisiones y hasta errores de bulto. Eso sí, solo por si tienen curiosidad, les enlazo algunas informaciones de interés:

A lo que importa…

Llevamos ya mucho tiempo conviviendo con un mamotreto que se deteriora a ojos vista, varias veces tapiado tras casos de vandalismo, con protecciones para viandantes y bañistas cambiantes y a veces estrambóticas…: éste y no otro es el motivo de este post. Porque las responsabilidades sobre el derribo están ya hace tiempo SOLO en manos de lo público y, por lo tanto, me considero en el derecho de pedir… y hasta exigir responsabilidad.

Las siguientes imágenes están tomadas hace unos días. Éste es el mismísimo centro de la mejor playa (sobre su paseo marítimo) de una población que vive en gran medida del turismo y del consumo de los veraneantes:

Quizá no les parezca tan exagerado, quizá piensen que no es tan extraordinario para un edificio que está a la espera de demolición… pero igual matizan su opinión si añaden a su juicio que lleva así, por lo menos… ¡¡¡4 años!!!

¿Se imaginan cómo actuarían las administraciones públicas (aka «la autoridad»)… si esta guarrada de cuatro añazos en el corazón de uno de los huevos de oro de la oferta turística fuera responsabilidad de un particular?

Pues no tengo mucho más que decir.

Solo termino con dos imágenes de contraste y un reto. Las imágenes corresponden a dos fotografías del Miramar, en su entorno, una en los años 60 y otra 50 años más tarde. El reto es que alguno me explique, racionalmente y a pesar de todo lo dicho, por qué, hoy en día… el edificio que sobra es precisamente el del Miramar. 😉 😀 😀 😀

Reflexiones: «Sociedad 5.0», la sociedad que debe venir

Ha sido mi más frecuente compañera de reflexiones, una vez más, la que me ha puesto sobre la pista de la idea de «Sociedad 5.0«.

Buscar en Google así, entre comillas y en castellano, devuelve unos míseros 5.320 resultados… lo que permite enseguida identificar que lo más antiguo es de apenas tres años (una reseña de la presentación que de una idea aún difusa hizo Hiroaki Nakanishi, CEO de Hitachi, en el Foro de Davos de enero de 2016)… y lo siguiente es casi una nota de Euronews de 2017 (mencionando la presentación de la iniciativa, ya con más forma y en el CeBIT de Hannover, por parte del primer ministro nipón, Shinzō Abe), pero como una más de las docenas de reseñas que resumían la que entonces se consideraba la mayor feria tecnológica del mundo… y que solo dos años después ya no lo es (otro gran signo de los tiempos).

Aunque notable, no crean que en inglés el cambio es espectacular: «society 5.0» solo devuelve un escaso medio millón de referencias… lo que explicaría por qué, nada menos que año y medio después de haber sido formulada por el Gobierno de Japón en un simple paper que traducido ocupa 18 páginas (un informe sobre el 5º Plan Básico e Ciencia y Tecnología del país), su primer ministro aún viene a Europa a presentarla.

Entre nosotros, como se puede suponer de los datos anteriores, no ha suscitado casi atención. Entre las administraciones públicas, lamentablemente ocupadas en otros menesteres más ruidosos que efectivos, solo he identificado una cierta iniciativa en el Gobierno Vasco… y reciente.

Pero es muy interesante, o a mí me lo parece, al menos. Frente a la todopoderosa idea de industria 4.0 desplegada desde el gobierno alemán, o la más desconocida pero impresionante «Made in China 2025» (que merece un post en sí mismo… o más), Japón ha decidido concentrar sus esfuerzos, como no podía ser de otra manera, en una visión más holística de la tecnología, interpretada para afrontar los enormes retos sociales que la aceleración de los cambios tecnológicos va a provocar sobre sociedades con problemas de futuro que en Japón son particularmente acuciantes.

El artículo que antes ya enlazaba hace una buena síntesis del concepto. Las tres metas que se marca Japón, añadiendo a los objetivos industriales el de lograr una sociedad que maximice los beneficios sociales, fusionando los mundos digitales y físicos para conseguir un mayor bienestar social, son:

  1. Proporcionar la cantidad necesaria de productos y servicios para la gente necesitada cuando lo necesite.
  2. Responder a varias necesidades sociales de modo que todo el mundo pueda recibir servicios de alta calidad.
  3. Proporcionar una vida activa y confortable.

Todo ello para todas las edades, géneros, regiones y lenguas (a las que plantea hacer las necesarias concesiones específicas), a través de innovación abierta, creación colaborativa y plataformas de servicios.

La referencia al CeBIT que hacía Euronews ponía el foco en algunas traducciones prácticas de la idea desde la tecnología… pero el artículo indispensable, al que he llegado a través de mi compañera, es del Real Instituto Elcano. Si se han interesado por este tema, tienen que leerlo, aunque les exija unos minutos más de dedicación que lo habitual en la red.

Como ya adelantaba hace unos años Michel Porter a los propios empresarios nipones, o entre nosotros postulaba Alfons Cornella, Japón ha entendido que el futuro de nuestras sociedades va a estar condicionado por cómo seamos capaces de combinar la inteligencia artificial con productos inteligentes y conectados.

Insisto en la recomendación de leer el artículo del Instituto Elcano, pero recojo a continuación algunas de sus ideas a modo de síntesis.

El país afronta con singular intensidad fenómenos como el envejecimiento o la muy reducida natalidad, lo que sumado a su «sumamente restrictiva política de inmigración» (un factor allí realmente cultural), hace ya que sea difícil encontrar personas para el trabajo en campos que consideran cruciales, como la inteligencia artificial, que frena los intentos de no perder el ritmo de China o USA, países que ven cada vez más lejanos en campos como la fabricación avanzada o la simple digitalización de las PYMEs.

Su apuesta es “una sociedad centrada en lo humano que equilibre el progreso económico con la resolución de problemas sociales mediante un sistema que integre de forma avanzada el ciberespacio y el espacio físico”. Por eso, la inteligencia artificial es clave… y por eso la ciberseguridad concita una enorme atención.

La iniciativa japonesa, que apunta a una sociedad superinteligente, señala cinco “muros” a derribar:

  1. Los Ministerios y Agencias públicas, para lo que se necesita una “formulación de estrategias nacionales y la integración del sistema de promoción gubernamental”.
  2. El sistema jurídico, con reformas regulatorias y digitalización administrativa.
  3. Las tecnologías, para formar unos “cimientos de conocimiento”.
  4. Los recursos humanos, con una reforma educativa, alfabetización en tecnologías de la información y especialización en capacitaciones (skills) digitales avanzadas y especialmente en AI.
  5. La aceptación social, con un consenso social y un examen de las implicaciones sociales y éticas.

La «sociedad 5.0» no es un programa concreto, no está dotado con un presupuesto específico y no dispone de una agencia ad hoc para su impulso, pero sí enmarca otras iniciativas derivadas, presupuestariamente bien dotadas y sí estructuradas, entre las que destaca el programa de Promoción a la Innovación Estratégica (SIP) o singularmente la Estrategia de Inteligencia Artificial de inminente aprobación, con una aproximación público-privada en la que Japón ha mirado a Europa.

Es curioso ver cómo por ejemplo, el SIP ha cambiado prioridades en dos programas consecutivos. Qué prioridades se diluyen (rojo) y cuáles surgen (azul), sin olvidar algunos relevantes matices entre las que se conservan…

El país pretende lograr la libertad para perseguir diferentes estilos de vida y contribuciones a la sociedad, con seis “liberaciones” con un fuerte contenido sociológico:

  • de centrarse en la eficiencia, con una sociedad en la que se crea valor; (¡en Japón! :-O )
  • de la supresión de la individualidad;
  • de la disparidad;
  • de la ansiedad;
  • y de los límites de recursos y medioambientales.

Voy a estar muy atento a todo lo que vaya sucediendo alrededor de este concepto.

Como en todo lo relacionado con Japón, no es necesaria una colección de significados concretos para interpretar un guión intangible. Irá despacio, muy probablemente, porque pretende crear, no prever, pero creo por ello que la iniciativa tiene el potencial de dibujar y viabilizar la convivencia de nuestras sociedades avanzadas, al mismo tiempo cómodas, envejecidas y longevas, para los próximos 100 años.

Les dejo para terminar algunos vídeos explicativos del concepto.

Pero créanme… no van a notar tan clara la diferencia. Para nosotros no siempre es fácil captar que, si Toyota decide un día transformarse de fabricante de automóviles en proveedor de movilidad (como han hecho, incluso antes, los restantes constructores), le resulte natural que eso incluya la movilidad de las personas ciegas. Así que… nada como el texto. 😉

Vibraciones: conocimiento y política

Los horarios del miércoles abocaban a un día de comida en solitario… pero incluso en lo cotidiano hay siempre espacio para lo inesperado: pocos minutos después de sentarme a la mesa del menú diario se acercaba con el mismo propósito alguien con quien comparto ocasionalmente conversaciones y algunas horas de trabajo.

Mi compañero de mantel había sucumbido en el pasado a la tentación de gestionar la vida pública desde la política y, no sé muy bien cómo, durante unos minutos breves, la conversación derivó por esa ruta.

«Lo más decepcionante de esa etapa es advertir que la política no valora el conocimiento», me dijo.

Comprendí y compartí de inmediato el significado de esa frase. «La información sí», completé, «porque la información es una herramienta poderosa para la dialéctica y para la táctica política; da poder sobre el discurso, sobre la capacidad de influir de la comunicación… e incluso sobre las personas».

Luego hablamos de otras cosas, pero la frase me ha venido acompañando desde entonces, sin acabar de salir del todo de mis pensamientos.

Desarrollar conocimiento implica abrirse a cuestionar permanentemente los postulados propios frente a priorizar su defensa; exige escucha activa frente al escudriño de intenciones; demanda aprendizaje humilde y continuo frente al despliegue obsceno de exhibiciones morales falaces, más preocupadas por el impacto en la ciudadanía que por la ética de la verdad percibida.

El manejo de la información alimenta el poder, mientras que el uso del conocimiento deviene en autoridad.

Perdonen la probable exageración, pero para encontrar un tiempo en que se reflexionara sobre el valor del conocimiento como base del buen gobierno de lo público, hay que retrotraerse a las reflexiones de Sócrates, Platón o Aristóteles, me temo.

Y dudo mucho (discúlpenme la hipérbole las excepciones, por favor), que la generalidad de la clase política haya dedicado ni siquiera unos minutos a leer a Platón y a reflexionar sobre la ética de la política (que no sobre ética política) o sobre quienes hayan escrito notas a pie de página a los textos de Platón, que es como algún historiador de la filosofía define todo lo que ha venido concluyéndose desde entonces… que ha sido mucho. 😉

Vale… me dirán que no se le pueden pedir peras al olmo… pero yo creo que sí se puede, porque no hablamos de naturalezas incompatibles sino de una imprescindible integración, si se quiere entender el paso por la política como un auténtico ejercicio de servicio público, compatible pero no sustituido por la posición ideológica.

Hace ya un tiempo que mostré en estas páginas mi incomprensión sobre la deriva que estaba impulsando la clase política catalana, postulando que, cuando los responsables públicos conducen el gobierno de la ciudadanía por el camino de las emociones, la salida solo puede ser la incertidumbre de la revolución… o la frustración. Y en ello estamos.

Pero no hay que acudir a situaciones de tensión institucional para advertir que el conocimiento no es precisamente un «driver» de gobierno en nuestros tiempos.

Antes de seguir… es imprescindible distinguir entre Administración y gobierno político. En la primera sí hay conocimiento, pero es en la componente técnica del sistema. No se me ocurriría minusvalorar el conocimiento tácito y explícito atesorado y desarrollado durante años de contacto con organizaciones públicas y privadas, locales, nacionales e internacionales, con empresas y ciudadanos, con formas de moverse entre protocolos y liturgias propias de los sistemas burocráticos construidos sobre experiencias de generaciones. Otra cosa es su eficiencia, pero de eso no toca hablar…

El gobierno político de la Administración, sin embargo, es bien distinto. Responsable, entre otros asuntos, de que esa eficiencia aumente cada día… me da que está «a otra cosa».

Y en ese gobierno político es en el que el papel del conocimiento brilla por su ausencia. Y no solo en momentos críticos que a todos nos llaman la atención (una mesa de una cámara de representantes desoyendo el informe jurídico unánime de sus letrados, un partido buscando trampear los mecanismos de control parlamentario para conseguir sus objetivos, o un gobierno adoptando decisiones que desahucian a quienes defienden la legitimidad del estado), que alguien pudiera entender como un intento de forzar las cosas en momentos cruciales (aunque para mí no sea una excusa)… sino en la práctica cotidiana de la política, en comportamientos que, de tanto reproducirse, ya nos resultan invisibles:

  • ¿Por qué, en un gobierno de coalición, las «carteras» y los «ministerios» se reparten no solo en su cabecera sino en todos los equipos que derivan de ella? Es decir, si un gobierno es de coalición y deciden así trabajar juntos… ¿por qué los equipos «políticos» no son siempre mixtos, independientemente del color político de quien esté al frente de cada área? Ya no digo que integren a personas de colores políticos ajenas a una coalición (que no sé por qué no), pero al menos de los que la forman… ¿Qué dice esto del trabajo basado en el conocimiento como base del servicio público?
  • ¿Por qué los «cargos de designación» ocupan ya no solo la dirección política de las áreas, sino las empresas públicas, los organismos de la administración e incluso las direcciones de los cuerpos técnicos? ¿Por qué sucede esto cada vez con más profundidad, con mayor alcance? ¿Cuánto conocimiento se pierde, así, cada vez que un equipo es renovado por la fuerza de las urnas?
  • ¿Por qué el poder político se extiende al control de los mecanismos reguladores y de los poderes independientes, que en realidad deberían dedicarse exclusivamente a velar por el respeto a normativas y leyes que gobiernos y parlamentos tienen potestad para definir, mantener o cambiar?

En mi humilde opinión, desplegar una concepción ética de la política no debería referirse a «no robar» (faltaría más… pero eso es algo que en muchas ocasiones refiere a la condición humana de personas faltas de ética y escrúpulos, de cualquier color), sino no hacer del paso por la política una herramienta de satisfacción de intereses espurios o personales… y consolidar por el contrario sistemas que combatan contra lo que implican las preguntas anteriores.

Siempre he mantenido que estaría dispuesto a tolerar privilegios posteriores e incluso defender determinadas «puertas giratorias» a la salida de la política… siempre que el paso por la misma haya sido realmente un ejercicio de esfuerzo, talento, pasión y honesta dedicación al servicio de los ciudadanos. Dicho de otra forma:

  • Sigo queriendo a los mejores en el gobierno de lo público. Y no entiendo «mejores» sin decisiones fuertemente basadas en el conocimiento, aunque existan los también necesarios equilibrios con emociones e ideologías.
  • Sigo pensando que si son los mejores, deben empezar por reconocer «lo bueno de los otros» en sus relaciones cotidianas y en la imagen que transmiten al exterior. Si quieren respeto, deben empezar por mostrarse respeto de forma pública, ¿no creen? Y eso significa que TIENE que haber asuntos que se reconozcan al adversario o que se construyan en común.
  • Sigo pensando que el servicio público debe ser exigente y no premiado durante su ejercicio… pero reconocido justa y generosamente una vez realizado. Y a la hora de valorar una tarea, decisiones basadas en datos y no en opiniones es uno de los primeros mantras de un buen gestor. ¿Por qué no lo es de un gestor público?

Para una empresa no resulta muy complicado entender (o no debería serlo) que el conocimiento se convierte en algo útil cuando las personas que lo poseen lo usan para:

  • Competir en su mercado en términos de rentabilidad, robusteciendo y mejorando procesos operacionales o de gestión.
  • Anticiparse a los competidores, entendiendo las señales del entorno y adaptándose con agilidad a los cambios de la demanda y el mercado.
  • Innovar en sus productos y servicios, diferenciándose del resto de la oferta disponible en el mercado.

Reconozco ciertas dificultades en aplicar este esquema mental al gobierno de lo público, fundamentalmente porque, a pesar de que el territorio sí puede entenderse en competencia con otros en el orden mundial, su principal mercado, el interior, no es un mercado competitivo en cuanto a los servicios públicos prestados.

A lo mejor es por eso por lo que la competencia se establece entre los partidos, claro… 🙄

Pero, en cualquier caso, sí creo interesante establecer otro esquema mental, más ligado a los procesos de gestión de conocimiento postulados por Nonaka y Takeuchi, que establece que el conocimiento es útil…

  • cuando el conocimiento tácito individual puede transformarse y se transforma en conocimiento colectivo (socialización, siempre ausente en los cambios de gobierno).
  • cuando el conocimiento explícito puede transformarse y se transforma de información aislada a conocimiento integrado (combinación, siempre ausente en la praxis política).

Y de esto, de cómo utilizarlo para robustecer y fundamentar la toma de decisiones… de esto sí estaba hablando.

Quiero insistir en que no estoy postulando gobiernos de tecnócratas. Escuchar a la sociedad, observar cómo van mutando sus valores, enfrentarlos a los deseados y trabajar por que los sistemas se adapten a esos cambios y por que, en sentido contrario, germinen o se recuperen valores que los sistemas sociales necesitan, no es una alternativa; es consecuencia de muy lícitas miradas diferentes hacia la sociedad, que descansan en la ideología y hasta en la moral.

Pero el desequilibrio actual es un enorme desperdicio que nos estamos permitiendo… y pagando caro.

No puede ser que un gestor público TENGA que apoyar un proyecto o un enfoque de su partido, aunque de su reflexión se derive con claridad que una crítica, u otro enfoque procedente de las filas adversarias, plantea un escenario mejor… solo porque la iniciativa era de SU partido.

No quiero entrar a cómo se miden las cosas, ni a qué es justo o no lo es, ni cómo se regulan las cosas que postulo. Ni he sido político, ni lo soy, ni quiero serlo a día de hoy, así que me considero liberado de dar soluciones a esos pequeños detalles en esta bitácora. Les dejo la iniciativa, si quieren, en el capítulo de comentarios… y ahí me comprometo a entrar al trapo. 😉

Pero oigan… hacer descansar más la gestión política en el conocimiento… ¿no sería un 15M útil de verdad?

Reflexiones: un grave e inminente problema demográfico… y laboral

tormenta-perfecta-empleo

Entre nosotros, el proceso de envejecimiento de la población forma parte del paisaje cotidiano desde hace ya muchos años. Desde la política, la empresa y los medios de comunicación se nos alerta de que este fenómeno traerá consecuencias sobre el sostenimiento del sistema de pensiones, sobre la estructura productiva, sobre los flujos de inmigración o sobre el propio perfil socio-político del país, por poner algunos ejemplos.

Sin embargo y en paralelo, se da la paradoja de la inconsciencia real de que sus efectos están ya produciéndose entre nosotros y que como consecuencia vamos a sufrir inminentes problemas de orden práctico.

O eso… o es que cerramos los ojos por no querer ver, ¿no creen?

Esta misma semana, Julen Iturbe escribía un artículo glosando otro de Guillermo Dorronsoro titulado «Lo que la verdad esconde«, que exponía una serie de gráficos relacionados, entre otros factores, con las diferencias en la evolución de empleo público y privado en España en los años de la crisis, las diferencias en cuantías y crecimiento de los salarios en ambos segmentos… y cómo las titulaciones universitarias orientadas a trabajar en el sector público se habían ido colocando entre las más demandadas en estos últimos años, según los datos del EUSTAT, en paralelo al espectacular aumento de la deuda pública.

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Su conclusión era que las ‘verdades’ que justifican la preferencia por parte de la población del empleo público («es más estable, ofrece ventajas claras para la conciliación y está mejor pagado«) «esconden una realidad silenciosa, oculta bajo la superficie: un sistema público que no consigue reducir un déficit estructural que va en aumento». Una trampa para el futuro.

Julen prefería en su post centrar su mirada en otro factor también derivable del análisis de los gráficos (la aparente creciente predilección por las titulaciones de carácter «social»), en volver a clamar contra ese marketing empresarial contemporáneo en el que las etiquetas visibles (incluida de forma relevante «lo social») lo son todo y en reclamar un propósito digno para la evolución y el uso de la tecnología.

Hace unos días, el gobierno en funciones (a través de Fátima Báñez, ministra del ramo), anunciaba la intención de plantear en la próxima legislatura que se pueda cobrar el 100% de la jubilación y trabajar a la vez, pocas fechas después de que la prensa aireara las declaraciones de Marcos Peña anticipando el agotamiento en 2017 de la hucha de las pensiones, fondo del que la ministra se encargó de recordar que no es un fin en sí mismo sino un instrumento de gestión meramente temporal.

Otra noticia también publicada recientemente anunciaba que, en un periodo de tan solo 30 años, España tendrá más jubilados que trabajadores y en concreto que mientras que «hoy hay casi 2’5 empleados por cada persona mayor de 67 años, a partir de 2046 habrá menos de uno» y que «el número de jubilados se multiplicará por dos en este periodo».

evolucion-jubilados-trabajadores

Para terminar con las referencias a la hemeroteca más reciente, y acortando los plazos de las previsiones, se publicaba también que Euskadi perderá nada menos que 80.000 habitantes en los próximos 15 años, descenso se producirá por una menor natalidad que mortalidad y a pesar de que hasta entonces llegarán más inmigrantes extranjeros y de otras comunidades que personas abandonarán el país.

Quizá, amables lectores, piensen que «largo lo fiáis», que 15 o 30 años es un periodo, a estas alturas, en el que cualquier cosa puede predecirse sin riesgo de quedar en evidencia y con cuestionable probabilidad de que las cosas acaben sucediendo así… pero los datos demográficos se basan en la realidad de la pirámide poblacional que, salvo cataclismo bélico, se irá cumpliendo puntual e inexorablemente.

Y es más… ya se está cumpliendo en las franjas bajas de edad y ya han empezado las consecuencias, aunque aún no las percibamos social o empresarialmente.

Les invito a observar con detenimiento la siguiente gráfica (compartida en nuestra reflexión estratégica), que no está extraída de ningún artículo periodístico y que se basa también en datos oficiales contrastados. Se representan dos diagramas de barras cruzados, uno de ellos formado por las personas que cada año, en la CAPV, alcanzan la edad de 65 años (la referencia de jubilación) y otro formado por las personas que cada año alcanzan la edad de 24 (la teórica de incorporación al trabajo de titulados universitarios).

evolucion-jubilados-titulados

Frente a una historia pasada en la que cada año se jubilaban menos personas que las que se incorporaban en esa edad de 24 al mercado laboral… desde hace ya 6 años está sucediendo lo contrario. Y las perspectivas demográficas nos dicen que además, en los próximos 20 años este hecho se seguirá produciendo a un ritmo espectacular: cada año, se incorporarán entre 8 y 10.000 personas menos que las que se jubilarán.

O sea, que en los próximos 5 años estarán a disposición de las empresas 50.000 personas menos de las que se jubilen, para entendernos mejor. Y en 20 años… 200.000.

Solo en Euskadi.

Las medidas para alargar la vida laboral se van a volver imprescindibles, en la forma anunciada por Fátima Báñez, o en otras más o menos agradables para las personas según a cada una le vaya en ello.

Añadiendo a esto la reducción continua de alumnos en carreras técnicas y tecnológicas en beneficio de otras titulaciones universitarias, como veíamos en el post de Guiller… y teniendo en cuenta la importancia del sector industrial en nuestro territorio… habremos perfilado la tormenta laboral perfecta.

Y además, en tiempos de disrupción; donde el problema, más en la línea de las reflexiones habituales de Julen, se puede agravar con extrema celeridad.

Así que…

… Señoras Empresas…

… Respetadas y Distinguidas Empresas…

… más les vale construir una propuesta de trabajo atractiva para las nuevas generaciones (que además, en una parte muy relevante -la de mayor potencial creativo- no van a sentirse atraídas por modelos laborales acartonados donde encuentren difícil o poco gratificante aplicar su capacidad, desde un amplio grado de libertad, en la creación de valor)…

… porque VA A HABER TORTAS POR CAPTAR TALENTO.

Sin ninguna duda.

Y no se están enterando… o están ustedes cerrando los ojos.

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (5) Propuestas operativas para avanzar

propuestas innovación-sostenibilidad'

Cerraré esta serie de cinco artículos sobre innovación empresarial y sostenibilidad con un post en el que pretendo exponer cuatro líneas de trabajo, con distinto grado de «disrupción» pero todas aún innovadoras, para empezar a generar un cambio importante en los modos de hacer de la mayoría de las empresas. Una de ellas, un regalo para quien quiera hacerse con él… 😛

Advierto que hoy no encontrarán exposiciones detalladas, sino solo un esbozo de cada línea de trabajo y conexiones para profundizar en ella, si lo desean.

No, no lo he olvidado… Les veo atentos y con buena memoria, jejeje…

En el primero de los artículos me guardé el secreto de quién y con qué propósito había organizado el seminario en el que conté todo esto.

Hoy toca desvelarlo… y será al final.

Vamos.

ECODISEÑO

No muy innovadora, pero sí una excelente manera de empezar a cambiar. Quienes estén habituados a la existencia de procesos de diseño en su empresa probablemente sabrán más que yo de este asunto, así que me limitaré a introducirlo para los no iniciados… y a decir que, a pesar de la belleza del concepto, el ecodiseño impone disciplinas traducibles a costes que no todo el mundo está dispuesto a mantener, incluso después de haberlo probado e incluso después de haberlo probado con éxito, porque aún los mercados no están dispuestos a reconocerlo económicamente.

El ecodiseño consiste, en síntesis, en abordar los procesos de diseño de un producto pensando en el ciclo completo de vida del mismo, desde la obtención de las materias primas utilizadas, hasta su procesamiento, los consumos de energía y materiales auxiliares, el embalaje y envío, la utilización del producto fabricado y su reciclaje tras perder su utilidad, incluyendo la gestión de los residuos generados en el conjunto del ciclo.

Los procesos de ecodiseño están ya normalizados, tras unos orígenes en cuyo impulso tuvieron bastante que ver algunas empresas de MONDRAGON, como en la pionera UNE 150.301, actualmente UNE-EN ISO 14006.

En España ya hay más de 200 empresas certificadas en ecodiseño, aunque muchas otras han corrido experiencias en ese sentido. No es mucho, la verdad… aunque aún es más decepcionante es saber que solo una pequeña parte de ellas han acabado incorporando el ecodiseño como parte de su sistema estándar de gestión.

Un buen ejemplo que tengo cerca: LKS.

Y una excelente página para profundizar en el tema, que incluye incluso herramientas técnicas de apoyo, la del IHOBE.

EURO-NVEAP

Bueno… seguro que a muchos amables lectores les resulta familiar la expresión «5 estrellas EURO-NCAP», en especial si recientemente se han embarcado en la compra de un coche. NCAP es un acrónimo que significa «New Car Assessment Program» y EURO-NCAP es un estándar europeo de pruebas y ensayos que califican el nivel de seguridad ante colisión de cualquier automóvil nuevo que se oferte en el mercado.

Pues algo similar es EURO-NVEAP. ¿Alguno que lo conozca? ¿Alguien a quien le resulte familiar el logo de cabecera?

Jejeje…

Ya me gustaría saber si alguien ha respondido que sí a alguna de esas dos cuestiones… porque EURO-NVEAP («New Vehicle Environmental Assessment Program«)… no existe. Me lo he inventado. XD

Este es el regalo para quien quiera apropiarse de la idea y ponerla en marcha.

Se trataría de un sistema de clasificación de todo tipo de vehículo, no solo automóviles: ferrocarril, suburbano, avión, tranvía, motocicleta… Todos ellos pasarían un examen técnico que mediría su impacto medioambiental, también a lo largo de todo el ciclo de vida del producto y en especial durante su etapa de uso.

A lo mejor, un sistema de esta naturaleza cambiaba nuestra percepción de lo que es verdaderamente sostenible

Y quién sabe si nos sorprende.

(SHARING) (COLLABORATIVE) ¿COOPERATIVE? ECONOMY

Supongo que a nadie le descubro nada si digo que la economía colaborativa o «sharing economy» es ya probablemente el modelo económico de mayor impacto surgido tras la dualidad comunismo-capitalismo en el mundo. Su dimensión es enorme y creciente, muchas personas de talento están generando cada día nuevos negocios basados en compartir y no en poseer, en disponer y no adquirir bienes y servicios… y comunidades y bien preparados lobbies trabajan activamente para que la economía colaborativa haga frente a las barreras legales y sociales que tratan de impedir su avance en todo el mundo.

Les aseguro que en mi actividad de promoción de nuevos negocios tengo bien presente que una alternativa a un modelo de negocio innovador e incluso disruptivo en el campo de la prestación de servicios… puede ser barrido mañana de un plumazo si alguien encuentra el modelo «sharing» que funcione en ese sector, a pesar de lo cuál, no acabamos de dar el paso de ser nosotros quienes lo propongamos. (?)

Las discusiones sobre Uber han puesto sobre la mesa el desafío que un modelo de esta naturaleza supone para los modelos de negocio tradicionales: los números de los lugares por donde ha pasado, cantan. El impacto, abrumador.

Pero también han puesto de manifiesto prácticas discutibles desde el deseo de protección social del trabajo, de aseguramiento de la prestación y calidad del servicio con el paso del tiempo, o de competencia desleal, que han supuesto barreras legales y críticas sociales importantes.

No hay, a mi modo de ver, ni una mínima posibilidad de que esas barreras detengan el crecimiento de estos modelos de negocio, que ya se extienden por innumerables sectores. Es una realidad imparable. Nick Wadell lo define bien: «los economistas han hablado durante décadas de la idea de redistribuir los recursos no utilizados en la economía… y ahora está ocurriendo, y a una escala masiva«.

Sin embargo, sí creo que hay parte de sentido en algunas de las visiones más críticas, que también pienso que con el tiempo encontrarán un cauce de solución.

Visto este movimiento desde la empresa tradicional, ¿no sería inteligente entender la inevitabilidad de la evolución e interiorizar que la economía colaborativa es una gran oportunidad?

Llevo tiempo pensando que una forma de que los beneficios de una iniciativa como Uber reviertan en la mejora de las condiciones de trabajo y en el aseguramiento y calidad del servicio de manera sostenida y sostenible, radicarían en impulsar estas iniciativas desde la figura de las cooperativas de consumo, donde los socios de trabajo son los prestatarios de un servicio soportado en un bien que se abre al uso de los demás, la comunidad de socios de consumo que permite que el negocio funcione en beneficio de todos y desde la máxima dignidad del trabajo.

¿Quién quiere empezar?

ECONOMÍA CIRCULAR

Está de moda… y eso hay que aprovecharlo.

La economía circular es un concepto económico que propone desarrollar un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos para, desde la eficiencia del uso de los recursos, asegurar el suministro de materias primas por reutilización o aprovechamiento de los residuos y por reducción de los consumos.

Eso aporta como ventajas al menos dos muy importantes:

  • Reduce la necesidad de consumir recursos naturales al mínimo imprescindible.
  • Genera empleo, en una economía que al tratar de cerrar el ciclo de vida del producto se convierte en no deslocalizable.

Para el desarrollo de una economía circular, es necesario que desde el mismo diseño del producto se piense en su «deconstrucción», su utilización máxima posible y su reaprovechamiento en todo su ciclo de vida.

Por ello, el ecodiseño o el «sharing» son parte inherente de la economía circular. Con mayor detalle, para la Fundación para la Economía Circular, el concepto implica lo siguiente:

  • El ecodiseño: considera los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto y los integra desde su concepción.
  • La ecología industrial y territorial: establecimiento de un modo de organización industrial en un mismo territorio caracterizado por una gestión optimizada de los stocks y de los flujos de materiales, energía y servicios.
  • La economía de la «funcionalidad» (donde se enmarca el «sharing» y el consumo colaborativo): privilegiar el uso frente a la posesión, la venta de un servicio frente a un bien.
  • El segundo uso: reintroducir en el circuito económico aquellos productos que ya no se corresponden a las necesidades iniciales de los consumidores. En escala de idoneidad:
    • La reutilización: reutilizar ciertos residuos o ciertas partes de los mismos, que todavía pueden funcionar para la elaboración de nuevos productos.
    • La reparación: encontrar una segunda vida a los productos estropeados.
    • El reciclaje: aprovechar los materiales que se encuentran en los residuos.
    • La valorización: aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

La Unión Europea puso en marcha en 2014 un gigantesco vehículo de financiación de proyectos relacionados con la promoción de la economía circular en Europa.

En el núcleo del plan de inversión se encuentra el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE), que financia proyectos con un perfil de riesgo, maximizando de esta forma el impacto del gasto público y desbloqueando la inversión privada, con el objetivo global de movilizar la inversión de 315.000 millones de euros, como mínimo, durante tres años.

Este vehículo de inversión no es el único: se suma al esfuerzo ya realizado en esta dirección por el BEI en la última década, a prioridades ya establecidas en el programa Horizonte 2020, el programa LIFE, el programa para la competitividad de las empresas y las pymes (COSME), o los Fondos Estructurales y de Inversión.

Es difícil concretar la apuesta global financiera… pero tampoco es necesario para valorar su dimensión, ¿verdad?

Vamos… que no será por falta de ayudas.

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idtp

El secreto… 😎

El seminario había sido organizado por el IDTP, el Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao :-o, un organismo centrado en «promover el diálogo entre la fe cristiana y la sociedad de Bizkaia, especialmente en el ámbito del debate actual sobre los valores éticos, las nuevas formas de religiosidad y el análisis cultural».

El programa estaba organizado alrededor de la encíclica del Papa Francisco «Laudato Si«, un escrito no dirigido específicamente a los cristianos cuya enorme repercusión no creo que se le escape a nadie y que apela a “reconocer la grandeza, la urgencia y la hermosura del desafío” que presenta la crisis ecológica.

Las cinco sesiones en tres meses se organizaron desde la idea de «Empresas y consumo en el cuidado de la casa común« y se ordenaron en torno a los siguientes temas:

  1. Por una Ecología integral. La crítica al paradigma tecnocrático. (Visión desde la universidad)
  2. De los impactos del cambio climático en el País Vasco a la economía verde. (Visión desde organismos especializados)
  3. Políticas públicas de apoyo: empresas más sostenibles. (Visión desde el gobierno y la acción pública)
  4. Innovación empresarial hacia modelos sostenibles. (Visión desde la estrategia de las empresas privadas)
  5. El poder de los consumidores en el cambio de las empresas a la sostenibilidad. (Visión desde organizaciones solidarias de consumo)

La invitación llegó a mi empresa y me tocó a mí preparar la presentación. Ni conocía la existencia del IDP, ni su amplia sede de la Plaza Nueva de Bilbao, ni la capacidad de convocatoria (en el seminario se habían inscrito unas 15 personas, provenientes de la empresa privada, ingenierías medioambientales, universidades o administración pública), pero sobre todo… no conocía en profundidad la «Laudato Si«.

Les reconozco que empecé a preparar mi ponencia un par de veces apoyado en lo que creía entender que trataba la encíclica, pero un resumen que encontré en internet me hizo ver que no estaba captando realmente su dimensión.

Me enfrenté entonces a la lectura de sus casi 200 páginas, la manera de hacerme plenamente consciente de que versa en realidad sobre una visión holística del planeta, que incluye la reivindicación de la dignidad del trabajo humano y del ser humano en sí mismo, la denuncia de la desigualdad, de la reducción de la biodiversidad y del paradigma tecnocrático como fuente exclusiva de progreso. O de la hipocresía de estados, empresas e incluso organizaciones ecologistas y medios de comunicación, que se observan satisfechas con esfuerzos realizados pero miran hacia otro lado cuando se trata de entender cómo todo se interrelaciona y cómo se producen inequidades en las relaciones comerciales norte-sur, en el cortoplacismo político, en la protección de la vida o en el sometimiento de la política a la economía.

Es así como empecé por tercera vez a dibujar mi intervención. Ésta, la definitiva, es la fuente que ha dado origen (una pequeña parte de ella) a los artículos de estos últimos meses del blog.

«Laudato Si» es una proclama de ecología integral y humanística que les recomiendo vivamente leer. No se asusten por las 200 páginas: un breve vistazo y verán que no es una tarea complicada.

Les aseguro que la pequeña disciplina de acercarse al lenguaje, que aunque sencillo hay que reconocer que conserva un inevitable barniz ecuménico… merece la pena.

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La serie completa de posts de estos meses sobre innovación empresarial y sostenibilidad, al hilo de la «Laudato Si», es la siguiente:

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (1) Regeneración del tejido industrial

regeneracion industria

Hace diez días tuve el placer de participar en un seminario organizado en Bilbao, con un motivo inesperado y por una organización cuya existencia y actividad desconocía… que desvelaré en su momento para mantener un punto de sorpresa final… 😉

El asunto era explorar cómo las empresas nos relacionamos con el planeta en que vivimos, cómo entendemos la sostenibilidad desde nuestra actividad de producción o consumo y, en mi caso, cómo orientamos la innovación empresarial hacia modelos sostenibles… si es que lo hacemos.

La estructura del seminario era de 5 sesiones de trabajo entre febrero y abril, cada una de ellas con dos ponencias de «expertos» (función que en mi caso compartí con Lander Jiménez, quien expuso la experiencia de LKS) y un debate posterior.

No voy a aburrirles con la exposición que hice sobre la evolución de los factores que han guiado, tecnológicamente y en materia de gestión, la visión de actividad medioambiental, social y económicamente sostenible de mi empresa en los últimos 20 años, ni tampoco los ejes de lo que pretendemos abordar en el futuro más próximo, pero sí compartir algunas reflexiones que me pareció procedente dejar abiertas, tanto hacia quienes deciden el rumbo de las empresas, como hacia la administración y su política industrial o directamente hacia quienes trabajamos en ellas.

Voy a romper la tradición de esta bitácora y optar por escribir cinco artículos cortos en vez de uno largo. Será una reflexión abierta por artículo, alguna más tradicional (como esta primera) y otras más disruptivas… pero todas ellas sin respuesta o con respuestas insuficientes, a mi modo de ver, a día de hoy.

Comencemos por esa necesidad imperiosa de regeneración de una buena parte del tejido industrial del país…

La industria en general pero la vasca en particular, ha avanzado extraordinariamente en las últimas décadas hacia una actividad mucho más respetuosa con el medio ambiente y con el entorno en que se ubica, aunque el factor económico lastra muchas veces la utilización de las mejores técnicas disponibles (ver base documental), la optimización al límite de los consumos de energía y agua, la reducción radical de la producción de emisiones, vertidos y residuos o las posibilidades de su reutilización.

Pero mirando a la esencia de la empresa industrial en nuestro territorio, me gustaría destacar algunas características esenciales que la identifican:

  • Aún está conformada en torno a un alto porcentaje de negocios maduros (productos, tecnologías, procesos…).
  • En los buenos casos, despliega estrategias centradas en la excelencia en la gestión y en la innovación tecnológica.
  • Cultura de gestión de recursos, no de emprendimiento.
  • Desaparición de liderazgos que asuman grandes riesgos empresariales.
  • Desconfianza e impaciencia frente a la incertidumbre de creación de nuevos negocios.
  • Desprecio o infravaloración de la innovación en gestión, servicios y modelos de negocio.

Así que, ante el tsunami de cambios radicales que comienza a aceptarse que viviremos en el próximo decenio… una pregunta para quienes gobiernan nuestras empresas:

  • ¿Estamos realmente poniendo las bases de que en nuestro entorno siga existiendo trabajo sostenible y digno en el futuro?

Y para las administraciones públicas:

  • ¿No es momento de promover y favorecer una intensa cultura de emprendimiento entre las empresas, más allá de la iniciativa individual?
  • ¿Es posible provocar una explosión social de diversificación y de innovación en servicios y modelos de negocio entre el tejido industrial?
  • ¿Cómo forzarlo?

El asunto, como ven, no es precisamente nuevo: toca fenómenos cruciales para el futuro de nuestras empresas como la diversificación de sus negocios o la «servitización» de su propuesta de valor, ambos conceptos muy conocidos.

Pero… ¿alguien defiende que los estemos gestionando bien?

Reflexiones: lo que cuesta tener coche y el «carsharing»

El «carsharing» es ya una realidad en casi todas las grandes ciudades europeas, alguna de las cuales puede mostrar una penetración de este modelo de utilización de automóviles que empieza a ser relevante en su mercado de  movilidad urbana.

La verdad es que la tendencia que se observa (en especial entre nuevas generaciones) de bascular el «tener» hacia el «disponer», es incuestionable en algunos casos y se acentúa en el centro de Europa, donde (por ejemplo en Alemania) el porcentaje de jóvenes que no encuentra un valor especial en eso de tener un coche propio crece año tras año y empieza a alcanzar porcentajes que, siendo aún pequeños, conviene no desdeñar.

Quizá la evolución sea aún lenta (en España es aún algo mayor del 90% el porcentaje de jóvenes que aspiran a tener coche propio), pero los porcentajes son mucho más significativos si hablamos del segundo vehículo familiar: ahí es donde en Europa los porcentajes crecen sólidamente.

La prueba de ello es que muchos de los grandes fabricantes europeos de automóviles y las grandes empresas de alquiler han lanzado iniciativas de alquileres por minutos y sin reserva previa, solos o en alianza, en muchos casos ligadas a pequeños modelos eléctricos y urbanos.

En definitiva, que por estas razones, por las restricciones que están empezando a imponer las grandes urbes, por la larga crisis que atravesamos o por la mejora de las alternativas disponibles, los que estamos en el sector del automóvil sabemos que el consumo y como derivada la producción de vehículos en Europa y más en concreto en Europa Occidental, va a estancarse, como poco, e incluso pudiera descender ligeramente en los próximos años.

Pero admitido esto… me ha dado por preguntarme cómo está a estas alturas el balance económico del asunto desde la perspectiva del usuario.

Ya hace tiempo que hice cuentas y concluí (entonces) que tener coche propio en mis circunstancias personales significaba gastarme casi un millón de las antiguas pesetas cada año. Hoy he querido rehacer y actualizar las cuentas, haciendo las mías, a pesar de que por internet circulan análisis similares abundantes e incluso hojas de cálculo para adaptar los números a la realidad de cada uno.

Vaya por delante que yo hago un uso bastante intensivo del coche, básicamente porque lo utilizo para desplazarme cada día a mi punto de trabajo, que está a 65 km. de distancia de mi casa. Mi perfil, por lo tanto, podría definirse como sigue:

  • Berlina de nivel medio-alto, para asegurar la durabilidad y seguridad del vehículo en condiciones.
  • 40.000 km/año.
  • Uso diario para traslado al trabajo, parte autopista parte carretera.
  • Seguro a todo riesgo con franquicia.

Considerando, para estandarizar cálculos, un alquiler de garaje y no una amortización de uno en propiedad, el coste anual podría calcularse como sigue (click sobre cada tabla para verla más clara):

coste coche 40000

¿Sorprendidos?

¿O asustados?

Ya… que lo que pasa es que mi caso es una barbaridad… Bueno, veamos, supongamos un perfil de uso muy distinto:

  • Berlina de nivel medio.
  • 15.000 km/año.
  • No uso diario para traslado al trabajo, o si es así, breve recorrido urbano o por carretera.
  • Seguro a todo riesgo con franquicia.

Con el mismo supuesto anterior pero con reducciones de coste en varios conceptos, ligadas a tratarse de un vehículo más modesto y de uso más reducido, las cuentas dan como sigue:

coste coche 15000

Ahora ya no hay excusa para que hagan una valoración, aun suponiendo que haya errado un 10-15% en mis cálculos: ¿no les parece que es una pequeña y quizá inconsciente barbaridad?

No me interpreten mal, no estoy llamando a una insumisión vial 😉 : de esos 6.000 (u 11.000) euros por coche y año viven miles de personas hoy en día… y no sería malo que al menos durante unos añitos eso siguiera ocurriendo.

Pero me ha dado por pensar que tal vez del «pago por servicio» del automóvil también podrían vivir muchas personas… y que quizá un coste ventajoso podría ayudar a convencer de la idoneidad de un cambio más acelerado.

Pues dicho y hecho. He buscado tarifas por internet de un operador de carsharing ya presente en varias ciudades españolas (es Bluemove… y solo espero no haber tenido la mala fortuna de elegir el más caro por azar) y he realizado una aproximación muy grosera para aplicarla a los dos perfiles anteriores. Los resultados son como sigue:

coste carsharing 40000

coste carsharing 15000

¿Cómo lo ven? A pesar de lo que dice la propaganda, hiper-caro, ¿verdad?… Implanteable para perfiles como éstos, por mucha conciencia medioambiental que uno posea… salvo que les salga el dinero por los bolsillos.

Lo siguiente resulta obvio: probar perfiles muy diferentes, en los que la necesidad de uso del vehículo sea algo ocasional y no estructural. Como verán, las cosas cambian bastante, aunque en ningún modo vamos a encontrarnos con un chollo, ni siquiera si se trata de usar un coche pequeño 40 días al año:

coste carsharing ocasional-1

coste carsharing ocasional-2

Conclusiones

  • Solo si son de los que van a necesitar un coche 20, 30, 40… 50 días al año, el carsharing les saldrá a cuenta, con las tarifas que hoy se barajan. Si necesitan usarlo cada día, olvídense.
  • Si ese es el caso de su segundo coche familiar y sobre todo si para eso solo necesitan un coche pequeño y urbano, mírenlo con cariño, porque quizá sea una gran y ecológica alternativa. Si sus varios hijos empiezan a pedirle el coche con demasiada frecuencia, puede que también… 😉
  • Si son de los que solo van a necesitar esporádicamente un coche para una o dos horas y en recorrido urbano o peri-urbano, no lo duden: si hay una buena red de carsharing en su ciudad, el modelo es suyo.
  • Aún así… tengan en cuenta que en lo del «coche propio», yo he considerado costes de garaje, precios de vehículo medio-altos, seguro a todo riesgo y otros factores de coste… que son una opción: se puede tener coche con menos. En sentido contrario, seguro que buscando también se pueden encontrar tarifas y ofertas de carsharing más baratas.
  • El sector del carsharing debe hacer un esfuerzo inmenso de reducción de sus costes si quiere ganarle de verdad la partida en un pedazo de tarta relevante al coche en propiedad. Seguros, mantenimiento, combustible, costes de personal, leasing y costes financieros,  alquiler de locales, limpiezas, sistemas de gestión y logística de flotas… El sector debería, a mi modo de ver, trabajar muy en profundidad cada capítulo de costes, establecer alianzas y acuerdos de colaboración y ganar en dimensión empresarial… para alcanzar como objetivo el dividir por dos el coste actual para el usuario. Y si creen que planteo un imposible, les diré que ya hay quien empieza a hacer la revolución.

Les dejo también la hoja de cálculo para que hagan sus propios números si quieren… y hasta aquí llego con mi rato reflexivo.

Gracias por acompañarme hasta el final… 🙂

Reflexiones: la dimensión de la tragedia

La crisis se ha convertido en un mantra negro que se ha adherido a nuestro cuerpo y del que no vemos forma de escapar.

caldero'La definición de crisis que aparece en la Wikipedia, así, sin «desambiguar», es descriptiva de una situación que inevitablemente nos coloca en el mismo centro de un caldero en plena ebullición, un punto desde el que cualquier dirección que tome nuestra mirada está exenta de pistas para orientarnos y en donde cualquier camino que tracemos carece de horizonte visible y parece desatar las mismas alarmas.

Pero esa incertidumbre, cuyas impredecibles burbujas parecen al principio de naturaleza volátil aunque amenazante, con el tiempo va ganando en densidad y aparece como la cerveza más negra, como un chocolate que espesa al enfriarse y en el que desplazarse cuesta cada vez mayor esfuerzo hasta el punto de que la tentación de quedarse quieto se convierte en la única opción deseada.

A medida que cada ingrediente absorbe caldo, precipita hacia el fondo, aporta al cocido espesura… y pierde sabor personal.

Esta es una dimensión de la tragedia de la crisis económica que subyace a los datos de portada de cada día, a la evolución de los parámetros macroeconómicos, a la discusión social o política, a la vida y desaparición de empresas o incluso a los casos personales que, por su impacto, riegan pertinazmente los medios de comunicación. Es una dimensión sorda, porque afecta individualmente, aunque en distinto grado, a todos y cada uno de los que vivimos aquí, afecta a las posibilidades que vemos para conducir cualquier futuro.

Hace casi dos años volví impactado de un viaje a Barcelona. Desde el primer taxista que nos llevó del aeropuerto a la ciudad, hasta el último que nos llevó hasta el vuelo de regreso, todo el mundo nos habló de lo mal que estaba la situación económica en Cataluña y en particular en Barcelona.

taxiBCN

Entonces, los niveles de desempleo aún provocarían la envidia de quienes vivían en los territorios más al sur del estado, pero créanme que la atmósfera que se respiraba en Barcelona (y que aún hoy se respira) era deprimente: «todo se está destruyendo, la gente no tiene trabajo, todo va a peor, mucha gente se está yendo, los políticos no hacen nada, esto está fatal, para el taxi la ciudad ha muerto, esto va a reventar por algún lado…».

Curiosamente y desde entonces, la única nota positiva que he recibido en varios viajes a Cataluña procede de otro taxista, un paquistaní que nos contaba con cierto orgullo que ya eran 5.000 los paquistaníes con taxi en Barcelona. Y eso me llevó a recordar que una de las grandes diferencias en cómo vivimos lo que nos sucede está en las expectativas defraudadas; que en la espera pasiva, la sensación de pérdida es más negativa que lo que pueda indicar la realidad de los hechos…

La pérdida material

Cierto es que el impacto no puede (ni debe) igualarse. Nadie ha escapado sin consecuencias de esta etapa y de una u otra manera, la crisis ha afectado a nuestras costumbres, a hábitos que nunca nos habíamos cuestionado y a los que hemos tenido que renunciar, a privilegios y comodidades que ni siquiera reparábamos que lo fueran. Pero para algunas personas, en un número creciente, ha supuesto aproximarse demasiado o entrar de lleno en situaciones que bordean la pobreza.

Volvamos primero a la dimensión individual de la crisis y hablemos para empezar de la universalidad: ¿piensan que exagero, que hay mucha gente que conserva su trabajo y que no ha notado cambios significativos en su vida?

La verdad es que pueden fundamentarse bastante certeramente las razones por las que todos nos sentimos empobrecidos. Y es básicamente porque es verdad.

La mayoría de nuestros salarios se consumen en gastos que hemos ido consolidando como costes fijos: la comunidad, el club o el txoko, suscripciones y abonos, la hipoteca, el colegio de los hijos, las extraescolares, las pagas semanales, un modesto servicio doméstico, el gas y la electricidad, el agua, el seguro del coche, los kilómetros de combustible y los peajes de autopista hasta el trabajo, el comedor laboral…

Si a eso le sumamos alimentación y vestido, todo lo que queda es lo que destinamos al ocio y al ahorro.

¿Me admiten como hipótesis que eso sea un 20% de los ingresos?

Pues verán…

Cuando uno admite rebajarse un 8% el salario, o se queda sin una paga extraordinaria, o deja de cobrar la retribución variable… o todo a la vez, toda esa reducción no sale en la realidad práctica del total del salario, sino que hay que sacarlo de ese 20%.

Y en ese entorno, el IPC no se da por enterado… y además, los impuestos suben.

O sea, que esa reducción de un 8-10-15%… significa dividir por dos (o mucho más) el gasto variable disponible. O anularlo por completo. Significa, de partida, dejar de ahorrar. Enseguida, tener que decidir si prescindir del ocio o tirar de lo ahorrado antes. Y según el ahorro decrece, revisar los hábitos de alimentación y vestido… y hacer limpieza de algunos fijos que, en estas circunstancias, quizá nos parezcan todo un desperdicio.

Y eso se nota, ¿verdad que sí? Y lo peor… es que eso es un privilegio.

pobrezaPorque cuando eso es insuficiente, o cuando los ingresos no se reducen sino que desaparecen (la sombra del desempleo es muy alargada), la eliminación de esos costes fijos llega a elementos de desintegración social. Cuando ya nada queda por suprimir y las deudas afectan a las hipotecas o a lo que debemos a los demás, el equilibrio familiar y social se desmorona alrededor de cada ser humano.

Y es entonces cuando la crisis asoma sus rasgos más trágicos, con situaciones que me ahorro describir porque están en la mente de todos.

Puede ser verdad que muchas personas asumieron riesgos que no estaban en situación de asumir. Quizá sea cierto que muchas familias tradujeron alegre e irresponsablemente que tener los mismos derechos significaba tener derecho a la misma calidad de vida material que cualquier otro, independientemente de su seguridad hacia el futuro, de la estabilidad de sus ingresos o de su empleabilidad…

Personalmente creo que eso ha ocurrido en muchos casos… y que en muchos otros no. En otros, solo pusieron sobre la mesa riesgos que eran asumibles con aparente sensatez: la dimensión y duración de esta crisis ha alcanzado también a personas que han actuado con prudencia y honestidad, si lo valoramos en lo que han sido los estándares de nuestra sociedad.

Pero aún más… Unos y otros, con errores mayores o menores, o sin ellos, están (junto a todos) en el corazón de un profundo socavón sistémico aderezado por comportamientos indignos o irresponsables de nuestras estructuras políticas y sociales, en una posición que exige que demostremos, más que nunca, que disponemos de mecanismos de cohesión social y que si no son suficientes estamos dispuestos a incrementarlos, porque el sacrificio debe compartirse aunque sea desigualmente (porque en los resultados individuales, desigual es la sociedad y desiguales somos las personas)… pero compartirse.

Y junto a la solidaridad necesaria, la radical exigencia.

Porque la insensibilidad es patente entre muchos con responsabilidades en la conducción del esfuerzo solidario.

La pérdida social

Me refiero a lo social en toda su dimensión: a las estructuras de poder a cualquier nivel (legislativo, ejecutivo y judicial), a los agentes sociales (sindicatos, patronales y partidos políticos), al tejido empresarial (banca, industria, comercio y asociaciones), al mundo de la cultura y el espectáculo (agentes y lobbies), al cuarto sector y las ONG, o al sector público (administración, organismos y empresas).

Los tiempos de vacas gordas daban para que, como en las familias, muchos de los elementos de esta dimensión social interiorizaran que vivíamos en un mundo de capacidad infinita.

Pero en estos casos, con existencias al abrigo del dinero de todos, subvencionados, protegidos o con asignaciones presupuestarias de dinero público y con las personas mirando hacia otro lado porque había para todos… el desperdicio, la estulticia en el gasto, el despilfarro y hasta directamente la malversación, el soborno y la estafa han ido ganando un terreno de cuya magnitud hoy nos asombramos.

Mirando hacia atrás, yo al menos veo la actividad pública de estos agentes como una praxis endógena y exhibicionista, plagada de actividades corporativistas, declaraciones inútiles, desvergonzadas posiciones populistas, propuestas conscientemente tendenciosas… y siempre acciones y omisiones encaminadas a preservar el statu quo, aprovechando la inacción cuando no estupidez colectiva.

No es que la crisis haya generado la enorme pérdida de confianza en las estructuras sociales que hoy lamentamos, pero nos ha hecho conscientes a todos de que eso se había producido… y la ha reforzado con evidencias incuestionables y dolorosas.

No quiero identificarme con ello con ninguna ideología: la crisis es general y no distingue muchos colores.

15MTampoco me identifico con quienes vieron (y ven) en movimientos como el 15M una vía de futuro: para mí no es sino una burbuja insostenible, porque el stablishment que no está en el poder oficial se apropiará de ella y la adoptará travestida a sus intereses, pero sobre todo porque es insostenible, porque se basa en una emoción de quiebre, de «basta ya», que no es soportable infinitamente por personas normales cuya labor ordinaria en la vida debe ser y es otra bien distinta.

Entonces… ¿qué queda por hacer?

Yo creo que la democracia, en la forma en que la hemos ido dibujando en occidente, tiene mucho de salvable. Y además me gustaría que su evolución no repitiera hechos traumáticos de la historia, donde quizá muchas revoluciones condujeron al progreso con el tiempo, pero pasando por generaciones de penuria y sufrimiento que afortunadamente fueron capaces de ahogar los frutos perversos de aquéllas.

Creo que es tiempo de que quienes manifiestan su vocación política como afiliados a un partido o su compromiso social como miembros activos de una organización no gubernamental o a una asociación profesional, tomen la iniciativa.

Creo que es hora de que se produzca una rebelión dentro de esas estructuras que vertebran ordenadamente la acción social, una rebelión que conduzca a implantar verdaderos mecanismos internos pero independientes de vigilancia ética de los comportamientos de quienes ostentan responsabilidades sobre dineros públicos o compartidos.

En las policías de todo el mundo se les conoce popularmente como los de «asuntos internos». De alguna manera, en las cooperativas es el papel de la comisión de vigilancia y, en cierto modo, hasta de los consejos social y rector. En algunas empresas se llama comité de ética. Creo que, por ejemplo, en los partidos políticos debería haber comités de vigilancia o de ética formados por afiliados de base, sin cargos y sin remuneraciones, que tuvieran capacidad y competencia para auditar las cuentas del partido y pedir cuentas de ello a sus responsables. Creo que deberían exigir que sus partidos incorporaran a sus programas la implantación de listas abiertas. Creo que deberían imponer la limitación en el tiempo también de cargos internos.

Pero más allá de mis opiniones y de su opinión sobre ellas, que hoy no vienen al caso, me gustaría destacar que la dimensión de la pérdida de confianza en las estructuras sociales es enorme y difícilmente reversible en amplias capas de la ciudadanía: habrá generaciones cuyo desencanto les acompañe hasta el final de sus días, personas que optarán por desengancharse o por apuntarse a una radicalidad reactiva.

Los comportamientos faltos de ética se han extendido con tanta amplitud y discrecionalidad, que han impregnado a toda su clase, ensuciando la hoja de servicios de miles de trabajadores honestos y extendiendo como una mancha de aceite la sombra de la sospecha sobre todo aquél que dependa del dinero de todos.

Me viene muchas veces a la mente una anécdota que me contaron hace algunos años: una persona de nacionalidad alemana, pareja de quien me contaba la historia, decía que le gustaría que sus hijos aspiraran de mayores a ser funcionarios. La razón es que, en Alemania, la imagen del funcionario se identifica con alguien extremadamente competente y con vocación de servicio: un bien social.

Algo no hemos hecho como debiéramos.

La pérdida moral

En realidad, es de la que comenzaba hablando en este post. La más dañina a largo plazo porque es la que abre y cierra posibilidades.

corrupcionA nuestro alrededor todo parece que haya sido una mentira: en la política, en los partidos, en los sindicatos, en la monarquía, en la banca, en las empresas, en las sociedades de autor, en el deporte, en la universidad, en la policía, en la iglesia, en el periodismo y hasta en la investigación científica. Miremos a donde miremos, vemos basura, trampas y tramposos. Pocas veces el escándalo continuo nos coloca tan cerca de una descomposición moral tan pegada a la idea de que «el poder corrompe».

Cierto es que quienes tienen la oculta intención de beneficiarse del dinero ajeno sin atender a escrúpulos éticos y legales, ven en la actividad política y pública el terreno mejor abonado para progresar en ello… y por ello es ese un oficio especialmente castigado. Pero no es menos cierto que la extensión es tal que todos tenemos la sensación de que es la condición humana la que muestra con demasiada facilidad esa debilidad a poco que el poder empiece a otorgar cierta sensación de impunidad.

Así que es verdad que los mecanismos de control pueden haber sido insuficientes o haber estado ausentes, pero también parece que deberíamos revisar que en estos tiempos líquidos el relativismo moral no se nos haya ido de las manos…

No hace mucho tiempo que debatíamos profusamente sobre la idea de liquidez o sobre la no-empresa como conceptos de los que podía depender el futuro de la vida y del trabajo. Paradójicamente, ideas como esas podrían ser hoy más necesarias que nunca, al mismo tiempo que la sensación de trivialidad las oculta.

Porque esta crisis ha demostrado que para la gran mayoría de la gente son necesarias estructuras económicas reconocibles que permitan dar un cierto orden a nuestro recorrido vital. Porque casi nadie arriesga mucho para crear algo. Porque no vamos a salir de ésta con millones de start-ups de poco más que autoempleo.

Pero sin embargo, necesitamos un rearme moral que nos impulse a abrir posibilidades, desde nuestra iniciativa o colaborando con la de otro. Necesitamos no olvidar que lo superfluo es prescindible… y que ese no-olvido no solo nos dure al menos unos cuantos años, sino que consigamos inculcarlo en al menos una generación. Dependemos, no solo como sociedad sino como individuo, de seguir creyendo que podemos hacer cosas magníficas con las que sentirnos bien.

Si no lo consiguiéramos, la dimensión de la tragedia sería incalculable. Así que no nos lo podemos permitir.

Vibraciones: start-up, emprendimiento, producto y circo.

Este verano estamos viviendo la auténtica eclosión del fenómeno start-up, que ya asomaba sus fauces desde hace meses. El asunto está alcanzando tal dimensión mediática que llena palacios de congresos, auditorios, periódicos, espacios singulares e instituciones feriales, de discursos políticos, congresos, talleres y propuestas formativas, en infinitas formas.

Clusters, parques tecnológicos, agentes sociales, administraciones públicas… todos empujando el mismo carro. Se está convirtiendo en el nuevo mantra, tras excelencia, innovación y emprendimiento, que por repetición nos traerá un futuro mejor… así que si no saben decir «estartap» de un tirón, estimados lectores, tienen un problema. 😉

La blogosfera hierve: solo en la última semana, Julen Iturbe, Mario Dehter o Juan Freire, por poner solo tres ejemplos, han escrito sobre el fenómeno del emprendimiento en alguna de sus facetas, con visiones analíticas… o críticas.

La explosión start-up, en primera persona.

Mis propias vivencias de las últimas semanas han estado rodeadas del fenómeno start-up.

Tras la reconversión de la gran fiesta anual de infonomia en un «Co-Fest» donde el núcleo lo formamos las empresas miembro de Co-Society, el pasado julio disfruté de dos días en el Centro de Ciencias de Benasque Pedro Pascual, rodeado de ideas, ciencia y personas, un entorno que cada año me empuja a caminar con la mirada aún más inquieta por la vida.

Este año tuvo un carácter muy especial: una fusión con otra iniciativa, el Benasque Brain Boost (BBB), que pretendía ser el punto de encuentro de las start-up españolas, reunir a más de 100 emprendedores con sus proyectos empresariales entre sí (para compartir visiones, enfoques, recursos y penas) y entre ellos y las empresas Co-Society (para quizás algo parecido y puede que también para encontrar algún sólido compañero de viaje).

No les contaré en esta ocasión qué tal fue el Co-Fest ni les haré ahora una crónica del mismo. Hay numerosas y excelentes referencias en la red (como ésta, ésta o ésta) y no creo que pueda aportarles grandes novedades sobre ello. Pero sí me interesa contarles que tuvimos ocasión de conocer docenas de proyectos empresariales, algunos ya germinados y otros en plena ebullición… y de conversar o al menos escuchar en primera persona a muchos de los emprendedores al frente de los mismos.

Hace un par de semanas tocaba el Emprende 2012. Un gran evento organizado ya por tercer año consecutivo por el Gobierno Vasco, que reunió a casi 3.000 personas en el BEC. Esta vez desde la iniciativa pública, de nuevo cientos de emprendedores con su start-up bajo el brazo; de nuevo una ocasión personal para conversar o escuchar sus propuestas de valor, sus proyectos, sus ilusiones, sus necesidades, sus realidades…

Hace solo unos días, el Polo de Innovación Garaia cerraba su serie de 3 talleres de emprendizaje ordenados alrededor de la idea de «Aprendiendo a emprender con emprendedores«.

En un plazo de un mes, y ya a nivel más interno, el BAC (Business Acceleration Center) de MONDRAGON ha lanzado dos talleres de exploración de oportunidades en intercooperación y otro taller para compartir experiencias de intraemprendimiento desarrolladas en los últimos años en la corporación, contadas por los propios emprendedores.

Y les aseguro que podría seguir.

Oigan… esto abruma…

El lado positivo.

No lo negaré. Hay un lado muy positivo en esta eclosión del fenómeno start-up. Un lado positivo que se desdobla en varias facetas de las que no podemos sino sentirnos todos gratificados:

  • Ya son muchas las personas que están decidiendo tomar las riendas de su vida profesional como protagonistas principales de su destino. Son personas como las que hemos conocido todos entre nuestros compañeros de facultad o de escuela o como las que nos rodean en nuestro trabajo, pero en esta ocasión, quienes tienen voluntad y deseo de asumir una iniciativa personal, lo están haciendo con menores barreras personales que las que teníamos en nuestras generaciones. Los patrones mentales sociales están cambiando y de este fenómeno podrán salir iniciativas empresariales nuevas que regeneren a medio y largo plazo un tejido empresarial demasiado dormido durante demasiados años.
  • Este fenómeno se está extendiendo, debido a la crisis, a capas de población de muy diversas edades. A pesar de que en los «saraos» mediáticos es abrumadora la presencia visible de gente joven, en las sillas de los asistentes hay muchas personas más mayores, calladas, pero igualmente con su proyecto empresarial bajo el brazo. Contrariamente a lo que se piensa, el fenómeno emprendedor (y especialmente las iniciativas con mayores índices de supervivencia) tiene un componente fortísimo entre personas que han superado los 40, con experiencia y visión sistémica de las claves de lo que es un negocio. Pues muy bienvenidos sean.
  • El impulso de las administraciones seguramente remitirá cuando salgamos de esta crisis, porque las empresas absorberán de nuevo las atenciones oficiales, pero habrá un conjunto de normativas, leyes y regulaciones que habrán cambiado y que harán más fácil embarcarse en el reto de emprender. Pero lo más importante es que de las escuelas y universidades saldrá mucha gente que considerará que poner en marcha su propia iniciativa empresarial es una opción más de entre las posibles. Y aún más, que lo seguirá considerando así durante toda su carrera profesional, lo que significa que visiones diferentes del mercado y del mundo podrán salir a la luz con mayor facilidad.
  • El concepto del trabajo está cambiando socialmente. Cierto es que las empresas tenderán a no darse por enteradas, pero este fenómeno y otros paralelos y no tan gratificantes están colocando semillas que terminarán por germinar entre las grietas de las relaciones laborales del interior de la empresa. Creo firmemente que veremos dentro de unos años formas diferentes de organización del trabajo, de cómo se adoptan decisiones y se desarrollan proyectos, de cómo una persona crece y desarrolla su propio camino profesional, dentro o fuera de una empresa, suya o ajena.

La feria de las vanidades.

Antes ya lo había enlazado, pero como es casi seguro que la mayoría no se habrá parado en ello, les invito a que lean la definición que la Wikipedia da para el concepto start-up.

Hay una cara oscura también en esta luna. A su alrededor, las estrellas se llaman grandes expectativas de beneficio a corto plazo, business angels, crecimiento acelerado, rápido retorno de la inversión, durabilidad de la rentabilidad limitada… Correr, «forrarse» y salir. Demasiado cerca del tradicional «pelotazo», aunque en este caso no se sepa siempre a ciencia cierta para quién va.

En cualquier caso, tras la inevitable vanidad romántica hay un fondo de macho-alfa en la épica del emprendedor… y eso hace que con demasiada frecuencia se observen comportamientos ligados al «lo que importa no es poner en marcha un proyecto que genere riqueza, sino que quien lo ponga en marcha sea yo».

En el otro lado está la inmadurez de pensar que todo el monte debería ser orégano, que si uno no lo consigue es porque los demás (la administración, el inversor, el socio o quien sea) «no me escucha», «no se entera», «es un inútil» o directamente «un cabrón» o «un imbécil».

Hay veces que la posición frente al enemigo exterior es puramente pueril. Frase real, tuiteada: «¿Cómo se emprende cuando eres recién titulado, no te dan créditos y mucho menos trabajo? La idea es buena, pero no tenemos recursos». Pero… ¿no es precisamente cuando eres recién titulado, cuando se supone que toca hacer cosas sin créditos fáciles y sin que te den trabajo? ¿No les resulta candoroso? 🙄

Y eso me lleva al valor de las ideas. Uno tiene una idea y tiene un tesoro… o eso cree. Pues no señor: las ideas tienen un valor más bien escaso, en mi modesta opinión. ¿Quiere una idea? Yo le doy 100 gratis y le aseguro que al menos una cuarta parte, sea usted quien sea, le parecerá buena.

Además de desarrollar técnicamente el producto o servicio (en lo que siempre se ocupa el tiempo que cada uno considera preciso), para transformar una idea en un negocio:

  • hay que asumir normalmente (y despejar si se puede) incertidumbres industriales, financieras, tecnológicas y de mercado;
  • hay que buscar los socios y la financiación precisa para poner en marcha el proyecto empresarial;
  • hay que mantener la moral de la tropa cuando las cosas no parezca que van bien;
  • hay que saber comprar y saber explotar los medios de producción;
  • hay que cerrar acuerdos vinculantes con inversores y aliados;
  • hay que definir una estrategia de mercado;
  • hay que crear una red de distribución…

Y más:

  • hay que crear condiciones de diferenciación competitiva sostenida, que establezcan algún tipo de barrera a competidores al menos durante la fase de maduración del negocio;
  • hay que conocer los umbrales de rentabilidad;
  • hay que saber cuánto tiempo puede uno aguantar sin que la sociedad se estrese financieramente hasta su ahogamiento…

En fin, que no se trata de tener una buena idea.

Pero basta ya de hablar de los emprendedores. A pesar de todo lo dicho, casi de forma universal hay que reconocerles el valor de enfrentarse a lo desconocido, de asumir un riesgo personal de hacer las cosas de forma diferente a lo que hay. Y casi en ningún caso tienen la culpa… ni siquiera de equivocarse.

La financiación es uno de los elementos más importantes de de los ecosistemas de emprendimiento. Capital riesgo, privado y público, capital semilla, viveros de empresas, inversores de variados pelajes, business angels

Creo honestamente que hace falta una severa profesionalización de muchos de estos «entes» financieros en España. No todo pueden ser ventas inmediatas y exponenciales en un negocio, porque si es ese el único criterio de selección, solo serán apoyadas iniciativas de bajo riesgo inversor y, por lo tanto, de baja capacidad de generación de empleo (eso pone, por ejemplo, negras perspectivas para una oportunidad industrial).

Creo que estamos replicando un modelo norteamericano pero desde una dimensión minúscula. Y reconociendo que una parte del mismo debe seguir satisfaciendo la oferta actual, hay carencias notables que cubrir.

Sería muy deseable un proceso de consolidación y concentración que diera mucha mayor dimensión a algunas de estas entidades, lo que les permitiría diversificar su cartera de inversiones y establecer diferentes políticas de soporte financiero en función del riesgo de proyecto y de su tipología.

Otro agente fundamental: las administraciones públicas. Salvo el capital privado que esté dispuesto a arriesgar, parece que solo el capital riesgo público está en disposición de apoyar el nacimiento de grandes iniciativas empresariales en las que el retorno de la inversión solo pueda darse a medio y largo plazo.

Pero el apoyo de las administraciones podría ir mucho más allá: intermediando en los acuerdos de propiedad industrial o de financiación público-privada, aplicando exención de impuestos y otros beneficios fiscales a las sociedades en fase de maduración, o fomentando desde los CEI la incorporación de «potenciales», embarcados desde el origen en la exploración de mercados.

Solo me detendré en otro apartado más: la política. Es lo que toca, es lo que se lleva esta temporada, ya que no hay mucho más que se pueda hacer porque no quedan ni céntimos en la cosa pública para invertir en nada. Así que vamos a llevar emprendedores al escaparate de la opinión pública… y si puede ser en grandes volúmenes, mejor. Aunque se rellene de iniciativas que vayan poco más allá del autoempleo.

Paletadas de emprendedores para cubrir las carencias de una sociedad que no es capaz de generar empleo desde iniciativas empresariales ni de poner las bases legales para renovar el tejido empresarial y la propia función y concepción del trabajo en nuestras organizaciones. La política sirviéndose de un circo mediático: si no hay empleo, créatelo tú, venga, las oportunidades están al doblar la esquina, búscalas, no será fácil pero tú puedes, te sentirás «todo un hombre» si lo consigues y te habrás forjado el carácter si no…

Ya que no hay dinero, lo que necesitas es motivación, coraje, resiliencia, generosidad, capacidad de superación… y hasta sentido del humor. No te preocupes, que no te voy a dejar solo: yo te lo explico. 😆

Y para el dinero, también resuelto: rondas de financiación en la feria de las start-up. Pasen, señores inversores…: nuestras start-up están en el lineal del pasillo quinto, junto a los yogures; los elevator pitch, en los probadores de la zona de confección; el intercambio de tarjetas, en las cajas; y hoy como oferta especial… ¡networking en el pasillo central!

No niego que esta feria de vanidades no sea útil para quienes emprenden, pero suena tanto a gestión de mercancía…

Queridos emprendedores: más os vale cuidar el packaging.

Las grandes carencias.

¿Qué tipo de ideas creen que están detrás de la mayoría de los proyectos empresariales?

Les diré qué he visto, mayormente, entre las cientos de start-up que he visto recientemente:

  • soluciones de formación: en píldoras, en bocados, en pastillas…;
  • aplicaciones para redes sociales, para comunidades conectadas al comercio electrónico;
  • servicios web para los ciudadanos, para el deporte, para las compras, para el turismo, para el ocio…;
  • soluciones para la compra electrónica;
  • servicios de marketing on line;
  • plataformas colaborativas para iniciativas de innovación social;
  • y en general… servicios web, para todo lo imaginable.

Verán… 😯 ¿no echan de menos algo?

Yo echo de menos al señor don PRODUCTO.

Hubo un tiempo en que emprender era embarcarse en una iniciativa empresarial cuyo objeto era transformar la materia y crear valor en ello. Cierto es que los servicios aportan igualmente valor al consumidor o al usuario, pero si los miramos desde una perspectiva social, generan una actividad económica que se debilita cuando el sector secundario se tambalea.

Dicho de otra forma, con frecuencia no es sencillo entender el significado de competitividad de un servicio frente al mundo, sino solo frente a quien compite conmigo en local. Pero eso, estimados lectores, no aporta gran cosa a la competitividad de la economía ligada a un territorio… y ya se está viendo que el asunto no es baladí.

Detrás de un servicio hay valor, pero es más discutible si hay creación sostenible de riqueza. Y en las start-up que uno se encuentra en general (quizá por su propia naturaleza como apuntaba la Wikipedia), no es fácil encontrar ni siquiera servicios asociados a producto, cuando menos proyectos industriales.

Una plataforma web es un riesgo muy limitado y un reto más ligado al éxito personal que a la función social de la empresa. Digamos que, en la perspectiva del tiempo, la épica del emprendedor ha perdido solidez. 😉

¿Cuántas, de entre los varios cientos de start-ups que he conocido en estos meses, creen ustedes que ligaban su proyecto empresarial a la fabricación de un producto?

Aciertan: (casi) ninguna.

Pues a mi modesto modo de ver, aquí tenemos un problema.

Y otro, que en cierto modo lo complementa… Vale que es mi opinión, pero una opinión contrastada con muchas otras y muy recientemente: necesitamos reivindicar socialmente la figura del empresario.

Porque es muy duro poner en marcha una empresa y sacar adelante un proyecto en el que pocos creen, pero no lo es menos sostener el riesgo durante años en el proceloso océano rojo del mercado global.

Más aún cuando además, esta labor no es espectacular sino callada y discreta… y solo se ve desde fuera si uno se fija muy bien.

Vivimos en una sociedad donde se confunde al gran directivo con el empresario, a quien en general se desconoce, o a quien se desprecia casi tanto y casi tan fácil y gratuitamente como hoy en día al banquero. Pero por contra, el territorio vasco está siendo un buen caso de comparación con otras áreas del estado para mostrar que el mantenimiento de un tejido empresarial productivo establece diferencias que necesitamos aprender a valorar.

Así que aquí, estimados lectores, lo que tenemos es todo un reto social.