emociones

Vibraciones sonoras: «En castellano 2021»

Les propongo un test que no les ocupará más que un par de minutos: hagan una pasada rápida por la tabla que adjunto a continuación y marquen (pueden contarlas mentalmente) las casillas de aquéllos artistas de los que no han oído ni su nombre. Si al final encuentran en ella 50, 70 o 90 artistas desconocidos… ya tienen un magnífico motivo para escuchar mi playlist en Spotify de música en castellano correspondiente a 2021. 🙂

Como viene siendo habitual, «En castellano» recoge mucha más música española que latinoamericana por dos razones: en primer lugar, simplemente porque es más fácil que me llegue… y en segundo, porque creo que las nuevas generaciones musicales de mi entorno geográfico están haciendo realmente cosas muy interesantes.

Hay en esta playlist unas 200 canciones de esos más de 150 artistas (dan para casi 12 horas de buena música), seleccionadas tras haber escuchado entre 5.000 y 6.000 canciones (fragmentos o temas enteros) publicadas durante este año pasado.

30 o 40 minutos de cada fin de semana suelen ser suficientes para elegir. Es una selección a mi gusto, claro (no puede ser de otra manera), pero creo sinceramente que puede ser muy agradable para mucha gente, porque su contenido es fácil de escuchar y extraordinariamente diverso dentro de lo que puede entenderse como música pop, en un sentido amplio.

Una recomendación: no asuman que las 8 o 10 primeras son representativas del resto, porque en todo caso solo lo son de la diversidad de una playlist en la que espero que encuentren… incluso pequeñas e inesperadas joyitas.

Van a escuchar en ella música latina, rock, rock&roll, pop-rock, pop, mucho indie, baladas clásicas, folk actual, música disco, R&B y hasta retazos de punk, jazz, soul, flamenco, grunge o trap… pero siempre temas en los que he encontrado algo (una letra, una cadencia melódica, un ritmo, un arreglo, un silencio) que me aportaba algo diferente de las más de 5.000 descartadas.

Hay álbumes que destacan especialmente este año (el discazo de «El Madrileño» de C. Tangana o el recopilatorio «El Astronauta Gigante» de Coque Malla, por poner dos ejemplos muy distantes), trabajos que me han gustado mucho (Chica Sobresalto, Fito y Fitipaldis, Leiva, Paula Mattheus, Alberto Vela, Yarea, Veintiuno o Marilia Monzón), pero también muchos artistas que para mí han supuesto un descubrimiento y a quienes les invito a escuchar, porque creo que su reciente trabajo merece mucho la pena, como El Jose, Fetén Fetén, Elsa y Elmar, Paula Becker, Dani… o Malva Vela, quizá mi más sugerente hallazgo del año.

También también hay gente que «no está» y que me ha gustado (incluso mucho)… pero es que uno de los criterios para «estar» en esta lista es que los temas fueran «fáciles» de escuchar, y hay discos completos de este año que me parecen una gran obra, pero que son para escuchar de otra manera.

Si el logo de la playlist de 2020 fue el coronavirus y el del año 2021 la inyección de la vacuna, ya he abierto también la playlist de 2022 con un símbolo pensado en esa fiesta que espero podamos volver a disfrutar con la normalidad de lo que siempre fue. Como ven, también les enlazo ambas por si quieren ampliar territorios o, en concreto en la de este año que acabamos de estrenar, para invitarles a acompañarme en cada descubrimiento semanal. 😉

Ya saben cómo va esto de Spotify: pinchen en el enlace, luego en el corazón… y las encontrarán en su biblioteca.

Y a disfrutar…

Vibraciones: Navidad en la ciudad

En esta pequeña casa, diciembre es siempre mes reservado para un post de Navidad. Unas veces más y otras menos «navideño», eso sí, pero siempre centrado en hacer una parada y mirar al mundo, a la familia o en general a la espécimen humano, desde otro punto de vista al habitual.

Y en general, mejor.

Confieso que esperaba que este año pudiéramos volver a celebrar estas fechas en un ambiente bastante cercano a lo que siempre conocimos como entrañable normalidad… pero la sexta ola es un hecho y, aunque el impacto en la salud en términos de gravedad ya no es el mismo, las cifras de nuevos infectados covid se disparan y la prudencia se va a imponer un año más. Al menos en mi caso.

Quizá por eso me gustó ver cómo hace unos días las ciudades encendían sus luces de Navidad. No comparto esa carrera de algunas urbes por ser las que más millones de leds instalan en sus calles, pero sí soy de los que piensan que parte de la vida es darse un capricho de vez en cuando y en ocasiones especiales… y que aunque lo políticamente correcto hoy en día es cuestionar todo lo que no sea estrictamente necesario según criterios racionales (criterios que por otro lado son fáciles de compartir, precisamente por racionales), la vida está hecha también de otras sustancias menos justificables, menos «disciplinadas», que dan otro sentido a vivirla.

Un regalo, si uno se lo puede permitir, debería elegirse pensando en el destinatario más desde el lado del capricho que de la necesidad (aunque con ello el riesgo de no acertar se acreciente). Las ciudades, por Navidad, tienen el capricho de vestirse de luces. Para fomentar el comercio, sí… pero también para recordarnos que estamos de fiesta, que la vida (como los años) son etapas concatenadas que se cierran y se abren, que hay cosas que importan y que no cambian en lo sustancial y que hay valores, relaciones y momentos que merecen la pena y que por ello somos capaces todos (casi todos) de reservar un momento colectivo para simplemente celebrar.

He elegido para adornar estas letras algunas imágenes de las luces navideñas de Bilbao, mi ciudad. No serán seguramente las más espectaculares del universo… pero tampoco hace falta. Ya tenemos otras muchas razones para ser la capital del mundo… 😉

También un par de vídeos de anuncios (tranquilos, que ninguno es de Campofrío que estos días habrá inundado sus grupos de whatsapp… 😅), de esos que tocan la fibra sensible de mucha buena gente de esta rara especie animal que somos, aunque detrás se escondan otras inquietudes más comerciales… que también me parecen lícitas, qué caray.

Que los disfruten…

Y muy Feliz Navidad.

Vibraciones: siento que debo disculpas, pero…

Cruce reciente de mails:

  • DÍA 1 – «Hola, Jesús, espero que te encuentres bien. Yo soy XXXXX, Fundador y Regional Manager de YYYYY North America. Hemos creado una solución de Trade y Distributors Engagement y trabajamos con clientes como British American Tobacco, McCain Foods y Heineken en 4 continentes y más de 25 países. Creo que también podemos contribuir con vosotros. ¿Vamos a programar una web conference de 15 minutos? ¿Tienes disponibilidad el miércoles? Gracias».
  • (Busco la web de YYYYY, veo que es para negocios muy distintos al nuestro y no respondo nada)
  • DÍA 6 – «Yo soy XXXXX, Fundador y Country Manager de YYYYY España. Jesús, Espero que te encuentres bien. Me gustaría establecer una reunión contigo para presentar soluciones de Consumer y Trade engagement y marketing digital, que creo que son interesantes para tu empresa. ¿Te interesa? Hazme saber tu disponibilidad y te enviaré una invitación para una call. Nos vemos pronto».
  • (Sigo sin responder nada)
  • DÍA 14 – «Hola, Jesús, Espero que te encuentres bien. Nuevamente soy XXXXX de YYYYY. He intentado contactarte por correo electrónico, pero no he obtenido ninguna respuesta. Creo que tu agenda estará muy ocupada. Si es más conveniente para ti, puedo llamarte.  Infórmame tu teléfono y tu horario disponible y te llamaré, para hablar de nuestra Plataforma de Trade & Distributors Engagement. Si tú no eres la persona más adecuada para hablar sobre este tema en la empresa, ¿podrías indicarme el contacto ideal? Gracias.»
  • DÍA 14 – Respondo, finalmente: «Hola, XXXXX. Nosotros no usamos distribuidores, ni tenemos una red comercial como tal (sino de gestores de cuentas), ni nuestros productos van destinados a mercados de consumo. Fabricamos componentes metálicos para el sector del automóvil y suministramos directamente a los constructores, como un Tier-1, desde varias plantas de fabricación en distintos países. Me tendrás que disculpar, pero no te había respondido porque, con esa discrepancia tan notoria con lo que he creído entender que es vuestra propuesta de valor, había pensado que era un mailing comercial bastante estándar. Un saludo. Jesús».

Desde entonces, ya han pasado dos semanas sin nuevos mails.

Sinceramente… mi interlocutor podía haberse molestado en entender nuestro negocio en lugar de reiterar sus mensajes, pero la verdad es que mi falta de respuesta no es precisamente un ejemplo de educación… y cuando respondo, tengo que reconocer que lo hago con una respuesta «pelín borde»… 😳

No siempre ha sido ese mi comportamiento. Durante muchos años he tratado de responder a todo lo que me llegaba. Por supuesto a cualquier mensaje con una petición o propuesta de colaboración, por supuesto a cualquier consulta, por supuesto a una felicitación de cumpleaños o de trabajo, por supuestísimo a cualquier comentario de este blog… pero también a cualquier mensaje que, como los anteriores, respondía al que reconozco como legítimo intento de vender el producto de la empresa para la que uno trabaja.

De hecho, yo mismo he impulsado en el pasado acciones comerciales vía mailing o vía redes sociales y sé lo que significa que no te respondan, si bien tengo que decir, en mi descargo, que se trataba de propuestas de valor abiertamente innovadoras, que jugaban en mercados aún no bien configurados o que aportaban nítidos diferenciales competitivos con otras ofertas que pudiera haber en el mercado.

Hablando de redes sociales y como un argumento adicional de este artículo de hoy… déjenme compartir un pequeño análisis que acabo de hacer de los 50 últimos mensajes que he recibido a través de LinkedIn:

Como ven, solo 3 de ellos (un 6% del total) han sido mensajes con un contenido específicamente elaborado y destinado a mi empresa o a mí… y nada menos que 37 (el 75%) han sido mensajes genéricos puramente comerciales, claro objetivo (y me atrevo a intuir que único) de su solicitud de contacto en esta red.

Y la verdad… para la práctica totalidad de ellos no hay en realidad ninguna oportunidad: propuestas estándar, ofertas de productos o servicios en materias que son una commodity, que tenemos sobradamente cubiertas con el panel de proveedores en quienes venimos confiando, o para las que tenemos suficientes redes de contactos como para acudir a otros en caso de necesidad.

Mantener una reunión de media o una hora sobre un asunto ordinario en una materia con abundancia de oferta en el mercado, con alguien que lo único que aporta es que no le conoces, es hoy en día un lujo si no responde a un interés específico que puedas identificar.

Y basta con que alguna temática se ponga de actualidad, se sume al mainstream (da lo mismo que se trate de soluciones de ciberseguridad, tratamiento de datos, consecución de subvenciones o IoT) para que, pasada la etapa inicial protagonizada por pioneros, el bombardeo de seguidores se despliegue.

Esto lleva pasando años… y me siento cansado de esta práctica que en el fondo es un spam, así que personalmente llevo ya muchos meses instalado en una reacción que consiste en recibir los mensajes con liviandad… y no responder.

Obviamente esto es algo que pasa constantemente, que le pasa a todo el mundo, así que me digo a mí mismo que, incluso para los remitentes, mi «no-respuesta» se recibe simplemente como parte del juego… pero no acabo de sentirme bien con ello.

Me enseñaron otras cosas cuando se trata de educación.

Por eso aprovecho estas líneas para hacer una disculpa pública hacia la persona que hay detrás, aun sabiendo que no sirve de nada, ni para ninguno de mis remitentes ni para mí… porque tengo claro que lo seguiré haciendo, mal que me siga pesando… y aún siendo consciente de que, en más de una ocasión, pasaré por alto por error alguna propuesta realmente bien orientada.

Supongo que ya es una cuestión de supervivencia, asumiendo que pueda ser una consecuencia más de haberme hecho mayor… 😉

Tiempo muerto. Time out. Lo siento… pero no, por favor.

Vibraciones: sinrazones para guardar

Sinrazón: f. Acción hecha contra justicia y fuera de lo razonable o debido. [Diccionario de la RAE]

Siempre me ha gustado guardar cosas ligadas a etapas pasadas, fundamentalmente debido a dos razones: la primera, el valor sentimental, cuando se trata de objetos unidos a recuerdos de momentos o personas, cuyo disfrute ocasional, cada cierto tiempo, me sigue causando satisfacción; la segunda, el valor práctico, cuando se trata de materiales que en algún momento consideré relevantes, entendiendo que en sí mismos eran un «tesoro» que, de ser necesario en el futuro, podría ser de gran utilidad y de muy difícil o costosa recuperación en caso de haberlo perdido.

Hoy quiero hablar de esta segunda razón y de cómo acabo de hacerme consciente de cómo varía con el tiempo… o cuando menos de cómo varía cuando uno se hace «mayor»… 😉

Al hilo de eso que aún se llama fiestas patronales en la localidad de trabajo (y que por estar todo el resto del universo en su ritmo habitual, tienen un sabor especial al menos en mi caso, porque no me siento con la obligación de disfrutarlas de alguna manera especial más allá del hecho de no tener que trabajar por obligación), estos días suelen ser un paréntesis para mí en el que suelo dedicar algo de tiempo a ordenar y limpiar la casa, actualizar los almacenes de fotografías o cualquier otro tema similar que se va dejando atrás con demasiada frecuencia.

El caso es que este año me ha tocado sobre todo «orden y limpieza», lo que me ha invitado a enfrentarme a alguno de esos «tesoros» que permanecían inmutables desde hace años, sin dedicarles un solo minuto de uso… y sin un solo minuto tampoco de mis pensamientos.

Y claro, surgen las preguntas: ¿hubo motivos reales para almacenar? ¿Sigue habiendo? ¿O percibo esa necesidad ya diferente a día de hoy?

Les voy a ilustrar muy brevemente algunos casos… porque intuyo que más de uno, queridos lectores, podrá reconocerse al menos en alguno de los de la lista.

Así que espero que, si sucede… sonrían. 🙂

FOLLETOS TURÍSTICOS

¿Conocen Expovacaciones?

Si viven en una gran ciudad, estoy seguro de que el porcentaje de ustedes que haya paseado muchos años por una feria de muestras dedicada al turismo vacacional no será pequeño. Al menos, es el caso de Expovacaciones y Bilbao. Cada año era una fecha clave para explorar destinos de vacaciones… y para recopilar información sobre los mismos: rutas, paisajes, fiestas, hoteles y restaurantes, monumentos…

Era (y aún sigue siendo) casi un acontecimiento social, al que literalmente miles de personas acudíamos cada 12 meses para salir del recinto ferial con varias bolsas llenas de regalos promocionales… y de folletos turísticos que servían para madurar los destinos y las decisiones de viaje, o para preparar la estancia y las excursiones a realizar en vacaciones, en puentes o en simples fines de semana.

Fue claramente mi caso durante años, con el añadido particular de que los fui acumulando hasta que su volumen me llevó, incluso, a archivarlos en un A-Z al menos por cada comunidad autónoma, en lo que se refiere al turismo estatal.

Esta semana me he dado cuenta de que hace años que no voy a mirarlos cuando pienso en un destino. Internet es imbatible, por calidad y volumen de información, por su permanente actualización y por la componente social, además que que siempre está disponible estés donde estés cuando cambian las circunstancias inesperadamente.

Aunque la verdad… tengo que reconocerles que me está costando desprenderme de los 20 A-Z’s dedicados al turismo: además de información seleccionada, hay belleza en ellos, tiempo pasado… y el papel… ah, el papel… ese soporte que te entrega una calidez que la pantalla nunca tendrá… 🙄

MÓVILES

A ver…

Entre cajones, cajas y rincones de su vivienda familiar… ¿cuántos móviles viejos, estropeados o de alguna manera fuera de uso creen que tienen almacenados en su casa?

Al menos en mi caso familiar, hay una razón para almacenar un móvil que se retira de uso, simplemente, porque su pérdida de velocidad con lo años y su creciente incapacidad de admitir actualizaciones, recomienda su honrosa retirada: si surge un problema con el nuevo que le sustituya, siempre podemos transitoriamente volver a colocarle la tarjeta SIM y salir del paso en este momento traumático en que pensamos que tendremos que vivir unas horas o unos días sin móvil.

El problema está, al menos en nuestro caso, en que a un móvil sucede otro, la razón para conservar el retirado sigue mandando… pero nadie se acuerda del anterior.

Nada menos que una docena ha sido la colecta familiar de esta semana.

El Garbigune ha tenido la amabilidad de acoger, como última morada, ese ramillete de móviles retirados a los que añadimos alguna vieja tablet, un navegador casi vintage para el coche cuya batería ya no aguantaba ni un minuto y que requería conexión a un ordenador para actualizarse, o alguna calculadora de propaganda de esas que dejan de funcionar a los 10 días…

Será una cosecha de… ¿10, 12 años? Me ha hecho pensar en algo que conocemos todos, en el altísimo ritmo de obsolescencia de los equipos electrónicos, que hemos convertido ya en un hábito de nuestro tiempo. Algo que, visto desde lejos, resulta intolerable. 😡

REVISTAS TÉCNICAS

Vale, esto no aplica a todos.

Vaya por delante esa definición que suelo hacer de mí mismo sobre que soy ingeniero, pero no técnico, porque esa es una etiqueta que hace mucho tiempo que dejé de tener.

Aún colegiado (la verdad, nunca he acabado de entender por qué), una de las compensaciones a la cuota es recibir la revista Dyna, una publicación ya casi centenaria dedicada en cuerpo y alma a la ingeniería.

Siempre me ha parecido una revista valiosa… a la que nunca le he entregado suficiente dedicación. Es verdad que, durante los primeros años de vida profesional, al menos la ojeaba sistemáticamente y leía con mayor detenimiento los artículos que más captaban mi atención, pero con los años y a medida que mi orientación a las labores de gestión empresarial me iban alejando de la técnica, la atención se ha convertido en una variable tendente a cero.

Archivar las revistas tenía la explicación de que, consciente de que había algunos artículos de interés, podrían ser de utilidad en el futuro ante un cambio de trabajo o de función profesional… ¡Me llegué a hacer un índice de referencias a artículos de interés que mantuve actualizado algunos años!

Hoy, de nuevo, esa razón suena a «cosas de una era pasada»: como en los equipos electrónicos, en general, en el conocimiento, la sospecha de obsolescencia se ha acelerado y la accesibilidad que da internet y las redes profesionales a cada necesidad de saber lo necesario y en el momento necesario es imbatible.

Percibir esto con claridad solo es una parte de la ecuación: al borde de los 60, el horizonte profesional parece definitiva y robustamente alejado de volver a un mundo donde la tecnología tenga un papel predominante… y lo peor es notar que se ha diluido el interés.

Triste descubrimiento… 😦

Pero está meridianamente claro.

¿Queda alguna razón para mantener esos estantes llenos?

Y… ¿TAMBIÉN LIBROS?

Como una extensión del punto anterior, la mirada se va a los libros de la carrera: de ellos se deriva buena parte de lo que he sido no solo como profesional, sino también como perfil de persona, en los últimos 35 años.

Son libros usados, trabajados… Las razones no son muy distantes de las anteriores, pero de nuevo… ¿cuántas veces los habré abierto en estos mismos años? ¿Ninguna? O sea, ¿cero?

No, no… tanto no. Creo que a finales de los 80, les hice consultas para elaborar un programa escrito en Basic para el cálculo de una turbina Kaplan (como hobby) y para hacer el análisis de resistencia mecánica de una cola de milano del rotor de un alternador (afortunadamente, porque permitió prever y evitar una situación crítica).

Pero ya ven: de eso hace ya más de 30 años. 😯

Y cuesta mucho pensar que vuelva a ocurrir, aunque en este asunto juega también otro factor: desde pequeño tengo grabada a fuego la frase de que «los libros no se tiran nunca». También debe ser cosa de la edad… 😀

¿Y MÁS?

Pues sí…

Han aparecido más cosillas en mi actividad 5S que podrían lícitamente reclamar un puesto en el post:

  • Postales: aunque abandonada desde hace décadas, probablemente no ha perdido sentido mi colección de sellos usados, atesorada con un propósito, documentada, construida pacientemente desde la búsqueda por filatelias, el despegado de sellos o el intercambio en el mercado dominical de la Plaza Nueva o hasta esporádicamente alrededor de la Plaza Mayor de Madrid, pero… ¿qué sentido tiene una colección de postales compradas, aunque haya sido en gran parte adquiridas en lugares en donde he estado? ¿En razón de qué puede aguantar la competencia con las fotos del viaje o las imágenes y vídeos de ese lugar, accesibles mediante un click y en alta calidad en la red?
  • Regalos: esas cajas con pequeños regalos de «complemento» del principal, o «amigos secretos» pretendidamente divertidos, o «ideas felices» que en su caso no acababan de conectar bien con la necesidad, o artículos «promocionales»… y que están más o menos bien, porque funcionan y tienen una utilidad… pero que en realidad no te atraían especialmente y nunca te hicieron ninguna falta. Algunos objetos esperan a que llegue el momento adecuado para tener un rato libre y meterse con ellos para sacarles jugo, pero otros… ¿por qué siguen ahí?
  • O los apuntes y el trabajo fin de carrera: si no tiene sentido conservar libros o revistas técnicas, ¿lo tiene el conservar los apuntes manuscritos de la carrera universitaria?

Bueno, digamos que en estos últimos aún lo tiene para mí, pero la razón que aún me vale es sobre todo emocional: veo esos apuntes y me parece imposible que, en algún momento, haya sido capaz de escribirlos… y de entenderlos. 😎

En realidad, les confieso que en todos hay algún pequeño barniz emocional… 😀 así que, si les parece, lo dejamos aquí.

¿Cómo llevan este asunto en sus casas?

Vibraciones sonoras: las playlists del covid… y el retrofitting

La categoría de «vibraciones sonoras» apareció tarde en esta bitácora.

Básicamente respondía a un par de hechos que coincidieron en el tiempo: por un lado, que empecé a sentirme absolutamente dueño de escribir sobre lo que me diera la gana en cualquier momento, aunque el tono general del blog fueran los temas de empresa; y por otro, que habiendo hecho un considerable esfuerzo de ir construyendo un disco anual con una selección personal de 100 canciones mayoritariamente publicadas ese año, descargadas una a una desde redes p2p, me apeteció compartirlo en esta casa.

Mi primer CD fue el de 2006, el año en que nacía Spotify, aunque por aquel entonces yo no lo supiera, ni entonces ni durante varios años más (hasta finales de 2008, de hecho, no se lanzó la plataforma al mercado). Eran tiempos donde uno tenía que aguantar que los soportes digitales se comercializaran a mayor precio que los vinilos, o que iTunes cobrara 0’99 $ en USA y 0’99 € en Europa por el mismo producto distribuido por el mismo canal… así que uno se sentía invitado a buscarse la vida primero para aprender discernir inmediatamente después entre plataformas realmente p2p o propuestas abiertamente piratas, que escondían negocios lucrativos detrás de la imagen romántica de rebeldía frente a ese abuso de las multinacionales del sector. Por decir algo… 😉

El trabajo no era pequeño: además de la primera tarea de elegir 100 canciones, había que seleccionar para cada una el torrent por el que acceder a un contenido de calidad y al mismo tiempo con formato de compresión que no implicara comerse medio CD de destino, había que descargar las canciones, nombrarlas de modo uniforme para que los reproductores las identificaran, ordenarlas, quemar el CD con ellas, diseñar e imprimir las carátulas del CD y de su caja…

Muchas horas, la verdad… y por eso me pareció una buena idea compartir ese trabajo en inquietos… sin ser consciente, el principio, de que volcar cada CD a una lista en un post exigía identificar enlaces a vídeos musicales de YouTube (siempre que fuera posible) o a audios disponibles en abierto en internet, lo que en sí mismo era un nuevo trabajo, de más dedicación de la estimada.

Así fueron cayendo los discos de 2006, 2007, 2008, 2009 y 2010… y así empecé el de 2011, que se quedó a medias sencillamente porque las obligaciones profesionales y familiares apretaron los tiempos libres hasta el punto de interrumpir el camino.

Hay que decir que también influyó que la orientación de los discos (muy marcada por las novedades pop en castellano) dejó de ser muy apreciada por la familia según pasaban los años… así que la recompensa al esfuerzo claramente se iba reduciendo en el tiempo. 😉

Y así se acabó, como derivada, la categoría de «vibraciones sonoras» del blog.

Hasta hoy…

Hace tres años se instaló en mi móvil la suscripción de pago de Spotify… y la pandemia de 2020 fue la excusa perfecta para comenzar a construir mis listas de reproducción. Comencé poco a poco: cada fin de semana iba añadiendo temas en castellano a una de esas listas, asociada al año en curso. Una forma fácil de ir sumando temas, sin esfuerzo, simplemente haciendo un click tras escucharlos.

El resultado: el disco de 2020 contiene 10 horas de música pop, rock, indie y algunas excepciones más desde el folk, pasando por el bolero o hasta el trap. Siempre en castellano, una orientación mantenida desde el origen y que tiene como principal explicación lo bien que acompaña a los viajes familiares en coche. 🙂

2021 sigue por el mismo camino, pero esta facilidad de ir creando lista me fue provocando cada vez más ganas de volcar los viejos CD de canciones descargadas a nuevas listas de Spotify… y este fin de semana pasado, lo he hecho.

La página de «vibraciones sonoras» tiene ahora un nuevo diseño: una tabla en la que la primera columna enlaza a los viejos post, donde se exponen los contenidos y el contexto de cada disco y se enlazan a su vez los vídeos de los temas seleccionados para cada año del periodo 2006-2010, con una segunda columna que en esta ocasión enlaza a las playlists de Spotify donde he recopilado cada una de esas selecciones anuales.

Y claro… se añaden las de los años 2020 (ese año covid que tardaremos en olvidar) y 2021 (aún covid, pero espero que finamente marcado por la victoria de las vacunas), que aún está en semanal construcción.

Nada más, estimados lectores. No es ésta una categoría muy popular y no parece que vaya a serlo (entre otras cosas porque sobre gustos no hay nada escrito… y sobre gustos musicales mucho menos), pero como decía en el arranque de este post, esta es mi casa.

A la que, claro está, siguen todos invitados. 🙂

Vibraciones: covid Navidad

No les descubro nada diciendo que éste ha sido un año raro… y malo.

Para todos en general.

En mi caso, a la rareza de este año se le suman algunas frustraciones, decepciones personales y pérdidas que solo me hacen desear que este 2020 se termine de una vez, aunque sepa que aún quedará mucha tela que cortar.

Les confieso que no sabía muy bien cómo afrontar este tradicional post navideño, dadas las circunstancias, pero hoy mismo me he encontrado en YouTube con el vídeo que les dejo abajo… y me ha parecido que se aproxima muy bien al espíritu que hoy me anima para estas fiestas.

Creo que tiene algún tipo de acción comercial por detrás, pero me da igual.

Toca resistencia.

Toca cantar el villancico más terco del mundo…

Personas inquietas: Ángel Arboníes

«El conocimiento no se puede gestionar». La frase estalló en mis oídos en uno de mis primeros encuentros con Ángel Arboníes, pocos meses después de arrancar un camino de trabajo en común que comenzó en el ya lejano diciembre de 2001.

Llevaba solo unos meses tratando de entender qué valor se podía extraer para la empresa de la idea de «gestión del conocimiento» y estaba analizando la propuesta de embarcarnos en proyectos de la mano de MIK, el centro de investigación en gestión de MONDRAGON que Ángel comenzaría por entonces a construir y que hoy está embebido en Enpresagintza.

Así que con esa frase… empezábamos bien.

Más adelante se fue dibujando una explicación racional para ofrecer a otros («conocimiento es capacidad efectiva de acción» ante estímulos cambiantes) que implicaba entender que el conocimiento solo puede radicar en la cabeza de las personas y que por ello no es posible que sea gestionado, sino que la única posibilidad de encauzamiento viable es habilitar condiciones facilitadoras para que las personas poseedoras de conocimiento decidan usarlo en alineación con objetivos compartidos… por ejemplo, empresariales.

Pero entonces, fue la puerta de entrada a conceptos como la distinción entre conocimiento tácito y explícito (menos evidente en su esencia de lo que la gente en general comprende), los procesos de internalización, externalización, socialización y combinación, la importancia de las competencias esenciales, las narrativas como vehículo de lo tácito, la trascendencia de entender las claves de activación de la productividad en el trabajo de conocimiento, la explosión del producto extendido, la empresa abierta… o las comunidades de práctica como vehículo de intercambio (aprendizaje) y creación de conocimiento (innovación), comunidades tan sencillas, que resultan difíciles de entender… hasta que por entenderlas en su sencillez resultan difíciles de impulsar. 😉

Ángel Arboníes llegó a MIK después de haber estado al frente del Cluster del Conocimiento, un extraño «artefacto» en el universo de clusteres impulsados en el País Vasco, pero muy valioso para quienes entonces nos acercábamos a un mundo donde el aprendizaje organizacional y la innovación empezaban a vislumbrarse como clave de futuro.

Cerca de él conocí a gente como Debra Amidon o Klaus-Dieter Thoben y comencé a entender a Peter Senge, Ikujiro Nonaka o Karl Sveiby, de quien heredé la comprensión de las organizaciones como redes de relaciones entre personas y entre ellas y las «estructuras» internas y externas a las mismas.

Todo lo que sé en materia de «gestión del conocimiento» y una parte de lo que sé de innovación lo aprendí con él. Buena parte de lo que aprendí más tarde sobre innovación se debe a los cimientos que construí entonces.

Y conmigo… muchos otros que recorrimos aquellos proyectos que conformaron (CON)ex, un ambicioso programa de investigación que concluyó en su primera y más interesante fase en 2004, dibujando un «modelo de empresa digital, extendida y basada en el conocimiento» que resultó visionario en muchos aspectos y cuyos entregables, en buena parte, continúan vigentes hoy.

MIK comenzó desde un punto de partida explosivo: la mezcla de una universidad, una empresa de consultoría y un centro tecnológico… y no explosivo por ese hecho en sí mismo (que podía haber conformado un triángulo mágico), sino porque en aquella época era inviable que tres socios se unieran con un propósito común en el que no prevalecieran los intereses particulares de cada parte.

La etapa inicial de MIK, riquísima en su producción… terminó mal. No es cuestión de ahondar ahora en ello porque daría para un libro, pero me atrevo a decir que para Ángel fue un cierre de etapa básicamente de sufrimiento.

Mis últimos contactos frecuentes con él fueron en ese momento, en que nos ayudó a construir un modelo de gestión que personalmente considero muy potente, desde una comprensión de sostenibilidad económica, social y medioambiental ligada a la comprensión actualizada del hecho cooperativo.

Bueno… no se puede escribir sobre Ángel sin mencionar un carácter con frecuencia intelectualmente provocativo… o al menos «complicado» para quienes se negaban a enfrentarse a subir una mínima escala de abstracción que les permitiera juzgar sus actos desde la reflexión de las claves del conocimiento, instalados en el confort de quien ha alcanzado dosis de poder suficientes como para imponer sus criterios en base a comportamientos aprendidos que no está dispuesto a cuestionar. Siempre se sintió, creo yo, en un equilibrio inestable

Pero en sentido contrario, entrar en el juego de su provocación siempre fue un camino de aprendizaje y descubrimiento continuo. Discutir intelectualmente desde posiciones enfrentadas, pero desde la apertura personal a cambiar de posición, una tentación permanente.

Creo que quien le conozca coincidirá conmigo, sin dudar, en definirle como un personaje singular y de fuertes convicciones. Si leen algún artículo, pero sobre todo algún libro suyo que haya sido escrito en colaboración con otro autor, no les resultará nada difícil identificar qué parte corresponde a su aportación personal, a poco que le hayan escuchado.

Les dejo al final un vídeo muy corto de aquella época de cambio de etapa, no porque diga nada especialmente brillante en el mismo (busquen para ello sus ideas en sus publicaciones… o en YouTube), sino porque es el Ángel que yo conocí. Como explica en esos 3 minutos, se había pasado una vida tratando de que innovaran grandes empresas que en el fondo… no querían innovar.

En años sucesivos dedicó mucho tiempo en un proyecto más personal, volcado en ayudar a empresas de menor dimensión, con barreras diferentes pero igual de importantes para la innovación… y yo le perdí en cierto modo la pista.

Esta semana fallecía en Durango. Me enteré por una publicación de Enrique de la Rica en LinkedIn y como decía en mi comentario… si está en un lugar donde haya tertulia, seguro que es un buen lugar para estar…

Puedo afirmar que es una de las pocas personas que he conocido personalmente con las que he aprendido a mirar a las organizaciones empresariales desde una mirada sistémica profunda. Lo poco o lo mucho que haya crecido en ese camino a lo largo de mi vida profesional, se lo debo a no más de 4 personas y una de ellas sin lugar a dudas fue él.

Con este post rompo una de las reglas que me había impuesto en este segmento de «personas inquietas», que no alimentaba desde hace ya 8 años: la de hablar sobre personas con las que uno aún puede coincidir. Pero he sentido que debía hacerlo.

No se me ha ocurrido nada mejor que pudiera hacer.

Vibraciones: diferente Navidad

Diciembre ha sido siempre el mes en que uno de los artículos de este blog se relaciona con la Navidad. Es quizá el único periodo del año al que se reconoce universalmente un sentido (o al menos un barniz) espiritual, tanto si se mira desde lo religioso, para quien lo sea, como incluso desde lo profano, entendiendo como espiritual la llamada a la celebración familiar y social, el compromiso con buenos propósitos personales alineados con el cambio de año o incluso el intercambio de regalos como demostración de afectos, cariños y amores… al margen de exhibicionismos comerciales.

Voy a repetir que me gusta la Navidad. Nada es perfecto, pero para mí, queridos lectores, disfrutarla tiene mucho (pero mucho) más de bueno que de mirada negativa, a poco que uno lo desee… y ablandarse para aceptar el juego ñoño de villancicos y la sobrecarga de adornos que extendidos al año saturarían nuestra capacidad de percepción, es volver a la conciencia de que ser buena gente (al menos moderadamente) es posible, genera una íntima satisfacción… y merece la pena.

Aunque canse un poco… 😉

Este año me he dedicado a bucear por la red buscando formas diferentes de celebrar estas fechas, con la idea de compartir aquí las cuatro que me han resultado más atractivas, en la combinación de la palabra «diferente» con el espíritu tradicional de la Navidad.

A ver qué les parecen…

SER TURISTA EN TU PROPIA CIUDAD (de lo visto aquí)

Con amigos / En familia

Esto es para planteárselo uno en serio, es decir, asumir que está en una ciudad que no es la propia y plantearse los días vacacionales como si fuera un viaje a una capital desconocida.

¿Qué harían si decidieran ir a pasar las navidades a Amsterdam, a Berlín o a Venecia? Imagino que la mayoría echarían un vistazo a lo que uno puede hacer allí antes de ir, ¿no? Pues lo mismo… pero «reservando» el alojamiento y desayuno en un «hotel» que es su propia casa, que sale mucho más barato. 🙂

Como si se tratara de un lejano viaje, deben empezar estudiándose previamente la ciudad en la red, hasta dar con rincones, monumentos o bares con encanto de los que no tenían ni idea, para después planificar qué lugares merece la pena visitar y diseñar las rutas de cada día, tras reservar entradas a museos imprescindibles a los que hace mil años que no han ido (si lo hicieron alguna vez), descubrir los restaurantes y locales más cool del momento donde comer, cenar o tomar una copa, consultar el programa de actividades navideñas que se hubiera organizado desde su ayuntamiento y elegir lo que les sorprenda, revisar la lista de mercados navideños tradicionales en cuyos puestos bucear al caer la tarde, elegir un horario de bus turístico si hubiera o apuntarse a un tour alternativo de esos que les aseguren que enseñarán cosas “que no salen en las guías turísticas” (o a esos tours nocturnos o temáticos que a veces se organizan, como los basados en escenarios de libros, series o películas), asistir a algún espectáculo programado para estas fiestas (musicales, teatro, conciertos…)… y hacerlo todo, además, con una cámara de fotos o el móvil en la mano, para almacenar cómo es su ciudad en Navidad y el recuerdo de haberla disfrutado como nunca.

Aviso: está prohibido volver a su «hotel» hasta la hora de dormir. Si sostener esta vida se les hace muy duro… programen solo 2 o 3 días… 🙂

COMPARTIR UNA CASA RURAL… Y UN ÁRBOL (de lo visto aquí)

Con amigos / En familia

Del artículo que enlazo… «El calor de una chimenea, una cena en un paisaje memorable, un paseo por el campo, el placer de pasar unos días con esos amigos que nunca puedes ver durante el año… hay un montón de razones por las que escaparse en Navidad a una casa rural con los amigos» es una gran idea.

La verdad es que no es una propuesta que a mí me atraiga con este formato de cuadrilla de amigos, si se trata de pasar precisamente Nochebuena o Navidad, los días más familiares del año… pero eso va en el gusto de cada uno y la aceptación es creciente. Otra cosa es esos días intermedios que a veces quedan, para quienes los puedan disfrutar libres de compromisos… o la Nochevieja… 😉

A veces con un par de días basta, quizá con tres. Ponerse al día, recordar anécdotas, recuperar el olvidado rito del «amigo invisible», llevar la vieja guitarra y cantar las canciones de toda la vida, desayunar juntos, discutir de madrugada sobre lo humano y lo divino con una buena y larga copa en la mano…

Voy a añadir un ingrediente especial, extraído de la misma fuente: ¿qué les parece incluir, como parte del programa de actividades, el llevar desde su lugar de origen (o adquirirlo en destino) el retoño de un árbol de verdad, decorarlo entre todos para esos días… y plantarlo en el monte antes de regresar?

Puede ser el tradicional abeto… o mejor un árbol característico de la zona. Exige un poco de planificación y algo de esfuerzo, pero también llena de sentido los preliminares… y deja además un recuerdo imborrable al que poder volver.

Déjenme ampliar la propuesta a hacer algo parecido, pero en familia. Algunos conocidos lo han hecho con sus personas mayores… y cuentan que la experiencia resulta para ellos y para todos excitante los días antes… y memorable más adelante.

¿Imaginan a esos niños volviendo 30 años después a ver el árbol que plantaron con sus padres o abuelos?

Siendo así, pasar la misma noche de Navidad de esta manera, sí me resulta francamente atractivo… 🙂

VIVIR LA NAVIDAD DE OTRO PAÍS (de lo visto aquí)

En familia

Quizá es la propuesta más rara de las cuatro, pero… me parece a mí que también puede ser francamente distinta e interesante. Se trata de elegir un país y tratar de celebrar el periodo navideño inspirándose en cómo lo celebran allí.

El comienzo es poner a toda la familia a investigar… ❓ 😎 😀

Hay que averiguar con antelación cómo decoran las casas, cuáles son los dulces navideños, las comidas típicas, las tradiciones más antiguas, los villancicos o canciones de Navidad, las celebraciones más especiales… y tratar de reproducirlas después en casa.

Nuevas recetas, adornos hechos a mano, nuevas tradiciones…

La cosa no debe acabar ahí: busquen películas en el cine hechas o relacionadas con el país o con su historia para verlas en familia (o en el Netflix o equivalente de su hogar), escuchen la música de sus músicos, averigüen si en su propia ciudad hay iniciativas o asociaciones de amistad con ese país y conozcan a su gente, visiten exposiciones de arte relacionadas o reserven mesa en restaurantes basados en su gastronomía

Hasta sería bonito que los regalos de Navidad tuvieran algo que ver, por remoto que fuera, con el país elegido.

En fin, la idea es disfrutar de sumergirse por unos días en una cultura diferente, procurando poner gusto, olfato, vista, oído y hasta tacto, en sensaciones de otro mundo. 🙂

SER, ADEMÁS, SOLIDARIO… PRACTICANDO VOLUNTARIADO (de lo visto aquí)

Con amigos / En familia

Ya habrán caído en la cuenta de que ésta es una propuesta realmente diferente. Diferente a la que la mayoría de nosotros practicamos y a cualquiera de las tres anteriores. Pero no nos pongamos serios… quizá descubramos que es la mayor fuente de alegría y el mayor «chute» de energía positiva que podemos encontrar en Navidad.

Lo mejor de todo es que es compatible con cualquier otra forma de disfrutar el periodo navideño, porque siempre hay un día (al menos uno) en que lo podemos practicar.

Casi siempre pensamos en las navidades como fechas de encuentro, de compartir momentos y celebraciones con familiares o amigos… siempre con conocidos. ¿Por qué no reservar un tiempo, por breve que sea, para extender ese espíritu a desconocidos que tendrán difícil hacerlo así?

Las organizaciones de voluntariado también hacen un esfuerzo especial en estas fechas y eso significa más trabajo y más necesidad de apoyos.

Donar y empaquetar ropa, libros o juguetes (en buen estado) para un rastrillo solidario y colaborar en las labores de montaje o directamente en las de venta, implicarse en la recogida, clasificación y distribución de alimentos en las campañas del Banco de Alimentos, participar de la entrega de juguetes a niños (¿no les apetece hacer de Rey Mago? 😉 ) o de actividades de acompañamiento a ancianos en soledad, colaborar con los comedores sociales en las cenas más especiales (donde hacen falta más manos que nunca)…

Las opciones son muchas y diversas. Plantearse el hacerlo con amigos o en familia, además, aporta un ingrediente adicional que puede ser extraordinariamente gratificante.

Y por añadidura… igual es el comienzo de una gran amistad… 🙂

¿Se apuntan a alguna?

Vibraciones: una semana intensa

Getxo, Ordizia, Barcelona, Salamanca, Palau-solità i Plegamans, Arrasate-Mondragón y Eskoriatza. Los lugares en los que he trabajado en solo una semana. Añadan Bilbao y Lezama con temas más personales pero igualmente relacionados con el trabajo… y ya tenemos una primera razón para el apelativo de «intensa». 🙂

Hace mucho que no hago una reseña de un evento donde haya estado y tampoco va a ser hoy el día en que recupere ese hábito, pero si me acompañan en la lectura, les dejaré algunos detalles de la semana que me han llamado la atención.

En una especie de miniaturas de reseña, van a continuación un par de iniciativas singulares, algún trámite inaudito, un extraordinario caso de organización empresarial, una inyección de expectativas positivas o una buena dosis de emocional nostalgia…

Sin detalles, en algún caso por simple respeto a quienes fueron mis interlocutores o a la debida reserva de información sensible, pero también con algún hilo del que estirar… si gustan.

LUNES: Bilbao – Getxo – Ordizia – Bilbao – Barcelona

Cuando queremos comprar algo todos sabemos cómo buscar: un regalo, el pedido del supermercado, unos zapatos, un libro, un coche o hasta una casa. Pero no es tan habitual si se trata de una empresa… y uno siente que ese debe ser un territorio que se mueve en bases de datos estrictamente confidenciales, conversaciones que no son públicas, estrategias de información y desinformación y batallas de intereses no siempre desvelados.

Pues no digo que no sea así (que seguro que lo es y que nuestro proceso acabará «refinándose» y ganando en complejidad), pero sorprende ver que la búsqueda empieza de una forma tan sencilla como la de cualquier otra búsqueda… o casi. Con los parámetros que corresponde a la ocasión, pero «como en zapatillas», oigan… Y con criterios de filtrado elaborados desde la misma estructura lógica que uno puede usar para seleccionar un hotel de vacaciones. 😮

Este lunes, además y por otros motivos, tuve que firmar dos documentos con sello de «oficialidad». No se lo van a creer… pero tuve que hacer 183 km. y gastar dos horas de viaje para echar [2-firmas-2] en [2-papeles-2], delante de personas a las que no conocía ni me conocían… y que no me pidieron ni el carnet de identidad. 😮 😮

MARTES: Barcelona – Bilbao – Salamanca

El martes estuvo centrado en una nueva sesión de Co-Society, una edición un tanto especial y algo descolocante (no sé si habría mucha gente de verdad de un club que parece cada vez más confundirse con el paisaje), centrada en la firma de un convenio de colaboración entre el Institute of Next y TusStar Incubator.

La sesión se desarrolló en la sede de Casa Asia en Barcelona, con el propósito de acercarnos la transformación acelerada de una China que ya no es la fábrica del mundo, sino su vanguardia de innovación y desarrollo tecnológico.

Les dejo unas cifras:

  • TusStar ha creado en sus 20 años de existencia más de 100 puntos de incubación de startups solo en China, mas centros en Michigan, Cambridge, Newcastle, Milán, El Cairo, Singapur, Bangkok, Edmonton, Tokio… y otras ciudades en todo el mundo, entre las que desde ahora se encuentra Barcelona. (¿¿¿Atención, Biscay Startup Bay???)
  • Han incubado más de 7.000 empresas, varias de ellas incluso cotizan ya en bolsa… y el retorno multiplica por 10 su inversión.

Claro que, en China… las cifras son siempre de otro planeta:

  • TusStar es solo el 5% de la actividad incubadora de China.
  • Han nacido más de 3.000 nuevos fondos de inversión en el país en tan solo un año.

Hubo más cosas que me llamaron la atención: interesantísimo el planteamiento de construcción de ciudad que el estudio de Vicente Guallart ha desarrollado para un nuevo centro urbano en Shenzhen… y que acaba de ganar en el correspondiente concurso internacional. Autosuficiencia, recuperación e integración urbana de los espacios y dominios naturales y diseño centrado en las personas… a la velocidad humana.

Momentos como éste me reconcilian con el recuerdo de que la arquitectura… pudo haber sido mi verdadera vocación. 😉

MIÉRCOLES: Salamanca – Bilbao

En Salamanca, asistí por primera vez al Startup Olé. Es, junto al South Summit, una de las dos mayores fiestas del emprendimiento que anualmente cierran cita en España, pero… no lo parece, o al menos es lo que opino de esta edición.

Y no me refiero a las startups presentes, no… sino al desastre de una organización increíblemente descosida e improvisada por demasiados lados… incluido el de su CEO. 😮 😡

A ver… montar un sarao como éste en Salamanca tiene un mérito increíble, pero déjenme fundar un poco la visión crítica que les acabo de servir:

  • Yo solo pude asistir el miércoles, la fecha central de los tres días del evento. La tarde anterior recibí un mensaje en la app asociada que venía encabezada por un «Breaking News – Definite change in the schedule for today visit of the President of Spain Pedro Sánchez from 17:00-18:00 PM. All the activities will be posponed until 18:00 PM«. A ver…
    • El Sr. Sánchez no es el presidente de España, o al menos no aún. 😉
    • Aunque lo más importante es… ¿¿¿El mismo día se confirma algo así???
    • Y si no pudo ser de otra manera… ¿debe aplazarse todo por ello, en vez de recibirle desde la organización y autoridades locales de acuerdo a los protocolos adecuados sin interrumpir lo que verdaderamente importa, que es el evento? 😮
  • Pues si ya eso me pareció improcedente… lo que viví al llegar yo al día siguiente me pareció ya directamente de mala educación:
    • A las 10:30 estaba programada la inauguración oficial.
    • El auditorio lleno, llega la hora. Pasan 5 minutos, 10, 15, 20… Nadie en escena.
    • Y entonces aparece Emilio Corchado, a la sazón el citado CEO del asunto… para decir que como el presidente del Gobierno había venido ayer, él inauguró el sarao, y que por tanto no se iba a hacer esa mañana. 😮 😮
  • La cara de pasmo que se me fue dibujando continuó con una primera serie de ponencias institucionales interminables, cansinas, que a nadie le habrán quedado en las meninges sin ningún género de dudas… y que para más inri se alargaron aún más de lo previsto, aumentando el retraso del programa a más de media hora. Y eso, nada más empezar. Más de una hora de absoluta pérdida de tiempo. Y sin disculpas.
  • A mi lado, un conocido ya había decidido marcharse para entonces… y es que lo de Emilio Corchado, además… No me cabe ninguna duda de su dedicación al Startup Olé ni al emprendimiento o a la Universidad, ni de su competencia en muchos aspectos profesionales, pero si me pudiera leer…
    • Conducir un acto público como éste no es lo tuyo, Emilio… Desde el respeto y hasta el cariño, de verdad: hazme caso.
    • La barrera entre lo gracioso y lo que no tiene ninguna gracia es a veces muy lábil, Emilio… y tirar de tópicos porque es lo que toca en el momento (y me da igual que sea la Guardia Civil o el feminismo) puede sonar impostado con más facilidad de la que uno piensa.
    • La diferencia… es lo que define a un profesional, que de esto también los hay… y muy buenos. Incluso me atrevo a regalarte una recomendación: hace poco tuve ocasión de compartir un acto empresarial con Federico de Juan… y es impresionante, realmente impresionante. Es un monstruo. Y hay muchas alternativas…
  • Reconozco que el espacio usado, en la Universidad de Salamanca, es tan atractivo y singular como difícil. Pero precisamente por eso, la señalética del evento en infografías, folletos y espacios físicos debería ser exquisita y simple. Y no lo es. Empezando por la indicación para acreditarse, inexistente como tal (lo que conduce al error a casi cualquiera que acuda por primera vez al sarao), o la relación entre espacios y tipo de acontecimientos, difícil de distinguir (y por tanto de comprender en un minuto).
  • En el espacio para la competición de pitches… también media hora más tarde de la que marcaba teóricamente el inicio de la misma, no había aparecido por allí ningún miembro del jurado. Fue un momento tan kafkiano, que un asistente profesional tomó la iniciativa de pedir voluntarios para formar un jurado emergente… y así se comenzó con esa parte del programa. 😮 😮 😮
  • Los 200 voluntarios anunciados pululaban por todas partes… pero no parecía fácil coordinar algunos acontecimientos, por las conversaciones que se observaban con frecuencia con núcleo en coordinadores… que también eran voluntarios.
  • Varias startups quejándose de que la organización no les había puesto nada fácil el contacto con potenciales socios, clientes o inversores… encima habido teniendo que pagar por prácticamente todo.
  • Y termino con los fallos en la app seleccionada para el evento de este año, Presdo Match, con problemas de visualización y de contacto con startups que reconoció el propio Emilio Corchado en público… pero transmitiendo las disculpas del fundador de la app Eric Ly (también co-fundador de LinkedIn)… en vez de las suyas propias y sin mencionar a nadie más, que es el significado de la elegancia. 😮 😐

Me llevé algunos asuntos interesantes del Startup Olé, las cosas como son… y es una gozada habitar ese espacio y esa ciudad, pero como en una startup que nace y crece con velocidad pero que luego necesita un CEO profesional que conduzca otra etapa, yo le recomendaría a Emilio Corchado (a quien no tengo el gusto de conocer personalmente) que, con la dimensión que esta historia ha alcanzado, le diera una vuelta a ello…

JUEVES: Bilbao – Barcelona – Palau-solità i Plegamans – Barcelona – Bilbao

Una vuelta radical a la semana.

Sobre este día no daré demasiados detalles, porque me siento obligado a la que creo necesaria discreción sobre conversaciones, modelos mentales y criterios de gestión intercambiados durante unas cuantas horas con Xavier Albaladejo.

No le conocía con anterioridad, solo habíamos recibido excelentes referencias de él y de su trabajo, ahora inmerso en el proyecto de Mango Online… pero me pareció una persona extraordinariamente interesante. Escucha intensa, actitud de servicio, determinación e ideas claras en lo básico y mucha humildad profesional pueden describir el regalo de su conversación, independientemente de sus conclusiones.

Llegamos allí tratando de entender si una pequeña luz encendida en nuestras cabezas, que alumbraba la idea de que una empresa ágil es mucho más que una empresa «Agile», tenía sentido en la forma en que empezaba a dibujarse. Algo de lo que ya he hablado en algún artículo no muy lejano en el tiempo

Xavier y su equipo han dado una vuelta de tuerca más allá de los modelos conceptuales de gestión para crear allí un sistema operativo de gestión y de organización del trabajo distribuido, autónomo, alineado con los retos pero basado en las personas… y ágil para orientarse a un crecimiento intenso, pero sano y poderoso.

Extra-ordinario, en el sentido literal.

Un hilo que les invito a seguir, si pueden.

Y no voy a decir más… 🙂

VIERNES: Bilbao – Mondragón – Eskoriatza – Lezama – Bilbao

Si la semana ya venía cargada de excitaciones, el viernes hizo de broche dorado, con varios asuntos más cercanos pero igualmente de interés.

Profesionalmente y entre otras cosas, algo más de un par de horas se saturaron de conversaciones de futuro que dibujan el arranque de una etapa nueva, que si no llega algún día a brillar no será porque renunciemos a ello sino por nuestras incapacidades y limitaciones personales, que siempre pesan, aunque se aligeren.

Y eso es como aire fresco para respirar, una brisa limpiadora, para mí muy necesaria tras una etapa que, digámoslo así, ha sido poco estimulante e ingrata en sus implicaciones hacia lo personal.

Por la noche hizo acto de presencia lezamalain, la vieja comunidad de aprendizaje que nació en 2004 en el marco del ABC sobre el que tanto he escrito en esta casa. Hacía algunos años que no nos reuníamos todos y 15 años de camino eran la excusa perfecta.

Hay experiencias que marcan de manera indeleble una etapa de tu vida. Hay compañeros de viaje con quienes compartir esas experiencias implica que formen parte de tu historia personal. Y luego hay días en que te encuentras con esa gente con quienes estableciste esos lazos… y de das cuenta de que, aunque los creíste diluidos con los años, renacen como si el tiempo no existiera, en un imperceptible instante infinitesimal. 🙂 🙂 🙂

Vibraciones: en todo el mundo

No serán este año las mejores voces, esas que nos dejan atónitos ante la delicadeza, la sensibilidad o la perfección vocal, las que nos acompañen en este tradicional post navideño.

Esta vez he preferido elegir 8 villancicos que tienen un valor en su conjunto: se acaban de subir a la red desde muy diferentes lugares del mundo.

Porque más allá de la abrumadora comercialización de estas fechas, más allá de los credos que cada uno tenga o no tenga, más allá del virtuosismo artístico… algo debe tener la Navidad que hace que tanta gente y en tantos lugares culturalmente distantes, nos pongamos a cantar sobre cosas sobre las que no cantaríamos el resto del año, recordando que hay valores que son buenos y que hacen que como humanos coincidamos en ello con carácter universal.

Disfruten de la diversidad. Algo… debe haber de bueno en ponerse un poco cursi al celebrar estos días. 😉

¡Feliz Navidad!

LITTLE DRUMMER BOY – For King & Country, christian rock de australianos de US

CAROL OF THE BELLS – Adioses Jazz Coral, un coro asturiano volando desde Asturias

TRUE CHRISTMAS – Ikay Rocks, cantando un gospel de hoy para el mundo, desde Nigeria

PULKOOTTILEESOW PIRANNU – Sam Kadammanitta, creando uno nuevo desde Malasia

CHOLITO JESÚS – Los Toribianitos, bien acompañados en el villancico peruano por excelencia

JINGLE BELLS – Joshua Edelman, un americano enseñando y haciendo jazz en Bilbao

SANTAN CLAUS IS COMING TO TOWN – Korean Unnie, versionando al humor coreano

CHRISTMAS SONG – Kwan Pa, ritmos africanos, desde Ghana… para poner en bucle