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Vibraciones: hacer limpieza

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Ponerse a hacer limpieza de lo acumulado en el tiempo es de ese tipo de decisiones que uno suele tomar sabiendo por dónde empieza… pero no siempre por dónde va a acabar. Limpiar es una actividad con frecuencia realimentante: una vez que uno vence la pereza del arranque y se mete en faena, un cajón le lleva al siguiente, los cajones a los altillos y el armario a la habitación.

Mis limpiezas del fondo de los armarios son lentas y cansadas. Ponerme a ello significa revisar decisiones y sentimientos sobre lo acumulado, sobre lo que en algún momento fue considerado suficientemente útil, importante, emocionante o simplemente bello como para permanecer durante mucho tiempo en el archivo continuo de mi vida. Significa por tanto enfrentarme a recuerdos, a valores… y a pérdidas, porque muchos de los instantes pasados no me pertenecen y no puedo gobernar su regreso.

Esos son momentos de añoranzas, de felicidades melancólicas, de retorno a instantes del pasado y de filtrado de emociones por el cedazo de la realidad de hoy, que devuelve con crudeza significados y valoraciones de distinto signo, no siempre en la forma esperada.

Por eso es por lo que, además de lentas y cansadas, mis limpiezas son también a veces tristes, aunque de un tipo de tristeza en la que uno puede instalarse y disfrutar.

Me siento en los últimos meses con la creciente necesidad de hacer limpieza en los inventarios de varios de mis almacenes, aunque como la pereza es un enemigo formidable, no sé si acabaré entrando en todos.

Mi red es uno de esos almacenes… uno de los no muy grandes pero en los que paso bastante tiempo. Empecé por cambiar el tema del blog, como ya han visto, tras más de siete años de fidelidad al origen. Eso me llevó a revisar la maquetación de las imágenes frente a los textos en los más de 170 artículos que he escrito o a revisar y rehacer enlaces a vídeos incrustados que habían desaparecido o habían sido desactivados. Y eso me está llevando a revisar la información adicional que aparece en inquietos… y singularmente la lista de los blogs que alguna vez he seguido y disfrutado desde el afán de aprender o desde la simple admiración.

Este apartado está siendo el perfecto paradigma de lo anterior: revisar la lista declarada de blogs que sigo, implica revisar la coherencia con Feedly, mi agregador heredero del viejo Reader al que cada vez soy más infiel desde las rutinas de cada día; almacén (cada vez más) de lugares en los que quiero estar en vez de lugares en los que estoy, un apoyo básico… que cada mes es más amigo de mi interesante pero olvidado delicious. Implica visitarlos de nuevo para ver cuándo fue su última entrada, comprobar las mudanzas, verificar que en esos cambios no he perdido ningún cuerpo que aún respire con fuerza…

En definitiva, que he vuelto a entrar en esas páginas, una por una. Mi vista se ha parado además en algunos post que formaron parte de mi enamoramiento por la red, desde cien ángulos, desde docenas de miradas, desde personas diferentes con cosas que contar.

Me he encontrado con muchos blogs colgados de un hilo de tiempo al momento en el que su motor se quedó sin combustible, en el que dejaron de tener el suficiente sentido para quienes los crearon. Y he encontrado una forma de salvar la tristeza de saber que esas bitácoras, que en su momento tuvieron una vida intensa, vagan ahora almacenadas en algún perdido rincón de ese inconmensurable archivo virtual que envuelve la red.

Ese salvavidas va a ser este post: a medida que les dé de baja en mi lista, algunos de ellos van a formar parte de la relación de viejas glorias que iré configurando a continuación. Será como una lista de recomendaciones de esas que circulaban antaño como memes, pero con el absurdo de que no tendrá ningún sentido que las sigan… porque ya no es previsible que vayan a ofrecer nunca nada más.

Ésta es por tanto mi particular brocante llena de viejas “joyas de blog” (un oxímoron perfecto), mi forma de borrarlos de la lista, de sacarlos del almacén, de desprenderme de ellos… pero sin condenarlos al olvido:

  • Amb lletra de palAnna Cabañas escribía siembre en catalán y (traducido) en castellano… pero en realidad en el idioma en el que siempre escribía era en el de la belleza. No importaba el tema de que se tratara, su escritura era esencialmente bella. Un diciembre, el de 2011, despedía el año con un agradecimiento a todos los que, como lectores, amigos o clientes habían compartido con ella esos meses. Y después, nada. Ya no se puede ni bucear en sus viejos textos… Te echo de menos, Anna.
  • Botellas de luz – A Elena Acín no tengo el gusto de conocerla, a pesar de amigos comunes… y reconozco que me cuesta entenderla en un marco. Pero me gustaba encontrarme sus esporádicos y breves posts con algo siempre inesperado en su tema o en su particular observación. Me encantaba el título. Era uno de los focos de digresión en el tono de mis lecturas que dejó de iluminar en septiembre de 2014, curiosamente con una invitación a nacer… Creo que huyó a nee.
  • BsideDavid Sánchez Bote pasó por esta “cara B” de la consultoría artesana en una breve etapa de su vida. Le vi esforzándose en encontrar su sitio, sin tener nunca claro dónde debía y dónde quería estar. Hoy está en MIK y se le ve bien. Más que lo que contaba en el juego de palabras que titulaba su blog, que ya no es accesible, lo interesante era la forma en que abría caminos para la reflexión. “¿Cómo hacemos para desaparecer?” fue su bitácora de la prehistoria y una pregunta que me sigo haciendo cada día. Aquí estoy salvado: todo ello ha fluido hacia donde cuenta hoy las cosas, a su página personal.
  • Congestión de personasNacho Muñoz volcó en sus páginas los mundos de la empresa, la innovación en las relaciones humanas, la psicología y la sociología. Mente inquieta y escritura cuidada y reflexiva, traduciendo a texto una mirada profunda e inquisitiva hacia lo que sucede a su alrededor. Muchos comentarios cruzados en una época pasada… y un silencio de bitácora que se impuso desde principios de 2015, cuya razón no pudo ser su integración Emotools, sino más bien la Innovación Colectiva.
  • El blog de Carme Pla – Entrar en la casa de Carme Pla era siempre un placer entrañable, quizá solo y simplemente por la luminosa imagen que te recibía al entrar, seguro reflejo de la belleza de las tierras del Delta del Ebro. Carme escribe sencillo, educado, ordenado, brillante… y no hay que despistarse: el turismo como pasión, pero la gestión de la empresa como dominio, en territorios tan duros como el automóvil. Nos desvirtualizamos un día en Eutokia, pero me quedé con las ganas de conocerla mejor. Su acogedora casa enmudeció hace ya más de 5 años… Una pena que falte su calor.
  • Florecejonia Ada Galán era el espíritu de la transformación por la filosofía. Una mirada diferente, sugerente, divergente… Un recorrido de maduración de los pecados de juventud al hilo de la maternidad y, en general, de la vida. Un escenario móvil entre la filosofía, el erotismo y la poesía, no necesariamente en ese orden ni por separado. La filosofía sigue su camino en equánima.
  • Genís Roca – Más de un año sin publicar es mucho tiempo sin la opinión de un profesional como Genís Roca, una de las pocas referencias de personas que juzgan públicamente, desde la frialdad de los hechos, la realidad del interés sobre la tecnología y lo digital que hay tras las grandes empresas. Una bitácora para desmontar los “postureos dospuntoceristas”, la innovación de couché, los castillos en el aire, la ingenuidad con la que a veces asumimos nuestros deseos de transformar la realidad. Y también para entender las claves para que algo funcione.
  • Jano 2.0 – Más de un año lleva ya también sin entradas el blog de Juan Carrión, un profesional al que empecé a leer muy pronto, cuando su impresionante curriculum académico eclipsaba aún el crecimiento de su madurez profesional, a pesar de que su carrera en este apartado mostrara también rasgos de interés. Quizá con la carencia de no haber experimentado la vida operacional de una empresa, de no haber “pisado taller”, siempre fue un buen acopio de referencias en materia de liderazgo y gestión de personas.
  • Blog de JoseMPelaez – A José María Peláez siempre se le ha notado que su vida ha estado ligada a la empresa. También, en lo social y en lo político, que trata de preservar su independencia de opinión en unas redes que respiran con frecuencia por otros derroteros. Por varios lados. Pero es esa visión desde la empresa, desde la información contrastada, los datos y la experiencia la que siempre me había interesado. Hace más de 6 años ya que se apagó…
  • Juan Palacios – A la casa de Juan Palacios llegué tarde… y él se marchó enseguida. Justo coincidimos en sus postreros juegos, a cuenta de sus “eneanigmas”. Pero fue una pena, porque revisando su bitácora no era difícil encontrar perlas de reflexión sobre las relaciones entre humanos y singularmente dentro de las empresas. Artículos siempre sugerentes, provocadores, siempre apetecibles de leer con la mente despejada, palabras que siempre dejaban un reto perturbador para el pensamiento y un destello de luz para la comprensión. Otra pena…
  • kikeba-wakaru – Ayyy… ¡cómo me duele que incluir la creación de Yuri Noda en esta lista! Puedo decir que la dueña de esta casa es la única de las dieciséis con quien me une una relación de amistad. Son muchos años, que incluyen reflexiones, debates e incluso discusiones previas. El cuaderno de bitácora de Yuri Noda siempre trajo más preguntas que respuestas, miradas diferentes a las cosas, una capacidad de observación impregnada de una cultura a la que nosotros nunca podremos acceder. Cuando le da por mostrarse activa en Twitter, siempre aflora contenidos sorprendentes… Síganla.
  • Los sueños de la razón – El blog de Miquel Rodríguez es uno de los cinco que más siento haber perdido. Su subtítulo (“blog de poca fe”) solo es de una brillantez comparable al título sobre el que se construye el encabezado (“El sueño de la razón produce monstruos”, uno de los Caprichos de Goya), frase que como la de David Sánchez Bote me acompaña cada día. Los posts de Miquel eran desnudos, limpios, a veces irónicos… para leer de noche, en penumbra, a la luz de una buena lámpara de lectura y en compañía de un buen malta. De los de una copa, una hora.
  • Nómada – Conocí a Juan Freire cuando era demasiado joven para escribir como escribía o para hablar de lo que hablaba… La universidad, el aprendizaje en general, la cultura digital y la innovación siempre han estado entre sus pensamientos y sus acciones, pero al menos desde fuera, en los últimos 5 años se ha embarcado en una vorágine de creación que me desborda. Sigue escribiendo un blog en su página personal, pero aunque es mucho mejor, ya no es lo mismo…
  • Pasión por innovar – Recuerdo haber discutido alguna vez con Aitor Bediaga sobre cuándo uno es o no es un blogger. Su apuesta era que había que mostrar continuidad y dedicación mínima de un post por semana como referencia… pero yo estaba más bien en la liviandad de decir que un blogger es simplemente quien sostiene vivo un blog, que con un artículo al mes podría bastar… De eso hace ya muchos años y hoy lo recuerdo con frecuencia mirándome a mí mismo. A Aitor nunca le vi la vocación de escribidor más allá de sus recaídas en intentarlo, pero echo de menos sus síntesis y sus trabajos…
  • Proyectos personas pasiones – Nadie como María Jesús Salido para transportarme a cada viaje en el que habitaba. Antes de la política,  su bitácora era quizá ese lugar favorito al que siempre entraba cuando recibía la invitación. Una mezcla extraordinariamente valiosa de proyectos profesionales con la experimentación consciente de abrirse en canal para dejarse impregnar por todo, en cada viaje profesional o personal en que se embarcaba. Conexión íntima con cada ser humano, a veces muy cercana pero a veces también desde el exterior de la escena, como si su espíritu pudiera sobrevolar a ese trozo de mundo para conectarlo todo. Podría elegir muchos de sus artículos como ejemplo, pero para que me entiendan, dudo que nadie hubiera sabido llevarme tan intensamente a “Katogi“… Nunca.
  • Tic-TacLuis Carrasco era un consultor tecnólogo, iconoclasta ligero de Twitter metido a blogger (nunca le vi la vocación), ciudadano contracorriente. Sus artículos rendían pleitesía a Springsteen cuando cuadraba y a la música y el cine de una época gloriosa que es la nuestra. Nunca sabías por dónde iba a venir…

Aclaremos… La mayoría de los que sus autores derivaron a sus páginas personales seguirán renovados en mi Feedly (y a lo mejor alguno de esta lista del que no pienso renunciar a una potencial resurrección). Del lugar de donde salen, es de mi lista de inquietos… donde también entran otros, claro.

A mi agregador también le llegará su turno en las tareas de limpieza, pero será un poco más tarde… que todo a la vez se me atraganta. Y es que estoy en un momento, como avanzaba ya antes, con necesidad de revisar inventarios en muchos aspectos de mi vida, unos triviales, otros más relevantes… Nada trágico. A estos momentos se les ve venir, creo yo, aunque con frecuencia cerremos los ojos y nos aposentemos tranquilamente a ver que pasa sin querer saberlo.

En mi vida profesional, he dedicado muchos años a la ambición de cambiar las cosas, de construir valor para un futuro incierto… desde la seguridad de que lo íbamos a conseguir, al menos en parte.

A los 55… siento que me quedo sin tiempo.

Así que no sé si es hierba segada bajo los pies, cambios de decorado, astenia profesional, limitaciones asumidas, convicción de que todo a nuestro alrededor va a cambiar demasiado deprisa, o simplemente haber alcanzado la lenta categoría de viejuno que dice el maestro Iturbe (éste es un factor seguro)… pero miro el armario de la limpieza, ese donde infinitos botes de colores se acumulan hasta el fondo hasta encontrar el momento y lugar adecuados para ser usados, con la sensación de que me tengo que poner…

Reflexiones: el verdadero soporte de lo sostenible

Hace ya muchos meses, seguro que más que una docena, Manel Muntada dejaba escrito en un comentario que “el mundo actual no está hecho para disfrutarse enredándose en sus matices sino para consumirse en grandes cantidades, con rapidez y en envases reciclables”.

Pues esa frase es toda una verdad… pero es una lástima.

Y es que nos toca vivir una época en la que todo parece pervertirse y solo encuentra enfrente rancio populismo disfrazado.

Cola CaoHasta el concepto reciclable me empieza a parecer algo que esconde falsedad. Recuerdo aún las cajas metálicas de Cola Cao de cuando era niño. Son también reciclables, como las de plástico o cartón actuales, pero eso entonces no importaba… y realmente hoy no importaría. Porque aún conservo y uso un par de cajas de aquéllas casi en perfecto estado… y han pasado más de 40 años. Nada es más sostenible que eso, ni lo reciclado.

Me recuerda esta historia personal a otra que corrió por las redes también hace un tiempo: un análisis de una consultora norteamericana (creo recordar) que aseveraba que el Hummer, un mastodonte que fabricaba hasta hace 4 años GM y que consumía entre 15 y 20 litros de gasolina cada 100 km, era más sostenible que un Toyota Prius híbrido.

La afirmación se basaba entre otras cosas en que consideraba que todo Hummer encontraba un dueño como vehículo de segunda mano y tenía con él una segunda y larga vida (y a veces una tercera y una cuarta…), mientras que nadie en USA tenía la más mínima intención de adquirir un Prius de segunda mano.

Yo digo que ambas historias merecen pararse a pensar unos minutos sobre ello.

Y hay más…

Muchas de nuestras ciudades se han ido llenando de nuevos tranvías, que llevan consigo las etiquetas de vehículo eléctrico y transporte público, o sea, el paradigma de la sostenibilidad en el transporte urbano (incluso en comparación con los metros suburbanos, cuestionados por el coste de construcción de sus infraestructuras y por añadidura de su rentabilidad social).

Hummer-Prius plusPues déjenme decirles que los tranvías, desde mi punto de vista, son en la mayoría de los casos un transporte muy poco “sostenible”: ¿cuántas horas de cada día circulan, por el bien de la disponibilidad mínima que todos exigimos en cuanto a frecuencias de paso, casi vacíos o con una ocupación escandalosamente baja?

¿Qué coste unitario tiene transportar a 3, 5 o 10 personas en un vehículo de 40 toneladas de peso? Porque es una escena que, al menos en Bilbao (y sospecho que no es una excepción), cualquiera puede observar cualquier día…

Y no es el peor o el único ejemplo, claro… En Gipuzkoa, la Diputación impulsa un sistema coordinado de transporte por carretera mediante autobuses operados por diversas compañías afiliadas, bajo la denominación y la marca compartida de Lurraldebus.

El proyecto incluye tarjeta única de transporte, descuentos por uso, monitorización para la optimización del servicio… en definitiva, una magnífica idea. Pero, al igual que en el caso del tranvía, es frecuente ver autobuses que desplazan a un número muy reducido de personas e incluso (aunque lo consideren una anécdota, de verdad que no es demasiado raro a determinadas horas del día) a una única persona. La estampa da incluso un poco de pena, porque de nuevo muestra con claridad un servicio público de transporte de pasajeros en una de las formas menos sostenibles que cualquiera pudiera imaginar. Más sostenible… y a lo mejor más barato… había salido pagarle al viajero un taxi… 😉

Son solo dos ejemplos de un fenómeno, el de la noción de lo sostenible, que se ha impregnado en nuestras conversaciones entre tópicos que hemos acabado por hacer nuestros sin cuestionarlos en profundidad. Simplemente… hemos tomado posición desde el rechazo a lo contrario y como alternativa que se pone a mano.

O sea, nada nuevo: lo mismo que ha sucedido con casi todos los temas que son objeto de evaluación, valoración y conversación social. Desde la educación hasta la familia. Desde la política hasta el deporte. Desde la solidaridad hasta la justicia. Desde el cine hasta la religión.

La decepción para con comportamientos humanos vergonzosos e indignos no nos ha llevado a analizar la naturaleza humana (una vez más en la historia) y a entender sus consecuencias para saber qué se debe hacer, sino al maniqueísmo del “nosotros y ellos”… y a posicionarnos, en ese esquema, arrastrados por constructos colectivos que no son sino el producto de la misma labor táctica y estratégica de partes del mismo sistema… que simplemente no ocupan el poder.

Me estoy yendo un poco por las ramas, pero no demasiado, porque necesitamos recuperar cierto pensamiento científico en nuestros juicios (y obviamente, no me refiero, queridos lectores, a que necesitemos que los científicos piensen, jeje…). Necesitamos recuperar el pensamiento crítico individual, dejar de ser “seguidores”.

Y me da igual decir seguidores del poder o de lo contrario, porque no tengo duda de que todos los movimientos sociales que hoy nos permiten pensar que estamos cambiando el mundo, están impulsados y conducidos (si no al principio, siempre con el tiempo) por tácticas y estrategias promovidas por grupos políticos, sociales e incluso económicos situados en los bordes del sistema. Porque todo pertenece al sistema, aunque no lo veamos.

Es más, cada día estoy más convencido de una frase de un “maestro” que decía que no se puede no estar en el sistema… 😉

Conecto ahora la realidad socio-política y la noción de sostenibilidad. En una curiosa carta abierta nada menos que a Felipe VI, Juanjo Brizuela recordaba estos días que “Si algo ha avanzado la sociedad, aunque no lo parezca, es en el valor de las personas por encima del de las instituciones, por mucho que éstas tengan una dimensión considerable. (…) Ahora es mucho más fácil expresarse (…) que antes, ahora la gente al poderse conectar entre sí, se articula y se estructura como prefiere y, no sólo eso, sino que además su día a día es tan importante que todo aquello que apalanque su actividad y le mejore su visión de la vida, lo pondrá en valor. Y si no lo hace, entonces lo va perdiendo. Pasa a ser olvidado y si se insiste hasta menospreciado“.

Detrás de estas frases, como de otras muchas, está el fenómeno social provocado por la eclosión de la red. Pero la gran belleza de internet como red, para mí, es su carácter desarticulado, lo que permite que en cada momento, ante cada acontecimiento, frente a cada propuesta, uno pueda decidir estar o no estar, mostrarse o esconderse, contradecirse y no alinearse… o lo contrario.

La lucha por la neutralidad de la red no es sino un ejercicio colectivo orientado a que esa belleza sea sostenible. Tal y como la percibimos, es una pelea abierta, realizada desde la base de la ciudadanía, libre y comprometida… pero también fácil en sus dinámicas, porque se confabula contra el poder (en este caso el de las grandes operadoras de telecomunicaciones), que siempre es identificable con facilidad como el “poderoso enemigo común”.

15M collageMucho de eso impregnó también el nacimiento del movimiento del 15M, protagonizado por ciudadanos autoorganizados en busca de un futuro mejor.

Resultaba emocionante ver cómo se vigilaban y rechazaban las interferencias de ideologías y tendencias políticas, fueran de derechas, de izquierdas o de centro, nacionalistas o no; resultaba extraordinariamente vívido sentir a la sociedad despierta y abierta a ceder su capacidad y su tiempo para alcanzar acuerdos sobre mínimos higiénicos de democracia y ética pública y política; resultaba estimulante que las primeras ideas tuvieran el poder de conciliar la adscripción de amplísimas capas de ciudadanía, no solo de la participante sino también de la pasiva.

Luego empezó a derivar hacia otros territorios, porque el sistema… no solo contiene el poder visible, omnipresente, de su centro. También desde sus bordes se desarrolla poder. Con pocos medios, con pocos recursos, pero con personas dotadas de compromiso y determinación para conseguir que las cosas sucedan en el futuro de otra manera.

El fenómeno “Podemos” es por ello muy interesante, muy atractivo. Recoge el espíritu del 15M y lo lleva a la arena política: renuncia a privilegios y a financiar oscuros aparatos internos, se abre a la sociedad con procesos colaborativos y apuesta por la política como servicio, resolviendo un dilema que se había quedado, como muchas de las propuestas frescas de regeneración de la vida pública, en el cajón del olvido.

Pero ahora que cobra vida y adquiere poder formal, detrás de él ya no hay ciudadanos autoorganizados… sino “determinado tipo” de ciudadanos “autoorganizados”. Detrás de Podemos hay hoy ideología, lo suficientemente visible y condicionante como para que sea imposible que detrás de esa marca se vuelva a sentir cómoda la inmensidad de la marea ciudadana que se compadecía explícita o tácitamente con el nacimiento del 15M. Por su naturaleza, está condenado a ir perdiendo su capacidad de transversalidad.

No es una sorpresa esta lícita evolución de los acontecimientos, que conste. Es solo lo esperable. Alguna discusión, por ejemplo con Amalio Rey, ya mantuve colateralmente al respecto en su momento.

Y no se trata de tener o no razón, sino de entender la naturaleza de las cosas humanas y las claves de cómo tienden a conducirse de forma natural nuestros comportamientos colectivos.

O yo lo veo así, claro está… Es solo mi punto de vista.

No escucho a nadie desde hace mucho tiempo poner el acento en la independencia de los sistemas de control. Para mí es la gran clave de sostenibilidad de las sociedades sanas, de los sistemas éticos y hasta de los objetos que fabricamos. Solo así conseguiremos que las organizaciones que “toquen poder” alcancen en su actuación mínimos higiénicos de transparencia, de honestidad, de democracia interna y hasta de eficiencia operativa de forma sostenida. Solo así conseguiremos que las cosas que nos cuenten sean creíbles, que no nos desayunemos cada día descubriendo que algo que creíamos haber entendido y sobre lo que nos habíamos marcado una posición convencida… no era más que una capa exterior bien vestida de otra realidad que se nos escondía sencillamente porque entraba mal en el marketing del populismo.

Ya… que es aburrido… En estos tiempos líquidos, no está de moda.

Pero en mi opinión necesitamos recuperar confianza, en primer lugar, en mecanismos formales, transparentes e independientes de control del poder. La tan cacareada y sobada “regeneración democrática” ha de pasar inequívocamente por ahí. Es necesario restablecer mecanismos que nos permitan centrar nuestros juicios en afirmaciones… y por lo tanto en datos contrastables, que no sean discutidos en su valor, aunque lo sean en su interpretación. Y en la misma medida, necesitamos “medidores” confiables, construidos desde ese pensamiento científico que antes reclamaba, para formar nuestros juicios personales desde afirmaciones contrastables y no desde otros juicios potencialmente trufados de intereses no siempre visibles. Eso nos hace libres. Sostenidamente libres. 🙂

Al hilo de los párrafos de este post, aquí van algunas propuestas sanamente radicales, para que no me digan que me quedo en la queja, que  pueden hacerse incluso sin que al sistema le tiemblen las canillas:

  • Aumentar significativamente la independencia de los mecanismos de contrapoder de la sociedad: tribunales, comisiones nacionales, policías, intervención e inspección del estado, prensa… Con muy pocos cambios legales se puede hacer un camino enorme en este sentido. Y es que, por ejemplo, una justicia independiente es, incluso con leyes injustas, una garantía de libertad.
  • Destinar el dinero público para generar riqueza de dominio público: por ejemplo, eliminar de raíz las subvenciones a partidos, sindicatos, cultura del espectáculo, organizaciones empresariales, empresas, asociaciones… y transformarlas en compra pública innovadora, en capital riesgo o semilla, en participaciones societarias minoritarias para proyectos empresariales de innovación, diversificación, crecimiento o expansión, en participación en proyectos culturales, en proyectos de ayuda al desarrollo… Todo ello con objetivos definidos y retornos medibles de valor, tangible o intangible, para el procomún. ¿Por qué no financiar los partidos y sindicatos a través de una asignación presupuestaria limitada, que se distribuiría, como para la iglesia católica, en función de que la gente ponga o no una cruz en una casilla con siglas en su declaración de la renta? A mí lo de la iglesia me parece un método excelente de democratizar las asignaciones de dinero público para atender un servicio público… ¿por qué no se extiende la idea?
  • Volver a apostar con fuerza por los cuadros técnicos en la administración, revalorizarlos desde la incorporación por mérito y desde el prestigio social y dotarles de una voz que necesariamente deba ser escuchada y difundida abiertamente a la sociedad como soporte a la toma de decisiones. Es una forma de incorporar el pensamiento científico a la acción política y social para establecer, desde ahí, un armazón de datos confiables sobre los que nadie ose discutir (aunque quepa, como ya dije antes, interpretar), elaborados con perspectiva sistémica, que permitan sostener una visión creíble de cómo evolucionan los principales desafíos de nuestra sociedad. Consensos básicos en saber si avanzamos o retrocedemos, para centrar las discusiones no sobre ello sino sobre qué es lo mejor que deberíamos hacer.
  • Dignificar el trabajo como vía de transformación y crecimiento social y personal. Impulsar, incluso legalmente, el trabajo en red, el trabajo compartido, el trabajo colaborativo alrededor de proyectos de corto, medio o largo plazo. Favorecer el desarrollo personal mediante políticas activas de conciliación y flexibilización de los contratos laborales. Nada hay más barato y poderoso que invertir en capital humano, si al mismo tiempo se desbrozan caminos para que éste pueda elegir y crear.

Déjenme poner un ejemplo sobre la importancia de acordar una base de medidores sistémicos, de pensamiento científico aplicado a la vida cotidiana, para explicar su importancia. Volvamos para ello al tranvía, al transporte público en general y al asunto del Hummer y el Prius con que arrancaba este post. Seguramente la mayoría de ustedes, queridos lectores, estén familiarizados con las famosas estrellas EuroNCAP que califican comparativamente los niveles de seguridad pasiva y activa de los automóviles que existen en el mercado, con independencia de su marca.

Pues bien… En materia de sostenibilidad se ha alcanzado ya un cierto consenso sobre la forma de calcular y permanentemente adaptar el cálculo de la huella de carbono asociada a el ciclo completo de vida de un producto, desde la obtención de las materias primas hasta su procesado, comercialización, transporte, consumo de recursos derivado de su explotación o uso y finalmente su destrucción o reciclaje. Todo ello traducido a un único medidor, variable en el tiempo pero comparable.

¿Por qué no crear un EuroNCAP de la sostenibilidad en el transporte, basado en el cálculo de la huella de carbono a lo largo de todo el ciclo de vida de cada medio? Ahí queda la idea por si alguien quiere hacerse con ella.

Permitiría hablar con propiedad. No de si el Hummer es más o menos sostenible que un vehículo eléctrico como el Prius, sin en qué circunstancias… y cómo revertir esa paradoja si es que debe hacerse. No de que “transporte público + eléctrico = sostenible” y amén… sino de cuándo se puede afirmar esa ecuación y de cómo hacer que ocurra.

El “EuroNCAP de la sostenibilidad” sería un mecanismo de control independiente que nos permitiría adoptar decisiones sociales y políticas tomando en consideración el pensamiento científico… aunque luego otras necesidades sociales y de servicio público condicionaran esas decisiones hacia lugares diferentes, como es lógico. Pero sabiendo lo que hacemos, sin engañarnos como borregos.

La calificación de eficiencia energética hoy vigente para la comercialización de electrodomésticos o para edificios y viviendas opera una función similar. Las reglamentaciones técnicas también. Pero si exigiéramos que la huella de carbono de cada producto de consumo estuviera claramente visible en cada cosa que compramos, seguro que cambiábamos la forma en que gastamos en publicidad, en que envasamos, en que reciclamos… y hasta reduciríamos, sin duda, el volumen de basura que cada uno generamos en nuestra casa cada día. Y estoy por asegurar que hasta mejoraríamos nuestra competitividad, ¿no creen? ¿Nos ponemos a ello? 🙂

La sostenibilidad de los sistemas socio-políticos que hoy conocemos en Occidente también va a necesitar nuevos medidores fiables que nos permitan saber si avanzamos o retrocedemos en la construcción de una sociedad más libre y justa o si no. En cada momento.

Necesitaremos reforzar los mecanismos independientes de control del poder que habite el centro del sistema, para formar nuestro pensamiento crítico y que éste pueda ser libre. O eso… o el centro del sistema migrará a la periferia para dejarnos en un lugar diferente pero parecido.

Y si alguien piensa diferente… pues lo respeto, cómo no. Pero me van a disculpar que les diga que, incluso desde el egoísmo del poder, me parece una postura escasamente inteligente.

No es la primera vez que escribo sobre los efectos perversos que para el pensamiento crítico tiene el populismo o sobre la necesidad de actuar sobre la regulación del trabajo como eje de vertebración y transformación social. Dos de los hilos del post de hoy.

Y como es lógico, no se me escapa que nadie me va a hacer caso, jejeje…

Pero que conste por escrito. Derecho de ciudadano.

Porque la noción de Humanidad que reclamo (y que pongo en mayúsculas porque me refiero a la condición de humano y no al conjunto de humanos) está llena de matices. Y me da que son pequeños, lentos… y ni siquiera reciclables. 😉

Libros que inquietan: “La insoportable levedad del ser”

Esta vez no es un libro de empresa. Ni siquiera es un libro práctico. En realidad, lo que traigo hoy al blog es formalmente una novela sobre el amor. Y eso significa, como recoge la contraportada de mi edición, que también lo es sobre los celos, el sexo, la traición, la felicidad… y hasta la muerte.

Hacía tiempo que quería leer esta obra de Milan Kundera, pero la perspectiva de enfrentarme a un ensayo sobre la psicología de la condición humana desde la necesidad de no estar solo me disuadía de ello.

Pero no… Aceptable incluso como lectura de verano, la historia te atrapa y los medidos párrafos de discutibles postulados psicológicos que intercala te piden volver sobre ellos, aunque solo sea para cuestionarlos desde tu razón.

Lo que empieza pareciendo una historia de un personaje o de una pareja singular (como todas) acaba siendo una obra coral, no porque la narrativa se llene de otros personajes importantes, sino porque se va contando desde dentro de cada uno de ellos, cambiando así de observador y llevando a los anteriores al exterior de su universo.

Les confieso que me siento identificado con esa idea de micromundo que envuelve la soledad de cada ser humano, con esa necesidad de buscar permanente sentido a la existencia y de aproximarse por ello a abismos que mantienen viva la pasión… para descubrir un día que no son un seguro de felicidad interior; pero en inevitable contradicción, también de que instalarse en la felicidad de lo cotidiano conduce igualmente, de manera inexorable, a que la propia levedad de una existencia así adquiera un peso insoportable.

Como cita en el texto el personaje de Tomás, extraído de la última frase del último cuarteto de Beethoven, “Muss es sein? – Es muss sein!” (¿Tiene que ser? – ¡Tiene que ser!).

Me costó encontrar su sentido, pero ahora su peso me resulta demoledor como razón de muchas decisiones. Alguien a quien conozco muy bien… seguro que incluso identificará también ahí el eterno conflicto entre el querer y el deber, aunque sea solo una parte de ese sentido.

Kundera nos lleva por tanto a una conclusión que no les sorprenderá: somos seres contradictorios. Y postulado así, no será el amor, sino sólo el miedo o la propia disciplina, quienes puedan resolver vitalmente esa contradicción. Pero esa resolución tampoco será leve.

El universo de personajes que aquí dibuja Kundera está formado por individuos cuyo recorrido vital se enlaza desde su soledad como seres humanos que son. Y su necesidad es radicalmente diferente. Por eso aparece ante nuestros ojos que la compasión, en el sentido más etimológico y positivo de un término de naturaleza triste, es un pegamento que finalmente empasta nuestras vidas compartidas.

Tengo que confesarles algo… quizá la razón verdadera de que haya escrito este post

Ya he dicho que los personajes de esta obra son radicalmente diferentes entre sí, en sus necesidades y en sus renuncias. Algunos incluso opuestos. Y en todos ellos me siento muy lejos de verme representado.

¡Pero los entiendo a todos!

Los entiendo profundamente: sus motivos, sus emociones, sus sacrificios, sus sufrimientos, su decisión de vivir o de romper con ellos…

Los entiendo tan bien… que me sorprende hasta qué punto.

Y de pronto… he caído en la cuenta de que eso es un síntoma más de que me estoy haciendo mayor.

Termino con una última reflexión. La historia nace en el entorno temporal de la Primavera de Praga. No se puede decir, se lo aseguro, que los últimos 50 años hayan cambiado gran cosa la condición humana en la vieja Europa, ni en los hábitos, ni en las conciencias. El mundo… cambia más deprisa que nosotros.

La insoportable levedad del ser“. Milan Kundera, 1984. 327 páginas. Tusquets Editores (colección Andanzas), ed. 2013. ISBN: 978-84-8383-512-8

Vibraciones: una conversación de chat

( Conversación con un amigo que comenzó explorando las posibilidades de quedar para tomar un par de cervezas, en el chat de Facebook. De ella pensé en sacar todo un post, pero finalmente se va a quedar en una transcripción literal, que nada es mejor que eso… 🙂 )Bauman-Beck

(PD: algo mal debemos haber hecho para que las cosas acaben así… 😉 )

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  • Echa un vistazo a esta actualización de Mikel Uriguen Inunziaga: Difícil de predecir… – CONSTRUYENDO CAPITAL HUMANO: El futuro de un mundo “líquido” ( http://kcy.me/ocir de kcy.me )

Sobre el futuro que nos toca.

Bauman y Beck son filósofos interesantes.

  • Llevo un par de años con Bauman hasta en la sopa. Un tipo muy interesante por los extractos y comentarios que leo, sí… Pero no he tenido tiempo (o ganas) de leerle personalmente para formarme mejor opinión.

Se alinea muy bien con lo que sentimos que pasa.

Aunque hay gente que sigue pensando que también hoy es más importante, a pesar de lo que parece, el ser que el fluir. Y que lo seguirá siendo.

La diferenciación consiste en ser, no en fluir… incluso en tiempos líquidos.

Quizás la multitud sí sea líquida… pero no sé si quien consigue diferenciarse lo es.

Voy a leer este artículo.

(…)

Está bien. Tengo que leer a Bauman, como te decía. Veremos cosas que no imaginamos. Normalmente ponemos la clave de la tecnología y olvidamos la organización social, que es más profunda… y puede que más peligrosa también.

  • Creo que la cosa está mas en el contexto social / estado, que en el propio individuo

Las personas somos y seremos.

Y tendremos que tener una actitud muy flexible, porque los estados no nos van a proteger / servir.

Y es que cada persona, cada grupito tendrá que procurarse su propia seguridad y futuro.

En un ambiente cambiante, incierto…

Es como regresar a la época de los cazadores / recolectores.

La naturaleza es caprichosa, pero las personas deben aprender a adaptarse a los ritmos de esa naturaleza.

  • Pues yo creo que el estado tendrá que reinventarse… porque me temo que lo vamos a necesitar.

Suena a no sé qué…

… pero…

… déjame decir…

… que el mal existe. Y existirá.

Y aprenderá a serlo en nuestro mundo líquido.

  • Sí. Él existe y existirá. Y seguirá siendo manipulador. También en un mundo líquido.

Pero las personas estaremos desprotegidas sin seguimos confiando en un estado poderoso y protector.

Tenemos que buscarnos la vida y disminuir nuestra dependencia hacia el estado y la sociedad.

Que aunque nos cueste mucho dinero, jamás nos protegerá, ni nos devolverá lo que pagamos por ello.

  • Eso lo tengo claro hace muchos años. llevo siglos diciendo que lo único que me interesa de los políticos es que no estorben demasiado… y que no tensionen hasta el límite el funcionamiento de la sociedad.

Pero la multitud, al contrario de lo que mucha gente interpreta sin profundizar, no es inteligente: inteligente es quien usa las inteligencias de la multitud.

  • En el fondo me recuerda mucho a las películas de Mad Max.

Una sociedad deshecha y pequeños grupos que tratan de organizarse. Y un individuo desconfiado que no es capaz de creer en esos modelos sociales que protegen a la tribu de los ataques externos a ellas… y cómo buscan la venida de un mesías…

  • Jo… esta conversación da para un post… Creo que lo haré… 😉

Vibraciones: el poder, el sistema, WikiLeaks y la Navidad

No sé si finalmente Time declarará a Julian Assange personaje del año, pero es evidente que su historia (llena de curiosidades) y la de WikiLeaks estará en todos los anuarios de 2010 que se encuentren ustedes en las próximas fechas.

Los acontecimientos de los últimos meses, y más en concreto de los últimos días, han ofrecido un recorrido apasionante para quien haya querido unirse a la corriente. Que miembros relevantes de gobiernos de medio mundo y de sus redes de poder criminalicen públicamente la actividad no violenta de un pequeño grupo de activistas cuya ilegalidad aún no ha sido demostrada (creo que ni siquiera formalmente denunciada) y que intervengan mediante fuertes presiones sobre entidades supuestamente privadas para lograr el ahogo financiero de la organización y en definitiva su silencio sin intervención judicial alguna… es tan inhabitual como sorprendente e intolerable.

Ataques ya tan impúdicamente abiertos, que creo que incluso en algún caso incurren en un delito de amenazas con muchísima mayor claridad que el supuesto caracter delictivo de la actividad de WikiLeaks.

Les reconozco que la cadena de acontecimientos me está dejando atónito. Más allá de los silencios de muchos países ante actitudes democráticamente intolerables, los comportamientos de otros como Estados Unidos (pero no sólo: Gran Bretaña o las mismas Francia o Suecia parecen estar prestando un apoyo activo), me desconciertan. Ha habido que esperar hasta hoy para percibir un primer signo de cordura en un gobierno occidental, cuando Australia ha comprometido públicamente asistencia consular a Julian Assange y ha recordado que la única responsabilidad penal que cabe es la de quien filtró los documentos, a la sazón y por lo que parece en esta ocasión, un ciudadano norteamericano. Tendría que haber dicho que, siendo Assange ciudadano australiano, “hasta ahí podríamos llegar”, pero en los tiempos que corren, confieso que me ha resultado hasta inesperado.

Sólo recuerdo un comportamiento tan vergonzoso y a la vez una actuación tan desvergonzada como ésta ante la opinión pública por parte del poder en una democracia occidental: el hundimiento del Rainbow Warrior (homicidio de un fotógrafo incluido) ejecutado por Francia en Nueva Zelanda, hace ahora 25 años… no tanto por el deplorable acto cometido por los servicios secretos franceses, sino por la chulería en el reconocimiento y la forma en que sus principales ejecutores fueron tratados política y socialmente con posterioridad a la resolución judicial de los hechos.

No digo que haya sido el único caso (ejemplos peores de terrorismo de estado, corrupción a gran escala, asesinatos políticos, promoción de golpes de estado en países extranjeros, favorecimiento de lobbies por intereses espurios, espionaje político o manipulación de la información con fines electorales pueden sospecharse con cierta facilidad… también en occidente…), pero al menos los poderes públicos jugaban con la estética de que nada era demostrado, apoyados en el “mirar para otro lado” de la mayoría de la sociedad.

El descaro se autoimponía ese límite formal.

Supongo que la actividad de Greenpeace suponía una amenaza para el poder, entonces, en cierto modo análoga a la de WikiLeaks hoy.

Pero creo que WikiLeaks ha aprendido del pasado y ha convertido este asunto en fenómeno mediático de forma consciente e inteligente (¿?), a un tiempo como forma de protección y como forma de incidir masivamente en el sistema.

Es, en el fondo, el mismo dilema que aparece cuando hablamos de actuar desde dentro o desde fuera del sistema en cualquier otro orden de la vida, porque ya no dudamos (creo) de que “fuera” es sólo un concepto para entendernos, que el no-sistema no es sino el borde tolerado por el propio sistema, en el que quienes quieren vivir algo al margen del mainstream pueden hacer sus “juegos”, aspirando a ser 1.000 en lugar de 4… en un mundo de millones. Y en el fondo (y con frecuencia desde la inconsciencia), aspirando simplemente… a que les dejen jugar en paz.

Las dos posturas son lícitas. Yo creo que también necesarias. Las sociedades se adormecen porque la mayoría de los humanos aceptan un status que cubre sobradamente sus necesidades higiénicas de convivencia en cada momento de la historia, o porque, habiendo otros humanos que tratan de incidir en las reglas de juego que tienen efecto sobre la estructura de la sociedad, lo consiguen por la imposición largamente sostenida o por la aceptación social.

Cuando no se alcanzan extensivamente esas condiciones higiénicas, nacen revoluciones o se toleran masivamente golpes de estado.

Cuando éstos o aquéllas se promueven sin suficiente demanda social pero con el objetivo de incidir significativamente en los comportamientos sociales, económicos o culturales… sólo se sujetan en el miedo.

Cambiar las reglas de juego sin aspirar a alcanzar el poder es un fenómeno extremadamente anormal en la historia… y sólo sucede al principio del movimiento.

Pero siempre se mueve desde un hiperliderazgo, porque la gente necesita ídolos con los que identificarse, otras personas en quienes confiar para que hagan lo que debe hacerse “sin que yo lo haga”, porque así ya hay alguien que “sabe lo que hay que hacer”, porque así ya hay alguien que está “dispuesto a arriesgarse” por los demás.

La unión de la ambición y la determinación es siempre más escasa que la capacidad de adhesión o de resistencia. La gran masa prefiere observar y juzgar, antes que tener que actuar… y como consecuencia arriesgar. Son (somos) lurkers del sistema… y eso, más que bueno o malo, es simple y puramente algo humano, ontológico. No lo critico aquí.

A fin de cuentas, el instinto de supervivencia cimienta uno de sus pilares en que, como decía Kotter, las personas encontramos con facilidad miles de ingeniosas maneras de oponernos discreta pero eficazmente a los cambios que consideramos honestamente innecesarios o equivocados.

Bien, pues… lo que yo me pregunto ahora, en sentido contrario… es si también de apoyarlos.

El mecanismo del voto, en las sociedades democráticas occidentales, es posiblemente un activador básico para ventilar habitaciones demasiado cerradas para lo que una sociedad puede tolerar. El vuelco de una parte importante del electorado español hacia la opción política contraria a la dirección de su último voto (como se vió en las caídas de Felipe González en 1996 o de José Mª Aznar en 2004, por muy diferentes motivos) es la manifestación visible de ello.

Pero ese es un mecanismo que sanea la vida pública desde el sostenimiento de las reglas del sistema: es el propio sistema el que se dota de mecanismos de aireación. Y eso hace que el sistema democrático, sin duda el mejor que hemos conocido, no pueda trabajar en reinventarse, sino simplemente… en irse adaptando.

Y fíjense bien que digo “no puede”. No me sitúo, por tanto, en el terreno de quienes ven al mal anidado en las estructuras de poder. Tampoco digo que no esté ahí (el mal trata de situarse siempre en donde encuentra terreno fértil y el poder es una tentación insuperable), pero sí que muchas personas acceden al mismo desde una convicción honesta de hacer bien las cosas… y se ven forzadas, cuando lo alcanzan, a defender el status quo porque literalmente “no pueden” ver ya las cosas desde un sitio diferente al que han llegado.

En términos de comportamiento individual, esas personas sólo serán capaces de protagonizar ciclos de aprendizaje de primer nivel, no de bucle doble. Cuando hablamos de individuos o de equipos, el coaching es una respuesta a esa carencia: una intervención externa que ayuda a la persona a desplazar la estructura de coherencia de sus juicios, a cambiar su pedestal de observación.

Pero… ¿quién hace de coach de las clases dirigentes de nuestras sociedades?

WikiLeaks puede estar jugando a desempeñar este papel. Tiene un líder convertido en héroe (para buena parte de la sociedad activa) o en villano (para el poder, o incluso para la parte de la sociedad a la que  “le revientan los salvadores”), pero que no aspira a detentar el poder, sino a que éste, sea del signo político que sea, cambie sus comportamientos esenciales y los alinee realmente con valores teóricamente aceptados. Va “a por ellos”, a por la letra pequeña de las reglas de juego que tácitamente hemos venido aceptando como inevitable, como peaje necesario de “mirar hacia otro lado” porque garantiza tranquilidad. Creo por eso que la entrevista que Chris Anderson (TED), le hizo el pasado julio a Julian Assange (les dejo al final el vídeo, francamente interesante), tiene un elemento clave en la pregunta que le hace sobre valores (que por otra parte bien es cierto… que éste no acaba de responder).

Me resulta patético ver cómo los medios de prensa tradicionales que han recibido los documentos filtrados se ponen medallas y afirman que el periodismo tradicional, al final, sigue siendo la forma en que se da credibilidad a la información. Ellos no corren riesgo aparente (nadie presiona sobre su cierre ni amenaza personalmente a sus redactores) a pesar de estar haciendo lo mismo por lo que se demoniza a WikiLeaks: difundir una información a la que han tenido acceso.

Su única tarea es la de realizar tareas de análisis, síntesis y difusión de los contenidos de los documentos filtrados, apoyados (eso sí), por potentes herramientas de tratamiento de información y por horas de personas trabajando a destajo. Pero no han tenido que tomar la decisión de ser agente de cambio: hasta ahora (¿?) han podido limitarse a tomar una decisión (casi) puramente empresarial, de aplicación de simples criterios de negocio… apoyados además en que la decisión se adopta en conjunto con otros importantes medios mundiales de prensa generalista.

No es un problema de credibilidad: nadie duda de la verosimilitud de las informaciones de WikiLeaks. De hecho, nadie las ha cuestionado ni desmentido.

Creo que los medios tradicionales sí tienen que estar siendo sometidos a presión… pero no sobre su existencia o la seguridad de sus redactores, sino sobre los contenidos que divulgan y los que no. Nadie habla de esto, pero… tiene que estar ocurriendo. Algún día se filtrará… 😉

Pero como le comentaba a Dolors Reig en uno de sus recientes artículos, “creo que lo importante es que WikiLeaks ha usado inteligentemente los resortes mediáticos tradicionales para proteger su supervivencia. También que lo que inquieta al poder no es lo que se ha divulgado, sino la pérdida del control, temor ante un futuro en que los secretos nunca va a ser evidente que sigan siéndolo, en que las consecuencias sociales pueden acabar siendo inciertas“.

Me resulta apasionante estar viviendo este episodio en directo.

Ya ven que he huído de una valoración personal sobre el fondo de la acción de WikiLeaks: me quedan muchas dudas sobre los límites a saltarse la privacidad de las comunicaciones a través de la web. La lucha moral entre ese principio (en el que creo profundamente)… y el derecho a divulgar lo que me llegue, si ello implica aflorar comportamientos deshonestos o maquiavélicos de los poderes públicos. Es una frontera complicada, pero no quiero entrar hoy en ello porque lo diferencial está situándose en otro lado.

No sé si el abrumador desequilibrio de los poderes que se están enfrentando conducirá a corto plazo al aplastamiento de lo que hoy conocremos como WikiLeaks. Creo que es muy probable que sea así, pero también que muy posiblemente, como ocurrió con Napster, otros continuarán la partida.

Soy consciente de que su futuro se escribe ahora mismo, cada minuto. Que posiblemente estén pasando ahora mismo cosas que dejen obsoleto este mismo post antes de nacer, porque los acontecimientos se están precipitando a un ritmo desbocado.

Así que no sé si se acabará diluyendo, digerido por los mecanismos de absorción de límites de nuestras gobernanzas occidentales, o si supondrá un hito, entre otros importantes, que configure un futuro aún más humano para nuestra sociedad.

Eso sólo lo podremos ver con la perspectiva de los años (los puntos sólo pueden conectarse hacia atrás, nos decía Steve Jobs), pero de momento, y salvando las tragedias personales que se fueran dando, es todo un espectáculo al que estamos invitados como actores secundarios.

Aunque por si acaso… recuerdo que los papeles secundarios también tienen su Oscar. Y que la red neutral puede ser el siguiente campo de batalla.

Nos acercamos a esa especial época del año que, en nuestra civilización, convenimos en llamar Navidad.

Hace 2.000 años, la figura de Jesucristo y, posteriormente, la labor de sus discípulos, consiguieron introducir cambios fundamentales en la sociedad de su tiempo, hasta el punto de que nuestra cultura, nuestros valores y nuestra forma de ver el mundo, está hoy inevitablemente teñida de ello, sea cual sea (casi) nuestra posición política o nuestra convicción religiosa.

Se trató, como pueden ver, de uno de esos raros episodios de la humanidad en que se procura una transformación social por parte de personas que no desean ocupar el poder político. No en aquel momento histórico.

Entonces no dispusieron de los medios de difusión de información de los que hoy disponemos. Su mecanismo de expansión fue necesariamente viral, apoyado en ejemplos de vida entregados en comunidad, en el trabajo en red…

Hago aquí un paréntesis para recordar que en una de las formas que adopta nuestro ideal de sociedad de hoy, que me permitirán denominar simbólicamente dospuntocerismo, hablamos de “porosidad”, de “entre iguales”, de “compartir”, de “masividad”…

Pues… no parece que hayamos descubierto nada.

La diferencia es que, como a los túneles de Artxanda en la historia de Bilbao (60 años hablando de ellos)… a algunas cosas les llega el momento en el que finalmente ocurren.

Si como consecuencia de esta lucha desigual, WikiLeaks acaba siendo una pieza importante o no de cambio social, lo iremos viviendo.

Hace 2.000 años, el sencillo nacimiento de un niño fue un detonante gigantesco.

Claro que, en ese caso, contaba con la ayuda divina… 🙂

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Reflexiones: “El ciclo de la reflexión”, el optar y la acción

En un artículo escrito en 1999 titulado “El ciclo de la reflexión”, Rafael Echeverría aborda la reflexión como una forma particular de conversación recursiva, que resulta propia y singular del lenguaje humano.

Adelanto que me pareció un excelente artículo sobre la reflexión y la acción y que me considero una persona con alta capacidad de reflexión, por lo que el texto captó de inmediato mi atención. Al hilo de su lectura, varias de sus ideas me dejaron una herencia reflexiva… 😉 … que en algunos casos pude elaborar de forma más o menos coherente y que en otros se quedó dentro simplemente como una inconcreta incomodidad.

Ya ven que, para mí, el artículo daba mucho de sí… así que trataré de traer mis evocaciones a dos posts, para hacerlo más digerible.

Siguiendo a Humberto Maturana, Rafael Echeverría deriva que “en el proceso de vivir nuestra experiencia, que acompaña a todo ser vivo, los seres humanos añadimos una dimensión especial que le confiere a nuestra existencia, a nuestra forma de vivir, algunos rasgos particulares. Hacemos de la propia experiencia un objeto de observación. Somos capaces de reflexionar sobre ella. Al hacerlo, surge la capacidad de conferirle sentido a la vida. Desde ese momento, los seres humanos entrelazan su experiencia de vivir con la experiencia de conferir sentido. Una vez que lo hacemos, la vida pasa a ser vivida según el sentido que le conferimos“.

Recuerda también que “[Albert Camus ya estableció que] los seres humanos son los únicos seres vivos que se suicidan, que pueden optar por continuar viviendo o terminar con sus vidas. En esta opción fundamental observamos dos factores decisivos y ambos remiten al lenguaje humano. En primer lugar está el fenómeno del optar, de tomar una decisión, a que los seres humanos tenemos acceso por cuanto somos seres lingüísticos. Escoger es un acto fundado en la capacidad reflexiva del lenguaje, a través de la cual observamos y sopesamos opciones diferentes. Otros seres vivos no tienen la capacidad de escoger, de plantearse opciones y decidirse por una de ellas. En sus acciones, carecen precisamente de la capacidad reflexiva que es inherente a los seres humanos. Por ello, carecen también del sentido de la responsabilidad“.

La primera duda que me suscita el artículo es respecto a la relación que se presenta como inequívoca entre el optar, la capacidad reflexiva y el lenguaje (y en derivada, sobre la imposibilidad de optar de otros seres vivos). También sobre si el suicidio es el resultado inapelable del juicio de sinsentido de la vida, como una relación causa – efecto en la que nada más puede interferir si se manifiesta.

No me interesa aquí ahondar en los casos de los supuestos comportamientos “suicidas” entre animales (léase perros, lemmings, ballenas…). Ese aspecto de la discusión, que suele centrarse en razonamientos tan variados como el seguimiento al líder o la orientación genética, queda en todo caso muy lejos del resultado de escoger la muerte como opción ante la reflexión de que la vida ya no tiene sentido.

Pero sí queda algo que me inquieta, aunque no sepa definirlo con precisión, relacionado con ese juicio inapelable de que “el suicidio es el resultado extremo de la ausencia de sentido“. Tal vez tenga que ver con las emociones y con su interferencia en los juicios racionales, para lo bueno y para lo malo: el miedo, el amor a los demás o hasta la cobardía, juegan muchas veces un papel relevante en nuestras decisiones… y en esa también, o eso supongo. A fin de cuentas, las emociones no son sino predisposiciones a la acción.

Y si eso es así en una situación tan al límite… ¿cómo juegan las emociones, en general, en los procesos de reflexión?

Y si las emociones “nos pasan”, sin que seamos capaces de evitarlo, ¿no habrá alguna clave que escudriñar en el análisis de cómo incide nuestro entorno, y en definitiva el sistema al que pertenecemos, en nuestra capacidad de optar y como derivada en nuestra libertad condicionada para la reflexión? ¿Cómo escapamos de ahí? ¿A través de la fundamentación de juicios…? ¿Solos…?

En el mismo artículo, Rafael Echeverría identifica la conciencia como proceso reflexivo, pero creo que, por extraño que les parezca, lo hace confundiendo en parte conciencia con toma de conciencia o consciencia, desprovistas éstas últimas de toda consideración ética y quedando remitidas a su identidad fenomenológica de observación de nosotros mismos, de nuestra experiencia y de lo que acontece a nuestro alrededor.

Relacionar así la reflexión con los acontecimientos que nos rodean o con nuestra propia experiencia, es relacionarla con la acción. Así que me van a permitir que sobrevuele ese asunto concreto de la conciencia… porque no quiero alargarme más antes de analizar es el valor de la reflexión previa a la acción en estado puro.

Echeverría distingue dos ciclos de reflexión en función de su posicionamiento temporal frente a la acción: si se produce antes de ésta, hablamos de una reflexión de diseño; si es posterior, de una reflexión de evaluación.

Partiendo de los postulados de Donald Schön (ex-profesor del MIT), afirma que la progresiva y natural separación de la reflexión y la acción directa ha sido la base del alejamiento de la ciencia y la técnica… y que parte de los problemas que la formación universitaria tiene para formar profesionales nacen también de ahí.

Así, afirma que uno de los resultados de esta disociación “es la atrofia relativa de la capacidad reflexiva autónoma de los profesionales y, por lo tanto, su falta de entrenamiento para encarar exitosamente situaciones críticas no anticipadas y sus dificultades para desarrollar procesos autónomos de aprendizaje fundados en su propia experiencia profesional. Sin desmerecer la importancia de la reflexión científica, el mundo de hoy exige el incremento de la capacidad reflexiva de los profesionistas. Dados el nivel de complejidad que encaramos en la actualidad, la aceleración del cambio que registra nuestro entorno, los niveles de incertidumbre que ello genera y la necesidad de un aprendizaje permanente que evite la obsolescencia de nuestras competencias, no es posible que un profesional se desempeñe efectivamente en el mundo de hoy si no desarrolla capacidad autónoma de reflexión. Todo ello obliga a replantear la relación existente entre reflexión y acción profesional, a disolver la separación entre ambas y a buscar un modelo que permita desarrollar diferentes modalidades de reflexión a partir de los requerimientos que surgen directamente de la acción. A este desafío responde la propuesta de la reflexión en la acción“.

Hoy, al volver a leer este texto, me ha venido a la mente el artículo que escribí hace ahora un año sobre universidad y empresa. En él me cuestionaba la bondad a largo plazo de modelos altamente integrados de universidad-empresa y recuperaba un valor que durante años le había negado a modelos formativos alejados de la aplicabilidad práctica en buen grado. O al menos… dejaba mis dudas sobre la mesa porque, de alguna forma, sentía que había algo en la minusvaloración social de esta característica que no me acababa de encajar: al contrario que lo que muchos expresamos sobre, por ejemplo, la utilidad de muchas de las acciones formativas que yo viví entre los años 1979 y 1985 en la Escuela de Ingenieros de Bilbao (negativa en el sentido de su falta de utilidad, su falta de conexión con el mundo industrial… ¡su falta de ligazón con la acción!), hoy puedo calificarla como un entrenamiento espléndido para mi capacidad reflexiva.

Y claro está… hablamos de una reflexión de diseño pura, hasta el punto de que la formación universitaria se da en una etapa de la vida en la que es muy difícil contrastarla con la acción (ni siquiera con la acción pasada, que no existe en un individuo aún “virgen”), porque aunque se diera, la madurez en que normalmente se produce no permite una visión sistémica y comprensible de ese tipo de organización que llamamos empresa.

En el fondo, y sin cuestionar el concepto de “reflexión en la acción” que propugna Echeverría (por otra parte absolutamente imprescindible en un mundo que nos exige bucles de aprendizaje continuos), reivindico el papel de un fuerte entrenamiento básico de la persona en los procesos reflexivos de diseño, como fundamento para el posterior aprendizaje permanente (reflexiones de diseño y evaluación) y como derivada la innovación.

No es elegir uno u otro. Son necesarios los dos.

A la sociedad debería importarle. A la empresa… le debería interesar.

Vibraciones: Manifiesto por una Red Neutral

Son momentos donde se juegan piezas importantes en Internet, donde la batalla entre su uso como herramienta de libertad social o de control social se libra de forma clara y oscura al mismo tiempo…

Momentos en que utilizar los bordes difusos de las leyes, aún dentro de ellas, parece ser una sorprendente necesidad para defender que los límites a la libertad del individuo los marquen precisamente leyes basadas en la defensa de derechos que son inherentes a la singular y extraordinaria condición humana… y no en un afán de control social derivado de intereses o manejos políticos o económicos.

O en definitiva, de juegos de poder.

Y es que es importante entender que quizás, por primera vez, podamos jugar un papel muy activo en ello, mantener expectativas reales de que nuestros trazos se distingan en el dibujo final.

Si entienden y comparten la importancia del principio de neutralidad de la red y se sienten identificados con el siguiente manifiesto, les invito encarecidamente a que lo copien y lo publiquen en su blog, o que lo enlacen, etiqueten, voten, compartan, traduzcan o difundan de cualquier otra forma que se les ocurra y les apetezca utilizar. Y a que, a pesar de ser una contradicción en sí misma, si lo mencionan en su cuenta de Twitter o en Facebook, usen el hashtag #redneutral.

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MANIFIESTO POR UNA RED NEUTRAL.

Los ciudadanos y las empresas usuarias de Internet adheridas a este texto manifestamos:

  1. Que Internet es una Red Neutral por diseño, desde su creación hasta su actual implementación, en la que la información fluye de manera libre, sin discriminación alguna en función de origen, destino, protocolo o contenido.
  2. Que las empresas, emprendedores y usuarios de Internet han podido crear servicios y productos en esa Red Neutral sin necesidad de autorizaciones ni acuerdos previos, dando lugar a una barrera de entrada prácticamente inexistente que ha permitido la explosión creativa, de innovación y de servicios que define el estado de la red actual.
  3. Que todos los usuarios, emprendedores y empresas de Internet han podido definir y ofrecer sus servicios en condiciones de igualdad llevando el concepto de la libre competencia hasta extremos nunca antes conocidos.
  4. Que Internet es el vehículo de libre expresión, libre información y desarrollo social más importante con el que cuentan ciudadanos y empresas. Su naturaleza no debe ser puesta en riesgo bajo ningún concepto.
  5. Que para posibilitar esa Red Neutral las operadoras deben transportar paquetes de datos de manera neutral sin erigirse en “aduaneros” del tráfico y sin favorecer o perjudicar a unos contenidos por encima de otros.
  6. Que la gestión del tráfico en situaciones puntuales y excepcionales de saturación de las redes debe acometerse de forma transparente, de acuerdo a criterios homogéneos de interés público y no discriminatorios ni comerciales.
  7. Que dicha restricción excepcional del tráfico por parte de las operadoras no puede convertirse en una alternativa sostenida a la inversión en redes.
  8. Que dicha Red Neutral se ve amenazada por operadoras interesadas en llegar a acuerdos comerciales por los que se privilegie o degrade el contenido según su relación comercial con la operadora.
  9. Que algunos operadores del mercado quieren “redefinir” la Red Neutral para manejarla de acuerdo con sus intereses, y esa pretensión debe ser evitada; la definición de las reglas fundamentales del funcionamiento de Internet debe basarse en el interés de quienes la usan, no de quienes la proveen.
  10. Que la respuesta ante esta amenaza para la red no puede ser la inacción: no hacer nada equivale a permitir que intereses privados puedan de facto llevar a cabo prácticas que afectan a las libertades fundamentales de los ciudadanos y la capacidad de las empresas para competir en igualdad de condiciones.
  11. Que es preciso y urgente instar al Gobierno a proteger de manera clara e inequívoca la Red Neutral, con el fin de proteger el valor de Internet de cara al desarrollo de una economía más productiva, moderna, eficiente y libre de injerencias e intromisiones indebidas. Para ello es preciso que cualquier moción que se apruebe vincule de manera indisoluble la definición de Red Neutral en el contenido de la futura ley que se promueve, y no condicione su aplicación a cuestiones que poco tienen que ver con ésta.

La Red Neutral es un concepto claro y definido en el ámbito académico, donde no suscita debate: los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad. Ese tráfico se tratará como una comunicación privada y exclusivamente bajo mandato judicial podrá ser espiado, trazado, archivado o analizado en su contenido, como correspondencia privada que es en realidad.

Europa, y España en particular, se encuentran en medio de una crisis económica tan importante que obligará al cambio radical de su modelo productivo, y a un mejor aprovechamiento de la creatividad de sus ciudadanos. La Red Neutral es crucial a la hora de preservar un ecosistema que favorezca la competencia e innovación para la creación de los innumerables productos y servicios que quedan por inventar y descubrir. La capacidad de trabajar en red, de manera colaborativa, y en mercados conectados, afectará a todos los sectores y todas las empresas de nuestro país, lo que convierte a Internet en un factor clave actual y futuro en nuestro desarrollo económico y social, determinando en gran medida el nivel de competitividad del país. De ahí nuestra profunda preocupación por la preservación de la Red Neutral. Por eso instamos con urgencia al Gobierno español a ser proactivo en el contexto europeo y a legislar de manera clara e inequívoca en ese sentido.

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Algunos enlaces interesantes:

Reflexionen… y decidan: es su turno.