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Vibraciones: tres joyas de Navidad

Como cada año, reservo en diciembre un hueco en este blog para dedicárselo a la Navidad, o al menos a algún detalle que tenga que ver con lo más bello, solidario o intrínsecamente bueno que se relacione con su naturaleza más original.

joya-navidadNavidad es realmente el único momento singular que celebramos con universalidad (hoy incluso desprovisto de carácter religioso si así se desea) cada 365 días.

Sé que hay personas que no son capaces de disfrutar de ella, que incluso, por razones personales, muchas veces familiares, la viven como una carga de tristeza, pero no puedo entender a quienes, desde la caricia de una vida afortunada, no son capaces de extraer un balance positivo de este momento en el que, por una vez y por derecho, reclamamos la grandeza de ser buenos.

El correo, Facebook, Twitter o Whatsapp nos acercan cada año docenas de vídeos, frases, memes e imágenes de felicitación de la Navidad. Admito que a veces desbordan el punto de saturación, pero estarán conmigo en que esa molestia no tiene comparación posible con el perturbador e hipotético caso de un año en el que no reciban nada, pero absolutamente nada, ¿verdad?

Los amigos, los conocidos e incluso los contactos profesionales dedican unos minutos  a desearnos momentos entrañables y un fructífero año nuevo… y en realidad a recordarnos con ello que siguen ahí, que les importamos de algún modo. Nada es más fisiológicamente necesario para un ser humano que sentir que alguien se acuerda de él…

Pero para mí hay más… Preparar la cena de Nochebuena en familia, vestir la casa de nuevo de fiesta, con el árbol, las guirnaldas o el belén, recorrer la ciudad en busca de un regalo personal con el que mostrar tu cariño a tus seres más queridos (y luego esconderlo), engañar a tus sobrinos o a tus hijos pequeños en la cabalgata, pasear estas noches de calles entre luces, partir el turrón (“yo lo parto, yo lo parto…”), cantar villancicos aunque sea desafinando… sentir al menos una vez al año la belleza de compartir un tiempo solo porque tenemos un intangible lazo en común.

Ya hay más de trescientos cincuenta días, cada año, para dedicarlos a otras cosas.

Les dejo esta vez tres joyas para una Navidad que, no lo puedo negar, a mí me gusta. Espero haber acertado con una selección emotiva pero contenida, festiva pero elegante… y sobre todo universal.

Para todos.

Porque así debería ser: para todos. Incluyan en ese “todos” lo que deseen, porque no debería tener excepción.

Fue Judith Gallimó la que me acercó este vídeo alojado en catorze.cat, en que se versiona el magnífico Hallelujah de Leonard Cohen.

Tiene diez años, se llama Kaylee Rogers y estudia en Killard House School, un centro de educación especial en Donaghadee (Irlanda del Norte). Está diagnosticada con autismo y TDAH.

Su madre dice que a través de la música se ha abierto y ha encontrado la confianza que necesitaba para hacer… esto:

Back to basics.

La segunda joya me llega a través de Ángel Lequerica, un incondicional del disfrute de la vida… y de Scott Bradlee y su Postmodern Jukebox, un lugar donde la esencia de la música se reinventa en un pasado que suena siempre personal, natural, y absolutamente próximo.

A los mandos, hace un par de años, Cristina Gatti.

Pasen y vean…

Solo voz, muchas voces, una voz.

Confieso: no me “llegó” la primera vez. Pero ya a la mitad de la segunda me encontré a mí mismo haciendo los coros en alto.

Peter Holens es un cantante y productor norteamericano especializado en música a capela con un diverso y a veces divertido canal en YouTube. Pocas cosas hay tan esencialmente humanas como nuestro lenguaje y el uso que podemos hacer de nuestra voz. Cantar a capela lo desnuda de artificios para buscar la armonía como perfección, como absoluta belleza.

Si no caen, repitan…

Feliz Navidad.  🙂

Vibraciones: hacer limpieza

trastero-orden2

Ponerse a hacer limpieza de lo acumulado en el tiempo es de ese tipo de decisiones que uno suele tomar sabiendo por dónde empieza… pero no siempre por dónde va a acabar. Limpiar es una actividad con frecuencia realimentante: una vez que uno vence la pereza del arranque y se mete en faena, un cajón le lleva al siguiente, los cajones a los altillos y el armario a la habitación.

Mis limpiezas del fondo de los armarios son lentas y cansadas. Ponerme a ello significa revisar decisiones y sentimientos sobre lo acumulado, sobre lo que en algún momento fue considerado suficientemente útil, importante, emocionante o simplemente bello como para permanecer durante mucho tiempo en el archivo continuo de mi vida. Significa por tanto enfrentarme a recuerdos, a valores… y a pérdidas, porque muchos de los instantes pasados no me pertenecen y no puedo gobernar su regreso.

Esos son momentos de añoranzas, de felicidades melancólicas, de retorno a instantes del pasado y de filtrado de emociones por el cedazo de la realidad de hoy, que devuelve con crudeza significados y valoraciones de distinto signo, no siempre en la forma esperada.

Por eso es por lo que, además de lentas y cansadas, mis limpiezas son también a veces tristes, aunque de un tipo de tristeza en la que uno puede instalarse y disfrutar.

Me siento en los últimos meses con la creciente necesidad de hacer limpieza en los inventarios de varios de mis almacenes, aunque como la pereza es un enemigo formidable, no sé si acabaré entrando en todos.

Mi red es uno de esos almacenes… uno de los no muy grandes pero en los que paso bastante tiempo. Empecé por cambiar el tema del blog, como ya han visto, tras más de siete años de fidelidad al origen. Eso me llevó a revisar la maquetación de las imágenes frente a los textos en los más de 170 artículos que he escrito o a revisar y rehacer enlaces a vídeos incrustados que habían desaparecido o habían sido desactivados. Y eso me está llevando a revisar la información adicional que aparece en inquietos… y singularmente la lista de los blogs que alguna vez he seguido y disfrutado desde el afán de aprender o desde la simple admiración.

Este apartado está siendo el perfecto paradigma de lo anterior: revisar la lista declarada de blogs que sigo, implica revisar la coherencia con Feedly, mi agregador heredero del viejo Reader al que cada vez soy más infiel desde las rutinas de cada día; almacén (cada vez más) de lugares en los que quiero estar en vez de lugares en los que estoy, un apoyo básico… que cada mes es más amigo de mi interesante pero olvidado delicious. Implica visitarlos de nuevo para ver cuándo fue su última entrada, comprobar las mudanzas, verificar que en esos cambios no he perdido ningún cuerpo que aún respire con fuerza…

En definitiva, que he vuelto a entrar en esas páginas, una por una. Mi vista se ha parado además en algunos post que formaron parte de mi enamoramiento por la red, desde cien ángulos, desde docenas de miradas, desde personas diferentes con cosas que contar.

Me he encontrado con muchos blogs colgados de un hilo de tiempo al momento en el que su motor se quedó sin combustible, en el que dejaron de tener el suficiente sentido para quienes los crearon. Y he encontrado una forma de salvar la tristeza de saber que esas bitácoras, que en su momento tuvieron una vida intensa, vagan ahora almacenadas en algún perdido rincón de ese inconmensurable archivo virtual que envuelve la red.

Ese salvavidas va a ser este post: a medida que les dé de baja en mi lista, algunos de ellos van a formar parte de la relación de viejas glorias que iré configurando a continuación. Será como una lista de recomendaciones de esas que circulaban antaño como memes, pero con el absurdo de que no tendrá ningún sentido que las sigan… porque ya no es previsible que vayan a ofrecer nunca nada más.

Ésta es por tanto mi particular brocante llena de viejas “joyas de blog” (un oxímoron perfecto), mi forma de borrarlos de la lista, de sacarlos del almacén, de desprenderme de ellos… pero sin condenarlos al olvido:

  • Amb lletra de palAnna Cabañas escribía siembre en catalán y (traducido) en castellano… pero en realidad en el idioma en el que siempre escribía era en el de la belleza. No importaba el tema de que se tratara, su escritura era esencialmente bella. Un diciembre, el de 2011, despedía el año con un agradecimiento a todos los que, como lectores, amigos o clientes habían compartido con ella esos meses. Y después, nada. Ya no se puede ni bucear en sus viejos textos… Te echo de menos, Anna.
  • Botellas de luz – A Elena Acín no tengo el gusto de conocerla, a pesar de amigos comunes… y reconozco que me cuesta entenderla en un marco. Pero me gustaba encontrarme sus esporádicos y breves posts con algo siempre inesperado en su tema o en su particular observación. Me encantaba el título. Era uno de los focos de digresión en el tono de mis lecturas que dejó de iluminar en septiembre de 2014, curiosamente con una invitación a nacer… Creo que huyó a nee.
  • BsideDavid Sánchez Bote pasó por esta “cara B” de la consultoría artesana en una breve etapa de su vida. Le vi esforzándose en encontrar su sitio, sin tener nunca claro dónde debía y dónde quería estar. Hoy está en MIK y se le ve bien. Más que lo que contaba en el juego de palabras que titulaba su blog, que ya no es accesible, lo interesante era la forma en que abría caminos para la reflexión. “¿Cómo hacemos para desaparecer?” fue su bitácora de la prehistoria y una pregunta que me sigo haciendo cada día. Aquí estoy salvado: todo ello ha fluido hacia donde cuenta hoy las cosas, a su página personal.
  • Congestión de personasNacho Muñoz volcó en sus páginas los mundos de la empresa, la innovación en las relaciones humanas, la psicología y la sociología. Mente inquieta y escritura cuidada y reflexiva, traduciendo a texto una mirada profunda e inquisitiva hacia lo que sucede a su alrededor. Muchos comentarios cruzados en una época pasada… y un silencio de bitácora que se impuso desde principios de 2015, cuya razón no pudo ser su integración Emotools, sino más bien la Innovación Colectiva.
  • El blog de Carme Pla – Entrar en la casa de Carme Pla era siempre un placer entrañable, quizá solo y simplemente por la luminosa imagen que te recibía al entrar, seguro reflejo de la belleza de las tierras del Delta del Ebro. Carme escribe sencillo, educado, ordenado, brillante… y no hay que despistarse: el turismo como pasión, pero la gestión de la empresa como dominio, en territorios tan duros como el automóvil. Nos desvirtualizamos un día en Eutokia, pero me quedé con las ganas de conocerla mejor. Su acogedora casa enmudeció hace ya más de 5 años… Una pena que falte su calor.
  • Florecejonia Ada Galán era el espíritu de la transformación por la filosofía. Una mirada diferente, sugerente, divergente… Un recorrido de maduración de los pecados de juventud al hilo de la maternidad y, en general, de la vida. Un escenario móvil entre la filosofía, el erotismo y la poesía, no necesariamente en ese orden ni por separado. La filosofía sigue su camino en equánima.
  • Genís Roca – Más de un año sin publicar es mucho tiempo sin la opinión de un profesional como Genís Roca, una de las pocas referencias de personas que juzgan públicamente, desde la frialdad de los hechos, la realidad del interés sobre la tecnología y lo digital que hay tras las grandes empresas. Una bitácora para desmontar los “postureos dospuntoceristas”, la innovación de couché, los castillos en el aire, la ingenuidad con la que a veces asumimos nuestros deseos de transformar la realidad. Y también para entender las claves para que algo funcione.
  • Jano 2.0 – Más de un año lleva ya también sin entradas el blog de Juan Carrión, un profesional al que empecé a leer muy pronto, cuando su impresionante curriculum académico eclipsaba aún el crecimiento de su madurez profesional, a pesar de que su carrera en este apartado mostrara también rasgos de interés. Quizá con la carencia de no haber experimentado la vida operacional de una empresa, de no haber “pisado taller”, siempre fue un buen acopio de referencias en materia de liderazgo y gestión de personas.
  • Blog de JoseMPelaez – A José María Peláez siempre se le ha notado que su vida ha estado ligada a la empresa. También, en lo social y en lo político, que trata de preservar su independencia de opinión en unas redes que respiran con frecuencia por otros derroteros. Por varios lados. Pero es esa visión desde la empresa, desde la información contrastada, los datos y la experiencia la que siempre me había interesado. Hace más de 6 años ya que se apagó…
  • Juan Palacios – A la casa de Juan Palacios llegué tarde… y él se marchó enseguida. Justo coincidimos en sus postreros juegos, a cuenta de sus “eneanigmas”. Pero fue una pena, porque revisando su bitácora no era difícil encontrar perlas de reflexión sobre las relaciones entre humanos y singularmente dentro de las empresas. Artículos siempre sugerentes, provocadores, siempre apetecibles de leer con la mente despejada, palabras que siempre dejaban un reto perturbador para el pensamiento y un destello de luz para la comprensión. Otra pena…
  • kikeba-wakaru – Ayyy… ¡cómo me duele que incluir la creación de Yuri Noda en esta lista! Puedo decir que la dueña de esta casa es la única de las dieciséis con quien me une una relación de amistad. Son muchos años, que incluyen reflexiones, debates e incluso discusiones previas. El cuaderno de bitácora de Yuri Noda siempre trajo más preguntas que respuestas, miradas diferentes a las cosas, una capacidad de observación impregnada de una cultura a la que nosotros nunca podremos acceder. Cuando le da por mostrarse activa en Twitter, siempre aflora contenidos sorprendentes… Síganla.
  • Los sueños de la razón – El blog de Miquel Rodríguez es uno de los cinco que más siento haber perdido. Su subtítulo (“blog de poca fe”) solo es de una brillantez comparable al título sobre el que se construye el encabezado (“El sueño de la razón produce monstruos”, uno de los Caprichos de Goya), frase que como la de David Sánchez Bote me acompaña cada día. Los posts de Miquel eran desnudos, limpios, a veces irónicos… para leer de noche, en penumbra, a la luz de una buena lámpara de lectura y en compañía de un buen malta. De los de una copa, una hora.
  • Nómada – Conocí a Juan Freire cuando era demasiado joven para escribir como escribía o para hablar de lo que hablaba… La universidad, el aprendizaje en general, la cultura digital y la innovación siempre han estado entre sus pensamientos y sus acciones, pero al menos desde fuera, en los últimos 5 años se ha embarcado en una vorágine de creación que me desborda. Sigue escribiendo un blog en su página personal, pero aunque es mucho mejor, ya no es lo mismo…
  • Pasión por innovar – Recuerdo haber discutido alguna vez con Aitor Bediaga sobre cuándo uno es o no es un blogger. Su apuesta era que había que mostrar continuidad y dedicación mínima de un post por semana como referencia… pero yo estaba más bien en la liviandad de decir que un blogger es simplemente quien sostiene vivo un blog, que con un artículo al mes podría bastar… De eso hace ya muchos años y hoy lo recuerdo con frecuencia mirándome a mí mismo. A Aitor nunca le vi la vocación de escribidor más allá de sus recaídas en intentarlo, pero echo de menos sus síntesis y sus trabajos…
  • Proyectos personas pasiones – Nadie como María Jesús Salido para transportarme a cada viaje en el que habitaba. Antes de la política,  su bitácora era quizá ese lugar favorito al que siempre entraba cuando recibía la invitación. Una mezcla extraordinariamente valiosa de proyectos profesionales con la experimentación consciente de abrirse en canal para dejarse impregnar por todo, en cada viaje profesional o personal en que se embarcaba. Conexión íntima con cada ser humano, a veces muy cercana pero a veces también desde el exterior de la escena, como si su espíritu pudiera sobrevolar a ese trozo de mundo para conectarlo todo. Podría elegir muchos de sus artículos como ejemplo, pero para que me entiendan, dudo que nadie hubiera sabido llevarme tan intensamente a “Katogi“… Nunca.
  • Tic-TacLuis Carrasco era un consultor tecnólogo, iconoclasta ligero de Twitter metido a blogger (nunca le vi la vocación), ciudadano contracorriente. Sus artículos rendían pleitesía a Springsteen cuando cuadraba y a la música y el cine de una época gloriosa que es la nuestra. Nunca sabías por dónde iba a venir…

Aclaremos… La mayoría de los que sus autores derivaron a sus páginas personales seguirán renovados en mi Feedly (y a lo mejor alguno de esta lista del que no pienso renunciar a una potencial resurrección). Del lugar de donde salen, es de mi lista de inquietos… donde también entran otros, claro.

A mi agregador también le llegará su turno en las tareas de limpieza, pero será un poco más tarde… que todo a la vez se me atraganta. Y es que estoy en un momento, como avanzaba ya antes, con necesidad de revisar inventarios en muchos aspectos de mi vida, unos triviales, otros más relevantes… Nada trágico. A estos momentos se les ve venir, creo yo, aunque con frecuencia cerremos los ojos y nos aposentemos tranquilamente a ver que pasa sin querer saberlo.

En mi vida profesional, he dedicado muchos años a la ambición de cambiar las cosas, de construir valor para un futuro incierto… desde la seguridad de que lo íbamos a conseguir, al menos en parte.

A los 55… siento que me quedo sin tiempo.

Así que no sé si es hierba segada bajo los pies, cambios de decorado, astenia profesional, limitaciones asumidas, convicción de que todo a nuestro alrededor va a cambiar demasiado deprisa, o simplemente haber alcanzado la lenta categoría de viejuno que dice el maestro Iturbe (éste es un factor seguro)… pero miro el armario de la limpieza, ese donde infinitos botes de colores se acumulan hasta el fondo hasta encontrar el momento y lugar adecuados para ser usados, con la sensación de que me tengo que poner…

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (3) Extensión global

ética global

La tercera propuesta sobre innovación y sostenibilidad empresarial va sobre “el alcance” de la ética, sobre dónde se está dispuesto a llegar por responsabilidad, por ejemplo, en la superación de las obligaciones legales. ¿O creen que en la ética no ponemos fronteras?

La verdad es que muchas empresas vascas (que son las que más conozco) y en especial las industriales, han hecho bien los deberes para afrontar su existencia en una economía global, tanto desde el lado de los suministros como sobre todo desde el mercado, bien comprendiendo la necesidad de implantarse en el exterior o bien entendiendo la inevitabilidad de una mirada global desde lo local.

Pero en la mayoría de los casos, esa extensión de la actividad de la empresa se ha hecho con una motivación estrictamente económica, creando realidades que viven en las fronteras (cuando no al margen) de los parámetros por los que se gobierna y conduce la actividad matriz. Algunos rasgos que se observan:

  • Adquisiciones, fusiones, desinversiones y cierres decididos por criterios exclusivamente financieros, sin preocupación por la sostenibilidad a medio y largo plazo de la actividad económica y el trabajo en el territorio de implantación.
  • No integración del talento local ni traslado de prácticas de participación en gestión o negocio propias de la matriz.
  • Tolerancia ante prácticas sociolaborales y medioambientales que serían inadmisibles en la matriz.
  • Procesos de contratación comercial o negociación con las administraciones públicas realizados con demasiada frecuencia bajo parámetros dudosamente éticos.

Pero no solo medioambientalmente (que para todos es ya claro) sino como humanidad en sí misma, el mundo es cada vez más nuestra casa común, por lo que:

  • ¿No es momento de promover activamente la adopción de códigos éticos para la actividad empresarial en cualquier punto del planeta en que ésta se produzca? 
  • ¿No sería hoy, incluso, un factor de diferenciación y competitividad?
  • ¿Cómo se puede impulsar desde lo institucional?

En demasiadas ocasiones aún se mira para otro lado cuando se trata de “tirar adelante” en las actividades lejos de nuestras fronteras, justificados en que en determinados territorios es la única manera de “estar”.

La actividad económica ha generado oportunidades y progresos sociales (aún inestables o no consolidados en su mayoría) en naciones tradicionalmente abandonadas en el acceso a la educación, a la salud y a la riqueza… pero al mismo tiempo ha creado también desigualdades planetarias que los medios de comunicación y la conexión directa entre personas y colectivos a través de internet impiden ya no ver: hoy no es posible cerrar los ojos.

Creo que en mi empresa no somos precisamente un mal ejemplo de comportamientos éticos globales… sino todo lo contrario. Pero incluso en ella podría contar alguna anécdota “pelín” cuestionable, que afortunadamente tuvo un desenlace hasta divertido al final (seguro que no para todos, claro). No la contaré, porque sé que a más de uno no le gustaría y no es un asunto trascendente, pero… ¿alguno de mis queridos lectores es más valiente que yo?

Soy plenamente consciente de que cualquier decisión en el sentido positivo de la propuesta probablemente tendrá de partida costes, tangibles e intangibles pero con frecuencia relevantes. Habrá puertas que se cierren y prácticas que no se podrán mantener, pero… ¿creen que sería posible darle la vuelta a esto y convertirlo en una enorme oportunidad?

¿No estamos hablando, precisamente, de esta cara de la innovación?

Pues a ello, ¿no?

Vibraciones: de “hackers” y “makers” de siempre

A pesar del título de este post, comienzo por advertirles de que lo que viene a continuación es una de esas historias cotidianas que acaban encontrando aquí párrafos de referencia.

PirataCreo que como para casi todo el mundo, mi primera idea de un “hacker” estuvo ligada a un estereotipo humano de pirata del siglo XX, que utiliza su profundo conocimiento de redes y sistemas para infiltrarse en sistemas informáticos ajenos, con frecuencia con el ánimo de hacer daño a sus propietarios o proporcionar beneficios ilícitos a terceros.

Al hacker, como al pirata clásico, se le admira muchas veces por sus habilidades para sortear las barreras tras las que los poseedores de valor se sienten protegidos. En esta acepción de la palabra, la más extendida popularmente, hay un lado obviamente oscuro, pues su actividad bordea o entra abiertamente en conductas tipificadas como delictivas.

Pero años después de haber sumado la palabra hacker a mi vocabulario, otro significado mucho más interesante apareció con fuerza en mis conversaciones, ligado a conceptos de ética, de software libre, de capacidad para difundir competencias y para compartir conocimiento y experiencia y, sobre todo, de voluntad de poner en el dominio público herramientas, sistemas y aplicaciones útiles para cualquiera que las desee explotar.

hackerplaceEs en ese marco donde aparece el concepto del hackerspacedefinido en la Wikipedia como “un sitio físico donde gente con intereses en ciencia, nuevas tecnologías y artes digitales o electrónicas se puede conocer, socializar y colaborar, (que) puede ser visto como un laboratorio de comunidad abierta, un espacio donde gente de diversos trasfondos puede unirse (y que) pone al alcance de aficionados y estudiantes de diferentes niveles la infraestructura y ambiente necesarios para desarrollar sus proyectos tecnológicos, (pues su propósito) es concentrar recursos y conocimiento para fomentar la investigación y el desarrollo“.

Los hackerspaces siguen creciendo en número y extendiéndose por el mundo… aunque despacio, muy despacio… Pero lo que sí han hecho con intensidad es abrirse, a veces como forma de financiar sus propias actividades, a través del movimiento maker que comenzó a gestarse hace ahora 8 años, ligando la acción hacker a la tendencia do it yourself (DIY) para incrementar la capilaridad de esas ideas y popularizar el intercambio de conocimiento y el trabajo colaborativo a través de las Maker Faires, algunas celebradas bien cerca.

Bueno… no se trata de hacer un ensayo sobre este tema, del que además no soy precisamente un experto, así que vamos con un cambio de rumbo… para abordar lo que en realidad es el corazón de este post, que tiene mucho más de personal como podrán comprobar a continuación.

Me cité hace un par de meses con unos amigos para celebrar una alubiada de las de época en el caserío de uno de ellos, una vieja casona situada en Villaro o Areatza, como gusten llamarla, en ese valle de Arratia orgullosamente tallado entre los espacios naturales de Gorbeia y Urkiola. Había estado ya en una ocasión anterior en ese caserío, en una visita primera que me sirvió para conocer una curiosa historia que esta vez no he olvidado fotografiar.

Fue nuestro anfitrión quien nos condujo entonces y ahora al antiguo establo de la planta baja… y allí donde nos sorprendió con la imagen que les ofrezco: un extraordinario híbrido de motocicleta y automóvil, imposible de definir, fabricado artesanalmente como un puro ejercicio de espíritu pre-maker, muestra incuestionable del “hackeo” de la mecánica y la hidráulica, tecnologías dominantes en el momento en que la operación se hizo.

híbrido 1

En este extraño triciclo hay detalles curiosos: el vehículo incorpora en el frontal los focos procedentes del Seat 600 que configura la mitad trasera, las marchas se accionan desde la columna frontal y la dirección se maneja con el manillar de la semi-moto delantera. La conducción es central, por lo tanto, con dos asientos traseros y una capota desplegable para cubrirse de las inclemencias del tiempo. Si no recuerdo mal, tenía hasta radio enchufada a una potente megafonía… 😉

A su alrededor, ocultos en polvo a pesar de los plásticos que los cubrían, fueron mostrándose otros vehículos igualmente sorprendentes y fabricados en distintos años, como luego supe, con el objetivo de exponerlos o incluso de hacerlos concursar en el concurso de carrozas que se celebraba en San Bartolomé de Areatza, en Villaro.

Ya imaginarán que la curiosidad me hizo preguntar y más tarde buscar detalles del origen de algo tan singular. Los vehículos habían sido construidos por un tío de nuestro afitrión, en una historia que había comenzado 33 años atrás con una carroza fabricada mediante la conversión en descapotable de un Seat 850 y el añadido de un techo de madera y tela que transformó al viejo 850 en una versión motorizada del coche de los Picapiedra, donde toda la familia encontró su disfraz.

carroza polvorientaLes aseguro que pagaría dinero por una foto de aquello… 🙂

La fotografía adyacente corresponde a una carroza realizada en 1987 utilizando un motor desmontado de una Lambretta.

El triciclo híbrido, doce años posterior, fue resultado de casi un año de trabajo… pero su autor falleció el mismo día en que debía ser bajado a fiestas… y nunca se exhibió.

Había más vehículos: una moto adaptada, un Citroën 2CV al que se le había prolongado con exageración la longitud del eje trasero, alejando las ruedas hacia el exterior de su cubículo habitual…

He tratado de buscar información en la red sobre los concursos de carrozas de Villaro y sobre esta afición que formaba parte de la vida de muchos vecinos, pero no ha habido suerte… o no he sabido buscarla. He encontrado muy poco y, lo poco que he encontrado, sin referencias fotográficas históricas y desordenado.

También he intentado tirar de algunos hilos desde el punto de vista de los componentes empleados, como por ejemplo, de la marca UPERMA que aparece en el carrozado superior de la rueda delantera del triciclo híbrido. Tampoco nada, al menos nada relacionado con motocicletas. Solo una línea comercial de unos equipos de soldadura de otra marca (¿procedería de una máquina?).

Una pena…

¿Se imaginan el potencial turístico que tendría un festejo de esta naturaleza si se hubiera extendido y sofisticado, consolidando y refinando su carácter maker?

caserío mecánicaLa visita me recordó a otras personas que he ido conociendo en los últimos años en la empresa, con iniciativas homologables. En particular, a un compañero de trabajo que, además de para las colmenas o las setas, sacaba parte de su saturado tiempo extra-laboral también para satisfacer sus “inquietudes” mecánicas. Y luego pensé en mi padre… y en la casa de que disfrutamos muchos veranos, que había construido él mismo y que yo ayudé a terminar haciendo de fontanero, de carpintero, de albañil, de electricista, de pintor… antes de que el progreso definiera un nuevo pantano que inundó su pueblo natal e impidió que yo pudiera enseñársela a mis hijos.

Recuerdo que hace años, en pleno boom mediático del do-it-yourself, nos sorprendimos con una noticia de comercialización de maquinaria de todo tipo preparada para ello, para ser construida por nosotros mismos. Pues visto lo visto… menuda sorpresa, ¿no creen?

Nos llenamos de anglicismos y acrónimos como DIY, hackerspace o maker pareciendo muy cool… y solo hablamos de una historia tan vieja como el hombre: el carácter artesano y la experimentación activa como forma natural de hacer cosas que necesitamos.

Esa cultura tan americana, primero del garage y ahora del hackerspaceresulta que no la inventaron ellos, jejeje…

Les dejo con una foto de nuestro magnífico rural hackerspace… 😀

rural hackerplace

Vibraciones: una conversación de chat

( Conversación con un amigo que comenzó explorando las posibilidades de quedar para tomar un par de cervezas, en el chat de Facebook. De ella pensé en sacar todo un post, pero finalmente se va a quedar en una transcripción literal, que nada es mejor que eso… 🙂 )Bauman-Beck

(PD: algo mal debemos haber hecho para que las cosas acaben así… 😉 )

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  • Echa un vistazo a esta actualización de Mikel Uriguen Inunziaga: Difícil de predecir… – CONSTRUYENDO CAPITAL HUMANO: El futuro de un mundo “líquido” ( http://kcy.me/ocir de kcy.me )

Sobre el futuro que nos toca.

Bauman y Beck son filósofos interesantes.

  • Llevo un par de años con Bauman hasta en la sopa. Un tipo muy interesante por los extractos y comentarios que leo, sí… Pero no he tenido tiempo (o ganas) de leerle personalmente para formarme mejor opinión.

Se alinea muy bien con lo que sentimos que pasa.

Aunque hay gente que sigue pensando que también hoy es más importante, a pesar de lo que parece, el ser que el fluir. Y que lo seguirá siendo.

La diferenciación consiste en ser, no en fluir… incluso en tiempos líquidos.

Quizás la multitud sí sea líquida… pero no sé si quien consigue diferenciarse lo es.

Voy a leer este artículo.

(…)

Está bien. Tengo que leer a Bauman, como te decía. Veremos cosas que no imaginamos. Normalmente ponemos la clave de la tecnología y olvidamos la organización social, que es más profunda… y puede que más peligrosa también.

  • Creo que la cosa está mas en el contexto social / estado, que en el propio individuo

Las personas somos y seremos.

Y tendremos que tener una actitud muy flexible, porque los estados no nos van a proteger / servir.

Y es que cada persona, cada grupito tendrá que procurarse su propia seguridad y futuro.

En un ambiente cambiante, incierto…

Es como regresar a la época de los cazadores / recolectores.

La naturaleza es caprichosa, pero las personas deben aprender a adaptarse a los ritmos de esa naturaleza.

  • Pues yo creo que el estado tendrá que reinventarse… porque me temo que lo vamos a necesitar.

Suena a no sé qué…

… pero…

… déjame decir…

… que el mal existe. Y existirá.

Y aprenderá a serlo en nuestro mundo líquido.

  • Sí. Él existe y existirá. Y seguirá siendo manipulador. También en un mundo líquido.

Pero las personas estaremos desprotegidas sin seguimos confiando en un estado poderoso y protector.

Tenemos que buscarnos la vida y disminuir nuestra dependencia hacia el estado y la sociedad.

Que aunque nos cueste mucho dinero, jamás nos protegerá, ni nos devolverá lo que pagamos por ello.

  • Eso lo tengo claro hace muchos años. llevo siglos diciendo que lo único que me interesa de los políticos es que no estorben demasiado… y que no tensionen hasta el límite el funcionamiento de la sociedad.

Pero la multitud, al contrario de lo que mucha gente interpreta sin profundizar, no es inteligente: inteligente es quien usa las inteligencias de la multitud.

  • En el fondo me recuerda mucho a las películas de Mad Max.

Una sociedad deshecha y pequeños grupos que tratan de organizarse. Y un individuo desconfiado que no es capaz de creer en esos modelos sociales que protegen a la tribu de los ataques externos a ellas… y cómo buscan la venida de un mesías…

  • Jo… esta conversación da para un post… Creo que lo haré… 😉

Vibraciones: envejecimiento

regeneración óseaAcabo de leer en la edición digital de El Correo un artículo sobre la presentación pública de una vía de regeneración de tejidos óseos mediante un nuevo biomaterial patentado por científicos de la Universidad de Granada. Por resumir, básicamente se trata de una combinación de células madre que crecen y se diferencian sobre una tela de carbón activado, dando lugar a un producto que permite la regeneración del hueso porque lo simula extraordinariamente bien.

Barato y eficaz, por lo que parece. Y para los que estamos en el mundo industrial… mediante un composite vivo, vamos… 😉

Al parecer, aún no se han realizado ensayos en seres vivos, pero los resultados de las pruebas de laboratorio han debido de ser espectaculares, hasta el punto de generar gran confianza en los resultados definitivos, que se prevén obtener de las pruebas que arrancarán tras el verano.

Me ha llamado la atención la referencia que los investigadores hacen a que no han identificado productos alternativos en el mercado, ni tampoco nada similar descrito en la bibliografía científica.

Imagino que no es la única investigación en el mundo orientada a soluciones para humanos de las que no haya referencia alguna, así que esa frase de que “veremos cosas extraordinarias” vuelve a mi mente con fuerza, no solo relacionada con la tecnología de los objetos y las comunicaciones, sino con la evolución real del ser humano hacia el “cyborg”, un concepto que ya es hoy una realidad y que Raymond Kurzweil anunciaba ya hace unos años en una entrevista de Redes simplemente alucinante.

Pero al mismo tiempo, por mi mente transcurrían en paralelo otras imágenes, las de personas que conozco y que empiezan a vivir pequeños, medianos o grandes problemas relacionados con la salud, que surgen de forma inesperada una vez pasada esa barrera que parecen ser los 50 años

Yo, que desde ya-hace-tanto-tiempo-que-no-me-acuerdo vengo diciendo que voy a vivir 100 buenos años, hace casi dos que he comenzado esta segunda parte de la vida. En mi entorno social y laboral, muchos de mis conocidos están también ahí.

Parece que las sorpresas inesperadas ligadas a problemas cardiovasculares o a degeneración celular multiplican sus posibilidades de forma médicamente muy significativa a partir de esa barrera de los 50. Y me disculparán por la ignorancia, pero les reconozco que no acabo de entender por qué los mecanismos de regeneración celular tienen que estar sometidos a un momento bisagra… y no a un proceso de degeneración más lineal.

Supongo que una mente acomodada a los procesos mecánicos de desgaste en entornos industriales es la que dibuja el marco de esa incomprensión y que otro tipo de conocimiento científico me daría un entendimiento preciso del asunto, porque fuera de ello solo queda asumir que “es lo que hay”… que “es ley de vida”.

No me preocupa hoy. No es eso lo que me mueve a la escritura en esta ocasión.

Se trata más bien de la idea de ser eterno. Ya sé que me dirán que siempre hemos sabido que somos finitos, que morir es un hecho inevitable (alguna vez he llegado a postular que incluso es sano 🙂 )… pero creo sinceramente que no se es igual de consciente de ello con 30 años que con el doble. No de la misma manera.

Lo que me ha sorprendido es que, quizá por esos pequeños incidentes vitales que comienzan a aflorar con más frecuencia tras los 50, la conciencia de “cuenta atrás” comience tan pronto, que la necesidad de ir “atando” cosas se manifieste con una vitalidad diferencial, a veces desencadenada por un hecho concreto y a veces por una simple reflexión personal que se va asentando lenta pero inexorablemente dentro de nuestras cabezas.

CyborgDecía Kurzweil en la entrevista que les citaba que “somos la primera generación que trabaja por aumentar su propia esperanza media de vida”. Por las noticias que recibimos cada poco tiempo, sé que probablemente tenga razón… pero no dejo de preguntarme para cuántos de nosotros todo eso va a llegar de verdad a tiempo.

Cuántos de nosotros (¿afortunadamente?), de mil maneras invisibles… acabaremos siendo cyborgs-cuasi-infinitos. 😉

Vibraciones: el poder, el sistema, WikiLeaks y la Navidad

No sé si finalmente Time declarará a Julian Assange personaje del año, pero es evidente que su historia (llena de curiosidades) y la de WikiLeaks estará en todos los anuarios de 2010 que se encuentren ustedes en las próximas fechas.

Los acontecimientos de los últimos meses, y más en concreto de los últimos días, han ofrecido un recorrido apasionante para quien haya querido unirse a la corriente. Que miembros relevantes de gobiernos de medio mundo y de sus redes de poder criminalicen públicamente la actividad no violenta de un pequeño grupo de activistas cuya ilegalidad aún no ha sido demostrada (creo que ni siquiera formalmente denunciada) y que intervengan mediante fuertes presiones sobre entidades supuestamente privadas para lograr el ahogo financiero de la organización y en definitiva su silencio sin intervención judicial alguna… es tan inhabitual como sorprendente e intolerable.

Ataques ya tan impúdicamente abiertos, que creo que incluso en algún caso incurren en un delito de amenazas con muchísima mayor claridad que el supuesto caracter delictivo de la actividad de WikiLeaks.

Les reconozco que la cadena de acontecimientos me está dejando atónito. Más allá de los silencios de muchos países ante actitudes democráticamente intolerables, los comportamientos de otros como Estados Unidos (pero no sólo: Gran Bretaña o las mismas Francia o Suecia parecen estar prestando un apoyo activo), me desconciertan. Ha habido que esperar hasta hoy para percibir un primer signo de cordura en un gobierno occidental, cuando Australia ha comprometido públicamente asistencia consular a Julian Assange y ha recordado que la única responsabilidad penal que cabe es la de quien filtró los documentos, a la sazón y por lo que parece en esta ocasión, un ciudadano norteamericano. Tendría que haber dicho que, siendo Assange ciudadano australiano, “hasta ahí podríamos llegar”, pero en los tiempos que corren, confieso que me ha resultado hasta inesperado.

Sólo recuerdo un comportamiento tan vergonzoso y a la vez una actuación tan desvergonzada como ésta ante la opinión pública por parte del poder en una democracia occidental: el hundimiento del Rainbow Warrior (homicidio de un fotógrafo incluido) ejecutado por Francia en Nueva Zelanda, hace ahora 25 años… no tanto por el deplorable acto cometido por los servicios secretos franceses, sino por la chulería en el reconocimiento y la forma en que sus principales ejecutores fueron tratados política y socialmente con posterioridad a la resolución judicial de los hechos.

No digo que haya sido el único caso (ejemplos peores de terrorismo de estado, corrupción a gran escala, asesinatos políticos, promoción de golpes de estado en países extranjeros, favorecimiento de lobbies por intereses espurios, espionaje político o manipulación de la información con fines electorales pueden sospecharse con cierta facilidad… también en occidente…), pero al menos los poderes públicos jugaban con la estética de que nada era demostrado, apoyados en el “mirar para otro lado” de la mayoría de la sociedad.

El descaro se autoimponía ese límite formal.

Supongo que la actividad de Greenpeace suponía una amenaza para el poder, entonces, en cierto modo análoga a la de WikiLeaks hoy.

Pero creo que WikiLeaks ha aprendido del pasado y ha convertido este asunto en fenómeno mediático de forma consciente e inteligente (¿?), a un tiempo como forma de protección y como forma de incidir masivamente en el sistema.

Es, en el fondo, el mismo dilema que aparece cuando hablamos de actuar desde dentro o desde fuera del sistema en cualquier otro orden de la vida, porque ya no dudamos (creo) de que “fuera” es sólo un concepto para entendernos, que el no-sistema no es sino el borde tolerado por el propio sistema, en el que quienes quieren vivir algo al margen del mainstream pueden hacer sus “juegos”, aspirando a ser 1.000 en lugar de 4… en un mundo de millones. Y en el fondo (y con frecuencia desde la inconsciencia), aspirando simplemente… a que les dejen jugar en paz.

Las dos posturas son lícitas. Yo creo que también necesarias. Las sociedades se adormecen porque la mayoría de los humanos aceptan un status que cubre sobradamente sus necesidades higiénicas de convivencia en cada momento de la historia, o porque, habiendo otros humanos que tratan de incidir en las reglas de juego que tienen efecto sobre la estructura de la sociedad, lo consiguen por la imposición largamente sostenida o por la aceptación social.

Cuando no se alcanzan extensivamente esas condiciones higiénicas, nacen revoluciones o se toleran masivamente golpes de estado.

Cuando éstos o aquéllas se promueven sin suficiente demanda social pero con el objetivo de incidir significativamente en los comportamientos sociales, económicos o culturales… sólo se sujetan en el miedo.

Cambiar las reglas de juego sin aspirar a alcanzar el poder es un fenómeno extremadamente anormal en la historia… y sólo sucede al principio del movimiento.

Pero siempre se mueve desde un hiperliderazgo, porque la gente necesita ídolos con los que identificarse, otras personas en quienes confiar para que hagan lo que debe hacerse “sin que yo lo haga”, porque así ya hay alguien que “sabe lo que hay que hacer”, porque así ya hay alguien que está “dispuesto a arriesgarse” por los demás.

La unión de la ambición y la determinación es siempre más escasa que la capacidad de adhesión o de resistencia. La gran masa prefiere observar y juzgar, antes que tener que actuar… y como consecuencia arriesgar. Son (somos) lurkers del sistema… y eso, más que bueno o malo, es simple y puramente algo humano, ontológico. No lo critico aquí.

A fin de cuentas, el instinto de supervivencia cimienta uno de sus pilares en que, como decía Kotter, las personas encontramos con facilidad miles de ingeniosas maneras de oponernos discreta pero eficazmente a los cambios que consideramos honestamente innecesarios o equivocados.

Bien, pues… lo que yo me pregunto ahora, en sentido contrario… es si también de apoyarlos.

El mecanismo del voto, en las sociedades democráticas occidentales, es posiblemente un activador básico para ventilar habitaciones demasiado cerradas para lo que una sociedad puede tolerar. El vuelco de una parte importante del electorado español hacia la opción política contraria a la dirección de su último voto (como se vió en las caídas de Felipe González en 1996 o de José Mª Aznar en 2004, por muy diferentes motivos) es la manifestación visible de ello.

Pero ese es un mecanismo que sanea la vida pública desde el sostenimiento de las reglas del sistema: es el propio sistema el que se dota de mecanismos de aireación. Y eso hace que el sistema democrático, sin duda el mejor que hemos conocido, no pueda trabajar en reinventarse, sino simplemente… en irse adaptando.

Y fíjense bien que digo “no puede”. No me sitúo, por tanto, en el terreno de quienes ven al mal anidado en las estructuras de poder. Tampoco digo que no esté ahí (el mal trata de situarse siempre en donde encuentra terreno fértil y el poder es una tentación insuperable), pero sí que muchas personas acceden al mismo desde una convicción honesta de hacer bien las cosas… y se ven forzadas, cuando lo alcanzan, a defender el status quo porque literalmente “no pueden” ver ya las cosas desde un sitio diferente al que han llegado.

En términos de comportamiento individual, esas personas sólo serán capaces de protagonizar ciclos de aprendizaje de primer nivel, no de bucle doble. Cuando hablamos de individuos o de equipos, el coaching es una respuesta a esa carencia: una intervención externa que ayuda a la persona a desplazar la estructura de coherencia de sus juicios, a cambiar su pedestal de observación.

Pero… ¿quién hace de coach de las clases dirigentes de nuestras sociedades?

WikiLeaks puede estar jugando a desempeñar este papel. Tiene un líder convertido en héroe (para buena parte de la sociedad activa) o en villano (para el poder, o incluso para la parte de la sociedad a la que  “le revientan los salvadores”), pero que no aspira a detentar el poder, sino a que éste, sea del signo político que sea, cambie sus comportamientos esenciales y los alinee realmente con valores teóricamente aceptados. Va “a por ellos”, a por la letra pequeña de las reglas de juego que tácitamente hemos venido aceptando como inevitable, como peaje necesario de “mirar hacia otro lado” porque garantiza tranquilidad. Creo por eso que la entrevista que Chris Anderson (TED), le hizo el pasado julio a Julian Assange (les dejo al final el vídeo, francamente interesante), tiene un elemento clave en la pregunta que le hace sobre valores (que por otra parte bien es cierto… que éste no acaba de responder).

Me resulta patético ver cómo los medios de prensa tradicionales que han recibido los documentos filtrados se ponen medallas y afirman que el periodismo tradicional, al final, sigue siendo la forma en que se da credibilidad a la información. Ellos no corren riesgo aparente (nadie presiona sobre su cierre ni amenaza personalmente a sus redactores) a pesar de estar haciendo lo mismo por lo que se demoniza a WikiLeaks: difundir una información a la que han tenido acceso.

Su única tarea es la de realizar tareas de análisis, síntesis y difusión de los contenidos de los documentos filtrados, apoyados (eso sí), por potentes herramientas de tratamiento de información y por horas de personas trabajando a destajo. Pero no han tenido que tomar la decisión de ser agente de cambio: hasta ahora (¿?) han podido limitarse a tomar una decisión (casi) puramente empresarial, de aplicación de simples criterios de negocio… apoyados además en que la decisión se adopta en conjunto con otros importantes medios mundiales de prensa generalista.

No es un problema de credibilidad: nadie duda de la verosimilitud de las informaciones de WikiLeaks. De hecho, nadie las ha cuestionado ni desmentido.

Creo que los medios tradicionales sí tienen que estar siendo sometidos a presión… pero no sobre su existencia o la seguridad de sus redactores, sino sobre los contenidos que divulgan y los que no. Nadie habla de esto, pero… tiene que estar ocurriendo. Algún día se filtrará… 😉

Pero como le comentaba a Dolors Reig en uno de sus recientes artículos, “creo que lo importante es que WikiLeaks ha usado inteligentemente los resortes mediáticos tradicionales para proteger su supervivencia. También que lo que inquieta al poder no es lo que se ha divulgado, sino la pérdida del control, temor ante un futuro en que los secretos nunca va a ser evidente que sigan siéndolo, en que las consecuencias sociales pueden acabar siendo inciertas“.

Me resulta apasionante estar viviendo este episodio en directo.

Ya ven que he huído de una valoración personal sobre el fondo de la acción de WikiLeaks: me quedan muchas dudas sobre los límites a saltarse la privacidad de las comunicaciones a través de la web. La lucha moral entre ese principio (en el que creo profundamente)… y el derecho a divulgar lo que me llegue, si ello implica aflorar comportamientos deshonestos o maquiavélicos de los poderes públicos. Es una frontera complicada, pero no quiero entrar hoy en ello porque lo diferencial está situándose en otro lado.

No sé si el abrumador desequilibrio de los poderes que se están enfrentando conducirá a corto plazo al aplastamiento de lo que hoy conocremos como WikiLeaks. Creo que es muy probable que sea así, pero también que muy posiblemente, como ocurrió con Napster, otros continuarán la partida.

Soy consciente de que su futuro se escribe ahora mismo, cada minuto. Que posiblemente estén pasando ahora mismo cosas que dejen obsoleto este mismo post antes de nacer, porque los acontecimientos se están precipitando a un ritmo desbocado.

Así que no sé si se acabará diluyendo, digerido por los mecanismos de absorción de límites de nuestras gobernanzas occidentales, o si supondrá un hito, entre otros importantes, que configure un futuro aún más humano para nuestra sociedad.

Eso sólo lo podremos ver con la perspectiva de los años (los puntos sólo pueden conectarse hacia atrás, nos decía Steve Jobs), pero de momento, y salvando las tragedias personales que se fueran dando, es todo un espectáculo al que estamos invitados como actores secundarios.

Aunque por si acaso… recuerdo que los papeles secundarios también tienen su Oscar. Y que la red neutral puede ser el siguiente campo de batalla.

Nos acercamos a esa especial época del año que, en nuestra civilización, convenimos en llamar Navidad.

Hace 2.000 años, la figura de Jesucristo y, posteriormente, la labor de sus discípulos, consiguieron introducir cambios fundamentales en la sociedad de su tiempo, hasta el punto de que nuestra cultura, nuestros valores y nuestra forma de ver el mundo, está hoy inevitablemente teñida de ello, sea cual sea (casi) nuestra posición política o nuestra convicción religiosa.

Se trató, como pueden ver, de uno de esos raros episodios de la humanidad en que se procura una transformación social por parte de personas que no desean ocupar el poder político. No en aquel momento histórico.

Entonces no dispusieron de los medios de difusión de información de los que hoy disponemos. Su mecanismo de expansión fue necesariamente viral, apoyado en ejemplos de vida entregados en comunidad, en el trabajo en red…

Hago aquí un paréntesis para recordar que en una de las formas que adopta nuestro ideal de sociedad de hoy, que me permitirán denominar simbólicamente dospuntocerismo, hablamos de “porosidad”, de “entre iguales”, de “compartir”, de “masividad”…

Pues… no parece que hayamos descubierto nada.

La diferencia es que, como a los túneles de Artxanda en la historia de Bilbao (60 años hablando de ellos)… a algunas cosas les llega el momento en el que finalmente ocurren.

Si como consecuencia de esta lucha desigual, WikiLeaks acaba siendo una pieza importante o no de cambio social, lo iremos viviendo.

Hace 2.000 años, el sencillo nacimiento de un niño fue un detonante gigantesco.

Claro que, en ese caso, contaba con la ayuda divina… 🙂

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