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Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (5) Propuestas operativas para avanzar

propuestas innovación-sostenibilidad'

Cerraré esta serie de cinco artículos sobre innovación empresarial y sostenibilidad con un post en el que pretendo exponer cuatro líneas de trabajo, con distinto grado de “disrupción” pero todas aún innovadoras, para empezar a generar un cambio importante en los modos de hacer de la mayoría de las empresas. Una de ellas, un regalo para quien quiera hacerse con él… 😛

Advierto que hoy no encontrarán exposiciones detalladas, sino solo un esbozo de cada línea de trabajo y conexiones para profundizar en ella, si lo desean.

No, no lo he olvidado… Les veo atentos y con buena memoria, jejeje…

En el primero de los artículos me guardé el secreto de quién y con qué propósito había organizado el seminario en el que conté todo esto.

Hoy toca desvelarlo… y será al final.

Vamos.

ECODISEÑO

No muy innovadora, pero sí una excelente manera de empezar a cambiar. Quienes estén habituados a la existencia de procesos de diseño en su empresa probablemente sabrán más que yo de este asunto, así que me limitaré a introducirlo para los no iniciados… y a decir que, a pesar de la belleza del concepto, el ecodiseño impone disciplinas traducibles a costes que no todo el mundo está dispuesto a mantener, incluso después de haberlo probado e incluso después de haberlo probado con éxito, porque aún los mercados no están dispuestos a reconocerlo económicamente.

El ecodiseño consiste, en síntesis, en abordar los procesos de diseño de un producto pensando en el ciclo completo de vida del mismo, desde la obtención de las materias primas utilizadas, hasta su procesamiento, los consumos de energía y materiales auxiliares, el embalaje y envío, la utilización del producto fabricado y su reciclaje tras perder su utilidad, incluyendo la gestión de los residuos generados en el conjunto del ciclo.

Los procesos de ecodiseño están ya normalizados, tras unos orígenes en cuyo impulso tuvieron bastante que ver algunas empresas de MONDRAGON, como en la pionera UNE 150.301, actualmente UNE-EN ISO 14006.

En España ya hay más de 200 empresas certificadas en ecodiseño, aunque muchas otras han corrido experiencias en ese sentido. No es mucho, la verdad… aunque aún es más decepcionante es saber que solo una pequeña parte de ellas han acabado incorporando el ecodiseño como parte de su sistema estándar de gestión.

Un buen ejemplo que tengo cerca: LKS.

Y una excelente página para profundizar en el tema, que incluye incluso herramientas técnicas de apoyo, la del IHOBE.

EURO-NVEAP

Bueno… seguro que a muchos amables lectores les resulta familiar la expresión “5 estrellas EURO-NCAP”, en especial si recientemente se han embarcado en la compra de un coche. NCAP es un acrónimo que significa “New Car Assessment Program” y EURO-NCAP es un estándar europeo de pruebas y ensayos que califican el nivel de seguridad ante colisión de cualquier automóvil nuevo que se oferte en el mercado.

Pues algo similar es EURO-NVEAP. ¿Alguno que lo conozca? ¿Alguien a quien le resulte familiar el logo de cabecera?

Jejeje…

Ya me gustaría saber si alguien ha respondido que sí a alguna de esas dos cuestiones… porque EURO-NVEAP (“New Vehicle Environmental Assessment Program“)… no existe. Me lo he inventado. 😄

Este es el regalo para quien quiera apropiarse de la idea y ponerla en marcha.

Se trataría de un sistema de clasificación de todo tipo de vehículo, no solo automóviles: ferrocarril, suburbano, avión, tranvía, motocicleta… Todos ellos pasarían un examen técnico que mediría su impacto medioambiental, también a lo largo de todo el ciclo de vida del producto y en especial durante su etapa de uso.

A lo mejor, un sistema de esta naturaleza cambiaba nuestra percepción de lo que es verdaderamente sostenible

Y quién sabe si nos sorprende.

(SHARING) (COLLABORATIVE) ¿COOPERATIVE? ECONOMY

Supongo que a nadie le descubro nada si digo que la economía colaborativa o “sharing economy” es ya probablemente el modelo económico de mayor impacto surgido tras la dualidad comunismo-capitalismo en el mundo. Su dimensión es enorme y creciente, muchas personas de talento están generando cada día nuevos negocios basados en compartir y no en poseer, en disponer y no adquirir bienes y servicios… y comunidades y bien preparados lobbies trabajan activamente para que la economía colaborativa haga frente a las barreras legales y sociales que tratan de impedir su avance en todo el mundo.

Les aseguro que en mi actividad de promoción de nuevos negocios tengo bien presente que una alternativa a un modelo de negocio innovador e incluso disruptivo en el campo de la prestación de servicios… puede ser barrido mañana de un plumazo si alguien encuentra el modelo “sharing” que funcione en ese sector, a pesar de lo cuál, no acabamos de dar el paso de ser nosotros quienes lo propongamos. (?)

Las discusiones sobre Uber han puesto sobre la mesa el desafío que un modelo de esta naturaleza supone para los modelos de negocio tradicionales: los números de los lugares por donde ha pasado, cantan. El impacto, abrumador.

Pero también han puesto de manifiesto prácticas discutibles desde el deseo de protección social del trabajo, de aseguramiento de la prestación y calidad del servicio con el paso del tiempo, o de competencia desleal, que han supuesto barreras legales y críticas sociales importantes.

No hay, a mi modo de ver, ni una mínima posibilidad de que esas barreras detengan el crecimiento de estos modelos de negocio, que ya se extienden por innumerables sectores. Es una realidad imparable. Nick Wadell lo define bien: “los economistas han hablado durante décadas de la idea de redistribuir los recursos no utilizados en la economía… y ahora está ocurriendo, y a una escala masiva“.

Sin embargo, sí creo que hay parte de sentido en algunas de las visiones más críticas, que también pienso que con el tiempo encontrarán un cauce de solución.

Visto este movimiento desde la empresa tradicional, ¿no sería inteligente entender la inevitabilidad de la evolución e interiorizar que la economía colaborativa es una gran oportunidad?

Llevo tiempo pensando que una forma de que los beneficios de una iniciativa como Uber reviertan en la mejora de las condiciones de trabajo y en el aseguramiento y calidad del servicio de manera sostenida y sostenible, radicarían en impulsar estas iniciativas desde la figura de las cooperativas de consumo, donde los socios de trabajo son los prestatarios de un servicio soportado en un bien que se abre al uso de los demás, la comunidad de socios de consumo que permite que el negocio funcione en beneficio de todos y desde la máxima dignidad del trabajo.

¿Quién quiere empezar?

ECONOMÍA CIRCULAR

Está de moda… y eso hay que aprovecharlo.

La economía circular es un concepto económico que propone desarrollar un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos para, desde la eficiencia del uso de los recursos, asegurar el suministro de materias primas por reutilización o aprovechamiento de los residuos y por reducción de los consumos.

Eso aporta como ventajas al menos dos muy importantes:

  • Reduce la necesidad de consumir recursos naturales al mínimo imprescindible.
  • Genera empleo, en una economía que al tratar de cerrar el ciclo de vida del producto se convierte en no deslocalizable.

Para el desarrollo de una economía circular, es necesario que desde el mismo diseño del producto se piense en su “deconstrucción”, su utilización máxima posible y su reaprovechamiento en todo su ciclo de vida.

Por ello, el ecodiseño o el “sharing” son parte inherente de la economía circular. Con mayor detalle, para la Fundación para la Economía Circular, el concepto implica lo siguiente:

  • El ecodiseño: considera los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto y los integra desde su concepción.
  • La ecología industrial y territorial: establecimiento de un modo de organización industrial en un mismo territorio caracterizado por una gestión optimizada de los stocks y de los flujos de materiales, energía y servicios.
  • La economía de la “funcionalidad” (donde se enmarca el “sharing” y el consumo colaborativo): privilegiar el uso frente a la posesión, la venta de un servicio frente a un bien.
  • El segundo uso: reintroducir en el circuito económico aquellos productos que ya no se corresponden a las necesidades iniciales de los consumidores. En escala de idoneidad:
    • La reutilización: reutilizar ciertos residuos o ciertas partes de los mismos, que todavía pueden funcionar para la elaboración de nuevos productos.
    • La reparación: encontrar una segunda vida a los productos estropeados.
    • El reciclaje: aprovechar los materiales que se encuentran en los residuos.
    • La valorización: aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

La Unión Europea puso en marcha en 2014 un gigantesco vehículo de financiación de proyectos relacionados con la promoción de la economía circular en Europa.

En el núcleo del plan de inversión se encuentra el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE), que financia proyectos con un perfil de riesgo, maximizando de esta forma el impacto del gasto público y desbloqueando la inversión privada, con el objetivo global de movilizar la inversión de 315.000 millones de euros, como mínimo, durante tres años.

Este vehículo de inversión no es el único: se suma al esfuerzo ya realizado en esta dirección por el BEI en la última década, a prioridades ya establecidas en el programa Horizonte 2020, el programa LIFE, el programa para la competitividad de las empresas y las pymes (COSME), o los Fondos Estructurales y de Inversión.

Es difícil concretar la apuesta global financiera… pero tampoco es necesario para valorar su dimensión, ¿verdad?

Vamos… que no será por falta de ayudas.

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idtp

El secreto… 😎

El seminario había sido organizado por el IDTP, el Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao :-o, un organismo centrado en “promover el diálogo entre la fe cristiana y la sociedad de Bizkaia, especialmente en el ámbito del debate actual sobre los valores éticos, las nuevas formas de religiosidad y el análisis cultural”.

El programa estaba organizado alrededor de la encíclica del Papa Francisco “Laudato Si“, un escrito no dirigido específicamente a los cristianos cuya enorme repercusión no creo que se le escape a nadie y que apela a “reconocer la grandeza, la urgencia y la hermosura del desafío” que presenta la crisis ecológica.

Las cinco sesiones en tres meses se organizaron desde la idea de “Empresas y consumo en el cuidado de la casa común y se ordenaron en torno a los siguientes temas:

  1. Por una Ecología integral. La crítica al paradigma tecnocrático. (Visión desde la universidad)
  2. De los impactos del cambio climático en el País Vasco a la economía verde. (Visión desde organismos especializados)
  3. Políticas públicas de apoyo: empresas más sostenibles. (Visión desde el gobierno y la acción pública)
  4. Innovación empresarial hacia modelos sostenibles. (Visión desde la estrategia de las empresas privadas)
  5. El poder de los consumidores en el cambio de las empresas a la sostenibilidad. (Visión desde organizaciones solidarias de consumo)

La invitación llegó a mi empresa y me tocó a mí preparar la presentación. Ni conocía la existencia del IDP, ni su amplia sede de la Plaza Nueva de Bilbao, ni la capacidad de convocatoria (en el seminario se habían inscrito unas 15 personas, provenientes de la empresa privada, ingenierías medioambientales, universidades o administración pública), pero sobre todo… no conocía en profundidad la “Laudato Si“.

Les reconozco que empecé a preparar mi ponencia un par de veces apoyado en lo que creía entender que trataba la encíclica, pero un resumen que encontré en internet me hizo ver que no estaba captando realmente su dimensión.

Me enfrenté entonces a la lectura de sus casi 200 páginas, la manera de hacerme plenamente consciente de que versa en realidad sobre una visión holística del planeta, que incluye la reivindicación de la dignidad del trabajo humano y del ser humano en sí mismo, la denuncia de la desigualdad, de la reducción de la biodiversidad y del paradigma tecnocrático como fuente exclusiva de progreso. O de la hipocresía de estados, empresas e incluso organizaciones ecologistas y medios de comunicación, que se observan satisfechas con esfuerzos realizados pero miran hacia otro lado cuando se trata de entender cómo todo se interrelaciona y cómo se producen inequidades en las relaciones comerciales norte-sur, en el cortoplacismo político, en la protección de la vida o en el sometimiento de la política a la economía.

Es así como empecé por tercera vez a dibujar mi intervención. Ésta, la definitiva, es la fuente que ha dado origen (una pequeña parte de ella) a los artículos de estos últimos meses del blog.

“Laudato Si” es una proclama de ecología integral y humanística que les recomiendo vivamente leer. No se asusten por las 200 páginas: un breve vistazo y verán que no es una tarea complicada.

Les aseguro que la pequeña disciplina de acercarse al lenguaje, que aunque sencillo hay que reconocer que conserva un inevitable barniz ecuménico… merece la pena.

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La serie completa de posts de estos meses sobre innovación empresarial y sostenibilidad, al hilo de la “Laudato Si”, es la siguiente:

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (3) Extensión global

ética global

La tercera propuesta sobre innovación y sostenibilidad empresarial va sobre “el alcance” de la ética, sobre dónde se está dispuesto a llegar por responsabilidad, por ejemplo, en la superación de las obligaciones legales. ¿O creen que en la ética no ponemos fronteras?

La verdad es que muchas empresas vascas (que son las que más conozco) y en especial las industriales, han hecho bien los deberes para afrontar su existencia en una economía global, tanto desde el lado de los suministros como sobre todo desde el mercado, bien comprendiendo la necesidad de implantarse en el exterior o bien entendiendo la inevitabilidad de una mirada global desde lo local.

Pero en la mayoría de los casos, esa extensión de la actividad de la empresa se ha hecho con una motivación estrictamente económica, creando realidades que viven en las fronteras (cuando no al margen) de los parámetros por los que se gobierna y conduce la actividad matriz. Algunos rasgos que se observan:

  • Adquisiciones, fusiones, desinversiones y cierres decididos por criterios exclusivamente financieros, sin preocupación por la sostenibilidad a medio y largo plazo de la actividad económica y el trabajo en el territorio de implantación.
  • No integración del talento local ni traslado de prácticas de participación en gestión o negocio propias de la matriz.
  • Tolerancia ante prácticas sociolaborales y medioambientales que serían inadmisibles en la matriz.
  • Procesos de contratación comercial o negociación con las administraciones públicas realizados con demasiada frecuencia bajo parámetros dudosamente éticos.

Pero no solo medioambientalmente (que para todos es ya claro) sino como humanidad en sí misma, el mundo es cada vez más nuestra casa común, por lo que:

  • ¿No es momento de promover activamente la adopción de códigos éticos para la actividad empresarial en cualquier punto del planeta en que ésta se produzca? 
  • ¿No sería hoy, incluso, un factor de diferenciación y competitividad?
  • ¿Cómo se puede impulsar desde lo institucional?

En demasiadas ocasiones aún se mira para otro lado cuando se trata de “tirar adelante” en las actividades lejos de nuestras fronteras, justificados en que en determinados territorios es la única manera de “estar”.

La actividad económica ha generado oportunidades y progresos sociales (aún inestables o no consolidados en su mayoría) en naciones tradicionalmente abandonadas en el acceso a la educación, a la salud y a la riqueza… pero al mismo tiempo ha creado también desigualdades planetarias que los medios de comunicación y la conexión directa entre personas y colectivos a través de internet impiden ya no ver: hoy no es posible cerrar los ojos.

Creo que en mi empresa no somos precisamente un mal ejemplo de comportamientos éticos globales… sino todo lo contrario. Pero incluso en ella podría contar alguna anécdota “pelín” cuestionable, que afortunadamente tuvo un desenlace hasta divertido al final (seguro que no para todos, claro). No la contaré, porque sé que a más de uno no le gustaría y no es un asunto trascendente, pero… ¿alguno de mis queridos lectores es más valiente que yo?

Soy plenamente consciente de que cualquier decisión en el sentido positivo de la propuesta probablemente tendrá de partida costes, tangibles e intangibles pero con frecuencia relevantes. Habrá puertas que se cierren y prácticas que no se podrán mantener, pero… ¿creen que sería posible darle la vuelta a esto y convertirlo en una enorme oportunidad?

¿No estamos hablando, precisamente, de esta cara de la innovación?

Pues a ello, ¿no?

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (2) Tiempo para educar

enseñanza medioambiental

Vamos con la segunda propuesta abierta sobre innovación y modelos sostenibles. Pasamos de una idea muy ligada a la sostenibilidad económica, a otra más alineada con la sostenibilidad social y medioambiental. En concreto, sobre un aspecto que suele quedar muy al margen en las reflexiones estratégicas de las empresas, aunque como verán, muy ligado a la construcción de un legado para el futuro de las siguientes generaciones.

Nuestro mundo ha cambiado mucho en el tiempo en el que lo hemos conocido. Hoy siguen cambiando valores ciudadanos, políticos y sociales, probablemente con una dimensión e intensidad que somos incapaces incluso de percibir. Muchas personas, en todo el mundo, están además trabajando con fuerza para que estos cambios no solo se sostengan sino que se profundicen y aceleren, el paraguas de los gobiernos o al margen de ellos.

Pero al mismo tiempo, también estamos viviendo una época en las empresas en la que es frecuente observar entre el colectivo de trabajadores muchas actitudes pasivas pero crecientemente reclamatorias, donde la mayor responsabilidad siempre está en “otros” y la ambición máxima en positivo es esforzarse en cumplir las normas y en ser “cívico” (¿para sentirme con derecho a reclamar?), mientras que se echa de menos mayor abundancia de actitudes activas, militantes a la par que competentes, comprometidas desde la iniciativa y la responsabilidad ante uno mismo y frente a los demás, detrás de la ambición de que el fruto del trabajo sea un legado para nuestros hijos.

Hoy parece que todo se puede, si se quiere… aunque no se sepa de ello. Este es también un signo de los tiempos líquidos que vivimos.

En esta época de turbulencias, hay valores con frecuencia olvidados en los tiempos recientes que es imprescindible reinterpretar y recuperar. Entre ellos, la vocación de compartir y enseñar: internet ha hecho renacer el concepto clásico de aprendiz… pero no el de maestro, que necesita ser reformulado en un mundo interconectado y global. El aprendizaje se ha profesionalizado o democratizado a través de la red, pero el tiempo pasa a ser lo más valioso que tenemos y casi nadie lo cede para enseñar, si no se trata de necesidades operativas.

Pensando en la relación de la empresa con el medio ambiente, hemos aprendido muchas cosas sobre nuestra relación con esa casa común que es nuestro planeta, sobre lo que lo daña, sobre lo que lo protege, sobre lo que impide que se degrade.

La gestión medioambiental se ha ido convirtiendo poco a poco en un ámbito de actuación empresarial cuya necesidad nadie cuestiona (miserables o angustiosas excepciones aparte, como siempre), pero curiosamente, no es en modo alguno un factor de competitividad, sino un suelo ético que por obligación o por devoción se ha llegado a interiorizar con bastante amplitud.

Así que, desde la pura perspectiva de interacción con el medio ambiente que nos rodea, ¿por qué no aprovechar que la gestión medioambiental no es hoy un factor de competitividad que interese sobremanera al mundo económico para darle una vuelta radical a cómo la entendemos desde cada empresa?:

  • ¿Por qué no ceder nuestro aprendizaje a empresas con menores recursos, incluso competidoras?
  • ¿Por qué no compartir los recursos disponibles (vigilancia de la legislación, estudios y datos, soluciones tecnológicas, procesos de gestión…) si ello realmente no nos resta competitividad?

Y como derivada, dedicar personal y sistemáticamente tiempo a ello, a educar el territorio empresarial aún no conquistado o ayudarle a sumarse al colectivo militante del respeto al entorno…

  • ¿No sería un auténtico ejercicio de responsabilidad social corporativa?
  • ¿No aportaría una increíble capilaridad a la transmisión de los valores que nos ocupan?

Si creen que realmente es posible ampliar los conceptos de coste y responsabilidad con el añadido de implicación, o al menos que merece la pena intentarlo… mis respetos. Y mi agradecimiento si además lo comentan justo aquí abajo.

Porque no hablamos solo de conocimiento y educación medioambiental, ¿no creen?

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (1) Regeneración del tejido industrial

regeneracion industria

Hace diez días tuve el placer de participar en un seminario organizado en Bilbao, con un motivo inesperado y por una organización cuya existencia y actividad desconocía… que desvelaré en su momento para mantener un punto de sorpresa final… 😉

El asunto era explorar cómo las empresas nos relacionamos con el planeta en que vivimos, cómo entendemos la sostenibilidad desde nuestra actividad de producción o consumo y, en mi caso, cómo orientamos la innovación empresarial hacia modelos sostenibles… si es que lo hacemos.

La estructura del seminario era de 5 sesiones de trabajo entre febrero y abril, cada una de ellas con dos ponencias de “expertos” (función que en mi caso compartí con Lander Jiménez, quien expuso la experiencia de LKS) y un debate posterior.

No voy a aburrirles con la exposición que hice sobre la evolución de los factores que han guiado, tecnológicamente y en materia de gestión, la visión de actividad medioambiental, social y económicamente sostenible de mi empresa en los últimos 20 años, ni tampoco los ejes de lo que pretendemos abordar en el futuro más próximo, pero sí compartir algunas reflexiones que me pareció procedente dejar abiertas, tanto hacia quienes deciden el rumbo de las empresas, como hacia la administración y su política industrial o directamente hacia quienes trabajamos en ellas.

Voy a romper la tradición de esta bitácora y optar por escribir cinco artículos cortos en vez de uno largo. Será una reflexión abierta por artículo, alguna más tradicional (como esta primera) y otras más disruptivas… pero todas ellas sin respuesta o con respuestas insuficientes, a mi modo de ver, a día de hoy.

Comencemos por esa necesidad imperiosa de regeneración de una buena parte del tejido industrial del país…

La industria en general pero la vasca en particular, ha avanzado extraordinariamente en las últimas décadas hacia una actividad mucho más respetuosa con el medio ambiente y con el entorno en que se ubica, aunque el factor económico lastra muchas veces la utilización de las mejores técnicas disponibles (ver base documental), la optimización al límite de los consumos de energía y agua, la reducción radical de la producción de emisiones, vertidos y residuos o las posibilidades de su reutilización.

Pero mirando a la esencia de la empresa industrial en nuestro territorio, me gustaría destacar algunas características esenciales que la identifican:

  • Aún está conformada en torno a un alto porcentaje de negocios maduros (productos, tecnologías, procesos…).
  • En los buenos casos, despliega estrategias centradas en la excelencia en la gestión y en la innovación tecnológica.
  • Cultura de gestión de recursos, no de emprendimiento.
  • Desaparición de liderazgos que asuman grandes riesgos empresariales.
  • Desconfianza e impaciencia frente a la incertidumbre de creación de nuevos negocios.
  • Desprecio o infravaloración de la innovación en gestión, servicios y modelos de negocio.

Así que, ante el tsunami de cambios radicales que comienza a aceptarse que viviremos en el próximo decenio… una pregunta para quienes gobiernan nuestras empresas:

  • ¿Estamos realmente poniendo las bases de que en nuestro entorno siga existiendo trabajo sostenible y digno en el futuro?

Y para las administraciones públicas:

  • ¿No es momento de promover y favorecer una intensa cultura de emprendimiento entre las empresas, más allá de la iniciativa individual?
  • ¿Es posible provocar una explosión social de diversificación y de innovación en servicios y modelos de negocio entre el tejido industrial?
  • ¿Cómo forzarlo?

El asunto, como ven, no es precisamente nuevo: toca fenómenos cruciales para el futuro de nuestras empresas como la diversificación de sus negocios o la “servitización” de su propuesta de valor, ambos conceptos muy conocidos.

Pero… ¿alguien defiende que los estemos gestionando bien?

Reflexiones: la diversificación como modelo de estrategia empresarial (y 5)

Termino con este post la serie sobre intraemprendimiento y diversificación que arrancaba hace ahora casi tres meses.

alianzasUna de las grandes claves para diversificar es ser capaz de poner en el tablero de juego las nuevas competencias que el proyecto requiera, dado que al salirse fuera del dominio de mercado o tecnología dominados, al tratar de colocarnos en un lugar del mercado en el que no estábamos ni éramos nadie, se convierte en una obligación inexcusable.

Pero la adquisición de competencias no resulta normalmente tarea sencilla ni barata, ¿verdad?

La tentación de la mayoría de las empresas es integrarlas en sus dominios, lo que puede conseguirse por dos caminos básicos:

  • Desarrollarlas internamente: exige tiempo, incorporación o dedicación de perfiles adecuados a las mismas, formación, tolerancia a la incertidumbre y, si hablamos de tecnología, experimentación (normalmente mediante proyectos I+D que terminen en la construcción de prototipos y demostradores), además de recursos económicos que soporten todo ello hasta alcanzar madurez y solidez competencial.
  • Comprarlas e integrarlas: exige inteligencia de mercado para identificar las oportunidades de compra de conocimiento que realmente me permitan situarme con ventaja en el nuevo posicionamiento… y dinero, claro (que no suele ser poco, porque todo el mundo sabe lo que cuesta optar por la anterior opción).

Lógicamente, existe una alternativa (siempre la hay… 😉 ). Y es tan simple como renunciar al presupuesto básico de las anteriores, o sea, a integrar las nuevas competencias y capacidades completa e internamente en la sociedad matriz.

Cuanto más radical es la diversificación respecto del core business de la compañía, más claras se vuelven las implicaciones de esa renuncia: es necesario configurar ALIANZAS que aporten la parte competencial que necesita y no tiene el proyecto de intraemprendimiento, de forma sólida y rápida, tanto si se trata de competencias tecnológicas como de servicios, comerciales o de mercado.

Cuando de diversificar se trata, encontrar aliados complementarios y relevantes es un factor crítico de éxito, en especial en las fases de construcción, desarrollo y lanzamiento de la nueva actividad o producto al mercado.

Pero conformar y gestionar una alianza no es tarea sencilla tampoco. Seguro que muchos de ustedes lo han experimentado ya en sus propias carnes y puede que les haya dejado un regusto final más cercano al amargor que a las mieles del éxito…

Y es que la imagen que ilustra el comienzo de este post es esencialmente significativa: el matrimonio resulta ser una analogía casi perfecta para una alianza empresarial. El comienzo es un puro ejercicio de seducción, de flirteo. Todo parece posible, hasta el cuento de la lechera: la parte que se ofrece muestra todas sus armas de cortejo, como empresa en sí misma, como proyecto a compartir, como expectativa de futuro… Es el momento más sencillo para que aflore el “cómo sí”.

Luego, si las partes se encuentran a gusto juntas, llega el periodo de noviazgo: se trata de saber si disfrutan de estar uno al lado del otro, si se compenetran como pareja, si se pueden divertir juntos y, en definitiva, si hay madurez suficiente en las dos partes como para que de su unión pueda nacer una descendencia (la nueva actividad) que se comprometan a criar y a a ayudar a crecer, desde principios y valores comunes.

En ese camino hay discusiones según pasa el tiempo, a veces por tonterías, a veces por cosas más serias… En fin… qué les voy a contar que no sepan.

El caso es que llega un momento en que el nuevo negocio, producto o servicio está maduro para presentarse en sociedad. El mundo empresarial es aún muy tradicional en sus costumbres, así que naturalmente que el matrimonio requiere del consentimiento previo de los padres… 😉 Y si los novios se quieren y los padres no ponen objeciones mayores (en ambos casos tras sesuda reflexión, porque estamos ante “el momento de la verdad”)… ya está: la alianza llega hasta el matrimonio, enseguida tienen a su retoño… y comienzan las responsabilidades compartidas.

Tener un hijo en común y gestionar las obligaciones de una familia nueva que no es la de tu madre… es toda una aventura vital, jejeje…

Es donde se descubre muchas veces que la compañía no era exactamente como quisiéramos que fuera, que no va a ser tan fácil cambiarle algunas cosillas que creíamos que sí, que la rutina existe, que el tiempo falta y hay que repartirlo entre infinitas cosas, que la vida es dura y sacrificada…

Y a veces, se va el amor. O incluso hay quien se enamora de otra.

Y lo que es peor… a veces los hijos no crecen bien.

Capitulaciones matrimonialesAsí que una recomendación que les hago si se meten en estos berenjenales es que, en coherencia con este modelo tan tradicional de relación de pareja (y no digamos nada si se trata de un trío o de una relación aún más perversa), se esfuercen en redactar y firmar, desde el principio-principio de todo, unas detalladas “capitulaciones matrimoniales”.

Traten de dejar muy claro el propósito compartido y los compromisos que establecen las partes para las sucesivas fases que vendrán, desde el mismo momento en que empiecen a verse juntos, pensando tanto en que las cosas vayan a ir bien… como en lo contrario. No cedan. Un pacto de socios o un MoU (Memorandum of Understanding) son una pieza esencial para la fluidez de proceso.

De mi experiencia, además, una recomendación adicional: háganlo de la manera más concreta posible, lo que no significa compleja. Un documento simple pero muy claro, con pocos márgenes para la interpretación, es lo ideal (aunque hacerlo así lleva tiempo, requiere experiencia… e incluso a veces distanciarse un poco de abogados, que ya entrarán a fondo en el momento de constituirse una sociedad conjunta, si llega el caso). Nunca nos hemos arrepentido de haber sido demasiado concretos… y sí de lo contrario.

Mejor discutir ahí que más adelante. Sin ninguna duda.

Las alianzas empresariales se tornan con frecuencia imprescindibles para acelerar un ejercicio de diversificación. Reducen el riesgo financiero y algunos otros (tecnología, mercado, ambos…), pero conviene entender que la convivencia no va a ser fácil, porque los proyectos de las partes responden casi siempre a lógicas de negocio diferentes y ello implica intereses divergentes pero igual de legítimos.

Con frecuencia, diversificar en alianza exige entender que el proyecto compartido tiene que alcanzar vida propia e independiente de los intereses de cada casa matriz, aunque se alinee con parte de ellos: simplemente con que una de las partes trate de que ese proyecto compartido apalanque su actividad core, sin que la otra parte lo hubiera aceptado como naturaleza propia del proyecto, tendrán una fuente segura de conflicto.

Termino esta parada en las alianzas con una reflexión: si aceptamos la analogía en toda su magnitud, tal vez tengamos que pensar en que solo con el tiempo se puede hacer un balance satisfactorio de un camino de crecimiento y aprendizaje que siempre es intenso, lleno de altibajos, abundante en problemas y alegrías y con frecuencia finalmente independiente de quienes se lo ofrecieron todo. Pero, aunque aún no me ha llegado ese momento en lo personal, quienes lo han vivido cuentan que es el momento precioso en que realmente sabes que todo ha merecido la pena…

Así que a ello vamos. 🙂

Me gustaría cerrar la serie con dos asuntos que me parecen relevantes y que son tangenciales a lo anterior, si bien no será con demasiada profundidad, no sea que la longitud de este post se aproxime a los excesos habituales.

El primero es el concepto de hibridación como camino por el que puede alcanzarse un punto común entre partes: combinar activos preexistentes en ambos lados para crear un concepto nuevo de producto o de servicio que descanse en competencias nunca antes combinadas en esa forma y que genere así un modelo de negocio diferencial. Sobre hibridación se ha escrito mucho y muy bien… desde aquel primer y gran capítulo de “La alquimia de la innovación” que cada cierto tiempo reviso. Ejemplos pueden encontrarlos aquí, aquíaquí… o en el vídeo que sigue.

Pero lo que quisiera destacar en lo que a este artículo respecta es que la alianza relacionada con la hibridación de activos de dos empresas (o más), da lugar a un nuevo producto o servicio desde el dominio colectivo de todas las competencias requeridas.

 

El segundo y último asunto tiene que ver con las formas en que puede organizarse la creación de una nueva actividad empresarial. Aparte de las spin-off que pudieran surgir de la acción investigadora propia de la empresa y sin ánimo de ser exhaustivo, sino más bien centrándome en experiencias observadas y vividas, acelerar la creación de un nuevo negocio se puede hacer al menos de tres formas poderosas:

  • Comprando conocimiento (el conocimiento que no se posee). Es el caso de pretender nuclear el negocio alrededor de un concepto de producto tecnológico inexistente, para cuyo nacimiento se compra un ambicioso programa de ingeniería que desarrolle el producto y que que luego lo prototipe antes de lanzarlo finalmente al mercado. No confundir con I+D (no se trata de desarrollar tecnología, sino de aplicarla a un concepto nuevo). También es el caso de la adquisición de una empresa distribuidora (si lo que falta es la interacción con el mercado) y también la compra de activos de propiedad intelectual, caso en que alcance territorial o exclusividad suelen marcar exigencias y precios. Su mayor riesgo es llegar al mercado demasiado pronto… o que éste incluso nunca llegue a configurarse como sería necesario: invertir en el producto sin que exista un mercado no suele ser una saludable recomendación.
  • Por partes, configurando el futuro del negocio mediante partes pequeñas que se van integrando sucesivamente en un conjunto, como un puzzle, coherente hacia el interior y hacia el mercado. La hibridación de activos en alianza con otras empresas, en la línea de lo comentado, suele ser una buena forma de elaborar algunas de las piezas manteniendo el control del proyecto global, pero en general suele darse una diversidad de iniciativas diferentes e incluso de productos de nivel de riesgo muy diferente, que permiten equilibrar apuestas de fuerte incertidumbre con otras más orientadas a apalancar el crecimiento. Es el proceso más lento, pero el de menor riesgo.
  • Comprando una start-up, con lo que producto y mercado nuevos se integran directamente en la sociedad compradora, que deberá centrar sus esfuerzos básicamente en hacerla crecer, limitando el tiempo de pérdidas al máximo posible y definiendo un modelo de negocio de futuro que le garantice una rentabilidad atractiva y sostenible. La gestión del proceso es muy diferente a la de las operaciones tradicionales y hay que estar preparado para ello, además de que, con frecuencia, la adquisición de una prometedora start-up suele ser muy costosa, en especial si algún capital-riesgo hubiera ya tomado posiciones en la empresa con anterioridad.

El tema da para extenderse mucho más, pero en esta modesta casa y de momento… se queda aquí.

Gracias especiales a quienes hayan mantenido el interés hasta esta última entrega.

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Tabla resumen de la serie sobre “diversificación como modelo de estrategia empresarial”:

  1. Intraemprender, emprender, innovación… y el concepto de start-up.
  2. La matriz de Ansoff, el concepto de diversificación y su naturaleza estratégica para la sostenibilidad de cualquier proyecto empresarial.
  3. La maduración de cualquier negocio, el modelo estratégico de tres horizontes de McKinsey como cartera dinámica de negocios y la mortalidad… como ley de vida.
  4. Las condiciones habilitadoras para la puesta en marcha de una estrategia de diversificación y los elementos constituyentes de un modelo de promoción de nuevos negocios.
  5. La integración de competencias a través de alianzas, el papel de la hibridación como un origen posible y las alternativas de construcción de nuevos negocios para una empresa.

Reflexiones: la diversificación como modelo de estrategia empresarial (4)

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Cómo hacerlo, he ahí la cuestión… 😉

Una vez adoptada la decisión de diversificar en una empresa, la siguiente pregunta es cómo hacer que suceda y cómo intentarlo con la mayor probabilidad de éxito posible, a sabiendas de que la incertidumbre será elevada.

Desde mi punto de vista (y si hablamos de una empresa que no sea “de dueño” donde sea precisamente el propietario el que impulse la iniciativa), son necesarias varias cosas:

  • Revestir la iniciativa de un marco estratégico con sentido. Un ejercicio de diversificación no puede ser un capricho del momento, sino que debe tener un propósito reconocible y alineado con la visión y la estrategia de negocio de la organización. Si esto no fuera así, más pronto que tarde surgirán numerosas voces que se cuestionarán las razones de tan relevante esfuerzo y riesgo… y no les faltarán motivos ni razón para hacerlo.
  • Definir e implantar un modelo de promoción de nuevas actividades que permita que el proceso nazca, se desarrolle, fructifique y se reproduzca en claro alineamiento con la estrategia y los límites de la compañía.
  • Separar la gestión del proyecto de diversificación (como casi todo proyecto de innovación de carácter disruptivo y con impacto relevante en el futuro de la compañía) de la gestión de las operaciones. Ya mencionaba un artículo de Geoffrey Moore en el post pasado… y me remito al mismo.
  • Dotar a cada proyecto de un promotor a tiempo completo. Solo o con un equipo de proyecto asociado donde, eso sí, podrían incorporarse algunos miembros que no trabajaran a tiempo completo en el mismo, pero que le aportaran el necesario apoyo en los activos corporativos en todos los ámbitos de gestión funcional (compras, comunicación e imagen, selección de personal, red comercial…) de los que el proyecto requiriera colaboración.
  • Disponer de un área de promoción empresarial que tutele el trabajo del promotor y le ayude tanto en la conceptualización del modelo de negocio como en la elaboración y fiabilización del business plan en contraste con las realidades observables del mercado… y en general en recorrer el incierto camino de todo proyecto de intraemprendimiento.
  • Los dos últimos puntos significan que en la empresa se realiza una reserva en términos de coste de estructura, destinada específicamente a sostener de forma sistemática los costes de exploración de nuevas oportunidades de negocio. Pero no es suficiente, claro está: para que una nueva actividad empresarial germine, crezca y se consolide es necesario igualmente estar en disposición de comprometer parte de la capacidad inversora de la organización en iniciativas de alto riesgo, puesto que todas las iniciativas de intraemprendimiento lo son. El tamaño de esa parte de capacidad de inversión que se compromete puede ser muy variable en función de la necesidad, las posibilidades o la ambición de cada empresa… pero debe existir. Y debe estar claro que parte de la apuesta de innovación va a ser destinada a la promoción y no solo a la innovación tecnológica. En el juego de prioridades, es necesario que el esfuerzo financiero acompañe a los retos que se declaran, en la forma que sea… o si no, el trabajo de diversificación se centrará más en la búsqueda de cómo financiar una iniciativa que en el impulso del negocio en sí. Como en muchos emprendedores al frente de su start-up
  • Y para terminar, tener un gerente (o director general, CEO o como quieran llamarle…) comprometido con la estrategia de diversificación y protector de la misma frente a las enormes necesidades de atención y recursos que cada día va a demandar la gestión de las operaciones.

modeloEl modelo de promoción empresarial es una pieza clave que define los fundamentos, los mecanismos y los soportes de la actividad de diversificación. Sin embargo, en mi empresa tardamos más de dos años en dotarle de una presentación formal que permitiera mostrarlo al exterior, porque la realidad fue que se iba construyendo a medida de que íbamos tomando decisiones, a partir de una primera idea concebida en los primeros meses. Creo que este es un camino bastante común, en el que se va viendo que las piezas que se van colocando encajan… pero que exige una cierta perspectiva para identificar si hay alguna que falta.

Aunque sea también éste su caso, creo en definitiva importante hacer este ejercicio de definición explícita porque, desde su propia coherencia y desde la coherencia con el proyecto de empresa declarado (misión, visión y valores), esa es la mejor manera, a mi modo de ver, de colocarlo en el centro del equipo de dirección para ser debatido, matizado o corregido… pero finalmente asumido por quienes detentan formalmente el mayor poder y la mayor capacidad de liderazgo en la organización.

Ponerlo negro sobre blanco obliga, además, a aclarar bastantes cosas.

No es esta serie el lugar para entrar a describir nuestro modelo de promoción (ni el de nadie), sino simplemente describir su papel en hacer de la diversificación una forma de entender la estrategia de la empresa y en particular la configuración de su cartera de negocios. Para ello, quizá sí ayude a entender de qué hablamos si al menos listamos, como ejemplo y no como recomendación, los elementos que configuran nuestro modelo:

  • Marco estratégico: razones para la diversificación y encaje en el proyecto de empresa.
  • Modelo de identificación de oportunidades de negocio: mecanismos de atención estratégica orientados a la identificación de nuevas oportunidades de negocio.
  • Red de identificación de oportunidades: si su modelo de atención estratégica se apoya en una red cualificada, se trata de describir dicha red de apoyo, sus nodos y los objetivos que se busca con cada uno de ellos; si no fuera así, se trataría de describir los sectores seleccionados para la búsqueda o cualquier marco que defina el territorio de juego.
  • Vigilancia sistemática y exploración focalizada: para dotar de mecanismos de atención a las start-ups ya lanzadas (o embriones de negocio), bien para apoyar su penetración en el mercado la primera (vigilancia competitiva) o bien para potenciar su crecimiento drástico la segunda (uso de brokers de innovación).
  • Filtros de selección de oportunidades: criterios cuantificables o no, pero siempre medibles aunque sea por atributos, en los que explícita o tácitamente se basan las decisiones de explorar en profundidad una oportunidad o no.
  • Flujo decisional: cómo se plantean, contrastan y adoptan las decisiones sobre diversificación en la empresa. Qué camino siguen, qué personas o estructuras intervienen y qué rol juegan. Quiénes toman las decisiones sobre el lanzamiento de un proyecto o el de una nueva actividad si llega el caso… y las dotan de recursos.
  • Proceso de generación de nuevas actividades: una descripción (que recomiendo sea sencilla) de lo que le va pasando a una simple idea de nuevo negocio hasta que es convertida en una nueva actividad empresarial… ¡cuando llega!
  • Política de promoción: criterios funcionales básicos por los que se va a regir el funcionamiento del área de promoción.
  • Panel de mando de promoción: indicadores básicos que midan a largo plazo los rendimientos de la actividad de diversificación de la empresa… y a corto plazo las capacidades dinámicas con que se dota la misma para afrontar el reto.
  • Estructura organizativa del área de promoción: cómo se organizan estructuralmente las personas que dan soporte a que todo esto funcione.

Me temo que, si les queda alguna curiosidad sobre los contenidos con los que hemos ido completando cada elemento del modelo, no van a satisfacerla a corto plazo en esta bitácora… aunque a la puerta siempre se puede llamar. 😉

Dejemos aquí esta entrega de la serie, con el anuncio de que nos acercamos a la última… que supongo que será la próxima.

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Tabla resumen de la serie sobre “diversificación como modelo de estrategia empresarial”:

  1. Intraemprender, emprender, innovación… y el concepto de start-up.
  2. La matriz de Ansoff, el concepto de diversificación y su naturaleza estratégica para la sostenibilidad de cualquier proyecto empresarial.
  3. La maduración de cualquier negocio, el modelo estratégico de tres horizontes de McKinsey como cartera dinámica de negocios y la mortalidad… como ley de vida.
  4. Las condiciones habilitadoras para la puesta en marcha de una estrategia de diversificación y los elementos constituyentes de un modelo de promoción de nuevos negocios.
  5. La integración de competencias a través de alianzas, el papel de la hibridación como un origen posible y las alternativas de construcción de nuevos negocios para una empresa.

Reflexiones: la diversificación como modelo de estrategia empresarial (3)

Como ya hemos visto en el artículo precedente, la decisión de crear nuevos negocios o actividades empresariales desde el interior de una empresa (esto es, intraemprender) debe venir acompañada de una más: la de si hacerlo apalancándose en competencias o conocimientos ya existentes o arriesgando una apuesta de innovación más radical.

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No hemos mencionado, sin embargo, la dimensión de la apuesta.

Y el tamaño (en este caso el de la apuesta estratégica)… importa, vaya que sí…

Aclaro que no me refiero al riesgo económico que la empresa deba realizar, porque eso va a depender de la situación económica y financiera de cada empresa, de su volumen de negocio, del riesgo o del nivel de endeudamiento que esté dispuesta a asumir (cada caso es un mundo y no hay ni siquiera recomendación posible)…

Me refiero a si el reto debe ser de apuesta discreta (diversificar a un único sector adicional, incorporar una tecnología más a las que ya se dominan o comprometer el desarrollo de un nuevo producto), para decidir después (de nuevo desde cero), si se hace una nueva apuesta o no… o si se trata de una dinámica estratégica continua, una forma permanente de conducir la estrategia de negocio de la empresa.

Fíjense bien que la primera de las opciones es independiente de la cifra de iniciativas que se acometan: aunque en los ejemplos he reforzado el concepto de UNO (un único sector, una tecnología más o un nuevo producto),  el mismo concepto se esconde en realidad si la decisión implica cualquier número discreto (dos sectores, tres tecnologías o cuatro productos).

Como concepto estratégico, diversificar desde un modelo discreto o desde un modelo continuo es la alternativa realmente diferencial y trascendente de cómo entender este asunto  en la empresa.

The Alchemy of Growth”, libro escrito en 1999 por Mehrdad Baghai, Steve Coley y David White (un equipo de consultores que trabajaban para la firma McKinsey & Co.), introdujo un concepto muy interesante que posteriormente ha sido adoptado por grandes compañías (quizá IBM sea la más paradigmática, pero más cerca de nosotros también lo han asumido organizaciones como Telefónica, Endesa o Abengoa, por poner ejemplos): el modelo de los tres horizontes.

El propio Steve Coley, director emérito de la oficina de McKinsey en Chicago, explica los fundamentos del modelo en una presentación interactiva más reciente, publicada en la propia página de la firma.

En el modelo de tres horizontes, los autores postulan que una empresa debe mantener una cartera dinámica de negocios para asegurar la sostenibilidad a largo plazo de su proyecto empresarial. Negocios en grados de madurez muy diferentes, que tienen por delante propósitos y retos igualmente muy diferentes.

La justificación es sencilla: cualquier negocio de cualquier empresa recorrerá inevitablemente su camino hacia la madurez… y en ese punto, el crecimiento se demostrará inviable y la inercia desarrollada por la gestión de las operaciones tomará el testigo que hubiera dejado la innovación en la fase de crecimiento. Más tarde o más temprano, esa fase acabará por decaer hasta convertir al negocio en inviable o al menos hasta que su rentabilidad y su dimensión le hagan perder interés estratégico.

Ciclo vida negocio Geoffrey Moore

La propuesta del modelo de tres horizontes consiste en una idea muy simple: será necesario, en paralelo a la gestión de las operaciones más tradicionales, trabajar en la construcción y crecimiento de nuevos negocios que, en el momento en que sea necesario, estén en condiciones de sustituir tejido industrial caduco y mantener así el crecimiento y el rendimiento empresarial.

El modelo distingue en realidad entre tres tipos de negocio (en función de su nivel de madurez y con retos de distinta naturaleza, como decía antes) que deberían existir en paralelo:

  • Los negocios de Horizonte-1 (H1) representan al “core business” tradicional de la compañía. Son los negocios que se identifican de inmediato al mencionar el nombre de la empresa y los que proporcionan los mayores beneficios y el cash-flow. En ellos, el foco debe ponerse en maximizar el valor remanente. Su reto es rentabilizar al máximo sus activos y su presencia en el mercado.
  • Los negocios de Horizonte-2 (H2) abarcan las oportunidades emergentes, los proyectos empresariales recientemente lanzados que se espera generen sustanciales beneficios en el futuro, pero que para su crecimiento pueden requerir inversiones considerables. Su reto es crecer fuertemente y construir el negocio, adquiriendo una posición relevante en el mercado al que se dirijan y con modelos de negocio de alta rentabilidad.
  • Los negocios de Horizonte-3 (H3) contienen ideas para generar nuevos beneficios que están siendo trabajadas. Por ejemplo, embriones de empresas que tratan de testar la respuesta del mercado a los resultados de un proyecto de investigación, prototipos de negocio o participaciones minoritarias en nuevos negocios o start-ups con potencial. Su reto es crear oportunidades de negocio viables, que vayan alimentando sistemáticamente de negocios H2 a la organización.

3horizontes

La gráfica que lo representa es muy simple, pero deben advertir que el eje horizontal no representa el momento en que cada horizonte debe abordarse (ya hemos mencionado que deben gestionarse en paralelo y en continuo) sino el horizonte temporal en que se espera que el negocio aporte beneficios… y que el eje vertical debe leerse acumulativo (es decir, que el rendimiento del modelo a largo plazo es mayor si se abordan los dos primeros que solo el primero de los bloques y mayor aún si se aborda empresarialmente el impulso de negocios en los tres horizontes).

Los autores apuntan a algunas claves que podrían ser también notablemente diferentes en negocios de los tres tipos y que representan en una tabla como la que sigue.

3horizontes-claves

Hasta aquí la teoría… que no es lo mismo que su práctica. En mi entorno, en los últimos años han proliferado los ejemplos de empresas que optaron por abrir una puerta a la diversificación, a penetrar con nuevas actividades empresariales en sectores y mercados que no les eran conocidos.

Supongo que la crisis hizo a muchos gerentes y responsables de negocio dudar, por primera vez en muchos años (tal vez por primera vez en su vida profesional) de que el negocio por cuya defensa y crecimiento le pagaban quizá no fuera el que garantizara el futuro de la compañía. Por primera vez (quizá) los responsables de las operaciones no tenían la convicción absoluta de que el futuro era suyo.

Pero los años van pasando, la dura realidad de los bajos ratios de éxito de las iniciativas de innovación se muestran como un espejo cada día y las organizaciones y las personas que sobreviven van situándose de nuevo en los espacios mentales que les son propios. No lo critico: es lo natural. Si un gerente no creyera que el futuro de su empresa está en lo que él y su equipo pueden conducir en su negocio… no debe seguir en esa responsabilidad.

Pero lo mismo que observaba hace cuatro años muchas puertas abriéndose… estoy observando en el último muchas de ellas volviéndose a cerrar para limitar la diversificación quizá a un ejercicio único, conseguido estos años con esfuerzo… o a veces cerrándose del todo y retornando al 100% al negocio tradicional.

Desde mi punto de vista, la inmensa mayoría de las empresas han asumido, como mucho, un ejercicio discreto de diversificación (lo que mejora sin duda su resiliencia organizativa para el futuro), pero no han entendido, no han querido o no se han arriesgado a adoptar el enorme potencial que como modelo de estrategia empresarial supone la adopción de una cartera dinámica de negocios.

Nos acercamos al punto en que debamos reflexionar sobre el cómo, porque no cabe duda de que la tarea no es sencilla. El mismo Geoffrey Moore que dibujaba la curva de madurez de negocio que veíamos antes, en un magnífico artículo publicado en el HBR en 2004 titulado “Darwin and the Demon“, ya postulaba en la segunda parte de su artículo que para poder desarrollar actividades de innovación radical o para poner en marcha nuevos negocios en clave de diversificación, era imprescindible concentrar las operaciones tradicionales y orientarlas a la pura eficiencia y desarrollar una estructura paralela que se ocupara de impulsar lo nuevo sin que la inercia de las operaciones lo devorara.

Quizá coincidan con Mr. Moore… quizá lo encuentren muy radical y prefieran otros equilibrios…

Hablaremos de ello en la siguiente entrega.

De momento, llegados a este punto… me van a permitir abandonar aquí el territorio de los conceptos para entrar en la provocación de la reflexión, más propia de este modesto blog.

La verdad… es que no hacía falta irse tan lejos como a McKinsey para enfocar este asunto…

Entre nosotros y muchos años atrás, José Mª Arizmendiarrieta ya dejó dicho que “toda obra humana, por perfecta que sea, lleva impresas las huellas de su caducidad”. Todos los negocios terminan por morir, más tarde o más temprano… y cuando la madurez del mercado, de la tecnología o del producto hace declinar la rentabilidad hasta llevar al negocio a la fase de agonía, conviene estar en condiciones de matar al enfermo antes de que se muera tras largo sufrimiento. La eutanasia de negocio no solo es una alternativa lícita, sino que se puede convertir en la opción deseable.

Es más, si fuera posible, en muchas ocasiones es hasta innovador practicarla mucho antes (y me permito desvestir de ironía el comentario que Carlos García Pando realizaba al post anterior) de que lo hagan los competidores.

¿Les sorprende esta última reflexión, o tal vez están de acuerdo con ella?

Les pido un minuto más para leer algunas reflexiones adicionales, antes de formarse una opinión definitiva:

  • IBM fue la empresa responsable de expandir por todo el mundo el concepto de ordenador personal. Siempre fue una empresa de hardware… hasta que en 2004 se desprendió, mediante venta, precisamente de la que había sido su seña de identidad durante casi 30 años: la división de PC’s. Hace solo unos días ha vendido también gran parte de su división de servidores y hoy es, en la práctica, una empresa básicamente ligada a los servicios y al software.
  • IBM se transformó así de forma radical, pero lo que quizá no sepan ustedes es que dos años antes de vender su división de PC’s y para preparar su ataque a otros mercados con otros negocios de los que desconocía casi todo… se compró nada menos que toda la división de consultoría de Price Waterhouse Coopers, una de las cuatro más importantes del mundo.
  • Desde RIM con su Blackberry, Nokia, Kodak, American Airlines o Barnes & Noble, hasta Panrico, Orizonia o Fagor Electrodomésticos, pasando por fabricantes de máquinas de fax, de lámparas incandescentes o de televisores, comercios de discos o vídeo clubs… todos fueron negocios, en infinita variedad de tamaños y sectores, que tuvieron la oportunidad de sostener su éxito durante muchos años. Todos han caminado o caminan hacia la quiebra. Todos optaron por reforzar su core business y renunciar a aventuras “de riesgo”.
  • De las oportunidades de diversificación que las grandes empresas analizan con seriedad, muy pocas acaban lanzándose al mercado. De ellas, pocas sobreviven a los 5 años de ese momento. La mortalidad a lo largo del proceso roza en muchas ocasiones el 85-90%, con pérdida completa del esfuerzo económico, organizativo y humano puesto en juego en ello. Diversificar es un proceso altamente ineficiente.
  • De las 10 primeras empresas del mundo, 4 no existían en el año 2000. Pero es más, por si les surgen suspicacias sobre la relación entre dimensión y tejido productivo, más del 20% del PIB norteamericano procede de empresas que no existían hace 20 años (o sea, que nacieron cuando muchos de ustedes, estimados lectores, ya estaban probablemente trabajando)… ¡y el porcentaje sube hasta el 40% si consideramos empresas de menos de 30 años! En un país tan distinto como Suecia suceden cosas similares y, en general, en cualquier sector tecnológico en que se fijen el dato es aún más acusado.

Quítense la venda de los ojos: la muerte, por el momento, sigue siendo ley de vida… 😉

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Les invito a leer esta entrevista reciente a Jay Rao, profesor en el Babson College y coautor de un libro que, por referencias muy directas y fiables, es muy recomendable a pesar de un título que quizá tienda a confundir (Innovación 2.0, escrito junto a Fran Chuán).

Me hubiera gustado responder así si me hubieran hecho esas preguntas.

Para finalizar, un vídeo. No es de muy buena calidad, pero ya les digo que me ha costado encontrarlo.

Aplíquense… 🙂

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Tabla resumen de la serie sobre “diversificación como modelo de estrategia empresarial”:

  1. Intraemprender, emprender, innovación… y el concepto de start-up.
  2. La matriz de Ansoff, el concepto de diversificación y su naturaleza estratégica para la sostenibilidad de cualquier proyecto empresarial.
  3. La maduración de cualquier negocio, el modelo estratégico de tres horizontes de McKinsey como cartera dinámica de negocios y la mortalidad… como ley de vida.
  4. Las condiciones habilitadoras para la puesta en marcha de una estrategia de diversificación y los elementos constituyentes de un modelo de promoción de nuevos negocios.
  5. La integración de competencias a través de alianzas, el papel de la hibridación como un origen posible y las alternativas de construcción de nuevos negocios para una empresa.