sensaciones

Vibraciones: una semana intensa

Getxo, Ordizia, Barcelona, Salamanca, Palau-solità i Plegamans, Arrasate-Mondragón y Eskoriatza. Los lugares en los que he trabajado en solo una semana. Añadan Bilbao y Lezama con temas más personales pero igualmente relacionados con el trabajo… y ya tenemos una primera razón para el apelativo de “intensa”. 🙂

Hace mucho que no hago una reseña de un evento donde haya estado y tampoco va a ser hoy el día en que recupere ese hábito, pero si me acompañan en la lectura, les dejaré algunos detalles de la semana que me han llamado la atención.

En una especie de miniaturas de reseña, van a continuación un par de iniciativas singulares, algún trámite inaudito, un extraordinario caso de organización empresarial, una inyección de expectativas positivas o una buena dosis de emocional nostalgia…

Sin detalles, en algún caso por simple respeto a quienes fueron mis interlocutores o a la debida reserva de información sensible, pero también con algún hilo del que estirar… si gustan.

LUNES: Bilbao – Getxo – Ordizia – Bilbao – Barcelona

Cuando queremos comprar algo todos sabemos cómo buscar: un regalo, el pedido del supermercado, unos zapatos, un libro, un coche o hasta una casa. Pero no es tan habitual si se trata de una empresa… y uno siente que ese debe ser un territorio que se mueve en bases de datos estrictamente confidenciales, conversaciones que no son públicas, estrategias de información y desinformación y batallas de intereses no siempre desvelados.

Pues no digo que no sea así (que seguro que lo es y que nuestro proceso acabará “refinándose” y ganando en complejidad), pero sorprende ver que la búsqueda empieza de una forma tan sencilla como la de cualquier otra búsqueda… o casi. Con los parámetros que corresponde a la ocasión, pero “como en zapatillas”, oigan… Y con criterios de filtrado elaborados desde la misma estructura lógica que uno puede usar para seleccionar un hotel de vacaciones. 😮

Este lunes, además y por otros motivos, tuve que firmar dos documentos con sello de “oficialidad”. No se lo van a creer… pero tuve que hacer 183 km. y gastar dos horas de viaje para echar [2-firmas-2] en [2-papeles-2], delante de personas a las que no conocía ni me conocían… y que no me pidieron ni el carnet de identidad. 😮 😮

MARTES: Barcelona – Bilbao – Salamanca

El martes estuvo centrado en una nueva sesión de Co-Society, una edición un tanto especial y algo descolocante (no sé si habría mucha gente de verdad de un club que parece cada vez más confundirse con el paisaje), centrada en la firma de un convenio de colaboración entre el Institute of Next y TusStar Incubator.

La sesión se desarrolló en la sede de Casa Asia en Barcelona, con el propósito de acercarnos la transformación acelerada de una China que ya no es la fábrica del mundo, sino su vanguardia de innovación y desarrollo tecnológico.

Les dejo unas cifras:

  • TusStar ha creado en sus 20 años de existencia más de 100 puntos de incubación de startups solo en China, mas centros en Michigan, Cambridge, Newcastle, Milán, El Cairo, Singapur, Bangkok, Edmonton, Tokio… y otras ciudades en todo el mundo, entre las que desde ahora se encuentra Barcelona. (¿¿¿Atención, Biscay Startup Bay???)
  • Han incubado más de 7.000 empresas, varias de ellas incluso cotizan ya en bolsa… y el retorno multiplica por 10 su inversión.

Claro que, en China… las cifras son siempre de otro planeta:

  • TusStar es solo el 5% de la actividad incubadora de China.
  • Han nacido más de 3.000 nuevos fondos de inversión en el país en tan solo un año.

Hubo más cosas que me llamaron la atención: interesantísimo el planteamiento de construcción de ciudad que el estudio de Vicente Guallart ha desarrollado para un nuevo centro urbano en Shenzhen… y que acaba de ganar en el correspondiente concurso internacional. Autosuficiencia, recuperación e integración urbana de los espacios y dominios naturales y diseño centrado en las personas… a la velocidad humana.

Momentos como éste me reconcilian con el recuerdo de que la arquitectura… pudo haber sido mi verdadera vocación. 😉

MIÉRCOLES: Salamanca – Bilbao

En Salamanca, asistí por primera vez al Startup Olé. Es, junto al South Summit, una de las dos mayores fiestas del emprendimiento que anualmente cierran cita en España, pero… no lo parece, o al menos es lo que opino de esta edición.

Y no me refiero a las startups presentes, no… sino al desastre de una organización increíblemente descosida e improvisada por demasiados lados… incluido el de su CEO. 😮 😡

A ver… montar un sarao como éste en Salamanca tiene un mérito increíble, pero déjenme fundar un poco la visión crítica que les acabo de servir:

  • Yo solo pude asistir el miércoles, la fecha central de los tres días del evento. La tarde anterior recibí un mensaje en la app asociada que venía encabezada por un “Breaking News – Definite change in the schedule for today visit of the President of Spain Pedro Sánchez from 17:00-18:00 PM. All the activities will be posponed until 18:00 PM“. A ver…
    • El Sr. Sánchez no es el presidente de España, o al menos no aún. 😉
    • Aunque lo más importante es… ¿¿¿El mismo día se confirma algo así???
    • Y si no pudo ser de otra manera… ¿debe aplazarse todo por ello, en vez de recibirle desde la organización y autoridades locales de acuerdo a los protocolos adecuados sin interrumpir lo que verdaderamente importa, que es el evento? 😮
  • Pues si ya eso me pareció improcedente… lo que viví al llegar yo al día siguiente me pareció ya directamente de mala educación:
    • A las 10:30 estaba programada la inauguración oficial.
    • El auditorio lleno, llega la hora. Pasan 5 minutos, 10, 15, 20… Nadie en escena.
    • Y entonces aparece Emilio Corchado, a la sazón el citado CEO del asunto… para decir que como el presidente del Gobierno había venido ayer, él inauguró el sarao, y que por tanto no se iba a hacer esa mañana. 😮 😮
  • La cara de pasmo que se me fue dibujando continuó con una primera serie de ponencias institucionales interminables, cansinas, que a nadie le habrán quedado en las meninges sin ningún género de dudas… y que para más inri se alargaron aún más de lo previsto, aumentando el retraso del programa a más de media hora. Y eso, nada más empezar. Más de una hora de absoluta pérdida de tiempo. Y sin disculpas.
  • A mi lado, un conocido ya había decidido marcharse para entonces… y es que lo de Emilio Corchado, además… No me cabe ninguna duda de su dedicación al Startup Olé ni al emprendimiento o a la Universidad, ni de su competencia en muchos aspectos profesionales, pero si me pudiera leer…
    • Conducir un acto público como éste no es lo tuyo, Emilio… Desde el respeto y hasta el cariño, de verdad: hazme caso.
    • La barrera entre lo gracioso y lo que no tiene ninguna gracia es a veces muy lábil, Emilio… y tirar de tópicos porque es lo que toca en el momento (y me da igual que sea la Guardia Civil o el feminismo) puede sonar impostado con más facilidad de la que uno piensa.
    • La diferencia… es lo que define a un profesional, que de esto también los hay… y muy buenos. Incluso me atrevo a regalarte una recomendación: hace poco tuve ocasión de compartir un acto empresarial con Federico de Juan… y es impresionante, realmente impresionante. Es un monstruo. Y hay muchas alternativas…
  • Reconozco que el espacio usado, en la Universidad de Salamanca, es tan atractivo y singular como difícil. Pero precisamente por eso, la señalética del evento en infografías, folletos y espacios físicos debería ser exquisita y simple. Y no lo es. Empezando por la indicación para acreditarse, inexistente como tal (lo que conduce al error a casi cualquiera que acuda por primera vez al sarao), o la relación entre espacios y tipo de acontecimientos, difícil de distinguir (y por tanto de comprender en un minuto).
  • En el espacio para la competición de pitches… también media hora más tarde de la que marcaba teóricamente el inicio de la misma, no había aparecido por allí ningún miembro del jurado. Fue un momento tan kafkiano, que un asistente profesional tomó la iniciativa de pedir voluntarios para formar un jurado emergente… y así se comenzó con esa parte del programa. 😮 😮 😮
  • Los 200 voluntarios anunciados pululaban por todas partes… pero no parecía fácil coordinar algunos acontecimientos, por las conversaciones que se observaban con frecuencia con núcleo en coordinadores… que también eran voluntarios.
  • Varias startups quejándose de que la organización no les había puesto nada fácil el contacto con potenciales socios, clientes o inversores… encima habido teniendo que pagar por prácticamente todo.
  • Y termino con los fallos en la app seleccionada para el evento de este año, Presdo Match, con problemas de visualización y de contacto con startups que reconoció el propio Emilio Corchado en público… pero transmitiendo las disculpas del fundador de la app Eric Ly (también co-fundador de LinkedIn)… en vez de las suyas propias y sin mencionar a nadie más, que es el significado de la elegancia. 😮 😐

Me llevé algunos asuntos interesantes del Startup Olé, las cosas como son… y es una gozada habitar ese espacio y esa ciudad, pero como en una startup que nace y crece con velocidad pero que luego necesita un CEO profesional que conduzca otra etapa, yo le recomendaría a Emilio Corchado (a quien no tengo el gusto de conocer personalmente) que, con la dimensión que esta historia ha alcanzado, le diera una vuelta a ello…

JUEVES: Bilbao – Barcelona – Palau-solità i Plegamans – Barcelona – Bilbao

Una vuelta radical a la semana.

Sobre este día no daré demasiados detalles, porque me siento obligado a la que creo necesaria discreción sobre conversaciones, modelos mentales y criterios de gestión intercambiados durante unas cuantas horas con Xavier Albaladejo.

No le conocía con anterioridad, solo habíamos recibido excelentes referencias de él y de su trabajo, ahora inmerso en el proyecto de Mango Online… pero me pareció una persona extraordinariamente interesante. Escucha intensa, actitud de servicio, determinación e ideas claras en lo básico y mucha humildad profesional pueden describir el regalo de su conversación, independientemente de sus conclusiones.

Llegamos allí tratando de entender si una pequeña luz encendida en nuestras cabezas, que alumbraba la idea de que una empresa ágil es mucho más que una empresa “Agile”, tenía sentido en la forma en que empezaba a dibujarse. Algo de lo que ya he hablado en algún artículo no muy lejano en el tiempo

Xavier y su equipo han dado una vuelta de tuerca más allá de los modelos conceptuales de gestión para crear allí un sistema operativo de gestión y de organización del trabajo distribuido, autónomo, alineado con los retos pero basado en las personas… y ágil para orientarse a un crecimiento intenso, pero sano y poderoso.

Extra-ordinario, en el sentido literal.

Un hilo que les invito a seguir, si pueden.

Y no voy a decir más… 🙂

VIERNES: Bilbao – Mondragón – Eskoriatza – Lezama – Bilbao

Si la semana ya venía cargada de excitaciones, el viernes hizo de broche dorado, con varios asuntos más cercanos pero igualmente de interés.

Profesionalmente y entre otras cosas, algo más de un par de horas se saturaron de conversaciones de futuro que dibujan el arranque de una etapa nueva, que si no llega algún día a brillar no será porque renunciemos a ello sino por nuestras incapacidades y limitaciones personales, que siempre pesan, aunque se aligeren.

Y eso es como aire fresco para respirar, una brisa limpiadora, para mí muy necesaria tras una etapa que, digámoslo así, ha sido poco estimulante e ingrata en sus implicaciones hacia lo personal.

Por la noche hizo acto de presencia lezamalain, la vieja comunidad de aprendizaje que nació en 2004 en el marco del ABC sobre el que tanto he escrito en esta casa. Hacía algunos años que no nos reuníamos todos y 15 años de camino eran la excusa perfecta.

Hay experiencias que marcan de manera indeleble una etapa de tu vida. Hay compañeros de viaje con quienes compartir esas experiencias implica que formen parte de tu historia personal. Y luego hay días en que te encuentras con esa gente con quienes estableciste esos lazos… y de das cuenta de que, aunque los creíste diluidos con los años, renacen como si el tiempo no existiera, en un imperceptible instante infinitesimal. 🙂 🙂 🙂

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Vibraciones: en todo el mundo

No serán este año las mejores voces, esas que nos dejan atónitos ante la delicadeza, la sensibilidad o la perfección vocal, las que nos acompañen en este tradicional post navideño.

Esta vez he preferido elegir 8 villancicos que tienen un valor en su conjunto: se acaban de subir a la red desde muy diferentes lugares del mundo.

Porque más allá de la abrumadora comercialización de estas fechas, más allá de los credos que cada uno tenga o no tenga, más allá del virtuosismo artístico… algo debe tener la Navidad que hace que tanta gente y en tantos lugares culturalmente distantes, nos pongamos a cantar sobre cosas sobre las que no cantaríamos el resto del año, recordando que hay valores que son buenos y que hacen que como humanos coincidamos en ello con carácter universal.

Disfruten de la diversidad. Algo… debe haber de bueno en ponerse un poco cursi al celebrar estos días. 😉

¡Feliz Navidad!

LITTLE DRUMMER BOY – For King & Country, christian rock de australianos de US

CAROL OF THE BELLS – Adioses Jazz Coral, un coro asturiano volando desde Asturias

TRUE CHRISTMAS – Ikay Rocks, cantando un gospel de hoy para el mundo, desde Nigeria

PULKOOTTILEESOW PIRANNU – Sam Kadammanitta, creando uno nuevo desde Malasia

CHOLITO JESÚS – Los Toribianitos, bien acompañados en el villancico peruano por excelencia

JINGLE BELLS – Joshua Edelman, un americano enseñando y haciendo jazz en Bilbao

SANTAN CLAUS IS COMING TO TOWN – Korean Unnie, versionando al humor coreano

CHRISTMAS SONG – Kwan Pa, ritmos africanos, desde Ghana… para poner en bucle

Vibraciones: sueño de una noche de verano

Mi anfitrión caminaba distraídamente a mi lado, mientras me acompañaba al interior de su casa. Era un pasillo ancho, luminoso, de techos altos y grandes ventanales a la izquierda tras los que se adivinaba un frondoso jardín. Supongo que atardecía ya avanzado, porque la luz era tenue, matizada, sin estridencias.

Deduzco que la conversación era en ese momento intrascendente, porque no la recuerdo, pero sí que conservo en mi memoria cómo, en ese momento, frente a nosotros se acercó una figura pequeña, vestida con una túnica marrón oscura que dejaba asomar por la capucha una cara húmeda de lágrima, con la tristeza instalada en cada facción de la misma pero sin emitir sonido ni gesto alguno. Nos desbordó sin mirarnos. Me di la vuelta y seguí su caminar unos breves segundos. La figura pequeña alcanzó un recodo oscuro y se acercó a una especie de caja sin tapa, como una cama cuadrada en cuyos bordes se levantara una pequeña muralla de paredes gruesas pero de baja altura. Se acostó boca arriba en su interior con movimientos modulados, suaves, continuos, casi imperceptibles. Y sin decir ni una palabra, en solo unos segundos se fue confundiendo con el aire hasta desaparecer.

– “¿Quién era?”, pregunté a mi anfitrión.
– “Un sueño que ha muerto”, me respondió. Y me pareció una imagen bellísima.

– “¿Y los sueños vivos?”, volví a preguntar.
– “Depende”, volvió a responder. “A los sueños a corto plazo los verás cuando menos lo esperes. Son unas figuras blancas que están siempre correteando entre ellos, riendo y jugando… Nunca paran, así que aunque los veas en un lugar de la casa, si vuelves a mirar solo un instante más tarde, probablemente ya no los veas, porque ya no estén allí. Pero no te preocupes… estarán en cualquier lado”.
“Los sueños blancos son así. Si miras sus caras, verás que son todos diferentes, pero no podrás recordar ninguna ni serás capaz de decirme qué rasgos diferencian una de otra. Eso es porque la memoria suele cargarse de pasado y ellos no están ahí”.

– “¿Y los sueños a largo plazo?”, terminé como obviedad.
– “Ah…”, sonrió. “Esos son invisibles. No podrás ver su cara, por tanto, pero siempre sabes dónde están: a tu lado. Un sueño a largo plazo no puedes verlo pero lo sientes, siempre contigo, siempre fiel. Dime la verdad, ¿no están aquí?”.

Mi anfitrión se dirigió entonces al interior, más en penumbra, mientras me dejaba un instante disfrutar de la plenitud de la paz…

– “Recuerda solo que los sueños que mueren son tanto a corto como a largo plazo”, me dijo dándose la vuelta.

Y entré.

__________

PD: Transcripción de mi recuerdo de un sueño real de una noche de verano. No quiero que tenga ningún significado. Ya no recuerdo mis sueños al despertar.

Vibraciones: contrastes

Llevo unos días rodeado de contrastes. La mayoría inesperados… o al menos inesperada la sensación que me produjeron. Son muy diversos: no todos los he vivido personalmente y no tienen nexo común de ningún tipo. Es verano y no son días para escribir sesudas reflexiones, así que prometo no ser exhaustivo ni en la relación ni en los detalles… a ver si consigo que cosas que no les importan en absoluto, al menos les llamen un poco la atención. 😉

A modo de cinco futesas, cinco… empecemos.

FAMILIA Y TRABAJO

Sin entrar en porqués, que no vienen al caso, la semana pasada tenía previsto haber estado miércoles y jueves de actividad familiar en la isla de Mallorca, o más concretamente en Palma capital. Y así fue… casi.

Solo dos veces había tenido que ir a Baleares por razones laborales en toda mi vida… y oh casualidad… resultó inevitable que tuviera que ocupar el jueves en una reunión de trabajo ciertamente importante… en Palma.

El contraste entre el paseo nocturno del miércoles entre Porto Pi y Es Baluard, la cena en una terraza junto a la bahía, o el desayuno del mismo jueves mirando los perfiles de la catedral o la terminal de cruceros… frente a la sala de reuniones de media hora más tarde… fue desconcertante.

La verdad… Cuando llegué y vi a dos compañeros allí, tuve la certeza de que estaban fuera de sitio, puedo jurarlo. Como yo mismo.

Treinta minutos antes estaba en familia mirando el mar. Está claro que el cambio de ubicación física fuerza tonos de contraste…

EL TAXI, BILBAO Y PALMA

Sí, sigo en Palma.

Nuestras gestiones familiares nos llevaron al entorno del Parc de Ses Fonts, en el barrio de L’Oliverar. Puro ensanche, un área residencial, plenamente urbano… nada cutre o degradado, como pueden ver en las imágenes.

Habíamos advertido ya la dificultad de encontrar un taxi en Palma en esta temporada estival, donde con frecuencia los disponibles son escasos por el contrapeso que supone para la profesión la temporada baja. De hecho, nos habíamos descargado la correspondiente app para saltarnos el trámite de la telefonista y la saturación de las líneas telefónicas.

Pues ni por esas… El teléfono imposible, en las dos asociaciones de radio-taxi más reconocidas no cogía nadie. Probamos con la app junto al Parc de Ses Fonts, en la calle de Miquel Arcas, en la de Alfonso el Magnánimo… Más de 20 minutos de espera.

Y al día siguiente, tras una larga reunión de trabajo y a eso de las 3 de la tarde en el barrio de Son Oliva, ni en la calle de la Concordia, ni en Eusebio Estrada… Más de media hora para, finalmente, conseguir conectar por teléfono con la operadora de una de las empresas… que nos explica que se han anulado las peticiones de la app… ¡¡¡porque esa zona no tiene cobertura de radio-taxi!!!

Tengan ustedes la santa paciencia de introducir en Google Maps cualquiera de esas calles, vean dónde están situadas… y alucinen con esa respuesta.

Aparte de la penosa experiencia de usuario con la app, que de eso no toca hablar hoy… tratándose de un servicio público, todavía estoy con los ojos como platos.

Eso en Bilbao, desde luego, no pasa.

MUJER Y TAXI

Ya ven que voy enlazando una cosa con otra. 🙂

Esta vez es una simple observación. En los últimos 10 días, además del viaje a Palma he tenido que hacer otro a Valencia, lo que en ambos casos me ha obligado a coger numerosos taxis.

Han sido 8, para ser preciso: 2 en Valencia y 6 en Palma.

Uno de los de Valencia y cuatro de los de Palma fueron conducidos por mujeres. El contraste con la situación que vivo en mi entorno de Bilbao o en el mismo Madrid es más que llamativo: encontrar una mujer detrás del volante es en estos sitios poco más que una anécdota.

Para que se hagan una idea, mi hija, con 19 años, no pudo contenerse al bajar del primer taxi de Palma: “es la primera vez que cojo un taxi que conduce una mujer”.

La proporción de mujeres taxistas debe estar en España por debajo del 2%.

Y es que no entiendo muy bien por qué, pero desde luego eso que me ocurrió en Valencia y Palma… al menos en Bilbao aún no pasa. 😦

AMAIA Y EL REAL

Regreso de Palma y leo la noticia de que el sábado 28, Amaia Romero, reciente ganadora de OT, iba a dar un concierto en el Teatro Real de Madrid.

Les supongo conocedores, aunque sea vagamente, del fenómeno OT 2017 y de la propia Amaia Romero, Eurovisión mediante… pero si no es así, les recomiendo dedicarles unos minutos en internet o, en caso contrario, simplemente saltar de capítulo.

No me dirán que Amaia Romero y el Teatro Real de Madrid, en sus propios términos, no son en sí mismos un fabuloso contraste…

A ver… a los 19 años, Amaia, una mujer aún sin salir del todo de la adolescencia, que acaba de ganar un concurso de televisión en busca de intérpretes musicales con talento, anuncia que, acompañada de una banda con cierta solvencia (The Free Fall Band), va a dar un concierto en el Teatro Real de Madrid. Sin material propio, presentará versiones de temas con un programa esencialmente ecléctico.

Dicho un poco a lo bruto (que no se me enfade nadie), es como si una de las numerosas bandas que tocan por los pueblos en esas noches festivas de romería de verano, anunciara su concierto en el Real.

Pues oigan… lo ha hecho. Llenazo, con todas las entradas vendidas en pocas horas. Y no crean que el Teatro se llenó de adolescentes fanatizados por OT, no… Si tienen el gusto de buscar algunos vídeos de su recital, observarán al menos en las primeras filas muchas calvas, canas y teñidos cuidadosamente cardados como los que van adornando cada vez con más frecuencia las testas de mi respetuosa generación. 🙂

Pero lo que más impresiona es la valoración posterior del concierto: sesudos críticos unánimes sobre la grandeza del espectáculo que se hizo corto, mágico, emocionante… Y ella, humilde, exquisita, sencilla, sublime…

Sin material propio. Y en el Real.

AMAIA ROMERO

Déjenme que termine con Amaia de nuevo… porque esta mujer es un contraste en sí misma… 😉

No tengo que dar muchas explicaciones. Basta con que escuchen el Zorongo Gitano (la canción de Lorca interpretada en su día con la voz de la Argentinita) y el Bang Bang (el tema de Cher escrito por Sonny Bono) interpretados en el citado concierto del Teatro Real, para descubrir el significado de lo ecléctico, desde la diversidad pero con estilo propio. Se lo dejo fácil, en dos vídeos que van al final de este post.

Un último detalle: algunas de sus compañeras de OT no han perdido ocasión en las últimas semanas de tachar al compositor e intérprete de reguetón Maluma de machista y de declarar que no cantarían con él por sus letras y por contenidos que denigran a la mujer (opinión que, sinceramente, con cierta frecuencia no es difícil compartir).

Solo han pasado unas semanas de esas críticas… y Amaia Romero se lleva nada menos que al Real una versión del “Felices los cuatro” de Maluma, convirtiendo el reguetón original en una deliciosa versión poppy

Con un par.

Pa’ carácter, yo, oigan…

Verano de contrastes…

¿Gustan?

Vibraciones: 18 años

Kenia, desde los inmensos parques nacionales hasta las costas de Mombasa, cayó en 1996. El paraíso de Tahití, Bora Bora, Huahine o Rangiroa, en los arrecifes de coral de la Polinesia Francesa, en 1997. Noruega, con sus glaciares y fiordos en el camino hacia el Círculo Polar Ártico, en 1998.

Y el primer hijo, en 1999, un año antes del segundo.

Los tres viajes anteriores corresponden al último de soltero, el de bodas y el primero de casado. Los últimos viajes en pareja… hasta este último diciembre en que recuperamos la iniciativa en Venecia… 🙂

Han pasado 18 años en los que todo ha rondado alrededor de la familia que enseguida acabó siendo de cuatro. Aunque salpicado el camino a veces por ciudades como Londres, Madrid, París, Barcelona, Toledo, Cáceres, Valencia, Santiago o Roma, los destinos de verano también han cambiado en este periodo: Huelva, Málaga, Baleares o sobre todo Canarias, son paisaje en nuestras fotografías. Lo importante, sin embargo, no era el lugar… sino la impronta de la familia, sobrada de capacidad para llenarlo todo a medida que se transforma y crece.

Venecia ha sido la conciencia de que también esta etapa de 18 años, intensa, fructífera y rica en desafíos, problemas y gozos, vendrá seguida de otra. Aún no de forma completa, porque seguirán algunos años más de vacaciones y viajes familiares, pero sí progresivamente inevitable.

Venecia ha sido paladear otra vez la experiencia de viajar por placer sin sentirse responsable más que de uno mismo…

Ni mejor ni peor, pero distinto. 😉

PD: Huy… éste es el año 18. 😀

Vibraciones: el desastre aeroportuario (… y de “norwegian”)

Era mi primer contacto con Norwegian, una compañía aérea que asaltaba el aeropuerto de Bilbao con horarios y precios excelentes. Como ven en la imagen del tweet, aquel martes del pasado noviembre estaba uno predispuesto a perdonar incluso 2 horas de retraso, a cambio de una experiencia de vuelo gratificante…

Semanas más tarde vino un segundo vuelo también con retraso y días después una cancelación con varias horas de espera para viajar en el siguiente… pero sobre todo con explicaciones escasas, muy tardías, poco creíbles y abiertamente contradictorias, que es lo que más cabrea, porque uno siente que le están tomando el pelo.

En consecuencia, decidí vetar a Norwegian para mis viajes… y así ha sido hasta esta misma semana en la que (oh, carne débil…) decidí darles una nueva oportunidad.

Un reto a la serendipia en Barcelona a media mañana me permitía salir con Vueling a una hora razonable, pero el afán de aprovechar el viaje me llevó a concertar otra reunión a la tarde… y eso dibujaba la propuesta horaria de regreso con Norwegian como una tentación de excelente encaje. Así que caí… 😉

La verdad es que el pasado martes (el día antes de mi viaje) ya me cancelaron la reunión de la tarde… así que igual tenía que haber empezado a pensar que todo el plan del día se empezaba a torcer y que eso solo era el comienzo, jejeje… pero uno no es supersticioso, qué se le va a hacer. 😛

El miércoles comenzó con el embarque en el Vueling VY 1421 de las 09:05, con todos dentro del avión un buen rato sin que pasara nada de nada, acumulando un retraso que en Barcelona ya fue de 25 minutos. El tráfico de la ciudad no ayudó precisamente a recuperarlo, así que llegué a mi cita un cuarto de hora más tarde de lo acordado… aunque el encuentro se celebró satisfactoriamente: hasta aquí, todo bien.

Luego me tocó “gastar” el tiempo que quedaba hasta las 18:30, claro, dada la anulación de la reunión de la tarde, así que después de comer un poco, empleé el tiempo lo mejor que pude en una tarde donde la humedad del verano mediterráneo se hacía notar. En fin… tras 5 horas de paréntesis vacío, vuelta al aeropuerto, a donde llegué a las 19:00, con tiempo sobrado para coger mi vuelo de regreso con Norwegian (D8 5734), de las 20:20.

Y aquí empieza la historia…

Puede que alguna hora o detalle se me bailen en la memoria, pero básicamente, esto que sigue es lo que pasó:

  • A la hora prevista para el embarque, dos azafatas de tierra de Norwegian estaban en el mostrador de embarque, pero todos veíamos que el avión aún brillaba por su ausencia en el extremo del finger. Al poco tiempo, nos comunicaban por megafonía que traía un cierto retraso debido a las condiciones climatológicas… y que la nueva hora prevista de embarque era las 20:00, lo que suponía unos 20 minutos de retraso.
  • Hacia las 19:30 había empezado a llover con fuerza en el aeropuerto de Barcelona, una tormenta de verano que duró los 10 minutos de rigor (literalmente), para dar paso de nuevo al sol. Poco después actualizaban la información y anunciaban que la llegada del avión se preveía para las 20:22. Sí, sí… “a-y-22”, así de exacto.
  • Visto que a esa hora seguía solitario el extremo del finger… volvieron a indicarnos por megafonía que, por causas climatológicas adversas, el retraso sería mayor y que se suministraría nueva información a las 21:00.
  • En ese momento, entre nosotros empezaron a cruzarse llamadas con familiares en Bilbao, quienes nos informaron de que había un fuerte viento, una de esas galernas que hacen de los despegues y aterrizajes en Loiu un parque de atracciones circunstancial… así que asumimos que ese era parte de nuestro destino del día y que tocaba esperar.
  • Esperar… hasta que, a las 20:50, nos informaban de que la hora estimada de embarque pasaba a ser las 22:00. Al mismo tiempo, un mensaje en los móviles actualizaba la información del vuelo (vía app de la compañía) notificando la salida del mismo para las 22:30.
  • En ese momento, me dirijo a una de las azafatas para pedirle un vale que nos permita tomar algo para cenar (ya que la hora a la que llegaremos a nuestras casas va a ser realmente tardía, muy probablemente por encima de las 24:00 para muchos), dado que “ya hay más de dos horas de retraso acumuladas para el vuelo“. Su respuesta inicial es que “no han pasado dos horas de retraso“. Cuando le muestro la notificación en el móvil de salida a las 22:30 (cuando el horario inicial era las 20:20)… me responde que sí, que entonces tengo razón… pero que “el límite de retraso son dos horas y media, no dos horas“. Insisto (aunque no discuto por no enredarme en ello), pero ella sigue en sus trece. Como pueden comprobar en la propia web de Norwegian, era mentira.
  • Mi comentario final en esa conversación fue que mejor sería que no tuvieran que darnos el vale transcurridas dos horas y media, porque eso significaría que el avión se retrasaba al menos hasta las 23:00… y eso implicaría que, con el aeropuerto de Bilbao cerrado (lo cierran a las 24:00) se cancelaría el vuelo. Su respuesta fue que, en efecto, “más vale que no tengamos que darles un vale, por el bien de ustedes“. De su frase y de su expresión facial, yo asumí que la probabilidad de que se cancelara… era muy alta. Pero me callé y me fui.
  • A las 22:12 corrió el rumor (algún pasajero había hablado con un familiar controlador) de que el avión acababa de aterrizar en el aeropuerto de Barcelona… pero no debió ser así, porque no llegó a la puerta de embarque hasta las 22:34.
  • A las 22:47, asomados a los cristales, comenzamos a ver cómo subían nuestras maletas a la bodega… y algunas personas volvieron a preguntar a las azafatas si realmente tenían confirmación de que iban a recibirnos en Loiu, recibiendo respuesta afirmativa, asegurando que en Bilbao habían confirmado que esperaban.
  • Pocos minutos después, en efecto, comenzaba el embarque. Primero tuvieron que acomodar a una persona mayor, recién operada, que iba en silla de ruedas. Eso justificaba unos minutos añadidos para el proceso de embarque… pero no que cuando las filas 1-15 comenzamos a entrar, tras haber pasado ya filas posteriores a la 16… observáramos que aún todo el mundo estaba en el finger y nadie había entrado. No recuerdo un embarque tan largo en toda mi vida. No puedo asegurarlo con total certeza, pero créanme que se aproximó… ¡a los 45 minutos!
  • A las 23:25 me dije a mí mismo que era un desconfiado: el embarque quedó completo, las puertas del avión se cerraron y el finger se retiró. Peeeero… nada más se movió.

  • A las 23:40, el capitán nos informa por la megafonía del avión de que Loiu cierra y que el vuelo queda cancelado. Lo hace sólo en inglés.
  • Brama el pasaje… y otro miembro de la tripulación pide disculpas y comunica (esta vez en castellano)… que el avión había sido desviado al aeropuerto de Palma por condiciones climatológicas adversas… ¡en Barcelona! Que retornaron a El Prat cuando les dieron permiso y que esa había sido la causa del retraso.
  • Los pasajeros, molestos por no haber sido informados hasta ese momento de la situación real, pero en escrupuloso orden, abandonamos el avión con el mensaje de que a la salida nos darán instrucciones.
  • A la salida no hay nadie.
  • Cuando ya todo el mundo ha salido (casi 15 minutos después) y nadie sabe qué debe hacer, una de las azafatas aparece para decirnos que allí no va a ir nadie a resolver nada, que tenemos que ir a la oficina de Norwegian, que está hacia la salida.
  • Nos ponemos en marcha y nos paramos en la oficina que la compañía tiene en la zona de recogida de equipajes. Está a medio cerrar y tampoco hay nadie. Por fin vuelve a aparecer la azafata para decirnos que la oficina a la que tenemos que acudir, tras recoger las maletas, es la de ventas que está en la terminal de salida, fuera de la zona de facturación.
  • Todos en marcha de nuevo y, por fin… parece que hemos llegado al lugar adecuado: una oficina con las dos azafatas de tierra atendiendo (uno a uno), a una fila de casi 200 pasajeros, más un hombre como tercera persona de refuerzo. Las 00:30 aproximadamente, con 35% de batería en el móvil (los pocos enchufes disponibles, como podrán adivinar, todos ocupados), unas 80 personas por delante y unas 100 por detrás… y con mi mejor esperanza cifrada en dormir 3 o 4 horas y pillar el primer vuelo posible de la mañana.

  • El hombre de refuerzo sale de la oficina para preguntar a la cola si hay gente dispuesta a ir en autobús hasta Bilbao, que están intentando poner uno. Nos informa de que se está tratando de reubicar a los pasajeros en los vuelos de la compañía de las 07:50 y 16:30 del jueves, pero que no habría sitio para todos salvo que hubiera suficiente gente como para llenar un autobús. Con la condición que le ponemos de que saliera a la 1 y media o las 2 de la mañana y no a las 6 (“por supuesto, por supuesto”, nos dice), a la altura de cola en que yo estaba ya sumaba 28 voluntades, con lo que no hay duda de que gente había… pero del autobús nunca más se supo.
  • Algunas personas, en la cola, son capaces de gestionar el cambio de la reserva online, a través de la web de la compañía. Sin embargo, sin que se sepa muy bien la razón, a algunos les aparece la opción de cambio y a otros no. A mí, no.
  • Por esa razón, la cola aldelgaza algo por delante y por detrás. Los afortunados logran incluso obtener tarjetas de embarque en un mostrador de facturación aún abierto.
  • ¡¡¡Me toca!!! 01:50 de la madrugada y mi cara se pega a la ventanilla.
  • Una de las azafatas me informa de que ya no quedan plazas en los vuelos de Norwegian del jueves. Me ofrece la posibilidad de ir en un vuelo de Vueling a las 07:10, en el que ha comprobado que hay plazas libres, pero me informa de que no puede confirmarme el billete ni darme el localizador porque Vueling no responde a sus requerimientos.
  • Le pregunto por el hotel y me dice que están teniendo muchas dificultades pero que han conseguido un hotel en Blanes. Eso sí, me informa que el hotel está a 2 horas de viaje en coche.
  • Pienso dos veces lo que me han dicho, porque lo primero que entiendo… me parece que no puede ser, que es mi cabeza que ya no está fresca. Pero sí, sí que es.
  • Le digo que si me está tomando el pelo, que son casi las 2 de la madrugada y que me ofrece un hotel para el que debo emplear 2 horas en ir más 2 en volver… teniendo que estar de nuevo a las 6 en el aeropuerto de Barcelona.
  • Le digo que si no se da cuenta que lo único que voy a poder hacer en el hotel es entrar y salir de corrido por la puerta giratoria (si es que tiene), que ni el check-in… y me responde que “es lo que la compañía me está ofreciendo“.
  • Le digo que lo que me está ofreciendo es una burla, no una solución a la que legalmente están obligados, pero su respuesta es la misma anterior.
  • En la ventanilla de al lado, el otro pasajero reacciona de la misma manera.
  • Como sigo insistiendo, me dice que si prefiero que me diga que no tiene hotel… y le digo que por supuesto que sí, que prefiero que me diga que no puede cumplir con su obligación a que trate de engañarme con un “cumplimiento” formal pero inviable.
  • Una pasajera pide la dirección del hotel de Blanes porque piensa alquilar un coche para ir hasta él. Le dicen que espere unos minutos y se la darán.
  • Bloqueadas las dos ventanillas, sin movernos, la azafata me amenaza con llamar a Seguridad para que me haga a un lado y ella pueda seguir atendiendo a los pasajeros restantes.
  • Mientras tanto, otra pasajera se ha acercado a la otra ventanilla y le dan un detalle más: pueden poner un coche para llevarla hasta el hotel de Blanes si opta por un vuelo de Vueling a la tarde, pero el retorno del hotel lo tiene que hacer por su cuenta. Literalmente le dicen que “puede coger un tren“.
  • El nivel de cachondeo sube… me pongo de espaldas a la ventanilla y comienzo a explicar educadamente al resto de la cola lo que nos están diciendo…
  • En ese momento, la otra azafata se acerca y me dice que puede asegurarme el vuelo de Vueling de las 07:10 aunque no pueda darme el localizador. Me pide que vaya al Caffé di Fiore del fondo (la única cafetería que permanece abierta a esas horas en la terminal 2) con el vale de 15€ y se compromete a ir ella allí cuando tenga los billetes para entregarnos los localizadores. Me dice que han hecho todo lo posible por encontrar hoteles, pero que no hay ni una habitación disponible.
  • Me rindo. Acepto.

  • En la cafetería solo estamos gente con vuelos cancelados (quién, si no, iba a estar allí a esas horas…). Una pasajera escoge un café, un zumo y un bollo… y pide que le den el cambio, porque eso no valía 15€. La respuesta del camarero es que no está autorizado a dar cambio contra un vale. La pasajera le recuerda que el Caffé di Fiore ingresará los 15€ completos y pide entonces que le haga un vale por la diferencia (para volver luego), pero la respuesta es que por política de empresa, “no se dan vales“.
  • La gente, en una nueva cola, se empieza a incomodar por la espera y finalmente la clienta acepta renunciar a la diferencia… pero a partir de ese momento, cada persona empieza a coger “toblerones” y barritas de chocolate y cosas así, que nadie necesitaba, para completar los 15€… y que al menos no hicieran negocio con nuestra desgraciada situación.
  • Hasta donde sabemos, a la pasajera que pidió la dirección del hotel de Blanes no se la han dado todavía (al menos, una hora después de pedirla es seguro que no la tenía). Comenzamos a sospechar que el tal hotel de Blanes ni siquiera existe… y las teorías conspiranoicas se apoderan de las conversaciones. 😮
  • Son las 03:55 y no ha venido nadie a darnos los localizadores. Cruzamos de nuevo toda la terminal para acercarnos a las ventanillas de Norwegian… y ya: nos dicen que ya tienen los datos de Vueling. Nos dan un localizador, con instrucciones para coger el bus que nos lleve a la terminal 1, con salidas cada 20 minutos.

  • Las cabezas empiezan a dar vueltas, porque a esas alturas no es cuestión ya de fiarse de nada. La sombra de un posible overbooking sobrevuela y nos tiramos como locos a intentar el checking online en la app de Vueling.
  • A mucha gente no le permite hacerlo porque se han hecho casi 30 reservas con el mismo localizador… y la app dice que no se pueden gestionar los checking online con ese número de gente.
  • Mi móvil está al 18% de batería, pero lo intento. ¡Me deja! Estoy junto a la pasajera de la cafetería, selecciono nuestros dos nombres de la lista y pido las tarjetas de embarque… En efecto, me descarga dos tarjetas de embarque… ¡pero no son las nuestras, sino las de otros dos pasajeros! Nuestro gozo, de nuevo en un pozo.
  • Por fortuna, intentamos realizar la operación de nuevo… y observamos que, aunque no nos deja obtener las tarjetas de embarque, tenemos asiento asignado. Respiramos… el porcentaje perdido de la batería del móvil había merecido la pena. 😉
  • 05:15 horas, terminal 1. Al checking electrónico le pasa como a la app: no funciona con un grupo tan grande bajo el mismo localizador, así que nueva cola: la de los mostradores de facturación para obtener las tarjetas de embarque en papel… y por fin sin problemas, en los asientos asignados vía app.
  • Embarque y vuelo a Bilbao, sin incidencias. A mucha gente aún le quedaba coger su coche para ir a Santander o a Donostia.
  • 09:10 del jueves 29 de junio. En mi casa. No hay mal que por bien no venga: no saben lo bien que sienta una ducha tras 28 horas en pie y sin cerrar un ojo. 😛

Tengo los papeles para tramitar la correspondiente reclamación y ya me han advertido que, además, es conveniente hacerlo a través de su página web… o que todo es inútil si no la presento ante la oficina de Consumo. Pero, aparte de contarle todo esto a mi agencia de viajes este próximo lunes… no sé si haré algo más. Lo que me apetece, después de escribir este largo post, es olvidarme del asunto.

En cualquier caso, terminaré con una lista de preguntas para las que aún no tengo respuesta:

  • ¿Cuándo supo exactamente Norwegian que el vuelo que llegaba desde Bilbao iba a ser cancelado?
  • ¿Cuándo supo que se había desviado a Palma y por qué no informó a nadie de ello?
  • ¿Existió confirmación desde Loiu de que iban a esperar su llegada, a pesar de que ésta se iba a producir después de las 12 de la noche?
  • Y en ese sentido… ¿No tomaría la decisión el propio piloto, porque simplemente ya no consideró oportuno volar a esa hora?
  • O aún peor… ¿Tardaron tanto en embarcarnos y nos desembarcaron a continuación, solo para que encajara en horarios la indecente proposición de un hotel a dos horas de viaje, teniendo 4 para volver al aeropuerto, de forma que nadie optara por ir a él y Norwegian no se gastara un euro que pudiera evitar gastar?
  • ¿Existió, en realidad, ese hotel disponible en Blanes?
  • ¿Seguro que no era posible encontrar habitación alguna, no ya en Barcelona, sino en Sant Cugat, Manresa, Sabadell, Mataró, Badalona, Granollers…?
  • ¿Llamó realmente alguien a algún lugar buscando un autobús?
  • ¿Cómo es que una solución como la del autobús, no está sistemáticamente acordada como medida de contingencia para cuando pasen estas cosas?
  • ¿Será un buen negocio abrir una cafetería en un aeropuerto de madrugada, para facturar tickets que no se consumen?
  • ¿Habrá alguna vez apps de compañías aéreas que funcionen normalmente sin errores?
  • Y por último… ¿Cómo es posible que por no prolongar 30 o 40 minutos una jornada laboral en un aeropuerto como el de Loiu, se opte por dejar a 200 personas tiradas en un aeropuerto toda una noche a 600 km de distancia? (y que no me vengan con monsergas con el cansancio de los controladores… que no hay quien se crea que 8 horas es totalmente seguro y que 20 minutos más ya no… o que no hay manera de establecer coberturas para estos casos, que ocurren con demasiada frecuencia cada año).

En fin…

Vibraciones: a veces… esa imagen

En algún momento de hace ya más de treinta años, decidí por fin acoplar un trípode a mi querida y espléndida Minolta (analógica, por supuesto) y salir en solitario por la ciudad. Unas veces de noche y entre juegos con el tiempo de apertura del obturador, otras de madrugada para captar esa luz blanca que despierta a la ciudad…

El trípode me acompañó con frecuencia durante algunos años en mis viajes y mi cámara siempre estuvo preparada buscando el detalle, el desenfoque, ese momento que siempre aparece cuando lamentas no tener tu máquina a mano.

Casi nadie a quien doble en edad entenderá esto, porque los smartphones lo han cambiado todo, pero conservo esa capacidad de disfrutar de los detalles escondidos en lo que veo. A veces… esa imagen que penetra por la retina… te pide de algún modo que la protejas, que conserves su belleza adoptándola para ti, que guardes su diferencia o su efímera presencia más allá del momento en que muestra visible su singularidad.

Ahora desde el móvil, sin la calidad ni el trabajo artesano de entonces, pero con el mismo espíritu de capturar el momento, con frecuencia sigo tomando fotografías de objetos e imágenes que no tienen más sentido que ése. No son instantáneas de obras de arte ni edificios históricos, no son de amigos ni familiares ni personas con las que he compartido unas horas, no son de paisajes grandiosos ni escondidos, no son puestas de sol, ni marinas, ni bodegones, ni mercados, ni abarrotadas calles comerciales, ni espectáculos, ni fiestas, ni alimentos, ni flores…

Todo eso también llena mi archivo de fotos, pero no hablo de ello en este post. O sí pero no… Me refiero más bien a objetos cotidianos, vistos por un momento de una forma diferente que me invita a sumergirme en ellos desde esa ilusión visual.

No busquen calidad en las imágenes que vienen a continuación. Ni siquiera he hecho una buena selección de las muchas instantáneas que guardo en infinitas carpetas de fotos…

Ayer, alguien me dijo que en el ámbito profesional, y a pesar de mi carácter sanguíneo y apasionado, mi desempeño es siempre infinitamente racional, 100% racional.

Que no había “arte”.

Y yo pienso que quien me lo dijo… no supo buscar bien. 😉

Y también que a mi pesar… puede que lo tenga bien escondido.

AGUA

CIELO

DEVOCIÓN

FAMILIA

FRESCO

FUEGO

HIELO

HOGAR

HUECO

HUMEDAD

LUZ

MEDICINA

MEDUSA

MÉXICO

MOLDE

NOCHE

RITO

SOL

Y sí… son 18. 😉