valores

Vibraciones: el trabajo va cambiando

Tanto anunciarlo… y va llegando a la vida “real”: les voy a citar en este artículo tres anécdotas que he vivido personalmente en relación al mercado de trabajo, solo en lo que llevamos de año.

Y lo haré sin comentarios ni valoraciones personales, aunque advirtiendo de que la literalidad del texto puede que no se compadezca fielmente con cada detalle (la memoria no da para tanto)… lo que por otra parte considero franca y absolutamente irrelevante.

Solo pasen… y juzguen.

  • Caso 1 – Empresa industrial vizcaína, dedicada al sector eléctrico. Proceso de selección de un nuevo ingeniero para el área técnica.

El primer candidato seleccionado (trabajando en la actualidad y con experiencia previa en trabajos homologables al ofertado en un par de empresas) renuncia finalmente a la propuesta de trabajo porque busca un entorno de desarrollo de proyectos con mayor autonomía de gestión y decisión, con estructuras ágiles y no tradicionales.

El segundo candidato al que se le ofrece el trabajo (un ingeniero joven con poca experiencia laboral pero buena proyección) declina finalmente aceptarlo porque aspira a un trabajo “más creativo”.

Contrataron al tercer intento. ¿??

  • Caso 2 – Empresa industrial con plantas en varios países. Comentario de un alto directivo con responsabilidad sobre una planta situada en México.

Tenemos problemas para contratar ingenieros que se han formado en USA.

Llegan esperando encontrar entornos móviles de trabajo, documentos consultables desde su tablet, monitorización de datos en tiempo real… y se encuentran con modelos lean, eso sí, pero con aplicaciones a medias, estándares en papel y registros a bolígrafo.

A nosotros, los de la industrial pero vieja Europa… ¡nos ven anticuados!

  • Caso 3 – Constructor de automoción con planta de montaje de vehículos en una capital española. Comentarios de antiguo directivo de RR.HH. sobre captación de talento en su empresa para el desarrollo de soluciones de fabricación avanzada (o industria 4.0).

Como todas las empresas, hemos definido y desplegado nuestra estrategia de fabricación avanzada, incluyendo analítica de datos e inteligencia artificial. Sin embargo, hemos tenido muchas dificultades para captar el talento necesario, a pesar de ser la empresa deseada, el referente de la ciudad y la región durante décadas.

Hemos tenido que abrazar un cambio muy importante en la forma en que gestionamos nuestros proyectos y en especial los relacionados con estos temas, porque ya no éramos atractivos. Los ingenieros especializados en ello ya no quieren trabajar en estructuras de trabajo tradicionales y, sencillamente, no conseguíamos contratarlos. En definitiva, estamos implantando con gran intensidad esquemas de trabajo ágiles con retos que aporten otro sentido a su trabajo.

¿Cómo lo ven?

¿Me cuentan alguna de las suyas?

Vibraciones: diferente Navidad

Diciembre ha sido siempre el mes en que uno de los artículos de este blog se relaciona con la Navidad. Es quizá el único periodo del año al que se reconoce universalmente un sentido (o al menos un barniz) espiritual, tanto si se mira desde lo religioso, para quien lo sea, como incluso desde lo profano, entendiendo como espiritual la llamada a la celebración familiar y social, el compromiso con buenos propósitos personales alineados con el cambio de año o incluso el intercambio de regalos como demostración de afectos, cariños y amores… al margen de exhibicionismos comerciales.

Voy a repetir que me gusta la Navidad. Nada es perfecto, pero para mí, queridos lectores, disfrutarla tiene mucho (pero mucho) más de bueno que de mirada negativa, a poco que uno lo desee… y ablandarse para aceptar el juego ñoño de villancicos y la sobrecarga de adornos que extendidos al año saturarían nuestra capacidad de percepción, es volver a la conciencia de que ser buena gente (al menos moderadamente) es posible, genera una íntima satisfacción… y merece la pena.

Aunque canse un poco… 😉

Este año me he dedicado a bucear por la red buscando formas diferentes de celebrar estas fechas, con la idea de compartir aquí las cuatro que me han resultado más atractivas, en la combinación de la palabra “diferente” con el espíritu tradicional de la Navidad.

A ver qué les parecen…

SER TURISTA EN TU PROPIA CIUDAD (de lo visto aquí)

Con amigos / En familia

Esto es para planteárselo uno en serio, es decir, asumir que está en una ciudad que no es la propia y plantearse los días vacacionales como si fuera un viaje a una capital desconocida.

¿Qué harían si decidieran ir a pasar las navidades a Amsterdam, a Berlín o a Venecia? Imagino que la mayoría echarían un vistazo a lo que uno puede hacer allí antes de ir, ¿no? Pues lo mismo… pero “reservando” el alojamiento y desayuno en un “hotel” que es su propia casa, que sale mucho más barato. 🙂

Como si se tratara de un lejano viaje, deben empezar estudiándose previamente la ciudad en la red, hasta dar con rincones, monumentos o bares con encanto de los que no tenían ni idea, para después planificar qué lugares merece la pena visitar y diseñar las rutas de cada día, tras reservar entradas a museos imprescindibles a los que hace mil años que no han ido (si lo hicieron alguna vez), descubrir los restaurantes y locales más cool del momento donde comer, cenar o tomar una copa, consultar el programa de actividades navideñas que se hubiera organizado desde su ayuntamiento y elegir lo que les sorprenda, revisar la lista de mercados navideños tradicionales en cuyos puestos bucear al caer la tarde, elegir un horario de bus turístico si hubiera o apuntarse a un tour alternativo de esos que les aseguren que enseñarán cosas “que no salen en las guías turísticas” (o a esos tours nocturnos o temáticos que a veces se organizan, como los basados en escenarios de libros, series o películas), asistir a algún espectáculo programado para estas fiestas (musicales, teatro, conciertos…)… y hacerlo todo, además, con una cámara de fotos o el móvil en la mano, para almacenar cómo es su ciudad en Navidad y el recuerdo de haberla disfrutado como nunca.

Aviso: está prohibido volver a su “hotel” hasta la hora de dormir. Si sostener esta vida se les hace muy duro… programen solo 2 o 3 días… 🙂

COMPARTIR UNA CASA RURAL… Y UN ÁRBOL (de lo visto aquí)

Con amigos / En familia

Del artículo que enlazo… “El calor de una chimenea, una cena en un paisaje memorable, un paseo por el campo, el placer de pasar unos días con esos amigos que nunca puedes ver durante el año… hay un montón de razones por las que escaparse en Navidad a una casa rural con los amigos” es una gran idea.

La verdad es que no es una propuesta que a mí me atraiga con este formato de cuadrilla de amigos, si se trata de pasar precisamente Nochebuena o Navidad, los días más familiares del año… pero eso va en el gusto de cada uno y la aceptación es creciente. Otra cosa es esos días intermedios que a veces quedan, para quienes los puedan disfrutar libres de compromisos… o la Nochevieja… 😉

A veces con un par de días basta, quizá con tres. Ponerse al día, recordar anécdotas, recuperar el olvidado rito del “amigo invisible”, llevar la vieja guitarra y cantar las canciones de toda la vida, desayunar juntos, discutir de madrugada sobre lo humano y lo divino con una buena y larga copa en la mano…

Voy a añadir un ingrediente especial, extraído de la misma fuente: ¿qué les parece incluir, como parte del programa de actividades, el llevar desde su lugar de origen (o adquirirlo en destino) el retoño de un árbol de verdad, decorarlo entre todos para esos días… y plantarlo en el monte antes de regresar?

Puede ser el tradicional abeto… o mejor un árbol característico de la zona. Exige un poco de planificación y algo de esfuerzo, pero también llena de sentido los preliminares… y deja además un recuerdo imborrable al que poder volver.

Déjenme ampliar la propuesta a hacer algo parecido, pero en familia. Algunos conocidos lo han hecho con sus personas mayores… y cuentan que la experiencia resulta para ellos y para todos excitante los días antes… y memorable más adelante.

¿Imaginan a esos niños volviendo 30 años después a ver el árbol que plantaron con sus padres o abuelos?

Siendo así, pasar la misma noche de Navidad de esta manera, sí me resulta francamente atractivo… 🙂

VIVIR LA NAVIDAD DE OTRO PAÍS (de lo visto aquí)

En familia

Quizá es la propuesta más rara de las cuatro, pero… me parece a mí que también puede ser francamente distinta e interesante. Se trata de elegir un país y tratar de celebrar el periodo navideño inspirándose en cómo lo celebran allí.

El comienzo es poner a toda la familia a investigar… ❓ 😎 😀

Hay que averiguar con antelación cómo decoran las casas, cuáles son los dulces navideños, las comidas típicas, las tradiciones más antiguas, los villancicos o canciones de Navidad, las celebraciones más especiales… y tratar de reproducirlas después en casa.

Nuevas recetas, adornos hechos a mano, nuevas tradiciones…

La cosa no debe acabar ahí: busquen películas en el cine hechas o relacionadas con el país o con su historia para verlas en familia (o en el Netflix o equivalente de su hogar), escuchen la música de sus músicos, averigüen si en su propia ciudad hay iniciativas o asociaciones de amistad con ese país y conozcan a su gente, visiten exposiciones de arte relacionadas o reserven mesa en restaurantes basados en su gastronomía

Hasta sería bonito que los regalos de Navidad tuvieran algo que ver, por remoto que fuera, con el país elegido.

En fin, la idea es disfrutar de sumergirse por unos días en una cultura diferente, procurando poner gusto, olfato, vista, oído y hasta tacto, en sensaciones de otro mundo. 🙂

SER, ADEMÁS, SOLIDARIO… PRACTICANDO VOLUNTARIADO (de lo visto aquí)

Con amigos / En familia

Ya habrán caído en la cuenta de que ésta es una propuesta realmente diferente. Diferente a la que la mayoría de nosotros practicamos y a cualquiera de las tres anteriores. Pero no nos pongamos serios… quizá descubramos que es la mayor fuente de alegría y el mayor “chute” de energía positiva que podemos encontrar en Navidad.

Lo mejor de todo es que es compatible con cualquier otra forma de disfrutar el periodo navideño, porque siempre hay un día (al menos uno) en que lo podemos practicar.

Casi siempre pensamos en las navidades como fechas de encuentro, de compartir momentos y celebraciones con familiares o amigos… siempre con conocidos. ¿Por qué no reservar un tiempo, por breve que sea, para extender ese espíritu a desconocidos que tendrán difícil hacerlo así?

Las organizaciones de voluntariado también hacen un esfuerzo especial en estas fechas y eso significa más trabajo y más necesidad de apoyos.

Donar y empaquetar ropa, libros o juguetes (en buen estado) para un rastrillo solidario y colaborar en las labores de montaje o directamente en las de venta, implicarse en la recogida, clasificación y distribución de alimentos en las campañas del Banco de Alimentos, participar de la entrega de juguetes a niños (¿no les apetece hacer de Rey Mago? 😉 ) o de actividades de acompañamiento a ancianos en soledad, colaborar con los comedores sociales en las cenas más especiales (donde hacen falta más manos que nunca)…

Las opciones son muchas y diversas. Plantearse el hacerlo con amigos o en familia, además, aporta un ingrediente adicional que puede ser extraordinariamente gratificante.

Y por añadidura… igual es el comienzo de una gran amistad… 🙂

¿Se apuntan a alguna?

Vibraciones: cambio de etapa

Mi vida profesional bien puede dividirse en una concatenación de ciclos más o menos dispersos, en los que 6 años ha sido la duración dominante. Aparte de los 6 años de carrera, más o menos así fue la duración de mi etapa de fabricación en Tubos Reunidos… o ya en Fagor Ederlan, la del área de calidad de producto, la de dirección de organización y sistemas, o la de la primera fase realmente intensa de promoción de nuevos negocios e innovación.

Me dirán que no es nada extraordinario, que es quizá lo más común en la vida de muchos profesionales que deciden conducir sus carreras por el ámbito de la gestión y la estrategia empresarial… Lo sé, lo sé… no importa…

Me sirve tan solo de marco para contarles que éste es un momento consciente de estar en los albores de una nueva etapa (probablemente la última de mi carrera profesional), que contando el año en curso tendrá previsiblemente la misma duración.

Desde la perspectiva que da la edad, me resulta curioso pensar en los elementos catalizadores de los cambios de etapa y las distintas formas de abrazarlos.

En mi caso, como factor desencadenante ha funcionado de todo: cambios libremente decididos, forzados… y en los últimos años, dentro ya de mi empresa actual, simplemente aceptados después de recibir una propuesta: en las últimas cuatro ocasiones ha sido de esta forma.

Cuando la nueva responsabilidad, y en paralelo la nueva preocupación, llega a tu mesa a través de una “propuesta” de la organización (muchas veces un eufemismo de “decisión”), al menos en mi caso comienza un proceso mental que hoy me he permitido el capricho de descomponer… para comprobar que responde en realidad a todo un patrón de comportamiento:

  1. Escucha y aceptación: sabes que no hay elección, así que ni te lo planteas. Y lo sabes… porque además y en el fondo, aunque quizá no te habías dado cuenta, los 6 años que llevas en donde has estado necesitarían una nueva orientación o un nuevo impulso. Otra cosa es que tu cambio resulte finalmente positivo o negativo para ese asunto, o que ese impulso se dé o no en la dirección adecuada… pero ese es otro cantar. Esta fase dura poco; muchas veces, apenas unas horas. 😐
  2. Impotencia: “nonononono… aún no, por favor…”. Enseguida te haces consciente de que vas a dejar cosas empezadas, retos sin alcanzar… y no puedes evitar la sensación de que te falta aún algo de tiempo, de que parte de tu esfuerzo se va a perder, que muchas horas gastadas en impulsar cambios se quedarán a falta de los empujones definitivos… porque nadie lo hará después de ti. Lo sabes. Y también sabes que cosas que te ha costado construir… se derrumbarán en solo unas semanas. Porque quien te sustituya tendrá otra mirada, otras capacidades, otras prioridades, otros criterios… Lo sabes y punto.  😥
  3. Duelo: en paralelo al anterior. Vas a tener que abandonar ámbitos en los que te consideras altamente competente, títulos en los que proyectas una imagen pública en la que te ves bien, o áreas en las que te habría apetecido trabajar con pasión toda tu vida. La sensación, además, es que no volverán a ti. Si sientes apego por el entorno con el que convives… es algo parecido a desprenderte de tu hogar familiar de los últimos 30 años, antes de haberte instalado en el nuevo. Para más inri, lo que tú hacías lo hará otro… y en poco tiempo te explicará cómo son las cosas… Él, ella, a ti… 🙄
  4. Inquietud: sobre qué ambición real existirá sobre las nuevas misiones encargadas, sobre el dimensionamiento del equipo necesario, sobre dónde estarán tus iniciativas en el marco de poder y de prioridades de la organización… e incluso sobre qué significados encierran los desafíos planteados. Ocurre muy poco tiempo después de lo anterior… y va in crescendo. Depende cómo sea uno, incluso estresa. 😕
  5. Calma chicha: la vida se para a tu alrededor. Todo el mundo entiende que te tienes que situar, así que nadie te pide nada todavía y tú estás ahí, como esperando a que algún tipo de ectoplasma se materialice frente a tus ojos en forma de solución mágica, retos y prioridades, mapa de proyectos, recursos y estructura organizativa. En el fondo, sabes que no va a pasar, pero no te importa: es tu momento zen, tu derecho al nirvana… Tranquilo: como el duelo, hay que pasarlo, es imprescindible para limpiar la mente y prepararla para pensar otra vez. Disfruta del momento: durará menos de lo que creerás merecer… 😆
  6. Despertar: ocurre un día cualquiera, sin nada de especial. De repente, sientes la necesidad de coger una hoja y empezar a garabatear todo: esquemas, ideas, líneas de conexión que dan mil y una vueltas entre círculos, nubes, palabras subrayadas y tachones. Ya no tiene marcha atrás: estás comenzando a engancharte a lo que vas a construir, a dar forma a los primeros modelos mentales sobre los que edificarás tu razonamiento, a definir una lógica de cómo ver las nuevas cosas… y en sentido contrario, aunque no te des cuenta, al mismo tiempo a dibujar los que serán tus propios límites. 😮
  7. El momento creativo: vas a transformar el universo. Cada minuto que pasa tienes más claro qué necesita la organización, qué deberías hacer y cómo. Poco a poco aportas solidez a una visión estratégica de tu nuevo ámbito de responsabilidad y a un modelo organizativo y operativo que servirá para alcanzarla. Cuando terminas, te sientes como un dios: lo vas a conseguir, provocarás un impacto importante con tu trabajo y el de tu equipo, sabes lo que hay que hacer. Casi estás impaciente por ponerte a ello, porque el cielo no espera. 😎
  8. La cruda realidad: alguien que suele responder a la denominación de jefe (pero también de compañero o colaborador) te dice algún no. Hay muchas formas: que esto no le gusta, que prefiere otra cosa, que no lo quiere, que no lo ve, que esperes un poco, que no has entendido, que no hay recursos, que no lo vas a tener… Vas entendiendo lo que realmente serás capaz de hacer o de conseguir. Y eso siendo, casi con seguridad… tan optimista de “hacer más con menos”… que rayarás en la ingenuidad. 🙂
  9. Negociación: lo quieras o no, aquí te vas a “jugar los garbanzos”. En esta fase se van a definir los recursos con los que podrás contar y quedarán fijadas las expectativas sobre las que se valorará tu trabajo y el de tu equipo. Es la fase crucial: los cimientos reales sobre los que pondrás muchas horas de dedicación, de ilusión y de sufrimiento. Lo que salga de ahí es lo que los ingleses denominarían pomposamente “framework”. 😛
  10. Embarque: la aventura comienza, el camino empieza aquí. Hay que alinear equipos, gestionar presupuestos, orientarse al logro… Me salgo del post.
  11. Pelos en la gatera: solo entonces te das cuenta de tu paupérrimo perfil comercial, de lo malo que eres defendiendo intereses. El trabajo ya ha comenzado y aunque en el saco de la negociación metiste todo lo realmente importante y de ahí saliste de la mejor forma que supiste, es ahora cuando te das cuenta que pasaste de puntillas por algunos temas “menores” pero que en positivo saben muy ricos: “asuntillos” tales como ubicación física, equipamiento y condiciones de trabajo, inserción en los mecanismos de decisión… Bueno, tranquilo, has llegado tarde y ya hay poco que puedas hacer, al menos a corto plazo. Toca convivir con lo que hay… y esperar la oportunidad, si llega. Total, ya te había pasado otras veces… 😉

Por un momento he pensado que me iba a salir un decálogo, jejeje…

No sé si este asunto les resultará de interés (más bien tiendo a dudarlo), pero me ha apetecido compartir esta lista de divagaciones sobre mi propio momento personal, que podríamos decir que está entre las fases 6 y 7 en este momento actual.

¿Cómo se ven en ello? ¿Se reconocen? ¿Ven, en sus propias historias, variantes significativas?

 

Vibraciones: experiencia VW 5 estrellas… o así

Hace solo unas semanas acompañé a una compañera y amiga a recoger el coche al taller. Tiene un Golf, así que se trataba de pasar por un concesionario de Volkswagen del País Vasco. Sin problemas… pero al día siguiente me contó una historia que me costó al principio entender.

Verán, Volkswagen ha establecido, al parecer, un protocolo de medición de satisfacción de clientes en la postventa que ha extendido a todos los concesionarios de la marca en España. Se trata de un sencillo cuestionario de 8 preguntas, online, enfocado al cliente. Encontrarán las preguntas a valorar en la imagen que les inserto a continuación.

Fíjense bien… ¿destacarían algo?

Yo, al menos, un par de cosas:

  • Es un papel impreso, no un pantallazo de la encuesta online.
  • Tiene dos respuestas preimpresas, en las preguntas 6 y 7.

Termino la historia: en ese concesionario, al pagar y recoger las llaves de tu coche, te invitan a rellenar la correspondiente encuesta online… pero te dan además este papel con las preguntas, “como ayuda” para que te las pienses y las metas posteriormente con más facilidad en la web; y te piden que en las preguntas 6 y 7 respondas como el papel indica.

Así, oigan… Con un par.

Al parecer, dicho concesionario tiene los mejores índices de satisfacción de clientes en esas dos cuestiones en todo el estado. 😮

Y no tengo nada más que añadir. 😀 😥

Vibraciones: en todo el mundo

No serán este año las mejores voces, esas que nos dejan atónitos ante la delicadeza, la sensibilidad o la perfección vocal, las que nos acompañen en este tradicional post navideño.

Esta vez he preferido elegir 8 villancicos que tienen un valor en su conjunto: se acaban de subir a la red desde muy diferentes lugares del mundo.

Porque más allá de la abrumadora comercialización de estas fechas, más allá de los credos que cada uno tenga o no tenga, más allá del virtuosismo artístico… algo debe tener la Navidad que hace que tanta gente y en tantos lugares culturalmente distantes, nos pongamos a cantar sobre cosas sobre las que no cantaríamos el resto del año, recordando que hay valores que son buenos y que hacen que como humanos coincidamos en ello con carácter universal.

Disfruten de la diversidad. Algo… debe haber de bueno en ponerse un poco cursi al celebrar estos días. 😉

¡Feliz Navidad!

LITTLE DRUMMER BOY – For King & Country, christian rock de australianos de US

CAROL OF THE BELLS – Adioses Jazz Coral, un coro asturiano volando desde Asturias

TRUE CHRISTMAS – Ikay Rocks, cantando un gospel de hoy para el mundo, desde Nigeria

PULKOOTTILEESOW PIRANNU – Sam Kadammanitta, creando uno nuevo desde Malasia

CHOLITO JESÚS – Los Toribianitos, bien acompañados en el villancico peruano por excelencia

JINGLE BELLS – Joshua Edelman, un americano enseñando y haciendo jazz en Bilbao

SANTAN CLAUS IS COMING TO TOWN – Korean Unnie, versionando al humor coreano

CHRISTMAS SONG – Kwan Pa, ritmos africanos, desde Ghana… para poner en bucle

Vibraciones: tesis doctoral, un respeto

Ayer tuve la fortuna de asistir a la defensa de la tesis doctoral desarrollada por Eneko Odiaga en el aula magna del campus de Oñate de MU.

Al parecer, Eneko había optado por algo poco frecuente últimamente: enfrentarse a la construcción de evidencias desde una investigación centrada en información no cuantitativa de la que, de alguna manera y a través de un par de largas entrevistas, yo había formado parte.

Nada tiene que ver este artículo con la tesis expuesta (“Diversificación e innovación abierta en el grupo MONDRAGON. Un estudio de casos“), ni con sus contenidos o con el juicio que me merece un asunto que me resulta muy cercano y con frecuencia amargo… sino con el acto en sí mismo.

Tengo que advertirles de que era la primera vez que yo asistía a la defensa de una tesis y, por consiguiente, que es de mi ignorancia subyacente de la que nacen estos párrafos… 😉 … y es que mi aproximación al acto fue exactamente la misma que la que habría tenido para asistir a una conferencia.

Y no…

No es lo mismo.

Muy posiblemente hay otras formas de defender y calificar una tesis de la que yo viví ayer, probablemente mucho más rígidas, más tensas, más formales… pero no cabe duda de que participé de algo muy diferente a la dinámica de una conferencia:

  • En primer lugar, la asistencia. Apenas una docena de personas nos podíamos denominar “público” en una sala con capacidad para más de 100; pero es que entre esa docena estábamos los dos directores de tesis, algunos familiares, tres compañeros de trabajo del doctorando y algunos de los que aportamos información sobre nuestras experiencias para la investigación.
  • En segundo lugar, el papel del tribunal. No solo porque existiera (lógico), sino porque asumió el rol protagonista que en ese acto le correspondía desempeñar. Tuve la impresión, equivocada o no, de que los 5 miembros del tribunal se habían leído la tesis 😮 y aún más, de que al menos 4 de ellos lo habían hecho con cierto detalle. Una buena parte del acto se centró en sus valoraciones sobre lo positivo del trabajo realizado y sobre aspectos que a su modo de ver hubieran aportado más solidez a la investigación o a sus conclusiones, o recomendaciones para futuros proyectos de investigación que hipotéticamente pudieran derivarse del presentado.
  • En tercer lugar, el papel del doctorando (hoy ya doctor). Su defensa de tesis fue firme, sobria, sólida y sintética, con dedicación de espacios tanto a la cuestión metodológica (la construcción de evidencias sobre información cualitativa) como a las conclusiones. Una exposición desde la sencillez, pero con una presencia y una autoridad que solo puede asumir quien habla desde la convicción sobre el trabajo desarrollado. Su respuesta a las aportaciones del tribunal fue igualmente ordenada, coherente y bien estructurada, pero sobre todo holística, centrada en el auténtico corazón de los postulados de la tesis.
  • En cuarto lugar, la emocionalidad dominante. Nada cercano a la curiosidad por descubrir o por aprender (a pesar de que existiera), nada tampoco relacionado con un espíritu de celebración (a pesar de que lo pareciera), ni nada ligado al juicio crítico sobre los postulados defendidos (a pesar de que se vertieran y de que formaran parte esencial del momento): desde mi punto de vista y sin lugar a duda, la emocionalidad dominante fue el reconocimiento. Todos tenían bien presente el esfuerzo continuado que exige la redacción de una tesis bien trabajada y eso se manifestaba a cada minuto del acto.
  • En quinto lugar, la idea de equipo. Para mí un pequeño descubrimiento porque visualizaba el doctorado como un reto esencialmente individual. Sin restar ni un ápice de valor al esfuerzo personal del doctorando, cuyo trabajo se desarrolló además en paralelo a su actividad profesional, salí con la idea de que había un cierto espíritu de equipo que incluía a los directores de la tesis. Los miembros del tribunal (obviamente todos doctores y con esa misma experiencia previa en primera persona), se encargaron de ponerlo de manifiesto en varias ocasiones y, lo que es más importante, los directores de la tesis desbordaban de orgullo por el broche al proceso del que sin duda se sentían partícipes.
  • Y en sexto y último lugar, la liturgia. Obviamente, nadie entra en la sala antes de que lo haga el tribunal. La palabra la tienen solo los miembros del tribunal y el doctorando (cada uno en el momento procesal que corresponde) y cuando el tribunal cede la palabra a alguien ajeno a ese proceso, solo lo hace con los directores de la tesis: el resto somos, realmente, solo observadores invitados. En la valoración del tribunal sobre la tesis defendida, todos salimos de la sala y finalmente y para mi sorpresa, fruto sin duda de la ignorancia… el dictamen del tribunal, al volver a entrar todos en el aula magna, se lee y escucha con todo el mundo de pie.

Me encantó haber tomado la decisión de asistir. Me hizo recordar algunas cosas que, a pesar de resultar con frecuencia obvias, olvidamos cara vez con mayor asiduidad por la cultura dominante del igualitarismo y lo políticamente correcto:

  • No es necesario, ni conveniente, ni deseable, que todo el mundo pueda asistir a cualquier cosa. Como en el gato de Schrödinger, la simple observación puede alterar el estado de realidad. 😉
  • No todo el mundo hace el mismo esfuerzo en la vida por alcanzar una meta. No todo el mundo está dispuesto a hacerlo. Y por lo tanto, no todo el mundo tiene derecho a un reconocimiento equivalente. :-/
  • El esfuerzo que alcanza metas reconocibles devenga en valor. Y eso significa que lo contrario también aplica. La igualdad debe defenderse en las oportunidades… pero la diferencia en las mismas no es justificación de casi nada: es raro que la vida no te permita de alguna manera acumular méritos y, si alguien no quiere hacerlo, debería notarlo. 😡
  • Los ritos y las liturgias son esencialmente respeto. Por una persona, por un momento, por un acontecimiento, por un trabajo… Y están bien: ayudan a reconocer y ser justos con lo diferente y bueno. Si se producen desde la honestidad y la sencillez y se alejan de lo casposo, no solo están bien… es que están muy bien. 😎

Enhorabuena, Eneko.

Sin duda alguna… no estuve en una conferencia, sino en un acto esencialmente académico.

Oigan, una tesis doctoral.

Un respeto.

Vibraciones: “agilismo” y esquemas limitados

El pasado 22 de mayo asistimos al tercer congreso BAC (Business Agility Corporation, club del que formamos parte) en el impresionante auditorio de la Ciudad Financiera que el Santander tiene en Madrid.

Nuestra aproximación al BAC es reciente, como lo es a los conceptos que anidan tras las palabras “DevOps”, “Agile” o “Responsive”, entre otras… y ya les aseguro que las distinciones conceptuales no son sencillas al margen de la práctica.

Como a estas alturas ya saben los lectores habituales de este blog, en mi empresa no nos dedicamos precisamente al mundo del software sino a la producción de componentes metálicos de automoción, así que podríamos decir que el concepto de “Agile” nos ha llegado tarde y mal.

Agile” nació como un manifiesto promovido por un grupo de desarrolladores de software que proclamaron lo siguiente:

Manifiesto por el Desarrollo Ágil de Software

Estamos descubriendo formas mejores de desarrollar
software tanto por nuestra propia experiencia como
ayudando a terceros. A través de este trabajo hemos
aprendido a valorar:

Individuos e interacciones sobre procesos y herramientas
Software funcionando sobre documentación extensiva
Colaboración con el cliente sobre negociación contractual
Respuesta ante el cambio sobre seguir un plan

Esto es, aunque valoramos los elementos de la derecha,
valoramos más los de la izquierda.

Se dotaron de unos principios fundamentales que, si tienen la curiosidad de leer (se lo recomiendo vivamente), creo que les conducirán inevitablemente a interpretaciones que van mucho más allá del corsé del software y que les propondrán revisar mentalmente algunas de las seguridades que culturalmente tenemos asumidas desde hace tiempo.

Para poner en práctica el manifiesto y sus principios, las empresas de software comenzaron a desarrollar metodologías y formas de trabajo con notables dosis de contraculturalidad, por lo tanto, así como a integrar algunas prácticas desarrolladas en paralelo en el territorio de la gestión empresarial en general.

Entre las primeras, destacan con fuerza SCRUM, como modelo metodológico y de organización para la gestión de equipos de proyecto, o DevOps, una especie de marco general de trabajo que descansa sobre la integración de desarrolladores y sistemas (u operaciones, en terminología de software, que conceptualmente no va mucho más allá que los ya históricos equipos interdisciplinares de desarrollo de proyectos que integran la ingeniería de proyectos, la producción y la ingeniería de instalaciones), aunque en este caso con el añadido de herramientas de automatización de procesos que permiten a los desarrolladores centrarse en su core y hacerlo con seguridad y calidad del producto.

Entre las segundas, hay que mencionar inevitablemente todo concepto lean (lo que incluye desde el kanban hasta el lean startup y el concepto de MVP) y el design thinking como modelo de aproximación a la resolución de problemas y al desarrollo de retos, configurado en forma de propuesta iterativa de observación y de orientación permanente a clientes y usuarios (basada en ciclos continuos de experimentación, prototipado rápido y aprendizaje desde las mismas) y en una amplia colección de herramientas metodológicas que ayudan a recorrer el camino y a configurar la salida.

Ejem… ya empezamos con la ensalada de palabros que vamos echando al puchero de la gestión de la empresa sin aparente sentido, ¿no creen?

A ver…

Elevándonos a un plano no demasiado estricto, podemos decir que una empresa “agile” es equivalente a decir “una empresa ágil”, entendiendo por tal una empresa capaz de adaptarse con gran rapidez, productividad y eficacia a los cambios que en su entorno se fueran produciendo, de forma previsible o imprevisible.

En ese sentido, “Agile” tiene mucho que ver con la idea de “Responsive” que ya citamos en el post anterior y que ya habíamos trabajado en Co-Society, pero el hecho de que el origen sea diferente (desde el lado operacional hasta el estratégico en el caso de agile… e inverso en responsive), hace muy visible que aún no se ha convergido suficientemente y que por tanto queda camino por recorrer.

El intento de “Agile” de llegar hasta la estrategia tiene su base precisamente en su origen. Nace ligado al desarrollo de producto… en empresas cuya tecnología operativa es precisamente el software y el hardware ligado a las TIC. Eso hace que el paso de lo operativo a lo estratégico se dé de forma muy natural, porque está en la naturaleza de su negocio.

Por eso también, las empresas más avanzadas en agile (aparentemente), son bancos, aseguradoras, empresas de telefonía… que en el fondo soy hoy “empresas TIC”. Si observamos realidades agile avanzadas en otro tipo de empresas, es raro encontrarlas al margen de su área TIC.

Todas ellas, no obstante, visualizan con claridad que en un entorno extraordinariamente cambiante, marcado por la velocidad, la reducción de los lead-time y los ciclos de vida y, sobre todo, por la incertidumbre creciente que rodea toda actividad empresarial actual, la idea de “agilidad” responde a una absoluta necesidad, sea cual sea el sector en el que se opere.

Construido desde la experiencia y la reflexión de las “empresas TIC” que antes mencionaba (es una humilde hipótesis personal, no contrastada), BAC ha elaborado un muy interesante esquema visual que reproduzco a continuación:

Acierta en muchas cosas, en mi opinión, como en el cimiento lean, los pilares de personas y cultura (cuidado con la cultura), la permanente orientación a la idea de valor y, sobre todo, el esquema de Organización / Infraestructuras / Producción / Negocio como elementos necesariamente ágiles en una organización ágil.

Aclara también cuál es el lugar que primordialmente corresponde a piezas concretas del puzzle, incluida la importancia de mimar los elementos de trasformación de cultura o la de los cambios que suponen en el ámbito de compras o finanzas la “contratación agile“.

Pero, desde la analogía “agile” y “responsive” que antes les proponía… se queda corto. Una empresa “no-TIC” ve el desafío de agilidad desde lugares de prioridad que para las empresas TIC son más secundarios. Para las “no-TIC”, la integración de proveedores en la cadena de valor y singularmente en la mejora e innovación de procesos, es un elemento de agilidad muy poderoso… incluso (permítanme la provocación) si se realiza desde planteamientos waterflow o clásicos de gestión de proyectos. Lo mismo podríamos decir de los procesos de innovación abierta, de inteligencia competitiva o de otros aspectos relevantes de la gestión empresarial.

En el III Congreso BAC, solo la ponencia de Siemens-Gamesa pertenecía a esa categoría de “no-TIC”. Trataba sobre una iniciativa de “open innovation”… y parecía un marciano verde en un campo de amapolas (perdóname, Mónica 🙄 ). Casi que hubiera sido necesario explicar por qué había una ponencia así en ese congreso…

Y sin embargo… son asuntos que aportan una innegable agilidad a la organización.

Dentro de nuestro equipo, Yuri Noda ha construido recientemente aportaciones interesantes desde este punto de vista. No incluiré aquí los mapas mentales que ha elaborado (son intelectualmente suyos… 😉 ) pero sí me voy a tomar la licencia de citar algunos de los conceptos clave que incorpora, como (además de los tres anteriores), el trabajo con startups, el marketing o el aprendizaje desde la idea de agilidad, los modelos de gobernanza, la automatización sobre tecnologías “no-TIC”, el trabajo en redes, las relaciones de transparencia y confianza

Nuestros esquemas mentales son siempre un limitante, ya lo ven… Incluso para quienes van por delante. 😉

Queda camino por recorrer… y eso siempre está bien. 🙂