Vibraciones: hacer limpieza

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Ponerse a hacer limpieza de lo acumulado en el tiempo es de ese tipo de decisiones que uno suele tomar sabiendo por dónde empieza… pero no siempre por dónde va a acabar. Limpiar es una actividad con frecuencia realimentante: una vez que uno vence la pereza del arranque y se mete en faena, un cajón le lleva al siguiente, los cajones a los altillos y el armario a la habitación.

Mis limpiezas del fondo de los armarios son lentas y cansadas. Ponerme a ello significa revisar decisiones y sentimientos sobre lo acumulado, sobre lo que en algún momento fue considerado suficientemente útil, importante, emocionante o simplemente bello como para permanecer durante mucho tiempo en el archivo continuo de mi vida. Significa por tanto enfrentarme a recuerdos, a valores… y a pérdidas, porque muchos de los instantes pasados no me pertenecen y no puedo gobernar su regreso.

Esos son momentos de añoranzas, de felicidades melancólicas, de retorno a instantes del pasado y de filtrado de emociones por el cedazo de la realidad de hoy, que devuelve con crudeza significados y valoraciones de distinto signo, no siempre en la forma esperada.

Por eso es por lo que, además de lentas y cansadas, mis limpiezas son también a veces tristes, aunque de un tipo de tristeza en la que uno puede instalarse y disfrutar.

Me siento en los últimos meses con la creciente necesidad de hacer limpieza en los inventarios de varios de mis almacenes, aunque como la pereza es un enemigo formidable, no sé si acabaré entrando en todos.

Mi red es uno de esos almacenes… uno de los no muy grandes pero en los que paso bastante tiempo. Empecé por cambiar el tema del blog, como ya han visto, tras más de siete años de fidelidad al origen. Eso me llevó a revisar la maquetación de las imágenes frente a los textos en los más de 170 artículos que he escrito o a revisar y rehacer enlaces a vídeos incrustados que habían desaparecido o habían sido desactivados. Y eso me está llevando a revisar la información adicional que aparece en inquietos… y singularmente la lista de los blogs que alguna vez he seguido y disfrutado desde el afán de aprender o desde la simple admiración.

Este apartado está siendo el perfecto paradigma de lo anterior: revisar la lista declarada de blogs que sigo, implica revisar la coherencia con Feedly, mi agregador heredero del viejo Reader al que cada vez soy más infiel desde las rutinas de cada día; almacén (cada vez más) de lugares en los que quiero estar en vez de lugares en los que estoy, un apoyo básico… que cada mes es más amigo de mi interesante pero olvidado delicious. Implica visitarlos de nuevo para ver cuándo fue su última entrada, comprobar las mudanzas, verificar que en esos cambios no he perdido ningún cuerpo que aún respire con fuerza…

En definitiva, que he vuelto a entrar en esas páginas, una por una. Mi vista se ha parado además en algunos post que formaron parte de mi enamoramiento por la red, desde cien ángulos, desde docenas de miradas, desde personas diferentes con cosas que contar.

Me he encontrado con muchos blogs colgados de un hilo de tiempo al momento en el que su motor se quedó sin combustible, en el que dejaron de tener el suficiente sentido para quienes los crearon. Y he encontrado una forma de salvar la tristeza de saber que esas bitácoras, que en su momento tuvieron una vida intensa, vagan ahora almacenadas en algún perdido rincón de ese inconmensurable archivo virtual que envuelve la red.

Ese salvavidas va a ser este post: a medida que les dé de baja en mi lista, algunos de ellos van a formar parte de la relación de viejas glorias que iré configurando a continuación. Será como una lista de recomendaciones de esas que circulaban antaño como memes, pero con el absurdo de que no tendrá ningún sentido que las sigan… porque ya no es previsible que vayan a ofrecer nunca nada más.

Ésta es por tanto mi particular brocante llena de viejas “joyas de blog” (un oxímoron perfecto), mi forma de borrarlos de la lista, de sacarlos del almacén, de desprenderme de ellos… pero sin condenarlos al olvido:

  • Amb lletra de palAnna Cabañas escribía siembre en catalán y (traducido) en castellano… pero en realidad en el idioma en el que siempre escribía era en el de la belleza. No importaba el tema de que se tratara, su escritura era esencialmente bella. Un diciembre, el de 2011, despedía el año con un agradecimiento a todos los que, como lectores, amigos o clientes habían compartido con ella esos meses. Y después, nada. Ya no se puede ni bucear en sus viejos textos… Te echo de menos, Anna.
  • Botellas de luz – A Elena Acín no tengo el gusto de conocerla, a pesar de amigos comunes… y reconozco que me cuesta entenderla en un marco. Pero me gustaba encontrarme sus esporádicos y breves posts con algo siempre inesperado en su tema o en su particular observación. Me encantaba el título. Era uno de los focos de digresión en el tono de mis lecturas que dejó de iluminar en septiembre de 2014, curiosamente con una invitación a nacer… Creo que huyó a nee.
  • BsideDavid Sánchez Bote pasó por esta “cara B” de la consultoría artesana en una breve etapa de su vida. Le vi esforzándose en encontrar su sitio, sin tener nunca claro dónde debía y dónde quería estar. Hoy está en MIK y se le ve bien. Más que lo que contaba en el juego de palabras que titulaba su blog, que ya no es accesible, lo interesante era la forma en que abría caminos para la reflexión. “¿Cómo hacemos para desaparecer?” fue su bitácora de la prehistoria y una pregunta que me sigo haciendo cada día. Aquí estoy salvado: todo ello ha fluido hacia donde cuenta hoy las cosas, a su página personal.
  • Congestión de personasNacho Muñoz volcó en sus páginas los mundos de la empresa, la innovación en las relaciones humanas, la psicología y la sociología. Mente inquieta y escritura cuidada y reflexiva, traduciendo a texto una mirada profunda e inquisitiva hacia lo que sucede a su alrededor. Muchos comentarios cruzados en una época pasada… y un silencio de bitácora que se impuso desde principios de 2015, cuya razón no pudo ser su integración Emotools, sino más bien la Innovación Colectiva.
  • El blog de Carme Pla – Entrar en la casa de Carme Pla era siempre un placer entrañable, quizá solo y simplemente por la luminosa imagen que te recibía al entrar, seguro reflejo de la belleza de las tierras del Delta del Ebro. Carme escribe sencillo, educado, ordenado, brillante… y no hay que despistarse: el turismo como pasión, pero la gestión de la empresa como dominio, en territorios tan duros como el automóvil. Nos desvirtualizamos un día en Eutokia, pero me quedé con las ganas de conocerla mejor. Su acogedora casa enmudeció hace ya más de 5 años… Una pena que falte su calor.
  • Florecejonia Ada Galán era el espíritu de la transformación por la filosofía. Una mirada diferente, sugerente, divergente… Un recorrido de maduración de los pecados de juventud al hilo de la maternidad y, en general, de la vida. Un escenario móvil entre la filosofía, el erotismo y la poesía, no necesariamente en ese orden ni por separado. La filosofía sigue su camino en equánima.
  • Genís Roca – Más de un año sin publicar es mucho tiempo sin la opinión de un profesional como Genís Roca, una de las pocas referencias de personas que juzgan públicamente, desde la frialdad de los hechos, la realidad del interés sobre la tecnología y lo digital que hay tras las grandes empresas. Una bitácora para desmontar los “postureos dospuntoceristas”, la innovación de couché, los castillos en el aire, la ingenuidad con la que a veces asumimos nuestros deseos de transformar la realidad. Y también para entender las claves para que algo funcione.
  • Jano 2.0 – Más de un año lleva ya también sin entradas el blog de Juan Carrión, un profesional al que empecé a leer muy pronto, cuando su impresionante curriculum académico eclipsaba aún el crecimiento de su madurez profesional, a pesar de que su carrera en este apartado mostrara también rasgos de interés. Quizá con la carencia de no haber experimentado la vida operacional de una empresa, de no haber “pisado taller”, siempre fue un buen acopio de referencias en materia de liderazgo y gestión de personas.
  • Blog de JoseMPelaez – A José María Peláez siempre se le ha notado que su vida ha estado ligada a la empresa. También, en lo social y en lo político, que trata de preservar su independencia de opinión en unas redes que respiran con frecuencia por otros derroteros. Por varios lados. Pero es esa visión desde la empresa, desde la información contrastada, los datos y la experiencia la que siempre me había interesado. Hace más de 6 años ya que se apagó…
  • Juan Palacios – A la casa de Juan Palacios llegué tarde… y él se marchó enseguida. Justo coincidimos en sus postreros juegos, a cuenta de sus “eneanigmas”. Pero fue una pena, porque revisando su bitácora no era difícil encontrar perlas de reflexión sobre las relaciones entre humanos y singularmente dentro de las empresas. Artículos siempre sugerentes, provocadores, siempre apetecibles de leer con la mente despejada, palabras que siempre dejaban un reto perturbador para el pensamiento y un destello de luz para la comprensión. Otra pena…
  • kikeba-wakaru – Ayyy… ¡cómo me duele que incluir la creación de Yuri Noda en esta lista! Puedo decir que la dueña de esta casa es la única de las dieciséis con quien me une una relación de amistad. Son muchos años, que incluyen reflexiones, debates e incluso discusiones previas. El cuaderno de bitácora de Yuri Noda siempre trajo más preguntas que respuestas, miradas diferentes a las cosas, una capacidad de observación impregnada de una cultura a la que nosotros nunca podremos acceder. Cuando le da por mostrarse activa en Twitter, siempre aflora contenidos sorprendentes… Síganla.
  • Los sueños de la razón – El blog de Miquel Rodríguez es uno de los cinco que más siento haber perdido. Su subtítulo (“blog de poca fe”) solo es de una brillantez comparable al título sobre el que se construye el encabezado (“El sueño de la razón produce monstruos”, uno de los Caprichos de Goya), frase que como la de David Sánchez Bote me acompaña cada día. Los posts de Miquel eran desnudos, limpios, a veces irónicos… para leer de noche, en penumbra, a la luz de una buena lámpara de lectura y en compañía de un buen malta. De los de una copa, una hora.
  • Nómada – Conocí a Juan Freire cuando era demasiado joven para escribir como escribía o para hablar de lo que hablaba… La universidad, el aprendizaje en general, la cultura digital y la innovación siempre han estado entre sus pensamientos y sus acciones, pero al menos desde fuera, en los últimos 5 años se ha embarcado en una vorágine de creación que me desborda. Sigue escribiendo un blog en su página personal, pero aunque es mucho mejor, ya no es lo mismo…
  • Pasión por innovar – Recuerdo haber discutido alguna vez con Aitor Bediaga sobre cuándo uno es o no es un blogger. Su apuesta era que había que mostrar continuidad y dedicación mínima de un post por semana como referencia… pero yo estaba más bien en la liviandad de decir que un blogger es simplemente quien sostiene vivo un blog, que con un artículo al mes podría bastar… De eso hace ya muchos años y hoy lo recuerdo con frecuencia mirándome a mí mismo. A Aitor nunca le vi la vocación de escribidor más allá de sus recaídas en intentarlo, pero echo de menos sus síntesis y sus trabajos…
  • Proyectos personas pasiones – Nadie como María Jesús Salido para transportarme a cada viaje en el que habitaba. Antes de la política,  su bitácora era quizá ese lugar favorito al que siempre entraba cuando recibía la invitación. Una mezcla extraordinariamente valiosa de proyectos profesionales con la experimentación consciente de abrirse en canal para dejarse impregnar por todo, en cada viaje profesional o personal en que se embarcaba. Conexión íntima con cada ser humano, a veces muy cercana pero a veces también desde el exterior de la escena, como si su espíritu pudiera sobrevolar a ese trozo de mundo para conectarlo todo. Podría elegir muchos de sus artículos como ejemplo, pero para que me entiendan, dudo que nadie hubiera sabido llevarme tan intensamente a “Katogi“… Nunca.
  • Tic-TacLuis Carrasco era un consultor tecnólogo, iconoclasta ligero de Twitter metido a blogger (nunca le vi la vocación), ciudadano contracorriente. Sus artículos rendían pleitesía a Springsteen cuando cuadraba y a la música y el cine de una época gloriosa que es la nuestra. Nunca sabías por dónde iba a venir…

Aclaremos… La mayoría de los que sus autores derivaron a sus páginas personales seguirán renovados en mi Feedly (y a lo mejor alguno de esta lista del que no pienso renunciar a una potencial resurrección). Del lugar de donde salen, es de mi lista de inquietos… donde también entran otros, claro.

A mi agregador también le llegará su turno en las tareas de limpieza, pero será un poco más tarde… que todo a la vez se me atraganta. Y es que estoy en un momento, como avanzaba ya antes, con necesidad de revisar inventarios en muchos aspectos de mi vida, unos triviales, otros más relevantes… Nada trágico. A estos momentos se les ve venir, creo yo, aunque con frecuencia cerremos los ojos y nos aposentemos tranquilamente a ver que pasa sin querer saberlo.

En mi vida profesional, he dedicado muchos años a la ambición de cambiar las cosas, de construir valor para un futuro incierto… desde la seguridad de que lo íbamos a conseguir, al menos en parte.

A los 55… siento que me quedo sin tiempo.

Así que no sé si es hierba segada bajo los pies, cambios de decorado, astenia profesional, limitaciones asumidas, convicción de que todo a nuestro alrededor va a cambiar demasiado deprisa, o simplemente haber alcanzado la lenta categoría de viejuno que dice el maestro Iturbe (éste es un factor seguro)… pero miro el armario de la limpieza, ese donde infinitos botes de colores se acumulan hasta el fondo hasta encontrar el momento y lugar adecuados para ser usados, con la sensación de que me tengo que poner…

Vibraciones: cambio de decoración

Hacía tiempo que me tentaba…

Y mira que soy de naturaleza conservadora en la naturaleza de las cosas creadas… pero llevaba varios propósitos fallidos de cambiar de tema en el blog, entre otras razones porque el que me ha acompañado durante siete años se me iba haciendo de letra pequeña.

No sé si será definitivo… Necesitaré el hábito de verlo unos días para saber si me encuentro confortable en este marco más simple y más limpio.

Sinceramente me da mucha pereza recomponer el equilibrio visual de textos e imágenes en los viejos artículos, casi con la misma intensidad con que sé que me va a costar no hacerlo. Son muchos años de conocerme… así que incluso admito que puedo regresar.

A fin de cuentas, para eso están los guardamuebles…😉

Vibraciones: la disrupción y el mal

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Estoy convencido de que tiene que haber una satisfacción íntima y perversa en sentarse al borde del camino para ver pasar los cadáveres de quienes no quisieron ver una disrupción.

Como cuando vi por primera vez Perdita Durango… siento que estas cosas me permiten entender la naturaleza del mal.

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (5) Propuestas operativas para avanzar

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Cerraré esta serie de cinco artículos sobre innovación empresarial y sostenibilidad con un post en el que pretendo exponer cuatro líneas de trabajo, con distinto grado de “disrupción” pero todas aún innovadoras, para empezar a generar un cambio importante en los modos de hacer de la mayoría de las empresas. Una de ellas, un regalo para quien quiera hacerse con él…😛

Advierto que hoy no encontrarán exposiciones detalladas, sino solo un esbozo de cada línea de trabajo y conexiones para profundizar en ella, si lo desean.

No, no lo he olvidado… Les veo atentos y con buena memoria, jejeje…

En el primero de los artículos me guardé el secreto de quién y con qué propósito había organizado el seminario en el que conté todo esto.

Hoy toca desvelarlo… y será al final.

Vamos.

ECODISEÑO

No muy innovadora, pero sí una excelente manera de empezar a cambiar. Quienes estén habituados a la existencia de procesos de diseño en su empresa probablemente sabrán más que yo de este asunto, así que me limitaré a introducirlo para los no iniciados… y a decir que, a pesar de la belleza del concepto, el ecodiseño impone disciplinas traducibles a costes que no todo el mundo está dispuesto a mantener, incluso después de haberlo probado e incluso después de haberlo probado con éxito, porque aún los mercados no están dispuestos a reconocerlo económicamente.

El ecodiseño consiste, en síntesis, en abordar los procesos de diseño de un producto pensando en el ciclo completo de vida del mismo, desde la obtención de las materias primas utilizadas, hasta su procesamiento, los consumos de energía y materiales auxiliares, el embalaje y envío, la utilización del producto fabricado y su reciclaje tras perder su utilidad, incluyendo la gestión de los residuos generados en el conjunto del ciclo.

Los procesos de ecodiseño están ya normalizados, tras unos orígenes en cuyo impulso tuvieron bastante que ver algunas empresas de MONDRAGON, como en la pionera UNE 150.301, actualmente UNE-EN ISO 14006.

En España ya hay más de 200 empresas certificadas en ecodiseño, aunque muchas otras han corrido experiencias en ese sentido. No es mucho, la verdad… aunque aún es más decepcionante es saber que solo una pequeña parte de ellas han acabado incorporando el ecodiseño como parte de su sistema estándar de gestión.

Un buen ejemplo que tengo cerca: LKS.

Y una excelente página para profundizar en el tema, que incluye incluso herramientas técnicas de apoyo, la del IHOBE.

EURO-NVEAP

Bueno… seguro que a muchos amables lectores les resulta familiar la expresión “5 estrellas EURO-NCAP”, en especial si recientemente se han embarcado en la compra de un coche. NCAP es un acrónimo que significa “New Car Assessment Program” y EURO-NCAP es un estándar europeo de pruebas y ensayos que califican el nivel de seguridad ante colisión de cualquier automóvil nuevo que se oferte en el mercado.

Pues algo similar es EURO-NVEAP. ¿Alguno que lo conozca? ¿Alguien a quien le resulte familiar el logo de cabecera?

Jejeje…

Ya me gustaría saber si alguien ha respondido que sí a alguna de esas dos cuestiones… porque EURO-NVEAP (“New Vehicle Environmental Assessment Program“)… no existe. Me lo he inventado.😄

Este es el regalo para quien quiera apropiarse de la idea y ponerla en marcha.

Se trataría de un sistema de clasificación de todo tipo de vehículo, no solo automóviles: ferrocarril, suburbano, avión, tranvía, motocicleta… Todos ellos pasarían un examen técnico que mediría su impacto medioambiental, también a lo largo de todo el ciclo de vida del producto y en especial durante su etapa de uso.

A lo mejor, un sistema de esta naturaleza cambiaba nuestra percepción de lo que es verdaderamente sostenible

Y quién sabe si nos sorprende.

(SHARING) (COLLABORATIVE) ¿COOPERATIVE? ECONOMY

Supongo que a nadie le descubro nada si digo que la economía colaborativa o “sharing economy” es ya probablemente el modelo económico de mayor impacto surgido tras la dualidad comunismo-capitalismo en el mundo. Su dimensión es enorme y creciente, muchas personas de talento están generando cada día nuevos negocios basados en compartir y no en poseer, en disponer y no adquirir bienes y servicios… y comunidades y bien preparados lobbies trabajan activamente para que la economía colaborativa haga frente a las barreras legales y sociales que tratan de impedir su avance en todo el mundo.

Les aseguro que en mi actividad de promoción de nuevos negocios tengo bien presente que una alternativa a un modelo de negocio innovador e incluso disruptivo en el campo de la prestación de servicios… puede ser barrido mañana de un plumazo si alguien encuentra el modelo “sharing” que funcione en ese sector, a pesar de lo cuál, no acabamos de dar el paso de ser nosotros quienes lo propongamos. (?)

Las discusiones sobre Uber han puesto sobre la mesa el desafío que un modelo de esta naturaleza supone para los modelos de negocio tradicionales: los números de los lugares por donde ha pasado, cantan. El impacto, abrumador.

Pero también han puesto de manifiesto prácticas discutibles desde el deseo de protección social del trabajo, de aseguramiento de la prestación y calidad del servicio con el paso del tiempo, o de competencia desleal, que han supuesto barreras legales y críticas sociales importantes.

No hay, a mi modo de ver, ni una mínima posibilidad de que esas barreras detengan el crecimiento de estos modelos de negocio, que ya se extienden por innumerables sectores. Es una realidad imparable. Nick Wadell lo define bien: “los economistas han hablado durante décadas de la idea de redistribuir los recursos no utilizados en la economía… y ahora está ocurriendo, y a una escala masiva“.

Sin embargo, sí creo que hay parte de sentido en algunas de las visiones más críticas, que también pienso que con el tiempo encontrarán un cauce de solución.

Visto este movimiento desde la empresa tradicional, ¿no sería inteligente entender la inevitabilidad de la evolución e interiorizar que la economía colaborativa es una gran oportunidad?

Llevo tiempo pensando que una forma de que los beneficios de una iniciativa como Uber reviertan en la mejora de las condiciones de trabajo y en el aseguramiento y calidad del servicio de manera sostenida y sostenible, radicarían en impulsar estas iniciativas desde la figura de las cooperativas de consumo, donde los socios de trabajo son los prestatarios de un servicio soportado en un bien que se abre al uso de los demás, la comunidad de socios de consumo que permite que el negocio funcione en beneficio de todos y desde la máxima dignidad del trabajo.

¿Quién quiere empezar?

ECONOMÍA CIRCULAR

Está de moda… y eso hay que aprovecharlo.

La economía circular es un concepto económico que propone desarrollar un nuevo modelo de sociedad que utiliza y optimiza los stocks y los flujos de materiales, energía y residuos para, desde la eficiencia del uso de los recursos, asegurar el suministro de materias primas por reutilización o aprovechamiento de los residuos y por reducción de los consumos.

Eso aporta como ventajas al menos dos muy importantes:

  • Reduce la necesidad de consumir recursos naturales al mínimo imprescindible.
  • Genera empleo, en una economía que al tratar de cerrar el ciclo de vida del producto se convierte en no deslocalizable.

Para el desarrollo de una economía circular, es necesario que desde el mismo diseño del producto se piense en su “deconstrucción”, su utilización máxima posible y su reaprovechamiento en todo su ciclo de vida.

Por ello, el ecodiseño o el “sharing” son parte inherente de la economía circular. Con mayor detalle, para la Fundación para la Economía Circular, el concepto implica lo siguiente:

  • El ecodiseño: considera los impactos medioambientales a lo largo del ciclo de vida de un producto y los integra desde su concepción.
  • La ecología industrial y territorial: establecimiento de un modo de organización industrial en un mismo territorio caracterizado por una gestión optimizada de los stocks y de los flujos de materiales, energía y servicios.
  • La economía de la “funcionalidad” (donde se enmarca el “sharing” y el consumo colaborativo): privilegiar el uso frente a la posesión, la venta de un servicio frente a un bien.
  • El segundo uso: reintroducir en el circuito económico aquellos productos que ya no se corresponden a las necesidades iniciales de los consumidores. En escala de idoneidad:
    • La reutilización: reutilizar ciertos residuos o ciertas partes de los mismos, que todavía pueden funcionar para la elaboración de nuevos productos.
    • La reparación: encontrar una segunda vida a los productos estropeados.
    • El reciclaje: aprovechar los materiales que se encuentran en los residuos.
    • La valorización: aprovechar energéticamente los residuos que no se pueden reciclar.

La Unión Europea puso en marcha en 2014 un gigantesco vehículo de financiación de proyectos relacionados con la promoción de la economía circular en Europa.

En el núcleo del plan de inversión se encuentra el Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE), que financia proyectos con un perfil de riesgo, maximizando de esta forma el impacto del gasto público y desbloqueando la inversión privada, con el objetivo global de movilizar la inversión de 315.000 millones de euros, como mínimo, durante tres años.

Este vehículo de inversión no es el único: se suma al esfuerzo ya realizado en esta dirección por el BEI en la última década, a prioridades ya establecidas en el programa Horizonte 2020, el programa LIFE, el programa para la competitividad de las empresas y las pymes (COSME), o los Fondos Estructurales y de Inversión.

Es difícil concretar la apuesta global financiera… pero tampoco es necesario para valorar su dimensión, ¿verdad?

Vamos… que no será por falta de ayudas.

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idtp

El secreto…😎

El seminario había sido organizado por el IDTP, el Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao😮, un organismo centrado en “promover el diálogo entre la fe cristiana y la sociedad de Bizkaia, especialmente en el ámbito del debate actual sobre los valores éticos, las nuevas formas de religiosidad y el análisis cultural”.

El programa estaba organizado alrededor de la encíclica del Papa Francisco “Laudato Si“, un escrito no dirigido específicamente a los cristianos cuya enorme repercusión no creo que se le escape a nadie y que apela a “reconocer la grandeza, la urgencia y la hermosura del desafío” que presenta la crisis ecológica.

Las cinco sesiones en tres meses se organizaron desde la idea de “Empresas y consumo en el cuidado de la casa común y se ordenaron en torno a los siguientes temas:

  1. Por una Ecología integral. La crítica al paradigma tecnocrático. (Visión desde la universidad)
  2. De los impactos del cambio climático en el País Vasco a la economía verde. (Visión desde organismos especializados)
  3. Políticas públicas de apoyo: empresas más sostenibles. (Visión desde el gobierno y la acción pública)
  4. Innovación empresarial hacia modelos sostenibles. (Visión desde la estrategia de las empresas privadas)
  5. El poder de los consumidores en el cambio de las empresas a la sostenibilidad. (Visión desde organizaciones solidarias de consumo)

La invitación llegó a mi empresa y me tocó a mí preparar la presentación. Ni conocía la existencia del IDP, ni su amplia sede de la Plaza Nueva de Bilbao, ni la capacidad de convocatoria (en el seminario se habían inscrito unas 15 personas, provenientes de la empresa privada, ingenierías medioambientales, universidades o administración pública), pero sobre todo… no conocía en profundidad la “Laudato Si“.

Les reconozco que empecé a preparar mi ponencia un par de veces apoyado en lo que creía entender que trataba la encíclica, pero un resumen que encontré en internet me hizo ver que no estaba captando realmente su dimensión.

Me enfrenté entonces a la lectura de sus casi 200 páginas, la manera de hacerme plenamente consciente de que versa en realidad sobre una visión holística del planeta, que incluye la reivindicación de la dignidad del trabajo humano y del ser humano en sí mismo, la denuncia de la desigualdad, de la reducción de la biodiversidad y del paradigma tecnocrático como fuente exclusiva de progreso. O de la hipocresía de estados, empresas e incluso organizaciones ecologistas y medios de comunicación, que se observan satisfechas con esfuerzos realizados pero miran hacia otro lado cuando se trata de entender cómo todo se interrelaciona y cómo se producen inequidades en las relaciones comerciales norte-sur, en el cortoplacismo político, en la protección de la vida o en el sometimiento de la política a la economía.

Es así como empecé por tercera vez a dibujar mi intervención. Ésta, la definitiva, es la fuente que ha dado origen (una pequeña parte de ella) a los artículos de estos últimos meses del blog.

“Laudato Si” es una proclama de ecología integral y humanística que les recomiendo vivamente leer. No se asusten por las 200 páginas: un breve vistazo y verán que no es una tarea complicada.

Les aseguro que la pequeña disciplina de acercarse al lenguaje, que aunque sencillo hay que reconocer que conserva un inevitable barniz ecuménico… merece la pena.

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La serie completa de posts de estos meses sobre innovación empresarial y sostenibilidad, al hilo de la “Laudato Si”, es la siguiente:

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (4) Recursos como procomún

procomún oma

La cuarta y última propuesta abierta sobre innovación y sostenibilidad empresarial (habrá un capítulo adicional, pero sobre ideas concretas para empezar) aborda un territorio de mayor abstracción… y también de mayor novedad conceptual que los anteriores.

Todo comienza por interiorizar que la naturaleza, el planeta entero y el universo conocido constituyen el más gigantesco procomún que el ser humano puede reclamar como tal.  Y sin embargo, el procomún, parte esencial de las viejas comunidades rurales, ha desaparecido de nuestras preocupaciones.

Pero existe o lo podemos concebir… y aprovechar.

En el procomún podemos incluir una gran diversidad de bienes naturales, culturales o sociales, tangibles o intangibles, como la biodiversidad, las semillas, el aire, el folclore, el agua potable, el genoma, el espacio público… ¿e incluso ya internet? Bienes que muchas veces sólo percibimos cuando están amenazados o en peligro de desaparición o privatización. El procomún solo puede gestionarse desde comunidades de confianza.

La actividad económica de las empresas orientada a la producción directa o indirecta de bienes para el consumo tiene una responsabilidad fundamental en la degradación del ecosistema del que los humanos formamos parte y por consiguiente, ¿no deberíamos en las empresas ser más conscientes de qué compone hoy en día el procomún en nuestras sociedades?; ¿no deberíamos construir procomún, en especial intangible, para el desarrollo de la comunidad?:

  • Desde el profesional: el conocimiento que cada uno acumulamos fruto de nuestra experiencia nos pertenece. Sin ser desleales con nuestras empresas, ¿no es un capital gigantesco (no consumible cuando se comparte o transmite) que se podría explotar fuera de las mismas solo con la voluntad de hacerlo?
  • Desde la empresa: nuestras ingenierías, nuestro conocimiento del mercado, nuestras competencias técnicas… ¿no sería posible, con restricciones de contenidos y tiempos si se quiere, cederlas al servicio de emprendedores, aprendices, necesidades sociales y en definitiva comunidad?
  • En definitiva, que si en las comunidades rurales, el procomún se reconocía entre “autónomos”, ¿cabe pensar en un procomún entre empresas? ¿Existe ya? ¿Se puede y se debe enriquecer?

La idea de un procomún ligado a un ecosistema empresarial (un procomún de empresas, que no empresas del procomún), debería conectar muy bien con una realidad como MONDRAGON, tan presente en mi vida profesional, pero se puede extender a clusters y asociaciones con facilidad… si se desea hacerlo.

Por fin algo innovador, ¿no?😉

¿Alguien que estire de este hilo y le vaya dotando de cuerpo unas líneas más abajo? Sería muy bienvenido…🙂

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (3) Extensión global

ética global

La tercera propuesta sobre innovación y sostenibilidad empresarial va sobre “el alcance” de la ética, sobre dónde se está dispuesto a llegar por responsabilidad, por ejemplo, en la superación de las obligaciones legales. ¿O creen que en la ética no ponemos fronteras?

La verdad es que muchas empresas vascas (que son las que más conozco) y en especial las industriales, han hecho bien los deberes para afrontar su existencia en una economía global, tanto desde el lado de los suministros como sobre todo desde el mercado, bien comprendiendo la necesidad de implantarse en el exterior o bien entendiendo la inevitabilidad de una mirada global desde lo local.

Pero en la mayoría de los casos, esa extensión de la actividad de la empresa se ha hecho con una motivación estrictamente económica, creando realidades que viven en las fronteras (cuando no al margen) de los parámetros por los que se gobierna y conduce la actividad matriz. Algunos rasgos que se observan:

  • Adquisiciones, fusiones, desinversiones y cierres decididos por criterios exclusivamente financieros, sin preocupación por la sostenibilidad a medio y largo plazo de la actividad económica y el trabajo en el territorio de implantación.
  • No integración del talento local ni traslado de prácticas de participación en gestión o negocio propias de la matriz.
  • Tolerancia ante prácticas sociolaborales y medioambientales que serían inadmisibles en la matriz.
  • Procesos de contratación comercial o negociación con las administraciones públicas realizados con demasiada frecuencia bajo parámetros dudosamente éticos.

Pero no solo medioambientalmente (que para todos es ya claro) sino como humanidad en sí misma, el mundo es cada vez más nuestra casa común, por lo que:

  • ¿No es momento de promover activamente la adopción de códigos éticos para la actividad empresarial en cualquier punto del planeta en que ésta se produzca? 
  • ¿No sería hoy, incluso, un factor de diferenciación y competitividad?
  • ¿Cómo se puede impulsar desde lo institucional?

En demasiadas ocasiones aún se mira para otro lado cuando se trata de “tirar adelante” en las actividades lejos de nuestras fronteras, justificados en que en determinados territorios es la única manera de “estar”.

La actividad económica ha generado oportunidades y progresos sociales (aún inestables o no consolidados en su mayoría) en naciones tradicionalmente abandonadas en el acceso a la educación, a la salud y a la riqueza… pero al mismo tiempo ha creado también desigualdades planetarias que los medios de comunicación y la conexión directa entre personas y colectivos a través de internet impiden ya no ver: hoy no es posible cerrar los ojos.

Creo que en mi empresa no somos precisamente un mal ejemplo de comportamientos éticos globales… sino todo lo contrario. Pero incluso en ella podría contar alguna anécdota “pelín” cuestionable, que afortunadamente tuvo un desenlace hasta divertido al final (seguro que no para todos, claro). No la contaré, porque sé que a más de uno no le gustaría y no es un asunto trascendente, pero… ¿alguno de mis queridos lectores es más valiente que yo?

Soy plenamente consciente de que cualquier decisión en el sentido positivo de la propuesta probablemente tendrá de partida costes, tangibles e intangibles pero con frecuencia relevantes. Habrá puertas que se cierren y prácticas que no se podrán mantener, pero… ¿creen que sería posible darle la vuelta a esto y convertirlo en una enorme oportunidad?

¿No estamos hablando, precisamente, de esta cara de la innovación?

Pues a ello, ¿no?

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (2) Tiempo para educar

enseñanza medioambiental

Vamos con la segunda propuesta abierta sobre innovación y modelos sostenibles. Pasamos de una idea muy ligada a la sostenibilidad económica, a otra más alineada con la sostenibilidad social y medioambiental. En concreto, sobre un aspecto que suele quedar muy al margen en las reflexiones estratégicas de las empresas, aunque como verán, muy ligado a la construcción de un legado para el futuro de las siguientes generaciones.

Nuestro mundo ha cambiado mucho en el tiempo en el que lo hemos conocido. Hoy siguen cambiando valores ciudadanos, políticos y sociales, probablemente con una dimensión e intensidad que somos incapaces incluso de percibir. Muchas personas, en todo el mundo, están además trabajando con fuerza para que estos cambios no solo se sostengan sino que se profundicen y aceleren, el paraguas de los gobiernos o al margen de ellos.

Pero al mismo tiempo, también estamos viviendo una época en las empresas en la que es frecuente observar entre el colectivo de trabajadores muchas actitudes pasivas pero crecientemente reclamatorias, donde la mayor responsabilidad siempre está en “otros” y la ambición máxima en positivo es esforzarse en cumplir las normas y en ser “cívico” (¿para sentirme con derecho a reclamar?), mientras que se echa de menos mayor abundancia de actitudes activas, militantes a la par que competentes, comprometidas desde la iniciativa y la responsabilidad ante uno mismo y frente a los demás, detrás de la ambición de que el fruto del trabajo sea un legado para nuestros hijos.

Hoy parece que todo se puede, si se quiere… aunque no se sepa de ello. Este es también un signo de los tiempos líquidos que vivimos.

En esta época de turbulencias, hay valores con frecuencia olvidados en los tiempos recientes que es imprescindible reinterpretar y recuperar. Entre ellos, la vocación de compartir y enseñar: internet ha hecho renacer el concepto clásico de aprendiz… pero no el de maestro, que necesita ser reformulado en un mundo interconectado y global. El aprendizaje se ha profesionalizado o democratizado a través de la red, pero el tiempo pasa a ser lo más valioso que tenemos y casi nadie lo cede para enseñar, si no se trata de necesidades operativas.

Pensando en la relación de la empresa con el medio ambiente, hemos aprendido muchas cosas sobre nuestra relación con esa casa común que es nuestro planeta, sobre lo que lo daña, sobre lo que lo protege, sobre lo que impide que se degrade.

La gestión medioambiental se ha ido convirtiendo poco a poco en un ámbito de actuación empresarial cuya necesidad nadie cuestiona (miserables o angustiosas excepciones aparte, como siempre), pero curiosamente, no es en modo alguno un factor de competitividad, sino un suelo ético que por obligación o por devoción se ha llegado a interiorizar con bastante amplitud.

Así que, desde la pura perspectiva de interacción con el medio ambiente que nos rodea, ¿por qué no aprovechar que la gestión medioambiental no es hoy un factor de competitividad que interese sobremanera al mundo económico para darle una vuelta radical a cómo la entendemos desde cada empresa?:

  • ¿Por qué no ceder nuestro aprendizaje a empresas con menores recursos, incluso competidoras?
  • ¿Por qué no compartir los recursos disponibles (vigilancia de la legislación, estudios y datos, soluciones tecnológicas, procesos de gestión…) si ello realmente no nos resta competitividad?

Y como derivada, dedicar personal y sistemáticamente tiempo a ello, a educar el territorio empresarial aún no conquistado o ayudarle a sumarse al colectivo militante del respeto al entorno…

  • ¿No sería un auténtico ejercicio de responsabilidad social corporativa?
  • ¿No aportaría una increíble capilaridad a la transmisión de los valores que nos ocupan?

Si creen que realmente es posible ampliar los conceptos de coste y responsabilidad con el añadido de implicación, o al menos que merece la pena intentarlo… mis respetos. Y mi agradecimiento si además lo comentan justo aquí abajo.

Porque no hablamos solo de conocimiento y educación medioambiental, ¿no creen?