futuro

Vibraciones: una semana intensa

Getxo, Ordizia, Barcelona, Salamanca, Palau-solità i Plegamans, Arrasate-Mondragón y Eskoriatza. Los lugares en los que he trabajado en solo una semana. Añadan Bilbao y Lezama con temas más personales pero igualmente relacionados con el trabajo… y ya tenemos una primera razón para el apelativo de “intensa”. 🙂

Hace mucho que no hago una reseña de un evento donde haya estado y tampoco va a ser hoy el día en que recupere ese hábito, pero si me acompañan en la lectura, les dejaré algunos detalles de la semana que me han llamado la atención.

En una especie de miniaturas de reseña, van a continuación un par de iniciativas singulares, algún trámite inaudito, un extraordinario caso de organización empresarial, una inyección de expectativas positivas o una buena dosis de emocional nostalgia…

Sin detalles, en algún caso por simple respeto a quienes fueron mis interlocutores o a la debida reserva de información sensible, pero también con algún hilo del que estirar… si gustan.

LUNES: Bilbao – Getxo – Ordizia – Bilbao – Barcelona

Cuando queremos comprar algo todos sabemos cómo buscar: un regalo, el pedido del supermercado, unos zapatos, un libro, un coche o hasta una casa. Pero no es tan habitual si se trata de una empresa… y uno siente que ese debe ser un territorio que se mueve en bases de datos estrictamente confidenciales, conversaciones que no son públicas, estrategias de información y desinformación y batallas de intereses no siempre desvelados.

Pues no digo que no sea así (que seguro que lo es y que nuestro proceso acabará “refinándose” y ganando en complejidad), pero sorprende ver que la búsqueda empieza de una forma tan sencilla como la de cualquier otra búsqueda… o casi. Con los parámetros que corresponde a la ocasión, pero “como en zapatillas”, oigan… Y con criterios de filtrado elaborados desde la misma estructura lógica que uno puede usar para seleccionar un hotel de vacaciones. 😮

Este lunes, además y por otros motivos, tuve que firmar dos documentos con sello de “oficialidad”. No se lo van a creer… pero tuve que hacer 183 km. y gastar dos horas de viaje para echar [2-firmas-2] en [2-papeles-2], delante de personas a las que no conocía ni me conocían… y que no me pidieron ni el carnet de identidad. 😮 😮

MARTES: Barcelona – Bilbao – Salamanca

El martes estuvo centrado en una nueva sesión de Co-Society, una edición un tanto especial y algo descolocante (no sé si habría mucha gente de verdad de un club que parece cada vez más confundirse con el paisaje), centrada en la firma de un convenio de colaboración entre el Institute of Next y TusStar Incubator.

La sesión se desarrolló en la sede de Casa Asia en Barcelona, con el propósito de acercarnos la transformación acelerada de una China que ya no es la fábrica del mundo, sino su vanguardia de innovación y desarrollo tecnológico.

Les dejo unas cifras:

  • TusStar ha creado en sus 20 años de existencia más de 100 puntos de incubación de startups solo en China, mas centros en Michigan, Cambridge, Newcastle, Milán, El Cairo, Singapur, Bangkok, Edmonton, Tokio… y otras ciudades en todo el mundo, entre las que desde ahora se encuentra Barcelona. (¿¿¿Atención, Biscay Startup Bay???)
  • Han incubado más de 7.000 empresas, varias de ellas incluso cotizan ya en bolsa… y el retorno multiplica por 10 su inversión.

Claro que, en China… las cifras son siempre de otro planeta:

  • TusStar es solo el 5% de la actividad incubadora de China.
  • Han nacido más de 3.000 nuevos fondos de inversión en el país en tan solo un año.

Hubo más cosas que me llamaron la atención: interesantísimo el planteamiento de construcción de ciudad que el estudio de Vicente Guallart ha desarrollado para un nuevo centro urbano en Shenzhen… y que acaba de ganar en el correspondiente concurso internacional. Autosuficiencia, recuperación e integración urbana de los espacios y dominios naturales y diseño centrado en las personas… a la velocidad humana.

Momentos como éste me reconcilian con el recuerdo de que la arquitectura… pudo haber sido mi verdadera vocación. 😉

MIÉRCOLES: Salamanca – Bilbao

En Salamanca, asistí por primera vez al Startup Olé. Es, junto al South Summit, una de las dos mayores fiestas del emprendimiento que anualmente cierran cita en España, pero… no lo parece, o al menos es lo que opino de esta edición.

Y no me refiero a las startups presentes, no… sino al desastre de una organización increíblemente descosida e improvisada por demasiados lados… incluido el de su CEO. 😮 😡

A ver… montar un sarao como éste en Salamanca tiene un mérito increíble, pero déjenme fundar un poco la visión crítica que les acabo de servir:

  • Yo solo pude asistir el miércoles, la fecha central de los tres días del evento. La tarde anterior recibí un mensaje en la app asociada que venía encabezada por un “Breaking News – Definite change in the schedule for today visit of the President of Spain Pedro Sánchez from 17:00-18:00 PM. All the activities will be posponed until 18:00 PM“. A ver…
    • El Sr. Sánchez no es el presidente de España, o al menos no aún. 😉
    • Aunque lo más importante es… ¿¿¿El mismo día se confirma algo así???
    • Y si no pudo ser de otra manera… ¿debe aplazarse todo por ello, en vez de recibirle desde la organización y autoridades locales de acuerdo a los protocolos adecuados sin interrumpir lo que verdaderamente importa, que es el evento? 😮
  • Pues si ya eso me pareció improcedente… lo que viví al llegar yo al día siguiente me pareció ya directamente de mala educación:
    • A las 10:30 estaba programada la inauguración oficial.
    • El auditorio lleno, llega la hora. Pasan 5 minutos, 10, 15, 20… Nadie en escena.
    • Y entonces aparece Emilio Corchado, a la sazón el citado CEO del asunto… para decir que como el presidente del Gobierno había venido ayer, él inauguró el sarao, y que por tanto no se iba a hacer esa mañana. 😮 😮
  • La cara de pasmo que se me fue dibujando continuó con una primera serie de ponencias institucionales interminables, cansinas, que a nadie le habrán quedado en las meninges sin ningún género de dudas… y que para más inri se alargaron aún más de lo previsto, aumentando el retraso del programa a más de media hora. Y eso, nada más empezar. Más de una hora de absoluta pérdida de tiempo. Y sin disculpas.
  • A mi lado, un conocido ya había decidido marcharse para entonces… y es que lo de Emilio Corchado, además… No me cabe ninguna duda de su dedicación al Startup Olé ni al emprendimiento o a la Universidad, ni de su competencia en muchos aspectos profesionales, pero si me pudiera leer…
    • Conducir un acto público como éste no es lo tuyo, Emilio… Desde el respeto y hasta el cariño, de verdad: hazme caso.
    • La barrera entre lo gracioso y lo que no tiene ninguna gracia es a veces muy lábil, Emilio… y tirar de tópicos porque es lo que toca en el momento (y me da igual que sea la Guardia Civil o el feminismo) puede sonar impostado con más facilidad de la que uno piensa.
    • La diferencia… es lo que define a un profesional, que de esto también los hay… y muy buenos. Incluso me atrevo a regalarte una recomendación: hace poco tuve ocasión de compartir un acto empresarial con Federico de Juan… y es impresionante, realmente impresionante. Es un monstruo. Y hay muchas alternativas…
  • Reconozco que el espacio usado, en la Universidad de Salamanca, es tan atractivo y singular como difícil. Pero precisamente por eso, la señalética del evento en infografías, folletos y espacios físicos debería ser exquisita y simple. Y no lo es. Empezando por la indicación para acreditarse, inexistente como tal (lo que conduce al error a casi cualquiera que acuda por primera vez al sarao), o la relación entre espacios y tipo de acontecimientos, difícil de distinguir (y por tanto de comprender en un minuto).
  • En el espacio para la competición de pitches… también media hora más tarde de la que marcaba teóricamente el inicio de la misma, no había aparecido por allí ningún miembro del jurado. Fue un momento tan kafkiano, que un asistente profesional tomó la iniciativa de pedir voluntarios para formar un jurado emergente… y así se comenzó con esa parte del programa. 😮 😮 😮
  • Los 200 voluntarios anunciados pululaban por todas partes… pero no parecía fácil coordinar algunos acontecimientos, por las conversaciones que se observaban con frecuencia con núcleo en coordinadores… que también eran voluntarios.
  • Varias startups quejándose de que la organización no les había puesto nada fácil el contacto con potenciales socios, clientes o inversores… encima habido teniendo que pagar por prácticamente todo.
  • Y termino con los fallos en la app seleccionada para el evento de este año, Presdo Match, con problemas de visualización y de contacto con startups que reconoció el propio Emilio Corchado en público… pero transmitiendo las disculpas del fundador de la app Eric Ly (también co-fundador de LinkedIn)… en vez de las suyas propias y sin mencionar a nadie más, que es el significado de la elegancia. 😮 😐

Me llevé algunos asuntos interesantes del Startup Olé, las cosas como son… y es una gozada habitar ese espacio y esa ciudad, pero como en una startup que nace y crece con velocidad pero que luego necesita un CEO profesional que conduzca otra etapa, yo le recomendaría a Emilio Corchado (a quien no tengo el gusto de conocer personalmente) que, con la dimensión que esta historia ha alcanzado, le diera una vuelta a ello…

JUEVES: Bilbao – Barcelona – Palau-solità i Plegamans – Barcelona – Bilbao

Una vuelta radical a la semana.

Sobre este día no daré demasiados detalles, porque me siento obligado a la que creo necesaria discreción sobre conversaciones, modelos mentales y criterios de gestión intercambiados durante unas cuantas horas con Xavier Albaladejo.

No le conocía con anterioridad, solo habíamos recibido excelentes referencias de él y de su trabajo, ahora inmerso en el proyecto de Mango Online… pero me pareció una persona extraordinariamente interesante. Escucha intensa, actitud de servicio, determinación e ideas claras en lo básico y mucha humildad profesional pueden describir el regalo de su conversación, independientemente de sus conclusiones.

Llegamos allí tratando de entender si una pequeña luz encendida en nuestras cabezas, que alumbraba la idea de que una empresa ágil es mucho más que una empresa “Agile”, tenía sentido en la forma en que empezaba a dibujarse. Algo de lo que ya he hablado en algún artículo no muy lejano en el tiempo

Xavier y su equipo han dado una vuelta de tuerca más allá de los modelos conceptuales de gestión para crear allí un sistema operativo de gestión y de organización del trabajo distribuido, autónomo, alineado con los retos pero basado en las personas… y ágil para orientarse a un crecimiento intenso, pero sano y poderoso.

Extra-ordinario, en el sentido literal.

Un hilo que les invito a seguir, si pueden.

Y no voy a decir más… 🙂

VIERNES: Bilbao – Mondragón – Eskoriatza – Lezama – Bilbao

Si la semana ya venía cargada de excitaciones, el viernes hizo de broche dorado, con varios asuntos más cercanos pero igualmente de interés.

Profesionalmente y entre otras cosas, algo más de un par de horas se saturaron de conversaciones de futuro que dibujan el arranque de una etapa nueva, que si no llega algún día a brillar no será porque renunciemos a ello sino por nuestras incapacidades y limitaciones personales, que siempre pesan, aunque se aligeren.

Y eso es como aire fresco para respirar, una brisa limpiadora, para mí muy necesaria tras una etapa que, digámoslo así, ha sido poco estimulante e ingrata en sus implicaciones hacia lo personal.

Por la noche hizo acto de presencia lezamalain, la vieja comunidad de aprendizaje que nació en 2004 en el marco del ABC sobre el que tanto he escrito en esta casa. Hacía algunos años que no nos reuníamos todos y 15 años de camino eran la excusa perfecta.

Hay experiencias que marcan de manera indeleble una etapa de tu vida. Hay compañeros de viaje con quienes compartir esas experiencias implica que formen parte de tu historia personal. Y luego hay días en que te encuentras con esa gente con quienes estableciste esos lazos… y de das cuenta de que, aunque los creíste diluidos con los años, renacen como si el tiempo no existiera, en un imperceptible instante infinitesimal. 🙂 🙂 🙂

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Reflexiones: el talento necesario que la industria hoy no tiene (aunque no se sepa cuándo lo necesitará)

Hace unos días, en el marco de un proyecto que en mi empresa se está desarrollando sobre la atracción de talento, los consultores de People Matters que lo apoyan me pidieron que reflexionara sobre qué perfiles podía intuir, hoy no existentes, que podía necesitar una empresa industrial como la nuestra en el futuro.

Ya sé que de cosas parecidas está la red llena y que probablemente, lo que aparecerá a continuación pertenecerá a estas alturas a lugares comunes para muchos, pero ya que hice el esfuerzo de sintetizar mi punto de vista, me he decidido a compartirlo, eliminando las particularidades de mi texto original y añadiendo un par de matices aclaratorios.

———

Con carácter general, es indudable que STEM lo dominará todo, pero claro, se trata de concretar competencias específicas y centrarse en las que hoy no existen o no son especialmente frecuentes en la industria, así que vamos a ello.

Parte de las competencias necesarias no deberían ser muy extrañas a los perfiles tradicionales de técnicos e ingenieros de cualquier empresa industrial… aunque quizá deban de aprender algunas de esas competencias técnicas que les resulten más novedosas… o nuevas formas de utilizarlas.

En principio y a nivel exclusivamente técnico, en lo que a procesos fabriles inteligentes y conectados se refiere, siempre hay un primer paso que es la automatización de los mismos… y un segundo que es la integración automática de la información (sistemas MES), que es la base de la fabricación avanzada o industria 4.0.

De automatización se supone que la industria (y singularmente la vasca, que me resulta más cercana) sabe ya mucho, o puede resolverlo con una amplia red de proveedores muy cualificados. La integración automática de información es ya otro cantar, pues no se trata de un mero proyecto de automatización de la gestión de la información, sino de saber qué es lo que se quiere hacer con ella, qué objetivos o retos estratégicos se quieren alcanzar:

  • ¿cero defectos?
  • ¿eliminación de operaciones?
  • ¿supresión de la realización de muestras?
  • ¿reducción de las pérdidas internas?

Cada uno de esos objetivos requeriría de tecnologías diferentes… y de competencias diferentes.

Si elevamos un poco la mirada, desde el proceso puramente fabril ascendemos hasta considerar la fábrica entera. Y elevándola más, desde la fábrica subimos hasta la empresa, conectada al mercado. En realidad caben tres niveles:

  • La línea de producción, con máquinas que “conversan” entre ellas y deciden qué es lo mejor para el producto y el proceso.
  • La fábrica, compuesta de líneas de producción que forman un sistema conectado que consume recursos y genera valor añadido.
  • La empresa, que abarca la cadena de valor completa y se inserta en el ecosistema que forma el mercado de venta y el de proveedores.

Estas tres capas configuran necesidades en torno al talento también muy diferentes, pero con algunos rasgos comunes cuyo acento se pone en lugares diferentes en función de los objetivos buscados. En cuando a competencias técnicas, aparecerán necesidades aún no cubiertas o insuficientemente cubiertas en la actualidad:

  • Científicos de datos: personas especializadas en el tratamiento de datos, en entender o aflorar relaciones no lineales de causa-efecto, en encontrar patrones de comportamiento sobre los que diseñar algoritmos de decisión. Un científico de datos podría ser una persona perteneciente a lo que hoy se puede denominar metodista, técnico de línea o ingeniero de procesos.
  • Gestores de datos: en trabajo conjunto con los anteriores, personas especializadas en entender el valor de cada algoritmo de decisión y su encaje en los objetivos estratégicos de planta o empresa, en entender y diseñar la interconexión entre los sistemas línea-fábrica-empresa y de esta última con clientes y rendimiento de calidad de productos en el mercado, por un lado, y con proveedores y suministradores de materiales por otro. Un gestor de datos podría encontrarse en las direcciones de una minifábrica o una planta de dirección, o incluso en un área comercial o de devops.
  • Expertos en sensórica y programación de automatismos, que permitan mejorar continuamente la calidad e idoneidad de la información capturada. Estos expertos deberían encontrarse, a distintos niveles, en personas que van desde las ingenierías de métodos hasta los operadores más directos de la producción.
  • Expertos en simulación, que manejen tanto el diseño preliminar de nuevas líneas o incluso plantas de producción y que sean capaces de transformar los resultados en especificaciones de diseño, o testar las capacidades de un nuevo equipo o de una modificación física del proceso (equipos principales, auxiliares o incluso parámetros de regulación) a modo de “hardware in the loop”.
  • Expertos en infraestructuras de comunicaciones, que optimicen el almacenamiento y tráfico de información y que securicen el sistema, incluyendo redes y plataformas extensas de aplicaciones móviles.

Estas competencias técnicas deberán estar presentes en muchos ámbitos de la gestión, porque afectarán a áreas tales como:

  • La gestión del consumo de energía y la de la propia compra de energía, que se derivará de la monitorización en tiempo real de los consumos y la simulación de los mismos con las herramientas de planificación de la producción.
  • El diseño ergonómico de los puestos de trabajo que mantengan la necesidad de presencia humana, desde la fase inicial de simulación (fábrica virtual) y teniendo en cuenta la futura existencia de entornos de trabajo dotados de robótica colaborativa o de logística automatizada y autónoma.
  • La implantación de modelos de predicción del comportamiento, en muchos ámbitos (consumos, stocks…) pero singularmente en el ámbito del mantenimiento predictivo.
  • El control y gestión de los embalajes.
  • El diseño de productos y procesos, pues deberán tener en cuenta la sensorización de equipos, la identificación unitaria de productos que permitan su trazabilidad en todo su ciclo de vida, la recopilación de los parámetros de rendimiento interno y de calidad externa del producto… y la integración de toda esa información, cerrando el ciclo, en los propios estándares de diseño de productos y procesos, de forma que realimenten su optimización continua.
  • El flujo de mantenimiento y revisión continua de estándares, de producción y de gestión, que se actualizarán en tiempo real en función de los rendimientos y de workflows de aprobaciones, si fuera el caso, ágiles e igualmente desencadenados en tiempo real.
  • La homologación de procesos y productos, incluidos los procesos de homologación por el cliente.
  • La formación de acogida y el adiestramiento de nuevas incorporaciones.
  • El control y aseguramiento del reciclaje o reutilización de los productos y materiales auxiliares fuera de uso.
  • Etc.

Al margen de las competencias más “técnicas”, creo que aflorará una creciente necesidad de competencias más soft, ligadas al concepto de servitización de la actividad, que se irá convirtiendo cada vez más en un factor de diferenciación competitiva. Estas competencias, muchas hoy ya de absoluta actualidad, pero no todas en la industria, podrían ser:

  • Pensamiento de diseño (“design thinking”) como forma de aproximarse al diseño de servicios o a la innovación.
  • Relacionado con lo anterior, metodologías “user / customer experience” (UX / CX) para trabajar los procesos de diseño de experiencias en los “touchpoints” con el mercado (tanto del producto como de los procesos de gestión como ofertas, planificación o asistencia post venta, además de la gestión de la reputación corporativa), con los proveedores (vigilancia competitiva e integración en la cadena de valor), o incluso internamente (diseño de la relación hombre-máquina, comunicación interna, o satisfacción, implicación y desarrollo de personas).
  • Metodologías ágiles para la gestión, desde procesos de integración de la cadena de valor, hasta SCRUM para la gestión de proyectos o la integración de la observación competitiva en las decisiones (“responsive organization”).
  • Mentalidad “lean”, en todos los ámbitos, desde los más tradicionales de gestión de la producción y de la fábrica, hasta los conceptos de “lean startup” para el despliegue de proyectos estratégicos de diversificación o innovación.
  • Pensamiento creativo, la capacidad humana más difícil de ser sustituida por un robot y el verdadero potencial de diferenciación y competitividad de las organizaciones.
  • Trabajo en red, como símbolo del concepto de empresa abierta y conectada, desde numerosas perspectivas: aprendizaje continuo individual, trabajo colaborativo, “open innovation”, incorporación de “startups” y de profesionales “freelance” en proyectos estratégicos y operativos…
  • Pensamiento sistémico, que se hará imprescindible en cualquier ámbito: diseñando algoritmos de inteligencia artificial para las líneas de producción, manejando información para el gobierno de la fábrica, integrando cadena de valor, identificando valor apreciado por el mercado en procesos de innovación, diseñando servicios, productos o procesos, definiendo orientaciones estratégicas…
  • Actitud emprendedora, al menos para una parte significativa de las personas, que entenderán que su función no es administrar o gestionar recursos, sino crear valor
  • Pensamiento de negocio, lo que significa que el retorno de valor para la compañía debe estar permanentemente presente en cada paso que se da, en los proyectos de innovación, en los procesos de comunicación, en el marketing estratégico, en la resolución de problemas…

Creo que todo lo anterior responde a lo que entiendo serán muchas empresas industriales en el futuro, incluyendo como es lógico competidores y clientes. No sé, por el contrario, cuánto de lejos o de cerca estará ese futuro ni si habrá un lugar para quienes se nieguen a que sea el suyo. Pero para que una empresa cualquiera se aproxime a él, hay algunas barreras que romper en el camino intermedio, barreras que son importantes porque tienen fundamentos para existir e incluso razones para no ser removidas o cambiadas:

  • En las empresas industriales, la cultura organizativa suele estar fuertemente anclada a las “tareas asociadas al puesto” y al rigor en el cumplimiento de esas tareas, que es un esquema de funcionamiento demasiado rígido para la innovación abierta, la prestación de servicios avanzados y la creación continua de nuevo valor… pero hay que reconocer que muy necesario y productivo para la explotación eficiente de los recursos hoy disponibles.
  • Una parte relevante del talento que llega, busca “proyecto”, “reto”, “creación de valor” como esencia de su desarrollo profesional. Chocará con mecanismos de control del trabajo que hoy son el corazón del funcionamiento interno y del equilibrio social… y con la esencia de la mayoría del trabajo que hoy se desarrolla en la industria. De hecho, cuando esporádicamente a personas internas se les ofrece un proyecto para recorrer ese camino de creación de valor y ese proyecto agota su vida, suelen aparecer serias dificultades para encontrar huecos que les permitan continuar por el mismo camino, lo que concluye (con demasiada frecuencia últimamente) en la fuga de ese tipo de talento.
  • En definitiva, las necesidades más acuciantes de hoy no son las anteriores, sino otra mucho más básica: encontrar gente con ingenierías técnicas o CFGS para cubrir las necesidades de trabajo. De hecho, casi ninguna de las competencias anteriormente descritas (todas, aunque especialmente las técnicas) es vista como necesaria para el día a día de hoy… y si se incorporaran personas con ese perfil no tendrían fácil encaje.
  • Los conceptos de empresa ágil, responsive o emprendedora chocan también con una cultura asentada en el tiempo, que no gestiona bien los entornos de fuerte incertidumbre o los procesos de valor ligados a intangibles.
  • Y para finalizar, tampoco se acaba de saber muy bien cómo gestionar los entornos de movilidad e interculturalidad que son inherentes al tipo de empresa que viene.

¿Qué opinan? ¿Algo que echen a faltar?

¿Creen que estamos aún a años luz de necesitar todo esto? ¿Discrepan de los problemas que adelanto? O simplemente… ¿tienen otra visión del futuro?

Vibraciones: Javier Solana, MONDRAGON y Donald Trump

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Que Javier Solana tiene ya la suficiente edad como para estar definitivamente fuera del circo de la política activa lo dice la forma en que se refiere a Donald Trump de manera pública.

Quien aún asiste con asiduidad a las reuniones del Club Bilderberg y se jacta de haber borrado la palabra “no” del vocabulario de sus propias conversaciones y negociaciones con los mayores líderes mundiales (incluyendo algunos grandes dictadores, criminales de guerra y varios sátrapas) para alcanzar acuerdos “satisfactorios para todos”, no tiene empacho hoy en adornar abiertamente a Trump con los calificativos que libremente considera que merece.

El viernes pasado ofreció la conferencia principal de la edición de este año del internamente conocido como “Foro 400”, un acto de desarrollo directivo que anualmente congrega en el Kursaal de San Sebastián a un numeroso grupo de responsables de las cooperativas de MONDRAGON, centrado en esta ocasión en el concepto de intercooperación.

Quizá no haya sido ésta, a mi modo de ver, una de las más atractivas e importantes ediciones del Foro, pero sí dejó algunas pinceladas de interés que me apetece glosar, en particular de la intervención del propio Javier Solana.

Concretamente, dos de las gráficas que mostró en su presentación y que voy a compartir ahora aquí, añadiendo algunas de las cosas que sobre ellas Javier Solana dijo… y alguna de las que no dijo, pero digo yo… 😉

La primera gráfica, de hace ya cuatro años pero aún interesante, está extraída de los trabajos realizados por TeleGeography y glosada por The Economist. Se trata de la evolución del ancho de banda en uso de la red de cables submarinos en todo el mundo, en el periodo 1997-2012, desglosando los continentes o regiones mundiales a los que presta servicio.

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La lectura que de ella hizo Solana tiene que ver con el hecho de que las comunicaciones de alto nivel que trasladan información y conocimiento tienen su mayor demanda mundial en la conexión transatlántica, lo que es igual que decir (viendo la red de cables existente), básicamente entre Europa y Estados Unidos. Este flujo de información no es solo el más importante del mundo a nivel absoluto, sino que muestra un sólido crecimiento sostenido… en contraposición con la conexión transpacífica, la única cuyo crecimiento se muestra estancado en los últimos años.

La relevancia de Europa en este ámbito se refuerza aún más si consideramos que la franja de mayor crecimiento sostenido es ya la que corresponde a las conexiones entre Europa y Asia.

Dado que, si el gráfico hubiera mostrado el tráfico de mercancías, sería prácticamente lo contrario (entre Europa y Estados Unidos es ya casi testimonial), Solana concluía que aún Europa es protagonista de los flujos de información dominantes en el mundo… que el valor añadido más importante, el de la innovación y el conocimiento, aún radica en Occidente, a pesar de que la producción y el comercio de bienes estén definitivamente globalizados.

Lo que no hizo Solana es comentar otra derivada que bien podría extraerse de la misma gráfica: a poco que se fijen, advertirán también el sólido crecimiento de las comunicaciones intra-asiáticas, que suponen ya el segundo mayor bloque de comunicaciones del mundo, de igual dimensión a las transpacíficas… lo que bien puede interpretarse como un incremento imparable de la independencia de Asia frente a la hegemonía americana. Y también a esto podría sumarse el que la franja de mayor índice de crecimiento es la que conecta Europa y Asia, pero entendiéndolo en sentido contrario al que antes aparentaba, ¿no creen? 😉

Don Javier mostró otra gráfica que no es difícil encontrar en la red: la evolución comparada del PIB en PPP entre Estados Unidos y China. De ser la norteamericana 4 veces superior en 1996, a igualarse solo 8 años más tarde, en un fenómeno acelerado en unos 10 años al menos frente a las previsiones, como una de las consecuencias de la gran crisis que hemos sufrido.

No olviden este dato porque lo podrán conectar de inmediato, como un punto y seguido, con la gráfica que viene a continuación…

Extraído de una publicación de hace menos de un año del economista Branko Milanovich en el Harvard Business Review, se trata de un gráfico de barras que representa el incremento de los ingresos que ha tenido la población mundial en el periodo 1988-2008, 20 años en los que la globalización ha tomado carta de naturaleza. Cada barra representa el 5% de la población clasificada por riqueza, ordenada de menor a mayor. El 5% más rico, por lo tanto, estaría en el extremo derecho, pero como excepción y para tener una mayor comprensión de lo que los datos nos ofrecen, lo divide a su vez visualmente en dos segmentos: quienes están entre el 2 y el 5% más ricos… y finalmente solo quienes pertenecen al 1% de los más ricos.

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Javier Solana puso el acento de su comentario en resaltar la transferencia de riqueza de las clases medias de Occidente (Europa y Estados Unidos) hacia la emergente clase media asiática, que ha visto incrementar sus ingresos netos (en términos comparables y traducidos realmente en poder adquisitivo, pues de nuevo están medidos en “paridad de poder de compra” o PPP) en torno a un 70% en el periodo frente al casi nulo incremento en la occidental.

Y… tachááánnn… he aquí la razón de un Trump. Ahí están sus votantes.

Y los de los emergentes populismos europeos… “de derechas”, claro.

Solana centró también nuestra atención sobre el indudable hecho de que los otros grandes favorecidos de la globalización han sido y son quienes engordan ese 1% de más ricos del mundo… y clamó por cambios que permitieran que parte de esa riqueza se redistribuyera para compensar a las clases medias.

Únanlo a la reflexión que les pedí que se guardaran sobre la evolución comparada del PIB-PPP entre China y USA… y ya tenemos armazón dialéctico bien estructurado para explicarlo todo… 😉

Eso sí, de lo que no hizo mención alguna Solana es del impresionante incremento de la presión impositiva que en Occidente han soportado esas clases medias, obviando que la riqueza no se transfiere tan linealmente, sino que es una sustancial creación de la misma la que permite que el crecimiento se distribuya mucho mejor que cuando se reparte, viejo proverbio liberal en el que creo a pie juntillas…

Hay otra lectura gratificante a la que hizo mención de pasada, pero que es de resaltar: la reducción significativa de la pobreza en el mundo, a pesar de que la desigualdad (con ese incremento de riqueza de los más ricos… tan obsceno, no me interpreten mal) siga creciendo.

Branko Milanovic lo explica bien todo en su libro “Global Inequality – A New Approach for the Age of Globalization“, por si quieren profundizar en el asunto. Un breve vídeo que resume la interpretación del gráfico de una manera muy visual y divertida pueden encontrarlo aquí.

Esto es todo por hoy… salvo que quieran que conversemos sobre ello, en una tertulia que se puede abrir aquí mismo. Es solo un poco más abajo.

Vibraciones: “makers”

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Hace solo una semana se celebró en Zorrozaurre, en el Espacio Open de la Antigua Fábrica de Galletas de Artiach, la Bilbao Maker Faire. Casi 100 “inventores” se dieron cita en este evento anual (aquí aún no excesivamente popular), cuyo espíritu pueden percibir en los 2 minutos de este vídeo de A3media.

No pude esta vez acercarme personalmente, pero he recibido referencias que describen una “desahogada” asistencia de visitantes alrededor de una interesante atmósfera que solo podía percibirse allí… hasta el punto de recordarme algunos apuntes realizados en el marco de una reciente reflexión estratégica y de provocarme ganas de compartirlo aquí.

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La definición exacta de “makers” es un poco imprecisa, pero se puede pensar en ellos como “la generación web creando cosas físicas en lugar de sólo pixels en pantallas”. El Media Lab del MIT se refiere a ellos como personas que tratan a los átomos como a los bits, utilizando las poderosas herramientas de la industria del software para revolucionar la forma en que se hacen los objetos tangibles.

Lo que ahora llamamos el movimiento “maker”, es un término acuñado por Dale Dougherty, de O’Reilly Media. En 2005, este editor de tecnología hizo una apuesta en éste sentido no sólo con el lanzamiento de Make, una revista trimestral sobre proyectos “Do It Yourself” (DIY), sino también, en 2006, con una serie de Maker Faires en Estados Unidos que se convirtieron en las primeras exhibiciones para el movimiento emergente.

Una Maker Faire es una feria de inventores y creadores, un escaparate de invenciones, creatividad e ingenio pensado para todos los públicos, además de una celebración del movimiento maker. Es un lugar en el que la gente enseña al mundo sus creaciones y comparte su conocimiento con quienes quieren aprender, con el objetivo de divertir, informar y conectar a la gente de esta comunidad para que crezca.

Además de la feria original de San Mateo (California) se celebran otras 35 Maker Faires de alcance regional en el mundo (como la de Bilbao) y cerca de 200 Mini Maker Faires locales. Lo que empezó siendo en muchos lugares una especie de mercadillo tecnológico alimentado por frikis está alcanzando una dimensión y preparación que a veces abruma, como la feria de Londres (échenle un vistazo a las imágenes de pasadas Maker Faire UK)… o la de Shenzhen, ciudad que se ha convertido en su mayor escaparate mundial en el camino de transformarse en el “Silicon Valley” mundial del hardware (ver mapa), cuya mejor muestra puede ser el siguiente vídeo.

 

Voy a tratar de resumir a continuación, a lo largo de este artículo, varias lecturas que he realizado en los últimos meses sobre todo ello. Encontrarán fragmentos de textos, ordenados e ilustrados, sobre un fenómeno creciente en dimensión e importancia que bien podría ser uno de los pilares que nos sirva, como sociedad, para afrontar en condiciones este futuro incierto pero transformador que se avecina. Dejo en su mano, amables lectores, la valoración de hasta dónde consigo que esta síntesis tenga sentido propio o al menos obtenga el valor de su atención.

Entre los makers hay todo tipo de gente, con todo tipo de edades y orígenes: fans de la tecnología, artesanos, científicos o “inventores de garaje”. Sin embargo, lo que distingue a los makers contemporáneos de los inventores y de los artesanos de otras épocas, es el increíble poder que les brindan las tecnologías modernas y una economía globalizada, como canal para conectarse y aprender y como medio de producción y distribución. El software digital de gran alcance les permite diseñar, modelar, y dirigir sus creaciones, reduciendo al mismo tiempo la curva de aprendizaje para utilizar herramientas de tipo industrial de producción. Los makers tienen acceso a materiales sofisticados y piezas de máquinas de todo el mundo. Foros, redes sociales, listas de correo y sitios de publicación de vídeo les permiten formar comunidades y hacer preguntas, colaborar, compartir sus resultados, e iterar para alcanzar nuevos niveles de desempeño.

El movimiento maker ya no descansa más en el do-it-yourself… sino definitivamente en el do-it-together, como resaltan de manera muy simple los principios del “The Maker Movement Manifesto“, que se pueden sintetizar en cuatro ideas:

  1. “Making makes us human” (hacer nos hace humanos).
  2. “Do it together” (hazlo juntos).
  3. “Play, participate, support” (juega, participa, apoya).
  4. “Share your success, give back” (comparte tu éxito, devuelve… regala).

Los makers de hoy pueden crear hardware capaz de explorar las profundidades del océano, ir al espacio, y solucionar problemas críticos que antes eran del dominio de las grandes y bien financiadas organizaciones. Inventan nuevas soluciones, llevan innovaciones al mercado, y obtienen una perspectiva interesante a través de la ciencia ciudadana. Comparten, inspiran y motivan, y en el proceso, están transformando la educación, la economía y la ciencia.

Como veremos más adelante, alejados cada vez más de la artesanía y el hobby, están pasando de ser una actividad de ocio en un garaje, a una auténtica nueva fuerza económica.

¿Sorprendidos? ¿Incrédulos? Acompáñenme hasta el final…

He tratado de reflejar en la siguiente imagen los ingredientes que configuran el fenómeno maker, ingredientes que iré desgranando y completando a continuación.

makers-resumen

Comencemos por decir que, siendo heredero del DIY, añade dos elementos fundamentales que lo caracterizan como movimiento:

  • La tecnología, donde el “open source” es la clave de acceso.
  • La conectividad, o facilitar y promover que el conocimiento fluya y esté disponible para construir sobre él.

makers-opensourceEl hardware de código abierto (“open source”), consiste en artefactos físicos derivados de  tecnología diseñada y ofrecida por el movimiento de diseño abierto, entendiendo que el software y el hardware de código abierto se aplican tanto al concepto como a los componentes físicos.

Por lo general, el término implica que la información sobre un hardware se entrega fácilmente accesible para que otros puedan “hacerlo”, lo que lo une estrechamente al movimiento maker.

El diseño del hardware (es decir, dibujos mecánicos, esquemas, listas de materiales, datos de diseño, el código fuente o los datos de trazado de un circuito integrado), además del software que gestiona el hardware, están liberados de forma gratuita o uso libre. Para muchos, el término “libre” hace referencia al hecho de adquirir un software, por ejemplo, de manera gratuita… pero más que eso, la libertad se refiere al poder modificar la fuente del programa sin restricciones de licencia.

Aunque a algunos aún les sorprenda y no nos detengamos hoy en ello, en la actualidad existe evidencia significativa de que el open source puede generar un alto retorno de la inversión.

Las posibilidades son enormes… y sorprendentes. Si no conocen OSVehicle, piérdanse un rato disfrutando del Tabby EVO.

Y luego dejen de imaginar, que hay que seguir leyendo… 😉

makers-makerplaces

Una de las señas de identidad de los makers es el espacio compartido, con recursos de cuyo uso pueden disponer. Un “makerspace” es un lugar en el que un maker puede crear objetos o artefactos haciendo uso de las herramientas que se encuentran disponibles para él en los diferentes talleres que lo conforman.

Un maker puede disponer ahí de equipos como impresoras para fabricación aditiva, cortadoras láser, máquinas CNC, máquinas de soldar y hasta máquinas de coser, pero también puede ser que todo ese equipamiento o parte de él no exista en un makerspace determinado, porque se trata más de facilitar la mentalidad de crear algo desde cero… y para eso a veces basta con medios mucho más rudimentarios, o centrarse en apoyar el emprendimiento (por ejemplo mediante el prototipado), constituyéndose en un espacio desde el que se facilita la incubación y aceleración de startups.

Herederos de los hackerspaces y de la ética hacker, lo que sí es inherente a un makerspace es que se compartan conocimientos y experiencias entre makers, algo sobre lo que profundizaré más adelante.

Los makers pueden apoyarse también en los FabLabs, talleres makerspace de fabricación digital auspiciados por el MIT, que forman ya una enorme red en la que es factible producir casi cualquier producto único. El mapa de los FabLab existentes en el mundo es ya impresionante, con miles en todo el planeta o más de 100 solo en Alemania o de 200 en Estados Unidos, por poner algunos ejemplos.

makers-stem

Los makerspaces también ayudan a prepararse a quienes necesitan competencias que se asumen van a ser críticas en el siglo XXI, en los campos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Hablamos de STEM, acrónimo formado por dichos campos en inglés (science, technology, engineering and mathematics), cuyo aprendizaje continuo se facilita con frecuencia a través del desarrollo de las habilidades necesarias para resolver problemas que requieren integrar electrónica, modelado 3D, programación de código… pero también por ejemplo trabajado de la madera.

El movimiento maker proclama que la educación STEM contribuye a conseguir una mayor competitividad y por consiguiente que ayudará en el futuro a conseguir una mayor prosperidad económica, constituyéndose como claro índice de la capacidad de un país para mantener un crecimiento sostenido.

No se confundan… También conocido por acrónimos como MINT (en alemán), CTIM (en castellano, en parte de Latinoamérica) o STEAM (incorporando la “A” de “arts” para indroducir las disciplinas del diseño y las artes), hablamos de un aprendizaje continuo desde la experimentación integrada, que está al margen y es posterior a la fase de estudios académicos: un proceso de formación permanente análogo al que los buenos médicos practican a lo largo de toda su vida.

Para que se hagan una idea de la importancia que está cobrando en otras sociedades, en varios estados de los Estados Unidos existen políticas públicas de promoción de actividades STEM. En concreto, a principios de este mismo año:

  • 13 estados habían aprobado legislación específica para favorecer el aprendizaje post-académico.
  • 22 estados destinaban fondos a promoverlo.
  • 34 estados estaban trabajando en iniciativas de mejora de la calidad del mismo.

makers-plataformas

Como avanzábamos al comienzo del post, el elemento diferencial del movimiento maker en su capacidad de impactar en los movimientos económicos de la sociedad es el increíble poder que les brindan las tecnologías modernas y una economía globalizada, como canal para conectarse y aprender y como medio de producción y distribución.

Los canales se multiplican y diversifican, cubriendo toda la cadena de valor:

  • Plataformas de crowdfunding para financiar el nacimiento o el desarrollo de una idea, como Kickstarter, quizá la más famosa de ellas, que en solo 7 años de vida ha conseguido que 11 millones de personas contribuyan con 2.400 millones de dólares y, lo más importante en mi opinión… ¡apoyando la realización de más de 100.000 proyectos!
  • Plataformas de aprendizaje donde se comparte conocimiento, como la impresionante Instructables, un lugar donde publicar, documentar en detalle y compartir proyectos libremente, que en 2015 recibía más de 100.000 nuevas aportaciones de makers… y lograba nada menos que 30 millones de visitantes únicos a sus contenidos.
  • Plataformas para fabricar productos únicos o de serie corta y media, que permiten subcontratar la fabricación de un diseño con garantías de calidad (muchas veces desde la fabricación aditiva y equipos robotizados especializados), como Shapeways o Ponoko, entre otras muchas.
  • Empresas de manufacturing services, con fuerte implantación en China, que permiten gestionar online la subcontratación de la producción de grandes series de un producto (varios cientos de miles de unidades si se desea) a empresas especializadas en fabricación, sin interés alguno por la propiedad intelectual del producto hasta el punto de que se ofrecen a colaborar en su desarrollo a cambio de garantizarles el contrato de fabricación. Son numerosas. Dos ejemplos: Titoma o Iti Manufacturing.
  • Plataformas para comercializar los diseños hacia fabricantes o usuarios, como la interesantísima iniciativa europea Kazzata, que se propone disrumpir los mercados de repuestos, ofreciendo almacenamiento y descarga controlada de los diseños CAD para que cualquiera que lo desee pueda adquirirlos e imprimirlos en una impresora 3D en cualquier lugar del mundo, resolviendo así mismo la problemática de componentes raros y obsoletos.
  • Plataformas dedicadas a comercializar los productos, como Etsy o The Grommet. El éxito de Etsy es paradigmático: dedicada al vertical de artículos textiles, complementos y hogar, ha superado los 50 millones de usuarios registrados y alcanzó en 2015… ¡casi 2.000 millones de dólares en ventas!

La magnitud de este movimiento económico está teniendo además efectos inesperados: empieza a haber grandes tiendas offline y cadenas de retail especializadas que reservan espacios importantes para la comercialización de productos lanzados desde startups conectadas al movimiento maker. Un ejemplo reciente es el de las tiendas de la cadena norteamericana RadioShack de material electrónico, que ha identificado un espacio en sus más de 2.000 almacenes para productos fabricados por startups seleccionadas, permitiendoles el envío de  material directamente a las tiendas para evitar costes de distribución y almacenamiento.

En cifras… les invito a echar un vistazo a la siguiente infografía con datos recogidos hasta mediados de 2014, no sin advertir previamente que en sus números se incluyen artesanos y aficionados, a pesar de lo cual su dimensión es lo suficientemente grande como para que, dividida si quieren por dos o por tres… nadie se la tome a broma.

makers-infografia

En resumen, el movimiento maker está creciendo aceleradamente en el mundo porque dispone de un ecosistema de soluciones tecnológicas y de red que lo hace posible:

  • Herramientas de diseño y fabricación “de escritorio”: impresoras 3D, cortadoras láser, escáneres 3D y software CAD, disponibles en tamaño personal y a precios asequibles.
  • Medios digitales colaborativos de diseño, disponibilidad de recursos y financiación: innovación colaborativa, open source y apoyo en el resto de las fuerzas sociales en línea (el crowdfunding permite utilizar la red para recaudar dinero y los talleres alrededor del mundo ahora están conectados).
  • Fábrica de alquiler (manufacturing services): oferta de fabricación aditiva para lotes pequeños, o empresas especializadas en grandes series que incluso te ayudan con el diseño pero no quieren su propiedad.

makers-cerca

El movimiento maker está muy cerca de nosotros, en todas nuestras ciudades, con mayor o menos intensidad, con iniciativas embrionarias o ya camino de consolidarse. Pueden acercarse y hablar con ellos como primer paso, o asistir a una de las Maker Faire (en formato completo o mini) que se celebre en su proximidad.

Aunque transversal, es un movimiento de perfil urbano, que permite el retorno de la fábrica a la ciudad y que puede ofrecer una actividad productiva eficiente y sostenible.

Si les apetece aprender más y estar al día de lo que sucede, les recomiendo suscribirse al blog Makezine, al de The Grommet o al universo mexicano de hacedores.com y las comunidades de su makerspace.

Para terminar, les invito a ver un último vídeo. Es un vídeo imprescindible, no se lo pueden perder. Habla de lo que está sucediendo en el interior de unos almacenes ubicados en el embarcadero nº 9 de la bahía de San Francisco. Pier 9 es una iniciativa de una empresa que enseguida descubrirán y el desafío que les propongo a todos, mis estimados lectores, es intuir cuál creen que es es el propósito que la lleva a hacer algo así.

Si se atreven a compartirlo más abajo, en los comentarios, podremos conversar sobre ello… 🙂

Cierro con algunas preguntas al aire y un recordatorio en forma de imagen:

  • ¿Puede ser el movimiento maker la vía para sembrar de innovación industrial y de producto nuestro territorio?
  • ¿Puede ser el camino para generar y consolidar talento industrial innovador, en un mundo que se va a ver sacudido por las tecnologías de fabricación avanzada o manufacturing 4.0?
  • ¿No debería ser MONDRAGON, con su integración profesional, su universidad y sus centros tecnológicos, un referente de todo ello para el mundo?
  • ¿No debería, en consecuencia y por ejemplo, promoverse un ambicioso proyecto equivalente al Pier 9 en nuestro entorno, entre otras iniciativas?

Recuerden… 😉makers-weall

Reflexiones: un grave e inminente problema demográfico… y laboral

tormenta-perfecta-empleo

Entre nosotros, el proceso de envejecimiento de la población forma parte del paisaje cotidiano desde hace ya muchos años. Desde la política, la empresa y los medios de comunicación se nos alerta de que este fenómeno traerá consecuencias sobre el sostenimiento del sistema de pensiones, sobre la estructura productiva, sobre los flujos de inmigración o sobre el propio perfil socio-político del país, por poner algunos ejemplos.

Sin embargo y en paralelo, se da la paradoja de la inconsciencia real de que sus efectos están ya produciéndose entre nosotros y que como consecuencia vamos a sufrir inminentes problemas de orden práctico.

O eso… o es que cerramos los ojos por no querer ver, ¿no creen?

Esta misma semana, Julen Iturbe escribía un artículo glosando otro de Guillermo Dorronsoro titulado “Lo que la verdad esconde“, que exponía una serie de gráficos relacionados, entre otros factores, con las diferencias en la evolución de empleo público y privado en España en los años de la crisis, las diferencias en cuantías y crecimiento de los salarios en ambos segmentos… y cómo las titulaciones universitarias orientadas a trabajar en el sector público se habían ido colocando entre las más demandadas en estos últimos años, según los datos del EUSTAT, en paralelo al espectacular aumento de la deuda pública.

evolucion-carreras-mas-solicitadas

Su conclusión era que las ‘verdades’ que justifican la preferencia por parte de la población del empleo público (“es más estable, ofrece ventajas claras para la conciliación y está mejor pagado“) “esconden una realidad silenciosa, oculta bajo la superficie: un sistema público que no consigue reducir un déficit estructural que va en aumento”. Una trampa para el futuro.

Julen prefería en su post centrar su mirada en otro factor también derivable del análisis de los gráficos (la aparente creciente predilección por las titulaciones de carácter “social”), en volver a clamar contra ese marketing empresarial contemporáneo en el que las etiquetas visibles (incluida de forma relevante “lo social”) lo son todo y en reclamar un propósito digno para la evolución y el uso de la tecnología.

Hace unos días, el gobierno en funciones (a través de Fátima Báñez, ministra del ramo), anunciaba la intención de plantear en la próxima legislatura que se pueda cobrar el 100% de la jubilación y trabajar a la vez, pocas fechas después de que la prensa aireara las declaraciones de Marcos Peña anticipando el agotamiento en 2017 de la hucha de las pensiones, fondo del que la ministra se encargó de recordar que no es un fin en sí mismo sino un instrumento de gestión meramente temporal.

Otra noticia también publicada recientemente anunciaba que, en un periodo de tan solo 30 años, España tendrá más jubilados que trabajadores y en concreto que mientras que “hoy hay casi 2’5 empleados por cada persona mayor de 67 años, a partir de 2046 habrá menos de uno” y que “el número de jubilados se multiplicará por dos en este periodo”.

evolucion-jubilados-trabajadores

Para terminar con las referencias a la hemeroteca más reciente, y acortando los plazos de las previsiones, se publicaba también que Euskadi perderá nada menos que 80.000 habitantes en los próximos 15 años, descenso se producirá por una menor natalidad que mortalidad y a pesar de que hasta entonces llegarán más inmigrantes extranjeros y de otras comunidades que personas abandonarán el país.

Quizá, amables lectores, piensen que “largo lo fiáis”, que 15 o 30 años es un periodo, a estas alturas, en el que cualquier cosa puede predecirse sin riesgo de quedar en evidencia y con cuestionable probabilidad de que las cosas acaben sucediendo así… pero los datos demográficos se basan en la realidad de la pirámide poblacional que, salvo cataclismo bélico, se irá cumpliendo puntual e inexorablemente.

Y es más… ya se está cumpliendo en las franjas bajas de edad y ya han empezado las consecuencias, aunque aún no las percibamos social o empresarialmente.

Les invito a observar con detenimiento la siguiente gráfica (compartida en nuestra reflexión estratégica), que no está extraída de ningún artículo periodístico y que se basa también en datos oficiales contrastados. Se representan dos diagramas de barras cruzados, uno de ellos formado por las personas que cada año, en la CAPV, alcanzan la edad de 65 años (la referencia de jubilación) y otro formado por las personas que cada año alcanzan la edad de 24 (la teórica de incorporación al trabajo de titulados universitarios).

evolucion-jubilados-titulados

Frente a una historia pasada en la que cada año se jubilaban menos personas que las que se incorporaban en esa edad de 24 al mercado laboral… desde hace ya 6 años está sucediendo lo contrario. Y las perspectivas demográficas nos dicen que además, en los próximos 20 años este hecho se seguirá produciendo a un ritmo espectacular: cada año, se incorporarán entre 8 y 10.000 personas menos que las que se jubilarán.

O sea, que en los próximos 5 años estarán a disposición de las empresas 50.000 personas menos de las que se jubilen, para entendernos mejor. Y en 20 años… 200.000.

Solo en Euskadi.

Las medidas para alargar la vida laboral se van a volver imprescindibles, en la forma anunciada por Fátima Báñez, o en otras más o menos agradables para las personas según a cada una le vaya en ello.

Añadiendo a esto la reducción continua de alumnos en carreras técnicas y tecnológicas en beneficio de otras titulaciones universitarias, como veíamos en el post de Guiller… y teniendo en cuenta la importancia del sector industrial en nuestro territorio… habremos perfilado la tormenta laboral perfecta.

Y además, en tiempos de disrupción; donde el problema, más en la línea de las reflexiones habituales de Julen, se puede agravar con extrema celeridad.

Así que…

… Señoras Empresas…

… Respetadas y Distinguidas Empresas…

… más les vale construir una propuesta de trabajo atractiva para las nuevas generaciones (que además, en una parte muy relevante -la de mayor potencial creativo- no van a sentirse atraídas por modelos laborales acartonados donde encuentren difícil o poco gratificante aplicar su capacidad, desde un amplio grado de libertad, en la creación de valor)…

… porque VA A HABER TORTAS POR CAPTAR TALENTO.

Sin ninguna duda.

Y no se están enterando… o están ustedes cerrando los ojos.

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (2) Tiempo para educar

enseñanza medioambiental

Vamos con la segunda propuesta abierta sobre innovación y modelos sostenibles. Pasamos de una idea muy ligada a la sostenibilidad económica, a otra más alineada con la sostenibilidad social y medioambiental. En concreto, sobre un aspecto que suele quedar muy al margen en las reflexiones estratégicas de las empresas, aunque como verán, muy ligado a la construcción de un legado para el futuro de las siguientes generaciones.

Nuestro mundo ha cambiado mucho en el tiempo en el que lo hemos conocido. Hoy siguen cambiando valores ciudadanos, políticos y sociales, probablemente con una dimensión e intensidad que somos incapaces incluso de percibir. Muchas personas, en todo el mundo, están además trabajando con fuerza para que estos cambios no solo se sostengan sino que se profundicen y aceleren, el paraguas de los gobiernos o al margen de ellos.

Pero al mismo tiempo, también estamos viviendo una época en las empresas en la que es frecuente observar entre el colectivo de trabajadores muchas actitudes pasivas pero crecientemente reclamatorias, donde la mayor responsabilidad siempre está en “otros” y la ambición máxima en positivo es esforzarse en cumplir las normas y en ser “cívico” (¿para sentirme con derecho a reclamar?), mientras que se echa de menos mayor abundancia de actitudes activas, militantes a la par que competentes, comprometidas desde la iniciativa y la responsabilidad ante uno mismo y frente a los demás, detrás de la ambición de que el fruto del trabajo sea un legado para nuestros hijos.

Hoy parece que todo se puede, si se quiere… aunque no se sepa de ello. Este es también un signo de los tiempos líquidos que vivimos.

En esta época de turbulencias, hay valores con frecuencia olvidados en los tiempos recientes que es imprescindible reinterpretar y recuperar. Entre ellos, la vocación de compartir y enseñar: internet ha hecho renacer el concepto clásico de aprendiz… pero no el de maestro, que necesita ser reformulado en un mundo interconectado y global. El aprendizaje se ha profesionalizado o democratizado a través de la red, pero el tiempo pasa a ser lo más valioso que tenemos y casi nadie lo cede para enseñar, si no se trata de necesidades operativas.

Pensando en la relación de la empresa con el medio ambiente, hemos aprendido muchas cosas sobre nuestra relación con esa casa común que es nuestro planeta, sobre lo que lo daña, sobre lo que lo protege, sobre lo que impide que se degrade.

La gestión medioambiental se ha ido convirtiendo poco a poco en un ámbito de actuación empresarial cuya necesidad nadie cuestiona (miserables o angustiosas excepciones aparte, como siempre), pero curiosamente, no es en modo alguno un factor de competitividad, sino un suelo ético que por obligación o por devoción se ha llegado a interiorizar con bastante amplitud.

Así que, desde la pura perspectiva de interacción con el medio ambiente que nos rodea, ¿por qué no aprovechar que la gestión medioambiental no es hoy un factor de competitividad que interese sobremanera al mundo económico para darle una vuelta radical a cómo la entendemos desde cada empresa?:

  • ¿Por qué no ceder nuestro aprendizaje a empresas con menores recursos, incluso competidoras?
  • ¿Por qué no compartir los recursos disponibles (vigilancia de la legislación, estudios y datos, soluciones tecnológicas, procesos de gestión…) si ello realmente no nos resta competitividad?

Y como derivada, dedicar personal y sistemáticamente tiempo a ello, a educar el territorio empresarial aún no conquistado o ayudarle a sumarse al colectivo militante del respeto al entorno…

  • ¿No sería un auténtico ejercicio de responsabilidad social corporativa?
  • ¿No aportaría una increíble capilaridad a la transmisión de los valores que nos ocupan?

Si creen que realmente es posible ampliar los conceptos de coste y responsabilidad con el añadido de implicación, o al menos que merece la pena intentarlo… mis respetos. Y mi agradecimiento si además lo comentan justo aquí abajo.

Porque no hablamos solo de conocimiento y educación medioambiental, ¿no creen?

Reflexiones: innovación empresarial hacia modelos sostenibles / (1) Regeneración del tejido industrial

regeneracion industria

Hace diez días tuve el placer de participar en un seminario organizado en Bilbao, con un motivo inesperado y por una organización cuya existencia y actividad desconocía… que desvelaré en su momento para mantener un punto de sorpresa final… 😉

El asunto era explorar cómo las empresas nos relacionamos con el planeta en que vivimos, cómo entendemos la sostenibilidad desde nuestra actividad de producción o consumo y, en mi caso, cómo orientamos la innovación empresarial hacia modelos sostenibles… si es que lo hacemos.

La estructura del seminario era de 5 sesiones de trabajo entre febrero y abril, cada una de ellas con dos ponencias de “expertos” (función que en mi caso compartí con Lander Jiménez, quien expuso la experiencia de LKS) y un debate posterior.

No voy a aburrirles con la exposición que hice sobre la evolución de los factores que han guiado, tecnológicamente y en materia de gestión, la visión de actividad medioambiental, social y económicamente sostenible de mi empresa en los últimos 20 años, ni tampoco los ejes de lo que pretendemos abordar en el futuro más próximo, pero sí compartir algunas reflexiones que me pareció procedente dejar abiertas, tanto hacia quienes deciden el rumbo de las empresas, como hacia la administración y su política industrial o directamente hacia quienes trabajamos en ellas.

Voy a romper la tradición de esta bitácora y optar por escribir cinco artículos cortos en vez de uno largo. Será una reflexión abierta por artículo, alguna más tradicional (como esta primera) y otras más disruptivas… pero todas ellas sin respuesta o con respuestas insuficientes, a mi modo de ver, a día de hoy.

Comencemos por esa necesidad imperiosa de regeneración de una buena parte del tejido industrial del país…

La industria en general pero la vasca en particular, ha avanzado extraordinariamente en las últimas décadas hacia una actividad mucho más respetuosa con el medio ambiente y con el entorno en que se ubica, aunque el factor económico lastra muchas veces la utilización de las mejores técnicas disponibles (ver base documental), la optimización al límite de los consumos de energía y agua, la reducción radical de la producción de emisiones, vertidos y residuos o las posibilidades de su reutilización.

Pero mirando a la esencia de la empresa industrial en nuestro territorio, me gustaría destacar algunas características esenciales que la identifican:

  • Aún está conformada en torno a un alto porcentaje de negocios maduros (productos, tecnologías, procesos…).
  • En los buenos casos, despliega estrategias centradas en la excelencia en la gestión y en la innovación tecnológica.
  • Cultura de gestión de recursos, no de emprendimiento.
  • Desaparición de liderazgos que asuman grandes riesgos empresariales.
  • Desconfianza e impaciencia frente a la incertidumbre de creación de nuevos negocios.
  • Desprecio o infravaloración de la innovación en gestión, servicios y modelos de negocio.

Así que, ante el tsunami de cambios radicales que comienza a aceptarse que viviremos en el próximo decenio… una pregunta para quienes gobiernan nuestras empresas:

  • ¿Estamos realmente poniendo las bases de que en nuestro entorno siga existiendo trabajo sostenible y digno en el futuro?

Y para las administraciones públicas:

  • ¿No es momento de promover y favorecer una intensa cultura de emprendimiento entre las empresas, más allá de la iniciativa individual?
  • ¿Es posible provocar una explosión social de diversificación y de innovación en servicios y modelos de negocio entre el tejido industrial?
  • ¿Cómo forzarlo?

El asunto, como ven, no es precisamente nuevo: toca fenómenos cruciales para el futuro de nuestras empresas como la diversificación de sus negocios o la “servitización” de su propuesta de valor, ambos conceptos muy conocidos.

Pero… ¿alguien defiende que los estemos gestionando bien?